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		<title>El Libro en Blanco - Historial de revisiones</title>
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		<description>Historial de revisiones para esta página en el wiki</description>
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			<title>Pcain en 19:26 9 mar 2011</title>
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			<description>&lt;p&gt;&lt;/p&gt;
&lt;a href=&quot;http://es.gospeltranslations.org/w/index.php?title=El_Libro_en_Blanco&amp;amp;diff=6106&amp;amp;oldid=6105&quot;&gt;Mostrar cambios&lt;/a&gt;</description>
			<pubDate>Wed, 09 Mar 2011 19:26:21 GMT</pubDate>			<dc:creator>Pcain</dc:creator>			<comments>http://es.gospeltranslations.org/wiki/Discusi%C3%B3n:El_Libro_en_Blanco</comments>		</item>
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			<title>Pcain: Página creada con '{{info|The Wordless Book}}&lt;br&gt;  “Lávame, y seré más blanco que la nieve”. Salmo 51: 7.  Me aventuro a decir que la mayoría de ustedes ya se ha enterado de un librito que...'</title>
			<link>http://es.gospeltranslations.org/w/index.php?title=El_Libro_en_Blanco&amp;diff=6105&amp;oldid=prev</link>
			<description>&lt;p&gt;Página creada con &amp;#39;{{info|The Wordless Book}}&amp;lt;br&amp;gt;  “Lávame, y seré más blanco que la nieve”. Salmo 51: 7.  Me aventuro a decir que la mayoría de ustedes ya se ha enterado de un librito que...&amp;#39;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;b&gt;Página nueva&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;div&gt;{{info|The Wordless Book}}&amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Lávame, y seré más blanco que la nieve”. Salmo 51: 7.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me aventuro a decir que la mayoría de ustedes ya se ha enterado de&lt;br /&gt;
un librito que un viejo teólogo usaba constantemente para estudiar,&lt;br /&gt;
y cuando sus amigos se preguntaron qué contendría ese libro, él les&lt;br /&gt;
dijo que esperaba que todos lo conocieran y lo entendieran, pero que&lt;br /&gt;
no contenía ni una sola palabra. Cuando lo revisaron, descubrieron&lt;br /&gt;
que sólo constaba de tres hojas: la primera era negra, la segunda era&lt;br /&gt;
roja y la tercera era completamente blanca. El viejo ministro solía&lt;br /&gt;
contemplar fijamente la hoja negra para recordarse a sí mismo su&lt;br /&gt;
condición pecadora por naturaleza; luego contemplaba la hoja roja&lt;br /&gt;
para traer a su memoria la sangre preciosa de Cristo; y después&lt;br /&gt;
miraba la hoja blanca para representarse la perfecta justicia que&lt;br /&gt;
Dios ha dado a los creyentes, mediante el sacrificio expiatorio de&lt;br /&gt;
Jesucristo Su Hijo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Queridos amigos, quiero que ustedes lean ese libro esta noche, y yo&lt;br /&gt;
mismo deseo también leerlo. ¡Que Dios el Espíritu Santo,&lt;br /&gt;
misericordiosamente, nos ayude a hacerlo para nuestro provecho!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''I.''' Primero, CONTEMPLEMOS LA HOJA NEGRA.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay algo sobre ésto en el texto, pues la persona que utilizó esta&lt;br /&gt;
oración dijo: “Lávame”; entonces, estaba negro, y necesitaba ser&lt;br /&gt;
lavado; y la negrura era de un tipo tan peculiar, que se necesitaba un&lt;br /&gt;
milagro para limpiarla, de manera que alguien que había estado&lt;br /&gt;
negro se volviera blanco, y lo fuera de tal manera que quedara “más&lt;br /&gt;
blanco que la nieve”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si consideramos ''el caso de David, cuando escribió este Salmo,''&lt;br /&gt;
veremos que estaba muy negro. Había cometido el horrible pecado&lt;br /&gt;
de adulterio, que es un pecado tan vergonzoso que sólo podemos&lt;br /&gt;
aludir a él conteniendo la respiración. Es un pecado que involucra mucha infelicidad para otros seres, además de las personas que lo&lt;br /&gt;
cometen. Es un pecado que, aunque los culpables se arrepientan, no&lt;br /&gt;
puede revertirse. Es por completo un crimen sumamente repugnante&lt;br /&gt;
y atroz contra Dios y contra el hombre, y quienes lo han cometido en&lt;br /&gt;
verdad necesitan ser lavados.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero el pecado de David era aún mucho más grave, debido a las&lt;br /&gt;
circunstancias en las que se encontraba colocado. Él era como el&lt;br /&gt;
propietario de un gran rebaño, que no tenía ninguna necesidad de&lt;br /&gt;
tomar la única corderita de su vecino, ya que tenía muchas ovejas&lt;br /&gt;
propias. En su caso, el pecado era enteramente inexcusable, pues&lt;br /&gt;
David sabía muy bien cuán grande mal era ese. Era un hombre que&lt;br /&gt;
se había deleitado en la ley de Dios, y meditaba en ella de día y de&lt;br /&gt;
noche. Por tanto, conocía el mandamiento que expresamente&lt;br /&gt;
prohibía ese pecado; así que, cuando pecó de esta manera, pecó&lt;br /&gt;
como quien toma un trago de veneno, no por error, sino sabiendo&lt;br /&gt;
bien cuáles serían las consecuencias al beberlo. Se trataba de una&lt;br /&gt;
maldad intencionada de parte de David, para la cual no podía haber&lt;br /&gt;
ni el más mínimo atenuante.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay todavía algo peor; David no sólo conocía la naturaleza del&lt;br /&gt;
pecado, sino que también conocía la dulzura de la comunión con&lt;br /&gt;
Dios, y debe de haber tenido un claro sentido de lo que significaría&lt;br /&gt;
para él perderla. Su comunión con el Altísimo había sido tan&lt;br /&gt;
estrecha, que era llamado “un varón conforme al propio corazón de&lt;br /&gt;
Dios”. Cuán dulcemente ha cantado acerca de su deleite en el Señor.&lt;br /&gt;
Ustedes saben que, en sus momentos más felices, cuando quieren&lt;br /&gt;
alabar al Señor con todo su corazón, no pueden hallar expresiones&lt;br /&gt;
mejores que las que David les dejó en sus Salmos. ¡Cuán horrible es&lt;br /&gt;
que el hombre que había estado en el tercer cielo de comunión con&lt;br /&gt;
Dios, haya pecado de esta repugnante manera!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además, David había recibido de manos del Señor muchas&lt;br /&gt;
misericordias providenciales. No era sino un pastor mozalbete que&lt;br /&gt;
alimentaba el rebaño de su padre, cuando Dios lo tomó y lo hizo rey&lt;br /&gt;
sobre Israel. El Señor también lo libró de las garras del león y de las&lt;br /&gt;
garras del oso; lo capacitó para vencer y matar al gigante Goliat, y&lt;br /&gt;
para escapar de la maldad de Saúl, cuando le daba caza como a una&lt;br /&gt;
perdiz en los montes. El Señor lo preservó de muchos peligros, y al&lt;br /&gt;
final lo estableció firmemente sobre el trono; sin embargo, después&lt;br /&gt;
de todas estas liberaciones y misericordias, este hombre tan&lt;br /&gt;
grandemente favorecido por Dios, cayó en este vil pecado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Luego, también, constituía una agravación adicional que el pecado&lt;br /&gt;
de David hubiera sido cometido en contra de Urías. Si leen la lista de&lt;br /&gt;
los valientes de David, encontrarán al final, el nombre de Urías&lt;br /&gt;
heteo; él había estado con David cuando fue proscrito por Saúl y&lt;br /&gt;
había acompañado a su líder en sus correrías y había participado en&lt;br /&gt;
sus peligros y privaciones. Así que fue una vergonzosa retribución de&lt;br /&gt;
parte del rey, que le robara la esposa a su fiel seguidor, que estaba,&lt;br /&gt;
en aquel preciso momento, combatiendo contra los enemigos del&lt;br /&gt;
rey. Escudriñando a lo largo de toda la Escritura, o por lo menos en&lt;br /&gt;
todo el Antiguo Testamento, no sé dónde tengamos algún registro de&lt;br /&gt;
un peor pecado cometido por alguien que fuera, no obstante, un&lt;br /&gt;
verdadero hijo de Dios. Así que David tenía una buena razón para&lt;br /&gt;
implorarle al Señor: “Lávame”, pues en verdad estaba negro con una&lt;br /&gt;
negrura especial y peculiar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero ahora, dejemos a David, y consideremos ''nuestra propia''&lt;br /&gt;
''negrura a los ojos de Dios.'' ¿Acaso no hay, querido amigo mío,&lt;br /&gt;
alguna negrura peculiar en torno a tu caso como pecador delante de&lt;br /&gt;
Dios? Yo no podría esbozarla, pero te pido que hagas memoria ahora&lt;br /&gt;
para que tu alma pueda ser humillada debido a ella. Tal vez tú seas&lt;br /&gt;
hijo de unos padres cristianos, o hayas sido objeto de tempranas&lt;br /&gt;
impresiones religiosas, o pudiera ser que hayas sido favorecido&lt;br /&gt;
especialmente por Dios de otras maneras. Sin embargo, has pecado&lt;br /&gt;
contra Él, has pecado contra la luz y el conocimiento, has pecado&lt;br /&gt;
contra las lágrimas de una madre y las oraciones de un padre, y&lt;br /&gt;
contra las amonestaciones y las advertencias de un pastor. Una vez&lt;br /&gt;
estuviste muy enfermo, y pensaste que ibas a morir, pero el Señor&lt;br /&gt;
perdonó tu vida, y te restauró la salud y el vigor; pero tú volviste otra&lt;br /&gt;
vez a tu pecado, como el perro vuelve a su vómito, o la puerca lavada&lt;br /&gt;
a revolcarse en el cieno. Posiblemente te haya alarmado un súbito&lt;br /&gt;
sentido de culpa, de tal manera que no pudiste disfrutar tu pecado, y&lt;br /&gt;
sin embargo, no pudiste romper con él. Gastaste tu dinero en aquello&lt;br /&gt;
que no era pan, y gastaste tu labor en lo que no te satisfizo, y sin&lt;br /&gt;
embargo, proseguiste desperdiciando tu dinero en una vida&lt;br /&gt;
desenfrenada hasta llegar a la mendicidad, pero incluso esa&lt;br /&gt;
condición no te destetó del pecado. En la casa de Dios recibiste&lt;br /&gt;
muchas solemnes advertencias, y regresaste a tu hogar resuelto a&lt;br /&gt;
arrepentirte una y otra vez, pero tus resoluciones se desvanecieron&lt;br /&gt;
pronto, como la nube mañanera y el rocío del alba, dejándote más&lt;br /&gt;
endurecido que nunca.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo recuerdo a John B. Gough, en Exeter Hall, describiéndose en sus&lt;br /&gt;
días de embriaguez, como si montara un caballo salvaje que lo&lt;br /&gt;
llevaba apresuradamente hacia su destrucción, hasta que una mano más poderosa que la suya tomó las riendas, hizo sentar al caballo&lt;br /&gt;
sobre sus ancas, y rescató al temerario jinete. Era un cuadro terrible,&lt;br /&gt;
pero era una representación fiel de la conversión de algunos de&lt;br /&gt;
nosotros. ¡Cómo espoleábamos a ese caballo salvaje y lo&lt;br /&gt;
apremiábamos a una mayor velocidad en su loca carrera hasta&lt;br /&gt;
parecer como si fuésemos a cabalgar por encima de ese Ser clemente&lt;br /&gt;
que había resuelto salvarnos! Eso era pecado, en verdad, no&lt;br /&gt;
meramente contra los dictados de una conciencia iluminada, y&lt;br /&gt;
contra las advertencias que nos eran dadas continuamente, sino que&lt;br /&gt;
era lo que el apóstol llama: pisotear al Hijo de Dios, considerar la&lt;br /&gt;
sangre del pacto como una cosa profana, y despreciar al Espíritu de&lt;br /&gt;
gracia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hermanos, antes de que pase esta página negra, permítanme&lt;br /&gt;
exhortarlos a que la estudien diligentemente, y que traten de&lt;br /&gt;
comprender la negrura de sus corazones y la depravación de sus&lt;br /&gt;
vidas. Esa falsa paz que resulta de considerar con ligereza el pecado,&lt;br /&gt;
es la obra de Satanás; desháganse de ella de inmediato si la ha&lt;br /&gt;
infundido en ustedes. No tengan miedo de mirar a sus pecados; no&lt;br /&gt;
cierren sus ojos ante ellos, pues ocultar su rostro para no verlos,&lt;br /&gt;
podría ser su ruina, pero que Dios oculte Su rostro de ellos, será su&lt;br /&gt;
salvación. Miren a sus pecados y mediten en ellos hasta que los&lt;br /&gt;
conduzcan inclusive a desesperar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“¡Cómo!”, -dice alguien- “¿hasta que me conduzcan a desesperar?”&lt;br /&gt;
Sí; yo no me refiero a esa desesperación que brota de la&lt;br /&gt;
incredulidad, sino a esa desesperación que es casi semejante a la&lt;br /&gt;
confianza en Cristo. Entre más los capacite Dios para ver su vacío,&lt;br /&gt;
más ávidos estarán de valerse de la plenitud de Cristo. Yo siempre he&lt;br /&gt;
comprobado que, conforme ha crecido mi confianza en el yo, mi&lt;br /&gt;
confianza en Cristo ha disminuido; y conforme mi confianza en el yo&lt;br /&gt;
ha disminuido, mi confianza en Cristo ha crecido. Entonces yo los&lt;br /&gt;
exhorto a que tengan una visión honesta de su propia negrura de&lt;br /&gt;
corazón y de vida, pues eso hará que oren con David: “Lávame, y&lt;br /&gt;
seré más blanco que la nieve”. Pésense en las balanzas del santuario&lt;br /&gt;
que nunca yerran ni en el más mínimo grado. No necesitan exagerar&lt;br /&gt;
ni un solo elemento de su culpa, pues tal como son, encontrarán&lt;br /&gt;
demasiado pecado dentro de ustedes si el Espíritu Santo los&lt;br /&gt;
capacitara para verse como son en la realidad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''II.''' Pero ahora hemos de pasar a la segunda hoja, LA HOJA DE&lt;br /&gt;
COLOR ROJO SANGRE DEL LIBRO SIN PALABRAS, que trae a&lt;br /&gt;
nuestra memoria la preciosa sangre de Cristo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando el pecador clama: “Lávame”, tiene que haber alguna fuente&lt;br /&gt;
de limpieza donde pueda ser lavado y quedar “más blanco que la&lt;br /&gt;
nieve”. Y sí la hay, pero es sólo la sangre carmín de Jesús la que&lt;br /&gt;
puede lavar la mancha carmesí del pecado. ¿Qué es lo que hay acerca&lt;br /&gt;
de Jesús que le hace capaz de salvar a todos los que vienen a Dios&lt;br /&gt;
por Él? Éste es un asunto sobre el cual los cristianos tienen que&lt;br /&gt;
meditar mucho y deben hacerlo con frecuencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Traten de entender, queridos amigos, la grandeza de la expiación.&lt;br /&gt;
Vivan mucho bajo la sombra de la cruz. Aprendan a:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Contemplar el fluir&amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
De la preciosa sangre del Salvador,&amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
Sabiendo por divina seguridad&amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
Que Él ha hecho su paz con Dios”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sientan que la sangre de Cristo fue derramada por ustedes, incluso&lt;br /&gt;
por ustedes. No estén satisfechos nunca hasta que aprendan el&lt;br /&gt;
misterio de las cinco llagas; no estén contentos nunca mientras no&lt;br /&gt;
“sean plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál&lt;br /&gt;
sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el&lt;br /&gt;
amor de Cristo, que excede a todo conocimiento…”&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El poder de Jesucristo para limpiar del pecado reside, primero, en la&lt;br /&gt;
grandeza de Su persona. No es concebible que los sufrimientos de un&lt;br /&gt;
simple hombre, sin importar cuán santo o grande pudiera haber&lt;br /&gt;
sido, expiara los pecados de la multitud entera del pueblo escogido&lt;br /&gt;
del Señor. Fue debido a que Jesucristo era una de las personas de la&lt;br /&gt;
Divina Trinidad, fue debido a que el Hijo de María era nada menos&lt;br /&gt;
que el Hijo de Dios, fue debido a que Aquel que vivió, y trabajó, y&lt;br /&gt;
sufrió, y murió, era el grandioso Creador, sin quien nada de lo que&lt;br /&gt;
ha sido hecho, fue hecho, que Su sangre tiene tal eficacia que puede&lt;br /&gt;
lavar y dejar tan limpios a los más negros pecadores, que quedan&lt;br /&gt;
“más blancos que la nieve”. La muerte del mejor hombre que haya&lt;br /&gt;
existido jamás no podría hacer una expiación ni siquiera por sus&lt;br /&gt;
propios pecados, y mucho menos podría expiar la culpa de otros;&lt;br /&gt;
pero cuando Dios mismo “se despojó a sí mismo, tomando forma de&lt;br /&gt;
siervo, hecho semejante a los hombres”, y “se humilló a sí mismo,&lt;br /&gt;
haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz”, no se le&lt;br /&gt;
puede poner ningún límite al valor de la expiación hecha por Él.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nosotros sostenemos de manera sumamente firme la doctrina de la&lt;br /&gt;
redención particular: que ‘Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí&lt;br /&gt;
mismo por ella’; pero nosotros no sostenemos la doctrina del valor limitado de Su preciosa sangre. No puede haber ningún límite para&lt;br /&gt;
la Deidad; tiene que haber un valor infinito en la expiación que fue&lt;br /&gt;
ofrecida por Aquel que es divino. El único límite de la expiación está&lt;br /&gt;
en su designio, y ese designio fue que Cristo diera vida a todos&lt;br /&gt;
cuantos le fueron dados del Padre; pero, en sí misma, la expiación&lt;br /&gt;
sería suficiente para la salvación del mundo entero, y si la raza&lt;br /&gt;
entera de la humanidad fuere conducida a creer en Jesús, hay&lt;br /&gt;
suficiente eficacia en Su sangre preciosa para limpiar a todo aquel&lt;br /&gt;
nacido de mujer, de todo pecado que todo el conjunto de ellos&lt;br /&gt;
hubiere cometido jamás.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero el poder de la sangre limpiadora de Jesús radica también en los&lt;br /&gt;
intensos sufrimientos que soportó al hacer expiación por Su pueblo.&lt;br /&gt;
No hubo nunca un caso como el de nuestro precioso Salvador. En lo&lt;br /&gt;
que atañe a Sus sufrimientos físicos, pueden haber existido algunos&lt;br /&gt;
que hayan soportado tanto como Él, pues el cuerpo humano es capaz&lt;br /&gt;
sólo de una cierta cantidad de dolor y agonía, y otras personas junto&lt;br /&gt;
a nuestro Señor han alcanzado ese límite; pero hubo un elemento en&lt;br /&gt;
Sus sufrimientos que nunca estuvo presente en ningún otro caso. El&lt;br /&gt;
hecho de que Su muerte fuera en el lugar, en la posición y en&lt;br /&gt;
sustitución de Su pueblo, el único gran sacrificio por la totalidad de&lt;br /&gt;
Sus redimidos, hace que Su muerte sea enteramente única, de tal&lt;br /&gt;
manera que ni siquiera los más nobles dentro del noble ejército de&lt;br /&gt;
mártires, pueden participar de la gloria con Él. Sus sufrimientos&lt;br /&gt;
mentales también constituyeron una parte muy vital de la expiación:&lt;br /&gt;
los sufrimientos de Su alma fueron el alma misma de Sus&lt;br /&gt;
sufrimientos. Si tú puedes comprender la amargura de la traición&lt;br /&gt;
que sufrió por uno que había sido Su seguidor y amigo, y el&lt;br /&gt;
abandono que experimentó por todos Sus discípulos, la acusación&lt;br /&gt;
formal por sedición y blasfemia ante criaturas que Él mismo había&lt;br /&gt;
hecho; si pudieran comprender lo que fue para Él, que no cometió&lt;br /&gt;
pecado, ser hecho pecado por nosotros, y que fuera puesta sobre Él&lt;br /&gt;
la iniquidad de todos nosotros; si pudieran formarse una idea de&lt;br /&gt;
cuánto aborrecía el pecado y rehuía de él, podrían formarse una&lt;br /&gt;
ligera idea de lo que tiene que haber sufrido Su naturaleza pura por&lt;br /&gt;
culpa nuestra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nosotros no rehuimos el pecado como lo hacía Cristo, porque&lt;br /&gt;
estamos acostumbrados a él; una vez fue el elemento en el que&lt;br /&gt;
vivíamos, y nos movíamos, y teníamos nuestro ser; pero Su&lt;br /&gt;
naturaleza santa rehuía el mal así como una planta sensible se&lt;br /&gt;
aparta cuando se la toca. Pero Sus peores sufrimientos deben de&lt;br /&gt;
haber sido cuando la ira de Su Padre fue derramada sobre Él, al soportar lo que Su pueblo merecía soportar, pero que ahora no&lt;br /&gt;
tendrá que soportar nunca.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Las olas de creciente dolor&amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
Se estrellaban contra Su pecho,&amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
Y montañas de ira omnipotente&amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
Pesaban sobre Su alma”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El hecho que Su Padre haya escondido Su rostro de Él de tal manera&lt;br /&gt;
que clamara en Su agonía: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has&lt;br /&gt;
desamparado?”, debe de haber sido un auténtico infierno para Él.&lt;br /&gt;
Éste fue el tremendo trago de ira que nuestro Salvador bebió por&lt;br /&gt;
nosotros hasta sus últimos sedimentos, para que nuestra copa no&lt;br /&gt;
pudiera contener ni una gota de ira jamás. Tiene que haber sido una&lt;br /&gt;
gran expiación, esa que fue comprada a un precio tan grande.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Podemos pensar en la grandeza de la expiación de Cristo de otra&lt;br /&gt;
manera. Tiene que haber sido una gran expiación la que ha&lt;br /&gt;
transportado en forma segura a tantas multitudes de pecadores al&lt;br /&gt;
cielo, y que ha salvado a tantos grandes pecadores y los ha&lt;br /&gt;
transformado en santos refulgentes. Tiene que ser una gran&lt;br /&gt;
expiación la que ha de llevar todavía a innumerables miríadas a la&lt;br /&gt;
unidad de la fe y a la gloria de la iglesia de los primogénitos, que&lt;br /&gt;
están inscritos en el cielo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es una expiación tan grande, pecador, que si confías en ella, serás&lt;br /&gt;
salvo por ella sin importar cuántos y cuán graves pudieran haber&lt;br /&gt;
sido tus pecados. ¿Tienes miedo de que la sangre de Cristo no sea lo&lt;br /&gt;
suficientemente potente para limpiarte? ¿Acaso temes que Su&lt;br /&gt;
expiación no pueda soportar el peso de un pecador como tú?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me enteré, el otro día, acerca de una necia mujer de Plymouth,&lt;br /&gt;
quien, durante un buen tiempo, no quería pasar sobre el Puente&lt;br /&gt;
Saltash porque no lo consideraba seguro. Cuando, a la larga, después&lt;br /&gt;
de ver el enorme tráfico que pasaba con seguridad sobre el puente,&lt;br /&gt;
fue inducida a tener confianza en el puente, temblaba grandemente&lt;br /&gt;
todo el tiempo, y no tuvo tranquilidad mental hasta que lo dejó&lt;br /&gt;
atrás. Por supuesto que todo el mundo se rió de ella por pensar que&lt;br /&gt;
esa estructura tan sólida no pudiera soportar su liviano peso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pudiera haber algún pecador en este edificio que tenga miedo de que&lt;br /&gt;
el gran puente que la eterna misericordia ha construido a un costo&lt;br /&gt;
infinito, a través del golfo que nos separa de Dios, no sea lo&lt;br /&gt;
suficientemente fuerte para soportar su peso. Si es así, debe permitirme que le asegure que a través de ese puente del sacrificio&lt;br /&gt;
expiatorio de Cristo, han cruzado millones de pecadores tan viles y&lt;br /&gt;
corruptos como él, y el puente ni siquiera ha temblado bajo su peso,&lt;br /&gt;
y ninguna de sus partes se ha torcido o desplazado jamás.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi pobre amigo temeroso, tu ansiedad de que el gran puente de la&lt;br /&gt;
misericordia no sea capaz de soportar tu peso, me recuerda la fábula&lt;br /&gt;
del zancudo que se posó sobre la oreja de un toro, y luego estaba&lt;br /&gt;
preocupado porque la potente bestia podría incomodarse por su&lt;br /&gt;
‘enorme’ peso. Es bueno que tengas una vívida comprensión del peso&lt;br /&gt;
de tus pecados, pero al mismo tiempo debes también entender que&lt;br /&gt;
Jesucristo, en virtud de Su gran expiación, no sólo es capaz de&lt;br /&gt;
soportar el peso de tus pecados, sino que también puede llevar, y en&lt;br /&gt;
verdad ha llevado ya sobre Sus hombros, los pecados de todos los&lt;br /&gt;
que han de creer en Él hasta el propio final del tiempo; y los ha&lt;br /&gt;
transportado a la tierra del olvido, donde no serán recordados o&lt;br /&gt;
recuperados jamás. La sangre del pacto eterno es tan eficaz que&lt;br /&gt;
incluso tú, así de negro como estás, puedes orar con David: “Lávame,&lt;br /&gt;
y seré más blanco que la nieve”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''III.''' Ésto me lleva a LA PÁGINA BLANCA DEL LIBRO SIN&lt;br /&gt;
PALABRAS, que está tan llena de instrucción como la hoja negra o la&lt;br /&gt;
roja: “Lávame, y seré más blanco que la nieve”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Cuán hermoso espectáculo fue, esta mañana, cuando miramos hacia&lt;br /&gt;
fuera, y vimos el terreno todo cubierto de nieve! Todos los árboles&lt;br /&gt;
estaban vestidos de plata; sin embargo, es casi un insulto para la&lt;br /&gt;
nieve compararla con la plata, pues la plata en su nivel más brillante&lt;br /&gt;
no es digna de ser comparada con el maravilloso esplendor que se&lt;br /&gt;
podía ver en cualquier lugar en que los árboles aparecían adornados&lt;br /&gt;
con hermosos festones, sobre la tierra que estaba vestida con su puro&lt;br /&gt;
manto blanco. Si hubiéramos tomado un pedazo de lo que&lt;br /&gt;
llamamos: papel blanco, y lo hubiéramos colocado sobre la&lt;br /&gt;
superficie de la nieve recién caída, se habría visto cubierto de&lt;br /&gt;
suciedad al compararlo con la nieve inmaculada. La escena de esta&lt;br /&gt;
mañana trajo de inmediato a mi mente el texto: “Lávame, y seré más&lt;br /&gt;
blanco que la nieve”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Oh negro pecador, si tú crees en Jesús, no sólo serás lavado en Su&lt;br /&gt;
sangre preciosa hasta convertirte en alguien tolerablemente limpio,&lt;br /&gt;
sino que quedarás blanco, sí, tú serás: “más blanco que la nieve”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando hemos contemplado la pura blancura de la nieve antes de&lt;br /&gt;
que se ensucie, nos ha parecido como si no pudiera haber nada más blanco. Yo sé que cuando he estado en medio de los Alpes, y he&lt;br /&gt;
contemplado durante horas la deslumbrante blancura de la nieve,&lt;br /&gt;
casi he sido enceguecido por ella. Si la nieve se quedara largo tiempo&lt;br /&gt;
sobre el terreno, y si toda la tierra se cubriera de ella, pronto nos&lt;br /&gt;
quedaríamos ciegos todos nosotros. Los ojos del hombre han sufrido&lt;br /&gt;
con su alma a través del pecado, y tal como nuestra alma sería&lt;br /&gt;
incapaz de soportar una visión de la pureza de Dios al descubierto,&lt;br /&gt;
así nuestros ojos no podrían soportar contemplar la portentosa&lt;br /&gt;
pureza de la nieve. Sin embargo, el pecador, negro por causa del&lt;br /&gt;
pecado, al ser llevado bajo el poder limpiador de la sangre de Jesús,&lt;br /&gt;
se vuelve “más blanco que la nieve”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora, ¿cómo puede un pecador ser lavado para quedar “más blanco&lt;br /&gt;
que la nieve”? Bien, antes que nada, ''hay una permanencia en la''&lt;br /&gt;
''blancura de un pecador lavado con sangre, que no existe en cuanto''&lt;br /&gt;
''a la nieve.'' Mucha de la nieve que cayó esta mañana no tenía nada de&lt;br /&gt;
blancura esta tarde. Allí donde la nieve había comenzado a&lt;br /&gt;
derretirse, se miraba amarilla, incluso en los lugares donde ningún&lt;br /&gt;
pie de hombre había pisado sobre ella; y en cuanto a la nieve de las&lt;br /&gt;
calles de Londres, ustedes saben cuán pronto desaparece su&lt;br /&gt;
blancura. Pero no hay temor de que la blancura que Dios da a un&lt;br /&gt;
pecador desaparezca nunca de él; el vestido de la justicia de Cristo&lt;br /&gt;
que es colocado sobre él, es permanentemente blanco.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Este vestido sin mancha se ve igual,&amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
Cuando la naturaleza deteriorada se cubre de años;&amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
Ninguna edad puede cambiar su gloriosa tonalidad;&amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
El manto de Cristo es por siempre nuevo”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Siempre es “más blanco que la nieve”. Algunos de ustedes tienen que&lt;br /&gt;
vivir en Londres, un lugar humoso y mugriento, pero el humo y la&lt;br /&gt;
mugre no pueden descolorar el vestido inmaculado de la justicia de&lt;br /&gt;
Cristo. Ustedes mismos están manchados por el pecado; pero&lt;br /&gt;
cuando están vestidos con la justicia de Cristo delante de Dios, las&lt;br /&gt;
manchas del pecado desaparecen. David, en sí mismo, estaba negro&lt;br /&gt;
y sucio cuando elevó la oración de nuestro texto, pero vestido en la&lt;br /&gt;
justicia de Cristo, estaba blanco y limpio. El creyente en Cristo es tan&lt;br /&gt;
puro a los ojos de Dios en un momento, como también lo es en otro&lt;br /&gt;
momento. Él no mira la pureza variante de nuestra santificación&lt;br /&gt;
como nuestra base de aceptación con Él; antes bien, mira la pureza&lt;br /&gt;
inmutable e incomparable de la persona y obra del Señor Jesucristo,&lt;br /&gt;
y nos acepta en Cristo, y no por lo que somos en nosotros mismos.&lt;br /&gt;
Por esta razón, una vez que somos aceptos en Él, somos “más&lt;br /&gt;
blancos que la nieve”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además, ''la blancura de la nieve es, después de todo, sólo una''&lt;br /&gt;
''blancura creada.'' Es algo que Dios ha hecho, pero no tiene la pureza&lt;br /&gt;
que pertenece a Dios mismo; pero la justicia que Dios da al creyente,&lt;br /&gt;
es una justicia divina, como dice Pablo: “Al que no conoció pecado,&lt;br /&gt;
por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos&lt;br /&gt;
justicia de Dios en él”. Y recuerden que ésto es cierto en lo tocante al&lt;br /&gt;
propio pecador que antes estaba tan negro que tenía que clamar a&lt;br /&gt;
Dios: “Lávame, y seré más blanco que la nieve”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Puede haber una persona que entrara a este edificio negro como la&lt;br /&gt;
noche, debido al pecado; pero si es capacitado ahora por la gracia a&lt;br /&gt;
confiar en Jesús, Su sangre preciosa lo limpiará de inmediato, tan&lt;br /&gt;
completamente, que será “más blanco que la nieve”. La justificación&lt;br /&gt;
no es una obra que va por grados; no progresa de una etapa a otra,&lt;br /&gt;
sino que es la obra de un momento, y es completada&lt;br /&gt;
instantáneamente. El grandioso don de Dios de la vida eterna, es&lt;br /&gt;
concedido en un momento, y podrías ser incapaz de discernir el&lt;br /&gt;
momento exacto en que es concedido. Sin embargo, podrías saber&lt;br /&gt;
inclusive eso, pues, tan pronto como crees en el Señor Jesucristo,&lt;br /&gt;
eres nacido de Dios y has pasado de muerte a vida; eres salvo, y salvo&lt;br /&gt;
para toda la eternidad. El acto de fe es algo muy simple, pero es el&lt;br /&gt;
acto que más glorifica a Dios que pueda ser llevado a cabo por un&lt;br /&gt;
hombre. Aunque no hay ningún mérito en la fe, la fe es una gracia&lt;br /&gt;
sumamente ennoblecedora, y Cristo le asigna un alto honor cuando&lt;br /&gt;
dice: “Tu fe te ha salvado, vé en paz”. Cristo pone la corona de la&lt;br /&gt;
salvación sobre la cabeza de la fe; sin embargo, la fe misma nunca&lt;br /&gt;
llevará esa corona, sino que la pone a los pies de Jesús, y le da a Él&lt;br /&gt;
todo el honor y la gloria.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Podría haber alguna persona en este lugar que tenga miedo de&lt;br /&gt;
pensar que Cristo la salvará. Mi querido amigo, hazle a mi Maestro&lt;br /&gt;
el honor de creer que no hay profundidades de pecado en los que&lt;br /&gt;
pudieras haber caído, que estén más allá de Su alcance. Debes creer&lt;br /&gt;
que no hay pecado que sea demasiado negro para que no pueda ser&lt;br /&gt;
limpiado completamente por la sangre preciosa de Cristo, pues Él ha&lt;br /&gt;
dicho: “Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres”, y&lt;br /&gt;
“Todo pecado”, tiene que incluir el tuyo. La propia grandeza de la&lt;br /&gt;
misericordia de Dios es la que a veces deja perplejo a un pecador.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Permítanme usar un símil casero para ilustrar lo que quiero decir.&lt;br /&gt;
Supongan que están sentados a la mesa de su casa, trinchando un&lt;br /&gt;
trozo de carne para cenar, y supongan que su perro está debajo de la&lt;br /&gt;
mesa, esperando obtener un hueso o un trozo de cartílago como su porción. Ahora, si fueran a colocar el plato con todo el trozo de carne&lt;br /&gt;
sobre el suelo, probablemente el perro tendría miedo de tocarlo&lt;br /&gt;
porque podría recibir unos azotes; sabría que un perro no merece&lt;br /&gt;
una comida como ésa; y ésa es justamente tu dificultad, pobre&lt;br /&gt;
pecador. Tú sabes que no mereces esa gracia que Dios se deleita en&lt;br /&gt;
darte. Pero el hecho de que sea de gracia, deja fuera por completo el&lt;br /&gt;
tema del mérito. “Por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no&lt;br /&gt;
de vosotros, pues es don de Dios”. Los dones de Dios son como Él&lt;br /&gt;
mismo: inmensurablemente grandes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tal vez algunos de ustedes piensen que estarían contentos con&lt;br /&gt;
migajas o huesos de la mesa de Dios. Bien, si Él me fuera a dar unas&lt;br /&gt;
cuantas migajas o un poco de carne en trozos, yo estaría agradecido&lt;br /&gt;
inclusive por eso, pero no me satisfaría; pero cuando Él me dice: “Tú&lt;br /&gt;
eres mi hijo. Yo te he adoptado y has entrado en mi familia, y ya no&lt;br /&gt;
saldrás fuera jamás”, yo no estoy de acuerdo contigo en que sea&lt;br /&gt;
demasiado bueno para ser cierto. Podría ser demasiado bueno para&lt;br /&gt;
ti, pero no es demasiado bueno para Dios; Él da como sólo Él puede&lt;br /&gt;
dar. Si yo tuviera una gran necesidad, y obtuviera acceso a la Reina,&lt;br /&gt;
y después de exponer mi caso ante ella, me dijera: “Siento un&lt;br /&gt;
profundo interés en su caso; aquí tiene un centavo para usted”, yo&lt;br /&gt;
estaría muy seguro de que no vi a la Reina, sino que alguna doncella&lt;br /&gt;
o sirvienta de alguna dama me estaba poniendo en ridículo. ¡Oh, no!,&lt;br /&gt;
la Reina da como una reina, y Dios da como Dios; de tal manera que&lt;br /&gt;
la grandeza de Su don, en vez de dejarnos atónitos, sólo debería&lt;br /&gt;
asegurarnos de que es genuino, y que proviene de Dios.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Richard Baxter dijo sabiamente; “¡Oh Señor, tiene que ser una gran&lt;br /&gt;
misericordia o ninguna misericordia, pues poca misericordia no me&lt;br /&gt;
sirve de nada!”. Entonces, pecador, acude al gran Dios con tu gran&lt;br /&gt;
pecado y pide una gran misericordia para que seas lavado en la gran&lt;br /&gt;
fuente llena con la sangre del gran sacrificio, y recibirás una gran&lt;br /&gt;
salvación que Cristo ha obtenido, y por ello atribuirás una gran&lt;br /&gt;
alabanza al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, por siempre y para&lt;br /&gt;
siempre. ¡Que Dios nos conceda que así sea, por Jesucristo nuestro&lt;br /&gt;
Señor! Amén.&lt;/div&gt;</description>
			<pubDate>Wed, 09 Mar 2011 19:25:38 GMT</pubDate>			<dc:creator>Pcain</dc:creator>			<comments>http://es.gospeltranslations.org/wiki/Discusi%C3%B3n:El_Libro_en_Blanco</comments>		</item>
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