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		<title>Libros y Sermones BÃ­blicos - Contribuciones del usuario [es]</title>
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		<updated>2026-04-04T07:11:49Z</updated>
		<subtitle>De Libros y Sermones BÃ­blicos</subtitle>
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		<id>http://es.gospeltranslations.org/wiki/Memorizar_las_escrituras_no_era_para_m%C3%AD</id>
		<title>Memorizar las escrituras no era para mí</title>
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				<updated>2019-06-02T23:30:47Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Alalith-04-13: /* Comienza con algo pequeño y obtén un beneficio */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{info|Scripture Memory Wasn’t for Me}}&amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una de las disciplinas espirituales más benéficas para mí ha sido memorizar grandes porciones de las Escrituras.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora, antes de que hagas clic para irte porque piensas que este artículo no es relevante para ti, o porque quieres evitar un sentimiento de culpa porque no estás cumpliendo con alguna norma cristiana espiritual, ¿me darías un par de minutos? Me gustaría argumentar que memorizar largas porciones de las Escrituras sí es realmente relevante para ti y no se trata de ''medirte'', sino de gozarte.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Confesiones de un mal memorizador====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sé que, para muchos, gozo no es la palabra que asocian con ''memorizar la Biblia''. Lo que viene a la mente podría ser ''aburrido'' o ''no puedo hacerlo o indisciplinado''. Lo sé. Ese fui yo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Recuerdo que una vez, siendo un joven adulto, decidí que debía tomarme en serio memorizar la Biblia. En el arrebato de la determinación idealizada, compré un sistema de memorizar la Biblia en el Navegador. Como es típico de la determinación idealizada, ésta se disipó después de un par de intentos débiles, el sistema no se utilizó y finalmente lo deseché.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Años más tarde, cuando los líderes de mi iglesia alentaron a los miembros a memorizar ciertos versículos cada semana, yo era irregular. No era un programa defectuoso; era un yo defectuoso. Para empezar, tenía una memoria bastante mala. Al principio, memorizaría, pero parecía que se me iba muy rápido. Pensé que nunca sería bueno memorizando.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además, tenía cierto escepticismo acerca de si memorizar la Biblia realmente hacía una gran diferencia. Pensé que era bueno —como una exhaustiva sesión de ejercicios en el gimnasio es buena— pero me preguntaba si el valor real no estaba algo inflado, considerando todo ese tiempo y trabajo extra. Tenía algo de educación teológica, asistía a una iglesia teológicamente rigurosa, leía libros de teología, estaba involucrado en el ministerio cristiano y, en general, leía toda la Biblia cada año en mis devocionales. ¿Cuánto más haría la memorización por mí?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Un descubrimiento memorable====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En realidad, fue una experiencia en mis devocionales lo que me empujó hacia un descubrimiento memorable. Poco antes de cumplir los cuarenta, acababa de terminar el libro de Hebreos (de nuevo) en mi plan de lectura, y eso me dejó un poco frustrado. Hebreos es tan abundante, tan lleno de gloriosa verdad. Pero cada vez que lo leía, era como si solo tocara su superficie. Quería sumergirme.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces tuve este pensamiento inusual: ''necesito memorizar este libro''. ¿Acaso eso no me haría profundizar más en él y hacer que éste se profundizara en mí? Luego hice matemáticas: 13 capítulos y 303 versículos. ¿En serio? ¿Podría yo, un mal memorizador, memorizar 303 versículos? ¿Y retenerlos?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sabía que John Piper usaba una técnica de memoria enseñada por el pastor Andrew Davis para memorizar bloques más grandes de las Escrituras. Así que decidí probarlo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Vi que esta técnica funcionó! Me tomó bastante tiempo, pero memoricé todo Hebreos. Y mientras lo hacía, fue como nadar en el libro. Se abrieron para mí dimensiones más profundas del texto y su aplicación. Seguí el flujo de pensamiento del autor en formas que no había visto antes. Aprendí la urdimbre y trama de cada capítulo. Pero más que todo eso, hubo momentos en los que adoré a Jesús cuando lo vi a través del lente de este libro —momentos que no había experimentado en mis lecturas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esa experiencia de adoración más profunda de Jesús me dio más hambre de saber aún más de Él. Así que después de Hebreos, tomé la loca decisión de memorizar el libro de Juan. Tomó mucho tiempo, pero de nuevo, fue maravilloso. Fue una caminata larga, deliberada y nutritiva con Jesús. De allí fui a Romanos, luego a Filipenses, luego a 1 Juan, luego a 1 Corintios (que casi termino —necesito volver a ese), y luego a una serie de Salmos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El descubrimiento memorable no fue que yo, con mi mala memoria, sorprendentemente ''podía'' memorizar grandes segmentos de las Escrituras, sino que hacerlo me produjo gozo. El ejercicio y la disciplina de recitar y repetir me obligaron a meditar en las Escrituras de maneras que no había hecho antes. Como resultado, vi más, entendí más y disfruté los gustos más complejos de la bondad de Dios (Salmo 34:8). El memorizar la Biblia, específicamente las secciones más largas, resultó ser no simplemente el ejercicio de algunos grupos musculares en el gimnasio bíblico, sino más bien un medio para una adoración más profunda y más combustible para la oración.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====El mito de la mala memoria====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora, saber que he memorizado algunos libros de la Biblia podría hacerte escéptico de mi afirmación de que tengo mala memoria. Si es así, es solo porque no me conoces. Mi esposa y mis hijos lo confirmarán. Regularmente no recuerdo los nombres de las personas que debería recordar (temía la fila de recepción en nuestra boda). Regularmente no puedo recordar detalles de una conversación, un evento o un libro que he leído y que debería recordar. Eso significa que vivo con una medida de ansiedad social de que uno o ambos sucederán en un entorno público (porque suceden).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Creo que el sistema de recuperación de archivos de mi cerebro está por debajo del promedio —es menos como un gabinete de archivos ordenado y más como un escritorio desordenado con cosas apiladas sobre él (“¡Oh! ¿Dónde está ese nombre?” ''Buscar, buscar''. “¡Sé que lo puse aquí!”). Soy mejor con mucha repetición y repaso. Supongo que eso mantiene las cosas cerca de la parte superior de los montones, lo cual es otro beneficio de memorizar largas porciones de las Escrituras.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi experiencia me ha enseñado a no creer en el mito de la mala memoria —que tener mala memoria nos descalifica de memorizar mucho (a no ser que seamos una rara excepción médica/neurológica). Más bien, una mala memoria hace que la memorización sea aún más necesaria y útil.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Más difícil'' no significa ''imposible''. Simplemente significa que las personas como yo tienen que esforzarse más para memorizar y retener, que las personas bendecidas con una buena memoria. Lo cual no es muy diferente a decir que las personas como yo tienen que esforzarse más para perder peso y no subir de peso que las personas bendecidas con un metabolismo naturalmente más rápido.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dios no es igualitario en su distribución de talentos (Mateo 25:15), dones espirituales (1 Corintios 12:4-6), roles (1 Corintios 12:18-20), cuerpos (Juan 9:2-3) ni en fe (Romanos 12:3). Todos tenemos debilidades que nos obligan a trabajar más que los demás. Y esto es realmente bueno para nuestras almas. Nos enseña la perseverancia y el soportar, así como la humilde dependencia en Dios y el aprecio por las fortalezas de los demás.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Comienza con algo pequeño y obtén un beneficio====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Comparto contigo mi experiencia como un mal memorizador por dos razones: (1) si nunca has intentado memorizar porciones largas de las Escrituras, es probable que esté a tu alcance; y (2) realmente se trata del ''gozo''. Si escuchas algún ''debería'' implícito en lo que he escrito, no lo escuches como un ''debería'' legal que tienes que hacer para agradar a Dios o alcanzar algún rango de élite espiritual. Más bien, escúchalo como una invitación al gozo —como un amigo que dice: “Deberías visitar el Gran Cañón”; o una receta para el gozo, como un médico que dice: “Por el bien de tu salud, realmente deberías considerar hacer algo de ejercicio”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si deseas algún tipo de entrenamiento específico sobre cómo comenzar con una técnica de memorización en particular, la he proporcionado en otro lugar. Pero si eres nuevo en esto, aquí está mi simple consejo: comienza con un poco y obtén un beneficio. Elije un Salmo significativo (como el Salmo 27) o un capítulo significativo que no sea demasiado largo (como 1 Corintios 13). O si realmente quieres probar con un libro, te recomiendo Filipenses. Pruébalo, quédate con él y saborea el gozo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una vez que descubras que realmente puedes hacerlo, y descubres que produce gozo, es muy probable que desees continuar. Y ese es el comienzo de la aventura. ¡Sigue aventurándote! Porque hay mucha gloria para ver y saborear.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Alalith-04-13</name></author>	</entry>

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		<title>Memorizar las escrituras no era para mí</title>
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		<summary type="html">&lt;p&gt;Alalith-04-13: /* El mito de la mala memoria */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{info|Scripture Memory Wasn’t for Me}}&amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una de las disciplinas espirituales más benéficas para mí ha sido memorizar grandes porciones de las Escrituras.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora, antes de que hagas clic para irte porque piensas que este artículo no es relevante para ti, o porque quieres evitar un sentimiento de culpa porque no estás cumpliendo con alguna norma cristiana espiritual, ¿me darías un par de minutos? Me gustaría argumentar que memorizar largas porciones de las Escrituras sí es realmente relevante para ti y no se trata de ''medirte'', sino de gozarte.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Confesiones de un mal memorizador====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sé que, para muchos, gozo no es la palabra que asocian con ''memorizar la Biblia''. Lo que viene a la mente podría ser ''aburrido'' o ''no puedo hacerlo o indisciplinado''. Lo sé. Ese fui yo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Recuerdo que una vez, siendo un joven adulto, decidí que debía tomarme en serio memorizar la Biblia. En el arrebato de la determinación idealizada, compré un sistema de memorizar la Biblia en el Navegador. Como es típico de la determinación idealizada, ésta se disipó después de un par de intentos débiles, el sistema no se utilizó y finalmente lo deseché.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Años más tarde, cuando los líderes de mi iglesia alentaron a los miembros a memorizar ciertos versículos cada semana, yo era irregular. No era un programa defectuoso; era un yo defectuoso. Para empezar, tenía una memoria bastante mala. Al principio, memorizaría, pero parecía que se me iba muy rápido. Pensé que nunca sería bueno memorizando.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además, tenía cierto escepticismo acerca de si memorizar la Biblia realmente hacía una gran diferencia. Pensé que era bueno —como una exhaustiva sesión de ejercicios en el gimnasio es buena— pero me preguntaba si el valor real no estaba algo inflado, considerando todo ese tiempo y trabajo extra. Tenía algo de educación teológica, asistía a una iglesia teológicamente rigurosa, leía libros de teología, estaba involucrado en el ministerio cristiano y, en general, leía toda la Biblia cada año en mis devocionales. ¿Cuánto más haría la memorización por mí?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Un descubrimiento memorable====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En realidad, fue una experiencia en mis devocionales lo que me empujó hacia un descubrimiento memorable. Poco antes de cumplir los cuarenta, acababa de terminar el libro de Hebreos (de nuevo) en mi plan de lectura, y eso me dejó un poco frustrado. Hebreos es tan abundante, tan lleno de gloriosa verdad. Pero cada vez que lo leía, era como si solo tocara su superficie. Quería sumergirme.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces tuve este pensamiento inusual: ''necesito memorizar este libro''. ¿Acaso eso no me haría profundizar más en él y hacer que éste se profundizara en mí? Luego hice matemáticas: 13 capítulos y 303 versículos. ¿En serio? ¿Podría yo, un mal memorizador, memorizar 303 versículos? ¿Y retenerlos?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sabía que John Piper usaba una técnica de memoria enseñada por el pastor Andrew Davis para memorizar bloques más grandes de las Escrituras. Así que decidí probarlo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Vi que esta técnica funcionó! Me tomó bastante tiempo, pero memoricé todo Hebreos. Y mientras lo hacía, fue como nadar en el libro. Se abrieron para mí dimensiones más profundas del texto y su aplicación. Seguí el flujo de pensamiento del autor en formas que no había visto antes. Aprendí la urdimbre y trama de cada capítulo. Pero más que todo eso, hubo momentos en los que adoré a Jesús cuando lo vi a través del lente de este libro —momentos que no había experimentado en mis lecturas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esa experiencia de adoración más profunda de Jesús me dio más hambre de saber aún más de Él. Así que después de Hebreos, tomé la loca decisión de memorizar el libro de Juan. Tomó mucho tiempo, pero de nuevo, fue maravilloso. Fue una caminata larga, deliberada y nutritiva con Jesús. De allí fui a Romanos, luego a Filipenses, luego a 1 Juan, luego a 1 Corintios (que casi termino —necesito volver a ese), y luego a una serie de Salmos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El descubrimiento memorable no fue que yo, con mi mala memoria, sorprendentemente ''podía'' memorizar grandes segmentos de las Escrituras, sino que hacerlo me produjo gozo. El ejercicio y la disciplina de recitar y repetir me obligaron a meditar en las Escrituras de maneras que no había hecho antes. Como resultado, vi más, entendí más y disfruté los gustos más complejos de la bondad de Dios (Salmo 34:8). El memorizar la Biblia, específicamente las secciones más largas, resultó ser no simplemente el ejercicio de algunos grupos musculares en el gimnasio bíblico, sino más bien un medio para una adoración más profunda y más combustible para la oración.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====El mito de la mala memoria====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora, saber que he memorizado algunos libros de la Biblia podría hacerte escéptico de mi afirmación de que tengo mala memoria. Si es así, es solo porque no me conoces. Mi esposa y mis hijos lo confirmarán. Regularmente no recuerdo los nombres de las personas que debería recordar (temía la fila de recepción en nuestra boda). Regularmente no puedo recordar detalles de una conversación, un evento o un libro que he leído y que debería recordar. Eso significa que vivo con una medida de ansiedad social de que uno o ambos sucederán en un entorno público (porque suceden).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Creo que el sistema de recuperación de archivos de mi cerebro está por debajo del promedio —es menos como un gabinete de archivos ordenado y más como un escritorio desordenado con cosas apiladas sobre él (“¡Oh! ¿Dónde está ese nombre?” ''Buscar, buscar''. “¡Sé que lo puse aquí!”). Soy mejor con mucha repetición y repaso. Supongo que eso mantiene las cosas cerca de la parte superior de los montones, lo cual es otro beneficio de memorizar largas porciones de las Escrituras.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi experiencia me ha enseñado a no creer en el mito de la mala memoria —que tener mala memoria nos descalifica de memorizar mucho (a no ser que seamos una rara excepción médica/neurológica). Más bien, una mala memoria hace que la memorización sea aún más necesaria y útil.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Más difícil'' no significa ''imposible''. Simplemente significa que las personas como yo tienen que esforzarse más para memorizar y retener, que las personas bendecidas con una buena memoria. Lo cual no es muy diferente a decir que las personas como yo tienen que esforzarse más para perder peso y no subir de peso que las personas bendecidas con un metabolismo naturalmente más rápido.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dios no es igualitario en su distribución de talentos (Mateo 25:15), dones espirituales (1 Corintios 12:4-6), roles (1 Corintios 12:18-20), cuerpos (Juan 9:2-3) ni en fe (Romanos 12:3). Todos tenemos debilidades que nos obligan a trabajar más que los demás. Y esto es realmente bueno para nuestras almas. Nos enseña la perseverancia y el soportar, así como la humilde dependencia en Dios y el aprecio por las fortalezas de los demás.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Comienza con algo pequeño y obtén un beneficio====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Comparto contigo mi experiencia como un mal memorizador por dos razones: (1) si nunca has intentado memorizar porciones largas de las Escrituras, es probable que esté a tu alcance; y (2) realmente se trata del ''gozo''. Si escuchas algún ''debería'' implícito en lo que he escrito, no lo escuches como un ''debería'' legal que tienes que hacer para agradar a Dios o alcanzar algún rango de élite espiritual. Más bien, escúchalo como una invitación al gozo —como un amigo que dice: “Deberías visitar el Gran Cañón”; o una receta para el gozo, como un médico que dice: “Por el bien de tu salud, realmente deberías considerar hacer algo de ejercicio”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si deseas algún tipo de entrenamiento específico sobre cómo comenzar con una técnica de memorización en particular, la he proporcionado en otro lugar. Pero si eres nuevo en esto, aquí está mi simple consejo: comienza en pequeño y obtén un beneficio. Elije un salmo significativo (como el Salmo 27) o un capítulo significativo que no sea demasiado largo (como 1 Corintios 13). O si realmente quieres probar con un libro, te recomiendo Filipenses. Pruébalo, quédate con él y saborea el gozo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una vez que descubras que realmente puedes hacerlo, y descubres que produce gozo, es muy probable que desees continuar. Y ese es el comienzo de la aventura. ¡Sigue aventurándote! Porque hay mucha gloria para ver y saborear.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Alalith-04-13</name></author>	</entry>

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		<id>http://es.gospeltranslations.org/wiki/Memorizar_las_escrituras_no_era_para_m%C3%AD</id>
		<title>Memorizar las escrituras no era para mí</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://es.gospeltranslations.org/wiki/Memorizar_las_escrituras_no_era_para_m%C3%AD"/>
				<updated>2019-06-02T23:07:30Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Alalith-04-13: /* Un descubrimiento memorable */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{info|Scripture Memory Wasn’t for Me}}&amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una de las disciplinas espirituales más benéficas para mí ha sido memorizar grandes porciones de las Escrituras.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora, antes de que hagas clic para irte porque piensas que este artículo no es relevante para ti, o porque quieres evitar un sentimiento de culpa porque no estás cumpliendo con alguna norma cristiana espiritual, ¿me darías un par de minutos? Me gustaría argumentar que memorizar largas porciones de las Escrituras sí es realmente relevante para ti y no se trata de ''medirte'', sino de gozarte.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Confesiones de un mal memorizador====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sé que, para muchos, gozo no es la palabra que asocian con ''memorizar la Biblia''. Lo que viene a la mente podría ser ''aburrido'' o ''no puedo hacerlo o indisciplinado''. Lo sé. Ese fui yo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Recuerdo que una vez, siendo un joven adulto, decidí que debía tomarme en serio memorizar la Biblia. En el arrebato de la determinación idealizada, compré un sistema de memorizar la Biblia en el Navegador. Como es típico de la determinación idealizada, ésta se disipó después de un par de intentos débiles, el sistema no se utilizó y finalmente lo deseché.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Años más tarde, cuando los líderes de mi iglesia alentaron a los miembros a memorizar ciertos versículos cada semana, yo era irregular. No era un programa defectuoso; era un yo defectuoso. Para empezar, tenía una memoria bastante mala. Al principio, memorizaría, pero parecía que se me iba muy rápido. Pensé que nunca sería bueno memorizando.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además, tenía cierto escepticismo acerca de si memorizar la Biblia realmente hacía una gran diferencia. Pensé que era bueno —como una exhaustiva sesión de ejercicios en el gimnasio es buena— pero me preguntaba si el valor real no estaba algo inflado, considerando todo ese tiempo y trabajo extra. Tenía algo de educación teológica, asistía a una iglesia teológicamente rigurosa, leía libros de teología, estaba involucrado en el ministerio cristiano y, en general, leía toda la Biblia cada año en mis devocionales. ¿Cuánto más haría la memorización por mí?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Un descubrimiento memorable====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En realidad, fue una experiencia en mis devocionales lo que me empujó hacia un descubrimiento memorable. Poco antes de cumplir los cuarenta, acababa de terminar el libro de Hebreos (de nuevo) en mi plan de lectura, y eso me dejó un poco frustrado. Hebreos es tan abundante, tan lleno de gloriosa verdad. Pero cada vez que lo leía, era como si solo tocara su superficie. Quería sumergirme.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces tuve este pensamiento inusual: ''necesito memorizar este libro''. ¿Acaso eso no me haría profundizar más en él y hacer que éste se profundizara en mí? Luego hice matemáticas: 13 capítulos y 303 versículos. ¿En serio? ¿Podría yo, un mal memorizador, memorizar 303 versículos? ¿Y retenerlos?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sabía que John Piper usaba una técnica de memoria enseñada por el pastor Andrew Davis para memorizar bloques más grandes de las Escrituras. Así que decidí probarlo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Vi que esta técnica funcionó! Me tomó bastante tiempo, pero memoricé todo Hebreos. Y mientras lo hacía, fue como nadar en el libro. Se abrieron para mí dimensiones más profundas del texto y su aplicación. Seguí el flujo de pensamiento del autor en formas que no había visto antes. Aprendí la urdimbre y trama de cada capítulo. Pero más que todo eso, hubo momentos en los que adoré a Jesús cuando lo vi a través del lente de este libro —momentos que no había experimentado en mis lecturas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esa experiencia de adoración más profunda de Jesús me dio más hambre de saber aún más de Él. Así que después de Hebreos, tomé la loca decisión de memorizar el libro de Juan. Tomó mucho tiempo, pero de nuevo, fue maravilloso. Fue una caminata larga, deliberada y nutritiva con Jesús. De allí fui a Romanos, luego a Filipenses, luego a 1 Juan, luego a 1 Corintios (que casi termino —necesito volver a ese), y luego a una serie de Salmos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El descubrimiento memorable no fue que yo, con mi mala memoria, sorprendentemente ''podía'' memorizar grandes segmentos de las Escrituras, sino que hacerlo me produjo gozo. El ejercicio y la disciplina de recitar y repetir me obligaron a meditar en las Escrituras de maneras que no había hecho antes. Como resultado, vi más, entendí más y disfruté los gustos más complejos de la bondad de Dios (Salmo 34:8). El memorizar la Biblia, específicamente las secciones más largas, resultó ser no simplemente el ejercicio de algunos grupos musculares en el gimnasio bíblico, sino más bien un medio para una adoración más profunda y más combustible para la oración.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====El mito de la mala memoria====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora, saber que he memorizado algunos libros de la Biblia podría hacerte escéptico de mi afirmación de que tengo mala memoria. Si es así, es solo porque no me conoces. Mi esposa y mis hijos lo confirmarán. Regularmente no recuerdo los nombres de las personas que debería recordar (temía la fila de recepción en nuestra boda). Regularmente no puedo recordar detalles de una conversación, un evento o un libro que he leído y que debería recordar. Eso significa que vivo con una medida de ansiedad social de que uno o ambos sucederán en un entorno público (porque suceden).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Creo que el sistema de recuperación de archivos de mi cerebro está por debajo del promedio —es menos como un gabinete de archivos ordenado y más como un escritorio desordenado con pilas de cosas sobre él (“¡Oh! ¿Dónde está ese nombre?” ''Buscar, buscar''. “¡Sé que lo puse aquí!”). Soy mejor con mucha repetición y repaso. Supongo que eso mantiene las cosas cerca de la parte superior de la pila, lo cual es otro beneficio de memorizar largas porciones de las Escrituras.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi experiencia me ha enseñado a no creer en el mito de la mala memoria —que tener mala memoria nos descalifica de memorizar mucho (a no ser que seamos una rara excepción médica/neurológica). Más bien, una mala memoria hace que la memorización sea aún más necesaria y útil.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Más difícil'' no significa ''imposible''. Simplemente significa que las personas como yo tienen que esforzarse más para memorizar y retener que las personas bendecidas con una buena memoria. Lo cual no es muy diferente a decir que las personas como yo tienen que esforzarse más para perder peso y no subir de peso que las personas bendecidas con un metabolismo naturalmente más rápido.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dios no es igualitario en su distribución de talentos (Mateo 25:15), dones espirituales (1 Corintios 12:4-6), papeles (1 Corintios 12:18-20), cuerpos (Juan 9:2-3) ni en fe (Romanos 12:3). Todos tenemos debilidades que nos obligan a trabajar más que los demás. Y esto es realmente bueno para nuestras almas. Nos enseña la perseverancia y el soportar, así como la humilde dependencia de Dios y el aprecio por las fuerzas de los demás.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Comienza con algo pequeño y obtén un beneficio====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Comparto contigo mi experiencia como un mal memorizador por dos razones: (1) si nunca has intentado memorizar porciones largas de las Escrituras, es probable que esté a tu alcance; y (2) realmente se trata del ''gozo''. Si escuchas algún ''debería'' implícito en lo que he escrito, no lo escuches como un ''debería'' legal que tienes que hacer para agradar a Dios o alcanzar algún rango de élite espiritual. Más bien, escúchalo como una invitación al gozo —como un amigo que dice: “Deberías visitar el Gran Cañón”; o una receta para el gozo, como un médico que dice: “Por el bien de tu salud, realmente deberías considerar hacer algo de ejercicio”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si deseas algún tipo de entrenamiento específico sobre cómo comenzar con una técnica de memorización en particular, la he proporcionado en otro lugar. Pero si eres nuevo en esto, aquí está mi simple consejo: comienza en pequeño y obtén un beneficio. Elije un salmo significativo (como el Salmo 27) o un capítulo significativo que no sea demasiado largo (como 1 Corintios 13). O si realmente quieres probar con un libro, te recomiendo Filipenses. Pruébalo, quédate con él y saborea el gozo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una vez que descubras que realmente puedes hacerlo, y descubres que produce gozo, es muy probable que desees continuar. Y ese es el comienzo de la aventura. ¡Sigue aventurándote! Porque hay mucha gloria para ver y saborear.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Alalith-04-13</name></author>	</entry>

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		<id>http://es.gospeltranslations.org/wiki/Memorizar_las_escrituras_no_era_para_m%C3%AD</id>
		<title>Memorizar las escrituras no era para mí</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://es.gospeltranslations.org/wiki/Memorizar_las_escrituras_no_era_para_m%C3%AD"/>
				<updated>2019-06-02T22:57:06Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Alalith-04-13: /* Un descubrimiento memorable */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{info|Scripture Memory Wasn’t for Me}}&amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una de las disciplinas espirituales más benéficas para mí ha sido memorizar grandes porciones de las Escrituras.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora, antes de que hagas clic para irte porque piensas que este artículo no es relevante para ti, o porque quieres evitar un sentimiento de culpa porque no estás cumpliendo con alguna norma cristiana espiritual, ¿me darías un par de minutos? Me gustaría argumentar que memorizar largas porciones de las Escrituras sí es realmente relevante para ti y no se trata de ''medirte'', sino de gozarte.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Confesiones de un mal memorizador====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sé que, para muchos, gozo no es la palabra que asocian con ''memorizar la Biblia''. Lo que viene a la mente podría ser ''aburrido'' o ''no puedo hacerlo o indisciplinado''. Lo sé. Ese fui yo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Recuerdo que una vez, siendo un joven adulto, decidí que debía tomarme en serio memorizar la Biblia. En el arrebato de la determinación idealizada, compré un sistema de memorizar la Biblia en el Navegador. Como es típico de la determinación idealizada, ésta se disipó después de un par de intentos débiles, el sistema no se utilizó y finalmente lo deseché.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Años más tarde, cuando los líderes de mi iglesia alentaron a los miembros a memorizar ciertos versículos cada semana, yo era irregular. No era un programa defectuoso; era un yo defectuoso. Para empezar, tenía una memoria bastante mala. Al principio, memorizaría, pero parecía que se me iba muy rápido. Pensé que nunca sería bueno memorizando.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además, tenía cierto escepticismo acerca de si memorizar la Biblia realmente hacía una gran diferencia. Pensé que era bueno —como una exhaustiva sesión de ejercicios en el gimnasio es buena— pero me preguntaba si el valor real no estaba algo inflado, considerando todo ese tiempo y trabajo extra. Tenía algo de educación teológica, asistía a una iglesia teológicamente rigurosa, leía libros de teología, estaba involucrado en el ministerio cristiano y, en general, leía toda la Biblia cada año en mis devocionales. ¿Cuánto más haría la memorización por mí?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Un descubrimiento memorable====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En realidad, fue una experiencia en mis devocionales lo que me empujó hacia un descubrimiento memorable. Poco antes de cumplir los cuarenta, acababa de terminar el libro de Hebreos (de nuevo) en mi plan de lectura, y eso me dejó un poco frustrado. Hebreos es tan abundante, tan lleno de gloriosa verdad. Pero cada vez que lo leía, era como si solo tocara su superficie. Quería sumergirme.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces tuve este pensamiento inusual: ''necesito memorizar este libro''. ¿Acaso eso no me haría profundizar más en él y hacer que éste se profundizara en mí? Luego hice matemáticas: 13 capítulos y 303 versículos. ¿En serio? ¿Podría yo, un mal memorizador, memorizar 303 versículos? ¿Y retenerlos?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sabía que John Piper usaba una técnica de memoria enseñada por el pastor Andrew Davis para memorizar bloques más grandes de las Escrituras. Así que decidí probarlo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Vi que esta técnica funcionó! Me tomó bastante tiempo, pero memoricé todo Hebreos. Y mientras lo hacía, fue como nadar en el libro. Se abrieron para mí dimensiones más profundas del texto y su aplicación. Seguí el flujo de pensamiento del autor en formas que no había visto antes. Aprendí la urdimbre y trama de cada capítulo. Pero más que todo eso, hubo momentos en los que adoré a Jesús cuando lo vi a través del lente de este libro —momentos que no había experimentado en mis lecturas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esa experiencia de adoración más profunda de Jesús me dio más hambre de saber aún más de Él. Así que después de Hebreos, tomé la loca decisión de memorizar el libro de Juan. Tomó mucho tiempo, pero de nuevo, fue maravilloso. Fue una caminata larga, deliberada y nutritiva con Jesús. De allí fui a Romanos, luego a Filipenses, luego a 1 Juan, luego a 1 Corintios (que casi terminé —necesito volver a ese), y luego a una serie de salmos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El descubrimiento memorable no fue que yo, con mi mala memoria, sorprendentemente ''podía'' memorizar grandes segmentos de las Escrituras, sino que hacerlo me produjo gozo. El ejercicio y la disciplina de recitar y repetir me obligaron a meditar en las Escrituras de maneras que no había hecho antes. Como resultado, vi más, entendí más y disfruté probadas más complejas de la bondad de Dios (Salmo 34:8). El memorizar la Biblia, específicamente las secciones más largas, resultó ser no simplemente ejercitar  de unos más grupos musculares en el gimnasio bíblico, sino más bien un medio para una adoración más profunda y da más combustible para la oración.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====El mito de la mala memoria====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora, saber que he memorizado algunos libros de la Biblia podría hacerte escéptico de mi afirmación de que tengo mala memoria. Si es así, es solo porque no me conoces. Mi esposa y mis hijos lo confirmarán. Regularmente no recuerdo los nombres de las personas que debería recordar (temía la fila de recepción en nuestra boda). Regularmente no puedo recordar detalles de una conversación, un evento o un libro que he leído y que debería recordar. Eso significa que vivo con una medida de ansiedad social de que uno o ambos sucederán en un entorno público (porque suceden).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Creo que el sistema de recuperación de archivos de mi cerebro está por debajo del promedio —es menos como un gabinete de archivos ordenado y más como un escritorio desordenado con pilas de cosas sobre él (“¡Oh! ¿Dónde está ese nombre?” ''Buscar, buscar''. “¡Sé que lo puse aquí!”). Soy mejor con mucha repetición y repaso. Supongo que eso mantiene las cosas cerca de la parte superior de la pila, lo cual es otro beneficio de memorizar largas porciones de las Escrituras.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi experiencia me ha enseñado a no creer en el mito de la mala memoria —que tener mala memoria nos descalifica de memorizar mucho (a no ser que seamos una rara excepción médica/neurológica). Más bien, una mala memoria hace que la memorización sea aún más necesaria y útil.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Más difícil'' no significa ''imposible''. Simplemente significa que las personas como yo tienen que esforzarse más para memorizar y retener que las personas bendecidas con una buena memoria. Lo cual no es muy diferente a decir que las personas como yo tienen que esforzarse más para perder peso y no subir de peso que las personas bendecidas con un metabolismo naturalmente más rápido.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dios no es igualitario en su distribución de talentos (Mateo 25:15), dones espirituales (1 Corintios 12:4-6), papeles (1 Corintios 12:18-20), cuerpos (Juan 9:2-3) ni en fe (Romanos 12:3). Todos tenemos debilidades que nos obligan a trabajar más que los demás. Y esto es realmente bueno para nuestras almas. Nos enseña la perseverancia y el soportar, así como la humilde dependencia de Dios y el aprecio por las fuerzas de los demás.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Comienza con algo pequeño y obtén un beneficio====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Comparto contigo mi experiencia como un mal memorizador por dos razones: (1) si nunca has intentado memorizar porciones largas de las Escrituras, es probable que esté a tu alcance; y (2) realmente se trata del ''gozo''. Si escuchas algún ''debería'' implícito en lo que he escrito, no lo escuches como un ''debería'' legal que tienes que hacer para agradar a Dios o alcanzar algún rango de élite espiritual. Más bien, escúchalo como una invitación al gozo —como un amigo que dice: “Deberías visitar el Gran Cañón”; o una receta para el gozo, como un médico que dice: “Por el bien de tu salud, realmente deberías considerar hacer algo de ejercicio”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si deseas algún tipo de entrenamiento específico sobre cómo comenzar con una técnica de memorización en particular, la he proporcionado en otro lugar. Pero si eres nuevo en esto, aquí está mi simple consejo: comienza en pequeño y obtén un beneficio. Elije un salmo significativo (como el Salmo 27) o un capítulo significativo que no sea demasiado largo (como 1 Corintios 13). O si realmente quieres probar con un libro, te recomiendo Filipenses. Pruébalo, quédate con él y saborea el gozo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una vez que descubras que realmente puedes hacerlo, y descubres que produce gozo, es muy probable que desees continuar. Y ese es el comienzo de la aventura. ¡Sigue aventurándote! Porque hay mucha gloria para ver y saborear.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Alalith-04-13</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://es.gospeltranslations.org/wiki/Memorizar_las_escrituras_no_era_para_m%C3%AD</id>
		<title>Memorizar las escrituras no era para mí</title>
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				<updated>2019-06-02T22:29:21Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Alalith-04-13: /* Confesiones de un mal memorizador */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{info|Scripture Memory Wasn’t for Me}}&amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una de las disciplinas espirituales más benéficas para mí ha sido memorizar grandes porciones de las Escrituras.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora, antes de que hagas clic para irte porque piensas que este artículo no es relevante para ti, o porque quieres evitar un sentimiento de culpa porque no estás cumpliendo con alguna norma cristiana espiritual, ¿me darías un par de minutos? Me gustaría argumentar que memorizar largas porciones de las Escrituras sí es realmente relevante para ti y no se trata de ''medirte'', sino de gozarte.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Confesiones de un mal memorizador====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sé que, para muchos, gozo no es la palabra que asocian con ''memorizar la Biblia''. Lo que viene a la mente podría ser ''aburrido'' o ''no puedo hacerlo o indisciplinado''. Lo sé. Ese fui yo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Recuerdo que una vez, siendo un joven adulto, decidí que debía tomarme en serio memorizar la Biblia. En el arrebato de la determinación idealizada, compré un sistema de memorizar la Biblia en el Navegador. Como es típico de la determinación idealizada, ésta se disipó después de un par de intentos débiles, el sistema no se utilizó y finalmente lo deseché.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Años más tarde, cuando los líderes de mi iglesia alentaron a los miembros a memorizar ciertos versículos cada semana, yo era irregular. No era un programa defectuoso; era un yo defectuoso. Para empezar, tenía una memoria bastante mala. Al principio, memorizaría, pero parecía que se me iba muy rápido. Pensé que nunca sería bueno memorizando.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además, tenía cierto escepticismo acerca de si memorizar la Biblia realmente hacía una gran diferencia. Pensé que era bueno —como una exhaustiva sesión de ejercicios en el gimnasio es buena— pero me preguntaba si el valor real no estaba algo inflado, considerando todo ese tiempo y trabajo extra. Tenía algo de educación teológica, asistía a una iglesia teológicamente rigurosa, leía libros de teología, estaba involucrado en el ministerio cristiano y, en general, leía toda la Biblia cada año en mis devocionales. ¿Cuánto más haría la memorización por mí?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Un descubrimiento memorable====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En realidad, fue una experiencia en mis devocionales lo que me empujó hacia un descubrimiento memorable. Poco antes de cumplir los cuarenta, acababa de terminar el libro de Hebreos (de nuevo) en mi plan de lectura, y eso me dejó un poco frustrado. Hebreos es tan rico, tan lleno de gloriosa verdad. Pero cada vez que lo leía, era como si solo tocara su superficie. Quería sumergirme.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces tuve este pensamiento inusual: ''necesito memorizar este libro''. ¿Acaso eso no me haría profundizar más en él y hacer que éste se profundizara en mí? Luego hice matemáticas: 13 capítulos y 303 versículos. ¿En serio? ¿Podría yo, un mal memorizador, memorizar 303 versículos? ¿Y retenerlos?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sabía que John Piper usaba una técnica de memoria enseñada por el pastor Andrew Davis para memorizar bloques más grandes de las Escrituras. Así que decidí probarlo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Vi que esta técnica funcionó! Me tomó bastante tiempo, pero memoricé todo Hebreos. Y mientras lo hacía, fue como nadar en el libro. Se abrieron para mí dimensiones más profundas del texto y su aplicación. Seguí el flujo de pensamiento del autor en formas que no había visto antes. Aprendí la urdimbre y la trama de cada capítulo. Pero más que todo eso, hubo momentos en los que adoré a Jesús cuando Lo vi a través de la lente de este libro —momentos que no había experimentado en mis lecturas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esa experiencia de adoración más profunda de Jesús me dio más hambre de saber aún más de Él. Así que después de Hebreos, tomé la loca decisión de memorizar el libro de Juan. Tomó mucho tiempo, pero de nuevo, fue maravilloso. Fue una caminata larga, deliberada y nutritiva con Jesús. De allí fui a Romanos, luego a Filipenses, luego a 1 Juan, luego a 1 Corintios (que casi terminé —necesito volver a ese), y luego a una serie de salmos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El descubrimiento memorable no fue que yo, con mi mala memoria, sorprendentemente ''podía'' memorizar grandes segmentos de las Escrituras, sino que hacerlo me produjo gozo. El ejercicio y la disciplina de recitar y repetir me obligaron a meditar en las Escrituras de maneras que no había hecho antes. Como resultado, vi más, entendí más y disfruté probadas más complejas de la bondad de Dios (Salmo 34:8). El memorizar la Biblia, específicamente las secciones más largas, resultó ser no simplemente ejercitar  de unos más grupos musculares en el gimnasio bíblico, sino más bien un medio para una adoración más profunda y da más combustible para la oración.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====El mito de la mala memoria====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora, saber que he memorizado algunos libros de la Biblia podría hacerte escéptico de mi afirmación de que tengo mala memoria. Si es así, es solo porque no me conoces. Mi esposa y mis hijos lo confirmarán. Regularmente no recuerdo los nombres de las personas que debería recordar (temía la fila de recepción en nuestra boda). Regularmente no puedo recordar detalles de una conversación, un evento o un libro que he leído y que debería recordar. Eso significa que vivo con una medida de ansiedad social de que uno o ambos sucederán en un entorno público (porque suceden).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Creo que el sistema de recuperación de archivos de mi cerebro está por debajo del promedio —es menos como un gabinete de archivos ordenado y más como un escritorio desordenado con pilas de cosas sobre él (“¡Oh! ¿Dónde está ese nombre?” ''Buscar, buscar''. “¡Sé que lo puse aquí!”). Soy mejor con mucha repetición y repaso. Supongo que eso mantiene las cosas cerca de la parte superior de la pila, lo cual es otro beneficio de memorizar largas porciones de las Escrituras.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi experiencia me ha enseñado a no creer en el mito de la mala memoria —que tener mala memoria nos descalifica de memorizar mucho (a no ser que seamos una rara excepción médica/neurológica). Más bien, una mala memoria hace que la memorización sea aún más necesaria y útil.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Más difícil'' no significa ''imposible''. Simplemente significa que las personas como yo tienen que esforzarse más para memorizar y retener que las personas bendecidas con una buena memoria. Lo cual no es muy diferente a decir que las personas como yo tienen que esforzarse más para perder peso y no subir de peso que las personas bendecidas con un metabolismo naturalmente más rápido.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dios no es igualitario en su distribución de talentos (Mateo 25:15), dones espirituales (1 Corintios 12:4-6), papeles (1 Corintios 12:18-20), cuerpos (Juan 9:2-3) ni en fe (Romanos 12:3). Todos tenemos debilidades que nos obligan a trabajar más que los demás. Y esto es realmente bueno para nuestras almas. Nos enseña la perseverancia y el soportar, así como la humilde dependencia de Dios y el aprecio por las fuerzas de los demás.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Comienza con algo pequeño y obtén un beneficio====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Comparto contigo mi experiencia como un mal memorizador por dos razones: (1) si nunca has intentado memorizar porciones largas de las Escrituras, es probable que esté a tu alcance; y (2) realmente se trata del ''gozo''. Si escuchas algún ''debería'' implícito en lo que he escrito, no lo escuches como un ''debería'' legal que tienes que hacer para agradar a Dios o alcanzar algún rango de élite espiritual. Más bien, escúchalo como una invitación al gozo —como un amigo que dice: “Deberías visitar el Gran Cañón”; o una receta para el gozo, como un médico que dice: “Por el bien de tu salud, realmente deberías considerar hacer algo de ejercicio”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si deseas algún tipo de entrenamiento específico sobre cómo comenzar con una técnica de memorización en particular, la he proporcionado en otro lugar. Pero si eres nuevo en esto, aquí está mi simple consejo: comienza en pequeño y obtén un beneficio. Elije un salmo significativo (como el Salmo 27) o un capítulo significativo que no sea demasiado largo (como 1 Corintios 13). O si realmente quieres probar con un libro, te recomiendo Filipenses. Pruébalo, quédate con él y saborea el gozo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una vez que descubras que realmente puedes hacerlo, y descubres que produce gozo, es muy probable que desees continuar. Y ese es el comienzo de la aventura. ¡Sigue aventurándote! Porque hay mucha gloria para ver y saborear.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Alalith-04-13</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://es.gospeltranslations.org/wiki/Memorizar_las_escrituras_no_era_para_m%C3%AD</id>
		<title>Memorizar las escrituras no era para mí</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://es.gospeltranslations.org/wiki/Memorizar_las_escrituras_no_era_para_m%C3%AD"/>
				<updated>2019-06-02T21:56:50Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Alalith-04-13: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{info|Scripture Memory Wasn’t for Me}}&amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una de las disciplinas espirituales más benéficas para mí ha sido memorizar grandes porciones de las Escrituras.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora, antes de que hagas clic para irte porque piensas que este artículo no es relevante para ti, o porque quieres evitar un sentimiento de culpa porque no estás cumpliendo con alguna norma cristiana espiritual, ¿me darías un par de minutos? Me gustaría argumentar que memorizar largas porciones de las Escrituras sí es realmente relevante para ti y no se trata de ''medirte'', sino de gozarte.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Confesiones de un mal memorizador====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sé que, para muchos, gozo no es la palabra que asocian con ''memorizar la Biblia''. Lo que viene a la mente podría ser ''aburrido'' o ''no puedo hacerlo o indisciplinado''. Lo sé. Ese fui yo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Recuerdo que una vez, siendo un joven adulto, decidí que debía tomarme en serio memorizar la Biblia. En el arrebato de la determinación idealizada, compré un sistema de memorizar la Biblia de Navigator. Como es típico de la determinación idealizada, ésta se disipó después de un par de intentos débiles, el sistema no se utilizó y finalmente lo deseché.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Años más tarde, cuando los líderes de mi iglesia alentaron a los miembros a memorizar ciertos versículos cada semana, yo era irregular. No era un programa defectuoso; era un yo defectuoso. Para empezar, tenía una memoria bastante mala. Al principio, memorizaría, pero parecía que se me iba muy rápido. Pensé que nunca sería bueno memorizando.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además, tenía cierto escepticismo acerca de si memorizar la Biblia realmente hacía una gran diferencia. Pensé que era bueno —como una exhaustiva sesión de ejercicios en el gimnasio es buena— pero me preguntaba si el valor real no estaba algo inflado, considerando todo ese tiempo y trabajo extra. Tenía algo de educación teológica, asistía a una iglesia teológicamente rigurosa, leía libros de teología, estaba involucrado en el ministerio cristiano y, en general, leía toda la Biblia cada año en mis devocionales. ¿Cuánto más haría la memorización por mí?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Un descubrimiento memorable====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En realidad, fue una experiencia en mis devocionales lo que me empujó hacia un descubrimiento memorable. Poco antes de cumplir los cuarenta, acababa de terminar el libro de Hebreos (de nuevo) en mi plan de lectura, y eso me dejó un poco frustrado. Hebreos es tan rico, tan lleno de gloriosa verdad. Pero cada vez que lo leía, era como si solo tocara su superficie. Quería sumergirme.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces tuve este pensamiento inusual: ''necesito memorizar este libro''. ¿Acaso eso no me haría profundizar más en él y hacer que éste se profundizara en mí? Luego hice matemáticas: 13 capítulos y 303 versículos. ¿En serio? ¿Podría yo, un mal memorizador, memorizar 303 versículos? ¿Y retenerlos?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sabía que John Piper usaba una técnica de memoria enseñada por el pastor Andrew Davis para memorizar bloques más grandes de las Escrituras. Así que decidí probarlo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Vi que esta técnica funcionó! Me tomó bastante tiempo, pero memoricé todo Hebreos. Y mientras lo hacía, fue como nadar en el libro. Se abrieron para mí dimensiones más profundas del texto y su aplicación. Seguí el flujo de pensamiento del autor en formas que no había visto antes. Aprendí la urdimbre y la trama de cada capítulo. Pero más que todo eso, hubo momentos en los que adoré a Jesús cuando Lo vi a través de la lente de este libro —momentos que no había experimentado en mis lecturas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esa experiencia de adoración más profunda de Jesús me dio más hambre de saber aún más de Él. Así que después de Hebreos, tomé la loca decisión de memorizar el libro de Juan. Tomó mucho tiempo, pero de nuevo, fue maravilloso. Fue una caminata larga, deliberada y nutritiva con Jesús. De allí fui a Romanos, luego a Filipenses, luego a 1 Juan, luego a 1 Corintios (que casi terminé —necesito volver a ese), y luego a una serie de salmos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El descubrimiento memorable no fue que yo, con mi mala memoria, sorprendentemente ''podía'' memorizar grandes segmentos de las Escrituras, sino que hacerlo me produjo gozo. El ejercicio y la disciplina de recitar y repetir me obligaron a meditar en las Escrituras de maneras que no había hecho antes. Como resultado, vi más, entendí más y disfruté probadas más complejas de la bondad de Dios (Salmo 34:8). El memorizar la Biblia, específicamente las secciones más largas, resultó ser no simplemente ejercitar  de unos más grupos musculares en el gimnasio bíblico, sino más bien un medio para una adoración más profunda y da más combustible para la oración.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====El mito de la mala memoria====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora, saber que he memorizado algunos libros de la Biblia podría hacerte escéptico de mi afirmación de que tengo mala memoria. Si es así, es solo porque no me conoces. Mi esposa y mis hijos lo confirmarán. Regularmente no recuerdo los nombres de las personas que debería recordar (temía la fila de recepción en nuestra boda). Regularmente no puedo recordar detalles de una conversación, un evento o un libro que he leído y que debería recordar. Eso significa que vivo con una medida de ansiedad social de que uno o ambos sucederán en un entorno público (porque suceden).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Creo que el sistema de recuperación de archivos de mi cerebro está por debajo del promedio —es menos como un gabinete de archivos ordenado y más como un escritorio desordenado con pilas de cosas sobre él (“¡Oh! ¿Dónde está ese nombre?” ''Buscar, buscar''. “¡Sé que lo puse aquí!”). Soy mejor con mucha repetición y repaso. Supongo que eso mantiene las cosas cerca de la parte superior de la pila, lo cual es otro beneficio de memorizar largas porciones de las Escrituras.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi experiencia me ha enseñado a no creer en el mito de la mala memoria —que tener mala memoria nos descalifica de memorizar mucho (a no ser que seamos una rara excepción médica/neurológica). Más bien, una mala memoria hace que la memorización sea aún más necesaria y útil.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Más difícil'' no significa ''imposible''. Simplemente significa que las personas como yo tienen que esforzarse más para memorizar y retener que las personas bendecidas con una buena memoria. Lo cual no es muy diferente a decir que las personas como yo tienen que esforzarse más para perder peso y no subir de peso que las personas bendecidas con un metabolismo naturalmente más rápido.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dios no es igualitario en su distribución de talentos (Mateo 25:15), dones espirituales (1 Corintios 12:4-6), papeles (1 Corintios 12:18-20), cuerpos (Juan 9:2-3) ni en fe (Romanos 12:3). Todos tenemos debilidades que nos obligan a trabajar más que los demás. Y esto es realmente bueno para nuestras almas. Nos enseña la perseverancia y el soportar, así como la humilde dependencia de Dios y el aprecio por las fuerzas de los demás.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Comienza con algo pequeño y obtén un beneficio====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Comparto contigo mi experiencia como un mal memorizador por dos razones: (1) si nunca has intentado memorizar porciones largas de las Escrituras, es probable que esté a tu alcance; y (2) realmente se trata del ''gozo''. Si escuchas algún ''debería'' implícito en lo que he escrito, no lo escuches como un ''debería'' legal que tienes que hacer para agradar a Dios o alcanzar algún rango de élite espiritual. Más bien, escúchalo como una invitación al gozo —como un amigo que dice: “Deberías visitar el Gran Cañón”; o una receta para el gozo, como un médico que dice: “Por el bien de tu salud, realmente deberías considerar hacer algo de ejercicio”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si deseas algún tipo de entrenamiento específico sobre cómo comenzar con una técnica de memorización en particular, la he proporcionado en otro lugar. Pero si eres nuevo en esto, aquí está mi simple consejo: comienza en pequeño y obtén un beneficio. Elije un salmo significativo (como el Salmo 27) o un capítulo significativo que no sea demasiado largo (como 1 Corintios 13). O si realmente quieres probar con un libro, te recomiendo Filipenses. Pruébalo, quédate con él y saborea el gozo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una vez que descubras que realmente puedes hacerlo, y descubres que produce gozo, es muy probable que desees continuar. Y ese es el comienzo de la aventura. ¡Sigue aventurándote! Porque hay mucha gloria para ver y saborear.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Alalith-04-13</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://es.gospeltranslations.org/wiki/Nos_quejamos_porque_olvidamos</id>
		<title>Nos quejamos porque olvidamos</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://es.gospeltranslations.org/wiki/Nos_quejamos_porque_olvidamos"/>
				<updated>2019-05-20T23:16:25Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Alalith-04-13: /* Debemos recordar */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{info|We Complain Because We Forget}}&amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me sorprende cada vez que leo la historia del éxodo. ¿Cómo puede el pueblo de Israel quejarse así? ¿Cómo podrían ser tan ignorantes, tan estúpidos, tan olvidadizos?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Dios del universo acababa de sacudir al hombre más poderoso sobre la faz de la tierra como un infante con una muñeca de trapo. Dios no solo humilló al Faraón; quebrantó su espíritu y reveló su impotencia. Un pueblo esclavo y su Dios lo dejaron a él y a su nación en ruinas. Esta muestra de poder envió vibras a todo el mundo, inspirando miedo y asombro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====La enfermedad mortal de la amnesia espiritual====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, la respuesta de Israel a esta espectacular liberación de Egipto no es meramente alabanza, adoración ni confianza de todo corazón. En vez, Israel responde con ''quejas'' —lamentándose, murmurando, peleando. “¡No hay agua, Moisés! ¿Dónde está la carne, Moisés? Tengo ampollas en mis pies, Moisés. ¿Quién murió y te hizo jefe? ¿Ya llegamos, Moisés?” La amnesia espiritual se estableció rápidamente y cubrió los ojos de los corazones de Israel. ¿Tan pronto se habían olvidado de la gracia y la milagrosa liberación de Dios?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta amnesia espiritual —olvidando la liberación y provisión de Dios— es una enfermedad mortal. El pueblo de Israel, seguido por milagros impensables, con los bolsillos llenos de joyas egipcias, refunfuñando de los alojamientos de menos de cinco estrellas en el desierto. Esto no fue solo una queja inducida por una jaqueca o un reclamo por un bajo nivel de azúcar en la sangre. Esto fue ''falta de fe''. Es el corazón el que dice: “Sé mejor que Dios. Si solo Él siguiera ''mi'' plan”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Por qué nos quejamos====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y, sin embargo, ese es mi corazón y el tuyo. “¿Dónde está la cena, cariño? ¿Sobras de nuevo? ¿Dónde está la proteína? ¿Eso es todo lo que has hecho hoy? ¿Puedes cambiar el pañal sucio? ¿Qué es esta cosa pegajosa en la silla?” Puedo ser tal como el pueblo de Israel. “Sé que perdonaste todos mis pecados en la cruz, me rescataste del tormento consciente eterno y me diste gozo eterno en Tu presencia, pero todo lo que tenemos para cenar es pan duro o cereal para niños”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Rezongar, lamentarse y la falta de agradecimiento no son, en última instancia, las respuestas del corazón a las circunstancias, sino a Dios. Israel se quejó de su esclavitud, se quejó cuando Moisés entró en escena, y aun se quejó mientras vagaban seguros en el desierto. Sus quejas no estaban enraizadas en su entorno, sino en su corazón.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo mismo es cierto para ti. Un corazón de gratitud y agradecimiento no depende de tu estado de cuenta bancario, el diagnóstico del médico o el elogio que recibes por un trabajo bien hecho. La falta de agradecimiento y las quejas  —independientemente de tu situación, incluso tu sufrimiento — reflejan tu corazón. Son pecado. La amnesia espiritual es una enfermedad mortal que amenaza tu fe y tu gozo más que cualquier cáncer. Penetra hasta el núcleo y pudre tu corazón desde adentro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Quimioterapia del alma====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cómo podemos protegernos de este olvido espiritual? ¿Cómo podemos erradicar el cáncer que amenaza nuestro gozo y nuestra fe? Muy simplemente, el antídoto es ''recordar''. Recuerda la gracia y la redención de Dios. Establécelo en tu memoria. Memorízalo. Píntalo en las paredes de tu casa. Regístralo y vuelve a leerlo cada mañana.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dios nos da este patrón en el éxodo. Israel acababa de recibir el menú para los próximos cuarenta años: el maná del cielo. Recogerlo por seis días, una doble porción en el último día, y descansar en el dia Sabático. Pero luego Dios le ordena a Moisés que tome un gomer de maná (unos dos litros) y que lo guarde en una jarra como un recordatorio de la fidelidad de Dios (Éxodo 16:32-33).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aquí hay dos milagros. El obvio es que Dios alimentó a un par de millones de personas con maná del cielo durante cuarenta años. Sin alergias al gluteno, sin dieta baja en carbohidratos y sin falta de nutrientes vitales. Dios mantiene a su pueblo milagrosamente para enseñarles que Él puede y va a suplirles el pan diario —todo lo que necesitan.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El segundo es que el maná en la jarra no se pudrió como normalmente pasaría (Éxodo 16:20). Dios evitó que el maná se pudriera para recordarle a Israel que Él no solo evita que el maná se pudra, sino que mantendrá vivo a su pueblo, incluso en el desierto. Esta jarra de hojuelas blancas debía ser un recordatorio duradero de que Dios provee. Él provee en el éxodo de Egipto, y provee en el desierto baldío.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Debemos recordar====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dios te está diciendo lo mismo. Dado que nos inclinamos a quejarnos, a ser ingratos y a quejarnos de nuestras circunstancias, Dios nos recuerda con gracia que debemos recordar su bondadosa redención y provisión.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Toma un momento y has un vistazo atrás en las huellas dactilares de Dios a lo largo de tu vida:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
*Recuerda cómo Dios te ha protegido de hacer naufragar tu vida.&lt;br /&gt;
*Recuerda cómo Dios tuvo gracia para permitirte crecer en una familia piadosa.&lt;br /&gt;
*Recuerda cómo Dios te despertó a la fealdad de tu pecado.&lt;br /&gt;
*Recuerda cómo te fuiste por tu propio pie de ese terrible accidente automovilístico.&lt;br /&gt;
*Recuerda cómo tu esposa, hermana o madre sobrevivió al cáncer de mama.&lt;br /&gt;
*Recuerda cómo tus mentores y amigos clave te guiaron en tu fe.&lt;br /&gt;
*Recuerda cómo Dios te sostuvo durante esa temporada de desempleo.&lt;br /&gt;
*Recuerda cómo Dios te sanó milagrosamente.&lt;br /&gt;
*Recuerda esa imposible petición de oración que Dios contestó.&lt;br /&gt;
*Recuerda cómo no tenías dinero y de repente apareció en el correo un sobre con la cantidad exacta que necesitabas.&lt;br /&gt;
*Recuerda cómo el Evangelio cobró vida como nunca lo había hecho antes.&lt;br /&gt;
*Recuerda a ''Dios''.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El antídoto para la amnesia espiritual es haciendo todos los esfuerzos para evocar y recordar la gracia de Dios. Es un milagro el hecho de que tú —un pecador que fue enemigo de Dios— ahora eres un niño amado. No dejes que esa maravilla se desvanezca. ''Recuerda''.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Deja que este acto de recordar despierte en ti el gozo en Dios y un profundo sentimiento de gratitud de que Dios te ama, te conoce y te guarda.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Alalith-04-13</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://es.gospeltranslations.org/wiki/Nos_quejamos_porque_olvidamos</id>
		<title>Nos quejamos porque olvidamos</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://es.gospeltranslations.org/wiki/Nos_quejamos_porque_olvidamos"/>
				<updated>2019-05-20T23:14:19Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Alalith-04-13: /* Quimioterapia del alma */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{info|We Complain Because We Forget}}&amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me sorprende cada vez que leo la historia del éxodo. ¿Cómo puede el pueblo de Israel quejarse así? ¿Cómo podrían ser tan ignorantes, tan estúpidos, tan olvidadizos?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Dios del universo acababa de sacudir al hombre más poderoso sobre la faz de la tierra como un infante con una muñeca de trapo. Dios no solo humilló al Faraón; quebrantó su espíritu y reveló su impotencia. Un pueblo esclavo y su Dios lo dejaron a él y a su nación en ruinas. Esta muestra de poder envió vibras a todo el mundo, inspirando miedo y asombro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====La enfermedad mortal de la amnesia espiritual====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, la respuesta de Israel a esta espectacular liberación de Egipto no es meramente alabanza, adoración ni confianza de todo corazón. En vez, Israel responde con ''quejas'' —lamentándose, murmurando, peleando. “¡No hay agua, Moisés! ¿Dónde está la carne, Moisés? Tengo ampollas en mis pies, Moisés. ¿Quién murió y te hizo jefe? ¿Ya llegamos, Moisés?” La amnesia espiritual se estableció rápidamente y cubrió los ojos de los corazones de Israel. ¿Tan pronto se habían olvidado de la gracia y la milagrosa liberación de Dios?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta amnesia espiritual —olvidando la liberación y provisión de Dios— es una enfermedad mortal. El pueblo de Israel, seguido por milagros impensables, con los bolsillos llenos de joyas egipcias, refunfuñando de los alojamientos de menos de cinco estrellas en el desierto. Esto no fue solo una queja inducida por una jaqueca o un reclamo por un bajo nivel de azúcar en la sangre. Esto fue ''falta de fe''. Es el corazón el que dice: “Sé mejor que Dios. Si solo Él siguiera ''mi'' plan”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Por qué nos quejamos====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y, sin embargo, ese es mi corazón y el tuyo. “¿Dónde está la cena, cariño? ¿Sobras de nuevo? ¿Dónde está la proteína? ¿Eso es todo lo que has hecho hoy? ¿Puedes cambiar el pañal sucio? ¿Qué es esta cosa pegajosa en la silla?” Puedo ser tal como el pueblo de Israel. “Sé que perdonaste todos mis pecados en la cruz, me rescataste del tormento consciente eterno y me diste gozo eterno en Tu presencia, pero todo lo que tenemos para cenar es pan duro o cereal para niños”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Rezongar, lamentarse y la falta de agradecimiento no son, en última instancia, las respuestas del corazón a las circunstancias, sino a Dios. Israel se quejó de su esclavitud, se quejó cuando Moisés entró en escena, y aun se quejó mientras vagaban seguros en el desierto. Sus quejas no estaban enraizadas en su entorno, sino en su corazón.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo mismo es cierto para ti. Un corazón de gratitud y agradecimiento no depende de tu estado de cuenta bancario, el diagnóstico del médico o el elogio que recibes por un trabajo bien hecho. La falta de agradecimiento y las quejas  —independientemente de tu situación, incluso tu sufrimiento — reflejan tu corazón. Son pecado. La amnesia espiritual es una enfermedad mortal que amenaza tu fe y tu gozo más que cualquier cáncer. Penetra hasta el núcleo y pudre tu corazón desde adentro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Quimioterapia del alma====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cómo podemos protegernos de este olvido espiritual? ¿Cómo podemos erradicar el cáncer que amenaza nuestro gozo y nuestra fe? Muy simplemente, el antídoto es ''recordar''. Recuerda la gracia y la redención de Dios. Establécelo en tu memoria. Memorízalo. Píntalo en las paredes de tu casa. Regístralo y vuelve a leerlo cada mañana.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dios nos da este patrón en el éxodo. Israel acababa de recibir el menú para los próximos cuarenta años: el maná del cielo. Recogerlo por seis días, una doble porción en el último día, y descansar en el dia Sabático. Pero luego Dios le ordena a Moisés que tome un gomer de maná (unos dos litros) y que lo guarde en una jarra como un recordatorio de la fidelidad de Dios (Éxodo 16:32-33).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aquí hay dos milagros. El obvio es que Dios alimentó a un par de millones de personas con maná del cielo durante cuarenta años. Sin alergias al gluteno, sin dieta baja en carbohidratos y sin falta de nutrientes vitales. Dios mantiene a su pueblo milagrosamente para enseñarles que Él puede y va a suplirles el pan diario —todo lo que necesitan.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El segundo es que el maná en la jarra no se pudrió como normalmente pasaría (Éxodo 16:20). Dios evitó que el maná se pudriera para recordarle a Israel que Él no solo evita que el maná se pudra, sino que mantendrá vivo a su pueblo, incluso en el desierto. Esta jarra de hojuelas blancas debía ser un recordatorio duradero de que Dios provee. Él provee en el éxodo de Egipto, y provee en el desierto baldío.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Debemos recordar====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dios te está diciendo lo mismo. Dado que nos inclinamos a quejarnos, a ser ingratos y a quejarnos de nuestras circunstancias, Dios nos recuerda con gracia que debemos recordar Su bondadosa redención y provisión.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Toma un momento y has un vistazo atrás en las huellas dactilares de Dios a lo largo de tu vida:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
*Recuerda cómo Dios te ha protegido de hacer naufragar tu vida.&lt;br /&gt;
*Recuerda cómo Dios tuvo gracia para permitirte crecer en una familia piadosa.&lt;br /&gt;
*Recuerda cómo Dios te despertó a la fealdad de tu pecado.&lt;br /&gt;
*Recuerda cómo te fuiste por tu propio pie de ese terrible accidente automovilístico.&lt;br /&gt;
*Recuerda cómo tu esposa, hermana o madre sobrevivió al cáncer de mama.&lt;br /&gt;
*Recuerda cómo tus mentores y amigos clave te guiaron en tu fe.&lt;br /&gt;
*Recuerda cómo Dios te sostuvo durante esa temporada de desempleo.&lt;br /&gt;
*Recuerda cómo Dios te sanó milagrosamente.&lt;br /&gt;
*Recuerda esa imposible petición de oración que Dios contestó.&lt;br /&gt;
*Recuerda cómo no tenías dinero y de repente apareció en el correo un sobre con la cantidad exacta que necesitabas.&lt;br /&gt;
*Recuerda cómo el Evangelio cobró vida como nunca lo había hecho antes.&lt;br /&gt;
*Recuerda a ''Dios''.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El antídoto para la amnesia espiritual es haciendo todos los esfuerzos para evocar y recordar la gracia de Dios. Es un milagro el hecho de que tú —un pecador que fue enemigo de Dios— ahora eres un niño amado. No dejes que esa maravilla se desvanezca. ''Recuerda''.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Deja que este acto de recordar despierte en ti el gozo en Dios y un profundo sentimiento de gratitud de que Dios te ama, te conoce y te guarda.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Alalith-04-13</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://es.gospeltranslations.org/wiki/Nos_quejamos_porque_olvidamos</id>
		<title>Nos quejamos porque olvidamos</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://es.gospeltranslations.org/wiki/Nos_quejamos_porque_olvidamos"/>
				<updated>2019-05-20T23:13:16Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Alalith-04-13: /* Quimioterapia del alma */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{info|We Complain Because We Forget}}&amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me sorprende cada vez que leo la historia del éxodo. ¿Cómo puede el pueblo de Israel quejarse así? ¿Cómo podrían ser tan ignorantes, tan estúpidos, tan olvidadizos?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Dios del universo acababa de sacudir al hombre más poderoso sobre la faz de la tierra como un infante con una muñeca de trapo. Dios no solo humilló al Faraón; quebrantó su espíritu y reveló su impotencia. Un pueblo esclavo y su Dios lo dejaron a él y a su nación en ruinas. Esta muestra de poder envió vibras a todo el mundo, inspirando miedo y asombro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====La enfermedad mortal de la amnesia espiritual====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, la respuesta de Israel a esta espectacular liberación de Egipto no es meramente alabanza, adoración ni confianza de todo corazón. En vez, Israel responde con ''quejas'' —lamentándose, murmurando, peleando. “¡No hay agua, Moisés! ¿Dónde está la carne, Moisés? Tengo ampollas en mis pies, Moisés. ¿Quién murió y te hizo jefe? ¿Ya llegamos, Moisés?” La amnesia espiritual se estableció rápidamente y cubrió los ojos de los corazones de Israel. ¿Tan pronto se habían olvidado de la gracia y la milagrosa liberación de Dios?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta amnesia espiritual —olvidando la liberación y provisión de Dios— es una enfermedad mortal. El pueblo de Israel, seguido por milagros impensables, con los bolsillos llenos de joyas egipcias, refunfuñando de los alojamientos de menos de cinco estrellas en el desierto. Esto no fue solo una queja inducida por una jaqueca o un reclamo por un bajo nivel de azúcar en la sangre. Esto fue ''falta de fe''. Es el corazón el que dice: “Sé mejor que Dios. Si solo Él siguiera ''mi'' plan”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Por qué nos quejamos====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y, sin embargo, ese es mi corazón y el tuyo. “¿Dónde está la cena, cariño? ¿Sobras de nuevo? ¿Dónde está la proteína? ¿Eso es todo lo que has hecho hoy? ¿Puedes cambiar el pañal sucio? ¿Qué es esta cosa pegajosa en la silla?” Puedo ser tal como el pueblo de Israel. “Sé que perdonaste todos mis pecados en la cruz, me rescataste del tormento consciente eterno y me diste gozo eterno en Tu presencia, pero todo lo que tenemos para cenar es pan duro o cereal para niños”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Rezongar, lamentarse y la falta de agradecimiento no son, en última instancia, las respuestas del corazón a las circunstancias, sino a Dios. Israel se quejó de su esclavitud, se quejó cuando Moisés entró en escena, y aun se quejó mientras vagaban seguros en el desierto. Sus quejas no estaban enraizadas en su entorno, sino en su corazón.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo mismo es cierto para ti. Un corazón de gratitud y agradecimiento no depende de tu estado de cuenta bancario, el diagnóstico del médico o el elogio que recibes por un trabajo bien hecho. La falta de agradecimiento y las quejas  —independientemente de tu situación, incluso tu sufrimiento — reflejan tu corazón. Son pecado. La amnesia espiritual es una enfermedad mortal que amenaza tu fe y tu gozo más que cualquier cáncer. Penetra hasta el núcleo y pudre tu corazón desde adentro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Quimioterapia del alma====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cómo podemos protegernos de este olvido espiritual? ¿Cómo podemos erradicar el cáncer que amenaza nuestro gozo y nuestra fe? Muy simplemente, el antídoto es ''recordar''. Recuerda la gracia y la redención de Dios. Establécelo en tu memoria. Memorízalo. Píntalo en las paredes de tu casa. Regístralo y vuelve a leerlo cada mañana.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dios nos da este patrón en el éxodo. Israel acababa de recibir el menú para los próximos cuarenta años: el maná del cielo. Recogerlo por seis días, una doble porción en el último día, y descansar en el dia Sabático. Pero luego Dios le ordena a Moisés que tome un gomer de maná (unos dos litros) y que lo guarde en una jarra como un recordatorio de la fidelidad de Dios (Éxodo 16:32-33).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aquí hay dos milagros. El obvio es que Dios alimentó a un par de millones de personas con maná del cielo durante cuarenta años. Sin alergias al gluteno, sin dieta baja en carbohidratos y sin falta de nutrientes vitales. Dios mantiene a su pueblo milagrosamente para enseñarles que Él puede y va a suplirles el pan diario —todo lo que necesitan.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El segundo es que el maná en la jarra no se pudrió como normalmente pasaría (Éxodo 16:20). Dios evitó que el maná se pudriera para recordarle a Israel que Él no solo evita que el maná se pudra, sino que mantendrá vivo a su pueblo, incluso en el desierto. Esta jarra de hojuelas blancas debía ser un recordatorio duradero de que Dios provee. Él provee en el éxodo de Egipto, y provee en el desierto vacío.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Debemos recordar====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dios te está diciendo lo mismo. Dado que nos inclinamos a quejarnos, a ser ingratos y a quejarnos de nuestras circunstancias, Dios nos recuerda con gracia que debemos recordar Su bondadosa redención y provisión.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Toma un momento y has un vistazo atrás en las huellas dactilares de Dios a lo largo de tu vida:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
*Recuerda cómo Dios te ha protegido de hacer naufragar tu vida.&lt;br /&gt;
*Recuerda cómo Dios tuvo gracia para permitirte crecer en una familia piadosa.&lt;br /&gt;
*Recuerda cómo Dios te despertó a la fealdad de tu pecado.&lt;br /&gt;
*Recuerda cómo te fuiste por tu propio pie de ese terrible accidente automovilístico.&lt;br /&gt;
*Recuerda cómo tu esposa, hermana o madre sobrevivió al cáncer de mama.&lt;br /&gt;
*Recuerda cómo tus mentores y amigos clave te guiaron en tu fe.&lt;br /&gt;
*Recuerda cómo Dios te sostuvo durante esa temporada de desempleo.&lt;br /&gt;
*Recuerda cómo Dios te sanó milagrosamente.&lt;br /&gt;
*Recuerda esa imposible petición de oración que Dios contestó.&lt;br /&gt;
*Recuerda cómo no tenías dinero y de repente apareció en el correo un sobre con la cantidad exacta que necesitabas.&lt;br /&gt;
*Recuerda cómo el Evangelio cobró vida como nunca lo había hecho antes.&lt;br /&gt;
*Recuerda a ''Dios''.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El antídoto para la amnesia espiritual es haciendo todos los esfuerzos para evocar y recordar la gracia de Dios. Es un milagro el hecho de que tú —un pecador que fue enemigo de Dios— ahora eres un niño amado. No dejes que esa maravilla se desvanezca. ''Recuerda''.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Deja que este acto de recordar despierte en ti el gozo en Dios y un profundo sentimiento de gratitud de que Dios te ama, te conoce y te guarda.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Alalith-04-13</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://es.gospeltranslations.org/wiki/Nos_quejamos_porque_olvidamos</id>
		<title>Nos quejamos porque olvidamos</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://es.gospeltranslations.org/wiki/Nos_quejamos_porque_olvidamos"/>
				<updated>2019-05-20T22:56:38Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Alalith-04-13: /* Por qué nos quejamos */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{info|We Complain Because We Forget}}&amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me sorprende cada vez que leo la historia del éxodo. ¿Cómo puede el pueblo de Israel quejarse así? ¿Cómo podrían ser tan ignorantes, tan estúpidos, tan olvidadizos?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Dios del universo acababa de sacudir al hombre más poderoso sobre la faz de la tierra como un infante con una muñeca de trapo. Dios no solo humilló al Faraón; quebrantó su espíritu y reveló su impotencia. Un pueblo esclavo y su Dios lo dejaron a él y a su nación en ruinas. Esta muestra de poder envió vibras a todo el mundo, inspirando miedo y asombro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====La enfermedad mortal de la amnesia espiritual====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, la respuesta de Israel a esta espectacular liberación de Egipto no es meramente alabanza, adoración ni confianza de todo corazón. En vez, Israel responde con ''quejas'' —lamentándose, murmurando, peleando. “¡No hay agua, Moisés! ¿Dónde está la carne, Moisés? Tengo ampollas en mis pies, Moisés. ¿Quién murió y te hizo jefe? ¿Ya llegamos, Moisés?” La amnesia espiritual se estableció rápidamente y cubrió los ojos de los corazones de Israel. ¿Tan pronto se habían olvidado de la gracia y la milagrosa liberación de Dios?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta amnesia espiritual —olvidando la liberación y provisión de Dios— es una enfermedad mortal. El pueblo de Israel, seguido por milagros impensables, con los bolsillos llenos de joyas egipcias, refunfuñando de los alojamientos de menos de cinco estrellas en el desierto. Esto no fue solo una queja inducida por una jaqueca o un reclamo por un bajo nivel de azúcar en la sangre. Esto fue ''falta de fe''. Es el corazón el que dice: “Sé mejor que Dios. Si solo Él siguiera ''mi'' plan”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Por qué nos quejamos====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y, sin embargo, ese es mi corazón y el tuyo. “¿Dónde está la cena, cariño? ¿Sobras de nuevo? ¿Dónde está la proteína? ¿Eso es todo lo que has hecho hoy? ¿Puedes cambiar el pañal sucio? ¿Qué es esta cosa pegajosa en la silla?” Puedo ser tal como el pueblo de Israel. “Sé que perdonaste todos mis pecados en la cruz, me rescataste del tormento consciente eterno y me diste gozo eterno en Tu presencia, pero todo lo que tenemos para cenar es pan duro o cereal para niños”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Rezongar, lamentarse y la falta de agradecimiento no son, en última instancia, las respuestas del corazón a las circunstancias, sino a Dios. Israel se quejó de su esclavitud, se quejó cuando Moisés entró en escena, y aun se quejó mientras vagaban seguros en el desierto. Sus quejas no estaban enraizadas en su entorno, sino en su corazón.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo mismo es cierto para ti. Un corazón de gratitud y agradecimiento no depende de tu estado de cuenta bancario, el diagnóstico del médico o el elogio que recibes por un trabajo bien hecho. La falta de agradecimiento y las quejas  —independientemente de tu situación, incluso tu sufrimiento — reflejan tu corazón. Son pecado. La amnesia espiritual es una enfermedad mortal que amenaza tu fe y tu gozo más que cualquier cáncer. Penetra hasta el núcleo y pudre tu corazón desde adentro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Quimioterapia del alma====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cómo podemos protegernos de este olvido espiritual? ¿Cómo podemos erradicar el cáncer que amenaza nuestro gozo y nuestra fe? Muy simplemente, el antídoto es ''recordar''. Recuerda la gracia y la redención de Dios. Establécelo en tu memoria. Memorízalo. Píntalo en las paredes de tu casa. Regístralo y vuelve a leerlo cada mañana.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dios nos da este patrón en el éxodo. Israel acababa de recibir su menú para los próximos cuarenta años: el maná del cielo. Júntalo seis días, una doble porción en el último, y descansa en sábado. Pero luego Dios le ordena a Moisés que tome un gomer de maná (unos dos litros) y que lo guarde en una jarra como un recordatorio de la fidelidad de Dios (Éxodo 16:32-33).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aquí hay dos milagros. El obvio es que Dios alimentó a un par de millones de personas con maná del cielo durante cuarenta años. Sin alergias al gluten, sin dieta baja en carbohidratos y sin falta de nutrientes vitales. Dios mantiene a Su pueblo milagrosamente para enseñarles que Él puede y va a suplir su pan diario —todo lo que necesitan.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El segundo es que el maná en la jarra no se pudrió como lo haría normalmente (Éxodo 16:20). Dios evitó que el maná se pudriera para recordarle a Israel que Él no solo evita que el maná se pudra, sino que mantendrá vivo a Su pueblo, incluso en el desierto. Esta jarra de hojuelas blancas debía ser un recordatorio duradero de que Dios provee. Él provee en el éxodo de Egipto, y provee en el desierto vacío.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Debemos recordar====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dios te está diciendo lo mismo. Dado que nos inclinamos a quejarnos, a ser ingratos y a quejarnos de nuestras circunstancias, Dios nos recuerda con gracia que debemos recordar Su bondadosa redención y provisión.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Toma un momento y has un vistazo atrás en las huellas dactilares de Dios a lo largo de tu vida:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
*Recuerda cómo Dios te ha protegido de hacer naufragar tu vida.&lt;br /&gt;
*Recuerda cómo Dios tuvo gracia para permitirte crecer en una familia piadosa.&lt;br /&gt;
*Recuerda cómo Dios te despertó a la fealdad de tu pecado.&lt;br /&gt;
*Recuerda cómo te fuiste por tu propio pie de ese terrible accidente automovilístico.&lt;br /&gt;
*Recuerda cómo tu esposa, hermana o madre sobrevivió al cáncer de mama.&lt;br /&gt;
*Recuerda cómo tus mentores y amigos clave te guiaron en tu fe.&lt;br /&gt;
*Recuerda cómo Dios te sostuvo durante esa temporada de desempleo.&lt;br /&gt;
*Recuerda cómo Dios te sanó milagrosamente.&lt;br /&gt;
*Recuerda esa imposible petición de oración que Dios contestó.&lt;br /&gt;
*Recuerda cómo no tenías dinero y de repente apareció en el correo un sobre con la cantidad exacta que necesitabas.&lt;br /&gt;
*Recuerda cómo el Evangelio cobró vida como nunca lo había hecho antes.&lt;br /&gt;
*Recuerda a ''Dios''.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El antídoto para la amnesia espiritual es haciendo todos los esfuerzos para evocar y recordar la gracia de Dios. Es un milagro el hecho de que tú —un pecador que fue enemigo de Dios— ahora eres un niño amado. No dejes que esa maravilla se desvanezca. ''Recuerda''.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Deja que este acto de recordar despierte en ti el gozo en Dios y un profundo sentimiento de gratitud de que Dios te ama, te conoce y te guarda.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Alalith-04-13</name></author>	</entry>

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		<id>http://es.gospeltranslations.org/wiki/Nos_quejamos_porque_olvidamos</id>
		<title>Nos quejamos porque olvidamos</title>
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				<updated>2019-05-20T22:51:39Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Alalith-04-13: /* Por qué nos quejamos */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{info|We Complain Because We Forget}}&amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me sorprende cada vez que leo la historia del éxodo. ¿Cómo puede el pueblo de Israel quejarse así? ¿Cómo podrían ser tan ignorantes, tan estúpidos, tan olvidadizos?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Dios del universo acababa de sacudir al hombre más poderoso sobre la faz de la tierra como un infante con una muñeca de trapo. Dios no solo humilló al Faraón; quebrantó su espíritu y reveló su impotencia. Un pueblo esclavo y su Dios lo dejaron a él y a su nación en ruinas. Esta muestra de poder envió vibras a todo el mundo, inspirando miedo y asombro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====La enfermedad mortal de la amnesia espiritual====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, la respuesta de Israel a esta espectacular liberación de Egipto no es meramente alabanza, adoración ni confianza de todo corazón. En vez, Israel responde con ''quejas'' —lamentándose, murmurando, peleando. “¡No hay agua, Moisés! ¿Dónde está la carne, Moisés? Tengo ampollas en mis pies, Moisés. ¿Quién murió y te hizo jefe? ¿Ya llegamos, Moisés?” La amnesia espiritual se estableció rápidamente y cubrió los ojos de los corazones de Israel. ¿Tan pronto se habían olvidado de la gracia y la milagrosa liberación de Dios?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta amnesia espiritual —olvidando la liberación y provisión de Dios— es una enfermedad mortal. El pueblo de Israel, seguido por milagros impensables, con los bolsillos llenos de joyas egipcias, refunfuñando de los alojamientos de menos de cinco estrellas en el desierto. Esto no fue solo una queja inducida por una jaqueca o un reclamo por un bajo nivel de azúcar en la sangre. Esto fue ''falta de fe''. Es el corazón el que dice: “Sé mejor que Dios. Si solo Él siguiera ''mi'' plan”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Por qué nos quejamos====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y, sin embargo, ese es mi corazón y el tuyo. “¿Dónde está la cena, cariño? ¿Sobras de nuevo? ¿Dónde está la proteína? ¿Eso es todo lo que has hecho hoy? ¿Puedes cambiar el pañal sucio? ¿Qué es esta cosa pegajosa en la silla?” Puedo ser tal como el pueblo de Israel. “Sé que perdonaste todos mis pecados en la cruz, me rescataste del tormento consciente eterno y me diste gozo eterno en Tu presencia, pero todo lo que tenemos para cenar es eso o cereal para niños”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Rezongar, lamentarse y la falta de agradecimiento no son, en última instancia, las respuestas del corazón a las circunstancias, sino a Dios. Israel se quejó de su esclavitud, se quejó cuando Moisés entró en escena, y aun se quejó mientras vagaban seguros en el desierto. Sus quejas no estaban enraizadas en su entorno, sino en su corazón.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo mismo es cierto para ti. Un corazón de gratitud y agradecimiento no depende de tu estado de cuenta bancario, el diagnóstico del médico o el elogio que recibes por un trabajo bien hecho. La falta de agradecimiento y las quejas  —independientemente de tu situación, incluso tu sufrimiento — reflejan tu corazón. Son pecado. La amnesia espiritual es una enfermedad mortal que amenaza tu fe y tu gozo más que cualquier cáncer. Penetra hasta el núcleo y pudre tu corazón desde adentro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Quimioterapia del alma====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cómo podemos protegernos de este olvido espiritual? ¿Cómo podemos erradicar el cáncer que amenaza nuestro gozo y nuestra fe? Muy simplemente, el antídoto es ''recordar''. Recuerda la gracia y la redención de Dios. Establécelo en tu memoria. Memorízalo. Píntalo en las paredes de tu casa. Regístralo y vuelve a leerlo cada mañana.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dios nos da este patrón en el éxodo. Israel acababa de recibir su menú para los próximos cuarenta años: el maná del cielo. Júntalo seis días, una doble porción en el último, y descansa en sábado. Pero luego Dios le ordena a Moisés que tome un gomer de maná (unos dos litros) y que lo guarde en una jarra como un recordatorio de la fidelidad de Dios (Éxodo 16:32-33).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aquí hay dos milagros. El obvio es que Dios alimentó a un par de millones de personas con maná del cielo durante cuarenta años. Sin alergias al gluten, sin dieta baja en carbohidratos y sin falta de nutrientes vitales. Dios mantiene a Su pueblo milagrosamente para enseñarles que Él puede y va a suplir su pan diario —todo lo que necesitan.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El segundo es que el maná en la jarra no se pudrió como lo haría normalmente (Éxodo 16:20). Dios evitó que el maná se pudriera para recordarle a Israel que Él no solo evita que el maná se pudra, sino que mantendrá vivo a Su pueblo, incluso en el desierto. Esta jarra de hojuelas blancas debía ser un recordatorio duradero de que Dios provee. Él provee en el éxodo de Egipto, y provee en el desierto vacío.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Debemos recordar====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dios te está diciendo lo mismo. Dado que nos inclinamos a quejarnos, a ser ingratos y a quejarnos de nuestras circunstancias, Dios nos recuerda con gracia que debemos recordar Su bondadosa redención y provisión.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Toma un momento y has un vistazo atrás en las huellas dactilares de Dios a lo largo de tu vida:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
*Recuerda cómo Dios te ha protegido de hacer naufragar tu vida.&lt;br /&gt;
*Recuerda cómo Dios tuvo gracia para permitirte crecer en una familia piadosa.&lt;br /&gt;
*Recuerda cómo Dios te despertó a la fealdad de tu pecado.&lt;br /&gt;
*Recuerda cómo te fuiste por tu propio pie de ese terrible accidente automovilístico.&lt;br /&gt;
*Recuerda cómo tu esposa, hermana o madre sobrevivió al cáncer de mama.&lt;br /&gt;
*Recuerda cómo tus mentores y amigos clave te guiaron en tu fe.&lt;br /&gt;
*Recuerda cómo Dios te sostuvo durante esa temporada de desempleo.&lt;br /&gt;
*Recuerda cómo Dios te sanó milagrosamente.&lt;br /&gt;
*Recuerda esa imposible petición de oración que Dios contestó.&lt;br /&gt;
*Recuerda cómo no tenías dinero y de repente apareció en el correo un sobre con la cantidad exacta que necesitabas.&lt;br /&gt;
*Recuerda cómo el Evangelio cobró vida como nunca lo había hecho antes.&lt;br /&gt;
*Recuerda a ''Dios''.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El antídoto para la amnesia espiritual es haciendo todos los esfuerzos para evocar y recordar la gracia de Dios. Es un milagro el hecho de que tú —un pecador que fue enemigo de Dios— ahora eres un niño amado. No dejes que esa maravilla se desvanezca. ''Recuerda''.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Deja que este acto de recordar despierte en ti el gozo en Dios y un profundo sentimiento de gratitud de que Dios te ama, te conoce y te guarda.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Alalith-04-13</name></author>	</entry>

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		<title>Nos quejamos porque olvidamos</title>
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				<updated>2019-05-20T22:37:15Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Alalith-04-13: /* Por qué nos quejamos */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{info|We Complain Because We Forget}}&amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me sorprende cada vez que leo la historia del éxodo. ¿Cómo puede el pueblo de Israel quejarse así? ¿Cómo podrían ser tan ignorantes, tan estúpidos, tan olvidadizos?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Dios del universo acababa de sacudir al hombre más poderoso sobre la faz de la tierra como un infante con una muñeca de trapo. Dios no solo humilló al Faraón; quebrantó su espíritu y reveló su impotencia. Un pueblo esclavo y su Dios lo dejaron a él y a su nación en ruinas. Esta muestra de poder envió vibras a todo el mundo, inspirando miedo y asombro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====La enfermedad mortal de la amnesia espiritual====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, la respuesta de Israel a esta espectacular liberación de Egipto no es meramente alabanza, adoración ni confianza de todo corazón. En vez, Israel responde con ''quejas'' —lamentándose, murmurando, peleando. “¡No hay agua, Moisés! ¿Dónde está la carne, Moisés? Tengo ampollas en mis pies, Moisés. ¿Quién murió y te hizo jefe? ¿Ya llegamos, Moisés?” La amnesia espiritual se estableció rápidamente y cubrió los ojos de los corazones de Israel. ¿Tan pronto se habían olvidado de la gracia y la milagrosa liberación de Dios?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta amnesia espiritual —olvidando la liberación y provisión de Dios— es una enfermedad mortal. El pueblo de Israel, seguido por milagros impensables, con los bolsillos llenos de joyas egipcias, refunfuñando de los alojamientos de menos de cinco estrellas en el desierto. Esto no fue solo una queja inducida por una jaqueca o un reclamo por un bajo nivel de azúcar en la sangre. Esto fue ''falta de fe''. Es el corazón el que dice: “Sé mejor que Dios. Si solo Él siguiera ''mi'' plan”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Por qué nos quejamos====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y, sin embargo, ese es mi corazón y el tuyo. “¿Dónde está la cena, cariño? ¿Sobras de nuevo? ¿Dónde está la proteína? ¿Eso es todo lo que has hecho hoy? ¿Puedes cambiar el pañal sucio? ¿Qué es esta cosa pegajosa en la silla?” Puedo ser tal como el pueblo de Israel. “Sé que perdonaste todos mis pecados en la cruz, me rescataste del tormento consciente eterno y me diste gozo eterno en Tu presencia, pero todo lo que tenemos para cenar es eso o cereal para niños”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las quejas, el chillar y la falta de agradecimiento no son, en última instancia, las respuestas del corazón a las circunstancias, sino a Dios. Israel se quejó de su esclavitud, se quejó cuando Moisés entró en escena, y aun se quejó mientras vagaban seguros en el desierto. Sus quejas no estaban enraizadas en su entorno, sino en su corazón.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo mismo es cierto para ti. Un corazón de gratitud y agradecimiento no depende de tu estado de cuenta bancario, el diagnóstico del médico o el elogio que recibes por un trabajo bien hecho. La falta de agradecimiento y las quejas —independientemente de tu situación, incluso tu sufrimiento— reflejan tu corazón. Son pecado. La amnesia espiritual es una enfermedad mortal que amenaza tu fe y tu gozo más que cualquier cáncer. Penetra hasta el núcleo y pudre tu corazón desde adentro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Quimioterapia del alma====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cómo podemos protegernos de este olvido espiritual? ¿Cómo podemos erradicar el cáncer que amenaza nuestro gozo y nuestra fe? Muy simplemente, el antídoto es ''recordar''. Recuerda la gracia y la redención de Dios. Establécelo en tu memoria. Memorízalo. Píntalo en las paredes de tu casa. Regístralo y vuelve a leerlo cada mañana.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dios nos da este patrón en el éxodo. Israel acababa de recibir su menú para los próximos cuarenta años: el maná del cielo. Júntalo seis días, una doble porción en el último, y descansa en sábado. Pero luego Dios le ordena a Moisés que tome un gomer de maná (unos dos litros) y que lo guarde en una jarra como un recordatorio de la fidelidad de Dios (Éxodo 16:32-33).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aquí hay dos milagros. El obvio es que Dios alimentó a un par de millones de personas con maná del cielo durante cuarenta años. Sin alergias al gluten, sin dieta baja en carbohidratos y sin falta de nutrientes vitales. Dios mantiene a Su pueblo milagrosamente para enseñarles que Él puede y va a suplir su pan diario —todo lo que necesitan.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El segundo es que el maná en la jarra no se pudrió como lo haría normalmente (Éxodo 16:20). Dios evitó que el maná se pudriera para recordarle a Israel que Él no solo evita que el maná se pudra, sino que mantendrá vivo a Su pueblo, incluso en el desierto. Esta jarra de hojuelas blancas debía ser un recordatorio duradero de que Dios provee. Él provee en el éxodo de Egipto, y provee en el desierto vacío.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Debemos recordar====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dios te está diciendo lo mismo. Dado que nos inclinamos a quejarnos, a ser ingratos y a quejarnos de nuestras circunstancias, Dios nos recuerda con gracia que debemos recordar Su bondadosa redención y provisión.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Toma un momento y has un vistazo atrás en las huellas dactilares de Dios a lo largo de tu vida:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
*Recuerda cómo Dios te ha protegido de hacer naufragar tu vida.&lt;br /&gt;
*Recuerda cómo Dios tuvo gracia para permitirte crecer en una familia piadosa.&lt;br /&gt;
*Recuerda cómo Dios te despertó a la fealdad de tu pecado.&lt;br /&gt;
*Recuerda cómo te fuiste por tu propio pie de ese terrible accidente automovilístico.&lt;br /&gt;
*Recuerda cómo tu esposa, hermana o madre sobrevivió al cáncer de mama.&lt;br /&gt;
*Recuerda cómo tus mentores y amigos clave te guiaron en tu fe.&lt;br /&gt;
*Recuerda cómo Dios te sostuvo durante esa temporada de desempleo.&lt;br /&gt;
*Recuerda cómo Dios te sanó milagrosamente.&lt;br /&gt;
*Recuerda esa imposible petición de oración que Dios contestó.&lt;br /&gt;
*Recuerda cómo no tenías dinero y de repente apareció en el correo un sobre con la cantidad exacta que necesitabas.&lt;br /&gt;
*Recuerda cómo el Evangelio cobró vida como nunca lo había hecho antes.&lt;br /&gt;
*Recuerda a ''Dios''.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El antídoto para la amnesia espiritual es haciendo todos los esfuerzos para evocar y recordar la gracia de Dios. Es un milagro el hecho de que tú —un pecador que fue enemigo de Dios— ahora eres un niño amado. No dejes que esa maravilla se desvanezca. ''Recuerda''.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Deja que este acto de recordar despierte en ti el gozo en Dios y un profundo sentimiento de gratitud de que Dios te ama, te conoce y te guarda.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Alalith-04-13</name></author>	</entry>

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		<id>http://es.gospeltranslations.org/wiki/Nos_quejamos_porque_olvidamos</id>
		<title>Nos quejamos porque olvidamos</title>
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				<updated>2019-05-20T19:25:31Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Alalith-04-13: /* La enfermedad mortal de la amnesia espiritual */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{info|We Complain Because We Forget}}&amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me sorprende cada vez que leo la historia del éxodo. ¿Cómo puede el pueblo de Israel quejarse así? ¿Cómo podrían ser tan ignorantes, tan estúpidos, tan olvidadizos?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Dios del universo acababa de sacudir al hombre más poderoso sobre la faz de la tierra como un infante con una muñeca de trapo. Dios no solo humilló al Faraón; quebrantó su espíritu y reveló su impotencia. Un pueblo esclavo y su Dios lo dejaron a él y a su nación en ruinas. Esta muestra de poder envió vibras a todo el mundo, inspirando miedo y asombro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====La enfermedad mortal de la amnesia espiritual====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, la respuesta de Israel a esta espectacular liberación de Egipto no es meramente alabanza, adoración ni confianza de todo corazón. En vez, Israel responde con ''quejas'' —lamentándose, murmurando, peleando. “¡No hay agua, Moisés! ¿Dónde está la carne, Moisés? Tengo ampollas en mis pies, Moisés. ¿Quién murió y te hizo jefe? ¿Ya llegamos, Moisés?” La amnesia espiritual se estableció rápidamente y cubrió los ojos de los corazones de Israel. ¿Tan pronto se habían olvidado de la gracia y la milagrosa liberación de Dios?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta amnesia espiritual —olvidando la liberación y provisión de Dios— es una enfermedad mortal. El pueblo de Israel, seguido por milagros impensables, con los bolsillos llenos de joyas egipcias, refunfuñando de los alojamientos de menos de cinco estrellas en el desierto. Esto no fue solo una queja inducida por una jaqueca o un reclamo por un bajo nivel de azúcar en la sangre. Esto fue ''falta de fe''. Es el corazón el que dice: “Sé mejor que Dios. Si solo Él siguiera ''mi'' plan”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Por qué nos quejamos====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y, sin embargo, ese es mi corazón y el tuyo. “¿Dónde está la cena, cariño? ¿Sobras de nuevo? ¿Dónde está la proteína? ¿Eso es todo lo que has hecho hoy? ¿Puedes cambiar el pañal sucio? ¿Qué es esta cosa pegajosa en la silla?” Puedo ser tal como el pueblo de Israel. “Sé que perdonaste todos mis pecados en la cruz, me rescataste del tormento consciente eterno y me diste gozo eterno en Tu presencia, pero todo lo que tenemos para cenar es ramen o cereal para niños”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las quejas, el chillar y la falta de agradecimiento no son, en última instancia, las respuestas del corazón a las circunstancias, sino a Dios. Israel se quejó de su esclavitud, se quejó cuando Moisés entró en escena, y aun se quejó mientras vagaban seguros en el desierto. Sus quejas no estaban enraizadas en su entorno, sino en su corazón.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo mismo es cierto para ti. Un corazón de gratitud y agradecimiento no depende de tu estado de cuenta bancario, el diagnóstico del médico o el elogio que recibes por un trabajo bien hecho. La falta de agradecimiento y las quejas —independientemente de tu situación, incluso tu sufrimiento— reflejan tu corazón. Son pecado. La amnesia espiritual es una enfermedad mortal que amenaza tu fe y tu gozo más que cualquier cáncer. Penetra hasta el núcleo y pudre tu corazón desde adentro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Quimioterapia del alma====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cómo podemos protegernos de este olvido espiritual? ¿Cómo podemos erradicar el cáncer que amenaza nuestro gozo y nuestra fe? Muy simplemente, el antídoto es ''recordar''. Recuerda la gracia y la redención de Dios. Establécelo en tu memoria. Memorízalo. Píntalo en las paredes de tu casa. Regístralo y vuelve a leerlo cada mañana.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dios nos da este patrón en el éxodo. Israel acababa de recibir su menú para los próximos cuarenta años: el maná del cielo. Júntalo seis días, una doble porción en el último, y descansa en sábado. Pero luego Dios le ordena a Moisés que tome un gomer de maná (unos dos litros) y que lo guarde en una jarra como un recordatorio de la fidelidad de Dios (Éxodo 16:32-33).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aquí hay dos milagros. El obvio es que Dios alimentó a un par de millones de personas con maná del cielo durante cuarenta años. Sin alergias al gluten, sin dieta baja en carbohidratos y sin falta de nutrientes vitales. Dios mantiene a Su pueblo milagrosamente para enseñarles que Él puede y va a suplir su pan diario —todo lo que necesitan.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El segundo es que el maná en la jarra no se pudrió como lo haría normalmente (Éxodo 16:20). Dios evitó que el maná se pudriera para recordarle a Israel que Él no solo evita que el maná se pudra, sino que mantendrá vivo a Su pueblo, incluso en el desierto. Esta jarra de hojuelas blancas debía ser un recordatorio duradero de que Dios provee. Él provee en el éxodo de Egipto, y provee en el desierto vacío.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Debemos recordar====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dios te está diciendo lo mismo. Dado que nos inclinamos a quejarnos, a ser ingratos y a quejarnos de nuestras circunstancias, Dios nos recuerda con gracia que debemos recordar Su bondadosa redención y provisión.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Toma un momento y has un vistazo atrás en las huellas dactilares de Dios a lo largo de tu vida:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
*Recuerda cómo Dios te ha protegido de hacer naufragar tu vida.&lt;br /&gt;
*Recuerda cómo Dios tuvo gracia para permitirte crecer en una familia piadosa.&lt;br /&gt;
*Recuerda cómo Dios te despertó a la fealdad de tu pecado.&lt;br /&gt;
*Recuerda cómo te fuiste por tu propio pie de ese terrible accidente automovilístico.&lt;br /&gt;
*Recuerda cómo tu esposa, hermana o madre sobrevivió al cáncer de mama.&lt;br /&gt;
*Recuerda cómo tus mentores y amigos clave te guiaron en tu fe.&lt;br /&gt;
*Recuerda cómo Dios te sostuvo durante esa temporada de desempleo.&lt;br /&gt;
*Recuerda cómo Dios te sanó milagrosamente.&lt;br /&gt;
*Recuerda esa imposible petición de oración que Dios contestó.&lt;br /&gt;
*Recuerda cómo no tenías dinero y de repente apareció en el correo un sobre con la cantidad exacta que necesitabas.&lt;br /&gt;
*Recuerda cómo el Evangelio cobró vida como nunca lo había hecho antes.&lt;br /&gt;
*Recuerda a ''Dios''.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El antídoto para la amnesia espiritual es haciendo todos los esfuerzos para evocar y recordar la gracia de Dios. Es un milagro el hecho de que tú —un pecador que fue enemigo de Dios— ahora eres un niño amado. No dejes que esa maravilla se desvanezca. ''Recuerda''.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Deja que este acto de recordar despierte en ti el gozo en Dios y un profundo sentimiento de gratitud de que Dios te ama, te conoce y te guarda.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Alalith-04-13</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://es.gospeltranslations.org/wiki/Nos_quejamos_porque_olvidamos</id>
		<title>Nos quejamos porque olvidamos</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://es.gospeltranslations.org/wiki/Nos_quejamos_porque_olvidamos"/>
				<updated>2019-05-20T19:06:08Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Alalith-04-13: /* La enfermedad mortal de la amnesia espiritual */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{info|We Complain Because We Forget}}&amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me sorprende cada vez que leo la historia del éxodo. ¿Cómo puede el pueblo de Israel quejarse así? ¿Cómo podrían ser tan ignorantes, tan estúpidos, tan olvidadizos?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Dios del universo acababa de sacudir al hombre más poderoso sobre la faz de la tierra como un infante con una muñeca de trapo. Dios no solo humilló al Faraón; quebrantó su espíritu y reveló su impotencia. Un pueblo esclavo y su Dios lo dejaron a él y a su nación en ruinas. Esta muestra de poder envió vibras a todo el mundo, inspirando miedo y asombro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====La enfermedad mortal de la amnesia espiritual====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, la respuesta de Israel a esta espectacular liberación de Egipto no es meramente alabanza, adoración ni confianza de todo corazón. En vez, Israel responde con ''quejas'' —lamentándose, murmurando, peleando. “¡No hay agua, Moisés! ¿Dónde está la carne, Moisés? Tengo ampollas en mis pies, Moisés. ¿Quién murió y te hizo jefe? ¿Ya llegamos, Moisés?” La amnesia espiritual se estableció rápidamente y cubrió los ojos de los corazones de Israel. ¿Tan pronto se habían olvidado de la gracia y la milagrosa liberación de Dios?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta amnesia espiritual —olvidando la liberación y provisión de Dios— es una enfermedad mortal. El pueblo de Israel, sobre los talones de milagros impensables, con los bolsillos llenos de joyas egipcias, se queja de sus alojamientos de menos de cinco estrellas en el desierto. Esto no fue solo una queja inducida por una jaqueca o un reclamo por un bajo nivel de azúcar en la sangre. Esto fue ''falta de fe''. Es el corazón el que dice: “Sé mejor que Dios. Si solo Él siguiera ''mi'' plan”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Por qué nos quejamos====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y, sin embargo, ese es mi corazón y el tuyo. “¿Dónde está la cena, cariño? ¿Sobras de nuevo? ¿Dónde está la proteína? ¿Eso es todo lo que has hecho hoy? ¿Puedes cambiar el pañal sucio? ¿Qué es esta cosa pegajosa en la silla?” Puedo ser tal como el pueblo de Israel. “Sé que perdonaste todos mis pecados en la cruz, me rescataste del tormento consciente eterno y me diste gozo eterno en Tu presencia, pero todo lo que tenemos para cenar es ramen o cereal para niños”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las quejas, el chillar y la falta de agradecimiento no son, en última instancia, las respuestas del corazón a las circunstancias, sino a Dios. Israel se quejó de su esclavitud, se quejó cuando Moisés entró en escena, y aun se quejó mientras vagaban seguros en el desierto. Sus quejas no estaban enraizadas en su entorno, sino en su corazón.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo mismo es cierto para ti. Un corazón de gratitud y agradecimiento no depende de tu estado de cuenta bancario, el diagnóstico del médico o el elogio que recibes por un trabajo bien hecho. La falta de agradecimiento y las quejas —independientemente de tu situación, incluso tu sufrimiento— reflejan tu corazón. Son pecado. La amnesia espiritual es una enfermedad mortal que amenaza tu fe y tu gozo más que cualquier cáncer. Penetra hasta el núcleo y pudre tu corazón desde adentro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Quimioterapia del alma====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cómo podemos protegernos de este olvido espiritual? ¿Cómo podemos erradicar el cáncer que amenaza nuestro gozo y nuestra fe? Muy simplemente, el antídoto es ''recordar''. Recuerda la gracia y la redención de Dios. Establécelo en tu memoria. Memorízalo. Píntalo en las paredes de tu casa. Regístralo y vuelve a leerlo cada mañana.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dios nos da este patrón en el éxodo. Israel acababa de recibir su menú para los próximos cuarenta años: el maná del cielo. Júntalo seis días, una doble porción en el último, y descansa en sábado. Pero luego Dios le ordena a Moisés que tome un gomer de maná (unos dos litros) y que lo guarde en una jarra como un recordatorio de la fidelidad de Dios (Éxodo 16:32-33).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aquí hay dos milagros. El obvio es que Dios alimentó a un par de millones de personas con maná del cielo durante cuarenta años. Sin alergias al gluten, sin dieta baja en carbohidratos y sin falta de nutrientes vitales. Dios mantiene a Su pueblo milagrosamente para enseñarles que Él puede y va a suplir su pan diario —todo lo que necesitan.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El segundo es que el maná en la jarra no se pudrió como lo haría normalmente (Éxodo 16:20). Dios evitó que el maná se pudriera para recordarle a Israel que Él no solo evita que el maná se pudra, sino que mantendrá vivo a Su pueblo, incluso en el desierto. Esta jarra de hojuelas blancas debía ser un recordatorio duradero de que Dios provee. Él provee en el éxodo de Egipto, y provee en el desierto vacío.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Debemos recordar====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dios te está diciendo lo mismo. Dado que nos inclinamos a quejarnos, a ser ingratos y a quejarnos de nuestras circunstancias, Dios nos recuerda con gracia que debemos recordar Su bondadosa redención y provisión.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Toma un momento y has un vistazo atrás en las huellas dactilares de Dios a lo largo de tu vida:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
*Recuerda cómo Dios te ha protegido de hacer naufragar tu vida.&lt;br /&gt;
*Recuerda cómo Dios tuvo gracia para permitirte crecer en una familia piadosa.&lt;br /&gt;
*Recuerda cómo Dios te despertó a la fealdad de tu pecado.&lt;br /&gt;
*Recuerda cómo te fuiste por tu propio pie de ese terrible accidente automovilístico.&lt;br /&gt;
*Recuerda cómo tu esposa, hermana o madre sobrevivió al cáncer de mama.&lt;br /&gt;
*Recuerda cómo tus mentores y amigos clave te guiaron en tu fe.&lt;br /&gt;
*Recuerda cómo Dios te sostuvo durante esa temporada de desempleo.&lt;br /&gt;
*Recuerda cómo Dios te sanó milagrosamente.&lt;br /&gt;
*Recuerda esa imposible petición de oración que Dios contestó.&lt;br /&gt;
*Recuerda cómo no tenías dinero y de repente apareció en el correo un sobre con la cantidad exacta que necesitabas.&lt;br /&gt;
*Recuerda cómo el Evangelio cobró vida como nunca lo había hecho antes.&lt;br /&gt;
*Recuerda a ''Dios''.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El antídoto para la amnesia espiritual es haciendo todos los esfuerzos para evocar y recordar la gracia de Dios. Es un milagro el hecho de que tú —un pecador que fue enemigo de Dios— ahora eres un niño amado. No dejes que esa maravilla se desvanezca. ''Recuerda''.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Deja que este acto de recordar despierte en ti el gozo en Dios y un profundo sentimiento de gratitud de que Dios te ama, te conoce y te guarda.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Alalith-04-13</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://es.gospeltranslations.org/wiki/Bienaventurados_los_Pacificadores</id>
		<title>Bienaventurados los Pacificadores</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://es.gospeltranslations.org/wiki/Bienaventurados_los_Pacificadores"/>
				<updated>2019-05-08T16:39:58Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Alalith-04-13: /* ¿Por que hacer hincapié en los alcances individuales? */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{info|Blessed Are the Peacemakers}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;'''Mateo 5:9 '''&amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con cada bienaventuranza otra puntilla es clavada en un ataúd. Dentro del ataúd yace el cadáver de un falso entendimiento de la salvación. Este entendimiento falso dice que una persona puede ser salva sin que cambie. O dicho de otro modo, que una persona puede heredar la vida eterna aun cuando sus actitudes y comportamientos sean iguales a los de las personas incrédulas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====El Grito de las Bienaventuranzas: ¡Recibe un Corazón Nuevo! ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una tras otra las bienaventuranzas nos hablan que las bendiciones eternas van a ser dadas únicamente a los que se han convertido en criaturas nuevas. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los de puro corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si no obtenemos misericordia, recibiremos juicio. Si no vemos a Dios, no estamos en el cielo. Si no somos llamados hijos de Dios, estamos fuera de la familia. En otras palabras, estas son todas las descripciones de la salvación final. Y esto es únicamente prometido para los misericordiosos, los de corazón puro y los pacificadores. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo tanto, las bienaventuranzas son como largas espinas que mantienen presionada la tapa del ataúd sobre la falsa enseñanza que dice, que si crees en Jesús irás al cielo asi no seas misericordioso, ni puro de corazón, ni pacificador. De hecho, de principio a fin, el Sermón del Monte grita: &amp;quot;¡Consígue un corazón nuevo! ¡Conviértete en una persona nueva! ¡El río del juicio está en la puerta!&amp;quot; Recuerda las palabras del versículo 20: &amp;quot;Porque os digo que si vuestra justicia no supera la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.&amp;quot; (Mateo 5:20).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y al final del sermon, en el versículo 7:26 el Señor exclama sobre la muchedumbre, “Y todo el que oye estas palabras mías y no las pone en práctica, será semejante a un hombre insensato que edificó su casa sobre la arena; y cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y azotaron aquella casa; y cayó, y grande fue su destrucción”. En otras palabras, una vida de desobediencia a las bienaventuranzas y al sermón en el monte será condenada en el juicio sin importar las creencias que tengamos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====No Sugerencias Opcionales, pero el Camino al cielo ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La semana pasada, sentí algo de culpabilidad porque probablemente no he tratado este aspecto de las bienaventuranzas con la actitud ferviente y la seriedad que se merece y que el cuidado que tengo para el bienestar eterno de ustedes no se ha mostrado tan genuino como debe ser. Sentí culpabilidad cuando leí un libro antiguo de Horatius Bonar dirigido a pastores y en el que él escribe: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Nuestras palabras se oyen débiles, incluso cuando son sanas y verídicas; las miradas poco atentas, incluso cuando nuestras palabras son importantes; y nuestro tono insinúa una apatía que tanto las palabras como las miradas intentan ocultar. (''Words to Winners of Souls'' &amp;quot;Palabras para Ganadores de Almas&amp;quot;, p. 55) &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que esta mañana quiero inculcar sobre tu conciencia con toda la seriedad que puedo, que en las bienaventuranzas Jesús no está haciendo sugerencias opcionales, y este sermón no es una serie de sugerencias sobre cómo mejorar el mundo.Todo lo contrario; Jesús está describiendo el camino al Paraíso, y este sermon es un mensaje de Dios para animarte a que te pongas en ese camino y permanezcas en ese camino para que puedas ser llamado Hijo de Dios en el juicio final.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eso es precisamente lo que está en juego esta mañana. Si te encuentras en el camino angosto o estrecho que lleva a la vida, mi propósito es ayudarte a que sigas allí. Y si todavía te encuentras en el camino espacioso que lleva a la perdición, mi propósito será dirigirte hacia el camino a la vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Cómo ser hijos de Dios====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando Jesús dice, &amp;quot; Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios&amp;quot;, no nos dice cómo podemos llegar a ser un hijo de Dios. Simplemente nos dice que los hijos de Dios son efectivamente pacificadores. Los que son pacificadores serán reconocidos en el juicio como hijos de Dios y se les lamará como lo que son y serán bienvenidos en la casa del Padre. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para saber cómo se llega a ser un hijo de Dios podemos ver, por ejemplo, Juan 1:12 y Gálatas 3:26. Juan 1:12 dice, “ Pero a todos los que le recibieron (Jesús), les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios, es decir, a los que creen en su nombre&amp;quot;. Y Gálatas 3:26 dice, &amp;quot;pues todos sois hijos de Dios mediante la fe en Cristo Jesús&amp;quot;.  En otras palabras, nos convertimos en hijos de Dios al confiar en Cristo para obtener el perdón y para que Él sea nuestra esperanza.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Los hijos de Dios muestran el carácter del Padre====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo que Jesús declara en Mateo 5:9 es que las personas que se han convertido en hijos de Dios muestran el carácter de su Padre Celestial. Y sabemos que, a partir de las Escrituras, que su Padre Celestial es un &amp;quot;Dios de paz&amp;quot; (Romanos 16:20; 1 Tesalonicenses 5:23; Hebreos 13:20). Sabemos que el cielo es un mundo de paz (Lucas 19:38). Y, más que todo, sabemos que Dios es pacificador. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados”(2 Corintios 5:19). Haciendo la paz mediante la sangre de su cruz (Colosenses 1:20). En otras palabras, aunque por naturaleza somos rebeldes a Dios y hemos cometido traición y merecemos ser juzgados en corte marcial con la pena de muerte eterna y colgados del cuello hasta la muerte; no obstante, Dios sacrificó a su propio Hijo y declaró una amnistía completa y libre para todo aquel que renuncia a sus armas de independencia y que regrese a la fe.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dios es un Dios que ama la paz, y que hace la paz. La historia completa de redención, que culmina en la muerte y resurrección de Jesús, es la estrategia de Dios para dar lugar a una paz justa y duradera entre Él y el hombre rebelde, y luego entre un hombre y otro. Por esta razón, los hijos de Dios también son así. Ellos muestran el carácter de su Padre. Ellos aman lo que Él ama. Ellos buscan lo que Él busca. Se distinguen por la manera en que están dispuestos a sacrificar por la paz del modo en que Dios lo hizo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por medio de la obra soberana de la gracia de Dios, los seres humanos rebeldes nacen de nuevo y son traídos de la rebelión a la fe, y se convierten en hijos de Dios.  Se nos da una naturaleza nueva, a la semejanza de nuestro Padre celestial (1 Juan 3:9). Si Él hace la paz, entonces sus hijos, quienes poseen Su naturaleza, igualmente buscarán hacer la paz.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====El Espíritu de Dios es el Espíritu de Paz====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
O dicho de otro modo, como lo declara Pablo en Gálatas 4:6, &amp;quot;Y porque sois hijos, Dios ha enviado el Espíritu de su Hijo a nuestros corazones, clamando: ¡Abba! ¡Padre!»&amp;quot;. Y por lo tanto, como dice en Romanos 8:14, &amp;quot; Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, los tales son hijos de Dios&amp;quot;. Y ser guiado por el Espíritu siempre incluye llevar el fruto del Espíritu. ¡Y el fruto del Espíritu es Paz! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces puede ver por qué tiene que ser así, que los hijos de Dios deben ser pacificadores. Es por medio del Espíritu de Dios que somos hechos hijos de Dios, y el Espíritu de Dios es el Espíritu de paz. Si no somos pacificadores, entonces no tenemos el Espíritu de Cristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cabe mencionar que no ganamos o merecemos el privilegio de ser llamados hijos de Dios. Debemos nuestro nuevo nacimiento a la gracia soberana de Dios (Juan 1:13). Los impulsos de la fe lo debemos a nuestro nuevo nacimiento (1 Juan 5:1). Recibimos el Espíritu Santo al ejercer esta fe (Gálatas 3:2). El fruto del Espíritu es la paz (Gálatas 5:22). Y los que dan el fruto de la paz son los hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nuestra salvación entera, desde el principio hasta el final, es completamente por gracia—y en esa gracia se basan nuestra esperanza, nuestro gozo, y nuestra libertad. Pero nuestra salvación final no es incondicional, porque tenemos que ser pacificadores - y aquí es donde radican la sinceridad y la gran seriedad con la que debemos tratar estas bienaventuranzas, y buscar la gracia de Dios en la vida cotidiana. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora, veamos . . .&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====¿Qué quiere decir ser un pacificador?====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La promesa de ser hijo en la segunda cláusula de Mateo 5:9 nos dirige a Mateo 5:43–45 como elemento principal en la comprensión de este concepto. Ambas citas nos indican cómo mostramos que somos hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Oísteis que fue dicho: &amp;quot;Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo&amp;quot;. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os odian y orad por los que os ultrajan y os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos y llover sobre justos e injustos. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Note el versículo 45, &amp;quot;... para que puedan ser hijos de su Padre que está en el cielo&amp;quot;. El pensamiento es el mismo que en Mateo 5: 9. Allí, debemos ser pacificadores para ser llamados hijos de Dios. Aquí en el versículo 45, debemos amar a nuestros enemigos y orar por aquellos que nos persiguen si queremos ser hijos de Dios.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que probablemente la idea de Jesús sobre ser pacificador se refiera a todas las obras de amor con las que intentamos eliminar la enemistad entre nosotros y otras personas. Y si pedimos detalles más especificos, Él nos da dos ejemplos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Dos Ejemplos'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo primero que menciona es la oración (versículo 44): Orad por los que os presiguen. ¿Orar qué? Se nos indica en el próximo capítulo. En Mateo 6:9–10 Jesús nos dice, &amp;quot;Vosotros, pues, oraréis así&amp;quot;. Oren para que tanto ustedes como sus enemigos santifiquen el nombre de Dios. Oren para que el reino de Dios sea reconocido en la vida de ustedes y en la de sus enemigos. Oren para que todos hagan la voluntad de Dios así como la hacen los ángeles de Dios en los cielos.  En otras palabras, se debe orar por la conversión y la santificación. El fundamento de la paz es la pureza. Oren por la pureza de ustedes y de sus enemigos para que pueda existir la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Luego en Mateo 5:47 Jesús nos da otro ejemplo específico del amor pacificador: &amp;quot;Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles&amp;quot;? En otras palabras, si existe una ruptura en una de sus relaciones, o si alguien se opone a ustedes, no deben guardar ese resentimiento. No fomenten la hostilidad tratando de evadir o haciendo caso omiso de la persona adversa. Todos sabemos que salirse del camino para no tener que saludar a la persona adversa es lo más natural. Pero ese no es el impulso del Espíritu de Dios que hizo la paz sacrificando a Su Hijo para darnos la reconciliación con Él y entre nosotros.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La pacificación intenta establecer enlaces con los demás. Intenta eliminar la hostilidad. Busca la reconciliación. Busca la armonía. Y trata de mostrar lo que pudiere ser la única cortesía que tal vez toleraría un enemigo, es decir, un saludo. El pacificador mira al enemigo de frente y saluda, &amp;quot;Buenos días, Juan.&amp;quot; Y lo dice con el anhelo de paz en su corazón, no con una cortesía falsa que enmascara su coraje. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''No es lo mismo que establecer la paz'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que oramos y tomamos todas las iniciativas prácticas para la pacificación comenzando con algo tan sencillo como un saludo. Pero no siempre lo logramos. Quiero que quede claro que la pacificación no es lo mismo que establecer la paz. Un pacificador anhela la paz y trabaja y se sacrifica por ella, pero no siempre se logra establecer la paz. &lt;br /&gt;
Es muy importante considerar Romanos 12:18 sobre este punto. Allí Pablo escribe, &amp;quot;Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres&amp;quot;. Esa es la meta de un pacificador: &amp;quot;Si es posible, en cuanto dependa de vosotros . . . &amp;quot;. No permitan que la ruptura sea culpa de ustedes.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Una pregunta difícil: ¿Paz o Verdad?''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero esto plantea una cuestión difícil: ¿Es nuestra la culpa cuando se asume una posición que causa la división? Si hemos alejado a alguien y causado su ira al hacer o decir lo correcto, ¿acaso hemos dejado de ser pacificadores? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No necesariamente. Pablo nos dice, &amp;quot;Si es posible . . . estad en paz&amp;quot;. Con esto él concede que habrá momentos en los que la defensa de la verdad hará que la paz sea imposible. Por ejemplo, él dice a los Corintios (en 11:18–19), &amp;quot;En primer lugar, cuando os reunís como iglesia, oigo que hay entre vosotros divisiones; y en parte lo creo. Es preciso que entre vosotros haya divisiones, para que se pongan de manifiesto entre vosotros los que son aprobados&amp;quot;. Él no hubiese escrito esto si los cristianos verdaderos hubiesen puesto la verdad en tela de juicio con tal de evitar la división a todo costo. Fue precisamente porque algunos cristianos fueron genuinos y genuinamente pacificadores, que se produjeron algunas divisiones. (Ver también 1 Corintios 7:15.) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Jesús dice en Mateo 10:34-36 &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;No penséis que he venido a traer paz a la tierra; no he venido a traer paz, sino espada. porque he venido a poner en enemistad al hombre contra su padre, a la hija contra su madre y a la nuera contra su suegra. Así que los enemigos del hombre serán los de su casa. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dicho de otro modo; tienen que amar la paz y trabajar por ella. Tienen que orar por sus enemigos y hacerles el bien y saludarlos; y desear fervientemente que sean eliminadas las barreras entre ustedes y sus enemigos. Pero jamás deben abandonar su lealtad a mí y a mi palabra, no importa cuánta hostilidad ocasione esto en contra de ustedes. No son culpables, ni están en el error, si la vida de obediencia y el mensaje de amor y de verdad ocasionan en algunos la hostilidad y en otros la aceptación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Purificar el fundamento de la paz'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Posiblemente sea esta la advertencia que Jesús quiere dar a declarar en la siguiente bienaventuranza, &amp;quot;Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia&amp;quot;. En otra palabras, no se puede transigir en aquello que comprometa la justicia con tal de hacer la paz con los perseguidores. Cuando Jesús pronuncia una bendición sobre ustedes por padecer persecución por causa de la justicia, claramente subordina la meta de la paz a la meta de la justicia.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En Santiago 3:17 se lee &amp;quot;Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica&amp;quot;. Primero pura, luego pacífica, y no al revés. Este también es el orden que tenemos en las bienaventuranzas (en versículos 8 y 9): Primero, &amp;quot;Bienaventurados los de limpio corazón&amp;quot;, luego, &amp;quot;Bienaventurados los pacificadores&amp;quot;. La pureza asume prioridad sobre la paz. La pureza es la base de la paz bíblica. No se puede comprometer la pureza con el fin de obtener la paz.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====¿Por que hacer hincapié en los alcances individuales? ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para terminar, quiero dirigirme a una o dos cuestiones que en la actualidad pudieran surgir en la mente de ciertas personas con un mensaje de este tipo. En vista de la situación mundial, ¿por qué se limita este mensaje a los alcances personales de la oración, del saludo y de la reconciliación individual?  ¿Acaso no son insignificantes estos asuntos personales en comparación con la posibilidad de una guerra nuclear, los presupuestos militares, las conversaciones de armas en Ginebra, la segregación racial en Sudáfrica, las guerras civiles en Centroamérica, la opresión religiosa en Rumanía y en Rusia, o del terrorismo internacional? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Antes de contestar esa pregunta, hagamos otras: ¿Sabía Jesús que la mano de hierro del Imperio Romano caía duramente sobre la tierra reducida de los judíos sin su consentimiento? ¿Se enteró Jesús de la matanza que hizo Arquelao de los tres mil judíos durante una celebración de Pascua? ¿Sabía Él que los soldados Romanos podían reclutar a cualquier judío para que cargara con el equipaje de ellos? ¿Sabía Él que Pilato hizo que sus soldados golpearan a una muchedumbre de Judíos cuando protestaban porque él estaba robando la tesorería del templo? ¿Sabía Él que Pilato había masacrado a Judíos sobre los terrenos del templo y luego mezcló la sangre de los judíos con la sangre que ellos iban a ofrecer con los sacrificios? &lt;br /&gt;
Cuando Jesús habló de los enemigos, ¿por qué se limitó a la oración y a los saludos y a bendiciones y a obras individuales de generosidad y bondad? ¿Por qué no habló sobre cuestiones de humillación nacional, y de la opresión Romana, de la corrupción política, y del militarismo sin freno de su época? ¿Acaso estaba totalmente desconectado de las polémicas de su actualidad? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Injusticias Sociales como Exigencias para un Arrepentiento Personal''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No, hay otra explicación del porque El predica de la forma en que lo hace. En Lucas 13:1–5 algunas personas confrontaron a Jesús con una de las atrocidades de Pilato. Aquí está la forma en la que él respondió: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;“En este mismo tiempo estaban allí algunos que le contaban acerca de los galileos cuya sangre Pilato había mezclado con los sacrificios de ellos. Respondiendo Jesús, les dijo: ¿Pensáis que estos galileos eran más pecadores que todos los demás galileos, porque sufrieron esto? Os digo que no; al contrario, si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente.&amp;quot;. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tomó una indignación social considerable de injusticia y la convirtió en una exigencia de arrepentimiento personal individual. &amp;quot;¡Al contrario, si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente!&amp;quot; Siempre hizo eso. ¿Por qué lo hizo así? Porque para Jesús el destino eterno de un alma humana es un asunto de mucho más importancia que el destino temporal de una nación. &lt;br /&gt;
Si uno acude a Jesús para preguntarle que si es justo pagarle impuestos a Tiberias César, dará como respuesta un mandato personal dirigido directamente al corazón: &amp;quot;Dad, pues, a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios &amp;quot; (Mateo 22:15–21). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si alguno de ustedes va a Jesús para quejarse de la injusticia de su hermano que no quiere compartir la herencia, Él responderá con una advertencia que nos da de lleno en la conciencia, &amp;quot;¡Hombre! ¿Quién me ha puesto por juez o árbitro sobre vosotros? 15 Y les dijo: Estad atentos y guardaos de toda forma de avaricia; porque aun cuando alguien tenga abundancia, su vida no consiste en sus bienes.&amp;quot;. (Luke 12:13–15)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''El asunto de verdadera importancia en el mundo de hoy''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora regresemos a la pregunta inicial. ¿Por qué tiene que hacer hincapié el mensaje de pacificación del sermon en el monte sobre las cuestiones individuales tales como la oración, el saludar y la reconciliación personal? ¿Acaso no son insignificantes estos asuntos personales en comparación con cuestiones de guerra nuclear, presupuestos militares, pláticas de armas en Génova, la segregación racial en Sudáfrica, las guerras civiles en Centroamérica, la opresión religiosa en Rumanía y en Rusia, o del terrorismo internacional?  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La respuesta es no, porque el punto de cada uno de estos asuntos personales en el sermon del monte es hacer que quede bastante claro que cada ser humano que pueda escuchar mi voz en este momento tiene que ser una criatura nueva si quiere tener vida eterna. Tienen que tener un corazón nuevo.  Sin un corazón misericordioso, limpio y pacificador no podrán ser llamados hijos de Dios en el día del juicio. Y ese es el asunto de verdadera importancia en el mundo de hoy.  ¿Realmente está limitado el Hijo del Hombre en su modo de ver al mundo? ¿Acaso creen que está desligado de los asuntos verdaderos de la vida porque considera que la salvación eterna del alma de cada uno de ustedes es un asunto de mayor importancia que el destino temporal de cualquier país sobre la tierra? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bienaventurados son ustedes los pacificadores que oran por sus enemigos y saludan a sus adversarios con amor y con sacrifio así como lo hizo su Padre celestial para otorgar la reconciliación de Dios con los hombres y entre ellos mismos, pues ustedes serán llamados hijos de Dios y heredarán la vida eterna en el reino de su Padre.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Alalith-04-13</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://es.gospeltranslations.org/wiki/Bienaventurados_los_Pacificadores</id>
		<title>Bienaventurados los Pacificadores</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://es.gospeltranslations.org/wiki/Bienaventurados_los_Pacificadores"/>
				<updated>2019-05-08T16:28:34Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Alalith-04-13: /* ¿Qué quiere decir ser un pacificador? */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{info|Blessed Are the Peacemakers}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;'''Mateo 5:9 '''&amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con cada bienaventuranza otra puntilla es clavada en un ataúd. Dentro del ataúd yace el cadáver de un falso entendimiento de la salvación. Este entendimiento falso dice que una persona puede ser salva sin que cambie. O dicho de otro modo, que una persona puede heredar la vida eterna aun cuando sus actitudes y comportamientos sean iguales a los de las personas incrédulas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====El Grito de las Bienaventuranzas: ¡Recibe un Corazón Nuevo! ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una tras otra las bienaventuranzas nos hablan que las bendiciones eternas van a ser dadas únicamente a los que se han convertido en criaturas nuevas. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los de puro corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si no obtenemos misericordia, recibiremos juicio. Si no vemos a Dios, no estamos en el cielo. Si no somos llamados hijos de Dios, estamos fuera de la familia. En otras palabras, estas son todas las descripciones de la salvación final. Y esto es únicamente prometido para los misericordiosos, los de corazón puro y los pacificadores. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo tanto, las bienaventuranzas son como largas espinas que mantienen presionada la tapa del ataúd sobre la falsa enseñanza que dice, que si crees en Jesús irás al cielo asi no seas misericordioso, ni puro de corazón, ni pacificador. De hecho, de principio a fin, el Sermón del Monte grita: &amp;quot;¡Consígue un corazón nuevo! ¡Conviértete en una persona nueva! ¡El río del juicio está en la puerta!&amp;quot; Recuerda las palabras del versículo 20: &amp;quot;Porque os digo que si vuestra justicia no supera la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.&amp;quot; (Mateo 5:20).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y al final del sermon, en el versículo 7:26 el Señor exclama sobre la muchedumbre, “Y todo el que oye estas palabras mías y no las pone en práctica, será semejante a un hombre insensato que edificó su casa sobre la arena; y cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y azotaron aquella casa; y cayó, y grande fue su destrucción”. En otras palabras, una vida de desobediencia a las bienaventuranzas y al sermón en el monte será condenada en el juicio sin importar las creencias que tengamos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====No Sugerencias Opcionales, pero el Camino al cielo ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La semana pasada, sentí algo de culpabilidad porque probablemente no he tratado este aspecto de las bienaventuranzas con la actitud ferviente y la seriedad que se merece y que el cuidado que tengo para el bienestar eterno de ustedes no se ha mostrado tan genuino como debe ser. Sentí culpabilidad cuando leí un libro antiguo de Horatius Bonar dirigido a pastores y en el que él escribe: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Nuestras palabras se oyen débiles, incluso cuando son sanas y verídicas; las miradas poco atentas, incluso cuando nuestras palabras son importantes; y nuestro tono insinúa una apatía que tanto las palabras como las miradas intentan ocultar. (''Words to Winners of Souls'' &amp;quot;Palabras para Ganadores de Almas&amp;quot;, p. 55) &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que esta mañana quiero inculcar sobre tu conciencia con toda la seriedad que puedo, que en las bienaventuranzas Jesús no está haciendo sugerencias opcionales, y este sermón no es una serie de sugerencias sobre cómo mejorar el mundo.Todo lo contrario; Jesús está describiendo el camino al Paraíso, y este sermon es un mensaje de Dios para animarte a que te pongas en ese camino y permanezcas en ese camino para que puedas ser llamado Hijo de Dios en el juicio final.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eso es precisamente lo que está en juego esta mañana. Si te encuentras en el camino angosto o estrecho que lleva a la vida, mi propósito es ayudarte a que sigas allí. Y si todavía te encuentras en el camino espacioso que lleva a la perdición, mi propósito será dirigirte hacia el camino a la vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Cómo ser hijos de Dios====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando Jesús dice, &amp;quot; Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios&amp;quot;, no nos dice cómo podemos llegar a ser un hijo de Dios. Simplemente nos dice que los hijos de Dios son efectivamente pacificadores. Los que son pacificadores serán reconocidos en el juicio como hijos de Dios y se les lamará como lo que son y serán bienvenidos en la casa del Padre. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para saber cómo se llega a ser un hijo de Dios podemos ver, por ejemplo, Juan 1:12 y Gálatas 3:26. Juan 1:12 dice, “ Pero a todos los que le recibieron (Jesús), les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios, es decir, a los que creen en su nombre&amp;quot;. Y Gálatas 3:26 dice, &amp;quot;pues todos sois hijos de Dios mediante la fe en Cristo Jesús&amp;quot;.  En otras palabras, nos convertimos en hijos de Dios al confiar en Cristo para obtener el perdón y para que Él sea nuestra esperanza.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Los hijos de Dios muestran el carácter del Padre====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo que Jesús declara en Mateo 5:9 es que las personas que se han convertido en hijos de Dios muestran el carácter de su Padre Celestial. Y sabemos que, a partir de las Escrituras, que su Padre Celestial es un &amp;quot;Dios de paz&amp;quot; (Romanos 16:20; 1 Tesalonicenses 5:23; Hebreos 13:20). Sabemos que el cielo es un mundo de paz (Lucas 19:38). Y, más que todo, sabemos que Dios es pacificador. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados”(2 Corintios 5:19). Haciendo la paz mediante la sangre de su cruz (Colosenses 1:20). En otras palabras, aunque por naturaleza somos rebeldes a Dios y hemos cometido traición y merecemos ser juzgados en corte marcial con la pena de muerte eterna y colgados del cuello hasta la muerte; no obstante, Dios sacrificó a su propio Hijo y declaró una amnistía completa y libre para todo aquel que renuncia a sus armas de independencia y que regrese a la fe.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dios es un Dios que ama la paz, y que hace la paz. La historia completa de redención, que culmina en la muerte y resurrección de Jesús, es la estrategia de Dios para dar lugar a una paz justa y duradera entre Él y el hombre rebelde, y luego entre un hombre y otro. Por esta razón, los hijos de Dios también son así. Ellos muestran el carácter de su Padre. Ellos aman lo que Él ama. Ellos buscan lo que Él busca. Se distinguen por la manera en que están dispuestos a sacrificar por la paz del modo en que Dios lo hizo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por medio de la obra soberana de la gracia de Dios, los seres humanos rebeldes nacen de nuevo y son traídos de la rebelión a la fe, y se convierten en hijos de Dios.  Se nos da una naturaleza nueva, a la semejanza de nuestro Padre celestial (1 Juan 3:9). Si Él hace la paz, entonces sus hijos, quienes poseen Su naturaleza, igualmente buscarán hacer la paz.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====El Espíritu de Dios es el Espíritu de Paz====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
O dicho de otro modo, como lo declara Pablo en Gálatas 4:6, &amp;quot;Y porque sois hijos, Dios ha enviado el Espíritu de su Hijo a nuestros corazones, clamando: ¡Abba! ¡Padre!»&amp;quot;. Y por lo tanto, como dice en Romanos 8:14, &amp;quot; Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, los tales son hijos de Dios&amp;quot;. Y ser guiado por el Espíritu siempre incluye llevar el fruto del Espíritu. ¡Y el fruto del Espíritu es Paz! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces puede ver por qué tiene que ser así, que los hijos de Dios deben ser pacificadores. Es por medio del Espíritu de Dios que somos hechos hijos de Dios, y el Espíritu de Dios es el Espíritu de paz. Si no somos pacificadores, entonces no tenemos el Espíritu de Cristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cabe mencionar que no ganamos o merecemos el privilegio de ser llamados hijos de Dios. Debemos nuestro nuevo nacimiento a la gracia soberana de Dios (Juan 1:13). Los impulsos de la fe lo debemos a nuestro nuevo nacimiento (1 Juan 5:1). Recibimos el Espíritu Santo al ejercer esta fe (Gálatas 3:2). El fruto del Espíritu es la paz (Gálatas 5:22). Y los que dan el fruto de la paz son los hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nuestra salvación entera, desde el principio hasta el final, es completamente por gracia—y en esa gracia se basan nuestra esperanza, nuestro gozo, y nuestra libertad. Pero nuestra salvación final no es incondicional, porque tenemos que ser pacificadores - y aquí es donde radican la sinceridad y la gran seriedad con la que debemos tratar estas bienaventuranzas, y buscar la gracia de Dios en la vida cotidiana. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora, veamos . . .&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====¿Qué quiere decir ser un pacificador?====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La promesa de ser hijo en la segunda cláusula de Mateo 5:9 nos dirige a Mateo 5:43–45 como elemento principal en la comprensión de este concepto. Ambas citas nos indican cómo mostramos que somos hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Oísteis que fue dicho: &amp;quot;Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo&amp;quot;. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os odian y orad por los que os ultrajan y os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos y llover sobre justos e injustos. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Note el versículo 45, &amp;quot;... para que puedan ser hijos de su Padre que está en el cielo&amp;quot;. El pensamiento es el mismo que en Mateo 5: 9. Allí, debemos ser pacificadores para ser llamados hijos de Dios. Aquí en el versículo 45, debemos amar a nuestros enemigos y orar por aquellos que nos persiguen si queremos ser hijos de Dios.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que probablemente la idea de Jesús sobre ser pacificador se refiera a todas las obras de amor con las que intentamos eliminar la enemistad entre nosotros y otras personas. Y si pedimos detalles más especificos, Él nos da dos ejemplos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Dos Ejemplos'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo primero que menciona es la oración (versículo 44): Orad por los que os presiguen. ¿Orar qué? Se nos indica en el próximo capítulo. En Mateo 6:9–10 Jesús nos dice, &amp;quot;Vosotros, pues, oraréis así&amp;quot;. Oren para que tanto ustedes como sus enemigos santifiquen el nombre de Dios. Oren para que el reino de Dios sea reconocido en la vida de ustedes y en la de sus enemigos. Oren para que todos hagan la voluntad de Dios así como la hacen los ángeles de Dios en los cielos.  En otras palabras, se debe orar por la conversión y la santificación. El fundamento de la paz es la pureza. Oren por la pureza de ustedes y de sus enemigos para que pueda existir la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Luego en Mateo 5:47 Jesús nos da otro ejemplo específico del amor pacificador: &amp;quot;Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles&amp;quot;? En otras palabras, si existe una ruptura en una de sus relaciones, o si alguien se opone a ustedes, no deben guardar ese resentimiento. No fomenten la hostilidad tratando de evadir o haciendo caso omiso de la persona adversa. Todos sabemos que salirse del camino para no tener que saludar a la persona adversa es lo más natural. Pero ese no es el impulso del Espíritu de Dios que hizo la paz sacrificando a Su Hijo para darnos la reconciliación con Él y entre nosotros.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La pacificación intenta establecer enlaces con los demás. Intenta eliminar la hostilidad. Busca la reconciliación. Busca la armonía. Y trata de mostrar lo que pudiere ser la única cortesía que tal vez toleraría un enemigo, es decir, un saludo. El pacificador mira al enemigo de frente y saluda, &amp;quot;Buenos días, Juan.&amp;quot; Y lo dice con el anhelo de paz en su corazón, no con una cortesía falsa que enmascara su coraje. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''No es lo mismo que establecer la paz'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que oramos y tomamos todas las iniciativas prácticas para la pacificación comenzando con algo tan sencillo como un saludo. Pero no siempre lo logramos. Quiero que quede claro que la pacificación no es lo mismo que establecer la paz. Un pacificador anhela la paz y trabaja y se sacrifica por ella, pero no siempre se logra establecer la paz. &lt;br /&gt;
Es muy importante considerar Romanos 12:18 sobre este punto. Allí Pablo escribe, &amp;quot;Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres&amp;quot;. Esa es la meta de un pacificador: &amp;quot;Si es posible, en cuanto dependa de vosotros . . . &amp;quot;. No permitan que la ruptura sea culpa de ustedes.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Una pregunta difícil: ¿Paz o Verdad?''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero esto plantea una cuestión difícil: ¿Es nuestra la culpa cuando se asume una posición que causa la división? Si hemos alejado a alguien y causado su ira al hacer o decir lo correcto, ¿acaso hemos dejado de ser pacificadores? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No necesariamente. Pablo nos dice, &amp;quot;Si es posible . . . estad en paz&amp;quot;. Con esto él concede que habrá momentos en los que la defensa de la verdad hará que la paz sea imposible. Por ejemplo, él dice a los Corintios (en 11:18–19), &amp;quot;En primer lugar, cuando os reunís como iglesia, oigo que hay entre vosotros divisiones; y en parte lo creo. Es preciso que entre vosotros haya divisiones, para que se pongan de manifiesto entre vosotros los que son aprobados&amp;quot;. Él no hubiese escrito esto si los cristianos verdaderos hubiesen puesto la verdad en tela de juicio con tal de evitar la división a todo costo. Fue precisamente porque algunos cristianos fueron genuinos y genuinamente pacificadores, que se produjeron algunas divisiones. (Ver también 1 Corintios 7:15.) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Jesús dice en Mateo 10:34-36 &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;No penséis que he venido a traer paz a la tierra; no he venido a traer paz, sino espada. porque he venido a poner en enemistad al hombre contra su padre, a la hija contra su madre y a la nuera contra su suegra. Así que los enemigos del hombre serán los de su casa. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dicho de otro modo; tienen que amar la paz y trabajar por ella. Tienen que orar por sus enemigos y hacerles el bien y saludarlos; y desear fervientemente que sean eliminadas las barreras entre ustedes y sus enemigos. Pero jamás deben abandonar su lealtad a mí y a mi palabra, no importa cuánta hostilidad ocasione esto en contra de ustedes. No son culpables, ni están en el error, si la vida de obediencia y el mensaje de amor y de verdad ocasionan en algunos la hostilidad y en otros la aceptación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Purificar el fundamento de la paz'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Posiblemente sea esta la advertencia que Jesús quiere dar a declarar en la siguiente bienaventuranza, &amp;quot;Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia&amp;quot;. En otra palabras, no se puede transigir en aquello que comprometa la justicia con tal de hacer la paz con los perseguidores. Cuando Jesús pronuncia una bendición sobre ustedes por padecer persecución por causa de la justicia, claramente subordina la meta de la paz a la meta de la justicia.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En Santiago 3:17 se lee &amp;quot;Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica&amp;quot;. Primero pura, luego pacífica, y no al revés. Este también es el orden que tenemos en las bienaventuranzas (en versículos 8 y 9): Primero, &amp;quot;Bienaventurados los de limpio corazón&amp;quot;, luego, &amp;quot;Bienaventurados los pacificadores&amp;quot;. La pureza asume prioridad sobre la paz. La pureza es la base de la paz bíblica. No se puede comprometer la pureza con el fin de obtener la paz.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====¿Por que hacer hincapié en los alcances individuales? ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para terminar, quiero dirigirme a una o dos cuestiones que en la actualidad pudieran surgir en la mente de ciertas personas con un mensaje de este tipo. En vista de la situación mundial, ¿por qué se limita este mensaje a los alcances personales de la oración, del saludo y de la reconciliación individual?  ¿Acaso no son insignificantes estos asuntos personales en comparación con la posibilidad de una guerra nuclear, los presupuestos militares, las conversaciones de armas en Ginebra, la segregación racial en Sudáfrica, las guerras civiles en Centroamérica, la opresión religiosa en Rumanía y en Rusia, o del terrorismo internacional? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Antes de contestar esa pregunta, hagamos otras: ¿Sabía Jesús que la mano de hierro del Imperio Romano caía duramente sobre la tierra reducida de los judíos sin su consentimiento? ¿Se enteró Jesús de la matanza que hizo Arquelao de los tres mil judíos durante una celebración de Pascua? ¿Sabía Él que los soldados Romanos podían reclutar a cualquier judío para que cargara con el equipaje de ellos? ¿Sabía Él que Pilato hizo que sus soldados golpearan a una muchedumbre de Judíos cuando protestaban porque él estaba robando la tesorería del templo? ¿Sabía Él que Pilato había masacrado a Judíos sobre los terrenos del templo y luego mezcló la sangre de los judíos con la sangre que ellos iban a ofrecer con los sacrificios? &lt;br /&gt;
Cuando Jesús habló de los enemigos, ¿por qué se limitó a la oración y a los saludos y a bendiciones y a obras individuales de generosidad y bondad? ¿Por qué no habló sobre cuestiones de humillación nacional, y de la opresión Romana, de la corrupción política, y del militarismo sin freno de su época? ¿Acaso estaba totalmente desconectado de las polémicas de su actualidad? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Injusticias Sociales como Exigencias para un Arrepentiento Personal''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No, hay otra explicación del porque El predica de la forma en que lo hace. En Lucas 13:1–5 algunas personas confrontaron a Jesús con una de las atrocidades de Pilato. Aquí está la forma en la que él respondió: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;“En este mismo tiempo estaban allí algunos que le contaban acerca de los galileos cuya sangre Pilato había mezclado con los sacrificios de ellos. Respondiendo Jesús, les dijo:  ¿Pensáis que estos galileos, porque padecieron tales cosas, eran más pecadores que los demás galileos? Os digo: no, antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente&amp;quot;. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tomó una indignación social considerable de injusticia y la convirtió en una exigencia de arrepentimiento personal individual. &amp;quot;¡Antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente!&amp;quot; Siempre hizo eso. ¿Por qué lo hizo así? Porque para Jesús el destino eterno de un alma humana es un asunto de mucho más importancia que el destino temporal de una nación. &lt;br /&gt;
Si uno acude a Jesús para preguntarle que si es justo pagarle impuestos a Tiberias César, dará como respuesta un mandato personal dirigido directamente al corazón: &amp;quot; Dad, pues, a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios &amp;quot; (Mateo 22:15–21). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si alguno de ustedes va a Jesús para quejarse de la injusticia de su hermano que no quiere compartir la herencia, Él responderá con una advertencia que nos da de lleno en la conciencia, &amp;quot; Hombre, ¿quién me ha puesto sobre vosotros como juez o partidor? --Mirad, guardaos de toda avaricia, porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee&amp;quot;. (Luke 12:13–15)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''El asunto de verdadera importancia en el mundo de hoy''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora regresemos a la pregunta inicial. ¿Por qué tiene que hacer hincapié el mensaje de pacificación del sermon en el monte sobre las cuestiones individuales tales como la oración, el saludar y la reconciliación personal? ¿Acaso no son insignificantes estos asuntos personales en comparación con cuestiones de guerra nuclear, presupuestos militares, pláticas de armas en Génova, la segregación racial en Sudáfrica, las guerras civiles en Centroamérica, la opresión religiosa en Rumanía y en Rusia, o del terrorismo internacional?  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La respuesta es no, porque el punto de cada uno de estos asuntos personales en el sermon del monte es hacer que quede bastante claro que cada ser humano que pueda escuchar mi voz en este momento tiene que ser una criatura nueva si quiere tener vida eterna. Tienen que tener un corazón nuevo.  Sin un corazón misericordioso, limpio y pacificador no podrán ser llamados hijos de Dios en el día del juicio. Y ese es el asunto de verdadera importancia en el mundo de hoy.  ¿Realmente está limitado el Hijo del Hombre en su modo de ver al mundo? ¿Acaso creen que está desligado de los asuntos verdaderos de la vida porque considera que la salvación eterna del alma de cada uno de ustedes es un asunto de mayor importancia que el destino temporal de cualquier país sobre la tierra? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bienaventurados son ustedes los pacificadores que oran por sus enemigos y saludan a sus adversarios con amor y con sacrifio así como lo hizo su Padre celestial para otorgar la reconciliación de Dios con los hombres y entre ellos mismos, pues ustedes serán llamados hijos de Dios y heredarán la vida eterna en el reino de su Padre.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Alalith-04-13</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://es.gospeltranslations.org/wiki/Bienaventurados_los_Pacificadores</id>
		<title>Bienaventurados los Pacificadores</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://es.gospeltranslations.org/wiki/Bienaventurados_los_Pacificadores"/>
				<updated>2019-05-08T16:22:53Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Alalith-04-13: /* ¿Qué quiere decir ser un pacificador? */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{info|Blessed Are the Peacemakers}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;'''Mateo 5:9 '''&amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con cada bienaventuranza otra puntilla es clavada en un ataúd. Dentro del ataúd yace el cadáver de un falso entendimiento de la salvación. Este entendimiento falso dice que una persona puede ser salva sin que cambie. O dicho de otro modo, que una persona puede heredar la vida eterna aun cuando sus actitudes y comportamientos sean iguales a los de las personas incrédulas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====El Grito de las Bienaventuranzas: ¡Recibe un Corazón Nuevo! ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una tras otra las bienaventuranzas nos hablan que las bendiciones eternas van a ser dadas únicamente a los que se han convertido en criaturas nuevas. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los de puro corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si no obtenemos misericordia, recibiremos juicio. Si no vemos a Dios, no estamos en el cielo. Si no somos llamados hijos de Dios, estamos fuera de la familia. En otras palabras, estas son todas las descripciones de la salvación final. Y esto es únicamente prometido para los misericordiosos, los de corazón puro y los pacificadores. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo tanto, las bienaventuranzas son como largas espinas que mantienen presionada la tapa del ataúd sobre la falsa enseñanza que dice, que si crees en Jesús irás al cielo asi no seas misericordioso, ni puro de corazón, ni pacificador. De hecho, de principio a fin, el Sermón del Monte grita: &amp;quot;¡Consígue un corazón nuevo! ¡Conviértete en una persona nueva! ¡El río del juicio está en la puerta!&amp;quot; Recuerda las palabras del versículo 20: &amp;quot;Porque os digo que si vuestra justicia no supera la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.&amp;quot; (Mateo 5:20).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y al final del sermon, en el versículo 7:26 el Señor exclama sobre la muchedumbre, “Y todo el que oye estas palabras mías y no las pone en práctica, será semejante a un hombre insensato que edificó su casa sobre la arena; y cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y azotaron aquella casa; y cayó, y grande fue su destrucción”. En otras palabras, una vida de desobediencia a las bienaventuranzas y al sermón en el monte será condenada en el juicio sin importar las creencias que tengamos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====No Sugerencias Opcionales, pero el Camino al cielo ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La semana pasada, sentí algo de culpabilidad porque probablemente no he tratado este aspecto de las bienaventuranzas con la actitud ferviente y la seriedad que se merece y que el cuidado que tengo para el bienestar eterno de ustedes no se ha mostrado tan genuino como debe ser. Sentí culpabilidad cuando leí un libro antiguo de Horatius Bonar dirigido a pastores y en el que él escribe: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Nuestras palabras se oyen débiles, incluso cuando son sanas y verídicas; las miradas poco atentas, incluso cuando nuestras palabras son importantes; y nuestro tono insinúa una apatía que tanto las palabras como las miradas intentan ocultar. (''Words to Winners of Souls'' &amp;quot;Palabras para Ganadores de Almas&amp;quot;, p. 55) &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que esta mañana quiero inculcar sobre tu conciencia con toda la seriedad que puedo, que en las bienaventuranzas Jesús no está haciendo sugerencias opcionales, y este sermón no es una serie de sugerencias sobre cómo mejorar el mundo.Todo lo contrario; Jesús está describiendo el camino al Paraíso, y este sermon es un mensaje de Dios para animarte a que te pongas en ese camino y permanezcas en ese camino para que puedas ser llamado Hijo de Dios en el juicio final.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eso es precisamente lo que está en juego esta mañana. Si te encuentras en el camino angosto o estrecho que lleva a la vida, mi propósito es ayudarte a que sigas allí. Y si todavía te encuentras en el camino espacioso que lleva a la perdición, mi propósito será dirigirte hacia el camino a la vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Cómo ser hijos de Dios====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando Jesús dice, &amp;quot; Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios&amp;quot;, no nos dice cómo podemos llegar a ser un hijo de Dios. Simplemente nos dice que los hijos de Dios son efectivamente pacificadores. Los que son pacificadores serán reconocidos en el juicio como hijos de Dios y se les lamará como lo que son y serán bienvenidos en la casa del Padre. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para saber cómo se llega a ser un hijo de Dios podemos ver, por ejemplo, Juan 1:12 y Gálatas 3:26. Juan 1:12 dice, “ Pero a todos los que le recibieron (Jesús), les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios, es decir, a los que creen en su nombre&amp;quot;. Y Gálatas 3:26 dice, &amp;quot;pues todos sois hijos de Dios mediante la fe en Cristo Jesús&amp;quot;.  En otras palabras, nos convertimos en hijos de Dios al confiar en Cristo para obtener el perdón y para que Él sea nuestra esperanza.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Los hijos de Dios muestran el carácter del Padre====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo que Jesús declara en Mateo 5:9 es que las personas que se han convertido en hijos de Dios muestran el carácter de su Padre Celestial. Y sabemos que, a partir de las Escrituras, que su Padre Celestial es un &amp;quot;Dios de paz&amp;quot; (Romanos 16:20; 1 Tesalonicenses 5:23; Hebreos 13:20). Sabemos que el cielo es un mundo de paz (Lucas 19:38). Y, más que todo, sabemos que Dios es pacificador. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados”(2 Corintios 5:19). Haciendo la paz mediante la sangre de su cruz (Colosenses 1:20). En otras palabras, aunque por naturaleza somos rebeldes a Dios y hemos cometido traición y merecemos ser juzgados en corte marcial con la pena de muerte eterna y colgados del cuello hasta la muerte; no obstante, Dios sacrificó a su propio Hijo y declaró una amnistía completa y libre para todo aquel que renuncia a sus armas de independencia y que regrese a la fe.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dios es un Dios que ama la paz, y que hace la paz. La historia completa de redención, que culmina en la muerte y resurrección de Jesús, es la estrategia de Dios para dar lugar a una paz justa y duradera entre Él y el hombre rebelde, y luego entre un hombre y otro. Por esta razón, los hijos de Dios también son así. Ellos muestran el carácter de su Padre. Ellos aman lo que Él ama. Ellos buscan lo que Él busca. Se distinguen por la manera en que están dispuestos a sacrificar por la paz del modo en que Dios lo hizo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por medio de la obra soberana de la gracia de Dios, los seres humanos rebeldes nacen de nuevo y son traídos de la rebelión a la fe, y se convierten en hijos de Dios.  Se nos da una naturaleza nueva, a la semejanza de nuestro Padre celestial (1 Juan 3:9). Si Él hace la paz, entonces sus hijos, quienes poseen Su naturaleza, igualmente buscarán hacer la paz.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====El Espíritu de Dios es el Espíritu de Paz====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
O dicho de otro modo, como lo declara Pablo en Gálatas 4:6, &amp;quot;Y porque sois hijos, Dios ha enviado el Espíritu de su Hijo a nuestros corazones, clamando: ¡Abba! ¡Padre!»&amp;quot;. Y por lo tanto, como dice en Romanos 8:14, &amp;quot; Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, los tales son hijos de Dios&amp;quot;. Y ser guiado por el Espíritu siempre incluye llevar el fruto del Espíritu. ¡Y el fruto del Espíritu es Paz! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces puede ver por qué tiene que ser así, que los hijos de Dios deben ser pacificadores. Es por medio del Espíritu de Dios que somos hechos hijos de Dios, y el Espíritu de Dios es el Espíritu de paz. Si no somos pacificadores, entonces no tenemos el Espíritu de Cristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cabe mencionar que no ganamos o merecemos el privilegio de ser llamados hijos de Dios. Debemos nuestro nuevo nacimiento a la gracia soberana de Dios (Juan 1:13). Los impulsos de la fe lo debemos a nuestro nuevo nacimiento (1 Juan 5:1). Recibimos el Espíritu Santo al ejercer esta fe (Gálatas 3:2). El fruto del Espíritu es la paz (Gálatas 5:22). Y los que dan el fruto de la paz son los hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nuestra salvación entera, desde el principio hasta el final, es completamente por gracia—y en esa gracia se basan nuestra esperanza, nuestro gozo, y nuestra libertad. Pero nuestra salvación final no es incondicional, porque tenemos que ser pacificadores - y aquí es donde radican la sinceridad y la gran seriedad con la que debemos tratar estas bienaventuranzas, y buscar la gracia de Dios en la vida cotidiana. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora, veamos . . .&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====¿Qué quiere decir ser un pacificador?====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La promesa de ser hijo en la segunda cláusula de Mateo 5:9 nos dirige a Mateo 5:43–45 como elemento principal en la comprensión de este concepto. Ambas citas nos indican cómo mostramos que somos hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Oísteis que fue dicho: &amp;quot;Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo&amp;quot;. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os odian y orad por los que os ultrajan y os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos y llover sobre justos e injustos. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Note el versículo 45, &amp;quot;... para que puedan ser hijos de su Padre que está en el cielo&amp;quot;. El pensamiento es el mismo que en Mateo 5: 9. Allí, debemos ser pacificadores para ser llamados hijos de Dios. Aquí en el versículo 45, debemos amar a nuestros enemigos y orar por aquellos que nos persiguen si queremos ser hijos de Dios.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que probablemente la idea de Jesús sobre ser pacificador se refiera a todas las obras de amor con las que intentamos eliminar la enemistad entre nosotros y otras personas. Y si pedimos detalles más especificos, Él nos da dos ejemplos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Dos Ejemplos'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo primero que menciona es la oración (versículo 44): Orad por los que os presiguen. ¿Orar qué? Se nos indica en el próximo capítulo. En Mateo 6:9–10 Jesús nos dice, &amp;quot;Vosotros, pues, oraréis así&amp;quot;. Oren para que tanto ustedes como sus enemigos santifiquen el nombre de Dios. Oren para que el reino de Dios sea reconocido en la vida de ustedes y en la de sus enemigos. Oren para que todos hagan la voluntad de Dios así como la hacen los ángeles de Dios en los cielos.  En otras palabras, se debe orar por la conversión y la santificación. El fundamento de la paz es la pureza. Oren por la pureza de ustedes y de sus enemigos para que pueda existir la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Luego en Mateo 5:47 Jesús nos da otro ejemplo específico del amor pacificador: &amp;quot;Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles&amp;quot;? En otras palabras, si existe una ruptura en una de sus relaciones, o si alguien se opone a ustedes, no deben guardar ese resentimiento. No fomenten la hostilidad tratando de evadir o haciendo caso omiso de la persona adversa. Todos sabemos que salirse del camino para no tener que saludar a la persona adversa es lo más natural. Pero ese no es el impulso del Espíritu de Dios que hizo la paz sacrificando a Su Hijo para darnos la reconciliación con Él y entre nosotros.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La pacificación intenta establecer enlaces con los demás. Intenta eliminar la hostilidad. Busca la reconciliación. Busca la armonía. Y trata de mostrar lo que pudiere ser la única cortesía que tal vez toleraría un enemigo, es decir, un saludo. El pacificador mira al enemigo de frente y saluda, &amp;quot;Buenos días, Juan.&amp;quot; Y lo dice con el anhelo de paz en su corazón, no con una cortesía falsa que enmascara su coraje. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''No es lo mismo que establecer la paz'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que oramos y tomamos todas las iniciativas prácticas para la pacificación comenzando con algo tan sencillo como un saludo. Pero no siempre lo logramos. Quiero que quede claro que la pacificación no es lo mismo que establecer la paz. Un pacificador anhela la paz y trabaja y se sacrifica por ella, pero no siempre se logra establecer la paz. &lt;br /&gt;
Es muy importante considerar Romanos 12:18 sobre este punto. Allí Pablo escribe, &amp;quot;Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres&amp;quot;. Esa es la meta de un pacificador: &amp;quot;Si es posible, en cuanto dependa de vosotros . . . &amp;quot;. No permitan que la ruptura sea culpa de ustedes.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Una pregunta difícil: ¿Paz o Verdad?''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero esto plantea una cuestión difícil: ¿Es nuestra la culpa cuando se asume una posición que causa la división? Si hemos alejado a alguien y causado su ira al hacer o decir lo correcto, ¿acaso hemos dejado de ser pacificadores? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No necesariamente. Pablo nos dice, &amp;quot;Si es posible . . . estad en paz&amp;quot;. Con esto él concede que habrá momentos en los que la defensa de la verdad hará que la paz sea imposible. Por ejemplo, él dice a los Corintios (en 11:18–19), &amp;quot;En primer lugar, cuando os reunís como iglesia, oigo que hay entre vosotros divisiones; y en parte lo creo. Es preciso que entre vosotros haya divisiones, para que se pongan de manifiesto entre vosotros los que son aprobados&amp;quot;. Él no hubiese escrito esto si los cristianos verdaderos hubiesen puesto la verdad en tela de juicio con tal de evitar la división a todo costo. Fue precisamente porque algunos cristianos fueron genuinos y genuinamente pacificadores, que se produjeron algunas divisiones. (Ver también 1 Corintios 7:15.) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Jesús dice en Mateo 10:34-36 &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;No penséis que he venido a traer paz a la tierra; no he venido a traer paz, sino espada. porque he venido a poner en enemistad al hombre contra su padre, a la hija contra su madre y a la nuera contra su suegra. Así que los enemigos del hombre serán los de su casa. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dicho de otro modo; tienen que amar la paz y trabajar por ella. Tienen que orar por sus enemigos y hacerles el bien y saludarlos; y desear fervientemente que sean eliminadas las barreras entre ustedes y sus enemigos. Pero jamás deben abandonar su lealtad a Mí y a Mi palabra, no importa cuánta hostilidad ocasione esto en contra de ustedes. No son culpables, ni están en el error, si la vida de obediencia y el mensaje de amor y de verdad ocasionan en algunos la hostilidad y en otros la aceptación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Purificar el fundamento de la paz'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Posiblemente sea esta la advertencia que Jesús quiere dar a declarar en la siguiente bienaventuranza, &amp;quot;Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia&amp;quot;. En otra palabras, no se puede transigir en aquello que comprometa la justicia con tal de hacer la paz con los perseguidores. Cuando Jesús pronuncia una bendición sobre ustedes por padecer persecución por causa de la justicia, claramente subordina la meta de la paz a la meta de la justicia.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En Santiago 3:17 se lee &amp;quot; Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica&amp;quot;. Primero pura, luego pacífica, y no al revés. Este también es el orden que tenemos en las bienaventuranzas (en versículos 8 y 9): Primero, &amp;quot;Bienaventurados los de limpio corazón&amp;quot;, luego, &amp;quot;Bienaventurados los pacificadores&amp;quot;. La pureza asume prioridad sobre la paz. La pureza es la base de la paz bíblica. No se puede comprometer la pureza con el fin de obtener la paz.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====¿Por que hacer hincapié en los alcances individuales? ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para terminar, quiero dirigirme a una o dos cuestiones que en la actualidad pudieran surgir en la mente de ciertas personas con un mensaje de este tipo. En vista de la situación mundial, ¿por qué se limita este mensaje a los alcances personales de la oración, del saludo y de la reconciliación individual?  ¿Acaso no son insignificantes estos asuntos personales en comparación con la posibilidad de una guerra nuclear, los presupuestos militares, las conversaciones de armas en Ginebra, la segregación racial en Sudáfrica, las guerras civiles en Centroamérica, la opresión religiosa en Rumanía y en Rusia, o del terrorismo internacional? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Antes de contestar esa pregunta, hagamos otras: ¿Sabía Jesús que la mano de hierro del Imperio Romano caía duramente sobre la tierra reducida de los judíos sin su consentimiento? ¿Se enteró Jesús de la matanza que hizo Arquelao de los tres mil judíos durante una celebración de Pascua? ¿Sabía Él que los soldados Romanos podían reclutar a cualquier judío para que cargara con el equipaje de ellos? ¿Sabía Él que Pilato hizo que sus soldados golpearan a una muchedumbre de Judíos cuando protestaban porque él estaba robando la tesorería del templo? ¿Sabía Él que Pilato había masacrado a Judíos sobre los terrenos del templo y luego mezcló la sangre de los judíos con la sangre que ellos iban a ofrecer con los sacrificios? &lt;br /&gt;
Cuando Jesús habló de los enemigos, ¿por qué se limitó a la oración y a los saludos y a bendiciones y a obras individuales de generosidad y bondad? ¿Por qué no habló sobre cuestiones de humillación nacional, y de la opresión Romana, de la corrupción política, y del militarismo sin freno de su época? ¿Acaso estaba totalmente desconectado de las polémicas de su actualidad? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Injusticias Sociales como Exigencias para un Arrepentiento Personal''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No, hay otra explicación del porque El predica de la forma en que lo hace. En Lucas 13:1–5 algunas personas confrontaron a Jesús con una de las atrocidades de Pilato. Aquí está la forma en la que él respondió: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;“En este mismo tiempo estaban allí algunos que le contaban acerca de los galileos cuya sangre Pilato había mezclado con los sacrificios de ellos. Respondiendo Jesús, les dijo:  ¿Pensáis que estos galileos, porque padecieron tales cosas, eran más pecadores que los demás galileos? Os digo: no, antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente&amp;quot;. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tomó una indignación social considerable de injusticia y la convirtió en una exigencia de arrepentimiento personal individual. &amp;quot;¡Antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente!&amp;quot; Siempre hizo eso. ¿Por qué lo hizo así? Porque para Jesús el destino eterno de un alma humana es un asunto de mucho más importancia que el destino temporal de una nación. &lt;br /&gt;
Si uno acude a Jesús para preguntarle que si es justo pagarle impuestos a Tiberias César, dará como respuesta un mandato personal dirigido directamente al corazón: &amp;quot; Dad, pues, a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios &amp;quot; (Mateo 22:15–21). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si alguno de ustedes va a Jesús para quejarse de la injusticia de su hermano que no quiere compartir la herencia, Él responderá con una advertencia que nos da de lleno en la conciencia, &amp;quot; Hombre, ¿quién me ha puesto sobre vosotros como juez o partidor? --Mirad, guardaos de toda avaricia, porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee&amp;quot;. (Luke 12:13–15)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''El asunto de verdadera importancia en el mundo de hoy''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora regresemos a la pregunta inicial. ¿Por qué tiene que hacer hincapié el mensaje de pacificación del sermon en el monte sobre las cuestiones individuales tales como la oración, el saludar y la reconciliación personal? ¿Acaso no son insignificantes estos asuntos personales en comparación con cuestiones de guerra nuclear, presupuestos militares, pláticas de armas en Génova, la segregación racial en Sudáfrica, las guerras civiles en Centroamérica, la opresión religiosa en Rumanía y en Rusia, o del terrorismo internacional?  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La respuesta es no, porque el punto de cada uno de estos asuntos personales en el sermon del monte es hacer que quede bastante claro que cada ser humano que pueda escuchar mi voz en este momento tiene que ser una criatura nueva si quiere tener vida eterna. Tienen que tener un corazón nuevo.  Sin un corazón misericordioso, limpio y pacificador no podrán ser llamados hijos de Dios en el día del juicio. Y ese es el asunto de verdadera importancia en el mundo de hoy.  ¿Realmente está limitado el Hijo del Hombre en su modo de ver al mundo? ¿Acaso creen que está desligado de los asuntos verdaderos de la vida porque considera que la salvación eterna del alma de cada uno de ustedes es un asunto de mayor importancia que el destino temporal de cualquier país sobre la tierra? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bienaventurados son ustedes los pacificadores que oran por sus enemigos y saludan a sus adversarios con amor y con sacrifio así como lo hizo su Padre celestial para otorgar la reconciliación de Dios con los hombres y entre ellos mismos, pues ustedes serán llamados hijos de Dios y heredarán la vida eterna en el reino de su Padre.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Alalith-04-13</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://es.gospeltranslations.org/wiki/Bienaventurados_los_Pacificadores</id>
		<title>Bienaventurados los Pacificadores</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://es.gospeltranslations.org/wiki/Bienaventurados_los_Pacificadores"/>
				<updated>2018-12-17T22:46:59Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Alalith-04-13: /* ¿Qué quiere decir ser un pacificador? */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{info|Blessed Are the Peacemakers}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;'''Mateo 5:9 '''&amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con cada bienaventuranza otra puntilla es clavada en un ataúd. Dentro del ataúd yace el cadáver de un falso entendimiento de la salvación. Este entendimiento falso dice que una persona puede ser salva sin que cambie. O dicho de otro modo, que una persona puede heredar la vida eterna aun cuando sus actitudes y comportamientos sean iguales a los de las personas incrédulas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====El Grito de las Bienaventuranzas: ¡Recibe un Corazón Nuevo! ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una tras otra las bienaventuranzas nos hablan que las bendiciones eternas van a ser dadas únicamente a los que se han convertido en criaturas nuevas. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los de puro corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si no obtenemos misericordia, recibiremos juicio. Si no vemos a Dios, no estamos en el cielo. Si no somos llamados hijos de Dios, estamos fuera de la familia. En otras palabras, estas son todas las descripciones de la salvación final. Y esto es únicamente prometido para los misericordiosos, los de corazón puro y los pacificadores. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo tanto, las bienaventuranzas son como largas espinas que mantienen presionada la tapa del ataúd sobre la falsa enseñanza que dice, que si crees en Jesús irás al cielo asi no seas misericordioso, ni puro de corazón, ni pacificador. De hecho, de principio a fin, el Sermón del Monte grita: &amp;quot;¡Consígue un corazón nuevo! ¡Conviértete en una persona nueva! ¡El río del juicio está en la puerta!&amp;quot; Recuerda las palabras del versículo 20: &amp;quot;Porque os digo que si vuestra justicia no supera la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.&amp;quot; (Mateo 5:20).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y al final del sermon, en el versículo 7:26 el Señor exclama sobre la muchedumbre, “Y todo el que oye estas palabras mías y no las pone en práctica, será semejante a un hombre insensato que edificó su casa sobre la arena; y cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y azotaron aquella casa; y cayó, y grande fue su destrucción”. En otras palabras, una vida de desobediencia a las bienaventuranzas y al sermón en el monte será condenada en el juicio sin importar las creencias que tengamos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====No Sugerencias Opcionales, pero el Camino al cielo ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La semana pasada, sentí algo de culpabilidad porque probablemente no he tratado este aspecto de las bienaventuranzas con la actitud ferviente y la seriedad que se merece y que el cuidado que tengo para el bienestar eterno de ustedes no se ha mostrado tan genuino como debe ser. Sentí culpabilidad cuando leí un libro antiguo de Horatius Bonar dirigido a pastores y en el que él escribe: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Nuestras palabras se oyen débiles, incluso cuando son sanas y verídicas; las miradas poco atentas, incluso cuando nuestras palabras son importantes; y nuestro tono insinúa una apatía que tanto las palabras como las miradas intentan ocultar. (''Words to Winners of Souls'' &amp;quot;Palabras para Ganadores de Almas&amp;quot;, p. 55) &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que esta mañana quiero inculcar sobre tu conciencia con toda la seriedad que puedo, que en las bienaventuranzas Jesús no está haciendo sugerencias opcionales, y este sermón no es una serie de sugerencias sobre cómo mejorar el mundo.Todo lo contrario; Jesús está describiendo el camino al Paraíso, y este sermon es un mensaje de Dios para animarte a que te pongas en ese camino y permanezcas en ese camino para que puedas ser llamado Hijo de Dios en el juicio final.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eso es precisamente lo que está en juego esta mañana. Si te encuentras en el camino angosto o estrecho que lleva a la vida, mi propósito es ayudarte a que sigas allí. Y si todavía te encuentras en el camino espacioso que lleva a la perdición, mi propósito será dirigirte hacia el camino a la vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Cómo ser hijos de Dios====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando Jesús dice, &amp;quot; Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios&amp;quot;, no nos dice cómo podemos llegar a ser un hijo de Dios. Simplemente nos dice que los hijos de Dios son efectivamente pacificadores. Los que son pacificadores serán reconocidos en el juicio como hijos de Dios y se les lamará como lo que son y serán bienvenidos en la casa del Padre. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para saber cómo se llega a ser un hijo de Dios podemos ver, por ejemplo, Juan 1:12 y Gálatas 3:26. Juan 1:12 dice, “ Pero a todos los que le recibieron (Jesús), les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios, es decir, a los que creen en su nombre&amp;quot;. Y Gálatas 3:26 dice, &amp;quot;pues todos sois hijos de Dios mediante la fe en Cristo Jesús&amp;quot;.  En otras palabras, nos convertimos en hijos de Dios al confiar en Cristo para obtener el perdón y para que Él sea nuestra esperanza.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Los hijos de Dios muestran el carácter del Padre====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo que Jesús declara en Mateo 5:9 es que las personas que se han convertido en hijos de Dios muestran el carácter de su Padre Celestial. Y sabemos que, a partir de las Escrituras, que su Padre Celestial es un &amp;quot;Dios de paz&amp;quot; (Romanos 16:20; 1 Tesalonicenses 5:23; Hebreos 13:20). Sabemos que el cielo es un mundo de paz (Lucas 19:38). Y, más que todo, sabemos que Dios es pacificador. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados”(2 Corintios 5:19). Haciendo la paz mediante la sangre de su cruz (Colosenses 1:20). En otras palabras, aunque por naturaleza somos rebeldes a Dios y hemos cometido traición y merecemos ser juzgados en corte marcial con la pena de muerte eterna y colgados del cuello hasta la muerte; no obstante, Dios sacrificó a su propio Hijo y declaró una amnistía completa y libre para todo aquel que renuncia a sus armas de independencia y que regrese a la fe.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dios es un Dios que ama la paz, y que hace la paz. La historia completa de redención, que culmina en la muerte y resurrección de Jesús, es la estrategia de Dios para dar lugar a una paz justa y duradera entre Él y el hombre rebelde, y luego entre un hombre y otro. Por esta razón, los hijos de Dios también son así. Ellos muestran el carácter de su Padre. Ellos aman lo que Él ama. Ellos buscan lo que Él busca. Se distinguen por la manera en que están dispuestos a sacrificar por la paz del modo en que Dios lo hizo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por medio de la obra soberana de la gracia de Dios, los seres humanos rebeldes nacen de nuevo y son traídos de la rebelión a la fe, y se convierten en hijos de Dios.  Se nos da una naturaleza nueva, a la semejanza de nuestro Padre celestial (1 Juan 3:9). Si Él hace la paz, entonces sus hijos, quienes poseen Su naturaleza, igualmente buscarán hacer la paz.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====El Espíritu de Dios es el Espíritu de Paz====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
O dicho de otro modo, como lo declara Pablo en Gálatas 4:6, &amp;quot;Y porque sois hijos, Dios ha enviado el Espíritu de su Hijo a nuestros corazones, clamando: ¡Abba! ¡Padre!»&amp;quot;. Y por lo tanto, como dice en Romanos 8:14, &amp;quot; Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, los tales son hijos de Dios&amp;quot;. Y ser guiado por el Espíritu siempre incluye llevar el fruto del Espíritu. ¡Y el fruto del Espíritu es Paz! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces puede ver por qué tiene que ser así, que los hijos de Dios deben ser pacificadores. Es por medio del Espíritu de Dios que somos hechos hijos de Dios, y el Espíritu de Dios es el Espíritu de paz. Si no somos pacificadores, entonces no tenemos el Espíritu de Cristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cabe mencionar que no ganamos o merecemos el privilegio de ser llamados hijos de Dios. Debemos nuestro nuevo nacimiento a la gracia soberana de Dios (Juan 1:13). Los impulsos de la fe lo debemos a nuestro nuevo nacimiento (1 Juan 5:1). Recibimos el Espíritu Santo al ejercer esta fe (Gálatas 3:2). El fruto del Espíritu es la paz (Gálatas 5:22). Y los que dan el fruto de la paz son los hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nuestra salvación entera, desde el principio hasta el final, es completamente por gracia—y en esa gracia se basan nuestra esperanza, nuestro gozo, y nuestra libertad. Pero nuestra salvación final no es incondicional, porque tenemos que ser pacificadores - y aquí es donde radican la sinceridad y la gran seriedad con la que debemos tratar estas bienaventuranzas, y buscar la gracia de Dios en la vida cotidiana. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora, veamos . . .&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====¿Qué quiere decir ser un pacificador?====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La promesa de ser hijo en la segunda cláusula de Mateo 5:9 nos dirige a Mateo 5:43–45 como elemento principal en la comprensión de este concepto. Ambas citas nos indican cómo mostramos que somos hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Oísteis que fue dicho: &amp;quot;Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo&amp;quot;. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os odian y orad por los que os ultrajan y os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos y llover sobre justos e injustos. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Note el versículo 45, &amp;quot;... para que puedan ser hijos de su Padre que está en el cielo&amp;quot;. El pensamiento es el mismo que en Mateo 5: 9. Allí, debemos ser pacificadores para ser llamados hijos de Dios. Aquí en el versículo 45, debemos amar a nuestros enemigos y orar por aquellos que nos persiguen si queremos ser hijos de Dios.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que probablemente la idea de Jesús sobre ser pacificador se refiera a todas las obras de amor con las que intentamos eliminar la enemistad entre nosotros y otras personas. Si queremos ver esto con especificidad, Él nos da dos ejemplos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Dos Ejemplos'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo primero que menciona es la oración (versículo 44): Orad por los que os presiguen. ¿Orar qué? Se nos indica en el próximo capítulo. En Mateo 6:9–10 Jesús nos dice, &amp;quot;Vosotros, pues, oraréis así&amp;quot;. Oren para que tanto ustedes como sus enemigos santifiquen el nombre de Dios. Oren para que el reino de Dios sea reconocido en la vida de ustedes y en la de sus enemigos. Oren para que todos hagan la voluntad de Dios así como la hacen los ángeles de Dios en los cielos.  En otras palabras, se debe orar por la conversión y la santificación. El fundamento de la paz es la pureza. Oren por la pureza de ustedes y de sus enemigos para que pueda existir la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Luego en Mateo 5:47 Jesús nos da otro ejemplo específico del amor pacificador: &amp;quot;Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles&amp;quot;? En otras palabras, si existe una ruptura en una de sus relaciones, o si alguien se opone a ustedes, no deben guardar ese resentimiento. No fomenten la hostilidad tratando de evadir o haciendo caso omiso de la persona adversa. Todos sabemos que salirse del camino para no tener que saludar a la persona adversa es lo más natural. Pero ese no es el impulso del Espíritu de Dios que hizo la paz sacrificando a Su Hijo para darnos la reconciliación con Él y entre nosotros.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La pacificación intenta establecer enlaces con los demás. Intenta eliminar la hostilidad. Busca la reconciliación. Busca la armonía. Y trata de mostrar lo que pudiere ser la única cortesía que tal vez toleraría un enemigo, es decir, un saludo. El pacificador mira al enemigo de frente y saluda, &amp;quot;Buenos días, Juan.&amp;quot; Y lo dice con el anhelo de paz en su corazón, no con una cortesía falsa que enmascara su coraje. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''No es lo mismo que establecer la paz'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que oramos y tomamos todas las iniciativas prácticas para la pacificación comenzando con algo tan sencillo como un saludo. Pero no siempre lo logramos. Quiero que quede claro que la pacificación no es lo mismo que establecer la paz. Un pacificador anhela la paz y trabaja y se sacrifica por ella, pero no siempre se logra establecer la paz. &lt;br /&gt;
Es muy importante considerar Romanos 12:18 sobre este punto. Allí Pablo escribe, &amp;quot;Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres&amp;quot;. Esa es la meta de un pacificador: &amp;quot;Si es posible, en cuanto dependa de vosotros . . . &amp;quot;. No permitan que la ruptura sea culpa de ustedes.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Una pregunta difícil: ¿Paz o Verdad?''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero esto plantea una cuestión difícil: ¿Es nuestra la culpa cuando se asume una posición que causa la división? Si hemos alejado a alguien y causado su ira al hacer o decir lo correcto, ¿acaso hemos dejado de ser pacificadores? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No necesariamente. Pablo nos dice, &amp;quot;Si es posible . . . estad en paz&amp;quot;. Con esto él concede que habrá momentos en los que la defensa de la verdad hará que la paz sea imposible. Por ejemplo, él dice a los Corintios (en 11:18–19), &amp;quot;En primer lugar, cuando os reunís como iglesia, oigo que hay entre vosotros divisiones; y en parte lo creo. Es preciso que entre vosotros haya divisiones, para que se pongan de manifiesto entre vosotros los que son aprobados&amp;quot;. Él no hubiese escrito esto si los cristianos verdaderos hubiesen puesto la verdad en tela de juicio con tal de evitar la división a todo costo. Fue precisamente porque algunos cristianos fueron genuinos y genuinamente pacificadores, que se produjeron algunas divisiones. (Ver también 1 Corintios 7:15.) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Jesús dice en Mateo 10:34-36 &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;No penséis que he venido a traer paz a la tierra; no he venido a traer paz, sino espada. porque he venido a poner en enemistad al hombre contra su padre, a la hija contra su madre y a la nuera contra su suegra. Así que los enemigos del hombre serán los de su casa. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dicho de otro modo; tienen que amar la paz y trabajar por ella. Tienen que orar por sus enemigos y hacerles el bien y saludarlos; y desear fervientemente que sean eliminadas las barreras entre ustedes y sus enemigos. Pero jamás deben abandonar su lealtad a Mí y a Mi palabra, no importa cuánta hostilidad ocasione esto en contra de ustedes. No son culpables, ni están en el error, si la vida de obediencia y el mensaje de amor y de verdad ocasionan en algunos la hostilidad y en otros la aceptación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Purificar el fundamento de la paz'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Posiblemente sea esta la advertencia que Jesús quiere dar a declarar en la siguiente bienaventuranza, &amp;quot;Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia&amp;quot;. En otra palabras, no se puede transigir en aquello que comprometa la justicia con tal de hacer la paz con los perseguidores. Cuando Jesús pronuncia una bendición sobre ustedes por padecer persecución por causa de la justicia, claramente subordina la meta de la paz a la meta de la justicia.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En Santiago 3:17 se lee &amp;quot; Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica&amp;quot;. Primero pura, luego pacífica, y no al revés. Este también es el orden que tenemos en las bienaventuranzas (en versículos 8 y 9): Primero, &amp;quot;Bienaventurados los de limpio corazón&amp;quot;, luego, &amp;quot;Bienaventurados los pacificadores&amp;quot;. La pureza asume prioridad sobre la paz. La pureza es la base de la paz bíblica. No se puede comprometer la pureza con el fin de obtener la paz.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====¿Por que hacer hincapié en los alcances individuales? ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para terminar, quiero dirigirme a una o dos cuestiones que en la actualidad pudieran surgir en la mente de ciertas personas con un mensaje de este tipo. En vista de la situación mundial, ¿por qué se limita este mensaje a los alcances personales de la oración, del saludo y de la reconciliación individual?  ¿Acaso no son insignificantes estos asuntos personales en comparación con la posibilidad de una guerra nuclear, los presupuestos militares, las conversaciones de armas en Ginebra, la segregación racial en Sudáfrica, las guerras civiles en Centroamérica, la opresión religiosa en Rumanía y en Rusia, o del terrorismo internacional? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Antes de contestar esa pregunta, hagamos otras: ¿Sabía Jesús que la mano de hierro del Imperio Romano caía duramente sobre la tierra reducida de los judíos sin su consentimiento? ¿Se enteró Jesús de la matanza que hizo Arquelao de los tres mil judíos durante una celebración de Pascua? ¿Sabía Él que los soldados Romanos podían reclutar a cualquier judío para que cargara con el equipaje de ellos? ¿Sabía Él que Pilato hizo que sus soldados golpearan a una muchedumbre de Judíos cuando protestaban porque él estaba robando la tesorería del templo? ¿Sabía Él que Pilato había masacrado a Judíos sobre los terrenos del templo y luego mezcló la sangre de los judíos con la sangre que ellos iban a ofrecer con los sacrificios? &lt;br /&gt;
Cuando Jesús habló de los enemigos, ¿por qué se limitó a la oración y a los saludos y a bendiciones y a obras individuales de generosidad y bondad? ¿Por qué no habló sobre cuestiones de humillación nacional, y de la opresión Romana, de la corrupción política, y del militarismo sin freno de su época? ¿Acaso estaba totalmente desconectado de las polémicas de su actualidad? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Injusticias Sociales como Exigencias para un Arrepentiento Personal''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No, hay otra explicación del porque El predica de la forma en que lo hace. En Lucas 13:1–5 algunas personas confrontaron a Jesús con una de las atrocidades de Pilato. Aquí está la forma en la que él respondió: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;“En este mismo tiempo estaban allí algunos que le contaban acerca de los galileos cuya sangre Pilato había mezclado con los sacrificios de ellos. Respondiendo Jesús, les dijo:  ¿Pensáis que estos galileos, porque padecieron tales cosas, eran más pecadores que los demás galileos? Os digo: no, antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente&amp;quot;. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tomó una indignación social considerable de injusticia y la convirtió en una exigencia de arrepentimiento personal individual. &amp;quot;¡Antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente!&amp;quot; Siempre hizo eso. ¿Por qué lo hizo así? Porque para Jesús el destino eterno de un alma humana es un asunto de mucho más importancia que el destino temporal de una nación. &lt;br /&gt;
Si uno acude a Jesús para preguntarle que si es justo pagarle impuestos a Tiberias César, dará como respuesta un mandato personal dirigido directamente al corazón: &amp;quot; Dad, pues, a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios &amp;quot; (Mateo 22:15–21). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si alguno de ustedes va a Jesús para quejarse de la injusticia de su hermano que no quiere compartir la herencia, Él responderá con una advertencia que nos da de lleno en la conciencia, &amp;quot; Hombre, ¿quién me ha puesto sobre vosotros como juez o partidor? --Mirad, guardaos de toda avaricia, porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee&amp;quot;. (Luke 12:13–15)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''El asunto de verdadera importancia en el mundo de hoy''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora regresemos a la pregunta inicial. ¿Por qué tiene que hacer hincapié el mensaje de pacificación del sermon en el monte sobre las cuestiones individuales tales como la oración, el saludar y la reconciliación personal? ¿Acaso no son insignificantes estos asuntos personales en comparación con cuestiones de guerra nuclear, presupuestos militares, pláticas de armas en Génova, la segregación racial en Sudáfrica, las guerras civiles en Centroamérica, la opresión religiosa en Rumanía y en Rusia, o del terrorismo internacional?  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La respuesta es no, porque el punto de cada uno de estos asuntos personales en el sermon del monte es hacer que quede bastante claro que cada ser humano que pueda escuchar mi voz en este momento tiene que ser una criatura nueva si quiere tener vida eterna. Tienen que tener un corazón nuevo.  Sin un corazón misericordioso, limpio y pacificador no podrán ser llamados hijos de Dios en el día del juicio. Y ese es el asunto de verdadera importancia en el mundo de hoy.  ¿Realmente está limitado el Hijo del Hombre en su modo de ver al mundo? ¿Acaso creen que está desligado de los asuntos verdaderos de la vida porque considera que la salvación eterna del alma de cada uno de ustedes es un asunto de mayor importancia que el destino temporal de cualquier país sobre la tierra? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bienaventurados son ustedes los pacificadores que oran por sus enemigos y saludan a sus adversarios con amor y con sacrifio así como lo hizo su Padre celestial para otorgar la reconciliación de Dios con los hombres y entre ellos mismos, pues ustedes serán llamados hijos de Dios y heredarán la vida eterna en el reino de su Padre.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Alalith-04-13</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://es.gospeltranslations.org/wiki/Bienaventurados_los_Pacificadores</id>
		<title>Bienaventurados los Pacificadores</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://es.gospeltranslations.org/wiki/Bienaventurados_los_Pacificadores"/>
				<updated>2018-12-17T00:47:55Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Alalith-04-13: /* ¿Por que hacer hincapié en los alcances individuales? */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{info|Blessed Are the Peacemakers}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;'''Mateo 5:9 '''&amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con cada bienaventuranza otra puntilla es clavada en un ataúd. Dentro del ataúd yace el cadáver de un falso entendimiento de la salvación. Este entendimiento falso dice que una persona puede ser salva sin que cambie. O dicho de otro modo, que una persona puede heredar la vida eterna aun cuando sus actitudes y comportamientos sean iguales a los de las personas incrédulas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====El Grito de las Bienaventuranzas: ¡Recibe un Corazón Nuevo! ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una tras otra las bienaventuranzas nos hablan que las bendiciones eternas van a ser dadas únicamente a los que se han convertido en criaturas nuevas. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los de puro corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si no obtenemos misericordia, recibiremos juicio. Si no vemos a Dios, no estamos en el cielo. Si no somos llamados hijos de Dios, estamos fuera de la familia. En otras palabras, estas son todas las descripciones de la salvación final. Y esto es únicamente prometido para los misericordiosos, los de corazón puro y los pacificadores. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo tanto, las bienaventuranzas son como largas espinas que mantienen presionada la tapa del ataúd sobre la falsa enseñanza que dice, que si crees en Jesús irás al cielo asi no seas misericordioso, ni puro de corazón, ni pacificador. De hecho, de principio a fin, el Sermón del Monte grita: &amp;quot;¡Consígue un corazón nuevo! ¡Conviértete en una persona nueva! ¡El río del juicio está en la puerta!&amp;quot; Recuerda las palabras del versículo 20: &amp;quot;Porque os digo que si vuestra justicia no supera la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.&amp;quot; (Mateo 5:20).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y al final del sermon, en el versículo 7:26 el Señor exclama sobre la muchedumbre, “Y todo el que oye estas palabras mías y no las pone en práctica, será semejante a un hombre insensato que edificó su casa sobre la arena; y cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y azotaron aquella casa; y cayó, y grande fue su destrucción”. En otras palabras, una vida de desobediencia a las bienaventuranzas y al sermón en el monte será condenada en el juicio sin importar las creencias que tengamos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====No Sugerencias Opcionales, pero el Camino al cielo ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La semana pasada, sentí algo de culpabilidad porque probablemente no he tratado este aspecto de las bienaventuranzas con la actitud ferviente y la seriedad que se merece y que el cuidado que tengo para el bienestar eterno de ustedes no se ha mostrado tan genuino como debe ser. Sentí culpabilidad cuando leí un libro antiguo de Horatius Bonar dirigido a pastores y en el que él escribe: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Nuestras palabras se oyen débiles, incluso cuando son sanas y verídicas; las miradas poco atentas, incluso cuando nuestras palabras son importantes; y nuestro tono insinúa una apatía que tanto las palabras como las miradas intentan ocultar. (''Words to Winners of Souls'' &amp;quot;Palabras para Ganadores de Almas&amp;quot;, p. 55) &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que esta mañana quiero inculcar sobre tu conciencia con toda la seriedad que puedo, que en las bienaventuranzas Jesús no está haciendo sugerencias opcionales, y este sermón no es una serie de sugerencias sobre cómo mejorar el mundo.Todo lo contrario; Jesús está describiendo el camino al Paraíso, y este sermon es un mensaje de Dios para animarte a que te pongas en ese camino y permanezcas en ese camino para que puedas ser llamado Hijo de Dios en el juicio final.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eso es precisamente lo que está en juego esta mañana. Si te encuentras en el camino angosto o estrecho que lleva a la vida, mi propósito es ayudarte a que sigas allí. Y si todavía te encuentras en el camino espacioso que lleva a la perdición, mi propósito será dirigirte hacia el camino a la vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Cómo ser hijos de Dios====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando Jesús dice, &amp;quot; Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios&amp;quot;, no nos dice cómo podemos llegar a ser un hijo de Dios. Simplemente nos dice que los hijos de Dios son efectivamente pacificadores. Los que son pacificadores serán reconocidos en el juicio como hijos de Dios y se les lamará como lo que son y serán bienvenidos en la casa del Padre. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para saber cómo se llega a ser un hijo de Dios podemos ver, por ejemplo, Juan 1:12 y Gálatas 3:26. Juan 1:12 dice, “ Pero a todos los que le recibieron (Jesús), les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios, es decir, a los que creen en su nombre&amp;quot;. Y Gálatas 3:26 dice, &amp;quot;pues todos sois hijos de Dios mediante la fe en Cristo Jesús&amp;quot;.  En otras palabras, nos convertimos en hijos de Dios al confiar en Cristo para obtener el perdón y para que Él sea nuestra esperanza.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Los hijos de Dios muestran el carácter del Padre====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo que Jesús declara en Mateo 5:9 es que las personas que se han convertido en hijos de Dios muestran el carácter de su Padre Celestial. Y sabemos que, a partir de las Escrituras, que su Padre Celestial es un &amp;quot;Dios de paz&amp;quot; (Romanos 16:20; 1 Tesalonicenses 5:23; Hebreos 13:20). Sabemos que el cielo es un mundo de paz (Lucas 19:38). Y, más que todo, sabemos que Dios es pacificador. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados”(2 Corintios 5:19). Haciendo la paz mediante la sangre de su cruz (Colosenses 1:20). En otras palabras, aunque por naturaleza somos rebeldes a Dios y hemos cometido traición y merecemos ser juzgados en corte marcial con la pena de muerte eterna y colgados del cuello hasta la muerte; no obstante, Dios sacrificó a su propio Hijo y declaró una amnistía completa y libre para todo aquel que renuncia a sus armas de independencia y que regrese a la fe.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dios es un Dios que ama la paz, y que hace la paz. La historia completa de redención, que culmina en la muerte y resurrección de Jesús, es la estrategia de Dios para dar lugar a una paz justa y duradera entre Él y el hombre rebelde, y luego entre un hombre y otro. Por esta razón, los hijos de Dios también son así. Ellos muestran el carácter de su Padre. Ellos aman lo que Él ama. Ellos buscan lo que Él busca. Se distinguen por la manera en que están dispuestos a sacrificar por la paz del modo en que Dios lo hizo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por medio de la obra soberana de la gracia de Dios, los seres humanos rebeldes nacen de nuevo y son traídos de la rebelión a la fe, y se convierten en hijos de Dios.  Se nos da una naturaleza nueva, a la semejanza de nuestro Padre celestial (1 Juan 3:9). Si Él hace la paz, entonces sus hijos, quienes poseen Su naturaleza, igualmente buscarán hacer la paz.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====El Espíritu de Dios es el Espíritu de Paz====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
O dicho de otro modo, como lo declara Pablo en Gálatas 4:6, &amp;quot;Y porque sois hijos, Dios ha enviado el Espíritu de su Hijo a nuestros corazones, clamando: ¡Abba! ¡Padre!»&amp;quot;. Y por lo tanto, como dice en Romanos 8:14, &amp;quot; Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, los tales son hijos de Dios&amp;quot;. Y ser guiado por el Espíritu siempre incluye llevar el fruto del Espíritu. ¡Y el fruto del Espíritu es Paz! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces puede ver por qué tiene que ser así, que los hijos de Dios deben ser pacificadores. Es por medio del Espíritu de Dios que somos hechos hijos de Dios, y el Espíritu de Dios es el Espíritu de paz. Si no somos pacificadores, entonces no tenemos el Espíritu de Cristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cabe mencionar que no ganamos o merecemos el privilegio de ser llamados hijos de Dios. Debemos nuestro nuevo nacimiento a la gracia soberana de Dios (Juan 1:13). Los impulsos de la fe lo debemos a nuestro nuevo nacimiento (1 Juan 5:1). Recibimos el Espíritu Santo al ejercer esta fe (Gálatas 3:2). El fruto del Espíritu es la paz (Gálatas 5:22). Y los que dan el fruto de la paz son los hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nuestra salvación entera, desde el principio hasta el final, es completamente por gracia—y en esa gracia se basan nuestra esperanza, nuestro gozo, y nuestra libertad. Pero nuestra salvación final no es incondicional, porque tenemos que ser pacificadores - y aquí es donde radican la sinceridad y la gran seriedad con la que debemos tratar estas bienaventuranzas, y buscar la gracia de Dios en la vida cotidiana. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora, veamos . . .&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====¿Qué quiere decir ser un pacificador?====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La promesa de ser hijo en la segunda cláusula de Mateo 5:9 nos dirige a Mateo 5:43–45 como elemento principal en la comprensión de este concepto. Ambas citas nos indican cómo mostramos que somos hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Oísteis que fue dicho: &amp;quot;Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo&amp;quot;. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os odian y orad por los que os ultrajan y os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos y llover sobre justos e injustos. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Note el versículo 45, &amp;quot;... para que puedan ser hijos de su Padre que está en el cielo&amp;quot;. El pensamiento es el mismo que en Mateo 5: 9. Allí, debemos ser pacificadores para ser llamados hijos de Dios. Aquí en el versículo 45, debemos amar a nuestros enemigos y orar por aquellos que nos persiguen si queremos ser hijos de Dios.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que probablemente la idea de Jesús sobre ser pacificador se refiera a todas las obras de amor con las que intentamos eliminar la enemistad entre nosotros y otras personas. Si queremos ver esto con especificidad, Él nos da dos ejemplos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Dos Ejemplos'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo primero que menciona es la oración (versículo 44): Orad por los que os presiguen. ¿Orar qué? Se nos indica en el próximo capítulo. En Mateo 6:9–10 Jesús nos dice, &amp;quot;Vosotros, pues, oraréis así&amp;quot;. Oren para que tanto ustedes como sus enemigos santifiquen el nombre de Dios. Oren para que el reino de Dios sea reconocido en la vida de ustedes y en la de sus enemigos. Oren para que todos hagan la voluntad de Dios así como la hacen los ángeles de Dios en los cielos.  En otras palabras, se debe orar por la conversión y la santificación. El fundamento de la paz es la pureza. Oren por la pureza de ustedes y de sus enemigos para que pueda existir la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Luego en Mateo 5:47 Jesús nos da otro ejemplo específico del amor pacificador: &amp;quot;Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles&amp;quot;? En otras palabras, si existe una ruptura en una de sus relaciones, o si alguien se opone a ustedes, no deben guardar ese resentimiento. No fomenten la hostilidad tratando de evadir o haciendo caso omiso de la persona adversa. Todos sabemos que salirse del camino para no tener que saludar a la persona adversa es lo más natural. Pero ese no es el impulso del Espíritu de Dios que hizo la paz sacrificando a Su Hijo para darnos la reconciliación con Él y entre nosotros.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La pacificación intenta establecer enlaces con los demás. Intenta eliminar la hostilidad. Busca la reconciliación. Busca la armonía. Y trata de mostrar lo que pudiere ser la única cortesía que tal vez toleraría un enemigo, es decir, un saludo. El pacificador mira al enemigo de frente y saluda, &amp;quot;Buenos días, Juan.&amp;quot; Y lo dice con el anhelo de paz en su corazón, no con una cortesía falsa que enmascara su coraje. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''No es lo mismo que establecer la paz'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que oramos y tomamos todas las iniciativas prácticas para la pacificación comenzando con algo tan sencillo como un saludo. Pero no siempre lo logramos. Quiero que quede claro que la pacificación no es lo mismo que establecer la paz. Un pacificador anhela la paz y trabaja y se sacrifica por ella, pero no siempre se logra establecer la paz. &lt;br /&gt;
Es muy importante considerar Romanos 12:18 sobre este punto. Allí Pablo escribe, &amp;quot;Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres&amp;quot;. Esa es la meta de un pacificador: &amp;quot;Si es posible, en cuanto dependa de vosotros . . . &amp;quot;. No permitan que la ruptura sea culpa de ustedes.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Una pregunta difícil: ¿Paz o Verdad?''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero esto plantea una cuestión difícil: ¿Es nuestra la culpa cuando se asume una posición que causa la división? Si hemos alejado a alguien y causado su ira al hacer o decir lo correcto, ¿acaso hemos dejado de ser pacificadores? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No necesariamente. Pablo nos dice, &amp;quot;Si es posible . . . estad en paz&amp;quot;. Con esto él concede que habrá momentos en los que la defensa de la verdad hará que la paz sea imposible. Por ejemplo, él dice a los Corintios (en 11:18–19), &amp;quot;En primer lugar, cuando os reunís como iglesia, oigo que hay entre vosotros divisiones; y en parte lo creo. Es preciso que entre vosotros haya divisiones, para que se pongan de manifiesto entre vosotros los que son aprobados&amp;quot;. Él no hubiese escrito esto si los cristianos verdaderos hubiesen puesto la verdad en tela de juicio con tal de evitar la división a todo costo. Fue precisamente porque algunos cristianos fueron genuinos y genuinamente pacificadores, que se produjeron algunas divisiones. (Ver también 1 Corintios 7:15.) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Jesús dice en Mateo 10:34-36 &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;No penséis que he venido a traer paz a la tierra; no he venido a traer paz, sino espada. porque he venido a poner en enemistad al hombre contra su padre, a la hija contra su madre y a la nuera contra su suegra. Así que los enemigos del hombre serán los de su casa. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dicho de otro modo; tienen que amar la paz y trabajar por ella. Tienen que orar por sus enemigos y hacerles el bien y saludarlos; y desear fervientemente que sean eliminadas las barreras entre ustedes y sus enemigos. Pero jamás deben abandonar su lealtad a Mí y a Mi palabra, no importa cuánta hostilidad ocasione esto en contra de ustedes. No son culpables, ni están en el error, si la vida de obediencia y el mensaje de amor y de verdad ocasionan en algunos la hostilidad y en otros la aceptación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Purificar el fundamento de la paz'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Posiblemente sea esta advertencia la que Jesús quiere dar al declarar la siguiente bienaventuranza, &amp;quot;Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia&amp;quot;. En otra palabras, no se puede transigir en aquello que comprometa la justicia con tal de hacer la paz con los perseguidores. Cuando Jesús pronuncia una bendición sobre ustedes por padecer persecución por causa de la justicia, claramente subordina la meta de la paz a la meta de la justicia.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En Santiago 3:17 se lee &amp;quot; Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica&amp;quot;. Primero pura, luego pacífica, y no al revés. Este también es el orden que tenemos en las bienaventuranzas (en versículos 8 y 9): Primero, &amp;quot;Bienaventurados los de limpio corazón&amp;quot;, luego, &amp;quot;Bienaventurados los pacificadores&amp;quot;. La pureza asume prioridad sobre la paz. La pureza es la base de la paz bíblica. No se puede comprometer la pureza con el fin de obtener la paz.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====¿Por que hacer hincapié en los alcances individuales? ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para terminar, quiero dirigirme a una o dos cuestiones que en la actualidad pudieran surgir en la mente de ciertas personas con un mensaje de este tipo. En vista de la situación mundial, ¿por qué se limita este mensaje a los alcances personales de la oración, del saludo y de la reconciliación individual?  ¿Acaso no son insignificantes estos asuntos personales en comparación con la posibilidad de una guerra nuclear, los presupuestos militares, las conversaciones de armas en Ginebra, la segregación racial en Sudáfrica, las guerras civiles en Centroamérica, la opresión religiosa en Rumanía y en Rusia, o del terrorismo internacional? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Antes de contestar esa pregunta, hagamos otras: ¿Sabía Jesús que la mano de hierro del Imperio Romano caía duramente sobre la tierra reducida de los judíos sin su consentimiento? ¿Se enteró Jesús de la matanza que hizo Arquelao de los tres mil judíos durante una celebración de Pascua? ¿Sabía Él que los soldados Romanos podían reclutar a cualquier judío para que cargara con el equipaje de ellos? ¿Sabía Él que Pilato hizo que sus soldados golpearan a una muchedumbre de Judíos cuando protestaban porque él estaba robando la tesorería del templo? ¿Sabía Él que Pilato había masacrado a Judíos sobre los terrenos del templo y luego mezcló la sangre de los judíos con la sangre que ellos iban a ofrecer con los sacrificios? &lt;br /&gt;
Cuando Jesús habló de los enemigos, ¿por qué se limitó a la oración y a los saludos y a bendiciones y a obras individuales de generosidad y bondad? ¿Por qué no habló sobre cuestiones de humillación nacional, y de la opresión Romana, de la corrupción política, y del militarismo sin freno de su época? ¿Acaso estaba totalmente desconectado de las polémicas de su actualidad? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Injusticias Sociales como Exigencias para un Arrepentiento Personal''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No, hay otra explicación del porque El predica de la forma en que lo hace. En Lucas 13:1–5 algunas personas confrontaron a Jesús con una de las atrocidades de Pilato. Aquí está la forma en la que él respondió: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;“En este mismo tiempo estaban allí algunos que le contaban acerca de los galileos cuya sangre Pilato había mezclado con los sacrificios de ellos. Respondiendo Jesús, les dijo:  ¿Pensáis que estos galileos, porque padecieron tales cosas, eran más pecadores que los demás galileos? Os digo: no, antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente&amp;quot;. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tomó una indignación social considerable de injusticia y la convirtió en una exigencia de arrepentimiento personal individual. &amp;quot;¡Antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente!&amp;quot; Siempre hizo eso. ¿Por qué lo hizo así? Porque para Jesús el destino eterno de un alma humana es un asunto de mucho más importancia que el destino temporal de una nación. &lt;br /&gt;
Si uno acude a Jesús para preguntarle que si es justo pagarle impuestos a Tiberias César, dará como respuesta un mandato personal dirigido directamente al corazón: &amp;quot; Dad, pues, a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios &amp;quot; (Mateo 22:15–21). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si alguno de ustedes va a Jesús para quejarse de la injusticia de su hermano que no quiere compartir la herencia, Él responderá con una advertencia que nos da de lleno en la conciencia, &amp;quot; Hombre, ¿quién me ha puesto sobre vosotros como juez o partidor? --Mirad, guardaos de toda avaricia, porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee&amp;quot;. (Luke 12:13–15)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''El asunto de verdadera importancia en el mundo de hoy''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora regresemos a la pregunta inicial. ¿Por qué tiene que hacer hincapié el mensaje de pacificación del sermon en el monte sobre las cuestiones individuales tales como la oración, el saludar y la reconciliación personal? ¿Acaso no son insignificantes estos asuntos personales en comparación con cuestiones de guerra nuclear, presupuestos militares, pláticas de armas en Génova, la segregación racial en Sudáfrica, las guerras civiles en Centroamérica, la opresión religiosa en Rumanía y en Rusia, o del terrorismo internacional?  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La respuesta es no, porque el punto de cada uno de estos asuntos personales en el sermon del monte es hacer que quede bastante claro que cada ser humano que pueda escuchar mi voz en este momento tiene que ser una criatura nueva si quiere tener vida eterna. Tienen que tener un corazón nuevo.  Sin un corazón misericordioso, limpio y pacificador no podrán ser llamados hijos de Dios en el día del juicio. Y ese es el asunto de verdadera importancia en el mundo de hoy.  ¿Realmente está limitado el Hijo del Hombre en su modo de ver al mundo? ¿Acaso creen que está desligado de los asuntos verdaderos de la vida porque considera que la salvación eterna del alma de cada uno de ustedes es un asunto de mayor importancia que el destino temporal de cualquier país sobre la tierra? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bienaventurados son ustedes los pacificadores que oran por sus enemigos y saludan a sus adversarios con amor y con sacrifio así como lo hizo su Padre celestial para otorgar la reconciliación de Dios con los hombres y entre ellos mismos, pues ustedes serán llamados hijos de Dios y heredarán la vida eterna en el reino de su Padre.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Alalith-04-13</name></author>	</entry>

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		<id>http://es.gospeltranslations.org/wiki/Bienaventurados_los_Pacificadores</id>
		<title>Bienaventurados los Pacificadores</title>
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				<updated>2018-12-17T00:43:31Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Alalith-04-13: /* ¿Por que hacer hincapié en los alcances individuales? */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{info|Blessed Are the Peacemakers}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;'''Mateo 5:9 '''&amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con cada bienaventuranza otra puntilla es clavada en un ataúd. Dentro del ataúd yace el cadáver de un falso entendimiento de la salvación. Este entendimiento falso dice que una persona puede ser salva sin que cambie. O dicho de otro modo, que una persona puede heredar la vida eterna aun cuando sus actitudes y comportamientos sean iguales a los de las personas incrédulas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====El Grito de las Bienaventuranzas: ¡Recibe un Corazón Nuevo! ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una tras otra las bienaventuranzas nos hablan que las bendiciones eternas van a ser dadas únicamente a los que se han convertido en criaturas nuevas. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los de puro corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si no obtenemos misericordia, recibiremos juicio. Si no vemos a Dios, no estamos en el cielo. Si no somos llamados hijos de Dios, estamos fuera de la familia. En otras palabras, estas son todas las descripciones de la salvación final. Y esto es únicamente prometido para los misericordiosos, los de corazón puro y los pacificadores. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo tanto, las bienaventuranzas son como largas espinas que mantienen presionada la tapa del ataúd sobre la falsa enseñanza que dice, que si crees en Jesús irás al cielo asi no seas misericordioso, ni puro de corazón, ni pacificador. De hecho, de principio a fin, el Sermón del Monte grita: &amp;quot;¡Consígue un corazón nuevo! ¡Conviértete en una persona nueva! ¡El río del juicio está en la puerta!&amp;quot; Recuerda las palabras del versículo 20: &amp;quot;Porque os digo que si vuestra justicia no supera la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.&amp;quot; (Mateo 5:20).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y al final del sermon, en el versículo 7:26 el Señor exclama sobre la muchedumbre, “Y todo el que oye estas palabras mías y no las pone en práctica, será semejante a un hombre insensato que edificó su casa sobre la arena; y cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y azotaron aquella casa; y cayó, y grande fue su destrucción”. En otras palabras, una vida de desobediencia a las bienaventuranzas y al sermón en el monte será condenada en el juicio sin importar las creencias que tengamos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====No Sugerencias Opcionales, pero el Camino al cielo ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La semana pasada, sentí algo de culpabilidad porque probablemente no he tratado este aspecto de las bienaventuranzas con la actitud ferviente y la seriedad que se merece y que el cuidado que tengo para el bienestar eterno de ustedes no se ha mostrado tan genuino como debe ser. Sentí culpabilidad cuando leí un libro antiguo de Horatius Bonar dirigido a pastores y en el que él escribe: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Nuestras palabras se oyen débiles, incluso cuando son sanas y verídicas; las miradas poco atentas, incluso cuando nuestras palabras son importantes; y nuestro tono insinúa una apatía que tanto las palabras como las miradas intentan ocultar. (''Words to Winners of Souls'' &amp;quot;Palabras para Ganadores de Almas&amp;quot;, p. 55) &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que esta mañana quiero inculcar sobre tu conciencia con toda la seriedad que puedo, que en las bienaventuranzas Jesús no está haciendo sugerencias opcionales, y este sermón no es una serie de sugerencias sobre cómo mejorar el mundo.Todo lo contrario; Jesús está describiendo el camino al Paraíso, y este sermon es un mensaje de Dios para animarte a que te pongas en ese camino y permanezcas en ese camino para que puedas ser llamado Hijo de Dios en el juicio final.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eso es precisamente lo que está en juego esta mañana. Si te encuentras en el camino angosto o estrecho que lleva a la vida, mi propósito es ayudarte a que sigas allí. Y si todavía te encuentras en el camino espacioso que lleva a la perdición, mi propósito será dirigirte hacia el camino a la vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Cómo ser hijos de Dios====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando Jesús dice, &amp;quot; Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios&amp;quot;, no nos dice cómo podemos llegar a ser un hijo de Dios. Simplemente nos dice que los hijos de Dios son efectivamente pacificadores. Los que son pacificadores serán reconocidos en el juicio como hijos de Dios y se les lamará como lo que son y serán bienvenidos en la casa del Padre. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para saber cómo se llega a ser un hijo de Dios podemos ver, por ejemplo, Juan 1:12 y Gálatas 3:26. Juan 1:12 dice, “ Pero a todos los que le recibieron (Jesús), les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios, es decir, a los que creen en su nombre&amp;quot;. Y Gálatas 3:26 dice, &amp;quot;pues todos sois hijos de Dios mediante la fe en Cristo Jesús&amp;quot;.  En otras palabras, nos convertimos en hijos de Dios al confiar en Cristo para obtener el perdón y para que Él sea nuestra esperanza.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Los hijos de Dios muestran el carácter del Padre====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo que Jesús declara en Mateo 5:9 es que las personas que se han convertido en hijos de Dios muestran el carácter de su Padre Celestial. Y sabemos que, a partir de las Escrituras, que su Padre Celestial es un &amp;quot;Dios de paz&amp;quot; (Romanos 16:20; 1 Tesalonicenses 5:23; Hebreos 13:20). Sabemos que el cielo es un mundo de paz (Lucas 19:38). Y, más que todo, sabemos que Dios es pacificador. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados”(2 Corintios 5:19). Haciendo la paz mediante la sangre de su cruz (Colosenses 1:20). En otras palabras, aunque por naturaleza somos rebeldes a Dios y hemos cometido traición y merecemos ser juzgados en corte marcial con la pena de muerte eterna y colgados del cuello hasta la muerte; no obstante, Dios sacrificó a su propio Hijo y declaró una amnistía completa y libre para todo aquel que renuncia a sus armas de independencia y que regrese a la fe.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dios es un Dios que ama la paz, y que hace la paz. La historia completa de redención, que culmina en la muerte y resurrección de Jesús, es la estrategia de Dios para dar lugar a una paz justa y duradera entre Él y el hombre rebelde, y luego entre un hombre y otro. Por esta razón, los hijos de Dios también son así. Ellos muestran el carácter de su Padre. Ellos aman lo que Él ama. Ellos buscan lo que Él busca. Se distinguen por la manera en que están dispuestos a sacrificar por la paz del modo en que Dios lo hizo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por medio de la obra soberana de la gracia de Dios, los seres humanos rebeldes nacen de nuevo y son traídos de la rebelión a la fe, y se convierten en hijos de Dios.  Se nos da una naturaleza nueva, a la semejanza de nuestro Padre celestial (1 Juan 3:9). Si Él hace la paz, entonces sus hijos, quienes poseen Su naturaleza, igualmente buscarán hacer la paz.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====El Espíritu de Dios es el Espíritu de Paz====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
O dicho de otro modo, como lo declara Pablo en Gálatas 4:6, &amp;quot;Y porque sois hijos, Dios ha enviado el Espíritu de su Hijo a nuestros corazones, clamando: ¡Abba! ¡Padre!»&amp;quot;. Y por lo tanto, como dice en Romanos 8:14, &amp;quot; Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, los tales son hijos de Dios&amp;quot;. Y ser guiado por el Espíritu siempre incluye llevar el fruto del Espíritu. ¡Y el fruto del Espíritu es Paz! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces puede ver por qué tiene que ser así, que los hijos de Dios deben ser pacificadores. Es por medio del Espíritu de Dios que somos hechos hijos de Dios, y el Espíritu de Dios es el Espíritu de paz. Si no somos pacificadores, entonces no tenemos el Espíritu de Cristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cabe mencionar que no ganamos o merecemos el privilegio de ser llamados hijos de Dios. Debemos nuestro nuevo nacimiento a la gracia soberana de Dios (Juan 1:13). Los impulsos de la fe lo debemos a nuestro nuevo nacimiento (1 Juan 5:1). Recibimos el Espíritu Santo al ejercer esta fe (Gálatas 3:2). El fruto del Espíritu es la paz (Gálatas 5:22). Y los que dan el fruto de la paz son los hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nuestra salvación entera, desde el principio hasta el final, es completamente por gracia—y en esa gracia se basan nuestra esperanza, nuestro gozo, y nuestra libertad. Pero nuestra salvación final no es incondicional, porque tenemos que ser pacificadores - y aquí es donde radican la sinceridad y la gran seriedad con la que debemos tratar estas bienaventuranzas, y buscar la gracia de Dios en la vida cotidiana. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora, veamos . . .&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====¿Qué quiere decir ser un pacificador?====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La promesa de ser hijo en la segunda cláusula de Mateo 5:9 nos dirige a Mateo 5:43–45 como elemento principal en la comprensión de este concepto. Ambas citas nos indican cómo mostramos que somos hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Oísteis que fue dicho: &amp;quot;Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo&amp;quot;. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os odian y orad por los que os ultrajan y os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos y llover sobre justos e injustos. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Note el versículo 45, &amp;quot;... para que puedan ser hijos de su Padre que está en el cielo&amp;quot;. El pensamiento es el mismo que en Mateo 5: 9. Allí, debemos ser pacificadores para ser llamados hijos de Dios. Aquí en el versículo 45, debemos amar a nuestros enemigos y orar por aquellos que nos persiguen si queremos ser hijos de Dios.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que probablemente la idea de Jesús sobre ser pacificador se refiera a todas las obras de amor con las que intentamos eliminar la enemistad entre nosotros y otras personas. Si queremos ver esto con especificidad, Él nos da dos ejemplos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Dos Ejemplos'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo primero que menciona es la oración (versículo 44): Orad por los que os presiguen. ¿Orar qué? Se nos indica en el próximo capítulo. En Mateo 6:9–10 Jesús nos dice, &amp;quot;Vosotros, pues, oraréis así&amp;quot;. Oren para que tanto ustedes como sus enemigos santifiquen el nombre de Dios. Oren para que el reino de Dios sea reconocido en la vida de ustedes y en la de sus enemigos. Oren para que todos hagan la voluntad de Dios así como la hacen los ángeles de Dios en los cielos.  En otras palabras, se debe orar por la conversión y la santificación. El fundamento de la paz es la pureza. Oren por la pureza de ustedes y de sus enemigos para que pueda existir la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Luego en Mateo 5:47 Jesús nos da otro ejemplo específico del amor pacificador: &amp;quot;Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles&amp;quot;? En otras palabras, si existe una ruptura en una de sus relaciones, o si alguien se opone a ustedes, no deben guardar ese resentimiento. No fomenten la hostilidad tratando de evadir o haciendo caso omiso de la persona adversa. Todos sabemos que salirse del camino para no tener que saludar a la persona adversa es lo más natural. Pero ese no es el impulso del Espíritu de Dios que hizo la paz sacrificando a Su Hijo para darnos la reconciliación con Él y entre nosotros.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La pacificación intenta establecer enlaces con los demás. Intenta eliminar la hostilidad. Busca la reconciliación. Busca la armonía. Y trata de mostrar lo que pudiere ser la única cortesía que tal vez toleraría un enemigo, es decir, un saludo. El pacificador mira al enemigo de frente y saluda, &amp;quot;Buenos días, Juan.&amp;quot; Y lo dice con el anhelo de paz en su corazón, no con una cortesía falsa que enmascara su coraje. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''No es lo mismo que establecer la paz'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que oramos y tomamos todas las iniciativas prácticas para la pacificación comenzando con algo tan sencillo como un saludo. Pero no siempre lo logramos. Quiero que quede claro que la pacificación no es lo mismo que establecer la paz. Un pacificador anhela la paz y trabaja y se sacrifica por ella, pero no siempre se logra establecer la paz. &lt;br /&gt;
Es muy importante considerar Romanos 12:18 sobre este punto. Allí Pablo escribe, &amp;quot;Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres&amp;quot;. Esa es la meta de un pacificador: &amp;quot;Si es posible, en cuanto dependa de vosotros . . . &amp;quot;. No permitan que la ruptura sea culpa de ustedes.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Una pregunta difícil: ¿Paz o Verdad?''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero esto plantea una cuestión difícil: ¿Es nuestra la culpa cuando se asume una posición que causa la división? Si hemos alejado a alguien y causado su ira al hacer o decir lo correcto, ¿acaso hemos dejado de ser pacificadores? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No necesariamente. Pablo nos dice, &amp;quot;Si es posible . . . estad en paz&amp;quot;. Con esto él concede que habrá momentos en los que la defensa de la verdad hará que la paz sea imposible. Por ejemplo, él dice a los Corintios (en 11:18–19), &amp;quot;En primer lugar, cuando os reunís como iglesia, oigo que hay entre vosotros divisiones; y en parte lo creo. Es preciso que entre vosotros haya divisiones, para que se pongan de manifiesto entre vosotros los que son aprobados&amp;quot;. Él no hubiese escrito esto si los cristianos verdaderos hubiesen puesto la verdad en tela de juicio con tal de evitar la división a todo costo. Fue precisamente porque algunos cristianos fueron genuinos y genuinamente pacificadores, que se produjeron algunas divisiones. (Ver también 1 Corintios 7:15.) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Jesús dice en Mateo 10:34-36 &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;No penséis que he venido a traer paz a la tierra; no he venido a traer paz, sino espada. porque he venido a poner en enemistad al hombre contra su padre, a la hija contra su madre y a la nuera contra su suegra. Así que los enemigos del hombre serán los de su casa. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dicho de otro modo; tienen que amar la paz y trabajar por ella. Tienen que orar por sus enemigos y hacerles el bien y saludarlos; y desear fervientemente que sean eliminadas las barreras entre ustedes y sus enemigos. Pero jamás deben abandonar su lealtad a Mí y a Mi palabra, no importa cuánta hostilidad ocasione esto en contra de ustedes. No son culpables, ni están en el error, si la vida de obediencia y el mensaje de amor y de verdad ocasionan en algunos la hostilidad y en otros la aceptación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Purificar el fundamento de la paz'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Posiblemente sea esta advertencia la que Jesús quiere dar al declarar la siguiente bienaventuranza, &amp;quot;Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia&amp;quot;. En otra palabras, no se puede transigir en aquello que comprometa la justicia con tal de hacer la paz con los perseguidores. Cuando Jesús pronuncia una bendición sobre ustedes por padecer persecución por causa de la justicia, claramente subordina la meta de la paz a la meta de la justicia.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En Santiago 3:17 se lee &amp;quot; Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica&amp;quot;. Primero pura, luego pacífica, y no al revés. Este también es el orden que tenemos en las bienaventuranzas (en versículos 8 y 9): Primero, &amp;quot;Bienaventurados los de limpio corazón&amp;quot;, luego, &amp;quot;Bienaventurados los pacificadores&amp;quot;. La pureza asume prioridad sobre la paz. La pureza es la base de la paz bíblica. No se puede comprometer la pureza con el fin de obtener la paz.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====¿Por que hacer hincapié en los alcances individuales? ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para terminar, quiero dirigirme a una o dos cuestiones que en la actualidad pudieran surgir en la mente de ciertas personas con un mensaje de este tipo. En vista de la situación mundial, ¿por qué se limita este mensaje a los alcances personales de la oración, del saludo y de la reconciliación individual?  ¿Acaso no son insignificantes estos asuntos personales en comparación con la posibilidad de una guerra nuclear, los presupuestos militares, las conversaciones de armas en Ginebra, la segregación racial en Sudáfrica, las guerras civiles en Centroamérica, la opresión religiosa en Rumanía y en Rusia, o del terrorismo internacional? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Antes de contestar esa pregunta, hagamos otras: ¿Sabía Jesús que la mano de hierro del Imperio Romano caía duramente sobre la tierra reducida de los judíos sin su consentimiento? ¿Se enteró Jesús de la matanza que hizo Arquelao de los tres mil judíos durante una celebración de Pascua? ¿Sabía Él que los soldados Romanos podían reclutar a cualquier judío para que cargara con el equipaje de ellos? ¿Sabía Él que Pilato hizo que sus soldados golpearan a una muchedumbre de Judíos cuando protestaban porque él estaba robando la tesorería del templo? ¿Sabía Él que Pilato había masacrado a Judíos sobre los terrenos del templo y luego mezcló la sangre de los judíos con la sangre que ellos iban a ofrecer con los sacrificios? &lt;br /&gt;
Cuando Jesús habló de los enemigos, ¿por qué se limitó a la oración y a los saludos y a bendiciones y a obras individuales de generosidad y bondad? ¿Por qué no habló sobre cuestiones de humillación nacional, y de la opresión Romana, de la corrupción política, y del militarismo sin freno de su época? ¿Acaso estaba totalmente desconectado de las polémicas de su actualidad? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Injusticias Sociales como Exigencias para un Arrepentiento Personal''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No, no estaba desconectado. Existe otra explicación de su forma de predicar. En Lucas 13:1–5 algunas personas confrontaron a Jesús con una de las atrocidades de Pilato. Respondió Él del modo siguiente: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;“En este mismo tiempo estaban allí algunos que le contaban acerca de los galileos cuya sangre Pilato había mezclado con los sacrificios de ellos. Respondiendo Jesús, les dijo:  ¿Pensáis que estos galileos, porque padecieron tales cosas, eran más pecadores que los demás galileos? Os digo: no, antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente&amp;quot;. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tomó una indignación social considerable de injusticia y la convirtió en una exigencia de arrepentimiento personal individual. &amp;quot;¡Antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente!&amp;quot; Siempre hizo eso. ¿Por qué lo hizo así? Porque para Jesús el destino eterno de un alma humana es un asunto de mucho más importancia que el destino temporal de una nación. &lt;br /&gt;
Si uno acude a Jesús para preguntarle que si es justo pagarle impuestos a Tiberias César, dará como respuesta un mandato personal dirigido directamente al corazón: &amp;quot; Dad, pues, a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios &amp;quot; (Mateo 22:15–21). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si alguno de ustedes va a Jesús para quejarse de la injusticia de su hermano que no quiere compartir la herencia, Él responderá con una advertencia que nos da de lleno en la conciencia, &amp;quot; Hombre, ¿quién me ha puesto sobre vosotros como juez o partidor? --Mirad, guardaos de toda avaricia, porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee&amp;quot;. (Luke 12:13–15)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''El asunto de verdadera importancia en el mundo de hoy''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora regresemos a la pregunta inicial. ¿Por qué tiene que hacer hincapié el mensaje de pacificación del sermon en el monte sobre las cuestiones individuales tales como la oración, el saludar y la reconciliación personal? ¿Acaso no son insignificantes estos asuntos personales en comparación con cuestiones de guerra nuclear, presupuestos militares, pláticas de armas en Génova, la segregación racial en Sudáfrica, las guerras civiles en Centroamérica, la opresión religiosa en Rumanía y en Rusia, o del terrorismo internacional?  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La respuesta es no, porque el punto de cada uno de estos asuntos personales en el sermon del monte es hacer que quede bastante claro que cada ser humano que pueda escuchar mi voz en este momento tiene que ser una criatura nueva si quiere tener vida eterna. Tienen que tener un corazón nuevo.  Sin un corazón misericordioso, limpio y pacificador no podrán ser llamados hijos de Dios en el día del juicio. Y ese es el asunto de verdadera importancia en el mundo de hoy.  ¿Realmente está limitado el Hijo del Hombre en su modo de ver al mundo? ¿Acaso creen que está desligado de los asuntos verdaderos de la vida porque considera que la salvación eterna del alma de cada uno de ustedes es un asunto de mayor importancia que el destino temporal de cualquier país sobre la tierra? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bienaventurados son ustedes los pacificadores que oran por sus enemigos y saludan a sus adversarios con amor y con sacrifio así como lo hizo su Padre celestial para otorgar la reconciliación de Dios con los hombres y entre ellos mismos, pues ustedes serán llamados hijos de Dios y heredarán la vida eterna en el reino de su Padre.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Alalith-04-13</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://es.gospeltranslations.org/wiki/Bienaventurados_los_Pacificadores</id>
		<title>Bienaventurados los Pacificadores</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://es.gospeltranslations.org/wiki/Bienaventurados_los_Pacificadores"/>
				<updated>2018-12-17T00:37:38Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Alalith-04-13: /* ¿Por que hacer hincapié en los alcances individuales? */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{info|Blessed Are the Peacemakers}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;'''Mateo 5:9 '''&amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con cada bienaventuranza otra puntilla es clavada en un ataúd. Dentro del ataúd yace el cadáver de un falso entendimiento de la salvación. Este entendimiento falso dice que una persona puede ser salva sin que cambie. O dicho de otro modo, que una persona puede heredar la vida eterna aun cuando sus actitudes y comportamientos sean iguales a los de las personas incrédulas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====El Grito de las Bienaventuranzas: ¡Recibe un Corazón Nuevo! ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una tras otra las bienaventuranzas nos hablan que las bendiciones eternas van a ser dadas únicamente a los que se han convertido en criaturas nuevas. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los de puro corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si no obtenemos misericordia, recibiremos juicio. Si no vemos a Dios, no estamos en el cielo. Si no somos llamados hijos de Dios, estamos fuera de la familia. En otras palabras, estas son todas las descripciones de la salvación final. Y esto es únicamente prometido para los misericordiosos, los de corazón puro y los pacificadores. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo tanto, las bienaventuranzas son como largas espinas que mantienen presionada la tapa del ataúd sobre la falsa enseñanza que dice, que si crees en Jesús irás al cielo asi no seas misericordioso, ni puro de corazón, ni pacificador. De hecho, de principio a fin, el Sermón del Monte grita: &amp;quot;¡Consígue un corazón nuevo! ¡Conviértete en una persona nueva! ¡El río del juicio está en la puerta!&amp;quot; Recuerda las palabras del versículo 20: &amp;quot;Porque os digo que si vuestra justicia no supera la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.&amp;quot; (Mateo 5:20).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y al final del sermon, en el versículo 7:26 el Señor exclama sobre la muchedumbre, “Y todo el que oye estas palabras mías y no las pone en práctica, será semejante a un hombre insensato que edificó su casa sobre la arena; y cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y azotaron aquella casa; y cayó, y grande fue su destrucción”. En otras palabras, una vida de desobediencia a las bienaventuranzas y al sermón en el monte será condenada en el juicio sin importar las creencias que tengamos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====No Sugerencias Opcionales, pero el Camino al cielo ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La semana pasada, sentí algo de culpabilidad porque probablemente no he tratado este aspecto de las bienaventuranzas con la actitud ferviente y la seriedad que se merece y que el cuidado que tengo para el bienestar eterno de ustedes no se ha mostrado tan genuino como debe ser. Sentí culpabilidad cuando leí un libro antiguo de Horatius Bonar dirigido a pastores y en el que él escribe: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Nuestras palabras se oyen débiles, incluso cuando son sanas y verídicas; las miradas poco atentas, incluso cuando nuestras palabras son importantes; y nuestro tono insinúa una apatía que tanto las palabras como las miradas intentan ocultar. (''Words to Winners of Souls'' &amp;quot;Palabras para Ganadores de Almas&amp;quot;, p. 55) &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que esta mañana quiero inculcar sobre tu conciencia con toda la seriedad que puedo, que en las bienaventuranzas Jesús no está haciendo sugerencias opcionales, y este sermón no es una serie de sugerencias sobre cómo mejorar el mundo.Todo lo contrario; Jesús está describiendo el camino al Paraíso, y este sermon es un mensaje de Dios para animarte a que te pongas en ese camino y permanezcas en ese camino para que puedas ser llamado Hijo de Dios en el juicio final.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eso es precisamente lo que está en juego esta mañana. Si te encuentras en el camino angosto o estrecho que lleva a la vida, mi propósito es ayudarte a que sigas allí. Y si todavía te encuentras en el camino espacioso que lleva a la perdición, mi propósito será dirigirte hacia el camino a la vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Cómo ser hijos de Dios====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando Jesús dice, &amp;quot; Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios&amp;quot;, no nos dice cómo podemos llegar a ser un hijo de Dios. Simplemente nos dice que los hijos de Dios son efectivamente pacificadores. Los que son pacificadores serán reconocidos en el juicio como hijos de Dios y se les lamará como lo que son y serán bienvenidos en la casa del Padre. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para saber cómo se llega a ser un hijo de Dios podemos ver, por ejemplo, Juan 1:12 y Gálatas 3:26. Juan 1:12 dice, “ Pero a todos los que le recibieron (Jesús), les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios, es decir, a los que creen en su nombre&amp;quot;. Y Gálatas 3:26 dice, &amp;quot;pues todos sois hijos de Dios mediante la fe en Cristo Jesús&amp;quot;.  En otras palabras, nos convertimos en hijos de Dios al confiar en Cristo para obtener el perdón y para que Él sea nuestra esperanza.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Los hijos de Dios muestran el carácter del Padre====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo que Jesús declara en Mateo 5:9 es que las personas que se han convertido en hijos de Dios muestran el carácter de su Padre Celestial. Y sabemos que, a partir de las Escrituras, que su Padre Celestial es un &amp;quot;Dios de paz&amp;quot; (Romanos 16:20; 1 Tesalonicenses 5:23; Hebreos 13:20). Sabemos que el cielo es un mundo de paz (Lucas 19:38). Y, más que todo, sabemos que Dios es pacificador. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados”(2 Corintios 5:19). Haciendo la paz mediante la sangre de su cruz (Colosenses 1:20). En otras palabras, aunque por naturaleza somos rebeldes a Dios y hemos cometido traición y merecemos ser juzgados en corte marcial con la pena de muerte eterna y colgados del cuello hasta la muerte; no obstante, Dios sacrificó a su propio Hijo y declaró una amnistía completa y libre para todo aquel que renuncia a sus armas de independencia y que regrese a la fe.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dios es un Dios que ama la paz, y que hace la paz. La historia completa de redención, que culmina en la muerte y resurrección de Jesús, es la estrategia de Dios para dar lugar a una paz justa y duradera entre Él y el hombre rebelde, y luego entre un hombre y otro. Por esta razón, los hijos de Dios también son así. Ellos muestran el carácter de su Padre. Ellos aman lo que Él ama. Ellos buscan lo que Él busca. Se distinguen por la manera en que están dispuestos a sacrificar por la paz del modo en que Dios lo hizo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por medio de la obra soberana de la gracia de Dios, los seres humanos rebeldes nacen de nuevo y son traídos de la rebelión a la fe, y se convierten en hijos de Dios.  Se nos da una naturaleza nueva, a la semejanza de nuestro Padre celestial (1 Juan 3:9). Si Él hace la paz, entonces sus hijos, quienes poseen Su naturaleza, igualmente buscarán hacer la paz.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====El Espíritu de Dios es el Espíritu de Paz====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
O dicho de otro modo, como lo declara Pablo en Gálatas 4:6, &amp;quot;Y porque sois hijos, Dios ha enviado el Espíritu de su Hijo a nuestros corazones, clamando: ¡Abba! ¡Padre!»&amp;quot;. Y por lo tanto, como dice en Romanos 8:14, &amp;quot; Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, los tales son hijos de Dios&amp;quot;. Y ser guiado por el Espíritu siempre incluye llevar el fruto del Espíritu. ¡Y el fruto del Espíritu es Paz! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces puede ver por qué tiene que ser así, que los hijos de Dios deben ser pacificadores. Es por medio del Espíritu de Dios que somos hechos hijos de Dios, y el Espíritu de Dios es el Espíritu de paz. Si no somos pacificadores, entonces no tenemos el Espíritu de Cristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cabe mencionar que no ganamos o merecemos el privilegio de ser llamados hijos de Dios. Debemos nuestro nuevo nacimiento a la gracia soberana de Dios (Juan 1:13). Los impulsos de la fe lo debemos a nuestro nuevo nacimiento (1 Juan 5:1). Recibimos el Espíritu Santo al ejercer esta fe (Gálatas 3:2). El fruto del Espíritu es la paz (Gálatas 5:22). Y los que dan el fruto de la paz son los hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nuestra salvación entera, desde el principio hasta el final, es completamente por gracia—y en esa gracia se basan nuestra esperanza, nuestro gozo, y nuestra libertad. Pero nuestra salvación final no es incondicional, porque tenemos que ser pacificadores - y aquí es donde radican la sinceridad y la gran seriedad con la que debemos tratar estas bienaventuranzas, y buscar la gracia de Dios en la vida cotidiana. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora, veamos . . .&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====¿Qué quiere decir ser un pacificador?====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La promesa de ser hijo en la segunda cláusula de Mateo 5:9 nos dirige a Mateo 5:43–45 como elemento principal en la comprensión de este concepto. Ambas citas nos indican cómo mostramos que somos hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Oísteis que fue dicho: &amp;quot;Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo&amp;quot;. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os odian y orad por los que os ultrajan y os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos y llover sobre justos e injustos. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Note el versículo 45, &amp;quot;... para que puedan ser hijos de su Padre que está en el cielo&amp;quot;. El pensamiento es el mismo que en Mateo 5: 9. Allí, debemos ser pacificadores para ser llamados hijos de Dios. Aquí en el versículo 45, debemos amar a nuestros enemigos y orar por aquellos que nos persiguen si queremos ser hijos de Dios.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que probablemente la idea de Jesús sobre ser pacificador se refiera a todas las obras de amor con las que intentamos eliminar la enemistad entre nosotros y otras personas. Si queremos ver esto con especificidad, Él nos da dos ejemplos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Dos Ejemplos'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo primero que menciona es la oración (versículo 44): Orad por los que os presiguen. ¿Orar qué? Se nos indica en el próximo capítulo. En Mateo 6:9–10 Jesús nos dice, &amp;quot;Vosotros, pues, oraréis así&amp;quot;. Oren para que tanto ustedes como sus enemigos santifiquen el nombre de Dios. Oren para que el reino de Dios sea reconocido en la vida de ustedes y en la de sus enemigos. Oren para que todos hagan la voluntad de Dios así como la hacen los ángeles de Dios en los cielos.  En otras palabras, se debe orar por la conversión y la santificación. El fundamento de la paz es la pureza. Oren por la pureza de ustedes y de sus enemigos para que pueda existir la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Luego en Mateo 5:47 Jesús nos da otro ejemplo específico del amor pacificador: &amp;quot;Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles&amp;quot;? En otras palabras, si existe una ruptura en una de sus relaciones, o si alguien se opone a ustedes, no deben guardar ese resentimiento. No fomenten la hostilidad tratando de evadir o haciendo caso omiso de la persona adversa. Todos sabemos que salirse del camino para no tener que saludar a la persona adversa es lo más natural. Pero ese no es el impulso del Espíritu de Dios que hizo la paz sacrificando a Su Hijo para darnos la reconciliación con Él y entre nosotros.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La pacificación intenta establecer enlaces con los demás. Intenta eliminar la hostilidad. Busca la reconciliación. Busca la armonía. Y trata de mostrar lo que pudiere ser la única cortesía que tal vez toleraría un enemigo, es decir, un saludo. El pacificador mira al enemigo de frente y saluda, &amp;quot;Buenos días, Juan.&amp;quot; Y lo dice con el anhelo de paz en su corazón, no con una cortesía falsa que enmascara su coraje. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''No es lo mismo que establecer la paz'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que oramos y tomamos todas las iniciativas prácticas para la pacificación comenzando con algo tan sencillo como un saludo. Pero no siempre lo logramos. Quiero que quede claro que la pacificación no es lo mismo que establecer la paz. Un pacificador anhela la paz y trabaja y se sacrifica por ella, pero no siempre se logra establecer la paz. &lt;br /&gt;
Es muy importante considerar Romanos 12:18 sobre este punto. Allí Pablo escribe, &amp;quot;Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres&amp;quot;. Esa es la meta de un pacificador: &amp;quot;Si es posible, en cuanto dependa de vosotros . . . &amp;quot;. No permitan que la ruptura sea culpa de ustedes.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Una pregunta difícil: ¿Paz o Verdad?''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero esto plantea una cuestión difícil: ¿Es nuestra la culpa cuando se asume una posición que causa la división? Si hemos alejado a alguien y causado su ira al hacer o decir lo correcto, ¿acaso hemos dejado de ser pacificadores? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No necesariamente. Pablo nos dice, &amp;quot;Si es posible . . . estad en paz&amp;quot;. Con esto él concede que habrá momentos en los que la defensa de la verdad hará que la paz sea imposible. Por ejemplo, él dice a los Corintios (en 11:18–19), &amp;quot;En primer lugar, cuando os reunís como iglesia, oigo que hay entre vosotros divisiones; y en parte lo creo. Es preciso que entre vosotros haya divisiones, para que se pongan de manifiesto entre vosotros los que son aprobados&amp;quot;. Él no hubiese escrito esto si los cristianos verdaderos hubiesen puesto la verdad en tela de juicio con tal de evitar la división a todo costo. Fue precisamente porque algunos cristianos fueron genuinos y genuinamente pacificadores, que se produjeron algunas divisiones. (Ver también 1 Corintios 7:15.) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Jesús dice en Mateo 10:34-36 &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;No penséis que he venido a traer paz a la tierra; no he venido a traer paz, sino espada. porque he venido a poner en enemistad al hombre contra su padre, a la hija contra su madre y a la nuera contra su suegra. Así que los enemigos del hombre serán los de su casa. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dicho de otro modo; tienen que amar la paz y trabajar por ella. Tienen que orar por sus enemigos y hacerles el bien y saludarlos; y desear fervientemente que sean eliminadas las barreras entre ustedes y sus enemigos. Pero jamás deben abandonar su lealtad a Mí y a Mi palabra, no importa cuánta hostilidad ocasione esto en contra de ustedes. No son culpables, ni están en el error, si la vida de obediencia y el mensaje de amor y de verdad ocasionan en algunos la hostilidad y en otros la aceptación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Purificar el fundamento de la paz'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Posiblemente sea esta advertencia la que Jesús quiere dar al declarar la siguiente bienaventuranza, &amp;quot;Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia&amp;quot;. En otra palabras, no se puede transigir en aquello que comprometa la justicia con tal de hacer la paz con los perseguidores. Cuando Jesús pronuncia una bendición sobre ustedes por padecer persecución por causa de la justicia, claramente subordina la meta de la paz a la meta de la justicia.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En Santiago 3:17 se lee &amp;quot; Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica&amp;quot;. Primero pura, luego pacífica, y no al revés. Este también es el orden que tenemos en las bienaventuranzas (en versículos 8 y 9): Primero, &amp;quot;Bienaventurados los de limpio corazón&amp;quot;, luego, &amp;quot;Bienaventurados los pacificadores&amp;quot;. La pureza asume prioridad sobre la paz. La pureza es la base de la paz bíblica. No se puede comprometer la pureza con el fin de obtener la paz.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====¿Por que hacer hincapié en los alcances individuales? ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para terminar, quiero dirigirme a una o dos cuestiones que en la actualidad pudieran surgir en la mente de ciertas personas con un mensaje de este tipo. En vista de la situación mundial, ¿por qué se limita este mensaje a los alcances personales de la oración, del saludo y de la reconciliación individual?  ¿Acaso no son insignificantes estos asuntos personales en comparación con la posibilidad de una guerra nuclear, los presupuestos militares, las conversaciones de armas en Ginebra, la segregación racial en Sudáfrica, las guerras civiles en Centroamérica, la opresión religiosa en Rumanía y en Rusia, o del terrorismo internacional? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Antes de contestar esa pregunta, hagamos otras: ¿Sabía Jesús que la mano de hierro del imperio romano caía duramente sobre la tierra reducida de los judíos sin su consentimiento? ¿Se enteró Jesús de la matanza que hizo Arquelao de los tres mil judíos durante una celebración de Pascua? ¿Sabía Él que los soldados romanos podían reclutar a cualquier judío para que cargara con el equipaje de ellos? ¿Sabía Él que Pilato hizo que sus soldados aporrearan a una muchedumbre de judíos cuando protestó porque él estaba robando de la tesorería del templo? ¿Sabía Él que Pilato había masacrado a judíos sobre los terrenos del templo y luego mezcló la sangre de los judíos con la sangre que ellos iban a ofrecer con los sacrificios? &lt;br /&gt;
Cuando Jesús habló de los enemigos, ¿por qué se limitó a la oración y a los saludos y a bendiciones y a obras individuales de generosidad y bondad? ¿Por qué no habló sobre cuestiones de humillación nacional, y de la opresión romana, de la corrupción política, y del militarismo sin freno de su época? ¿Acaso estaba totalmente desconectado de las polémicas de su actualidad? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Injusticias sociales como exigencias para un arrepentiento personal''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No, no estaba desconectado. Existe otra explicación de su forma de predicar. En Lucas 13:1–5 algunas personas confrontaron a Jesús con una de las atrocidades de Pilato. Respondió Él del modo siguiente: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;“En este mismo tiempo estaban allí algunos que le contaban acerca de los galileos cuya sangre Pilato había mezclado con los sacrificios de ellos. Respondiendo Jesús, les dijo:  ¿Pensáis que estos galileos, porque padecieron tales cosas, eran más pecadores que los demás galileos? Os digo: no, antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente&amp;quot;. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tomó una indignación social considerable de injusticia y la convirtió en una exigencia de arrepentimiento personal individual. &amp;quot;¡Antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente!&amp;quot; Siempre hizo eso. ¿Por qué lo hizo así? Porque para Jesús el destino eterno de un alma humana es un asunto de mucho más importancia que el destino temporal de una nación. &lt;br /&gt;
Si uno acude a Jesús para preguntarle que si es justo pagarle impuestos a Tiberias César, dará como respuesta un mandato personal dirigido directamente al corazón: &amp;quot; Dad, pues, a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios &amp;quot; (Mateo 22:15–21). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si alguno de ustedes va a Jesús para quejarse de la injusticia de su hermano que no quiere compartir la herencia, Él responderá con una advertencia que nos da de lleno en la conciencia, &amp;quot; Hombre, ¿quién me ha puesto sobre vosotros como juez o partidor? --Mirad, guardaos de toda avaricia, porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee&amp;quot;. (Luke 12:13–15)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''El asunto de verdadera importancia en el mundo de hoy''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora regresemos a la pregunta inicial. ¿Por qué tiene que hacer hincapié el mensaje de pacificación del sermon en el monte sobre las cuestiones individuales tales como la oración, el saludar y la reconciliación personal? ¿Acaso no son insignificantes estos asuntos personales en comparación con cuestiones de guerra nuclear, presupuestos militares, pláticas de armas en Génova, la segregación racial en Sudáfrica, las guerras civiles en Centroamérica, la opresión religiosa en Rumanía y en Rusia, o del terrorismo internacional?  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La respuesta es no, porque el punto de cada uno de estos asuntos personales en el sermon del monte es hacer que quede bastante claro que cada ser humano que pueda escuchar mi voz en este momento tiene que ser una criatura nueva si quiere tener vida eterna. Tienen que tener un corazón nuevo.  Sin un corazón misericordioso, limpio y pacificador no podrán ser llamados hijos de Dios en el día del juicio. Y ese es el asunto de verdadera importancia en el mundo de hoy.  ¿Realmente está limitado el Hijo del Hombre en su modo de ver al mundo? ¿Acaso creen que está desligado de los asuntos verdaderos de la vida porque considera que la salvación eterna del alma de cada uno de ustedes es un asunto de mayor importancia que el destino temporal de cualquier país sobre la tierra? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bienaventurados son ustedes los pacificadores que oran por sus enemigos y saludan a sus adversarios con amor y con sacrifio así como lo hizo su Padre celestial para otorgar la reconciliación de Dios con los hombres y entre ellos mismos, pues ustedes serán llamados hijos de Dios y heredarán la vida eterna en el reino de su Padre.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Alalith-04-13</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://es.gospeltranslations.org/wiki/Bienaventurados_los_Pacificadores</id>
		<title>Bienaventurados los Pacificadores</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://es.gospeltranslations.org/wiki/Bienaventurados_los_Pacificadores"/>
				<updated>2018-12-17T00:36:31Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Alalith-04-13: /* ¿Por que hacer hincapié en los alcances individuales? */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{info|Blessed Are the Peacemakers}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;'''Mateo 5:9 '''&amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con cada bienaventuranza otra puntilla es clavada en un ataúd. Dentro del ataúd yace el cadáver de un falso entendimiento de la salvación. Este entendimiento falso dice que una persona puede ser salva sin que cambie. O dicho de otro modo, que una persona puede heredar la vida eterna aun cuando sus actitudes y comportamientos sean iguales a los de las personas incrédulas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====El Grito de las Bienaventuranzas: ¡Recibe un Corazón Nuevo! ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una tras otra las bienaventuranzas nos hablan que las bendiciones eternas van a ser dadas únicamente a los que se han convertido en criaturas nuevas. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los de puro corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si no obtenemos misericordia, recibiremos juicio. Si no vemos a Dios, no estamos en el cielo. Si no somos llamados hijos de Dios, estamos fuera de la familia. En otras palabras, estas son todas las descripciones de la salvación final. Y esto es únicamente prometido para los misericordiosos, los de corazón puro y los pacificadores. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo tanto, las bienaventuranzas son como largas espinas que mantienen presionada la tapa del ataúd sobre la falsa enseñanza que dice, que si crees en Jesús irás al cielo asi no seas misericordioso, ni puro de corazón, ni pacificador. De hecho, de principio a fin, el Sermón del Monte grita: &amp;quot;¡Consígue un corazón nuevo! ¡Conviértete en una persona nueva! ¡El río del juicio está en la puerta!&amp;quot; Recuerda las palabras del versículo 20: &amp;quot;Porque os digo que si vuestra justicia no supera la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.&amp;quot; (Mateo 5:20).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y al final del sermon, en el versículo 7:26 el Señor exclama sobre la muchedumbre, “Y todo el que oye estas palabras mías y no las pone en práctica, será semejante a un hombre insensato que edificó su casa sobre la arena; y cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y azotaron aquella casa; y cayó, y grande fue su destrucción”. En otras palabras, una vida de desobediencia a las bienaventuranzas y al sermón en el monte será condenada en el juicio sin importar las creencias que tengamos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====No Sugerencias Opcionales, pero el Camino al cielo ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La semana pasada, sentí algo de culpabilidad porque probablemente no he tratado este aspecto de las bienaventuranzas con la actitud ferviente y la seriedad que se merece y que el cuidado que tengo para el bienestar eterno de ustedes no se ha mostrado tan genuino como debe ser. Sentí culpabilidad cuando leí un libro antiguo de Horatius Bonar dirigido a pastores y en el que él escribe: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Nuestras palabras se oyen débiles, incluso cuando son sanas y verídicas; las miradas poco atentas, incluso cuando nuestras palabras son importantes; y nuestro tono insinúa una apatía que tanto las palabras como las miradas intentan ocultar. (''Words to Winners of Souls'' &amp;quot;Palabras para Ganadores de Almas&amp;quot;, p. 55) &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que esta mañana quiero inculcar sobre tu conciencia con toda la seriedad que puedo, que en las bienaventuranzas Jesús no está haciendo sugerencias opcionales, y este sermón no es una serie de sugerencias sobre cómo mejorar el mundo.Todo lo contrario; Jesús está describiendo el camino al Paraíso, y este sermon es un mensaje de Dios para animarte a que te pongas en ese camino y permanezcas en ese camino para que puedas ser llamado Hijo de Dios en el juicio final.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eso es precisamente lo que está en juego esta mañana. Si te encuentras en el camino angosto o estrecho que lleva a la vida, mi propósito es ayudarte a que sigas allí. Y si todavía te encuentras en el camino espacioso que lleva a la perdición, mi propósito será dirigirte hacia el camino a la vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Cómo ser hijos de Dios====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando Jesús dice, &amp;quot; Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios&amp;quot;, no nos dice cómo podemos llegar a ser un hijo de Dios. Simplemente nos dice que los hijos de Dios son efectivamente pacificadores. Los que son pacificadores serán reconocidos en el juicio como hijos de Dios y se les lamará como lo que son y serán bienvenidos en la casa del Padre. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para saber cómo se llega a ser un hijo de Dios podemos ver, por ejemplo, Juan 1:12 y Gálatas 3:26. Juan 1:12 dice, “ Pero a todos los que le recibieron (Jesús), les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios, es decir, a los que creen en su nombre&amp;quot;. Y Gálatas 3:26 dice, &amp;quot;pues todos sois hijos de Dios mediante la fe en Cristo Jesús&amp;quot;.  En otras palabras, nos convertimos en hijos de Dios al confiar en Cristo para obtener el perdón y para que Él sea nuestra esperanza.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Los hijos de Dios muestran el carácter del Padre====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo que Jesús declara en Mateo 5:9 es que las personas que se han convertido en hijos de Dios muestran el carácter de su Padre Celestial. Y sabemos que, a partir de las Escrituras, que su Padre Celestial es un &amp;quot;Dios de paz&amp;quot; (Romanos 16:20; 1 Tesalonicenses 5:23; Hebreos 13:20). Sabemos que el cielo es un mundo de paz (Lucas 19:38). Y, más que todo, sabemos que Dios es pacificador. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados”(2 Corintios 5:19). Haciendo la paz mediante la sangre de su cruz (Colosenses 1:20). En otras palabras, aunque por naturaleza somos rebeldes a Dios y hemos cometido traición y merecemos ser juzgados en corte marcial con la pena de muerte eterna y colgados del cuello hasta la muerte; no obstante, Dios sacrificó a su propio Hijo y declaró una amnistía completa y libre para todo aquel que renuncia a sus armas de independencia y que regrese a la fe.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dios es un Dios que ama la paz, y que hace la paz. La historia completa de redención, que culmina en la muerte y resurrección de Jesús, es la estrategia de Dios para dar lugar a una paz justa y duradera entre Él y el hombre rebelde, y luego entre un hombre y otro. Por esta razón, los hijos de Dios también son así. Ellos muestran el carácter de su Padre. Ellos aman lo que Él ama. Ellos buscan lo que Él busca. Se distinguen por la manera en que están dispuestos a sacrificar por la paz del modo en que Dios lo hizo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por medio de la obra soberana de la gracia de Dios, los seres humanos rebeldes nacen de nuevo y son traídos de la rebelión a la fe, y se convierten en hijos de Dios.  Se nos da una naturaleza nueva, a la semejanza de nuestro Padre celestial (1 Juan 3:9). Si Él hace la paz, entonces sus hijos, quienes poseen Su naturaleza, igualmente buscarán hacer la paz.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====El Espíritu de Dios es el Espíritu de Paz====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
O dicho de otro modo, como lo declara Pablo en Gálatas 4:6, &amp;quot;Y porque sois hijos, Dios ha enviado el Espíritu de su Hijo a nuestros corazones, clamando: ¡Abba! ¡Padre!»&amp;quot;. Y por lo tanto, como dice en Romanos 8:14, &amp;quot; Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, los tales son hijos de Dios&amp;quot;. Y ser guiado por el Espíritu siempre incluye llevar el fruto del Espíritu. ¡Y el fruto del Espíritu es Paz! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces puede ver por qué tiene que ser así, que los hijos de Dios deben ser pacificadores. Es por medio del Espíritu de Dios que somos hechos hijos de Dios, y el Espíritu de Dios es el Espíritu de paz. Si no somos pacificadores, entonces no tenemos el Espíritu de Cristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cabe mencionar que no ganamos o merecemos el privilegio de ser llamados hijos de Dios. Debemos nuestro nuevo nacimiento a la gracia soberana de Dios (Juan 1:13). Los impulsos de la fe lo debemos a nuestro nuevo nacimiento (1 Juan 5:1). Recibimos el Espíritu Santo al ejercer esta fe (Gálatas 3:2). El fruto del Espíritu es la paz (Gálatas 5:22). Y los que dan el fruto de la paz son los hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nuestra salvación entera, desde el principio hasta el final, es completamente por gracia—y en esa gracia se basan nuestra esperanza, nuestro gozo, y nuestra libertad. Pero nuestra salvación final no es incondicional, porque tenemos que ser pacificadores - y aquí es donde radican la sinceridad y la gran seriedad con la que debemos tratar estas bienaventuranzas, y buscar la gracia de Dios en la vida cotidiana. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora, veamos . . .&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====¿Qué quiere decir ser un pacificador?====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La promesa de ser hijo en la segunda cláusula de Mateo 5:9 nos dirige a Mateo 5:43–45 como elemento principal en la comprensión de este concepto. Ambas citas nos indican cómo mostramos que somos hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Oísteis que fue dicho: &amp;quot;Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo&amp;quot;. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os odian y orad por los que os ultrajan y os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos y llover sobre justos e injustos. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Note el versículo 45, &amp;quot;... para que puedan ser hijos de su Padre que está en el cielo&amp;quot;. El pensamiento es el mismo que en Mateo 5: 9. Allí, debemos ser pacificadores para ser llamados hijos de Dios. Aquí en el versículo 45, debemos amar a nuestros enemigos y orar por aquellos que nos persiguen si queremos ser hijos de Dios.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que probablemente la idea de Jesús sobre ser pacificador se refiera a todas las obras de amor con las que intentamos eliminar la enemistad entre nosotros y otras personas. Si queremos ver esto con especificidad, Él nos da dos ejemplos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Dos Ejemplos'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo primero que menciona es la oración (versículo 44): Orad por los que os presiguen. ¿Orar qué? Se nos indica en el próximo capítulo. En Mateo 6:9–10 Jesús nos dice, &amp;quot;Vosotros, pues, oraréis así&amp;quot;. Oren para que tanto ustedes como sus enemigos santifiquen el nombre de Dios. Oren para que el reino de Dios sea reconocido en la vida de ustedes y en la de sus enemigos. Oren para que todos hagan la voluntad de Dios así como la hacen los ángeles de Dios en los cielos.  En otras palabras, se debe orar por la conversión y la santificación. El fundamento de la paz es la pureza. Oren por la pureza de ustedes y de sus enemigos para que pueda existir la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Luego en Mateo 5:47 Jesús nos da otro ejemplo específico del amor pacificador: &amp;quot;Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles&amp;quot;? En otras palabras, si existe una ruptura en una de sus relaciones, o si alguien se opone a ustedes, no deben guardar ese resentimiento. No fomenten la hostilidad tratando de evadir o haciendo caso omiso de la persona adversa. Todos sabemos que salirse del camino para no tener que saludar a la persona adversa es lo más natural. Pero ese no es el impulso del Espíritu de Dios que hizo la paz sacrificando a Su Hijo para darnos la reconciliación con Él y entre nosotros.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La pacificación intenta establecer enlaces con los demás. Intenta eliminar la hostilidad. Busca la reconciliación. Busca la armonía. Y trata de mostrar lo que pudiere ser la única cortesía que tal vez toleraría un enemigo, es decir, un saludo. El pacificador mira al enemigo de frente y saluda, &amp;quot;Buenos días, Juan.&amp;quot; Y lo dice con el anhelo de paz en su corazón, no con una cortesía falsa que enmascara su coraje. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''No es lo mismo que establecer la paz'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que oramos y tomamos todas las iniciativas prácticas para la pacificación comenzando con algo tan sencillo como un saludo. Pero no siempre lo logramos. Quiero que quede claro que la pacificación no es lo mismo que establecer la paz. Un pacificador anhela la paz y trabaja y se sacrifica por ella, pero no siempre se logra establecer la paz. &lt;br /&gt;
Es muy importante considerar Romanos 12:18 sobre este punto. Allí Pablo escribe, &amp;quot;Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres&amp;quot;. Esa es la meta de un pacificador: &amp;quot;Si es posible, en cuanto dependa de vosotros . . . &amp;quot;. No permitan que la ruptura sea culpa de ustedes.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Una pregunta difícil: ¿Paz o Verdad?''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero esto plantea una cuestión difícil: ¿Es nuestra la culpa cuando se asume una posición que causa la división? Si hemos alejado a alguien y causado su ira al hacer o decir lo correcto, ¿acaso hemos dejado de ser pacificadores? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No necesariamente. Pablo nos dice, &amp;quot;Si es posible . . . estad en paz&amp;quot;. Con esto él concede que habrá momentos en los que la defensa de la verdad hará que la paz sea imposible. Por ejemplo, él dice a los Corintios (en 11:18–19), &amp;quot;En primer lugar, cuando os reunís como iglesia, oigo que hay entre vosotros divisiones; y en parte lo creo. Es preciso que entre vosotros haya divisiones, para que se pongan de manifiesto entre vosotros los que son aprobados&amp;quot;. Él no hubiese escrito esto si los cristianos verdaderos hubiesen puesto la verdad en tela de juicio con tal de evitar la división a todo costo. Fue precisamente porque algunos cristianos fueron genuinos y genuinamente pacificadores, que se produjeron algunas divisiones. (Ver también 1 Corintios 7:15.) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Jesús dice en Mateo 10:34-36 &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;No penséis que he venido a traer paz a la tierra; no he venido a traer paz, sino espada. porque he venido a poner en enemistad al hombre contra su padre, a la hija contra su madre y a la nuera contra su suegra. Así que los enemigos del hombre serán los de su casa. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dicho de otro modo; tienen que amar la paz y trabajar por ella. Tienen que orar por sus enemigos y hacerles el bien y saludarlos; y desear fervientemente que sean eliminadas las barreras entre ustedes y sus enemigos. Pero jamás deben abandonar su lealtad a Mí y a Mi palabra, no importa cuánta hostilidad ocasione esto en contra de ustedes. No son culpables, ni están en el error, si la vida de obediencia y el mensaje de amor y de verdad ocasionan en algunos la hostilidad y en otros la aceptación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Purificar el fundamento de la paz'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Posiblemente sea esta advertencia la que Jesús quiere dar al declarar la siguiente bienaventuranza, &amp;quot;Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia&amp;quot;. En otra palabras, no se puede transigir en aquello que comprometa la justicia con tal de hacer la paz con los perseguidores. Cuando Jesús pronuncia una bendición sobre ustedes por padecer persecución por causa de la justicia, claramente subordina la meta de la paz a la meta de la justicia.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En Santiago 3:17 se lee &amp;quot; Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica&amp;quot;. Primero pura, luego pacífica, y no al revés. Este también es el orden que tenemos en las bienaventuranzas (en versículos 8 y 9): Primero, &amp;quot;Bienaventurados los de limpio corazón&amp;quot;, luego, &amp;quot;Bienaventurados los pacificadores&amp;quot;. La pureza asume prioridad sobre la paz. La pureza es la base de la paz bíblica. No se puede comprometer la pureza con el fin de obtener la paz.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====¿Por que hacer hincapié en los alcances individuales? ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para terminar, quiero dirigirme a una o dos cuestiones que en la actualidad pudieran surgir en la mente de ciertas personas con un mensaje de este tipo. En vista de la situación mundial, ¿por qué se limita este mensaje a los alcances personales de la oración, del saludo y de la reconciliación individual?  ¿Acaso no son insignificantes estos asuntos personales en comparación con la posibilidad de una guerra nuclear, los presupuestos militares, las pláticas de armas en Ginebra, la segregación racial en Sudáfrica, las guerras civiles en Centroamérica, la opresión religiosa en Rumanía y en Rusia, o del terrorismo internacional? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Antes de contestar esa pregunta, hagamos otras: ¿Sabía Jesús que la mano de hierro del imperio romano caía duramente sobre la tierra reducida de los judíos sin su consentimiento? ¿Se enteró Jesús de la matanza que hizo Arquelao de los tres mil judíos durante una celebración de Pascua? ¿Sabía Él que los soldados romanos podían reclutar a cualquier judío para que cargara con el equipaje de ellos? ¿Sabía Él que Pilato hizo que sus soldados aporrearan a una muchedumbre de judíos cuando protestó porque él estaba robando de la tesorería del templo? ¿Sabía Él que Pilato había masacrado a judíos sobre los terrenos del templo y luego mezcló la sangre de los judíos con la sangre que ellos iban a ofrecer con los sacrificios? &lt;br /&gt;
Cuando Jesús habló de los enemigos, ¿por qué se limitó a la oración y a los saludos y a bendiciones y a obras individuales de generosidad y bondad? ¿Por qué no habló sobre cuestiones de humillación nacional, y de la opresión romana, de la corrupción política, y del militarismo sin freno de su época? ¿Acaso estaba totalmente desconectado de las polémicas de su actualidad? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Injusticias sociales como exigencias para un arrepentiento personal''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No, no estaba desconectado. Existe otra explicación de su forma de predicar. En Lucas 13:1–5 algunas personas confrontaron a Jesús con una de las atrocidades de Pilato. Respondió Él del modo siguiente: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;“En este mismo tiempo estaban allí algunos que le contaban acerca de los galileos cuya sangre Pilato había mezclado con los sacrificios de ellos. Respondiendo Jesús, les dijo:  ¿Pensáis que estos galileos, porque padecieron tales cosas, eran más pecadores que los demás galileos? Os digo: no, antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente&amp;quot;. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tomó una indignación social considerable de injusticia y la convirtió en una exigencia de arrepentimiento personal individual. &amp;quot;¡Antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente!&amp;quot; Siempre hizo eso. ¿Por qué lo hizo así? Porque para Jesús el destino eterno de un alma humana es un asunto de mucho más importancia que el destino temporal de una nación. &lt;br /&gt;
Si uno acude a Jesús para preguntarle que si es justo pagarle impuestos a Tiberias César, dará como respuesta un mandato personal dirigido directamente al corazón: &amp;quot; Dad, pues, a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios &amp;quot; (Mateo 22:15–21). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si alguno de ustedes va a Jesús para quejarse de la injusticia de su hermano que no quiere compartir la herencia, Él responderá con una advertencia que nos da de lleno en la conciencia, &amp;quot; Hombre, ¿quién me ha puesto sobre vosotros como juez o partidor? --Mirad, guardaos de toda avaricia, porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee&amp;quot;. (Luke 12:13–15)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''El asunto de verdadera importancia en el mundo de hoy''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora regresemos a la pregunta inicial. ¿Por qué tiene que hacer hincapié el mensaje de pacificación del sermon en el monte sobre las cuestiones individuales tales como la oración, el saludar y la reconciliación personal? ¿Acaso no son insignificantes estos asuntos personales en comparación con cuestiones de guerra nuclear, presupuestos militares, pláticas de armas en Génova, la segregación racial en Sudáfrica, las guerras civiles en Centroamérica, la opresión religiosa en Rumanía y en Rusia, o del terrorismo internacional?  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La respuesta es no, porque el punto de cada uno de estos asuntos personales en el sermon del monte es hacer que quede bastante claro que cada ser humano que pueda escuchar mi voz en este momento tiene que ser una criatura nueva si quiere tener vida eterna. Tienen que tener un corazón nuevo.  Sin un corazón misericordioso, limpio y pacificador no podrán ser llamados hijos de Dios en el día del juicio. Y ese es el asunto de verdadera importancia en el mundo de hoy.  ¿Realmente está limitado el Hijo del Hombre en su modo de ver al mundo? ¿Acaso creen que está desligado de los asuntos verdaderos de la vida porque considera que la salvación eterna del alma de cada uno de ustedes es un asunto de mayor importancia que el destino temporal de cualquier país sobre la tierra? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bienaventurados son ustedes los pacificadores que oran por sus enemigos y saludan a sus adversarios con amor y con sacrifio así como lo hizo su Padre celestial para otorgar la reconciliación de Dios con los hombres y entre ellos mismos, pues ustedes serán llamados hijos de Dios y heredarán la vida eterna en el reino de su Padre.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Alalith-04-13</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://es.gospeltranslations.org/wiki/Bienaventurados_los_Pacificadores</id>
		<title>Bienaventurados los Pacificadores</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://es.gospeltranslations.org/wiki/Bienaventurados_los_Pacificadores"/>
				<updated>2018-12-16T23:38:32Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Alalith-04-13: /* ¿Qué quiere decir ser un pacificador? */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{info|Blessed Are the Peacemakers}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;'''Mateo 5:9 '''&amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con cada bienaventuranza otra puntilla es clavada en un ataúd. Dentro del ataúd yace el cadáver de un falso entendimiento de la salvación. Este entendimiento falso dice que una persona puede ser salva sin que cambie. O dicho de otro modo, que una persona puede heredar la vida eterna aun cuando sus actitudes y comportamientos sean iguales a los de las personas incrédulas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====El Grito de las Bienaventuranzas: ¡Recibe un Corazón Nuevo! ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una tras otra las bienaventuranzas nos hablan que las bendiciones eternas van a ser dadas únicamente a los que se han convertido en criaturas nuevas. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los de puro corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si no obtenemos misericordia, recibiremos juicio. Si no vemos a Dios, no estamos en el cielo. Si no somos llamados hijos de Dios, estamos fuera de la familia. En otras palabras, estas son todas las descripciones de la salvación final. Y esto es únicamente prometido para los misericordiosos, los de corazón puro y los pacificadores. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo tanto, las bienaventuranzas son como largas espinas que mantienen presionada la tapa del ataúd sobre la falsa enseñanza que dice, que si crees en Jesús irás al cielo asi no seas misericordioso, ni puro de corazón, ni pacificador. De hecho, de principio a fin, el Sermón del Monte grita: &amp;quot;¡Consígue un corazón nuevo! ¡Conviértete en una persona nueva! ¡El río del juicio está en la puerta!&amp;quot; Recuerda las palabras del versículo 20: &amp;quot;Porque os digo que si vuestra justicia no supera la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.&amp;quot; (Mateo 5:20).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y al final del sermon, en el versículo 7:26 el Señor exclama sobre la muchedumbre, “Y todo el que oye estas palabras mías y no las pone en práctica, será semejante a un hombre insensato que edificó su casa sobre la arena; y cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y azotaron aquella casa; y cayó, y grande fue su destrucción”. En otras palabras, una vida de desobediencia a las bienaventuranzas y al sermón en el monte será condenada en el juicio sin importar las creencias que tengamos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====No Sugerencias Opcionales, pero el Camino al cielo ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La semana pasada, sentí algo de culpabilidad porque probablemente no he tratado este aspecto de las bienaventuranzas con la actitud ferviente y la seriedad que se merece y que el cuidado que tengo para el bienestar eterno de ustedes no se ha mostrado tan genuino como debe ser. Sentí culpabilidad cuando leí un libro antiguo de Horatius Bonar dirigido a pastores y en el que él escribe: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Nuestras palabras se oyen débiles, incluso cuando son sanas y verídicas; las miradas poco atentas, incluso cuando nuestras palabras son importantes; y nuestro tono insinúa una apatía que tanto las palabras como las miradas intentan ocultar. (''Words to Winners of Souls'' &amp;quot;Palabras para Ganadores de Almas&amp;quot;, p. 55) &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que esta mañana quiero inculcar sobre tu conciencia con toda la seriedad que puedo, que en las bienaventuranzas Jesús no está haciendo sugerencias opcionales, y este sermón no es una serie de sugerencias sobre cómo mejorar el mundo.Todo lo contrario; Jesús está describiendo el camino al Paraíso, y este sermon es un mensaje de Dios para animarte a que te pongas en ese camino y permanezcas en ese camino para que puedas ser llamado Hijo de Dios en el juicio final.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eso es precisamente lo que está en juego esta mañana. Si te encuentras en el camino angosto o estrecho que lleva a la vida, mi propósito es ayudarte a que sigas allí. Y si todavía te encuentras en el camino espacioso que lleva a la perdición, mi propósito será dirigirte hacia el camino a la vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Cómo ser hijos de Dios====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando Jesús dice, &amp;quot; Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios&amp;quot;, no nos dice cómo podemos llegar a ser un hijo de Dios. Simplemente nos dice que los hijos de Dios son efectivamente pacificadores. Los que son pacificadores serán reconocidos en el juicio como hijos de Dios y se les lamará como lo que son y serán bienvenidos en la casa del Padre. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para saber cómo se llega a ser un hijo de Dios podemos ver, por ejemplo, Juan 1:12 y Gálatas 3:26. Juan 1:12 dice, “ Pero a todos los que le recibieron (Jesús), les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios, es decir, a los que creen en su nombre&amp;quot;. Y Gálatas 3:26 dice, &amp;quot;pues todos sois hijos de Dios mediante la fe en Cristo Jesús&amp;quot;.  En otras palabras, nos convertimos en hijos de Dios al confiar en Cristo para obtener el perdón y para que Él sea nuestra esperanza.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Los hijos de Dios muestran el carácter del Padre====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo que Jesús declara en Mateo 5:9 es que las personas que se han convertido en hijos de Dios muestran el carácter de su Padre Celestial. Y sabemos que, a partir de las Escrituras, que su Padre Celestial es un &amp;quot;Dios de paz&amp;quot; (Romanos 16:20; 1 Tesalonicenses 5:23; Hebreos 13:20). Sabemos que el cielo es un mundo de paz (Lucas 19:38). Y, más que todo, sabemos que Dios es pacificador. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados”(2 Corintios 5:19). Haciendo la paz mediante la sangre de su cruz (Colosenses 1:20). En otras palabras, aunque por naturaleza somos rebeldes a Dios y hemos cometido traición y merecemos ser juzgados en corte marcial con la pena de muerte eterna y colgados del cuello hasta la muerte; no obstante, Dios sacrificó a su propio Hijo y declaró una amnistía completa y libre para todo aquel que renuncia a sus armas de independencia y que regrese a la fe.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dios es un Dios que ama la paz, y que hace la paz. La historia completa de redención, que culmina en la muerte y resurrección de Jesús, es la estrategia de Dios para dar lugar a una paz justa y duradera entre Él y el hombre rebelde, y luego entre un hombre y otro. Por esta razón, los hijos de Dios también son así. Ellos muestran el carácter de su Padre. Ellos aman lo que Él ama. Ellos buscan lo que Él busca. Se distinguen por la manera en que están dispuestos a sacrificar por la paz del modo en que Dios lo hizo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por medio de la obra soberana de la gracia de Dios, los seres humanos rebeldes nacen de nuevo y son traídos de la rebelión a la fe, y se convierten en hijos de Dios.  Se nos da una naturaleza nueva, a la semejanza de nuestro Padre celestial (1 Juan 3:9). Si Él hace la paz, entonces sus hijos, quienes poseen Su naturaleza, igualmente buscarán hacer la paz.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====El Espíritu de Dios es el Espíritu de Paz====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
O dicho de otro modo, como lo declara Pablo en Gálatas 4:6, &amp;quot;Y porque sois hijos, Dios ha enviado el Espíritu de su Hijo a nuestros corazones, clamando: ¡Abba! ¡Padre!»&amp;quot;. Y por lo tanto, como dice en Romanos 8:14, &amp;quot; Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, los tales son hijos de Dios&amp;quot;. Y ser guiado por el Espíritu siempre incluye llevar el fruto del Espíritu. ¡Y el fruto del Espíritu es Paz! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces puede ver por qué tiene que ser así, que los hijos de Dios deben ser pacificadores. Es por medio del Espíritu de Dios que somos hechos hijos de Dios, y el Espíritu de Dios es el Espíritu de paz. Si no somos pacificadores, entonces no tenemos el Espíritu de Cristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cabe mencionar que no ganamos o merecemos el privilegio de ser llamados hijos de Dios. Debemos nuestro nuevo nacimiento a la gracia soberana de Dios (Juan 1:13). Los impulsos de la fe lo debemos a nuestro nuevo nacimiento (1 Juan 5:1). Recibimos el Espíritu Santo al ejercer esta fe (Gálatas 3:2). El fruto del Espíritu es la paz (Gálatas 5:22). Y los que dan el fruto de la paz son los hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nuestra salvación entera, desde el principio hasta el final, es completamente por gracia—y en esa gracia se basan nuestra esperanza, nuestro gozo, y nuestra libertad. Pero nuestra salvación final no es incondicional, porque tenemos que ser pacificadores - y aquí es donde radican la sinceridad y la gran seriedad con la que debemos tratar estas bienaventuranzas, y buscar la gracia de Dios en la vida cotidiana. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora, veamos . . .&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====¿Qué quiere decir ser un pacificador?====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La promesa de ser hijo en la segunda cláusula de Mateo 5:9 nos dirige a Mateo 5:43–45 como elemento principal en la comprensión de este concepto. Ambas citas nos indican cómo mostramos que somos hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Oísteis que fue dicho: &amp;quot;Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo&amp;quot;. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os odian y orad por los que os ultrajan y os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos y llover sobre justos e injustos. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Note el versículo 45, &amp;quot;... para que puedan ser hijos de su Padre que está en el cielo&amp;quot;. El pensamiento es el mismo que en Mateo 5: 9. Allí, debemos ser pacificadores para ser llamados hijos de Dios. Aquí en el versículo 45, debemos amar a nuestros enemigos y orar por aquellos que nos persiguen si queremos ser hijos de Dios.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que probablemente la idea de Jesús sobre ser pacificador se refiera a todas las obras de amor con las que intentamos eliminar la enemistad entre nosotros y otras personas. Si queremos ver esto con especificidad, Él nos da dos ejemplos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Dos Ejemplos'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo primero que menciona es la oración (versículo 44): Orad por los que os presiguen. ¿Orar qué? Se nos indica en el próximo capítulo. En Mateo 6:9–10 Jesús nos dice, &amp;quot;Vosotros, pues, oraréis así&amp;quot;. Oren para que tanto ustedes como sus enemigos santifiquen el nombre de Dios. Oren para que el reino de Dios sea reconocido en la vida de ustedes y en la de sus enemigos. Oren para que todos hagan la voluntad de Dios así como la hacen los ángeles de Dios en los cielos.  En otras palabras, se debe orar por la conversión y la santificación. El fundamento de la paz es la pureza. Oren por la pureza de ustedes y de sus enemigos para que pueda existir la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Luego en Mateo 5:47 Jesús nos da otro ejemplo específico del amor pacificador: &amp;quot;Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles&amp;quot;? En otras palabras, si existe una ruptura en una de sus relaciones, o si alguien se opone a ustedes, no deben guardar ese resentimiento. No fomenten la hostilidad tratando de evadir o haciendo caso omiso de la persona adversa. Todos sabemos que salirse del camino para no tener que saludar a la persona adversa es lo más natural. Pero ese no es el impulso del Espíritu de Dios que hizo la paz sacrificando a Su Hijo para darnos la reconciliación con Él y entre nosotros.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La pacificación intenta establecer enlaces con los demás. Intenta eliminar la hostilidad. Busca la reconciliación. Busca la armonía. Y trata de mostrar lo que pudiere ser la única cortesía que tal vez toleraría un enemigo, es decir, un saludo. El pacificador mira al enemigo de frente y saluda, &amp;quot;Buenos días, Juan.&amp;quot; Y lo dice con el anhelo de paz en su corazón, no con una cortesía falsa que enmascara su coraje. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''No es lo mismo que establecer la paz'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que oramos y tomamos todas las iniciativas prácticas para la pacificación comenzando con algo tan sencillo como un saludo. Pero no siempre lo logramos. Quiero que quede claro que la pacificación no es lo mismo que establecer la paz. Un pacificador anhela la paz y trabaja y se sacrifica por ella, pero no siempre se logra establecer la paz. &lt;br /&gt;
Es muy importante considerar Romanos 12:18 sobre este punto. Allí Pablo escribe, &amp;quot;Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres&amp;quot;. Esa es la meta de un pacificador: &amp;quot;Si es posible, en cuanto dependa de vosotros . . . &amp;quot;. No permitan que la ruptura sea culpa de ustedes.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Una pregunta difícil: ¿Paz o Verdad?''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero esto plantea una cuestión difícil: ¿Es nuestra la culpa cuando se asume una posición que causa la división? Si hemos alejado a alguien y causado su ira al hacer o decir lo correcto, ¿acaso hemos dejado de ser pacificadores? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No necesariamente. Pablo nos dice, &amp;quot;Si es posible . . . estad en paz&amp;quot;. Con esto él concede que habrá momentos en los que la defensa de la verdad hará que la paz sea imposible. Por ejemplo, él dice a los Corintios (en 11:18–19), &amp;quot;En primer lugar, cuando os reunís como iglesia, oigo que hay entre vosotros divisiones; y en parte lo creo. Es preciso que entre vosotros haya divisiones, para que se pongan de manifiesto entre vosotros los que son aprobados&amp;quot;. Él no hubiese escrito esto si los cristianos verdaderos hubiesen puesto la verdad en tela de juicio con tal de evitar la división a todo costo. Fue precisamente porque algunos cristianos fueron genuinos y genuinamente pacificadores, que se produjeron algunas divisiones. (Ver también 1 Corintios 7:15.) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Jesús dice en Mateo 10:34-36 &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;No penséis que he venido a traer paz a la tierra; no he venido a traer paz, sino espada. porque he venido a poner en enemistad al hombre contra su padre, a la hija contra su madre y a la nuera contra su suegra. Así que los enemigos del hombre serán los de su casa. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dicho de otro modo; tienen que amar la paz y trabajar por ella. Tienen que orar por sus enemigos y hacerles el bien y saludarlos; y desear fervientemente que sean eliminadas las barreras entre ustedes y sus enemigos. Pero jamás deben abandonar su lealtad a Mí y a Mi palabra, no importa cuánta hostilidad ocasione esto en contra de ustedes. No son culpables, ni están en el error, si la vida de obediencia y el mensaje de amor y de verdad ocasionan en algunos la hostilidad y en otros la aceptación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Purificar el fundamento de la paz'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Posiblemente sea esta advertencia la que Jesús quiere dar al declarar la siguiente bienaventuranza, &amp;quot;Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia&amp;quot;. En otra palabras, no se puede transigir en aquello que comprometa la justicia con tal de hacer la paz con los perseguidores. Cuando Jesús pronuncia una bendición sobre ustedes por padecer persecución por causa de la justicia, claramente subordina la meta de la paz a la meta de la justicia.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En Santiago 3:17 se lee &amp;quot; Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica&amp;quot;. Primero pura, luego pacífica, y no al revés. Este también es el orden que tenemos en las bienaventuranzas (en versículos 8 y 9): Primero, &amp;quot;Bienaventurados los de limpio corazón&amp;quot;, luego, &amp;quot;Bienaventurados los pacificadores&amp;quot;. La pureza asume prioridad sobre la paz. La pureza es la base de la paz bíblica. No se puede comprometer la pureza con el fin de obtener la paz.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====¿Por que hacer hincapié en los alcances individuales? ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para terminar, quiero dirigirme a una o dos cuestiones que en la actualidad pudieran surgir en la mente de ciertas personas con un mensaje de este tipo. En vista de la situación mundial, ¿por qué se limita este mensaje a los alcances personales de la oración, del saludo y de la reconciliación individual?  ¿Acaso no son insignificantes estos asuntos personales en comparación con la posibilidad de una guerra nuclear, los presupuestos militares, las pláticas de armas en Génova, la segregación racial en Sudáfrica, las guerras civiles en Centroamérica, la opresión religiosa en Rumanía y en Rusia, o del terrorismo internacional? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Antes de contestar esa pregunta, hagamos otras: ¿Sabía Jesús que la mano de hierro del imperio romano caía duramente sobre la tierra reducida de los judíos sin su consentimiento? ¿Se enteró Jesús de la matanza que hizo Arquelao de los tres mil judíos durante una celebración de Pascua? ¿Sabía Él que los soldados romanos podían reclutar a cualquier judío para que cargara con el equipaje de ellos? ¿Sabía Él que Pilato hizo que sus soldados aporrearan a una muchedumbre de judíos cuando protestó porque él estaba robando de la tesorería del templo? ¿Sabía Él que Pilato había masacrado a judíos sobre los terrenos del templo y luego mezcló la sangre de los judíos con la sangre que ellos iban a ofrecer con los sacrificios? &lt;br /&gt;
Cuando Jesús habló de los enemigos, ¿por qué se limitó a la oración y a los saludos y a bendiciones y a obras individuales de generosidad y bondad? ¿Por qué no habló sobre cuestiones de humillación nacional, y de la opresión romana, de la corrupción política, y del militarismo sin freno de su época? ¿Acaso estaba totalmente desconectado de las polémicas de su actualidad? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Injusticias sociales como exigencias para un arrepentiento personal''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No, no estaba desconectado. Existe otra explicación de su forma de predicar. En Lucas 13:1–5 algunas personas confrontaron a Jesús con una de las atrocidades de Pilato. Respondió Él del modo siguiente: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;“En este mismo tiempo estaban allí algunos que le contaban acerca de los galileos cuya sangre Pilato había mezclado con los sacrificios de ellos. Respondiendo Jesús, les dijo:  ¿Pensáis que estos galileos, porque padecieron tales cosas, eran más pecadores que los demás galileos? Os digo: no, antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente&amp;quot;. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tomó una indignación social considerable de injusticia y la convirtió en una exigencia de arrepentimiento personal individual. &amp;quot;¡Antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente!&amp;quot; Siempre hizo eso. ¿Por qué lo hizo así? Porque para Jesús el destino eterno de un alma humana es un asunto de mucho más importancia que el destino temporal de una nación. &lt;br /&gt;
Si uno acude a Jesús para preguntarle que si es justo pagarle impuestos a Tiberias César, dará como respuesta un mandato personal dirigido directamente al corazón: &amp;quot; Dad, pues, a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios &amp;quot; (Mateo 22:15–21). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si alguno de ustedes va a Jesús para quejarse de la injusticia de su hermano que no quiere compartir la herencia, Él responderá con una advertencia que nos da de lleno en la conciencia, &amp;quot; Hombre, ¿quién me ha puesto sobre vosotros como juez o partidor? --Mirad, guardaos de toda avaricia, porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee&amp;quot;. (Luke 12:13–15)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''El asunto de verdadera importancia en el mundo de hoy''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora regresemos a la pregunta inicial. ¿Por qué tiene que hacer hincapié el mensaje de pacificación del sermon en el monte sobre las cuestiones individuales tales como la oración, el saludar y la reconciliación personal? ¿Acaso no son insignificantes estos asuntos personales en comparación con cuestiones de guerra nuclear, presupuestos militares, pláticas de armas en Génova, la segregación racial en Sudáfrica, las guerras civiles en Centroamérica, la opresión religiosa en Rumanía y en Rusia, o del terrorismo internacional?  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La respuesta es no, porque el punto de cada uno de estos asuntos personales en el sermon del monte es hacer que quede bastante claro que cada ser humano que pueda escuchar mi voz en este momento tiene que ser una criatura nueva si quiere tener vida eterna. Tienen que tener un corazón nuevo.  Sin un corazón misericordioso, limpio y pacificador no podrán ser llamados hijos de Dios en el día del juicio. Y ese es el asunto de verdadera importancia en el mundo de hoy.  ¿Realmente está limitado el Hijo del Hombre en su modo de ver al mundo? ¿Acaso creen que está desligado de los asuntos verdaderos de la vida porque considera que la salvación eterna del alma de cada uno de ustedes es un asunto de mayor importancia que el destino temporal de cualquier país sobre la tierra? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bienaventurados son ustedes los pacificadores que oran por sus enemigos y saludan a sus adversarios con amor y con sacrifio así como lo hizo su Padre celestial para otorgar la reconciliación de Dios con los hombres y entre ellos mismos, pues ustedes serán llamados hijos de Dios y heredarán la vida eterna en el reino de su Padre.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Alalith-04-13</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://es.gospeltranslations.org/wiki/Bienaventurados_los_Pacificadores</id>
		<title>Bienaventurados los Pacificadores</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://es.gospeltranslations.org/wiki/Bienaventurados_los_Pacificadores"/>
				<updated>2018-12-16T23:27:57Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Alalith-04-13: /* ¿Qué quiere decir ser un pacificador? */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{info|Blessed Are the Peacemakers}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;'''Mateo 5:9 '''&amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con cada bienaventuranza otra puntilla es clavada en un ataúd. Dentro del ataúd yace el cadáver de un falso entendimiento de la salvación. Este entendimiento falso dice que una persona puede ser salva sin que cambie. O dicho de otro modo, que una persona puede heredar la vida eterna aun cuando sus actitudes y comportamientos sean iguales a los de las personas incrédulas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====El Grito de las Bienaventuranzas: ¡Recibe un Corazón Nuevo! ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una tras otra las bienaventuranzas nos hablan que las bendiciones eternas van a ser dadas únicamente a los que se han convertido en criaturas nuevas. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los de puro corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si no obtenemos misericordia, recibiremos juicio. Si no vemos a Dios, no estamos en el cielo. Si no somos llamados hijos de Dios, estamos fuera de la familia. En otras palabras, estas son todas las descripciones de la salvación final. Y esto es únicamente prometido para los misericordiosos, los de corazón puro y los pacificadores. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo tanto, las bienaventuranzas son como largas espinas que mantienen presionada la tapa del ataúd sobre la falsa enseñanza que dice, que si crees en Jesús irás al cielo asi no seas misericordioso, ni puro de corazón, ni pacificador. De hecho, de principio a fin, el Sermón del Monte grita: &amp;quot;¡Consígue un corazón nuevo! ¡Conviértete en una persona nueva! ¡El río del juicio está en la puerta!&amp;quot; Recuerda las palabras del versículo 20: &amp;quot;Porque os digo que si vuestra justicia no supera la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.&amp;quot; (Mateo 5:20).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y al final del sermon, en el versículo 7:26 el Señor exclama sobre la muchedumbre, “Y todo el que oye estas palabras mías y no las pone en práctica, será semejante a un hombre insensato que edificó su casa sobre la arena; y cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y azotaron aquella casa; y cayó, y grande fue su destrucción”. En otras palabras, una vida de desobediencia a las bienaventuranzas y al sermón en el monte será condenada en el juicio sin importar las creencias que tengamos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====No Sugerencias Opcionales, pero el Camino al cielo ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La semana pasada, sentí algo de culpabilidad porque probablemente no he tratado este aspecto de las bienaventuranzas con la actitud ferviente y la seriedad que se merece y que el cuidado que tengo para el bienestar eterno de ustedes no se ha mostrado tan genuino como debe ser. Sentí culpabilidad cuando leí un libro antiguo de Horatius Bonar dirigido a pastores y en el que él escribe: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Nuestras palabras se oyen débiles, incluso cuando son sanas y verídicas; las miradas poco atentas, incluso cuando nuestras palabras son importantes; y nuestro tono insinúa una apatía que tanto las palabras como las miradas intentan ocultar. (''Words to Winners of Souls'' &amp;quot;Palabras para Ganadores de Almas&amp;quot;, p. 55) &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que esta mañana quiero inculcar sobre tu conciencia con toda la seriedad que puedo, que en las bienaventuranzas Jesús no está haciendo sugerencias opcionales, y este sermón no es una serie de sugerencias sobre cómo mejorar el mundo.Todo lo contrario; Jesús está describiendo el camino al Paraíso, y este sermon es un mensaje de Dios para animarte a que te pongas en ese camino y permanezcas en ese camino para que puedas ser llamado Hijo de Dios en el juicio final.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eso es precisamente lo que está en juego esta mañana. Si te encuentras en el camino angosto o estrecho que lleva a la vida, mi propósito es ayudarte a que sigas allí. Y si todavía te encuentras en el camino espacioso que lleva a la perdición, mi propósito será dirigirte hacia el camino a la vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Cómo ser hijos de Dios====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando Jesús dice, &amp;quot; Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios&amp;quot;, no nos dice cómo podemos llegar a ser un hijo de Dios. Simplemente nos dice que los hijos de Dios son efectivamente pacificadores. Los que son pacificadores serán reconocidos en el juicio como hijos de Dios y se les lamará como lo que son y serán bienvenidos en la casa del Padre. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para saber cómo se llega a ser un hijo de Dios podemos ver, por ejemplo, Juan 1:12 y Gálatas 3:26. Juan 1:12 dice, “ Pero a todos los que le recibieron (Jesús), les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios, es decir, a los que creen en su nombre&amp;quot;. Y Gálatas 3:26 dice, &amp;quot;pues todos sois hijos de Dios mediante la fe en Cristo Jesús&amp;quot;.  En otras palabras, nos convertimos en hijos de Dios al confiar en Cristo para obtener el perdón y para que Él sea nuestra esperanza.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Los hijos de Dios muestran el carácter del Padre====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo que Jesús declara en Mateo 5:9 es que las personas que se han convertido en hijos de Dios muestran el carácter de su Padre Celestial. Y sabemos que, a partir de las Escrituras, que su Padre Celestial es un &amp;quot;Dios de paz&amp;quot; (Romanos 16:20; 1 Tesalonicenses 5:23; Hebreos 13:20). Sabemos que el cielo es un mundo de paz (Lucas 19:38). Y, más que todo, sabemos que Dios es pacificador. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados”(2 Corintios 5:19). Haciendo la paz mediante la sangre de su cruz (Colosenses 1:20). En otras palabras, aunque por naturaleza somos rebeldes a Dios y hemos cometido traición y merecemos ser juzgados en corte marcial con la pena de muerte eterna y colgados del cuello hasta la muerte; no obstante, Dios sacrificó a su propio Hijo y declaró una amnistía completa y libre para todo aquel que renuncia a sus armas de independencia y que regrese a la fe.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dios es un Dios que ama la paz, y que hace la paz. La historia completa de redención, que culmina en la muerte y resurrección de Jesús, es la estrategia de Dios para dar lugar a una paz justa y duradera entre Él y el hombre rebelde, y luego entre un hombre y otro. Por esta razón, los hijos de Dios también son así. Ellos muestran el carácter de su Padre. Ellos aman lo que Él ama. Ellos buscan lo que Él busca. Se distinguen por la manera en que están dispuestos a sacrificar por la paz del modo en que Dios lo hizo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por medio de la obra soberana de la gracia de Dios, los seres humanos rebeldes nacen de nuevo y son traídos de la rebelión a la fe, y se convierten en hijos de Dios.  Se nos da una naturaleza nueva, a la semejanza de nuestro Padre celestial (1 Juan 3:9). Si Él hace la paz, entonces sus hijos, quienes poseen Su naturaleza, igualmente buscarán hacer la paz.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====El Espíritu de Dios es el Espíritu de Paz====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
O dicho de otro modo, como lo declara Pablo en Gálatas 4:6, &amp;quot;Y porque sois hijos, Dios ha enviado el Espíritu de su Hijo a nuestros corazones, clamando: ¡Abba! ¡Padre!»&amp;quot;. Y por lo tanto, como dice en Romanos 8:14, &amp;quot; Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, los tales son hijos de Dios&amp;quot;. Y ser guiado por el Espíritu siempre incluye llevar el fruto del Espíritu. ¡Y el fruto del Espíritu es Paz! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces puede ver por qué tiene que ser así, que los hijos de Dios deben ser pacificadores. Es por medio del Espíritu de Dios que somos hechos hijos de Dios, y el Espíritu de Dios es el Espíritu de paz. Si no somos pacificadores, entonces no tenemos el Espíritu de Cristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cabe mencionar que no ganamos o merecemos el privilegio de ser llamados hijos de Dios. Debemos nuestro nuevo nacimiento a la gracia soberana de Dios (Juan 1:13). Los impulsos de la fe lo debemos a nuestro nuevo nacimiento (1 Juan 5:1). Recibimos el Espíritu Santo al ejercer esta fe (Gálatas 3:2). El fruto del Espíritu es la paz (Gálatas 5:22). Y los que dan el fruto de la paz son los hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nuestra salvación entera, desde el principio hasta el final, es completamente por gracia—y en esa gracia se basan nuestra esperanza, nuestro gozo, y nuestra libertad. Pero nuestra salvación final no es incondicional, porque tenemos que ser pacificadores - y aquí es donde radican la sinceridad y la gran seriedad con la que debemos tratar estas bienaventuranzas, y buscar la gracia de Dios en la vida cotidiana. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora, veamos . . .&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====¿Qué quiere decir ser un pacificador?====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La promesa de ser hijo en la segunda cláusula de Mateo 5:9 nos dirige a Mateo 5:43–45 como elemento principal en la comprensión de este concepto. Ambas citas nos indican cómo mostramos que somos hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Oísteis que fue dicho: &amp;quot;Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo&amp;quot;. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os odian y orad por los que os ultrajan y os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos y llover sobre justos e injustos. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Note el versículo 45, &amp;quot;... para que puedan ser hijos de su Padre que está en el cielo&amp;quot;. El pensamiento es el mismo que en Mateo 5: 9. Allí, debemos ser pacificadores para ser llamados hijos de Dios. Aquí en el versículo 45, debemos amar a nuestros enemigos y orar por aquellos que nos persiguen si queremos ser hijos de Dios.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que probablemente la idea de Jesús sobre ser pacificador se refiera a todas las obras de amor con las que intentamos eliminar la enemistad entre nosotros y otras personas. Si queremos ver esto con especificidad, Él nos da dos ejemplos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Dos Ejemplos'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo primero que menciona es la oración (versículo 44): Orad por los que os presiguen. ¿Orar qué? Se nos indica en el próximo capítulo. En Mateo 6:9–10 Jesús nos dice, &amp;quot;Vosotros, pues, oraréis así&amp;quot;. Oren para que tanto ustedes como sus enemigos santifiquen el nombre de Dios. Oren para que el reino de Dios sea reconocido en la vida de ustedes y en la de sus enemigos. Oren para que todos hagan la voluntad de Dios así como la hacen los ángeles de Dios en los cielos.  En otras palabras, se debe orar por la conversión y la santificación. El fundamento de la paz es la pureza. Oren por la pureza de ustedes y de sus enemigos para que pueda existir la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Luego en Mateo 5:47 Jesús nos da otro ejemplo específico del amor pacificador: &amp;quot;Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles&amp;quot;? En otras palabras, si existe una ruptura en una de sus relaciones, o si alguien se opone a ustedes, no deben guardar ese resentimiento. No fomenten la hostilidad tratando de evadir o haciendo caso omiso de la persona adversa. Todos sabemos que salirse del camino para no tener que saludar a la persona adversa es lo más natural. Pero ese no es el impulso del Espíritu de Dios que hizo la paz sacrificando a Su Hijo para darnos la reconciliación con Él y entre nosotros.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La pacificación intenta establecer enlaces con los demás. Intenta eliminar la hostilidad. Busca la reconciliación. Busca la armonía. Y trata de mostrar lo que pudiere ser la única cortesía que tal vez toleraría un enemigo, es decir, un saludo. El pacificador mira al enemigo de frente y saluda, &amp;quot;Buenos días, Juan.&amp;quot; Y lo dice con el anhelo de paz en su corazón, no con una cortesía falsa que enmascara su coraje. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''No es lo mismo que establecer la paz'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que oramos y tomamos todas las iniciativas prácticas para la pacificación comenzando con algo tan sencillo como un saludo. Pero no siempre lo logramos. Quiero que quede claro que la pacificación no es lo mismo que establecer la paz. Un pacificador anhela la paz y trabaja y se sacrifica por ella, pero no siempre se logra establecer la paz. &lt;br /&gt;
Es muy importante considerar Romanos 12:18 sobre este punto. Allí Pablo escribe, &amp;quot;Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres&amp;quot;. Esa es la meta de un pacificador: &amp;quot;Si es posible, en cuanto dependa de vosotros . . . &amp;quot;. No permitan que la ruptura sea culpa de ustedes.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Una pregunta difícil: Paz o Verdad?''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero esto plantea una cuestión difícil: ¿Es nuestra la culpa cuando se asume una posición que causa la división? Si hemos alejado a alguien y causado su ira al hacer o decir lo correcto, ¿acaso hemos dejado de ser pacificadores? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No necesariamente. Pablo nos dice, &amp;quot;Si es posible . . . estad en paz&amp;quot;. Con esto él concede que habrá momentos en los que la defensa de la verdad hará que la paz sea imposible. Por ejemplo, él dice a los Corintios (en 11:18–19), &amp;quot;En primer lugar, cuando os reunís como iglesia, oigo que hay entre vosotros divisiones; y en parte lo creo. Es preciso que entre vosotros haya divisiones, para que se pongan de manifiesto entre vosotros los que son aprobados&amp;quot;. Él no hubiese escrito esto si los cristianos verdaderos hubiesen puesto la verdad en tela de juicio con tal de evitar la división a todo costo. Fue precisamente porque algunos cristianos fueron genuinos y genuinamente pacificadores, que se produjeron algunas divisiones. (Ver también 1 Corintios 7:15.) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Jesús dice en Mateo 10:34-36 &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;No penséis que he venido a traer paz a la tierra; no he venido a traer paz, sino espada. porque he venido a poner en enemistad al hombre contra su padre, a la hija contra su madre y a la nuera contra su suegra. Así que los enemigos del hombre serán los de su casa. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dicho de otro modo; tienen que amar la paz y trabajar por ella. Tienen que orar por sus enemigos y hacerles el bien y saludarlos; y desear fervientemente que sean eliminadas las barreras entre ustedes y sus enemigos. Pero jamás deben abandonar su lealtad a Mí y a Mi palabra, no importa cuánta hostilidad ocasione esto en contra de ustedes. No son culpables, ni están en el error, si la vida de obediencia y el mensaje de amor y de verdad ocasionan en algunos la hostilidad y en otros la aceptación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Purificar el fundamento de la paz'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Posiblemente sea esta advertencia la que Jesús quiere dar al declarar la siguiente bienaventuranza, &amp;quot;Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia&amp;quot;. En otra palabras, no se puede transigir en aquello que comprometa la justicia con tal de hacer la paz con los perseguidores. Cuando Jesús pronuncia una bendición sobre ustedes por padecer persecución por causa de la justicia, claramente subordina la meta de la paz a la meta de la justicia.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En Santiago 3:17 se lee &amp;quot; Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica&amp;quot;. Primero pura, luego pacífica, y no al revés. Este también es el orden que tenemos en las bienaventuranzas (en versículos 8 y 9): Primero, &amp;quot;Bienaventurados los de limpio corazón&amp;quot;, luego, &amp;quot;Bienaventurados los pacificadores&amp;quot;. La pureza asume prioridad sobre la paz. La pureza es la base de la paz bíblica. No se puede comprometer la pureza con el fin de obtener la paz.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====¿Por que hacer hincapié en los alcances individuales? ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para terminar, quiero dirigirme a una o dos cuestiones que en la actualidad pudieran surgir en la mente de ciertas personas con un mensaje de este tipo. En vista de la situación mundial, ¿por qué se limita este mensaje a los alcances personales de la oración, del saludo y de la reconciliación individual?  ¿Acaso no son insignificantes estos asuntos personales en comparación con la posibilidad de una guerra nuclear, los presupuestos militares, las pláticas de armas en Génova, la segregación racial en Sudáfrica, las guerras civiles en Centroamérica, la opresión religiosa en Rumanía y en Rusia, o del terrorismo internacional? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Antes de contestar esa pregunta, hagamos otras: ¿Sabía Jesús que la mano de hierro del imperio romano caía duramente sobre la tierra reducida de los judíos sin su consentimiento? ¿Se enteró Jesús de la matanza que hizo Arquelao de los tres mil judíos durante una celebración de Pascua? ¿Sabía Él que los soldados romanos podían reclutar a cualquier judío para que cargara con el equipaje de ellos? ¿Sabía Él que Pilato hizo que sus soldados aporrearan a una muchedumbre de judíos cuando protestó porque él estaba robando de la tesorería del templo? ¿Sabía Él que Pilato había masacrado a judíos sobre los terrenos del templo y luego mezcló la sangre de los judíos con la sangre que ellos iban a ofrecer con los sacrificios? &lt;br /&gt;
Cuando Jesús habló de los enemigos, ¿por qué se limitó a la oración y a los saludos y a bendiciones y a obras individuales de generosidad y bondad? ¿Por qué no habló sobre cuestiones de humillación nacional, y de la opresión romana, de la corrupción política, y del militarismo sin freno de su época? ¿Acaso estaba totalmente desconectado de las polémicas de su actualidad? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Injusticias sociales como exigencias para un arrepentiento personal''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No, no estaba desconectado. Existe otra explicación de su forma de predicar. En Lucas 13:1–5 algunas personas confrontaron a Jesús con una de las atrocidades de Pilato. Respondió Él del modo siguiente: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;“En este mismo tiempo estaban allí algunos que le contaban acerca de los galileos cuya sangre Pilato había mezclado con los sacrificios de ellos. Respondiendo Jesús, les dijo:  ¿Pensáis que estos galileos, porque padecieron tales cosas, eran más pecadores que los demás galileos? Os digo: no, antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente&amp;quot;. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tomó una indignación social considerable de injusticia y la convirtió en una exigencia de arrepentimiento personal individual. &amp;quot;¡Antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente!&amp;quot; Siempre hizo eso. ¿Por qué lo hizo así? Porque para Jesús el destino eterno de un alma humana es un asunto de mucho más importancia que el destino temporal de una nación. &lt;br /&gt;
Si uno acude a Jesús para preguntarle que si es justo pagarle impuestos a Tiberias César, dará como respuesta un mandato personal dirigido directamente al corazón: &amp;quot; Dad, pues, a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios &amp;quot; (Mateo 22:15–21). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si alguno de ustedes va a Jesús para quejarse de la injusticia de su hermano que no quiere compartir la herencia, Él responderá con una advertencia que nos da de lleno en la conciencia, &amp;quot; Hombre, ¿quién me ha puesto sobre vosotros como juez o partidor? --Mirad, guardaos de toda avaricia, porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee&amp;quot;. (Luke 12:13–15)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''El asunto de verdadera importancia en el mundo de hoy''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora regresemos a la pregunta inicial. ¿Por qué tiene que hacer hincapié el mensaje de pacificación del sermon en el monte sobre las cuestiones individuales tales como la oración, el saludar y la reconciliación personal? ¿Acaso no son insignificantes estos asuntos personales en comparación con cuestiones de guerra nuclear, presupuestos militares, pláticas de armas en Génova, la segregación racial en Sudáfrica, las guerras civiles en Centroamérica, la opresión religiosa en Rumanía y en Rusia, o del terrorismo internacional?  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La respuesta es no, porque el punto de cada uno de estos asuntos personales en el sermon del monte es hacer que quede bastante claro que cada ser humano que pueda escuchar mi voz en este momento tiene que ser una criatura nueva si quiere tener vida eterna. Tienen que tener un corazón nuevo.  Sin un corazón misericordioso, limpio y pacificador no podrán ser llamados hijos de Dios en el día del juicio. Y ese es el asunto de verdadera importancia en el mundo de hoy.  ¿Realmente está limitado el Hijo del Hombre en su modo de ver al mundo? ¿Acaso creen que está desligado de los asuntos verdaderos de la vida porque considera que la salvación eterna del alma de cada uno de ustedes es un asunto de mayor importancia que el destino temporal de cualquier país sobre la tierra? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bienaventurados son ustedes los pacificadores que oran por sus enemigos y saludan a sus adversarios con amor y con sacrifio así como lo hizo su Padre celestial para otorgar la reconciliación de Dios con los hombres y entre ellos mismos, pues ustedes serán llamados hijos de Dios y heredarán la vida eterna en el reino de su Padre.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Alalith-04-13</name></author>	</entry>

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		<id>http://es.gospeltranslations.org/wiki/Bienaventurados_los_Pacificadores</id>
		<title>Bienaventurados los Pacificadores</title>
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				<updated>2018-12-16T22:58:10Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Alalith-04-13: /* ¿Qué quiere decir ser un pacificador? */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{info|Blessed Are the Peacemakers}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;'''Mateo 5:9 '''&amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con cada bienaventuranza otra puntilla es clavada en un ataúd. Dentro del ataúd yace el cadáver de un falso entendimiento de la salvación. Este entendimiento falso dice que una persona puede ser salva sin que cambie. O dicho de otro modo, que una persona puede heredar la vida eterna aun cuando sus actitudes y comportamientos sean iguales a los de las personas incrédulas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====El Grito de las Bienaventuranzas: ¡Recibe un Corazón Nuevo! ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una tras otra las bienaventuranzas nos hablan que las bendiciones eternas van a ser dadas únicamente a los que se han convertido en criaturas nuevas. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los de puro corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si no obtenemos misericordia, recibiremos juicio. Si no vemos a Dios, no estamos en el cielo. Si no somos llamados hijos de Dios, estamos fuera de la familia. En otras palabras, estas son todas las descripciones de la salvación final. Y esto es únicamente prometido para los misericordiosos, los de corazón puro y los pacificadores. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo tanto, las bienaventuranzas son como largas espinas que mantienen presionada la tapa del ataúd sobre la falsa enseñanza que dice, que si crees en Jesús irás al cielo asi no seas misericordioso, ni puro de corazón, ni pacificador. De hecho, de principio a fin, el Sermón del Monte grita: &amp;quot;¡Consígue un corazón nuevo! ¡Conviértete en una persona nueva! ¡El río del juicio está en la puerta!&amp;quot; Recuerda las palabras del versículo 20: &amp;quot;Porque os digo que si vuestra justicia no supera la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.&amp;quot; (Mateo 5:20).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y al final del sermon, en el versículo 7:26 el Señor exclama sobre la muchedumbre, “Y todo el que oye estas palabras mías y no las pone en práctica, será semejante a un hombre insensato que edificó su casa sobre la arena; y cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y azotaron aquella casa; y cayó, y grande fue su destrucción”. En otras palabras, una vida de desobediencia a las bienaventuranzas y al sermón en el monte será condenada en el juicio sin importar las creencias que tengamos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====No Sugerencias Opcionales, pero el Camino al cielo ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La semana pasada, sentí algo de culpabilidad porque probablemente no he tratado este aspecto de las bienaventuranzas con la actitud ferviente y la seriedad que se merece y que el cuidado que tengo para el bienestar eterno de ustedes no se ha mostrado tan genuino como debe ser. Sentí culpabilidad cuando leí un libro antiguo de Horatius Bonar dirigido a pastores y en el que él escribe: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Nuestras palabras se oyen débiles, incluso cuando son sanas y verídicas; las miradas poco atentas, incluso cuando nuestras palabras son importantes; y nuestro tono insinúa una apatía que tanto las palabras como las miradas intentan ocultar. (''Words to Winners of Souls'' &amp;quot;Palabras para Ganadores de Almas&amp;quot;, p. 55) &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que esta mañana quiero inculcar sobre tu conciencia con toda la seriedad que puedo, que en las bienaventuranzas Jesús no está haciendo sugerencias opcionales, y este sermón no es una serie de sugerencias sobre cómo mejorar el mundo.Todo lo contrario; Jesús está describiendo el camino al Paraíso, y este sermon es un mensaje de Dios para animarte a que te pongas en ese camino y permanezcas en ese camino para que puedas ser llamado Hijo de Dios en el juicio final.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eso es precisamente lo que está en juego esta mañana. Si te encuentras en el camino angosto o estrecho que lleva a la vida, mi propósito es ayudarte a que sigas allí. Y si todavía te encuentras en el camino espacioso que lleva a la perdición, mi propósito será dirigirte hacia el camino a la vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Cómo ser hijos de Dios====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando Jesús dice, &amp;quot; Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios&amp;quot;, no nos dice cómo podemos llegar a ser un hijo de Dios. Simplemente nos dice que los hijos de Dios son efectivamente pacificadores. Los que son pacificadores serán reconocidos en el juicio como hijos de Dios y se les lamará como lo que son y serán bienvenidos en la casa del Padre. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para saber cómo se llega a ser un hijo de Dios podemos ver, por ejemplo, Juan 1:12 y Gálatas 3:26. Juan 1:12 dice, “ Pero a todos los que le recibieron (Jesús), les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios, es decir, a los que creen en su nombre&amp;quot;. Y Gálatas 3:26 dice, &amp;quot;pues todos sois hijos de Dios mediante la fe en Cristo Jesús&amp;quot;.  En otras palabras, nos convertimos en hijos de Dios al confiar en Cristo para obtener el perdón y para que Él sea nuestra esperanza.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Los hijos de Dios muestran el carácter del Padre====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo que Jesús declara en Mateo 5:9 es que las personas que se han convertido en hijos de Dios muestran el carácter de su Padre Celestial. Y sabemos que, a partir de las Escrituras, que su Padre Celestial es un &amp;quot;Dios de paz&amp;quot; (Romanos 16:20; 1 Tesalonicenses 5:23; Hebreos 13:20). Sabemos que el cielo es un mundo de paz (Lucas 19:38). Y, más que todo, sabemos que Dios es pacificador. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados”(2 Corintios 5:19). Haciendo la paz mediante la sangre de su cruz (Colosenses 1:20). En otras palabras, aunque por naturaleza somos rebeldes a Dios y hemos cometido traición y merecemos ser juzgados en corte marcial con la pena de muerte eterna y colgados del cuello hasta la muerte; no obstante, Dios sacrificó a su propio Hijo y declaró una amnistía completa y libre para todo aquel que renuncia a sus armas de independencia y que regrese a la fe.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dios es un Dios que ama la paz, y que hace la paz. La historia completa de redención, que culmina en la muerte y resurrección de Jesús, es la estrategia de Dios para dar lugar a una paz justa y duradera entre Él y el hombre rebelde, y luego entre un hombre y otro. Por esta razón, los hijos de Dios también son así. Ellos muestran el carácter de su Padre. Ellos aman lo que Él ama. Ellos buscan lo que Él busca. Se distinguen por la manera en que están dispuestos a sacrificar por la paz del modo en que Dios lo hizo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por medio de la obra soberana de la gracia de Dios, los seres humanos rebeldes nacen de nuevo y son traídos de la rebelión a la fe, y se convierten en hijos de Dios.  Se nos da una naturaleza nueva, a la semejanza de nuestro Padre celestial (1 Juan 3:9). Si Él hace la paz, entonces sus hijos, quienes poseen Su naturaleza, igualmente buscarán hacer la paz.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====El Espíritu de Dios es el Espíritu de Paz====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
O dicho de otro modo, como lo declara Pablo en Gálatas 4:6, &amp;quot;Y porque sois hijos, Dios ha enviado el Espíritu de su Hijo a nuestros corazones, clamando: ¡Abba! ¡Padre!»&amp;quot;. Y por lo tanto, como dice en Romanos 8:14, &amp;quot; Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, los tales son hijos de Dios&amp;quot;. Y ser guiado por el Espíritu siempre incluye llevar el fruto del Espíritu. ¡Y el fruto del Espíritu es Paz! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces puede ver por qué tiene que ser así, que los hijos de Dios deben ser pacificadores. Es por medio del Espíritu de Dios que somos hechos hijos de Dios, y el Espíritu de Dios es el Espíritu de paz. Si no somos pacificadores, entonces no tenemos el Espíritu de Cristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cabe mencionar que no ganamos o merecemos el privilegio de ser llamados hijos de Dios. Debemos nuestro nuevo nacimiento a la gracia soberana de Dios (Juan 1:13). Los impulsos de la fe lo debemos a nuestro nuevo nacimiento (1 Juan 5:1). Recibimos el Espíritu Santo al ejercer esta fe (Gálatas 3:2). El fruto del Espíritu es la paz (Gálatas 5:22). Y los que dan el fruto de la paz son los hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nuestra salvación entera, desde el principio hasta el final, es completamente por gracia—y en esa gracia se basan nuestra esperanza, nuestro gozo, y nuestra libertad. Pero nuestra salvación final no es incondicional, porque tenemos que ser pacificadores - y aquí es donde radican la sinceridad y la gran seriedad con la que debemos tratar estas bienaventuranzas, y buscar la gracia de Dios en la vida cotidiana. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora, veamos . . .&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====¿Qué quiere decir ser un pacificador?====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La promesa de ser hijo en la segunda cláusula de Mateo 5:9 nos dirige a Mateo 5:43–45 como elemento principal en la comprensión de este concepto. Ambas citas nos indican cómo mostramos que somos hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Oísteis que fue dicho: &amp;quot;Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo&amp;quot;. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os odian y orad por los que os ultrajan y os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos y llover sobre justos e injustos. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Note el versículo 45, &amp;quot;... para que puedan ser hijos de su Padre que está en el cielo&amp;quot;. El pensamiento es el mismo que en Mateo 5: 9. Allí, debemos ser pacificadores para ser llamados hijos de Dios. Aquí en el versículo 45, debemos amar a nuestros enemigos y orar por aquellos que nos persiguen si queremos ser hijos de Dios.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que probablemente la idea de Jesús sobre ser pacificador se refiera a todas las obras de amor con las que intentamos eliminar la enemistad entre nosotros y otras personas. Si queremos ver esto con especificidad, Él nos da dos ejemplos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Dos Ejemplos'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo primero que menciona es la oración (versículo 44): Orad por los que os presiguen. ¿Orar qué? Se nos indica en el próximo capítulo. En Mateo 6:9–10 Jesús nos dice, &amp;quot;Vosotros, pues, oraréis así&amp;quot;. Oren para que tanto ustedes como sus enemigos santifiquen el nombre de Dios. Oren para que el reino de Dios sea reconocido en la vida de ustedes y en la de sus enemigos. Oren para que todos hagan la voluntad de Dios así como la hacen los ángeles de Dios en los cielos.  En otras palabras, se debe orar por la conversión y la santificación. El fundamento de la paz es la pureza. Oren por la pureza de ustedes y de sus enemigos para que pueda existir la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Luego en Mateo 5:47 Jesús nos da otro ejemplo específico del amor de pacificador: &amp;quot;Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles&amp;quot;? En otras palabras, si existe una ruptura en una de sus relaciones, o si alguien se opone a ustedes, no deben guardar ese resentimiento. No fomenten la hostilidad tratando de evadir o haciendo caso omiso de la persona adversa. Todos sabemos que salirse del camino para no tener que saludar a la persona adversa es lo más natural. Pero ese no es el impulso del Espíritu de Dios que hizo la paz sacrificando a Su Hijo para darnos la reconciliación con Él y entre nosotros.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La pacificación intenta establecer enlaces con los demás. Intenta eliminar la hostilidad. Busca la reconciliación. Busca la armonía. Y trata de mostrar lo que pudiere ser la única cortesía que tal vez toleraría un enemigo, es decir, un saludo. El pacificador mira al enemigo de frente y saluda, &amp;quot;Buenos días, Juan.&amp;quot; Y lo dice con el anhelo de paz en su corazón, no con una cortesía falsa que enmascara su coraje. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''No es lo mismo que establecer la paz'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que oramos y tomamos todas las iniciativas prácticas para la pacificación comenzando con algo tan sencillo como un saludo. Pero no siempre lo logramos. Quiero que quede claro que la pacificación no es lo mismo que establecer la paz. Un pacificador anhela la paz y trabaja y se sacrifica por ella, pero no siempre se logra establecer la paz. &lt;br /&gt;
Es muy importante considerar Romanos 12:18 sobre este punto. Allí Pablo escribe, &amp;quot;Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres&amp;quot;. Esa es la meta de un pacificador: &amp;quot;Si es posible, en cuanto dependa de vosotros . . . &amp;quot;. No permitan que la ruptura sea culpa de ustedes.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Una pregunta difícil: Paz o Verdad?''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero esto plantea una cuestión difícil: ¿Es nuestra la culpa cuando se asume una posición que causa la división? Si hemos alejado a alguien y causado su ira al hacer o decir lo correcto, ¿acaso hemos dejado de ser pacificadores? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No necesariamente. Pablo nos dice, &amp;quot;Si es posible . . . estad en paz&amp;quot;. Con esto él concede que habrá momentos en los que la defensa de la verdad hará que la paz sea imposible. Por ejemplo, él escribió en primera de corintios (en 11:18–19), &amp;quot;En primer lugar, cuando os reunís como iglesia, oigo que hay entre vosotros divisiones; y en parte lo creo. Es preciso que entre vosotros haya divisiones, para que se pongan de manifiesto entre vosotros los que son aprobados&amp;quot;. Él no hubiera escrito esto si los cristianos verdaderos debieron de haber puesto la verdad en tela de juicio con tal de evitar la división a todo costo. Fue precisamente porque algunos cristianos fueron genuinos y genuinamente pacificadores, que se produjeron algunas divisiones. (Ver también 1 Corintios 7:15.) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Jesús dice en Mateo 10:34-36 &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;No penséis que he venido a traer paz a la tierra; no he venido a traer paz, sino espada. porque he venido a poner en enemistad al hombre contra su padre, a la hija contra su madre y a la nuera contra su suegra. Así que los enemigos del hombre serán los de su casa. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dicho de otro modo; tienen que amar la paz y trabajar por ella. Tienen que orar por sus enemigos y hacerles el bien y saludarlos; y desear fervientemente que sean eliminadas las barreras entre ustedes y sus enemigos. Pero jamás deben abandonar su lealtad a Mí y a Mi palabra, no importa cuánta hostilidad ocasione esto en contra de ustedes. No son culpables, ni están en el error, si la vida de obediencia y el mensaje de amor y de verdad ocasionan en algunos la hostilidad y en otros la aceptación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Purificar el fundamento de la paz'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Posiblemente sea esta advertencia la que Jesús quiere dar al declarar la siguiente bienaventuranza, &amp;quot;Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia&amp;quot;. En otra palabras, no se puede transigir en aquello que comprometa la justicia con tal de hacer la paz con los perseguidores. Cuando Jesús pronuncia una bendición sobre ustedes por padecer persecución por causa de la justicia, claramente subordina la meta de la paz a la meta de la justicia.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En Santiago 3:17 se lee &amp;quot; Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica&amp;quot;. Primero pura, luego pacífica, y no al revés. Este también es el orden que tenemos en las bienaventuranzas (en versículos 8 y 9): Primero, &amp;quot;Bienaventurados los de limpio corazón&amp;quot;, luego, &amp;quot;Bienaventurados los pacificadores&amp;quot;. La pureza asume prioridad sobre la paz. La pureza es la base de la paz bíblica. No se puede comprometer la pureza con el fin de obtener la paz.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====¿Por que hacer hincapié en los alcances individuales? ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para terminar, quiero dirigirme a una o dos cuestiones que en la actualidad pudieran surgir en la mente de ciertas personas con un mensaje de este tipo. En vista de la situación mundial, ¿por qué se limita este mensaje a los alcances personales de la oración, del saludo y de la reconciliación individual?  ¿Acaso no son insignificantes estos asuntos personales en comparación con la posibilidad de una guerra nuclear, los presupuestos militares, las pláticas de armas en Génova, la segregación racial en Sudáfrica, las guerras civiles en Centroamérica, la opresión religiosa en Rumanía y en Rusia, o del terrorismo internacional? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Antes de contestar esa pregunta, hagamos otras: ¿Sabía Jesús que la mano de hierro del imperio romano caía duramente sobre la tierra reducida de los judíos sin su consentimiento? ¿Se enteró Jesús de la matanza que hizo Arquelao de los tres mil judíos durante una celebración de Pascua? ¿Sabía Él que los soldados romanos podían reclutar a cualquier judío para que cargara con el equipaje de ellos? ¿Sabía Él que Pilato hizo que sus soldados aporrearan a una muchedumbre de judíos cuando protestó porque él estaba robando de la tesorería del templo? ¿Sabía Él que Pilato había masacrado a judíos sobre los terrenos del templo y luego mezcló la sangre de los judíos con la sangre que ellos iban a ofrecer con los sacrificios? &lt;br /&gt;
Cuando Jesús habló de los enemigos, ¿por qué se limitó a la oración y a los saludos y a bendiciones y a obras individuales de generosidad y bondad? ¿Por qué no habló sobre cuestiones de humillación nacional, y de la opresión romana, de la corrupción política, y del militarismo sin freno de su época? ¿Acaso estaba totalmente desconectado de las polémicas de su actualidad? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Injusticias sociales como exigencias para un arrepentiento personal''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No, no estaba desconectado. Existe otra explicación de su forma de predicar. En Lucas 13:1–5 algunas personas confrontaron a Jesús con una de las atrocidades de Pilato. Respondió Él del modo siguiente: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;“En este mismo tiempo estaban allí algunos que le contaban acerca de los galileos cuya sangre Pilato había mezclado con los sacrificios de ellos. Respondiendo Jesús, les dijo:  ¿Pensáis que estos galileos, porque padecieron tales cosas, eran más pecadores que los demás galileos? Os digo: no, antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente&amp;quot;. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tomó una indignación social considerable de injusticia y la convirtió en una exigencia de arrepentimiento personal individual. &amp;quot;¡Antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente!&amp;quot; Siempre hizo eso. ¿Por qué lo hizo así? Porque para Jesús el destino eterno de un alma humana es un asunto de mucho más importancia que el destino temporal de una nación. &lt;br /&gt;
Si uno acude a Jesús para preguntarle que si es justo pagarle impuestos a Tiberias César, dará como respuesta un mandato personal dirigido directamente al corazón: &amp;quot; Dad, pues, a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios &amp;quot; (Mateo 22:15–21). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si alguno de ustedes va a Jesús para quejarse de la injusticia de su hermano que no quiere compartir la herencia, Él responderá con una advertencia que nos da de lleno en la conciencia, &amp;quot; Hombre, ¿quién me ha puesto sobre vosotros como juez o partidor? --Mirad, guardaos de toda avaricia, porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee&amp;quot;. (Luke 12:13–15)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''El asunto de verdadera importancia en el mundo de hoy''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora regresemos a la pregunta inicial. ¿Por qué tiene que hacer hincapié el mensaje de pacificación del sermon en el monte sobre las cuestiones individuales tales como la oración, el saludar y la reconciliación personal? ¿Acaso no son insignificantes estos asuntos personales en comparación con cuestiones de guerra nuclear, presupuestos militares, pláticas de armas en Génova, la segregación racial en Sudáfrica, las guerras civiles en Centroamérica, la opresión religiosa en Rumanía y en Rusia, o del terrorismo internacional?  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La respuesta es no, porque el punto de cada uno de estos asuntos personales en el sermon del monte es hacer que quede bastante claro que cada ser humano que pueda escuchar mi voz en este momento tiene que ser una criatura nueva si quiere tener vida eterna. Tienen que tener un corazón nuevo.  Sin un corazón misericordioso, limpio y pacificador no podrán ser llamados hijos de Dios en el día del juicio. Y ese es el asunto de verdadera importancia en el mundo de hoy.  ¿Realmente está limitado el Hijo del Hombre en su modo de ver al mundo? ¿Acaso creen que está desligado de los asuntos verdaderos de la vida porque considera que la salvación eterna del alma de cada uno de ustedes es un asunto de mayor importancia que el destino temporal de cualquier país sobre la tierra? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bienaventurados son ustedes los pacificadores que oran por sus enemigos y saludan a sus adversarios con amor y con sacrifio así como lo hizo su Padre celestial para otorgar la reconciliación de Dios con los hombres y entre ellos mismos, pues ustedes serán llamados hijos de Dios y heredarán la vida eterna en el reino de su Padre.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Alalith-04-13</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://es.gospeltranslations.org/wiki/Bienaventurados_los_Pacificadores</id>
		<title>Bienaventurados los Pacificadores</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://es.gospeltranslations.org/wiki/Bienaventurados_los_Pacificadores"/>
				<updated>2018-12-03T19:57:24Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Alalith-04-13: /* El Espíritu de Dios es el Espíritu de Paz */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{info|Blessed Are the Peacemakers}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;'''Mateo 5:9 '''&amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con cada bienaventuranza otra puntilla es clavada en un ataúd. Dentro del ataúd yace el cadáver de un falso entendimiento de la salvación. Este entendimiento falso dice que una persona puede ser salva sin que cambie. O dicho de otro modo, que una persona puede heredar la vida eterna aun cuando sus actitudes y comportamientos sean iguales a los de las personas incrédulas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====El Grito de las Bienaventuranzas: ¡Recibe un Corazón Nuevo! ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una tras otra las bienaventuranzas nos hablan que las bendiciones eternas van a ser dadas únicamente a los que se han convertido en criaturas nuevas. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los de puro corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si no obtenemos misericordia, recibiremos juicio. Si no vemos a Dios, no estamos en el cielo. Si no somos llamados hijos de Dios, estamos fuera de la familia. En otras palabras, estas son todas las descripciones de la salvación final. Y esto es únicamente prometido para los misericordiosos, los de corazón puro y los pacificadores. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo tanto, las bienaventuranzas son como largas espinas que mantienen presionada la tapa del ataúd sobre la falsa enseñanza que dice, que si crees en Jesús irás al cielo asi no seas misericordioso, ni puro de corazón, ni pacificador. De hecho, de principio a fin, el Sermón del Monte grita: &amp;quot;¡Consígue un corazón nuevo! ¡Conviértete en una persona nueva! ¡El río del juicio está en la puerta!&amp;quot; Recuerda las palabras del versículo 20: &amp;quot;Porque os digo que si vuestra justicia no supera la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.&amp;quot; (Mateo 5:20).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y al final del sermon, en el versículo 7:26 el Señor exclama sobre la muchedumbre, “Y todo el que oye estas palabras mías y no las pone en práctica, será semejante a un hombre insensato que edificó su casa sobre la arena; y cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y azotaron aquella casa; y cayó, y grande fue su destrucción”. En otras palabras, una vida de desobediencia a las bienaventuranzas y al sermón en el monte será condenada en el juicio sin importar las creencias que tengamos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====No Sugerencias Opcionales, pero el Camino al cielo ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La semana pasada, sentí algo de culpabilidad porque probablemente no he tratado este aspecto de las bienaventuranzas con la actitud ferviente y la seriedad que se merece y que el cuidado que tengo para el bienestar eterno de ustedes no se ha mostrado tan genuino como debe ser. Sentí culpabilidad cuando leí un libro antiguo de Horatius Bonar dirigido a pastores y en el que él escribe: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Nuestras palabras se oyen débiles, incluso cuando son sanas y verídicas; las miradas poco atentas, incluso cuando nuestras palabras son importantes; y nuestro tono insinúa una apatía que tanto las palabras como las miradas intentan ocultar. (''Words to Winners of Souls'' &amp;quot;Palabras para Ganadores de Almas&amp;quot;, p. 55) &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que esta mañana quiero inculcar sobre tu conciencia con toda la seriedad que puedo, que en las bienaventuranzas Jesús no está haciendo sugerencias opcionales, y este sermón no es una serie de sugerencias sobre cómo mejorar el mundo.Todo lo contrario; Jesús está describiendo el camino al Paraíso, y este sermon es un mensaje de Dios para animarte a que te pongas en ese camino y permanezcas en ese camino para que puedas ser llamado Hijo de Dios en el juicio final.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eso es precisamente lo que está en juego esta mañana. Si te encuentras en el camino angosto o estrecho que lleva a la vida, mi propósito es ayudarte a que sigas allí. Y si todavía te encuentras en el camino espacioso que lleva a la perdición, mi propósito será dirigirte hacia el camino a la vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Cómo ser hijos de Dios====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando Jesús dice, &amp;quot; Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios&amp;quot;, no nos dice cómo podemos llegar a ser un hijo de Dios. Simplemente nos dice que los hijos de Dios son efectivamente pacificadores. Los que son pacificadores serán reconocidos en el juicio como hijos de Dios y se les lamará como lo que son y serán bienvenidos en la casa del Padre. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para saber cómo se llega a ser un hijo de Dios podemos ver, por ejemplo, Juan 1:12 y Gálatas 3:26. Juan 1:12 dice, “ Pero a todos los que le recibieron (Jesús), les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios, es decir, a los que creen en su nombre&amp;quot;. Y Gálatas 3:26 dice, &amp;quot;pues todos sois hijos de Dios mediante la fe en Cristo Jesús&amp;quot;.  En otras palabras, nos convertimos en hijos de Dios al confiar en Cristo para obtener el perdón y para que Él sea nuestra esperanza.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Los hijos de Dios muestran el carácter del Padre====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo que Jesús declara en Mateo 5:9 es que las personas que se han convertido en hijos de Dios muestran el carácter de su Padre Celestial. Y sabemos que, a partir de las Escrituras, que su Padre Celestial es un &amp;quot;Dios de paz&amp;quot; (Romanos 16:20; 1 Tesalonicenses 5:23; Hebreos 13:20). Sabemos que el cielo es un mundo de paz (Lucas 19:38). Y, más que todo, sabemos que Dios es pacificador. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados”(2 Corintios 5:19). Haciendo la paz mediante la sangre de su cruz (Colosenses 1:20). En otras palabras, aunque por naturaleza somos rebeldes a Dios y hemos cometido traición y merecemos ser juzgados en corte marcial con la pena de muerte eterna y colgados del cuello hasta la muerte; no obstante, Dios sacrificó a su propio Hijo y declaró una amnistía completa y libre para todo aquel que renuncia a sus armas de independencia y que regrese a la fe.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dios es un Dios que ama la paz, y que hace la paz. La historia completa de redención, que culmina en la muerte y resurrección de Jesús, es la estrategia de Dios para dar lugar a una paz justa y duradera entre Él y el hombre rebelde, y luego entre un hombre y otro. Por esta razón, los hijos de Dios también son así. Ellos muestran el carácter de su Padre. Ellos aman lo que Él ama. Ellos buscan lo que Él busca. Se distinguen por la manera en que están dispuestos a sacrificar por la paz del modo en que Dios lo hizo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por medio de la obra soberana de la gracia de Dios, los seres humanos rebeldes nacen de nuevo y son traídos de la rebelión a la fe, y se convierten en hijos de Dios.  Se nos da una naturaleza nueva, a la semejanza de nuestro Padre celestial (1 Juan 3:9). Si Él hace la paz, entonces sus hijos, quienes poseen Su naturaleza, igualmente buscarán hacer la paz.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====El Espíritu de Dios es el Espíritu de Paz====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
O dicho de otro modo, como lo declara Pablo en Gálatas 4:6, &amp;quot;Y porque sois hijos, Dios ha enviado el Espíritu de su Hijo a nuestros corazones, clamando: ¡Abba! ¡Padre!»&amp;quot;. Y por lo tanto, como dice en Romanos 8:14, &amp;quot; Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, los tales son hijos de Dios&amp;quot;. Y ser guiado por el Espíritu siempre incluye llevar el fruto del Espíritu. ¡Y el fruto del Espíritu es Paz! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces puede ver por qué tiene que ser así, que los hijos de Dios deben ser pacificadores. Es por medio del Espíritu de Dios que somos hechos hijos de Dios, y el Espíritu de Dios es el Espíritu de paz. Si no somos pacificadores, entonces no tenemos el Espíritu de Cristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cabe mencionar que no ganamos o merecemos el privilegio de ser llamados hijos de Dios. Debemos nuestro nuevo nacimiento a la gracia soberana de Dios (Juan 1:13). Los impulsos de la fe lo debemos a nuestro nuevo nacimiento (1 Juan 5:1). Recibimos el Espíritu Santo al ejercer esta fe (Gálatas 3:2). El fruto del Espíritu es la paz (Gálatas 5:22). Y los que dan el fruto de la paz son los hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nuestra salvación entera, desde el principio hasta el final, es completamente por gracia—y en esa gracia se basan nuestra esperanza, nuestro gozo, y nuestra libertad. Pero nuestra salvación final no es incondicional, porque tenemos que ser pacificadores - y aquí es donde radican la sinceridad y la gran seriedad con la que debemos tratar estas bienaventuranzas, y buscar la gracia de Dios en la vida cotidiana. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora, veamos . . .&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====¿Qué quiere decir ser un pacificador?====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La promesa de ser hijo en la segunda cláusula de Mateo 5:9 nos dirige a Mateo 5:43–45 como elemento principal en la comprensión de este concepto. Ambas citas nos indican cómo mostramos que somos hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Oísteis que fue dicho: &amp;quot;Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo&amp;quot;. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os odian y orad por los que os ultrajan y os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos y llover sobre justos e injustos. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Observen el versículo 45, &amp;quot; . . . para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos&amp;quot;. La idea es la misma a la de Mateo 5:9. El versículo 9 nos dice que tenemos que ser pacificadores para ser llamados hijos de Dios. En 45 tenemos que amar a nuestros enemigos y orar por los que nos persiguen si somos hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que probablemente la idea de Jesús sobre ser pacificador se refiera a todas las obras de amor con las que intentamos eliminar la enemistad entre nosotros y otras personas. Si queremos ver esto con especificidad, Él nos da dos ejemplos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Dos Ejemplos'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo primero que menciona es la oración (versículo 44): Orad por los que os presiguen. ¿Orar qué? Se nos indica en el próximo capítulo. En Mateo 6:9–10 Jesús nos dice, &amp;quot;Vosotros, pues, oraréis así&amp;quot;. Oren para que tanto ustedes como sus enemigos santifiquen el nombre de Dios. Oren para que el reino de Dios sea reconocido en la vida de ustedes y en la de sus enemigos. Oren para que todos hagan la voluntad de Dios así como la hacen los ángeles de Dios en los cielos.  En otras palabras, se debe orar por la conversión y la santificación. El fundamento de la paz es la pureza. Oren por la pureza de ustedes y de sus enemigos para que pueda existir la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Luego en Mateo 5:47 Jesús nos da otro ejemplo específico del amor de pacificador: &amp;quot;Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles&amp;quot;? En otras palabras, si existe una ruptura en una de sus relaciones, o si alguien se opone a ustedes, no deben guardar ese resentimiento. No fomenten la hostilidad tratando de evadir o haciendo caso omiso de la persona adversa. Todos sabemos que salirse del camino para no tener que saludar a la persona adversa es lo más natural. Pero ese no es el impulso del Espíritu de Dios que hizo la paz sacrificando a Su Hijo para darnos la reconciliación con Él y entre nosotros.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La pacificación intenta establecer enlaces con los demás. Intenta eliminar la hostilidad. Busca la reconciliación. Busca la armonía. Y trata de mostrar lo que pudiere ser la única cortesía que tal vez toleraría un enemigo, es decir, un saludo. El pacificador mira al enemigo de frente y saluda, &amp;quot;Buenos días, Juan.&amp;quot; Y lo dice con el anhelo de paz en su corazón, no con una cortesía falsa que enmascara su coraje. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''No es lo mismo que establecer la paz'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que oramos y tomamos todas las iniciativas prácticas para la pacificación comenzando con algo tan sencillo como un saludo. Pero no siempre lo logramos. Quiero que quede claro que la pacificación no es lo mismo que establecer la paz. Un pacificador anhela la paz y trabaja y se sacrifica por ella, pero no siempre se logra establecer la paz. &lt;br /&gt;
Es muy importante considerar Romanos 12:18 sobre este punto. Allí Pablo escribe, &amp;quot;Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres&amp;quot;. Esa es la meta de un pacificador: &amp;quot;Si es posible, en cuanto dependa de vosotros . . . &amp;quot;. No permitan que la ruptura sea culpa de ustedes.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Una pregunta difícil: Paz o Verdad?''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero esto plantea una cuestión difícil: ¿Es nuestra la culpa cuando se asume una posición que causa la división? Si hemos alejado a alguien y causado su ira al hacer o decir lo correcto, ¿acaso hemos dejado de ser pacificadores? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No necesariamente. Pablo nos dice, &amp;quot;Si es posible . . . estad en paz&amp;quot;. Con esto él concede que habrá momentos en los que la defensa de la verdad hará que la paz sea imposible. Por ejemplo, él escribió en primera de corintios (en 11:18–19), &amp;quot;En primer lugar, cuando os reunís como iglesia, oigo que hay entre vosotros divisiones; y en parte lo creo. Es preciso que entre vosotros haya divisiones, para que se pongan de manifiesto entre vosotros los que son aprobados&amp;quot;. Él no hubiera escrito esto si los cristianos verdaderos debieron de haber puesto la verdad en tela de juicio con tal de evitar la división a todo costo. Fue precisamente porque algunos cristianos fueron genuinos y genuinamente pacificadores, que se produjeron algunas divisiones. (Ver también 1 Corintios 7:15.) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Jesús dice en Mateo 10:34-36 &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;No penséis que he venido a traer paz a la tierra; no he venido a traer paz, sino espada. porque he venido a poner en enemistad al hombre contra su padre, a la hija contra su madre y a la nuera contra su suegra. Así que los enemigos del hombre serán los de su casa. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dicho de otro modo; tienen que amar la paz y trabajar por ella. Tienen que orar por sus enemigos y hacerles el bien y saludarlos; y desear fervientemente que sean eliminadas las barreras entre ustedes y sus enemigos. Pero jamás deben abandonar su lealtad a Mí y a Mi palabra, no importa cuánta hostilidad ocasione esto en contra de ustedes. No son culpables, ni están en el error, si la vida de obediencia y el mensaje de amor y de verdad ocasionan en algunos la hostilidad y en otros la aceptación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Purificar el fundamento de la paz'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Posiblemente sea esta advertencia la que Jesús quiere dar al declarar la siguiente bienaventuranza, &amp;quot;Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia&amp;quot;. En otra palabras, no se puede transigir en aquello que comprometa la justicia con tal de hacer la paz con los perseguidores. Cuando Jesús pronuncia una bendición sobre ustedes por padecer persecución por causa de la justicia, claramente subordina la meta de la paz a la meta de la justicia.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En Santiago 3:17 se lee &amp;quot; Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica&amp;quot;. Primero pura, luego pacífica, y no al revés. Este también es el orden que tenemos en las bienaventuranzas (en versículos 8 y 9): Primero, &amp;quot;Bienaventurados los de limpio corazón&amp;quot;, luego, &amp;quot;Bienaventurados los pacificadores&amp;quot;. La pureza asume prioridad sobre la paz. La pureza es la base de la paz bíblica. No se puede comprometer la pureza con el fin de obtener la paz.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====¿Por que hacer hincapié en los alcances individuales? ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para terminar, quiero dirigirme a una o dos cuestiones que en la actualidad pudieran surgir en la mente de ciertas personas con un mensaje de este tipo. En vista de la situación mundial, ¿por qué se limita este mensaje a los alcances personales de la oración, del saludo y de la reconciliación individual?  ¿Acaso no son insignificantes estos asuntos personales en comparación con la posibilidad de una guerra nuclear, los presupuestos militares, las pláticas de armas en Génova, la segregación racial en Sudáfrica, las guerras civiles en Centroamérica, la opresión religiosa en Rumanía y en Rusia, o del terrorismo internacional? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Antes de contestar esa pregunta, hagamos otras: ¿Sabía Jesús que la mano de hierro del imperio romano caía duramente sobre la tierra reducida de los judíos sin su consentimiento? ¿Se enteró Jesús de la matanza que hizo Arquelao de los tres mil judíos durante una celebración de Pascua? ¿Sabía Él que los soldados romanos podían reclutar a cualquier judío para que cargara con el equipaje de ellos? ¿Sabía Él que Pilato hizo que sus soldados aporrearan a una muchedumbre de judíos cuando protestó porque él estaba robando de la tesorería del templo? ¿Sabía Él que Pilato había masacrado a judíos sobre los terrenos del templo y luego mezcló la sangre de los judíos con la sangre que ellos iban a ofrecer con los sacrificios? &lt;br /&gt;
Cuando Jesús habló de los enemigos, ¿por qué se limitó a la oración y a los saludos y a bendiciones y a obras individuales de generosidad y bondad? ¿Por qué no habló sobre cuestiones de humillación nacional, y de la opresión romana, de la corrupción política, y del militarismo sin freno de su época? ¿Acaso estaba totalmente desconectado de las polémicas de su actualidad? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Injusticias sociales como exigencias para un arrepentiento personal''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No, no estaba desconectado. Existe otra explicación de su forma de predicar. En Lucas 13:1–5 algunas personas confrontaron a Jesús con una de las atrocidades de Pilato. Respondió Él del modo siguiente: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;“En este mismo tiempo estaban allí algunos que le contaban acerca de los galileos cuya sangre Pilato había mezclado con los sacrificios de ellos. Respondiendo Jesús, les dijo:  ¿Pensáis que estos galileos, porque padecieron tales cosas, eran más pecadores que los demás galileos? Os digo: no, antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente&amp;quot;. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tomó una indignación social considerable de injusticia y la convirtió en una exigencia de arrepentimiento personal individual. &amp;quot;¡Antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente!&amp;quot; Siempre hizo eso. ¿Por qué lo hizo así? Porque para Jesús el destino eterno de un alma humana es un asunto de mucho más importancia que el destino temporal de una nación. &lt;br /&gt;
Si uno acude a Jesús para preguntarle que si es justo pagarle impuestos a Tiberias César, dará como respuesta un mandato personal dirigido directamente al corazón: &amp;quot; Dad, pues, a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios &amp;quot; (Mateo 22:15–21). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si alguno de ustedes va a Jesús para quejarse de la injusticia de su hermano que no quiere compartir la herencia, Él responderá con una advertencia que nos da de lleno en la conciencia, &amp;quot; Hombre, ¿quién me ha puesto sobre vosotros como juez o partidor? --Mirad, guardaos de toda avaricia, porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee&amp;quot;. (Luke 12:13–15)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''El asunto de verdadera importancia en el mundo de hoy''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora regresemos a la pregunta inicial. ¿Por qué tiene que hacer hincapié el mensaje de pacificación del sermon en el monte sobre las cuestiones individuales tales como la oración, el saludar y la reconciliación personal? ¿Acaso no son insignificantes estos asuntos personales en comparación con cuestiones de guerra nuclear, presupuestos militares, pláticas de armas en Génova, la segregación racial en Sudáfrica, las guerras civiles en Centroamérica, la opresión religiosa en Rumanía y en Rusia, o del terrorismo internacional?  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La respuesta es no, porque el punto de cada uno de estos asuntos personales en el sermon del monte es hacer que quede bastante claro que cada ser humano que pueda escuchar mi voz en este momento tiene que ser una criatura nueva si quiere tener vida eterna. Tienen que tener un corazón nuevo.  Sin un corazón misericordioso, limpio y pacificador no podrán ser llamados hijos de Dios en el día del juicio. Y ese es el asunto de verdadera importancia en el mundo de hoy.  ¿Realmente está limitado el Hijo del Hombre en su modo de ver al mundo? ¿Acaso creen que está desligado de los asuntos verdaderos de la vida porque considera que la salvación eterna del alma de cada uno de ustedes es un asunto de mayor importancia que el destino temporal de cualquier país sobre la tierra? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bienaventurados son ustedes los pacificadores que oran por sus enemigos y saludan a sus adversarios con amor y con sacrifio así como lo hizo su Padre celestial para otorgar la reconciliación de Dios con los hombres y entre ellos mismos, pues ustedes serán llamados hijos de Dios y heredarán la vida eterna en el reino de su Padre.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Alalith-04-13</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://es.gospeltranslations.org/wiki/Bienaventurados_los_Pacificadores</id>
		<title>Bienaventurados los Pacificadores</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://es.gospeltranslations.org/wiki/Bienaventurados_los_Pacificadores"/>
				<updated>2018-12-03T19:55:51Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Alalith-04-13: /* ¿Qué quiere decir ser un pacificador? */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{info|Blessed Are the Peacemakers}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;'''Mateo 5:9 '''&amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con cada bienaventuranza otra puntilla es clavada en un ataúd. Dentro del ataúd yace el cadáver de un falso entendimiento de la salvación. Este entendimiento falso dice que una persona puede ser salva sin que cambie. O dicho de otro modo, que una persona puede heredar la vida eterna aun cuando sus actitudes y comportamientos sean iguales a los de las personas incrédulas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====El Grito de las Bienaventuranzas: ¡Recibe un Corazón Nuevo! ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una tras otra las bienaventuranzas nos hablan que las bendiciones eternas van a ser dadas únicamente a los que se han convertido en criaturas nuevas. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los de puro corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si no obtenemos misericordia, recibiremos juicio. Si no vemos a Dios, no estamos en el cielo. Si no somos llamados hijos de Dios, estamos fuera de la familia. En otras palabras, estas son todas las descripciones de la salvación final. Y esto es únicamente prometido para los misericordiosos, los de corazón puro y los pacificadores. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo tanto, las bienaventuranzas son como largas espinas que mantienen presionada la tapa del ataúd sobre la falsa enseñanza que dice, que si crees en Jesús irás al cielo asi no seas misericordioso, ni puro de corazón, ni pacificador. De hecho, de principio a fin, el Sermón del Monte grita: &amp;quot;¡Consígue un corazón nuevo! ¡Conviértete en una persona nueva! ¡El río del juicio está en la puerta!&amp;quot; Recuerda las palabras del versículo 20: &amp;quot;Porque os digo que si vuestra justicia no supera la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.&amp;quot; (Mateo 5:20).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y al final del sermon, en el versículo 7:26 el Señor exclama sobre la muchedumbre, “Y todo el que oye estas palabras mías y no las pone en práctica, será semejante a un hombre insensato que edificó su casa sobre la arena; y cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y azotaron aquella casa; y cayó, y grande fue su destrucción”. En otras palabras, una vida de desobediencia a las bienaventuranzas y al sermón en el monte será condenada en el juicio sin importar las creencias que tengamos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====No Sugerencias Opcionales, pero el Camino al cielo ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La semana pasada, sentí algo de culpabilidad porque probablemente no he tratado este aspecto de las bienaventuranzas con la actitud ferviente y la seriedad que se merece y que el cuidado que tengo para el bienestar eterno de ustedes no se ha mostrado tan genuino como debe ser. Sentí culpabilidad cuando leí un libro antiguo de Horatius Bonar dirigido a pastores y en el que él escribe: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Nuestras palabras se oyen débiles, incluso cuando son sanas y verídicas; las miradas poco atentas, incluso cuando nuestras palabras son importantes; y nuestro tono insinúa una apatía que tanto las palabras como las miradas intentan ocultar. (''Words to Winners of Souls'' &amp;quot;Palabras para Ganadores de Almas&amp;quot;, p. 55) &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que esta mañana quiero inculcar sobre tu conciencia con toda la seriedad que puedo, que en las bienaventuranzas Jesús no está haciendo sugerencias opcionales, y este sermón no es una serie de sugerencias sobre cómo mejorar el mundo.Todo lo contrario; Jesús está describiendo el camino al Paraíso, y este sermon es un mensaje de Dios para animarte a que te pongas en ese camino y permanezcas en ese camino para que puedas ser llamado Hijo de Dios en el juicio final.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eso es precisamente lo que está en juego esta mañana. Si te encuentras en el camino angosto o estrecho que lleva a la vida, mi propósito es ayudarte a que sigas allí. Y si todavía te encuentras en el camino espacioso que lleva a la perdición, mi propósito será dirigirte hacia el camino a la vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Cómo ser hijos de Dios====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando Jesús dice, &amp;quot; Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios&amp;quot;, no nos dice cómo podemos llegar a ser un hijo de Dios. Simplemente nos dice que los hijos de Dios son efectivamente pacificadores. Los que son pacificadores serán reconocidos en el juicio como hijos de Dios y se les lamará como lo que son y serán bienvenidos en la casa del Padre. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para saber cómo se llega a ser un hijo de Dios podemos ver, por ejemplo, Juan 1:12 y Gálatas 3:26. Juan 1:12 dice, “ Pero a todos los que le recibieron (Jesús), les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios, es decir, a los que creen en su nombre&amp;quot;. Y Gálatas 3:26 dice, &amp;quot;pues todos sois hijos de Dios mediante la fe en Cristo Jesús&amp;quot;.  En otras palabras, nos convertimos en hijos de Dios al confiar en Cristo para obtener el perdón y para que Él sea nuestra esperanza.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Los hijos de Dios muestran el carácter del Padre====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo que Jesús declara en Mateo 5:9 es que las personas que se han convertido en hijos de Dios muestran el carácter de su Padre Celestial. Y sabemos que, a partir de las Escrituras, que su Padre Celestial es un &amp;quot;Dios de paz&amp;quot; (Romanos 16:20; 1 Tesalonicenses 5:23; Hebreos 13:20). Sabemos que el cielo es un mundo de paz (Lucas 19:38). Y, más que todo, sabemos que Dios es pacificador. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados”(2 Corintios 5:19). Haciendo la paz mediante la sangre de su cruz (Colosenses 1:20). En otras palabras, aunque por naturaleza somos rebeldes a Dios y hemos cometido traición y merecemos ser juzgados en corte marcial con la pena de muerte eterna y colgados del cuello hasta la muerte; no obstante, Dios sacrificó a su propio Hijo y declaró una amnistía completa y libre para todo aquel que renuncia a sus armas de independencia y que regrese a la fe.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dios es un Dios que ama la paz, y que hace la paz. La historia completa de redención, que culmina en la muerte y resurrección de Jesús, es la estrategia de Dios para dar lugar a una paz justa y duradera entre Él y el hombre rebelde, y luego entre un hombre y otro. Por esta razón, los hijos de Dios también son así. Ellos muestran el carácter de su Padre. Ellos aman lo que Él ama. Ellos buscan lo que Él busca. Se distinguen por la manera en que están dispuestos a sacrificar por la paz del modo en que Dios lo hizo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por medio de la obra soberana de la gracia de Dios, los seres humanos rebeldes nacen de nuevo y son traídos de la rebelión a la fe, y se convierten en hijos de Dios.  Se nos da una naturaleza nueva, a la semejanza de nuestro Padre celestial (1 Juan 3:9). Si Él hace la paz, entonces sus hijos, quienes poseen Su naturaleza, igualmente buscarán hacer la paz.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====El Espíritu de Dios es el Espíritu de Paz====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
O dicho de otro modo, como lo declara Pablo en Gálatas 4:6, &amp;quot;Y porque sois hijos, Dios ha enviado el Espíritu de su Hijo a nuestros corazones, clamando: ¡Abba! ¡Padre!»&amp;quot;. Y por lo tanto, como dice en Romanos 8:14, &amp;quot; Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, los tales son hijos de Dios&amp;quot;. Y ser guiado por el Espíritu siempre incluye llevar el fruto del Espíritu. ¡Y el fruto del Espíritu es Paz! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces puede ver por qué tiene que ser así, que los hijos de Dios deben ser pacificadores. Es por medio del Espíritu de Dios que somos hechos hijos de Dios, y el Espíritu de Dios es el Espíritu de paz. Si no somos pacificadores, entonces no tenemos el Espíritu de Cristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cabe mencionar que no ganamos o merecemos el privilegio de ser llamados hijos de Dios. Debemos nuestro nuevo nacimiento a la gracia soberana de Dios (Juan 1:13). Los impulsos de la fe lo debemos a nuestro nuevo nacimiento (1 Juan 5:1). Recibimos el Espíritu Santo al ejercer esta fe (Gálatas 3:2). El fruto del Espíritu es la paz (Gálatas 5:22). Y los que dan el fruto de la paz son los hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nuestra salvación entera, desde el principio hasta el final, es completamente por gracia—y en esa gracia se basan nuestra esperanza, nuestro gozo, y nuestra libertad. Pero nuestra salvación final no es incondicional, porque tenemos que ser pacificadores - y aquí es donde se muestran la sinceridad y la gran seriedad con la que debemos tratar estas bienaventuranzas, y buscar la gracia de Dios en la vida cotidiana . &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora, veamos . . .&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====¿Qué quiere decir ser un pacificador?====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La promesa de ser hijo en la segunda cláusula de Mateo 5:9 nos dirige a Mateo 5:43–45 como elemento principal en la comprensión de este concepto. Ambas citas nos indican cómo mostramos que somos hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Oísteis que fue dicho: &amp;quot;Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo&amp;quot;. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os odian y orad por los que os ultrajan y os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos y llover sobre justos e injustos. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Observen el versículo 45, &amp;quot; . . . para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos&amp;quot;. La idea es la misma a la de Mateo 5:9. El versículo 9 nos dice que tenemos que ser pacificadores para ser llamados hijos de Dios. En 45 tenemos que amar a nuestros enemigos y orar por los que nos persiguen si somos hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que probablemente la idea de Jesús sobre ser pacificador se refiera a todas las obras de amor con las que intentamos eliminar la enemistad entre nosotros y otras personas. Si queremos ver esto con especificidad, Él nos da dos ejemplos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Dos Ejemplos'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo primero que menciona es la oración (versículo 44): Orad por los que os presiguen. ¿Orar qué? Se nos indica en el próximo capítulo. En Mateo 6:9–10 Jesús nos dice, &amp;quot;Vosotros, pues, oraréis así&amp;quot;. Oren para que tanto ustedes como sus enemigos santifiquen el nombre de Dios. Oren para que el reino de Dios sea reconocido en la vida de ustedes y en la de sus enemigos. Oren para que todos hagan la voluntad de Dios así como la hacen los ángeles de Dios en los cielos.  En otras palabras, se debe orar por la conversión y la santificación. El fundamento de la paz es la pureza. Oren por la pureza de ustedes y de sus enemigos para que pueda existir la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Luego en Mateo 5:47 Jesús nos da otro ejemplo específico del amor de pacificador: &amp;quot;Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles&amp;quot;? En otras palabras, si existe una ruptura en una de sus relaciones, o si alguien se opone a ustedes, no deben guardar ese resentimiento. No fomenten la hostilidad tratando de evadir o haciendo caso omiso de la persona adversa. Todos sabemos que salirse del camino para no tener que saludar a la persona adversa es lo más natural. Pero ese no es el impulso del Espíritu de Dios que hizo la paz sacrificando a Su Hijo para darnos la reconciliación con Él y entre nosotros.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La pacificación intenta establecer enlaces con los demás. Intenta eliminar la hostilidad. Busca la reconciliación. Busca la armonía. Y trata de mostrar lo que pudiere ser la única cortesía que tal vez toleraría un enemigo, es decir, un saludo. El pacificador mira al enemigo de frente y saluda, &amp;quot;Buenos días, Juan.&amp;quot; Y lo dice con el anhelo de paz en su corazón, no con una cortesía falsa que enmascara su coraje. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''No es lo mismo que establecer la paz'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que oramos y tomamos todas las iniciativas prácticas para la pacificación comenzando con algo tan sencillo como un saludo. Pero no siempre lo logramos. Quiero que quede claro que la pacificación no es lo mismo que establecer la paz. Un pacificador anhela la paz y trabaja y se sacrifica por ella, pero no siempre se logra establecer la paz. &lt;br /&gt;
Es muy importante considerar Romanos 12:18 sobre este punto. Allí Pablo escribe, &amp;quot;Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres&amp;quot;. Esa es la meta de un pacificador: &amp;quot;Si es posible, en cuanto dependa de vosotros . . . &amp;quot;. No permitan que la ruptura sea culpa de ustedes.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Una pregunta difícil: Paz o Verdad?''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero esto plantea una cuestión difícil: ¿Es nuestra la culpa cuando se asume una posición que causa la división? Si hemos alejado a alguien y causado su ira al hacer o decir lo correcto, ¿acaso hemos dejado de ser pacificadores? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No necesariamente. Pablo nos dice, &amp;quot;Si es posible . . . estad en paz&amp;quot;. Con esto él concede que habrá momentos en los que la defensa de la verdad hará que la paz sea imposible. Por ejemplo, él escribió en primera de corintios (en 11:18–19), &amp;quot;En primer lugar, cuando os reunís como iglesia, oigo que hay entre vosotros divisiones; y en parte lo creo. Es preciso que entre vosotros haya divisiones, para que se pongan de manifiesto entre vosotros los que son aprobados&amp;quot;. Él no hubiera escrito esto si los cristianos verdaderos debieron de haber puesto la verdad en tela de juicio con tal de evitar la división a todo costo. Fue precisamente porque algunos cristianos fueron genuinos y genuinamente pacificadores, que se produjeron algunas divisiones. (Ver también 1 Corintios 7:15.) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Jesús dice en Mateo 10:34-36 &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;No penséis que he venido a traer paz a la tierra; no he venido a traer paz, sino espada. porque he venido a poner en enemistad al hombre contra su padre, a la hija contra su madre y a la nuera contra su suegra. Así que los enemigos del hombre serán los de su casa. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dicho de otro modo; tienen que amar la paz y trabajar por ella. Tienen que orar por sus enemigos y hacerles el bien y saludarlos; y desear fervientemente que sean eliminadas las barreras entre ustedes y sus enemigos. Pero jamás deben abandonar su lealtad a Mí y a Mi palabra, no importa cuánta hostilidad ocasione esto en contra de ustedes. No son culpables, ni están en el error, si la vida de obediencia y el mensaje de amor y de verdad ocasionan en algunos la hostilidad y en otros la aceptación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Purificar el fundamento de la paz'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Posiblemente sea esta advertencia la que Jesús quiere dar al declarar la siguiente bienaventuranza, &amp;quot;Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia&amp;quot;. En otra palabras, no se puede transigir en aquello que comprometa la justicia con tal de hacer la paz con los perseguidores. Cuando Jesús pronuncia una bendición sobre ustedes por padecer persecución por causa de la justicia, claramente subordina la meta de la paz a la meta de la justicia.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En Santiago 3:17 se lee &amp;quot; Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica&amp;quot;. Primero pura, luego pacífica, y no al revés. Este también es el orden que tenemos en las bienaventuranzas (en versículos 8 y 9): Primero, &amp;quot;Bienaventurados los de limpio corazón&amp;quot;, luego, &amp;quot;Bienaventurados los pacificadores&amp;quot;. La pureza asume prioridad sobre la paz. La pureza es la base de la paz bíblica. No se puede comprometer la pureza con el fin de obtener la paz.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====¿Por que hacer hincapié en los alcances individuales? ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para terminar, quiero dirigirme a una o dos cuestiones que en la actualidad pudieran surgir en la mente de ciertas personas con un mensaje de este tipo. En vista de la situación mundial, ¿por qué se limita este mensaje a los alcances personales de la oración, del saludo y de la reconciliación individual?  ¿Acaso no son insignificantes estos asuntos personales en comparación con la posibilidad de una guerra nuclear, los presupuestos militares, las pláticas de armas en Génova, la segregación racial en Sudáfrica, las guerras civiles en Centroamérica, la opresión religiosa en Rumanía y en Rusia, o del terrorismo internacional? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Antes de contestar esa pregunta, hagamos otras: ¿Sabía Jesús que la mano de hierro del imperio romano caía duramente sobre la tierra reducida de los judíos sin su consentimiento? ¿Se enteró Jesús de la matanza que hizo Arquelao de los tres mil judíos durante una celebración de Pascua? ¿Sabía Él que los soldados romanos podían reclutar a cualquier judío para que cargara con el equipaje de ellos? ¿Sabía Él que Pilato hizo que sus soldados aporrearan a una muchedumbre de judíos cuando protestó porque él estaba robando de la tesorería del templo? ¿Sabía Él que Pilato había masacrado a judíos sobre los terrenos del templo y luego mezcló la sangre de los judíos con la sangre que ellos iban a ofrecer con los sacrificios? &lt;br /&gt;
Cuando Jesús habló de los enemigos, ¿por qué se limitó a la oración y a los saludos y a bendiciones y a obras individuales de generosidad y bondad? ¿Por qué no habló sobre cuestiones de humillación nacional, y de la opresión romana, de la corrupción política, y del militarismo sin freno de su época? ¿Acaso estaba totalmente desconectado de las polémicas de su actualidad? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Injusticias sociales como exigencias para un arrepentiento personal''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No, no estaba desconectado. Existe otra explicación de su forma de predicar. En Lucas 13:1–5 algunas personas confrontaron a Jesús con una de las atrocidades de Pilato. Respondió Él del modo siguiente: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;“En este mismo tiempo estaban allí algunos que le contaban acerca de los galileos cuya sangre Pilato había mezclado con los sacrificios de ellos. Respondiendo Jesús, les dijo:  ¿Pensáis que estos galileos, porque padecieron tales cosas, eran más pecadores que los demás galileos? Os digo: no, antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente&amp;quot;. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tomó una indignación social considerable de injusticia y la convirtió en una exigencia de arrepentimiento personal individual. &amp;quot;¡Antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente!&amp;quot; Siempre hizo eso. ¿Por qué lo hizo así? Porque para Jesús el destino eterno de un alma humana es un asunto de mucho más importancia que el destino temporal de una nación. &lt;br /&gt;
Si uno acude a Jesús para preguntarle que si es justo pagarle impuestos a Tiberias César, dará como respuesta un mandato personal dirigido directamente al corazón: &amp;quot; Dad, pues, a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios &amp;quot; (Mateo 22:15–21). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si alguno de ustedes va a Jesús para quejarse de la injusticia de su hermano que no quiere compartir la herencia, Él responderá con una advertencia que nos da de lleno en la conciencia, &amp;quot; Hombre, ¿quién me ha puesto sobre vosotros como juez o partidor? --Mirad, guardaos de toda avaricia, porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee&amp;quot;. (Luke 12:13–15)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''El asunto de verdadera importancia en el mundo de hoy''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora regresemos a la pregunta inicial. ¿Por qué tiene que hacer hincapié el mensaje de pacificación del sermon en el monte sobre las cuestiones individuales tales como la oración, el saludar y la reconciliación personal? ¿Acaso no son insignificantes estos asuntos personales en comparación con cuestiones de guerra nuclear, presupuestos militares, pláticas de armas en Génova, la segregación racial en Sudáfrica, las guerras civiles en Centroamérica, la opresión religiosa en Rumanía y en Rusia, o del terrorismo internacional?  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La respuesta es no, porque el punto de cada uno de estos asuntos personales en el sermon del monte es hacer que quede bastante claro que cada ser humano que pueda escuchar mi voz en este momento tiene que ser una criatura nueva si quiere tener vida eterna. Tienen que tener un corazón nuevo.  Sin un corazón misericordioso, limpio y pacificador no podrán ser llamados hijos de Dios en el día del juicio. Y ese es el asunto de verdadera importancia en el mundo de hoy.  ¿Realmente está limitado el Hijo del Hombre en su modo de ver al mundo? ¿Acaso creen que está desligado de los asuntos verdaderos de la vida porque considera que la salvación eterna del alma de cada uno de ustedes es un asunto de mayor importancia que el destino temporal de cualquier país sobre la tierra? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bienaventurados son ustedes los pacificadores que oran por sus enemigos y saludan a sus adversarios con amor y con sacrifio así como lo hizo su Padre celestial para otorgar la reconciliación de Dios con los hombres y entre ellos mismos, pues ustedes serán llamados hijos de Dios y heredarán la vida eterna en el reino de su Padre.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Alalith-04-13</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://es.gospeltranslations.org/wiki/Bienaventurados_los_Pacificadores</id>
		<title>Bienaventurados los Pacificadores</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://es.gospeltranslations.org/wiki/Bienaventurados_los_Pacificadores"/>
				<updated>2018-11-29T19:24:35Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Alalith-04-13: /* El Espíritu de Dios es el Espíritu de Paz */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{info|Blessed Are the Peacemakers}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;'''Mateo 5:9 '''&amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con cada bienaventuranza otra puntilla es clavada en un ataúd. Dentro del ataúd yace el cadáver de un falso entendimiento de la salvación. Este entendimiento falso dice que una persona puede ser salva sin que cambie. O dicho de otro modo, que una persona puede heredar la vida eterna aun cuando sus actitudes y comportamientos sean iguales a los de las personas incrédulas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====El Grito de las Bienaventuranzas: ¡Recibe un Corazón Nuevo! ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una tras otra las bienaventuranzas nos hablan que las bendiciones eternas van a ser dadas únicamente a los que se han convertido en criaturas nuevas. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los de puro corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si no obtenemos misericordia, recibiremos juicio. Si no vemos a Dios, no estamos en el cielo. Si no somos llamados hijos de Dios, estamos fuera de la familia. En otras palabras, estas son todas las descripciones de la salvación final. Y esto es únicamente prometido para los misericordiosos, los de corazón puro y los pacificadores. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo tanto, las bienaventuranzas son como largas espinas que mantienen presionada la tapa del ataúd sobre la falsa enseñanza que dice, que si crees en Jesús irás al cielo asi no seas misericordioso, ni puro de corazón, ni pacificador. De hecho, de principio a fin, el Sermón del Monte grita: &amp;quot;¡Consígue un corazón nuevo! ¡Conviértete en una persona nueva! ¡El río del juicio está en la puerta!&amp;quot; Recuerda las palabras del versículo 20: &amp;quot;Porque os digo que si vuestra justicia no supera la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.&amp;quot; (Mateo 5:20).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y al final del sermon, en el versículo 7:26 el Señor exclama sobre la muchedumbre, “Y todo el que oye estas palabras mías y no las pone en práctica, será semejante a un hombre insensato que edificó su casa sobre la arena; y cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y azotaron aquella casa; y cayó, y grande fue su destrucción”. En otras palabras, una vida de desobediencia a las bienaventuranzas y al sermón en el monte será condenada en el juicio sin importar las creencias que tengamos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====No Sugerencias Opcionales, pero el Camino al cielo ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La semana pasada, sentí algo de culpabilidad porque probablemente no he tratado este aspecto de las bienaventuranzas con la actitud ferviente y la seriedad que se merece y que el cuidado que tengo para el bienestar eterno de ustedes no se ha mostrado tan genuino como debe ser. Sentí culpabilidad cuando leí un libro antiguo de Horatius Bonar dirigido a pastores y en el que él escribe: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Nuestras palabras se oyen débiles, incluso cuando son sanas y verídicas; las miradas poco atentas, incluso cuando nuestras palabras son importantes; y nuestro tono insinúa una apatía que tanto las palabras como las miradas intentan ocultar. (''Words to Winners of Souls'' &amp;quot;Palabras para Ganadores de Almas&amp;quot;, p. 55) &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que esta mañana quiero inculcar sobre tu conciencia con toda la seriedad que puedo, que en las bienaventuranzas Jesús no está haciendo sugerencias opcionales, y este sermón no es una serie de sugerencias sobre cómo mejorar el mundo.Todo lo contrario; Jesús está describiendo el camino al Paraíso, y este sermon es un mensaje de Dios para animarte a que te pongas en ese camino y permanezcas en ese camino para que puedas ser llamado Hijo de Dios en el juicio final.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eso es precisamente lo que está en juego esta mañana. Si te encuentras en el camino angosto o estrecho que lleva a la vida, mi propósito es ayudarte a que sigas allí. Y si todavía te encuentras en el camino espacioso que lleva a la perdición, mi propósito será dirigirte hacia el camino a la vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Cómo ser hijos de Dios====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando Jesús dice, &amp;quot; Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios&amp;quot;, no nos dice cómo podemos llegar a ser un hijo de Dios. Simplemente nos dice que los hijos de Dios son efectivamente pacificadores. Los que son pacificadores serán reconocidos en el juicio como hijos de Dios y se les lamará como lo que son y serán bienvenidos en la casa del Padre. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para saber cómo se llega a ser un hijo de Dios podemos ver, por ejemplo, Juan 1:12 y Gálatas 3:26. Juan 1:12 dice, “ Pero a todos los que le recibieron (Jesús), les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios, es decir, a los que creen en su nombre&amp;quot;. Y Gálatas 3:26 dice, &amp;quot;pues todos sois hijos de Dios mediante la fe en Cristo Jesús&amp;quot;.  En otras palabras, nos convertimos en hijos de Dios al confiar en Cristo para obtener el perdón y para que Él sea nuestra esperanza.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Los hijos de Dios muestran el carácter del Padre====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo que Jesús declara en Mateo 5:9 es que las personas que se han convertido en hijos de Dios muestran el carácter de su Padre Celestial. Y sabemos que, a partir de las Escrituras, que su Padre Celestial es un &amp;quot;Dios de paz&amp;quot; (Romanos 16:20; 1 Tesalonicenses 5:23; Hebreos 13:20). Sabemos que el cielo es un mundo de paz (Lucas 19:38). Y, más que todo, sabemos que Dios es pacificador. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados”(2 Corintios 5:19). Haciendo la paz mediante la sangre de su cruz (Colosenses 1:20). En otras palabras, aunque por naturaleza somos rebeldes a Dios y hemos cometido traición y merecemos ser juzgados en corte marcial con la pena de muerte eterna y colgados del cuello hasta la muerte; no obstante, Dios sacrificó a su propio Hijo y declaró una amnistía completa y libre para todo aquel que renuncia a sus armas de independencia y que regrese a la fe.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dios es un Dios que ama la paz, y que hace la paz. La historia completa de redención, que culmina en la muerte y resurrección de Jesús, es la estrategia de Dios para dar lugar a una paz justa y duradera entre Él y el hombre rebelde, y luego entre un hombre y otro. Por esta razón, los hijos de Dios también son así. Ellos muestran el carácter de su Padre. Ellos aman lo que Él ama. Ellos buscan lo que Él busca. Se distinguen por la manera en que están dispuestos a sacrificar por la paz del modo en que Dios lo hizo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por medio de la obra soberana de la gracia de Dios, los seres humanos rebeldes nacen de nuevo y son traídos de la rebelión a la fe, y se convierten en hijos de Dios.  Se nos da una naturaleza nueva, a la semejanza de nuestro Padre celestial (1 Juan 3:9). Si Él hace la paz, entonces sus hijos, quienes poseen Su naturaleza, igualmente buscarán hacer la paz.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====El Espíritu de Dios es el Espíritu de Paz====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
O dicho de otro modo, como lo declara Pablo en Gálatas 4:6, &amp;quot;Y porque sois hijos, Dios ha enviado el Espíritu de su Hijo a nuestros corazones, clamando: ¡Abba! ¡Padre!»&amp;quot;. Y por lo tanto, como dice en Romanos 8:14, &amp;quot; Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, los tales son hijos de Dios&amp;quot;. Y ser guiado por el Espíritu siempre incluye llevar el fruto del Espíritu. ¡Y el fruto del Espíritu es Paz! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces puede ver por qué tiene que ser así, que los hijos de Dios deben ser pacificadores. Es por medio del Espíritu de Dios que somos hechos hijos de Dios, y el Espíritu de Dios es el Espíritu de paz. Si no somos pacificadores, entonces no tenemos el Espíritu de Cristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cabe mencionar que no ganamos o merecemos el privilegio de ser llamados hijos de Dios. Debemos nuestro nuevo nacimiento a la gracia soberana de Dios (Juan 1:13). Los impulsos de la fe lo debemos a nuestro nuevo nacimiento (1 Juan 5:1). Recibimos el Espíritu Santo al ejercer esta fe (Gálatas 3:2). El fruto del Espíritu es la paz (Gálatas 5:22). Y los que dan el fruto de la paz son los hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nuestra salvación entera, desde el principio hasta el final, es completamente por gracia—y en esa gracia se basan nuestra esperanza, nuestro gozo, y nuestra libertad. Pero nuestra salvación final no es incondicional, porque tenemos que ser pacificadores - y aquí es donde se muestran la sinceridad y la gran seriedad con la que debemos tratar estas bienaventuranzas, y buscar la gracia de Dios en la vida cotidiana . &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora, veamos . . .&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====¿Qué quiere decir ser un pacificador?====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La promesa de ser hijo en la segunda cláusula de Mateo 5:9 nos dirige a Mateo 5:43–45 como elemento principal en la comprensión de este concepto. Ambas citas nos indican cómo mostramos que somos hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Oísteis que fue dicho: &amp;quot;Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo&amp;quot;. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os odian y orad por los que os ultrajan y os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos y llover sobre justos e injustos. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Observen el versículo 45, &amp;quot; . . . para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos&amp;quot;. La idea es la misma a la de Mateo 5:9. El versículo 9 nos dice que tenemos que ser pacificadores para ser llamados hijos de Dios. En 45 tenemos que amar a nuestros enemigos y orar por los que nos persiguen si somos hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que probablemente la idea de Jesús sobre ser pacificador se refiera a todas las obras de amor con las que intentamos eliminar la enemistad entre nosotros y otras personas. Si queremos ver esto con especificidad, Él nos da dos ejemplos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Dos Ejemplos'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo primero que menciona es la oración (versículo 44): Orad por los que os presiguen. ¿Orar qué? Se nos indica en el próximo capítulo. En Mateo 6:9–10 Jesús nos dice, &amp;quot;Vosotros, pues, oraréis así&amp;quot;. Oren para que tanto ustedes como sus enemigos santifiquen el nombre de Dios. Oren para que el reino de Dios sea reconocido en la vida de ustedes y en la de sus enemigos. Oren para que todos hagan la voluntad de Dios así como la hacen los ángeles de Dios en los cielos.  En otras palabras, se debe orar por la conversión y la santificación. El fundamento de la paz es la pureza. Oren por la pureza de ustedes y de sus enemigos para que pueda existir la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Luego en Mateo 5:47 Jesús nos da otro ejemplo específico del amor de pacificador: &amp;quot;Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles&amp;quot;? En otras palabras, si existe una ruptura en una de sus relaciones, o si alguien se opone a ustedes, no deben guardar ese resentimiento. No fomenten la hostilidad tratando de evadir o haciendo caso omiso de la persona adversa. Todos sabemos que salirse del camino para no tener que saludar a la persona adversa es lo más natural. Pero ese no es el impulso del Espíritu de Dios que hizo la paz sacrificando a Su Hijo para darnos la reconciliación con Él y entre nosotros.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La pacificación intenta establecer enlaces con los demás. Intenta eliminar la hostilidad. Busca la reconciliación. Busca la armonía. Y trata de mostrar lo que pudiere ser la única cortesía que tal vez toleraría un enemigo, es decir, un saludo. El pacificador mira al enemigo de frente y saluda, &amp;quot;Buenos días, Juan.&amp;quot; Y lo dice con el anhelo de paz en su corazón, no con una cortesía falsa que enmascara su coraje. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''No es lo mismo que establecer la paz'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que oramos y tomamos todas las iniciativas prácticas para la pacificación comenzando con algo tan sencillo como un saludo. Pero no siempre lo logramos. Quiero que quede claro que la pacificación no es lo mismo que establecer la paz. Un pacificador anhela la paz y trabaja y se sacrifica por ella, pero no siempre se logra establecer la paz. &lt;br /&gt;
Es muy importante considerar Romanos 12:18 sobre este punto. Allí Pablo escribe, &amp;quot;Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres&amp;quot;. Esa es la meta de un pacificador: &amp;quot;Si es posible, en cuanto dependa de vosotros . . . &amp;quot;. No permitan que la ruptura sea culpa de ustedes.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Una pregunta difícil: Paz o Verdad?''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero esto plantea una cuestión difícil: ¿Es nuestra la culpa cuando se asume una posición que causa la división? Si hemos alejado a alguien y causado su ira al hacer o decir lo correcto, ¿acaso hemos dejado de ser pacificadores? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No necesariamente. Pablo nos dice, &amp;quot;Si es posible . . . estad en paz&amp;quot;. Con esto él concede que habrá momentos en los que la defensa de la verdad hará que la paz sea imposible. Por ejemplo, él escribió en primera de corintios (en 11:18–19), &amp;quot;En primer lugar, cuando os reunís como iglesia, oigo que hay entre vosotros divisiones; y en parte lo creo. Es preciso que entre vosotros haya divisiones, para que se pongan de manifiesto entre vosotros los que son aprobados&amp;quot;. Él no hubiera escrito esto si los cristianos verdaderos debieron de haber puesto la verdad en tela de juicio con tal de evitar la división a todo costo. Fue precisamente porque algunos cristianos fueron genuinos y genuinamente pacificadores, que se produjeron algunas divisiones. (Ver también 1 Corintios 7:15.) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Jesús dice en Mateo 10:34-36 &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;No penséis que he venido a traer paz a la tierra; no he venido a traer paz, sino espada. porque he venido a poner en enemistad al hombre contra su padre, a la hija contra su madre y a la nuera contra su suegra. Así que los enemigos del hombre serán los de su casa. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dicho de otro modo; tienen que amar la paz y trabajar por ella. Tienen que orar por sus enemigos y hacerles el bien y saludarlos; y desear fervientemente que sean eliminadas las barreras entre ustedes y sus enemigos. Pero jamás deben abandonar su lealtad a Mí y a Mi palabra, no importa cuánta hostilidad ocasione esto en contra de ustedes. No son culpables, ni están en el error, si la vida de obediencia y el mensaje de amor y de verdad ocasionan en algunos la hostilidad y en otros la aceptación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Purificar el fundamento de la paz'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Posiblemente sea esta advertencia la que Jesús quiere dar al declarar la siguiente bienaventuranza, &amp;quot;Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia&amp;quot;. En otra palabras, no se puede transigir en aquello que comprometa la justicia con tal de hacer la paz con los perseguidores. Cuando Jesús pronuncia una bendición sobre ustedes por padecer persecución por causa de la justicia, claramente subordina la meta de la paz a la meta de la justicia.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En Santiago 3:17 se lee &amp;quot; Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica&amp;quot;. Primero pura, luego pacífica, y no al revés. Este también es el orden que tenemos en las bienaventuranzas (en versículos 8 y 9): Primero, &amp;quot;Bienaventurados los de limpio corazón&amp;quot;, luego, &amp;quot;Bienaventurados los pacificadores&amp;quot;. La pureza asume prioridad sobre la paz. La pureza es la base de la paz bíblica. No se puede comprometer la pureza con el fin de obtener la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====¿Por que hacer hincapié en los alcances individuales? ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para terminar, quiero dirigirme a una o dos cuestiones que en la actualidad pudieran surgir en la mente de ciertas personas con un mensaje de este tipo. En vista de la situación mundial, ¿por qué se limita este mensaje a los alcances personales de la oración, del saludo y de la reconciliación individual?  ¿Acaso no son insignificantes estos asuntos personales en comparación con la posibilidad de una guerra nuclear, los presupuestos militares, las pláticas de armas en Génova, la segregación racial en Sudáfrica, las guerras civiles en Centroamérica, la opresión religiosa en Rumanía y en Rusia, o del terrorismo internacional? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Antes de contestar esa pregunta, hagamos otras: ¿Sabía Jesús que la mano de hierro del imperio romano caía duramente sobre la tierra reducida de los judíos sin su consentimiento? ¿Se enteró Jesús de la matanza que hizo Arquelao de los tres mil judíos durante una celebración de Pascua? ¿Sabía Él que los soldados romanos podían reclutar a cualquier judío para que cargara con el equipaje de ellos? ¿Sabía Él que Pilato hizo que sus soldados aporrearan a una muchedumbre de judíos cuando protestó porque él estaba robando de la tesorería del templo? ¿Sabía Él que Pilato había masacrado a judíos sobre los terrenos del templo y luego mezcló la sangre de los judíos con la sangre que ellos iban a ofrecer con los sacrificios? &lt;br /&gt;
Cuando Jesús habló de los enemigos, ¿por qué se limitó a la oración y a los saludos y a bendiciones y a obras individuales de generosidad y bondad? ¿Por qué no habló sobre cuestiones de humillación nacional, y de la opresión romana, de la corrupción política, y del militarismo sin freno de su época? ¿Acaso estaba totalmente desconectado de las polémicas de su actualidad? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Injusticias sociales como exigencias para un arrepentiento personal''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No, no estaba desconectado. Existe otra explicación de su forma de predicar. En Lucas 13:1–5 algunas personas confrontaron a Jesús con una de las atrocidades de Pilato. Respondió Él del modo siguiente: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;“En este mismo tiempo estaban allí algunos que le contaban acerca de los galileos cuya sangre Pilato había mezclado con los sacrificios de ellos. Respondiendo Jesús, les dijo:  ¿Pensáis que estos galileos, porque padecieron tales cosas, eran más pecadores que los demás galileos? Os digo: no, antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente&amp;quot;. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tomó una indignación social considerable de injusticia y la convirtió en una exigencia de arrepentimiento personal individual. &amp;quot;¡Antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente!&amp;quot; Siempre hizo eso. ¿Por qué lo hizo así? Porque para Jesús el destino eterno de un alma humana es un asunto de mucho más importancia que el destino temporal de una nación. &lt;br /&gt;
Si uno acude a Jesús para preguntarle que si es justo pagarle impuestos a Tiberias César, dará como respuesta un mandato personal dirigido directamente al corazón: &amp;quot; Dad, pues, a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios &amp;quot; (Mateo 22:15–21). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si alguno de ustedes va a Jesús para quejarse de la injusticia de su hermano que no quiere compartir la herencia, Él responderá con una advertencia que nos da de lleno en la conciencia, &amp;quot; Hombre, ¿quién me ha puesto sobre vosotros como juez o partidor? --Mirad, guardaos de toda avaricia, porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee&amp;quot;. (Luke 12:13–15)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''El asunto de verdadera importancia en el mundo de hoy''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora regresemos a la pregunta inicial. ¿Por qué tiene que hacer hincapié el mensaje de pacificación del sermon en el monte sobre las cuestiones individuales tales como la oración, el saludar y la reconciliación personal? ¿Acaso no son insignificantes estos asuntos personales en comparación con cuestiones de guerra nuclear, presupuestos militares, pláticas de armas en Génova, la segregación racial en Sudáfrica, las guerras civiles en Centroamérica, la opresión religiosa en Rumanía y en Rusia, o del terrorismo internacional?  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La respuesta es no, porque el punto de cada uno de estos asuntos personales en el sermon del monte es hacer que quede bastante claro que cada ser humano que pueda escuchar mi voz en este momento tiene que ser una criatura nueva si quiere tener vida eterna. Tienen que tener un corazón nuevo.  Sin un corazón misericordioso, limpio y pacificador no podrán ser llamados hijos de Dios en el día del juicio. Y ese es el asunto de verdadera importancia en el mundo de hoy.  ¿Realmente está limitado el Hijo del Hombre en su modo de ver al mundo? ¿Acaso creen que está desligado de los asuntos verdaderos de la vida porque considera que la salvación eterna del alma de cada uno de ustedes es un asunto de mayor importancia que el destino temporal de cualquier país sobre la tierra? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bienaventurados son ustedes los pacificadores que oran por sus enemigos y saludan a sus adversarios con amor y con sacrifio así como lo hizo su Padre celestial para otorgar la reconciliación de Dios con los hombres y entre ellos mismos, pues ustedes serán llamados hijos de Dios y heredarán la vida eterna en el reino de su Padre.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Alalith-04-13</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://es.gospeltranslations.org/wiki/Bienaventurados_los_Pacificadores</id>
		<title>Bienaventurados los Pacificadores</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://es.gospeltranslations.org/wiki/Bienaventurados_los_Pacificadores"/>
				<updated>2018-11-29T19:14:10Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Alalith-04-13: /* El Espíritu de Dios es el Espíritu de Paz */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{info|Blessed Are the Peacemakers}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;'''Mateo 5:9 '''&amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con cada bienaventuranza otra puntilla es clavada en un ataúd. Dentro del ataúd yace el cadáver de un falso entendimiento de la salvación. Este entendimiento falso dice que una persona puede ser salva sin que cambie. O dicho de otro modo, que una persona puede heredar la vida eterna aun cuando sus actitudes y comportamientos sean iguales a los de las personas incrédulas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====El Grito de las Bienaventuranzas: ¡Recibe un Corazón Nuevo! ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una tras otra las bienaventuranzas nos hablan que las bendiciones eternas van a ser dadas únicamente a los que se han convertido en criaturas nuevas. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los de puro corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si no obtenemos misericordia, recibiremos juicio. Si no vemos a Dios, no estamos en el cielo. Si no somos llamados hijos de Dios, estamos fuera de la familia. En otras palabras, estas son todas las descripciones de la salvación final. Y esto es únicamente prometido para los misericordiosos, los de corazón puro y los pacificadores. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo tanto, las bienaventuranzas son como largas espinas que mantienen presionada la tapa del ataúd sobre la falsa enseñanza que dice, que si crees en Jesús irás al cielo asi no seas misericordioso, ni puro de corazón, ni pacificador. De hecho, de principio a fin, el Sermón del Monte grita: &amp;quot;¡Consígue un corazón nuevo! ¡Conviértete en una persona nueva! ¡El río del juicio está en la puerta!&amp;quot; Recuerda las palabras del versículo 20: &amp;quot;Porque os digo que si vuestra justicia no supera la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.&amp;quot; (Mateo 5:20).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y al final del sermon, en el versículo 7:26 el Señor exclama sobre la muchedumbre, “Y todo el que oye estas palabras mías y no las pone en práctica, será semejante a un hombre insensato que edificó su casa sobre la arena; y cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y azotaron aquella casa; y cayó, y grande fue su destrucción”. En otras palabras, una vida de desobediencia a las bienaventuranzas y al sermón en el monte será condenada en el juicio sin importar las creencias que tengamos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====No Sugerencias Opcionales, pero el Camino al cielo ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La semana pasada, sentí algo de culpabilidad porque probablemente no he tratado este aspecto de las bienaventuranzas con la actitud ferviente y la seriedad que se merece y que el cuidado que tengo para el bienestar eterno de ustedes no se ha mostrado tan genuino como debe ser. Sentí culpabilidad cuando leí un libro antiguo de Horatius Bonar dirigido a pastores y en el que él escribe: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Nuestras palabras se oyen débiles, incluso cuando son sanas y verídicas; las miradas poco atentas, incluso cuando nuestras palabras son importantes; y nuestro tono insinúa una apatía que tanto las palabras como las miradas intentan ocultar. (''Words to Winners of Souls'' &amp;quot;Palabras para Ganadores de Almas&amp;quot;, p. 55) &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que esta mañana quiero inculcar sobre tu conciencia con toda la seriedad que puedo, que en las bienaventuranzas Jesús no está haciendo sugerencias opcionales, y este sermón no es una serie de sugerencias sobre cómo mejorar el mundo.Todo lo contrario; Jesús está describiendo el camino al Paraíso, y este sermon es un mensaje de Dios para animarte a que te pongas en ese camino y permanezcas en ese camino para que puedas ser llamado Hijo de Dios en el juicio final.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eso es precisamente lo que está en juego esta mañana. Si te encuentras en el camino angosto o estrecho que lleva a la vida, mi propósito es ayudarte a que sigas allí. Y si todavía te encuentras en el camino espacioso que lleva a la perdición, mi propósito será dirigirte hacia el camino a la vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Cómo ser hijos de Dios====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando Jesús dice, &amp;quot; Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios&amp;quot;, no nos dice cómo podemos llegar a ser un hijo de Dios. Simplemente nos dice que los hijos de Dios son efectivamente pacificadores. Los que son pacificadores serán reconocidos en el juicio como hijos de Dios y se les lamará como lo que son y serán bienvenidos en la casa del Padre. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para saber cómo se llega a ser un hijo de Dios podemos ver, por ejemplo, Juan 1:12 y Gálatas 3:26. Juan 1:12 dice, “ Pero a todos los que le recibieron (Jesús), les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios, es decir, a los que creen en su nombre&amp;quot;. Y Gálatas 3:26 dice, &amp;quot;pues todos sois hijos de Dios mediante la fe en Cristo Jesús&amp;quot;.  En otras palabras, nos convertimos en hijos de Dios al confiar en Cristo para obtener el perdón y para que Él sea nuestra esperanza.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Los hijos de Dios muestran el carácter del Padre====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo que Jesús declara en Mateo 5:9 es que las personas que se han convertido en hijos de Dios muestran el carácter de su Padre Celestial. Y sabemos que, a partir de las Escrituras, que su Padre Celestial es un &amp;quot;Dios de paz&amp;quot; (Romanos 16:20; 1 Tesalonicenses 5:23; Hebreos 13:20). Sabemos que el cielo es un mundo de paz (Lucas 19:38). Y, más que todo, sabemos que Dios es pacificador. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados”(2 Corintios 5:19). Haciendo la paz mediante la sangre de su cruz (Colosenses 1:20). En otras palabras, aunque por naturaleza somos rebeldes a Dios y hemos cometido traición y merecemos ser juzgados en corte marcial con la pena de muerte eterna y colgados del cuello hasta la muerte; no obstante, Dios sacrificó a su propio Hijo y declaró una amnistía completa y libre para todo aquel que renuncia a sus armas de independencia y que regrese a la fe.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dios es un Dios que ama la paz, y que hace la paz. La historia completa de redención, que culmina en la muerte y resurrección de Jesús, es la estrategia de Dios para dar lugar a una paz justa y duradera entre Él y el hombre rebelde, y luego entre un hombre y otro. Por esta razón, los hijos de Dios también son así. Ellos muestran el carácter de su Padre. Ellos aman lo que Él ama. Ellos buscan lo que Él busca. Se distinguen por la manera en que están dispuestos a sacrificar por la paz del modo en que Dios lo hizo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por medio de la obra soberana de la gracia de Dios, los seres humanos rebeldes nacen de nuevo y son traídos de la rebelión a la fe, y se convierten en hijos de Dios.  Se nos da una naturaleza nueva, a la semejanza de nuestro Padre celestial (1 Juan 3:9). Si Él hace la paz, entonces sus hijos, quienes poseen Su naturaleza, igualmente buscarán hacer la paz.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====El Espíritu de Dios es el Espíritu de Paz====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
O dicho de otro modo, como lo declara Pablo en Gálatas 4:6, &amp;quot;Y porque sois hijos, Dios ha enviado el Espíritu de su Hijo a nuestros corazones, clamando: ¡Abba! ¡Padre!»&amp;quot;. Y por lo tanto, como dice en Romanos 8:14, &amp;quot; Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, los tales son hijos de Dios&amp;quot;. Y ser guiado por el Espíritu siempre incluye rendir el fruto del Espíritu. ¡Y el fruto del Espíritu es la paz! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces se puede ver por qué tiene que ser así, que los hijos de Dios tienen que ser pacificadores. Es por medio del Espíritu de Dios que somos hechos hijos de Dios, y el Espíritu de Dios es el Espíritu de paz. Si no somos pacificadores, entonces no tenemos el Espíritu de Cristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cabe mencionar que no nos podemos ganar o merecer el privilegio de ser llamados hijos de Dios. Debemos nuestro nuevo nacimiento a la gracia soberana de Dios (Juan 1:13). Debemos los impulsos de la fe a nuestro nacimiento nuevo (1 Juan 5:1). Recibimos el Espíritu Santo al ejercer esta fe (Gálatas 3:2). El fruto del Espíritu es la paz (Gálatas 5:22). Y los que dan el fruto de la paz son los hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nuestra salvación entera, desde el principio hasta el final, es completamente por gracia—y en esa gracia se basan nuestra esperanza, nuestro gozo, y nuestra libertad. Pero nuestra salvación final no es incondicional, porque tenemos que ser pacificadores -  y aquí es donde se muestran la sinceridad y la gran seriedad con las que debemos tratar estas bienaventuranzas, y buscar la gracia de Dios en la vida cotidiana . &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora, veamos . . .&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====¿Qué quiere decir ser un pacificador?====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La promesa de ser hijo en la segunda cláusula de Mateo 5:9 nos dirige a Mateo 5:43–45 como elemento principal en la comprensión de este concepto. Ambas citas nos indican cómo mostramos que somos hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Oísteis que fue dicho: &amp;quot;Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo&amp;quot;. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os odian y orad por los que os ultrajan y os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos y llover sobre justos e injustos. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Observen el versículo 45, &amp;quot; . . . para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos&amp;quot;. La idea es la misma a la de Mateo 5:9. El versículo 9 nos dice que tenemos que ser pacificadores para ser llamados hijos de Dios. En 45 tenemos que amar a nuestros enemigos y orar por los que nos persiguen si somos hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que probablemente la idea de Jesús sobre ser pacificador se refiera a todas las obras de amor con las que intentamos eliminar la enemistad entre nosotros y otras personas. Si queremos ver esto con especificidad, Él nos da dos ejemplos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Dos Ejemplos'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo primero que menciona es la oración (versículo 44): Orad por los que os presiguen. ¿Orar qué? Se nos indica en el próximo capítulo. En Mateo 6:9–10 Jesús nos dice, &amp;quot;Vosotros, pues, oraréis así&amp;quot;. Oren para que tanto ustedes como sus enemigos santifiquen el nombre de Dios. Oren para que el reino de Dios sea reconocido en la vida de ustedes y en la de sus enemigos. Oren para que todos hagan la voluntad de Dios así como la hacen los ángeles de Dios en los cielos.  En otras palabras, se debe orar por la conversión y la santificación. El fundamento de la paz es la pureza. Oren por la pureza de ustedes y de sus enemigos para que pueda existir la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Luego en Mateo 5:47 Jesús nos da otro ejemplo específico del amor de pacificador: &amp;quot;Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles&amp;quot;? En otras palabras, si existe una ruptura en una de sus relaciones, o si alguien se opone a ustedes, no deben guardar ese resentimiento. No fomenten la hostilidad tratando de evadir o haciendo caso omiso de la persona adversa. Todos sabemos que salirse del camino para no tener que saludar a la persona adversa es lo más natural. Pero ese no es el impulso del Espíritu de Dios que hizo la paz sacrificando a Su Hijo para darnos la reconciliación con Él y entre nosotros.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La pacificación intenta establecer enlaces con los demás. Intenta eliminar la hostilidad. Busca la reconciliación. Busca la armonía. Y trata de mostrar lo que pudiere ser la única cortesía que tal vez toleraría un enemigo, es decir, un saludo. El pacificador mira al enemigo de frente y saluda, &amp;quot;Buenos días, Juan.&amp;quot; Y lo dice con el anhelo de paz en su corazón, no con una cortesía falsa que enmascara su coraje. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''No es lo mismo que establecer la paz'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que oramos y tomamos todas las iniciativas prácticas para la pacificación comenzando con algo tan sencillo como un saludo. Pero no siempre lo logramos. Quiero que quede claro que la pacificación no es lo mismo que establecer la paz. Un pacificador anhela la paz y trabaja y se sacrifica por ella, pero no siempre se logra establecer la paz. &lt;br /&gt;
Es muy importante considerar Romanos 12:18 sobre este punto. Allí Pablo escribe, &amp;quot;Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres&amp;quot;. Esa es la meta de un pacificador: &amp;quot;Si es posible, en cuanto dependa de vosotros . . . &amp;quot;. No permitan que la ruptura sea culpa de ustedes.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Una pregunta difícil: Paz o Verdad?''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero esto plantea una cuestión difícil: ¿Es nuestra la culpa cuando se asume una posición que causa la división? Si hemos alejado a alguien y causado su ira al hacer o decir lo correcto, ¿acaso hemos dejado de ser pacificadores? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No necesariamente. Pablo nos dice, &amp;quot;Si es posible . . . estad en paz&amp;quot;. Con esto él concede que habrá momentos en los que la defensa de la verdad hará que la paz sea imposible. Por ejemplo, él escribió en primera de corintios (en 11:18–19), &amp;quot;En primer lugar, cuando os reunís como iglesia, oigo que hay entre vosotros divisiones; y en parte lo creo. Es preciso que entre vosotros haya divisiones, para que se pongan de manifiesto entre vosotros los que son aprobados&amp;quot;. Él no hubiera escrito esto si los cristianos verdaderos debieron de haber puesto la verdad en tela de juicio con tal de evitar la división a todo costo. Fue precisamente porque algunos cristianos fueron genuinos y genuinamente pacificadores, que se produjeron algunas divisiones. (Ver también 1 Corintios 7:15.) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Jesús dice en Mateo 10:34-36 &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;No penséis que he venido a traer paz a la tierra; no he venido a traer paz, sino espada. porque he venido a poner en enemistad al hombre contra su padre, a la hija contra su madre y a la nuera contra su suegra. Así que los enemigos del hombre serán los de su casa. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dicho de otro modo; tienen que amar la paz y trabajar por ella. Tienen que orar por sus enemigos y hacerles el bien y saludarlos; y desear fervientemente que sean eliminadas las barreras entre ustedes y sus enemigos. Pero jamás deben abandonar su lealtad a Mí y a Mi palabra, no importa cuánta hostilidad ocasione esto en contra de ustedes. No son culpables, ni están en el error, si la vida de obediencia y el mensaje de amor y de verdad ocasionan en algunos la hostilidad y en otros la aceptación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Purificar el fundamento de la paz'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Posiblemente sea esta advertencia la que Jesús quiere dar al declarar la siguiente bienaventuranza, &amp;quot;Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia&amp;quot;. En otra palabras, no se puede transigir en aquello que comprometa la justicia con tal de hacer la paz con los perseguidores. Cuando Jesús pronuncia una bendición sobre ustedes por padecer persecución por causa de la justicia, claramente subordina la meta de la paz a la meta de la justicia.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En Santiago 3:17 se lee &amp;quot; Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica&amp;quot;. Primero pura, luego pacífica, y no al revés. Este también es el orden que tenemos en las bienaventuranzas (en versículos 8 y 9): Primero, &amp;quot;Bienaventurados los de limpio corazón&amp;quot;, luego, &amp;quot;Bienaventurados los pacificadores&amp;quot;. La pureza asume prioridad sobre la paz. La pureza es la base de la paz bíblica. No se puede comprometer la pureza con el fin de obtener la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====¿Por que hacer hincapié en los alcances individuales? ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para terminar, quiero dirigirme a una o dos cuestiones que en la actualidad pudieran surgir en la mente de ciertas personas con un mensaje de este tipo. En vista de la situación mundial, ¿por qué se limita este mensaje a los alcances personales de la oración, del saludo y de la reconciliación individual?  ¿Acaso no son insignificantes estos asuntos personales en comparación con la posibilidad de una guerra nuclear, los presupuestos militares, las pláticas de armas en Génova, la segregación racial en Sudáfrica, las guerras civiles en Centroamérica, la opresión religiosa en Rumanía y en Rusia, o del terrorismo internacional? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Antes de contestar esa pregunta, hagamos otras: ¿Sabía Jesús que la mano de hierro del imperio romano caía duramente sobre la tierra reducida de los judíos sin su consentimiento? ¿Se enteró Jesús de la matanza que hizo Arquelao de los tres mil judíos durante una celebración de Pascua? ¿Sabía Él que los soldados romanos podían reclutar a cualquier judío para que cargara con el equipaje de ellos? ¿Sabía Él que Pilato hizo que sus soldados aporrearan a una muchedumbre de judíos cuando protestó porque él estaba robando de la tesorería del templo? ¿Sabía Él que Pilato había masacrado a judíos sobre los terrenos del templo y luego mezcló la sangre de los judíos con la sangre que ellos iban a ofrecer con los sacrificios? &lt;br /&gt;
Cuando Jesús habló de los enemigos, ¿por qué se limitó a la oración y a los saludos y a bendiciones y a obras individuales de generosidad y bondad? ¿Por qué no habló sobre cuestiones de humillación nacional, y de la opresión romana, de la corrupción política, y del militarismo sin freno de su época? ¿Acaso estaba totalmente desconectado de las polémicas de su actualidad? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Injusticias sociales como exigencias para un arrepentiento personal''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No, no estaba desconectado. Existe otra explicación de su forma de predicar. En Lucas 13:1–5 algunas personas confrontaron a Jesús con una de las atrocidades de Pilato. Respondió Él del modo siguiente: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;“En este mismo tiempo estaban allí algunos que le contaban acerca de los galileos cuya sangre Pilato había mezclado con los sacrificios de ellos. Respondiendo Jesús, les dijo:  ¿Pensáis que estos galileos, porque padecieron tales cosas, eran más pecadores que los demás galileos? Os digo: no, antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente&amp;quot;. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tomó una indignación social considerable de injusticia y la convirtió en una exigencia de arrepentimiento personal individual. &amp;quot;¡Antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente!&amp;quot; Siempre hizo eso. ¿Por qué lo hizo así? Porque para Jesús el destino eterno de un alma humana es un asunto de mucho más importancia que el destino temporal de una nación. &lt;br /&gt;
Si uno acude a Jesús para preguntarle que si es justo pagarle impuestos a Tiberias César, dará como respuesta un mandato personal dirigido directamente al corazón: &amp;quot; Dad, pues, a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios &amp;quot; (Mateo 22:15–21). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si alguno de ustedes va a Jesús para quejarse de la injusticia de su hermano que no quiere compartir la herencia, Él responderá con una advertencia que nos da de lleno en la conciencia, &amp;quot; Hombre, ¿quién me ha puesto sobre vosotros como juez o partidor? --Mirad, guardaos de toda avaricia, porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee&amp;quot;. (Luke 12:13–15)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''El asunto de verdadera importancia en el mundo de hoy''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora regresemos a la pregunta inicial. ¿Por qué tiene que hacer hincapié el mensaje de pacificación del sermon en el monte sobre las cuestiones individuales tales como la oración, el saludar y la reconciliación personal? ¿Acaso no son insignificantes estos asuntos personales en comparación con cuestiones de guerra nuclear, presupuestos militares, pláticas de armas en Génova, la segregación racial en Sudáfrica, las guerras civiles en Centroamérica, la opresión religiosa en Rumanía y en Rusia, o del terrorismo internacional?  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La respuesta es no, porque el punto de cada uno de estos asuntos personales en el sermon del monte es hacer que quede bastante claro que cada ser humano que pueda escuchar mi voz en este momento tiene que ser una criatura nueva si quiere tener vida eterna. Tienen que tener un corazón nuevo.  Sin un corazón misericordioso, limpio y pacificador no podrán ser llamados hijos de Dios en el día del juicio. Y ese es el asunto de verdadera importancia en el mundo de hoy.  ¿Realmente está limitado el Hijo del Hombre en su modo de ver al mundo? ¿Acaso creen que está desligado de los asuntos verdaderos de la vida porque considera que la salvación eterna del alma de cada uno de ustedes es un asunto de mayor importancia que el destino temporal de cualquier país sobre la tierra? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bienaventurados son ustedes los pacificadores que oran por sus enemigos y saludan a sus adversarios con amor y con sacrifio así como lo hizo su Padre celestial para otorgar la reconciliación de Dios con los hombres y entre ellos mismos, pues ustedes serán llamados hijos de Dios y heredarán la vida eterna en el reino de su Padre.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Alalith-04-13</name></author>	</entry>

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		<title>Bienaventurados los Pacificadores</title>
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				<updated>2018-11-29T19:08:30Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Alalith-04-13: /* Los hijos de Dios muestran el carácter del Padre */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{info|Blessed Are the Peacemakers}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;'''Mateo 5:9 '''&amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con cada bienaventuranza otra puntilla es clavada en un ataúd. Dentro del ataúd yace el cadáver de un falso entendimiento de la salvación. Este entendimiento falso dice que una persona puede ser salva sin que cambie. O dicho de otro modo, que una persona puede heredar la vida eterna aun cuando sus actitudes y comportamientos sean iguales a los de las personas incrédulas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====El Grito de las Bienaventuranzas: ¡Recibe un Corazón Nuevo! ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una tras otra las bienaventuranzas nos hablan que las bendiciones eternas van a ser dadas únicamente a los que se han convertido en criaturas nuevas. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los de puro corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si no obtenemos misericordia, recibiremos juicio. Si no vemos a Dios, no estamos en el cielo. Si no somos llamados hijos de Dios, estamos fuera de la familia. En otras palabras, estas son todas las descripciones de la salvación final. Y esto es únicamente prometido para los misericordiosos, los de corazón puro y los pacificadores. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo tanto, las bienaventuranzas son como largas espinas que mantienen presionada la tapa del ataúd sobre la falsa enseñanza que dice, que si crees en Jesús irás al cielo asi no seas misericordioso, ni puro de corazón, ni pacificador. De hecho, de principio a fin, el Sermón del Monte grita: &amp;quot;¡Consígue un corazón nuevo! ¡Conviértete en una persona nueva! ¡El río del juicio está en la puerta!&amp;quot; Recuerda las palabras del versículo 20: &amp;quot;Porque os digo que si vuestra justicia no supera la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.&amp;quot; (Mateo 5:20).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y al final del sermon, en el versículo 7:26 el Señor exclama sobre la muchedumbre, “Y todo el que oye estas palabras mías y no las pone en práctica, será semejante a un hombre insensato que edificó su casa sobre la arena; y cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y azotaron aquella casa; y cayó, y grande fue su destrucción”. En otras palabras, una vida de desobediencia a las bienaventuranzas y al sermón en el monte será condenada en el juicio sin importar las creencias que tengamos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====No Sugerencias Opcionales, pero el Camino al cielo ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La semana pasada, sentí algo de culpabilidad porque probablemente no he tratado este aspecto de las bienaventuranzas con la actitud ferviente y la seriedad que se merece y que el cuidado que tengo para el bienestar eterno de ustedes no se ha mostrado tan genuino como debe ser. Sentí culpabilidad cuando leí un libro antiguo de Horatius Bonar dirigido a pastores y en el que él escribe: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Nuestras palabras se oyen débiles, incluso cuando son sanas y verídicas; las miradas poco atentas, incluso cuando nuestras palabras son importantes; y nuestro tono insinúa una apatía que tanto las palabras como las miradas intentan ocultar. (''Words to Winners of Souls'' &amp;quot;Palabras para Ganadores de Almas&amp;quot;, p. 55) &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que esta mañana quiero inculcar sobre tu conciencia con toda la seriedad que puedo, que en las bienaventuranzas Jesús no está haciendo sugerencias opcionales, y este sermón no es una serie de sugerencias sobre cómo mejorar el mundo.Todo lo contrario; Jesús está describiendo el camino al Paraíso, y este sermon es un mensaje de Dios para animarte a que te pongas en ese camino y permanezcas en ese camino para que puedas ser llamado Hijo de Dios en el juicio final.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eso es precisamente lo que está en juego esta mañana. Si te encuentras en el camino angosto o estrecho que lleva a la vida, mi propósito es ayudarte a que sigas allí. Y si todavía te encuentras en el camino espacioso que lleva a la perdición, mi propósito será dirigirte hacia el camino a la vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Cómo ser hijos de Dios====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando Jesús dice, &amp;quot; Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios&amp;quot;, no nos dice cómo podemos llegar a ser un hijo de Dios. Simplemente nos dice que los hijos de Dios son efectivamente pacificadores. Los que son pacificadores serán reconocidos en el juicio como hijos de Dios y se les lamará como lo que son y serán bienvenidos en la casa del Padre. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para saber cómo se llega a ser un hijo de Dios podemos ver, por ejemplo, Juan 1:12 y Gálatas 3:26. Juan 1:12 dice, “ Pero a todos los que le recibieron (Jesús), les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios, es decir, a los que creen en su nombre&amp;quot;. Y Gálatas 3:26 dice, &amp;quot;pues todos sois hijos de Dios mediante la fe en Cristo Jesús&amp;quot;.  En otras palabras, nos convertimos en hijos de Dios al confiar en Cristo para obtener el perdón y para que Él sea nuestra esperanza.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Los hijos de Dios muestran el carácter del Padre====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo que Jesús declara en Mateo 5:9 es que las personas que se han convertido en hijos de Dios muestran el carácter de su Padre Celestial. Y sabemos que, a partir de las Escrituras, que su Padre Celestial es un &amp;quot;Dios de paz&amp;quot; (Romanos 16:20; 1 Tesalonicenses 5:23; Hebreos 13:20). Sabemos que el cielo es un mundo de paz (Lucas 19:38). Y, más que todo, sabemos que Dios es pacificador. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados”(2 Corintios 5:19). Haciendo la paz mediante la sangre de su cruz (Colosenses 1:20). En otras palabras, aunque por naturaleza somos rebeldes a Dios y hemos cometido traición y merecemos ser juzgados en corte marcial con la pena de muerte eterna y colgados del cuello hasta la muerte; no obstante, Dios sacrificó a su propio Hijo y declaró una amnistía completa y libre para todo aquel que renuncia a sus armas de independencia y que regrese a la fe.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dios es un Dios que ama la paz, y que hace la paz. La historia completa de redención, que culmina en la muerte y resurrección de Jesús, es la estrategia de Dios para dar lugar a una paz justa y duradera entre Él y el hombre rebelde, y luego entre un hombre y otro. Por esta razón, los hijos de Dios también son así. Ellos muestran el carácter de su Padre. Ellos aman lo que Él ama. Ellos buscan lo que Él busca. Se distinguen por la manera en que están dispuestos a sacrificar por la paz del modo en que Dios lo hizo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por medio de la obra soberana de la gracia de Dios, los seres humanos rebeldes nacen de nuevo y son traídos de la rebelión a la fe, y se convierten en hijos de Dios.  Se nos da una naturaleza nueva, a la semejanza de nuestro Padre celestial (1 Juan 3:9). Si Él hace la paz, entonces sus hijos, quienes poseen Su naturaleza, igualmente buscarán hacer la paz.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====El Espíritu de Dios es el Espíritu de Paz====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
O dicho de otro modo, como lo declara Pablo en Gálatas 4:6, &amp;quot;Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: «¡Abba, Padre!»&amp;quot;. Y por lo tanto, como dice en Romanos 8:14, &amp;quot;Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, son hijos de Dios&amp;quot;. Y ser guiado por el Espíritu siempre incluye rendir el fruto del Espíritu. ¡Y el fruto del Espíritu es la paz! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces se puede ver por qué tiene que ser así, que los hijos de Dios tienen que ser pacificadores. Es por medio del Espíritu de Dios que somos hechos hijos de Dios, y el Espíritu de Dios es el Espíritu de paz. Si no somos pacificadores, entonces no tenemos el Espíritu de Cristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cabe mencionar que no nos podemos ganar o merecer el privilegio de ser llamados hijos de Dios. Debemos nuestro nuevo nacimiento a la gracia soberana de Dios (Juan 1:13). Debemos los impulsos de la fe a nuestro nacimiento nuevo (1 Juan 5:1). Recibimos el Espíritu Santo al ejercer esta fe (Gálatas 3:2). El fruto del Espíritu es la paz (Gálatas 5:22). Y los que dan el fruto de la paz son los hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nuestra salvación entera, desde el principio hasta el final, es completamente por gracia—y en esa gracia se basan nuestra esperanza, nuestro gozo, y nuestra libertad. Pero nuestra salvación final no es incondicional, porque tenemos que ser pacificadores -  y aquí es donde se muestran la sinceridad y la gran seriedad con las que debemos tratar estas bienaventuranzas, y buscar la gracia de Dios en la vida cotidiana . &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora, veamos . . . &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====¿Qué quiere decir ser un pacificador?====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La promesa de ser hijo en la segunda cláusula de Mateo 5:9 nos dirige a Mateo 5:43–45 como elemento principal en la comprensión de este concepto. Ambas citas nos indican cómo mostramos que somos hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Oísteis que fue dicho: &amp;quot;Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo&amp;quot;. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os odian y orad por los que os ultrajan y os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos y llover sobre justos e injustos. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Observen el versículo 45, &amp;quot; . . . para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos&amp;quot;. La idea es la misma a la de Mateo 5:9. El versículo 9 nos dice que tenemos que ser pacificadores para ser llamados hijos de Dios. En 45 tenemos que amar a nuestros enemigos y orar por los que nos persiguen si somos hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que probablemente la idea de Jesús sobre ser pacificador se refiera a todas las obras de amor con las que intentamos eliminar la enemistad entre nosotros y otras personas. Si queremos ver esto con especificidad, Él nos da dos ejemplos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Dos Ejemplos'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo primero que menciona es la oración (versículo 44): Orad por los que os presiguen. ¿Orar qué? Se nos indica en el próximo capítulo. En Mateo 6:9–10 Jesús nos dice, &amp;quot;Vosotros, pues, oraréis así&amp;quot;. Oren para que tanto ustedes como sus enemigos santifiquen el nombre de Dios. Oren para que el reino de Dios sea reconocido en la vida de ustedes y en la de sus enemigos. Oren para que todos hagan la voluntad de Dios así como la hacen los ángeles de Dios en los cielos.  En otras palabras, se debe orar por la conversión y la santificación. El fundamento de la paz es la pureza. Oren por la pureza de ustedes y de sus enemigos para que pueda existir la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Luego en Mateo 5:47 Jesús nos da otro ejemplo específico del amor de pacificador: &amp;quot;Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles&amp;quot;? En otras palabras, si existe una ruptura en una de sus relaciones, o si alguien se opone a ustedes, no deben guardar ese resentimiento. No fomenten la hostilidad tratando de evadir o haciendo caso omiso de la persona adversa. Todos sabemos que salirse del camino para no tener que saludar a la persona adversa es lo más natural. Pero ese no es el impulso del Espíritu de Dios que hizo la paz sacrificando a Su Hijo para darnos la reconciliación con Él y entre nosotros.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La pacificación intenta establecer enlaces con los demás. Intenta eliminar la hostilidad. Busca la reconciliación. Busca la armonía. Y trata de mostrar lo que pudiere ser la única cortesía que tal vez toleraría un enemigo, es decir, un saludo. El pacificador mira al enemigo de frente y saluda, &amp;quot;Buenos días, Juan.&amp;quot; Y lo dice con el anhelo de paz en su corazón, no con una cortesía falsa que enmascara su coraje. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''No es lo mismo que establecer la paz'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que oramos y tomamos todas las iniciativas prácticas para la pacificación comenzando con algo tan sencillo como un saludo. Pero no siempre lo logramos. Quiero que quede claro que la pacificación no es lo mismo que establecer la paz. Un pacificador anhela la paz y trabaja y se sacrifica por ella, pero no siempre se logra establecer la paz. &lt;br /&gt;
Es muy importante considerar Romanos 12:18 sobre este punto. Allí Pablo escribe, &amp;quot;Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres&amp;quot;. Esa es la meta de un pacificador: &amp;quot;Si es posible, en cuanto dependa de vosotros . . . &amp;quot;. No permitan que la ruptura sea culpa de ustedes.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Una pregunta difícil: Paz o Verdad?''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero esto plantea una cuestión difícil: ¿Es nuestra la culpa cuando se asume una posición que causa la división? Si hemos alejado a alguien y causado su ira al hacer o decir lo correcto, ¿acaso hemos dejado de ser pacificadores? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No necesariamente. Pablo nos dice, &amp;quot;Si es posible . . . estad en paz&amp;quot;. Con esto él concede que habrá momentos en los que la defensa de la verdad hará que la paz sea imposible. Por ejemplo, él escribió en primera de corintios (en 11:18–19), &amp;quot;En primer lugar, cuando os reunís como iglesia, oigo que hay entre vosotros divisiones; y en parte lo creo. Es preciso que entre vosotros haya divisiones, para que se pongan de manifiesto entre vosotros los que son aprobados&amp;quot;. Él no hubiera escrito esto si los cristianos verdaderos debieron de haber puesto la verdad en tela de juicio con tal de evitar la división a todo costo. Fue precisamente porque algunos cristianos fueron genuinos y genuinamente pacificadores, que se produjeron algunas divisiones. (Ver también 1 Corintios 7:15.) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Jesús dice en Mateo 10:34-36 &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;No penséis que he venido a traer paz a la tierra; no he venido a traer paz, sino espada. porque he venido a poner en enemistad al hombre contra su padre, a la hija contra su madre y a la nuera contra su suegra. Así que los enemigos del hombre serán los de su casa. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dicho de otro modo; tienen que amar la paz y trabajar por ella. Tienen que orar por sus enemigos y hacerles el bien y saludarlos; y desear fervientemente que sean eliminadas las barreras entre ustedes y sus enemigos. Pero jamás deben abandonar su lealtad a Mí y a Mi palabra, no importa cuánta hostilidad ocasione esto en contra de ustedes. No son culpables, ni están en el error, si la vida de obediencia y el mensaje de amor y de verdad ocasionan en algunos la hostilidad y en otros la aceptación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Purificar el fundamento de la paz'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Posiblemente sea esta advertencia la que Jesús quiere dar al declarar la siguiente bienaventuranza, &amp;quot;Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia&amp;quot;. En otra palabras, no se puede transigir en aquello que comprometa la justicia con tal de hacer la paz con los perseguidores. Cuando Jesús pronuncia una bendición sobre ustedes por padecer persecución por causa de la justicia, claramente subordina la meta de la paz a la meta de la justicia.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En Santiago 3:17 se lee &amp;quot; Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica&amp;quot;. Primero pura, luego pacífica, y no al revés. Este también es el orden que tenemos en las bienaventuranzas (en versículos 8 y 9): Primero, &amp;quot;Bienaventurados los de limpio corazón&amp;quot;, luego, &amp;quot;Bienaventurados los pacificadores&amp;quot;. La pureza asume prioridad sobre la paz. La pureza es la base de la paz bíblica. No se puede comprometer la pureza con el fin de obtener la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====¿Por que hacer hincapié en los alcances individuales? ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para terminar, quiero dirigirme a una o dos cuestiones que en la actualidad pudieran surgir en la mente de ciertas personas con un mensaje de este tipo. En vista de la situación mundial, ¿por qué se limita este mensaje a los alcances personales de la oración, del saludo y de la reconciliación individual?  ¿Acaso no son insignificantes estos asuntos personales en comparación con la posibilidad de una guerra nuclear, los presupuestos militares, las pláticas de armas en Génova, la segregación racial en Sudáfrica, las guerras civiles en Centroamérica, la opresión religiosa en Rumanía y en Rusia, o del terrorismo internacional? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Antes de contestar esa pregunta, hagamos otras: ¿Sabía Jesús que la mano de hierro del imperio romano caía duramente sobre la tierra reducida de los judíos sin su consentimiento? ¿Se enteró Jesús de la matanza que hizo Arquelao de los tres mil judíos durante una celebración de Pascua? ¿Sabía Él que los soldados romanos podían reclutar a cualquier judío para que cargara con el equipaje de ellos? ¿Sabía Él que Pilato hizo que sus soldados aporrearan a una muchedumbre de judíos cuando protestó porque él estaba robando de la tesorería del templo? ¿Sabía Él que Pilato había masacrado a judíos sobre los terrenos del templo y luego mezcló la sangre de los judíos con la sangre que ellos iban a ofrecer con los sacrificios? &lt;br /&gt;
Cuando Jesús habló de los enemigos, ¿por qué se limitó a la oración y a los saludos y a bendiciones y a obras individuales de generosidad y bondad? ¿Por qué no habló sobre cuestiones de humillación nacional, y de la opresión romana, de la corrupción política, y del militarismo sin freno de su época? ¿Acaso estaba totalmente desconectado de las polémicas de su actualidad? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Injusticias sociales como exigencias para un arrepentiento personal''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No, no estaba desconectado. Existe otra explicación de su forma de predicar. En Lucas 13:1–5 algunas personas confrontaron a Jesús con una de las atrocidades de Pilato. Respondió Él del modo siguiente: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;“En este mismo tiempo estaban allí algunos que le contaban acerca de los galileos cuya sangre Pilato había mezclado con los sacrificios de ellos. Respondiendo Jesús, les dijo:  ¿Pensáis que estos galileos, porque padecieron tales cosas, eran más pecadores que los demás galileos? Os digo: no, antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente&amp;quot;. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tomó una indignación social considerable de injusticia y la convirtió en una exigencia de arrepentimiento personal individual. &amp;quot;¡Antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente!&amp;quot; Siempre hizo eso. ¿Por qué lo hizo así? Porque para Jesús el destino eterno de un alma humana es un asunto de mucho más importancia que el destino temporal de una nación. &lt;br /&gt;
Si uno acude a Jesús para preguntarle que si es justo pagarle impuestos a Tiberias César, dará como respuesta un mandato personal dirigido directamente al corazón: &amp;quot; Dad, pues, a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios &amp;quot; (Mateo 22:15–21). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si alguno de ustedes va a Jesús para quejarse de la injusticia de su hermano que no quiere compartir la herencia, Él responderá con una advertencia que nos da de lleno en la conciencia, &amp;quot; Hombre, ¿quién me ha puesto sobre vosotros como juez o partidor? --Mirad, guardaos de toda avaricia, porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee&amp;quot;. (Luke 12:13–15)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''El asunto de verdadera importancia en el mundo de hoy''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora regresemos a la pregunta inicial. ¿Por qué tiene que hacer hincapié el mensaje de pacificación del sermon en el monte sobre las cuestiones individuales tales como la oración, el saludar y la reconciliación personal? ¿Acaso no son insignificantes estos asuntos personales en comparación con cuestiones de guerra nuclear, presupuestos militares, pláticas de armas en Génova, la segregación racial en Sudáfrica, las guerras civiles en Centroamérica, la opresión religiosa en Rumanía y en Rusia, o del terrorismo internacional?  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La respuesta es no, porque el punto de cada uno de estos asuntos personales en el sermon del monte es hacer que quede bastante claro que cada ser humano que pueda escuchar mi voz en este momento tiene que ser una criatura nueva si quiere tener vida eterna. Tienen que tener un corazón nuevo.  Sin un corazón misericordioso, limpio y pacificador no podrán ser llamados hijos de Dios en el día del juicio. Y ese es el asunto de verdadera importancia en el mundo de hoy.  ¿Realmente está limitado el Hijo del Hombre en su modo de ver al mundo? ¿Acaso creen que está desligado de los asuntos verdaderos de la vida porque considera que la salvación eterna del alma de cada uno de ustedes es un asunto de mayor importancia que el destino temporal de cualquier país sobre la tierra? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bienaventurados son ustedes los pacificadores que oran por sus enemigos y saludan a sus adversarios con amor y con sacrifio así como lo hizo su Padre celestial para otorgar la reconciliación de Dios con los hombres y entre ellos mismos, pues ustedes serán llamados hijos de Dios y heredarán la vida eterna en el reino de su Padre.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Alalith-04-13</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://es.gospeltranslations.org/wiki/Bienaventurados_los_Pacificadores</id>
		<title>Bienaventurados los Pacificadores</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://es.gospeltranslations.org/wiki/Bienaventurados_los_Pacificadores"/>
				<updated>2018-11-29T19:07:10Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Alalith-04-13: /* Los hijos de Dios muestran el carácter del Padre */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{info|Blessed Are the Peacemakers}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;'''Mateo 5:9 '''&amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con cada bienaventuranza otra puntilla es clavada en un ataúd. Dentro del ataúd yace el cadáver de un falso entendimiento de la salvación. Este entendimiento falso dice que una persona puede ser salva sin que cambie. O dicho de otro modo, que una persona puede heredar la vida eterna aun cuando sus actitudes y comportamientos sean iguales a los de las personas incrédulas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====El Grito de las Bienaventuranzas: ¡Recibe un Corazón Nuevo! ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una tras otra las bienaventuranzas nos hablan que las bendiciones eternas van a ser dadas únicamente a los que se han convertido en criaturas nuevas. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los de puro corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si no obtenemos misericordia, recibiremos juicio. Si no vemos a Dios, no estamos en el cielo. Si no somos llamados hijos de Dios, estamos fuera de la familia. En otras palabras, estas son todas las descripciones de la salvación final. Y esto es únicamente prometido para los misericordiosos, los de corazón puro y los pacificadores. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo tanto, las bienaventuranzas son como largas espinas que mantienen presionada la tapa del ataúd sobre la falsa enseñanza que dice, que si crees en Jesús irás al cielo asi no seas misericordioso, ni puro de corazón, ni pacificador. De hecho, de principio a fin, el Sermón del Monte grita: &amp;quot;¡Consígue un corazón nuevo! ¡Conviértete en una persona nueva! ¡El río del juicio está en la puerta!&amp;quot; Recuerda las palabras del versículo 20: &amp;quot;Porque os digo que si vuestra justicia no supera la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.&amp;quot; (Mateo 5:20).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y al final del sermon, en el versículo 7:26 el Señor exclama sobre la muchedumbre, “Y todo el que oye estas palabras mías y no las pone en práctica, será semejante a un hombre insensato que edificó su casa sobre la arena; y cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y azotaron aquella casa; y cayó, y grande fue su destrucción”. En otras palabras, una vida de desobediencia a las bienaventuranzas y al sermón en el monte será condenada en el juicio sin importar las creencias que tengamos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====No Sugerencias Opcionales, pero el Camino al cielo ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La semana pasada, sentí algo de culpabilidad porque probablemente no he tratado este aspecto de las bienaventuranzas con la actitud ferviente y la seriedad que se merece y que el cuidado que tengo para el bienestar eterno de ustedes no se ha mostrado tan genuino como debe ser. Sentí culpabilidad cuando leí un libro antiguo de Horatius Bonar dirigido a pastores y en el que él escribe: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Nuestras palabras se oyen débiles, incluso cuando son sanas y verídicas; las miradas poco atentas, incluso cuando nuestras palabras son importantes; y nuestro tono insinúa una apatía que tanto las palabras como las miradas intentan ocultar. (''Words to Winners of Souls'' &amp;quot;Palabras para Ganadores de Almas&amp;quot;, p. 55) &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que esta mañana quiero inculcar sobre tu conciencia con toda la seriedad que puedo, que en las bienaventuranzas Jesús no está haciendo sugerencias opcionales, y este sermón no es una serie de sugerencias sobre cómo mejorar el mundo.Todo lo contrario; Jesús está describiendo el camino al Paraíso, y este sermon es un mensaje de Dios para animarte a que te pongas en ese camino y permanezcas en ese camino para que puedas ser llamado Hijo de Dios en el juicio final.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eso es precisamente lo que está en juego esta mañana. Si te encuentras en el camino angosto o estrecho que lleva a la vida, mi propósito es ayudarte a que sigas allí. Y si todavía te encuentras en el camino espacioso que lleva a la perdición, mi propósito será dirigirte hacia el camino a la vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Cómo ser hijos de Dios====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando Jesús dice, &amp;quot; Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios&amp;quot;, no nos dice cómo podemos llegar a ser un hijo de Dios. Simplemente nos dice que los hijos de Dios son efectivamente pacificadores. Los que son pacificadores serán reconocidos en el juicio como hijos de Dios y se les lamará como lo que son y serán bienvenidos en la casa del Padre. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para saber cómo se llega a ser un hijo de Dios podemos ver, por ejemplo, Juan 1:12 y Gálatas 3:26. Juan 1:12 dice, “ Pero a todos los que le recibieron (Jesús), les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios, es decir, a los que creen en su nombre&amp;quot;. Y Gálatas 3:26 dice, &amp;quot;pues todos sois hijos de Dios mediante la fe en Cristo Jesús&amp;quot;.  En otras palabras, nos convertimos en hijos de Dios al confiar en Cristo para obtener el perdón y para que Él sea nuestra esperanza.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Los hijos de Dios muestran el carácter del Padre====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo que Jesús declara en Mateo 5:9 es que las personas que se han convertido en hijos de Dios muestran el carácter de su Padre Celestial. Y sabemos que, a partir de las Escrituras, que su Padre Celestial es un &amp;quot;Dios de paz&amp;quot; (Romanos 16:20; 1 Tesalonicenses 5:23; Hebreos 13:20). Sabemos que el cielo es un mundo de paz (Lucas 19:38). Y, más que todo, sabemos que Dios es pacificador. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados”(2 Corintios 5:19). Haciendo la paz mediante la sangre de su cruz (Colosenses 1:20). En otras palabras, aunque por naturaleza somos rebeldes a Dios y hemos cometido traición y merecemos ser juzgados en corte marcial con la pena de muerte eterna y colgados del cuello hasta la muerte; no obstante, Dios sacrificó a su propio Hijo y declaró una amnistía completa y libre para todo aquel que renuncia a sus armas de independencia y que regrese a la fe.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dios es un Dios que ama la paz, y que hace la paz. La historia completa de redención, que culmina en la muerte y resurrección de Jesús, es la estrategia de Dios para dar lugar a una paz justa y duradera entre Él y el hombre rebelde, y luego entre un hombre y otro. Por esta razón, los hijos de Dios también son así. Ellos muestran el carácter de su Padre. Ellos aman lo que Él ama. Ellos buscan lo que Él busca. Se distinguen por la manera en que están dispuestos a sacrificar por la paz del modo en que Dios lo hizo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por medio de la obra soberana de la gracia de Dios, los seres humanos rebeldes nacen de nuevo y son traídos de la rebelión a la fe, y se convierten en hijos de Dios.  Se nos da una naturaleza nueva, a la semejanza de nuestro Padre celestial (1 Juan 3:9). Si Él hace la paz, entonces sus hijos, quienes poseen Su naturalez, igualmente buscarán hacer la paz.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====El Espíritu de Dios es el Espíritu de Paz====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
O dicho de otro modo, como lo declara Pablo en Gálatas 4:6, &amp;quot;Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: «¡Abba, Padre!»&amp;quot;. Y por lo tanto, como dice en Romanos 8:14, &amp;quot;Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, son hijos de Dios&amp;quot;. Y ser guiado por el Espíritu siempre incluye rendir el fruto del Espíritu. ¡Y el fruto del Espíritu es la paz! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces se puede ver por qué tiene que ser así, que los hijos de Dios tienen que ser pacificadores. Es por medio del Espíritu de Dios que somos hechos hijos de Dios, y el Espíritu de Dios es el Espíritu de paz. Si no somos pacificadores, entonces no tenemos el Espíritu de Cristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cabe mencionar que no nos podemos ganar o merecer el privilegio de ser llamados hijos de Dios. Debemos nuestro nuevo nacimiento a la gracia soberana de Dios (Juan 1:13). Debemos los impulsos de la fe a nuestro nacimiento nuevo (1 Juan 5:1). Recibimos el Espíritu Santo al ejercer esta fe (Gálatas 3:2). El fruto del Espíritu es la paz (Gálatas 5:22). Y los que dan el fruto de la paz son los hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nuestra salvación entera, desde el principio hasta el final, es completamente por gracia—y en esa gracia se basan nuestra esperanza, nuestro gozo, y nuestra libertad. Pero nuestra salvación final no es incondicional, porque tenemos que ser pacificadores -  y aquí es donde se muestran la sinceridad y la gran seriedad con las que debemos tratar estas bienaventuranzas, y buscar la gracia de Dios en la vida cotidiana . &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora, veamos . . . &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====¿Qué quiere decir ser un pacificador?====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La promesa de ser hijo en la segunda cláusula de Mateo 5:9 nos dirige a Mateo 5:43–45 como elemento principal en la comprensión de este concepto. Ambas citas nos indican cómo mostramos que somos hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Oísteis que fue dicho: &amp;quot;Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo&amp;quot;. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os odian y orad por los que os ultrajan y os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos y llover sobre justos e injustos. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Observen el versículo 45, &amp;quot; . . . para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos&amp;quot;. La idea es la misma a la de Mateo 5:9. El versículo 9 nos dice que tenemos que ser pacificadores para ser llamados hijos de Dios. En 45 tenemos que amar a nuestros enemigos y orar por los que nos persiguen si somos hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que probablemente la idea de Jesús sobre ser pacificador se refiera a todas las obras de amor con las que intentamos eliminar la enemistad entre nosotros y otras personas. Si queremos ver esto con especificidad, Él nos da dos ejemplos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Dos Ejemplos'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo primero que menciona es la oración (versículo 44): Orad por los que os presiguen. ¿Orar qué? Se nos indica en el próximo capítulo. En Mateo 6:9–10 Jesús nos dice, &amp;quot;Vosotros, pues, oraréis así&amp;quot;. Oren para que tanto ustedes como sus enemigos santifiquen el nombre de Dios. Oren para que el reino de Dios sea reconocido en la vida de ustedes y en la de sus enemigos. Oren para que todos hagan la voluntad de Dios así como la hacen los ángeles de Dios en los cielos.  En otras palabras, se debe orar por la conversión y la santificación. El fundamento de la paz es la pureza. Oren por la pureza de ustedes y de sus enemigos para que pueda existir la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Luego en Mateo 5:47 Jesús nos da otro ejemplo específico del amor de pacificador: &amp;quot;Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles&amp;quot;? En otras palabras, si existe una ruptura en una de sus relaciones, o si alguien se opone a ustedes, no deben guardar ese resentimiento. No fomenten la hostilidad tratando de evadir o haciendo caso omiso de la persona adversa. Todos sabemos que salirse del camino para no tener que saludar a la persona adversa es lo más natural. Pero ese no es el impulso del Espíritu de Dios que hizo la paz sacrificando a Su Hijo para darnos la reconciliación con Él y entre nosotros.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La pacificación intenta establecer enlaces con los demás. Intenta eliminar la hostilidad. Busca la reconciliación. Busca la armonía. Y trata de mostrar lo que pudiere ser la única cortesía que tal vez toleraría un enemigo, es decir, un saludo. El pacificador mira al enemigo de frente y saluda, &amp;quot;Buenos días, Juan.&amp;quot; Y lo dice con el anhelo de paz en su corazón, no con una cortesía falsa que enmascara su coraje. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''No es lo mismo que establecer la paz'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que oramos y tomamos todas las iniciativas prácticas para la pacificación comenzando con algo tan sencillo como un saludo. Pero no siempre lo logramos. Quiero que quede claro que la pacificación no es lo mismo que establecer la paz. Un pacificador anhela la paz y trabaja y se sacrifica por ella, pero no siempre se logra establecer la paz. &lt;br /&gt;
Es muy importante considerar Romanos 12:18 sobre este punto. Allí Pablo escribe, &amp;quot;Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres&amp;quot;. Esa es la meta de un pacificador: &amp;quot;Si es posible, en cuanto dependa de vosotros . . . &amp;quot;. No permitan que la ruptura sea culpa de ustedes.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Una pregunta difícil: Paz o Verdad?''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero esto plantea una cuestión difícil: ¿Es nuestra la culpa cuando se asume una posición que causa la división? Si hemos alejado a alguien y causado su ira al hacer o decir lo correcto, ¿acaso hemos dejado de ser pacificadores? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No necesariamente. Pablo nos dice, &amp;quot;Si es posible . . . estad en paz&amp;quot;. Con esto él concede que habrá momentos en los que la defensa de la verdad hará que la paz sea imposible. Por ejemplo, él escribió en primera de corintios (en 11:18–19), &amp;quot;En primer lugar, cuando os reunís como iglesia, oigo que hay entre vosotros divisiones; y en parte lo creo. Es preciso que entre vosotros haya divisiones, para que se pongan de manifiesto entre vosotros los que son aprobados&amp;quot;. Él no hubiera escrito esto si los cristianos verdaderos debieron de haber puesto la verdad en tela de juicio con tal de evitar la división a todo costo. Fue precisamente porque algunos cristianos fueron genuinos y genuinamente pacificadores, que se produjeron algunas divisiones. (Ver también 1 Corintios 7:15.) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Jesús dice en Mateo 10:34-36 &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;No penséis que he venido a traer paz a la tierra; no he venido a traer paz, sino espada. porque he venido a poner en enemistad al hombre contra su padre, a la hija contra su madre y a la nuera contra su suegra. Así que los enemigos del hombre serán los de su casa. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dicho de otro modo; tienen que amar la paz y trabajar por ella. Tienen que orar por sus enemigos y hacerles el bien y saludarlos; y desear fervientemente que sean eliminadas las barreras entre ustedes y sus enemigos. Pero jamás deben abandonar su lealtad a Mí y a Mi palabra, no importa cuánta hostilidad ocasione esto en contra de ustedes. No son culpables, ni están en el error, si la vida de obediencia y el mensaje de amor y de verdad ocasionan en algunos la hostilidad y en otros la aceptación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Purificar el fundamento de la paz'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Posiblemente sea esta advertencia la que Jesús quiere dar al declarar la siguiente bienaventuranza, &amp;quot;Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia&amp;quot;. En otra palabras, no se puede transigir en aquello que comprometa la justicia con tal de hacer la paz con los perseguidores. Cuando Jesús pronuncia una bendición sobre ustedes por padecer persecución por causa de la justicia, claramente subordina la meta de la paz a la meta de la justicia.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En Santiago 3:17 se lee &amp;quot; Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica&amp;quot;. Primero pura, luego pacífica, y no al revés. Este también es el orden que tenemos en las bienaventuranzas (en versículos 8 y 9): Primero, &amp;quot;Bienaventurados los de limpio corazón&amp;quot;, luego, &amp;quot;Bienaventurados los pacificadores&amp;quot;. La pureza asume prioridad sobre la paz. La pureza es la base de la paz bíblica. No se puede comprometer la pureza con el fin de obtener la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====¿Por que hacer hincapié en los alcances individuales? ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para terminar, quiero dirigirme a una o dos cuestiones que en la actualidad pudieran surgir en la mente de ciertas personas con un mensaje de este tipo. En vista de la situación mundial, ¿por qué se limita este mensaje a los alcances personales de la oración, del saludo y de la reconciliación individual?  ¿Acaso no son insignificantes estos asuntos personales en comparación con la posibilidad de una guerra nuclear, los presupuestos militares, las pláticas de armas en Génova, la segregación racial en Sudáfrica, las guerras civiles en Centroamérica, la opresión religiosa en Rumanía y en Rusia, o del terrorismo internacional? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Antes de contestar esa pregunta, hagamos otras: ¿Sabía Jesús que la mano de hierro del imperio romano caía duramente sobre la tierra reducida de los judíos sin su consentimiento? ¿Se enteró Jesús de la matanza que hizo Arquelao de los tres mil judíos durante una celebración de Pascua? ¿Sabía Él que los soldados romanos podían reclutar a cualquier judío para que cargara con el equipaje de ellos? ¿Sabía Él que Pilato hizo que sus soldados aporrearan a una muchedumbre de judíos cuando protestó porque él estaba robando de la tesorería del templo? ¿Sabía Él que Pilato había masacrado a judíos sobre los terrenos del templo y luego mezcló la sangre de los judíos con la sangre que ellos iban a ofrecer con los sacrificios? &lt;br /&gt;
Cuando Jesús habló de los enemigos, ¿por qué se limitó a la oración y a los saludos y a bendiciones y a obras individuales de generosidad y bondad? ¿Por qué no habló sobre cuestiones de humillación nacional, y de la opresión romana, de la corrupción política, y del militarismo sin freno de su época? ¿Acaso estaba totalmente desconectado de las polémicas de su actualidad? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Injusticias sociales como exigencias para un arrepentiento personal''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No, no estaba desconectado. Existe otra explicación de su forma de predicar. En Lucas 13:1–5 algunas personas confrontaron a Jesús con una de las atrocidades de Pilato. Respondió Él del modo siguiente: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;“En este mismo tiempo estaban allí algunos que le contaban acerca de los galileos cuya sangre Pilato había mezclado con los sacrificios de ellos. Respondiendo Jesús, les dijo:  ¿Pensáis que estos galileos, porque padecieron tales cosas, eran más pecadores que los demás galileos? Os digo: no, antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente&amp;quot;. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tomó una indignación social considerable de injusticia y la convirtió en una exigencia de arrepentimiento personal individual. &amp;quot;¡Antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente!&amp;quot; Siempre hizo eso. ¿Por qué lo hizo así? Porque para Jesús el destino eterno de un alma humana es un asunto de mucho más importancia que el destino temporal de una nación. &lt;br /&gt;
Si uno acude a Jesús para preguntarle que si es justo pagarle impuestos a Tiberias César, dará como respuesta un mandato personal dirigido directamente al corazón: &amp;quot; Dad, pues, a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios &amp;quot; (Mateo 22:15–21). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si alguno de ustedes va a Jesús para quejarse de la injusticia de su hermano que no quiere compartir la herencia, Él responderá con una advertencia que nos da de lleno en la conciencia, &amp;quot; Hombre, ¿quién me ha puesto sobre vosotros como juez o partidor? --Mirad, guardaos de toda avaricia, porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee&amp;quot;. (Luke 12:13–15)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''El asunto de verdadera importancia en el mundo de hoy''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora regresemos a la pregunta inicial. ¿Por qué tiene que hacer hincapié el mensaje de pacificación del sermon en el monte sobre las cuestiones individuales tales como la oración, el saludar y la reconciliación personal? ¿Acaso no son insignificantes estos asuntos personales en comparación con cuestiones de guerra nuclear, presupuestos militares, pláticas de armas en Génova, la segregación racial en Sudáfrica, las guerras civiles en Centroamérica, la opresión religiosa en Rumanía y en Rusia, o del terrorismo internacional?  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La respuesta es no, porque el punto de cada uno de estos asuntos personales en el sermon del monte es hacer que quede bastante claro que cada ser humano que pueda escuchar mi voz en este momento tiene que ser una criatura nueva si quiere tener vida eterna. Tienen que tener un corazón nuevo.  Sin un corazón misericordioso, limpio y pacificador no podrán ser llamados hijos de Dios en el día del juicio. Y ese es el asunto de verdadera importancia en el mundo de hoy.  ¿Realmente está limitado el Hijo del Hombre en su modo de ver al mundo? ¿Acaso creen que está desligado de los asuntos verdaderos de la vida porque considera que la salvación eterna del alma de cada uno de ustedes es un asunto de mayor importancia que el destino temporal de cualquier país sobre la tierra? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bienaventurados son ustedes los pacificadores que oran por sus enemigos y saludan a sus adversarios con amor y con sacrifio así como lo hizo su Padre celestial para otorgar la reconciliación de Dios con los hombres y entre ellos mismos, pues ustedes serán llamados hijos de Dios y heredarán la vida eterna en el reino de su Padre.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Alalith-04-13</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://es.gospeltranslations.org/wiki/Bienaventurados_los_Pacificadores</id>
		<title>Bienaventurados los Pacificadores</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://es.gospeltranslations.org/wiki/Bienaventurados_los_Pacificadores"/>
				<updated>2018-11-29T19:01:23Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Alalith-04-13: /* Los hijos de Dios muestran el carácter del Padre */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{info|Blessed Are the Peacemakers}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;'''Mateo 5:9 '''&amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con cada bienaventuranza otra puntilla es clavada en un ataúd. Dentro del ataúd yace el cadáver de un falso entendimiento de la salvación. Este entendimiento falso dice que una persona puede ser salva sin que cambie. O dicho de otro modo, que una persona puede heredar la vida eterna aun cuando sus actitudes y comportamientos sean iguales a los de las personas incrédulas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====El Grito de las Bienaventuranzas: ¡Recibe un Corazón Nuevo! ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una tras otra las bienaventuranzas nos hablan que las bendiciones eternas van a ser dadas únicamente a los que se han convertido en criaturas nuevas. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los de puro corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si no obtenemos misericordia, recibiremos juicio. Si no vemos a Dios, no estamos en el cielo. Si no somos llamados hijos de Dios, estamos fuera de la familia. En otras palabras, estas son todas las descripciones de la salvación final. Y esto es únicamente prometido para los misericordiosos, los de corazón puro y los pacificadores. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo tanto, las bienaventuranzas son como largas espinas que mantienen presionada la tapa del ataúd sobre la falsa enseñanza que dice, que si crees en Jesús irás al cielo asi no seas misericordioso, ni puro de corazón, ni pacificador. De hecho, de principio a fin, el Sermón del Monte grita: &amp;quot;¡Consígue un corazón nuevo! ¡Conviértete en una persona nueva! ¡El río del juicio está en la puerta!&amp;quot; Recuerda las palabras del versículo 20: &amp;quot;Porque os digo que si vuestra justicia no supera la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.&amp;quot; (Mateo 5:20).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y al final del sermon, en el versículo 7:26 el Señor exclama sobre la muchedumbre, “Y todo el que oye estas palabras mías y no las pone en práctica, será semejante a un hombre insensato que edificó su casa sobre la arena; y cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y azotaron aquella casa; y cayó, y grande fue su destrucción”. En otras palabras, una vida de desobediencia a las bienaventuranzas y al sermón en el monte será condenada en el juicio sin importar las creencias que tengamos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====No Sugerencias Opcionales, pero el Camino al cielo ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La semana pasada, sentí algo de culpabilidad porque probablemente no he tratado este aspecto de las bienaventuranzas con la actitud ferviente y la seriedad que se merece y que el cuidado que tengo para el bienestar eterno de ustedes no se ha mostrado tan genuino como debe ser. Sentí culpabilidad cuando leí un libro antiguo de Horatius Bonar dirigido a pastores y en el que él escribe: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Nuestras palabras se oyen débiles, incluso cuando son sanas y verídicas; las miradas poco atentas, incluso cuando nuestras palabras son importantes; y nuestro tono insinúa una apatía que tanto las palabras como las miradas intentan ocultar. (''Words to Winners of Souls'' &amp;quot;Palabras para Ganadores de Almas&amp;quot;, p. 55) &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que esta mañana quiero inculcar sobre tu conciencia con toda la seriedad que puedo, que en las bienaventuranzas Jesús no está haciendo sugerencias opcionales, y este sermón no es una serie de sugerencias sobre cómo mejorar el mundo.Todo lo contrario; Jesús está describiendo el camino al Paraíso, y este sermon es un mensaje de Dios para animarte a que te pongas en ese camino y permanezcas en ese camino para que puedas ser llamado Hijo de Dios en el juicio final.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eso es precisamente lo que está en juego esta mañana. Si te encuentras en el camino angosto o estrecho que lleva a la vida, mi propósito es ayudarte a que sigas allí. Y si todavía te encuentras en el camino espacioso que lleva a la perdición, mi propósito será dirigirte hacia el camino a la vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Cómo ser hijos de Dios====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando Jesús dice, &amp;quot; Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios&amp;quot;, no nos dice cómo podemos llegar a ser un hijo de Dios. Simplemente nos dice que los hijos de Dios son efectivamente pacificadores. Los que son pacificadores serán reconocidos en el juicio como hijos de Dios y se les lamará como lo que son y serán bienvenidos en la casa del Padre. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para saber cómo se llega a ser un hijo de Dios podemos ver, por ejemplo, Juan 1:12 y Gálatas 3:26. Juan 1:12 dice, “ Pero a todos los que le recibieron (Jesús), les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios, es decir, a los que creen en su nombre&amp;quot;. Y Gálatas 3:26 dice, &amp;quot;pues todos sois hijos de Dios mediante la fe en Cristo Jesús&amp;quot;.  En otras palabras, nos convertimos en hijos de Dios al confiar en Cristo para obtener el perdón y para que Él sea nuestra esperanza.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Los hijos de Dios muestran el carácter del Padre====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo que Jesús declara en Mateo 5:9 es que las personas que se han convertido en hijos de Dios muestran el carácter de su Padre Celestial. Y sabemos que, a partir de las Escrituras, que su Padre Celestial es un &amp;quot;Dios de paz&amp;quot; (Romanos 16:20; 1 Tesalonicenses 5:23; Hebreos 13:20). Sabemos que el cielo es un mundo de paz (Lucas 19:38). Y, más que todo, sabemos que Dios es pacificador. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados”(2 Corintios 5:19). Haciendo la paz mediante la sangre de su cruz (Colosenses 1:20). En otras palabras, aunque por naturaleza somos rebeldes a Dios y hemos cometido traición y merecemos ser juzgados en corte marcial con la pena de muerte eterna y colgados del cuello hasta la muerte; no obstante, Dios sacrificó a su propio Hijo y declaró una amnistía completa y libre para todo aquel que renuncia a sus armas de independencia y que regrese a la fe.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dios es un Dios que ama la paz, y que hace la paz. La historia completa de redención, que culmina en la muerte y resurrección de Jesús, es la estrategia de Dios para dar lugar a una paz justa y duradera entre Él y el hombre rebelde, y luego entre un hombre y otro. Por esta razón, los hijos de Dios también son así. Ellos muestran el carácter de su Padre. Ellos aman lo que Él ama. Ellos buscan lo que Él busca. Se distinguen por la manera en que están dispuestos a sacrificar por la paz del modo en que Dios lo hizo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por medio de la obra soberana de la gracia de Dios, nacen de nuevo los seres humanos rebeldes, y abandonan la rebeldía para volverse hacia la fe, y se convierten en hijos de Dios.  Se nos da una naturaleza nueva, a la semejanza de nuestro Padre celestial (1 Juan 3:9). Si Él hace la paz, entonces sus hijos, quienes poseen Su naturalez, igualmente buscarán hacer la paz.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====El Espíritu de Dios es el Espíritu de Paz====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
O dicho de otro modo, como lo declara Pablo en Gálatas 4:6, &amp;quot;Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: «¡Abba, Padre!»&amp;quot;. Y por lo tanto, como dice en Romanos 8:14, &amp;quot;Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, son hijos de Dios&amp;quot;. Y ser guiado por el Espíritu siempre incluye rendir el fruto del Espíritu. ¡Y el fruto del Espíritu es la paz! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces se puede ver por qué tiene que ser así, que los hijos de Dios tienen que ser pacificadores. Es por medio del Espíritu de Dios que somos hechos hijos de Dios, y el Espíritu de Dios es el Espíritu de paz. Si no somos pacificadores, entonces no tenemos el Espíritu de Cristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cabe mencionar que no nos podemos ganar o merecer el privilegio de ser llamados hijos de Dios. Debemos nuestro nuevo nacimiento a la gracia soberana de Dios (Juan 1:13). Debemos los impulsos de la fe a nuestro nacimiento nuevo (1 Juan 5:1). Recibimos el Espíritu Santo al ejercer esta fe (Gálatas 3:2). El fruto del Espíritu es la paz (Gálatas 5:22). Y los que dan el fruto de la paz son los hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nuestra salvación entera, desde el principio hasta el final, es completamente por gracia—y en esa gracia se basan nuestra esperanza, nuestro gozo, y nuestra libertad. Pero nuestra salvación final no es incondicional, porque tenemos que ser pacificadores -  y aquí es donde se muestran la sinceridad y la gran seriedad con las que debemos tratar estas bienaventuranzas, y buscar la gracia de Dios en la vida cotidiana . &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora, veamos . . . &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====¿Qué quiere decir ser un pacificador?====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La promesa de ser hijo en la segunda cláusula de Mateo 5:9 nos dirige a Mateo 5:43–45 como elemento principal en la comprensión de este concepto. Ambas citas nos indican cómo mostramos que somos hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Oísteis que fue dicho: &amp;quot;Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo&amp;quot;. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os odian y orad por los que os ultrajan y os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos y llover sobre justos e injustos. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Observen el versículo 45, &amp;quot; . . . para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos&amp;quot;. La idea es la misma a la de Mateo 5:9. El versículo 9 nos dice que tenemos que ser pacificadores para ser llamados hijos de Dios. En 45 tenemos que amar a nuestros enemigos y orar por los que nos persiguen si somos hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que probablemente la idea de Jesús sobre ser pacificador se refiera a todas las obras de amor con las que intentamos eliminar la enemistad entre nosotros y otras personas. Si queremos ver esto con especificidad, Él nos da dos ejemplos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Dos Ejemplos'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo primero que menciona es la oración (versículo 44): Orad por los que os presiguen. ¿Orar qué? Se nos indica en el próximo capítulo. En Mateo 6:9–10 Jesús nos dice, &amp;quot;Vosotros, pues, oraréis así&amp;quot;. Oren para que tanto ustedes como sus enemigos santifiquen el nombre de Dios. Oren para que el reino de Dios sea reconocido en la vida de ustedes y en la de sus enemigos. Oren para que todos hagan la voluntad de Dios así como la hacen los ángeles de Dios en los cielos.  En otras palabras, se debe orar por la conversión y la santificación. El fundamento de la paz es la pureza. Oren por la pureza de ustedes y de sus enemigos para que pueda existir la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Luego en Mateo 5:47 Jesús nos da otro ejemplo específico del amor de pacificador: &amp;quot;Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles&amp;quot;? En otras palabras, si existe una ruptura en una de sus relaciones, o si alguien se opone a ustedes, no deben guardar ese resentimiento. No fomenten la hostilidad tratando de evadir o haciendo caso omiso de la persona adversa. Todos sabemos que salirse del camino para no tener que saludar a la persona adversa es lo más natural. Pero ese no es el impulso del Espíritu de Dios que hizo la paz sacrificando a Su Hijo para darnos la reconciliación con Él y entre nosotros.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La pacificación intenta establecer enlaces con los demás. Intenta eliminar la hostilidad. Busca la reconciliación. Busca la armonía. Y trata de mostrar lo que pudiere ser la única cortesía que tal vez toleraría un enemigo, es decir, un saludo. El pacificador mira al enemigo de frente y saluda, &amp;quot;Buenos días, Juan.&amp;quot; Y lo dice con el anhelo de paz en su corazón, no con una cortesía falsa que enmascara su coraje. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''No es lo mismo que establecer la paz'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que oramos y tomamos todas las iniciativas prácticas para la pacificación comenzando con algo tan sencillo como un saludo. Pero no siempre lo logramos. Quiero que quede claro que la pacificación no es lo mismo que establecer la paz. Un pacificador anhela la paz y trabaja y se sacrifica por ella, pero no siempre se logra establecer la paz. &lt;br /&gt;
Es muy importante considerar Romanos 12:18 sobre este punto. Allí Pablo escribe, &amp;quot;Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres&amp;quot;. Esa es la meta de un pacificador: &amp;quot;Si es posible, en cuanto dependa de vosotros . . . &amp;quot;. No permitan que la ruptura sea culpa de ustedes.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Una pregunta difícil: Paz o Verdad?''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero esto plantea una cuestión difícil: ¿Es nuestra la culpa cuando se asume una posición que causa la división? Si hemos alejado a alguien y causado su ira al hacer o decir lo correcto, ¿acaso hemos dejado de ser pacificadores? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No necesariamente. Pablo nos dice, &amp;quot;Si es posible . . . estad en paz&amp;quot;. Con esto él concede que habrá momentos en los que la defensa de la verdad hará que la paz sea imposible. Por ejemplo, él escribió en primera de corintios (en 11:18–19), &amp;quot;En primer lugar, cuando os reunís como iglesia, oigo que hay entre vosotros divisiones; y en parte lo creo. Es preciso que entre vosotros haya divisiones, para que se pongan de manifiesto entre vosotros los que son aprobados&amp;quot;. Él no hubiera escrito esto si los cristianos verdaderos debieron de haber puesto la verdad en tela de juicio con tal de evitar la división a todo costo. Fue precisamente porque algunos cristianos fueron genuinos y genuinamente pacificadores, que se produjeron algunas divisiones. (Ver también 1 Corintios 7:15.) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Jesús dice en Mateo 10:34-36 &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;No penséis que he venido a traer paz a la tierra; no he venido a traer paz, sino espada. porque he venido a poner en enemistad al hombre contra su padre, a la hija contra su madre y a la nuera contra su suegra. Así que los enemigos del hombre serán los de su casa. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dicho de otro modo; tienen que amar la paz y trabajar por ella. Tienen que orar por sus enemigos y hacerles el bien y saludarlos; y desear fervientemente que sean eliminadas las barreras entre ustedes y sus enemigos. Pero jamás deben abandonar su lealtad a Mí y a Mi palabra, no importa cuánta hostilidad ocasione esto en contra de ustedes. No son culpables, ni están en el error, si la vida de obediencia y el mensaje de amor y de verdad ocasionan en algunos la hostilidad y en otros la aceptación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Purificar el fundamento de la paz'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Posiblemente sea esta advertencia la que Jesús quiere dar al declarar la siguiente bienaventuranza, &amp;quot;Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia&amp;quot;. En otra palabras, no se puede transigir en aquello que comprometa la justicia con tal de hacer la paz con los perseguidores. Cuando Jesús pronuncia una bendición sobre ustedes por padecer persecución por causa de la justicia, claramente subordina la meta de la paz a la meta de la justicia.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En Santiago 3:17 se lee &amp;quot; Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica&amp;quot;. Primero pura, luego pacífica, y no al revés. Este también es el orden que tenemos en las bienaventuranzas (en versículos 8 y 9): Primero, &amp;quot;Bienaventurados los de limpio corazón&amp;quot;, luego, &amp;quot;Bienaventurados los pacificadores&amp;quot;. La pureza asume prioridad sobre la paz. La pureza es la base de la paz bíblica. No se puede comprometer la pureza con el fin de obtener la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====¿Por que hacer hincapié en los alcances individuales? ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para terminar, quiero dirigirme a una o dos cuestiones que en la actualidad pudieran surgir en la mente de ciertas personas con un mensaje de este tipo. En vista de la situación mundial, ¿por qué se limita este mensaje a los alcances personales de la oración, del saludo y de la reconciliación individual?  ¿Acaso no son insignificantes estos asuntos personales en comparación con la posibilidad de una guerra nuclear, los presupuestos militares, las pláticas de armas en Génova, la segregación racial en Sudáfrica, las guerras civiles en Centroamérica, la opresión religiosa en Rumanía y en Rusia, o del terrorismo internacional? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Antes de contestar esa pregunta, hagamos otras: ¿Sabía Jesús que la mano de hierro del imperio romano caía duramente sobre la tierra reducida de los judíos sin su consentimiento? ¿Se enteró Jesús de la matanza que hizo Arquelao de los tres mil judíos durante una celebración de Pascua? ¿Sabía Él que los soldados romanos podían reclutar a cualquier judío para que cargara con el equipaje de ellos? ¿Sabía Él que Pilato hizo que sus soldados aporrearan a una muchedumbre de judíos cuando protestó porque él estaba robando de la tesorería del templo? ¿Sabía Él que Pilato había masacrado a judíos sobre los terrenos del templo y luego mezcló la sangre de los judíos con la sangre que ellos iban a ofrecer con los sacrificios? &lt;br /&gt;
Cuando Jesús habló de los enemigos, ¿por qué se limitó a la oración y a los saludos y a bendiciones y a obras individuales de generosidad y bondad? ¿Por qué no habló sobre cuestiones de humillación nacional, y de la opresión romana, de la corrupción política, y del militarismo sin freno de su época? ¿Acaso estaba totalmente desconectado de las polémicas de su actualidad? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Injusticias sociales como exigencias para un arrepentiento personal''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No, no estaba desconectado. Existe otra explicación de su forma de predicar. En Lucas 13:1–5 algunas personas confrontaron a Jesús con una de las atrocidades de Pilato. Respondió Él del modo siguiente: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;“En este mismo tiempo estaban allí algunos que le contaban acerca de los galileos cuya sangre Pilato había mezclado con los sacrificios de ellos. Respondiendo Jesús, les dijo:  ¿Pensáis que estos galileos, porque padecieron tales cosas, eran más pecadores que los demás galileos? Os digo: no, antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente&amp;quot;. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tomó una indignación social considerable de injusticia y la convirtió en una exigencia de arrepentimiento personal individual. &amp;quot;¡Antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente!&amp;quot; Siempre hizo eso. ¿Por qué lo hizo así? Porque para Jesús el destino eterno de un alma humana es un asunto de mucho más importancia que el destino temporal de una nación. &lt;br /&gt;
Si uno acude a Jesús para preguntarle que si es justo pagarle impuestos a Tiberias César, dará como respuesta un mandato personal dirigido directamente al corazón: &amp;quot; Dad, pues, a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios &amp;quot; (Mateo 22:15–21). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si alguno de ustedes va a Jesús para quejarse de la injusticia de su hermano que no quiere compartir la herencia, Él responderá con una advertencia que nos da de lleno en la conciencia, &amp;quot; Hombre, ¿quién me ha puesto sobre vosotros como juez o partidor? --Mirad, guardaos de toda avaricia, porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee&amp;quot;. (Luke 12:13–15)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''El asunto de verdadera importancia en el mundo de hoy''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora regresemos a la pregunta inicial. ¿Por qué tiene que hacer hincapié el mensaje de pacificación del sermon en el monte sobre las cuestiones individuales tales como la oración, el saludar y la reconciliación personal? ¿Acaso no son insignificantes estos asuntos personales en comparación con cuestiones de guerra nuclear, presupuestos militares, pláticas de armas en Génova, la segregación racial en Sudáfrica, las guerras civiles en Centroamérica, la opresión religiosa en Rumanía y en Rusia, o del terrorismo internacional?  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La respuesta es no, porque el punto de cada uno de estos asuntos personales en el sermon del monte es hacer que quede bastante claro que cada ser humano que pueda escuchar mi voz en este momento tiene que ser una criatura nueva si quiere tener vida eterna. Tienen que tener un corazón nuevo.  Sin un corazón misericordioso, limpio y pacificador no podrán ser llamados hijos de Dios en el día del juicio. Y ese es el asunto de verdadera importancia en el mundo de hoy.  ¿Realmente está limitado el Hijo del Hombre en su modo de ver al mundo? ¿Acaso creen que está desligado de los asuntos verdaderos de la vida porque considera que la salvación eterna del alma de cada uno de ustedes es un asunto de mayor importancia que el destino temporal de cualquier país sobre la tierra? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bienaventurados son ustedes los pacificadores que oran por sus enemigos y saludan a sus adversarios con amor y con sacrifio así como lo hizo su Padre celestial para otorgar la reconciliación de Dios con los hombres y entre ellos mismos, pues ustedes serán llamados hijos de Dios y heredarán la vida eterna en el reino de su Padre.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Alalith-04-13</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://es.gospeltranslations.org/wiki/Bienaventurados_los_Pacificadores</id>
		<title>Bienaventurados los Pacificadores</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://es.gospeltranslations.org/wiki/Bienaventurados_los_Pacificadores"/>
				<updated>2018-11-29T17:37:44Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Alalith-04-13: /* Cómo ser hijos de Dios */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{info|Blessed Are the Peacemakers}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;'''Mateo 5:9 '''&amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con cada bienaventuranza otra puntilla es clavada en un ataúd. Dentro del ataúd yace el cadáver de un falso entendimiento de la salvación. Este entendimiento falso dice que una persona puede ser salva sin que cambie. O dicho de otro modo, que una persona puede heredar la vida eterna aun cuando sus actitudes y comportamientos sean iguales a los de las personas incrédulas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====El Grito de las Bienaventuranzas: ¡Recibe un Corazón Nuevo! ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una tras otra las bienaventuranzas nos hablan que las bendiciones eternas van a ser dadas únicamente a los que se han convertido en criaturas nuevas. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los de puro corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si no obtenemos misericordia, recibiremos juicio. Si no vemos a Dios, no estamos en el cielo. Si no somos llamados hijos de Dios, estamos fuera de la familia. En otras palabras, estas son todas las descripciones de la salvación final. Y esto es únicamente prometido para los misericordiosos, los de corazón puro y los pacificadores. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo tanto, las bienaventuranzas son como largas espinas que mantienen presionada la tapa del ataúd sobre la falsa enseñanza que dice, que si crees en Jesús irás al cielo asi no seas misericordioso, ni puro de corazón, ni pacificador. De hecho, de principio a fin, el Sermón del Monte grita: &amp;quot;¡Consígue un corazón nuevo! ¡Conviértete en una persona nueva! ¡El río del juicio está en la puerta!&amp;quot; Recuerda las palabras del versículo 20: &amp;quot;Porque os digo que si vuestra justicia no supera la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.&amp;quot; (Mateo 5:20).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y al final del sermon, en el versículo 7:26 el Señor exclama sobre la muchedumbre, “Y todo el que oye estas palabras mías y no las pone en práctica, será semejante a un hombre insensato que edificó su casa sobre la arena; y cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y azotaron aquella casa; y cayó, y grande fue su destrucción”. En otras palabras, una vida de desobediencia a las bienaventuranzas y al sermón en el monte será condenada en el juicio sin importar las creencias que tengamos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====No Sugerencias Opcionales, pero el Camino al cielo ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La semana pasada, sentí algo de culpabilidad porque probablemente no he tratado este aspecto de las bienaventuranzas con la actitud ferviente y la seriedad que se merece y que el cuidado que tengo para el bienestar eterno de ustedes no se ha mostrado tan genuino como debe ser. Sentí culpabilidad cuando leí un libro antiguo de Horatius Bonar dirigido a pastores y en el que él escribe: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Nuestras palabras se oyen débiles, incluso cuando son sanas y verídicas; las miradas poco atentas, incluso cuando nuestras palabras son importantes; y nuestro tono insinúa una apatía que tanto las palabras como las miradas intentan ocultar. (''Words to Winners of Souls'' &amp;quot;Palabras para Ganadores de Almas&amp;quot;, p. 55) &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que esta mañana quiero inculcar sobre tu conciencia con toda la seriedad que puedo, que en las bienaventuranzas Jesús no está haciendo sugerencias opcionales, y este sermón no es una serie de sugerencias sobre cómo mejorar el mundo.Todo lo contrario; Jesús está describiendo el camino al Paraíso, y este sermon es un mensaje de Dios para animarte a que te pongas en ese camino y permanezcas en ese camino para que puedas ser llamado Hijo de Dios en el juicio final.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eso es precisamente lo que está en juego esta mañana. Si te encuentras en el camino angosto o estrecho que lleva a la vida, mi propósito es ayudarte a que sigas allí. Y si todavía te encuentras en el camino espacioso que lleva a la perdición, mi propósito será dirigirte hacia el camino a la vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Cómo ser hijos de Dios====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando Jesús dice, &amp;quot; Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios&amp;quot;, no nos dice cómo podemos llegar a ser un hijo de Dios. Simplemente nos dice que los hijos de Dios son efectivamente pacificadores. Los que son pacificadores serán reconocidos en el juicio como hijos de Dios y se les lamará como lo que son y serán bienvenidos en la casa del Padre. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para saber cómo se llega a ser un hijo de Dios podemos ver, por ejemplo, Juan 1:12 y Gálatas 3:26. Juan 1:12 dice, “ Pero a todos los que le recibieron (Jesús), les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios, es decir, a los que creen en su nombre&amp;quot;. Y Gálatas 3:26 dice, &amp;quot;pues todos sois hijos de Dios mediante la fe en Cristo Jesús&amp;quot;.  En otras palabras, nos convertimos en hijos de Dios al confiar en Cristo para obtener el perdón y para que Él sea nuestra esperanza.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Los hijos de Dios muestran el carácter del Padre====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo que Jesús declara en Mateo 5:9 es que las personas que se han convertido en hijos de Dios muestran el carácter de su Padre Celestial. Y sabemos que, a partir de las Escrituras, que su Padre Celestial es un &amp;quot;Dios de paz&amp;quot; (Romanos 16:20; 1 Tesalonicenses 5:23; Hebreos 13:20). Sabemos que el cielo es un mundo de paz (Lucas 19:38). Y, más que todo, sabemos que Dios hace la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados”(2 Corintios 5:19). Haciendo la paz mediante la sangre de su cruz (Colosenses 1:20). En otras palabras, aunque por naturaleza somos rebeldes a Dios y hemos cometido traición y merecemos ser juzgados en corte marcial con la pena de muerte eterna; no obstante, Dios sacrificó a su propio Hijo y declaró una amnistía completa y libre para todo aquel que renuncia a sus armas de independencia y que regrese a la fe.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dios es un Dios que ama la paz, y que hace la paz. La historia completa de redención, que culmina en la muerte y resurrección de Jesús, es la estrategia de Dios para dar lugar a una paz justa y duradera entre Él y el hombre rebelde, y luego entre un hombre y otro. Por esta razón, los hijos de Dios también son así. Ellos muestran el carácter de su Padre. Ellos aman lo que Él ama. Ellos buscan lo que Él busca. Se distinguen por la manera en que están dispuestos a sacrificar por la paz del modo en que Dios lo hizo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por medio de la obra soberana de la gracia de Dios, nacen de nuevo los seres humanos rebeldes, y abandonan la rebeldía para volverse hacia la fe, y se convierten en hijos de Dios.  Se nos da una naturaleza nueva, a la semejanza de nuestro Padre celestial (1 Juan 3:9). Si Él hace la paz, entonces sus hijos, quienes poseen Su naturalez, igualmente buscarán hacer la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====El Espíritu de Dios es el Espíritu de Paz====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
O dicho de otro modo, como lo declara Pablo en Gálatas 4:6, &amp;quot;Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: «¡Abba, Padre!»&amp;quot;. Y por lo tanto, como dice en Romanos 8:14, &amp;quot;Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, son hijos de Dios&amp;quot;. Y ser guiado por el Espíritu siempre incluye rendir el fruto del Espíritu. ¡Y el fruto del Espíritu es la paz! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces se puede ver por qué tiene que ser así, que los hijos de Dios tienen que ser pacificadores. Es por medio del Espíritu de Dios que somos hechos hijos de Dios, y el Espíritu de Dios es el Espíritu de paz. Si no somos pacificadores, entonces no tenemos el Espíritu de Cristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cabe mencionar que no nos podemos ganar o merecer el privilegio de ser llamados hijos de Dios. Debemos nuestro nuevo nacimiento a la gracia soberana de Dios (Juan 1:13). Debemos los impulsos de la fe a nuestro nacimiento nuevo (1 Juan 5:1). Recibimos el Espíritu Santo al ejercer esta fe (Gálatas 3:2). El fruto del Espíritu es la paz (Gálatas 5:22). Y los que dan el fruto de la paz son los hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nuestra salvación entera, desde el principio hasta el final, es completamente por gracia—y en esa gracia se basan nuestra esperanza, nuestro gozo, y nuestra libertad. Pero nuestra salvación final no es incondicional, porque tenemos que ser pacificadores -  y aquí es donde se muestran la sinceridad y la gran seriedad con las que debemos tratar estas bienaventuranzas, y buscar la gracia de Dios en la vida cotidiana . &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora, veamos . . . &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====¿Qué quiere decir ser un pacificador?====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La promesa de ser hijo en la segunda cláusula de Mateo 5:9 nos dirige a Mateo 5:43–45 como elemento principal en la comprensión de este concepto. Ambas citas nos indican cómo mostramos que somos hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Oísteis que fue dicho: &amp;quot;Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo&amp;quot;. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os odian y orad por los que os ultrajan y os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos y llover sobre justos e injustos. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Observen el versículo 45, &amp;quot; . . . para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos&amp;quot;. La idea es la misma a la de Mateo 5:9. El versículo 9 nos dice que tenemos que ser pacificadores para ser llamados hijos de Dios. En 45 tenemos que amar a nuestros enemigos y orar por los que nos persiguen si somos hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que probablemente la idea de Jesús sobre ser pacificador se refiera a todas las obras de amor con las que intentamos eliminar la enemistad entre nosotros y otras personas. Si queremos ver esto con especificidad, Él nos da dos ejemplos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Dos Ejemplos'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo primero que menciona es la oración (versículo 44): Orad por los que os presiguen. ¿Orar qué? Se nos indica en el próximo capítulo. En Mateo 6:9–10 Jesús nos dice, &amp;quot;Vosotros, pues, oraréis así&amp;quot;. Oren para que tanto ustedes como sus enemigos santifiquen el nombre de Dios. Oren para que el reino de Dios sea reconocido en la vida de ustedes y en la de sus enemigos. Oren para que todos hagan la voluntad de Dios así como la hacen los ángeles de Dios en los cielos.  En otras palabras, se debe orar por la conversión y la santificación. El fundamento de la paz es la pureza. Oren por la pureza de ustedes y de sus enemigos para que pueda existir la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Luego en Mateo 5:47 Jesús nos da otro ejemplo específico del amor de pacificador: &amp;quot;Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles&amp;quot;? En otras palabras, si existe una ruptura en una de sus relaciones, o si alguien se opone a ustedes, no deben guardar ese resentimiento. No fomenten la hostilidad tratando de evadir o haciendo caso omiso de la persona adversa. Todos sabemos que salirse del camino para no tener que saludar a la persona adversa es lo más natural. Pero ese no es el impulso del Espíritu de Dios que hizo la paz sacrificando a Su Hijo para darnos la reconciliación con Él y entre nosotros.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La pacificación intenta establecer enlaces con los demás. Intenta eliminar la hostilidad. Busca la reconciliación. Busca la armonía. Y trata de mostrar lo que pudiere ser la única cortesía que tal vez toleraría un enemigo, es decir, un saludo. El pacificador mira al enemigo de frente y saluda, &amp;quot;Buenos días, Juan.&amp;quot; Y lo dice con el anhelo de paz en su corazón, no con una cortesía falsa que enmascara su coraje. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''No es lo mismo que establecer la paz'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que oramos y tomamos todas las iniciativas prácticas para la pacificación comenzando con algo tan sencillo como un saludo. Pero no siempre lo logramos. Quiero que quede claro que la pacificación no es lo mismo que establecer la paz. Un pacificador anhela la paz y trabaja y se sacrifica por ella, pero no siempre se logra establecer la paz. &lt;br /&gt;
Es muy importante considerar Romanos 12:18 sobre este punto. Allí Pablo escribe, &amp;quot;Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres&amp;quot;. Esa es la meta de un pacificador: &amp;quot;Si es posible, en cuanto dependa de vosotros . . . &amp;quot;. No permitan que la ruptura sea culpa de ustedes.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Una pregunta difícil: Paz o Verdad?''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero esto plantea una cuestión difícil: ¿Es nuestra la culpa cuando se asume una posición que causa la división? Si hemos alejado a alguien y causado su ira al hacer o decir lo correcto, ¿acaso hemos dejado de ser pacificadores? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No necesariamente. Pablo nos dice, &amp;quot;Si es posible . . . estad en paz&amp;quot;. Con esto él concede que habrá momentos en los que la defensa de la verdad hará que la paz sea imposible. Por ejemplo, él escribió en primera de corintios (en 11:18–19), &amp;quot;En primer lugar, cuando os reunís como iglesia, oigo que hay entre vosotros divisiones; y en parte lo creo. Es preciso que entre vosotros haya divisiones, para que se pongan de manifiesto entre vosotros los que son aprobados&amp;quot;. Él no hubiera escrito esto si los cristianos verdaderos debieron de haber puesto la verdad en tela de juicio con tal de evitar la división a todo costo. Fue precisamente porque algunos cristianos fueron genuinos y genuinamente pacificadores, que se produjeron algunas divisiones. (Ver también 1 Corintios 7:15.) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Jesús dice en Mateo 10:34-36 &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;No penséis que he venido a traer paz a la tierra; no he venido a traer paz, sino espada. porque he venido a poner en enemistad al hombre contra su padre, a la hija contra su madre y a la nuera contra su suegra. Así que los enemigos del hombre serán los de su casa. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dicho de otro modo; tienen que amar la paz y trabajar por ella. Tienen que orar por sus enemigos y hacerles el bien y saludarlos; y desear fervientemente que sean eliminadas las barreras entre ustedes y sus enemigos. Pero jamás deben abandonar su lealtad a Mí y a Mi palabra, no importa cuánta hostilidad ocasione esto en contra de ustedes. No son culpables, ni están en el error, si la vida de obediencia y el mensaje de amor y de verdad ocasionan en algunos la hostilidad y en otros la aceptación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Purificar el fundamento de la paz'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Posiblemente sea esta advertencia la que Jesús quiere dar al declarar la siguiente bienaventuranza, &amp;quot;Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia&amp;quot;. En otra palabras, no se puede transigir en aquello que comprometa la justicia con tal de hacer la paz con los perseguidores. Cuando Jesús pronuncia una bendición sobre ustedes por padecer persecución por causa de la justicia, claramente subordina la meta de la paz a la meta de la justicia.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En Santiago 3:17 se lee &amp;quot; Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica&amp;quot;. Primero pura, luego pacífica, y no al revés. Este también es el orden que tenemos en las bienaventuranzas (en versículos 8 y 9): Primero, &amp;quot;Bienaventurados los de limpio corazón&amp;quot;, luego, &amp;quot;Bienaventurados los pacificadores&amp;quot;. La pureza asume prioridad sobre la paz. La pureza es la base de la paz bíblica. No se puede comprometer la pureza con el fin de obtener la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====¿Por que hacer hincapié en los alcances individuales? ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para terminar, quiero dirigirme a una o dos cuestiones que en la actualidad pudieran surgir en la mente de ciertas personas con un mensaje de este tipo. En vista de la situación mundial, ¿por qué se limita este mensaje a los alcances personales de la oración, del saludo y de la reconciliación individual?  ¿Acaso no son insignificantes estos asuntos personales en comparación con la posibilidad de una guerra nuclear, los presupuestos militares, las pláticas de armas en Génova, la segregación racial en Sudáfrica, las guerras civiles en Centroamérica, la opresión religiosa en Rumanía y en Rusia, o del terrorismo internacional? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Antes de contestar esa pregunta, hagamos otras: ¿Sabía Jesús que la mano de hierro del imperio romano caía duramente sobre la tierra reducida de los judíos sin su consentimiento? ¿Se enteró Jesús de la matanza que hizo Arquelao de los tres mil judíos durante una celebración de Pascua? ¿Sabía Él que los soldados romanos podían reclutar a cualquier judío para que cargara con el equipaje de ellos? ¿Sabía Él que Pilato hizo que sus soldados aporrearan a una muchedumbre de judíos cuando protestó porque él estaba robando de la tesorería del templo? ¿Sabía Él que Pilato había masacrado a judíos sobre los terrenos del templo y luego mezcló la sangre de los judíos con la sangre que ellos iban a ofrecer con los sacrificios? &lt;br /&gt;
Cuando Jesús habló de los enemigos, ¿por qué se limitó a la oración y a los saludos y a bendiciones y a obras individuales de generosidad y bondad? ¿Por qué no habló sobre cuestiones de humillación nacional, y de la opresión romana, de la corrupción política, y del militarismo sin freno de su época? ¿Acaso estaba totalmente desconectado de las polémicas de su actualidad? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Injusticias sociales como exigencias para un arrepentiento personal''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No, no estaba desconectado. Existe otra explicación de su forma de predicar. En Lucas 13:1–5 algunas personas confrontaron a Jesús con una de las atrocidades de Pilato. Respondió Él del modo siguiente: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;“En este mismo tiempo estaban allí algunos que le contaban acerca de los galileos cuya sangre Pilato había mezclado con los sacrificios de ellos. Respondiendo Jesús, les dijo:  ¿Pensáis que estos galileos, porque padecieron tales cosas, eran más pecadores que los demás galileos? Os digo: no, antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente&amp;quot;. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tomó una indignación social considerable de injusticia y la convirtió en una exigencia de arrepentimiento personal individual. &amp;quot;¡Antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente!&amp;quot; Siempre hizo eso. ¿Por qué lo hizo así? Porque para Jesús el destino eterno de un alma humana es un asunto de mucho más importancia que el destino temporal de una nación. &lt;br /&gt;
Si uno acude a Jesús para preguntarle que si es justo pagarle impuestos a Tiberias César, dará como respuesta un mandato personal dirigido directamente al corazón: &amp;quot; Dad, pues, a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios &amp;quot; (Mateo 22:15–21). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si alguno de ustedes va a Jesús para quejarse de la injusticia de su hermano que no quiere compartir la herencia, Él responderá con una advertencia que nos da de lleno en la conciencia, &amp;quot; Hombre, ¿quién me ha puesto sobre vosotros como juez o partidor? --Mirad, guardaos de toda avaricia, porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee&amp;quot;. (Luke 12:13–15)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''El asunto de verdadera importancia en el mundo de hoy''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora regresemos a la pregunta inicial. ¿Por qué tiene que hacer hincapié el mensaje de pacificación del sermon en el monte sobre las cuestiones individuales tales como la oración, el saludar y la reconciliación personal? ¿Acaso no son insignificantes estos asuntos personales en comparación con cuestiones de guerra nuclear, presupuestos militares, pláticas de armas en Génova, la segregación racial en Sudáfrica, las guerras civiles en Centroamérica, la opresión religiosa en Rumanía y en Rusia, o del terrorismo internacional?  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La respuesta es no, porque el punto de cada uno de estos asuntos personales en el sermon del monte es hacer que quede bastante claro que cada ser humano que pueda escuchar mi voz en este momento tiene que ser una criatura nueva si quiere tener vida eterna. Tienen que tener un corazón nuevo.  Sin un corazón misericordioso, limpio y pacificador no podrán ser llamados hijos de Dios en el día del juicio. Y ese es el asunto de verdadera importancia en el mundo de hoy.  ¿Realmente está limitado el Hijo del Hombre en su modo de ver al mundo? ¿Acaso creen que está desligado de los asuntos verdaderos de la vida porque considera que la salvación eterna del alma de cada uno de ustedes es un asunto de mayor importancia que el destino temporal de cualquier país sobre la tierra? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bienaventurados son ustedes los pacificadores que oran por sus enemigos y saludan a sus adversarios con amor y con sacrifio así como lo hizo su Padre celestial para otorgar la reconciliación de Dios con los hombres y entre ellos mismos, pues ustedes serán llamados hijos de Dios y heredarán la vida eterna en el reino de su Padre.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Alalith-04-13</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://es.gospeltranslations.org/wiki/Bienaventurados_los_Pacificadores</id>
		<title>Bienaventurados los Pacificadores</title>
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				<updated>2018-11-29T17:04:00Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Alalith-04-13: /* Cómo ser hijos de Dios */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{info|Blessed Are the Peacemakers}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;'''Mateo 5:9 '''&amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con cada bienaventuranza otra puntilla es clavada en un ataúd. Dentro del ataúd yace el cadáver de un falso entendimiento de la salvación. Este entendimiento falso dice que una persona puede ser salva sin que cambie. O dicho de otro modo, que una persona puede heredar la vida eterna aun cuando sus actitudes y comportamientos sean iguales a los de las personas incrédulas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====El Grito de las Bienaventuranzas: ¡Recibe un Corazón Nuevo! ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una tras otra las bienaventuranzas nos hablan que las bendiciones eternas van a ser dadas únicamente a los que se han convertido en criaturas nuevas. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los de puro corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si no obtenemos misericordia, recibiremos juicio. Si no vemos a Dios, no estamos en el cielo. Si no somos llamados hijos de Dios, estamos fuera de la familia. En otras palabras, estas son todas las descripciones de la salvación final. Y esto es únicamente prometido para los misericordiosos, los de corazón puro y los pacificadores. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo tanto, las bienaventuranzas son como largas espinas que mantienen presionada la tapa del ataúd sobre la falsa enseñanza que dice, que si crees en Jesús irás al cielo asi no seas misericordioso, ni puro de corazón, ni pacificador. De hecho, de principio a fin, el Sermón del Monte grita: &amp;quot;¡Consígue un corazón nuevo! ¡Conviértete en una persona nueva! ¡El río del juicio está en la puerta!&amp;quot; Recuerda las palabras del versículo 20: &amp;quot;Porque os digo que si vuestra justicia no supera la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.&amp;quot; (Mateo 5:20).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y al final del sermon, en el versículo 7:26 el Señor exclama sobre la muchedumbre, “Y todo el que oye estas palabras mías y no las pone en práctica, será semejante a un hombre insensato que edificó su casa sobre la arena; y cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y azotaron aquella casa; y cayó, y grande fue su destrucción”. En otras palabras, una vida de desobediencia a las bienaventuranzas y al sermón en el monte será condenada en el juicio sin importar las creencias que tengamos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====No Sugerencias Opcionales, pero el Camino al cielo ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La semana pasada, sentí algo de culpabilidad porque probablemente no he tratado este aspecto de las bienaventuranzas con la actitud ferviente y la seriedad que se merece y que el cuidado que tengo para el bienestar eterno de ustedes no se ha mostrado tan genuino como debe ser. Sentí culpabilidad cuando leí un libro antiguo de Horatius Bonar dirigido a pastores y en el que él escribe: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Nuestras palabras se oyen débiles, incluso cuando son sanas y verídicas; las miradas poco atentas, incluso cuando nuestras palabras son importantes; y nuestro tono insinúa una apatía que tanto las palabras como las miradas intentan ocultar. (''Words to Winners of Souls'' &amp;quot;Palabras para Ganadores de Almas&amp;quot;, p. 55) &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que esta mañana quiero inculcar sobre tu conciencia con toda la seriedad que puedo, que en las bienaventuranzas Jesús no está haciendo sugerencias opcionales, y este sermón no es una serie de sugerencias sobre cómo mejorar el mundo.Todo lo contrario; Jesús está describiendo el camino al Paraíso, y este sermon es un mensaje de Dios para animarte a que te pongas en ese camino y permanezcas en ese camino para que puedas ser llamado Hijo de Dios en el juicio final.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eso es precisamente lo que está en juego esta mañana. Si te encuentras en el camino angosto o estrecho que lleva a la vida, mi propósito es ayudarte a que sigas allí. Y si todavía te encuentras en el camino espacioso que lleva a la perdición, mi propósito será dirigirte hacia el camino a la vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Cómo ser hijos de Dios====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando Jesús dice, &amp;quot; Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios&amp;quot;, no nos dice cómo podemos llegar a ser un hijo de Dios. Simplemente nos dice que los hijos de Dios son efectivamente pacificadores. Los que son pacificadores serán reconocidos en el juicio como hijos de Dios y se les lamará como lo que son y serán bienvenidos en la casa del Padre. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para saber cómo se llega a ser un hijo de Dios podemos ver, por ejemplo, Juan 1:12 y Gálatas 3:26. Juan 1:12 dice, “ Pero a todos los que le recibieron (Jesús), les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios, es decir, a los que creen en su nombre&amp;quot;. Y Gálatas 3:26 dice, &amp;quot;Porque todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús&amp;quot;.  En otras palabras, nos convertimos en hijos de Dios al confiar en Cristo para obtener el perdón y para que Él sea nuestra esperanza.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Los hijos de Dios muestran el carácter del Padre====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo que Jesús declara en Mateo 5:9 es que las personas que se han convertido en hijos de Dios muestran el carácter de su Padre Celestial. Y sabemos que, a partir de las Escrituras, que su Padre Celestial es un &amp;quot;Dios de paz&amp;quot; (Romanos 16:20; 1 Tesalonicenses 5:23; Hebreos 13:20). Sabemos que el cielo es un mundo de paz (Lucas 19:38). Y, más que todo, sabemos que Dios hace la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados”(2 Corintios 5:19). Haciendo la paz mediante la sangre de su cruz (Colosenses 1:20). En otras palabras, aunque por naturaleza somos rebeldes a Dios y hemos cometido traición y merecemos ser juzgados en corte marcial con la pena de muerte eterna; no obstante, Dios sacrificó a su propio Hijo y declaró una amnistía completa y libre para todo aquel que renuncia a sus armas de independencia y que regrese a la fe.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dios es un Dios que ama la paz, y que hace la paz. La historia completa de redención, que culmina en la muerte y resurrección de Jesús, es la estrategia de Dios para dar lugar a una paz justa y duradera entre Él y el hombre rebelde, y luego entre un hombre y otro. Por esta razón, los hijos de Dios también son así. Ellos muestran el carácter de su Padre. Ellos aman lo que Él ama. Ellos buscan lo que Él busca. Se distinguen por la manera en que están dispuestos a sacrificar por la paz del modo en que Dios lo hizo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por medio de la obra soberana de la gracia de Dios, nacen de nuevo los seres humanos rebeldes, y abandonan la rebeldía para volverse hacia la fe, y se convierten en hijos de Dios.  Se nos da una naturaleza nueva, a la semejanza de nuestro Padre celestial (1 Juan 3:9). Si Él hace la paz, entonces sus hijos, quienes poseen Su naturalez, igualmente buscarán hacer la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====El Espíritu de Dios es el Espíritu de Paz====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
O dicho de otro modo, como lo declara Pablo en Gálatas 4:6, &amp;quot;Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: «¡Abba, Padre!»&amp;quot;. Y por lo tanto, como dice en Romanos 8:14, &amp;quot;Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, son hijos de Dios&amp;quot;. Y ser guiado por el Espíritu siempre incluye rendir el fruto del Espíritu. ¡Y el fruto del Espíritu es la paz! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces se puede ver por qué tiene que ser así, que los hijos de Dios tienen que ser pacificadores. Es por medio del Espíritu de Dios que somos hechos hijos de Dios, y el Espíritu de Dios es el Espíritu de paz. Si no somos pacificadores, entonces no tenemos el Espíritu de Cristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cabe mencionar que no nos podemos ganar o merecer el privilegio de ser llamados hijos de Dios. Debemos nuestro nuevo nacimiento a la gracia soberana de Dios (Juan 1:13). Debemos los impulsos de la fe a nuestro nacimiento nuevo (1 Juan 5:1). Recibimos el Espíritu Santo al ejercer esta fe (Gálatas 3:2). El fruto del Espíritu es la paz (Gálatas 5:22). Y los que dan el fruto de la paz son los hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nuestra salvación entera, desde el principio hasta el final, es completamente por gracia—y en esa gracia se basan nuestra esperanza, nuestro gozo, y nuestra libertad. Pero nuestra salvación final no es incondicional, porque tenemos que ser pacificadores -  y aquí es donde se muestran la sinceridad y la gran seriedad con las que debemos tratar estas bienaventuranzas, y buscar la gracia de Dios en la vida cotidiana . &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora, veamos . . . &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====¿Qué quiere decir ser un pacificador?====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La promesa de ser hijo en la segunda cláusula de Mateo 5:9 nos dirige a Mateo 5:43–45 como elemento principal en la comprensión de este concepto. Ambas citas nos indican cómo mostramos que somos hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Oísteis que fue dicho: &amp;quot;Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo&amp;quot;. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os odian y orad por los que os ultrajan y os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos y llover sobre justos e injustos. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Observen el versículo 45, &amp;quot; . . . para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos&amp;quot;. La idea es la misma a la de Mateo 5:9. El versículo 9 nos dice que tenemos que ser pacificadores para ser llamados hijos de Dios. En 45 tenemos que amar a nuestros enemigos y orar por los que nos persiguen si somos hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que probablemente la idea de Jesús sobre ser pacificador se refiera a todas las obras de amor con las que intentamos eliminar la enemistad entre nosotros y otras personas. Si queremos ver esto con especificidad, Él nos da dos ejemplos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Dos Ejemplos'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo primero que menciona es la oración (versículo 44): Orad por los que os presiguen. ¿Orar qué? Se nos indica en el próximo capítulo. En Mateo 6:9–10 Jesús nos dice, &amp;quot;Vosotros, pues, oraréis así&amp;quot;. Oren para que tanto ustedes como sus enemigos santifiquen el nombre de Dios. Oren para que el reino de Dios sea reconocido en la vida de ustedes y en la de sus enemigos. Oren para que todos hagan la voluntad de Dios así como la hacen los ángeles de Dios en los cielos.  En otras palabras, se debe orar por la conversión y la santificación. El fundamento de la paz es la pureza. Oren por la pureza de ustedes y de sus enemigos para que pueda existir la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Luego en Mateo 5:47 Jesús nos da otro ejemplo específico del amor de pacificador: &amp;quot;Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles&amp;quot;? En otras palabras, si existe una ruptura en una de sus relaciones, o si alguien se opone a ustedes, no deben guardar ese resentimiento. No fomenten la hostilidad tratando de evadir o haciendo caso omiso de la persona adversa. Todos sabemos que salirse del camino para no tener que saludar a la persona adversa es lo más natural. Pero ese no es el impulso del Espíritu de Dios que hizo la paz sacrificando a Su Hijo para darnos la reconciliación con Él y entre nosotros.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La pacificación intenta establecer enlaces con los demás. Intenta eliminar la hostilidad. Busca la reconciliación. Busca la armonía. Y trata de mostrar lo que pudiere ser la única cortesía que tal vez toleraría un enemigo, es decir, un saludo. El pacificador mira al enemigo de frente y saluda, &amp;quot;Buenos días, Juan.&amp;quot; Y lo dice con el anhelo de paz en su corazón, no con una cortesía falsa que enmascara su coraje. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''No es lo mismo que establecer la paz'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que oramos y tomamos todas las iniciativas prácticas para la pacificación comenzando con algo tan sencillo como un saludo. Pero no siempre lo logramos. Quiero que quede claro que la pacificación no es lo mismo que establecer la paz. Un pacificador anhela la paz y trabaja y se sacrifica por ella, pero no siempre se logra establecer la paz. &lt;br /&gt;
Es muy importante considerar Romanos 12:18 sobre este punto. Allí Pablo escribe, &amp;quot;Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres&amp;quot;. Esa es la meta de un pacificador: &amp;quot;Si es posible, en cuanto dependa de vosotros . . . &amp;quot;. No permitan que la ruptura sea culpa de ustedes.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Una pregunta difícil: Paz o Verdad?''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero esto plantea una cuestión difícil: ¿Es nuestra la culpa cuando se asume una posición que causa la división? Si hemos alejado a alguien y causado su ira al hacer o decir lo correcto, ¿acaso hemos dejado de ser pacificadores? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No necesariamente. Pablo nos dice, &amp;quot;Si es posible . . . estad en paz&amp;quot;. Con esto él concede que habrá momentos en los que la defensa de la verdad hará que la paz sea imposible. Por ejemplo, él escribió en primera de corintios (en 11:18–19), &amp;quot;En primer lugar, cuando os reunís como iglesia, oigo que hay entre vosotros divisiones; y en parte lo creo. Es preciso que entre vosotros haya divisiones, para que se pongan de manifiesto entre vosotros los que son aprobados&amp;quot;. Él no hubiera escrito esto si los cristianos verdaderos debieron de haber puesto la verdad en tela de juicio con tal de evitar la división a todo costo. Fue precisamente porque algunos cristianos fueron genuinos y genuinamente pacificadores, que se produjeron algunas divisiones. (Ver también 1 Corintios 7:15.) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Jesús dice en Mateo 10:34-36 &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;No penséis que he venido a traer paz a la tierra; no he venido a traer paz, sino espada. porque he venido a poner en enemistad al hombre contra su padre, a la hija contra su madre y a la nuera contra su suegra. Así que los enemigos del hombre serán los de su casa. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dicho de otro modo; tienen que amar la paz y trabajar por ella. Tienen que orar por sus enemigos y hacerles el bien y saludarlos; y desear fervientemente que sean eliminadas las barreras entre ustedes y sus enemigos. Pero jamás deben abandonar su lealtad a Mí y a Mi palabra, no importa cuánta hostilidad ocasione esto en contra de ustedes. No son culpables, ni están en el error, si la vida de obediencia y el mensaje de amor y de verdad ocasionan en algunos la hostilidad y en otros la aceptación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Purificar el fundamento de la paz'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Posiblemente sea esta advertencia la que Jesús quiere dar al declarar la siguiente bienaventuranza, &amp;quot;Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia&amp;quot;. En otra palabras, no se puede transigir en aquello que comprometa la justicia con tal de hacer la paz con los perseguidores. Cuando Jesús pronuncia una bendición sobre ustedes por padecer persecución por causa de la justicia, claramente subordina la meta de la paz a la meta de la justicia.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En Santiago 3:17 se lee &amp;quot; Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica&amp;quot;. Primero pura, luego pacífica, y no al revés. Este también es el orden que tenemos en las bienaventuranzas (en versículos 8 y 9): Primero, &amp;quot;Bienaventurados los de limpio corazón&amp;quot;, luego, &amp;quot;Bienaventurados los pacificadores&amp;quot;. La pureza asume prioridad sobre la paz. La pureza es la base de la paz bíblica. No se puede comprometer la pureza con el fin de obtener la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====¿Por que hacer hincapié en los alcances individuales? ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para terminar, quiero dirigirme a una o dos cuestiones que en la actualidad pudieran surgir en la mente de ciertas personas con un mensaje de este tipo. En vista de la situación mundial, ¿por qué se limita este mensaje a los alcances personales de la oración, del saludo y de la reconciliación individual?  ¿Acaso no son insignificantes estos asuntos personales en comparación con la posibilidad de una guerra nuclear, los presupuestos militares, las pláticas de armas en Génova, la segregación racial en Sudáfrica, las guerras civiles en Centroamérica, la opresión religiosa en Rumanía y en Rusia, o del terrorismo internacional? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Antes de contestar esa pregunta, hagamos otras: ¿Sabía Jesús que la mano de hierro del imperio romano caía duramente sobre la tierra reducida de los judíos sin su consentimiento? ¿Se enteró Jesús de la matanza que hizo Arquelao de los tres mil judíos durante una celebración de Pascua? ¿Sabía Él que los soldados romanos podían reclutar a cualquier judío para que cargara con el equipaje de ellos? ¿Sabía Él que Pilato hizo que sus soldados aporrearan a una muchedumbre de judíos cuando protestó porque él estaba robando de la tesorería del templo? ¿Sabía Él que Pilato había masacrado a judíos sobre los terrenos del templo y luego mezcló la sangre de los judíos con la sangre que ellos iban a ofrecer con los sacrificios? &lt;br /&gt;
Cuando Jesús habló de los enemigos, ¿por qué se limitó a la oración y a los saludos y a bendiciones y a obras individuales de generosidad y bondad? ¿Por qué no habló sobre cuestiones de humillación nacional, y de la opresión romana, de la corrupción política, y del militarismo sin freno de su época? ¿Acaso estaba totalmente desconectado de las polémicas de su actualidad? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Injusticias sociales como exigencias para un arrepentiento personal''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No, no estaba desconectado. Existe otra explicación de su forma de predicar. En Lucas 13:1–5 algunas personas confrontaron a Jesús con una de las atrocidades de Pilato. Respondió Él del modo siguiente: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;“En este mismo tiempo estaban allí algunos que le contaban acerca de los galileos cuya sangre Pilato había mezclado con los sacrificios de ellos. Respondiendo Jesús, les dijo:  ¿Pensáis que estos galileos, porque padecieron tales cosas, eran más pecadores que los demás galileos? Os digo: no, antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente&amp;quot;. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tomó una indignación social considerable de injusticia y la convirtió en una exigencia de arrepentimiento personal individual. &amp;quot;¡Antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente!&amp;quot; Siempre hizo eso. ¿Por qué lo hizo así? Porque para Jesús el destino eterno de un alma humana es un asunto de mucho más importancia que el destino temporal de una nación. &lt;br /&gt;
Si uno acude a Jesús para preguntarle que si es justo pagarle impuestos a Tiberias César, dará como respuesta un mandato personal dirigido directamente al corazón: &amp;quot; Dad, pues, a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios &amp;quot; (Mateo 22:15–21). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si alguno de ustedes va a Jesús para quejarse de la injusticia de su hermano que no quiere compartir la herencia, Él responderá con una advertencia que nos da de lleno en la conciencia, &amp;quot; Hombre, ¿quién me ha puesto sobre vosotros como juez o partidor? --Mirad, guardaos de toda avaricia, porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee&amp;quot;. (Luke 12:13–15)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''El asunto de verdadera importancia en el mundo de hoy''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora regresemos a la pregunta inicial. ¿Por qué tiene que hacer hincapié el mensaje de pacificación del sermon en el monte sobre las cuestiones individuales tales como la oración, el saludar y la reconciliación personal? ¿Acaso no son insignificantes estos asuntos personales en comparación con cuestiones de guerra nuclear, presupuestos militares, pláticas de armas en Génova, la segregación racial en Sudáfrica, las guerras civiles en Centroamérica, la opresión religiosa en Rumanía y en Rusia, o del terrorismo internacional?  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La respuesta es no, porque el punto de cada uno de estos asuntos personales en el sermon del monte es hacer que quede bastante claro que cada ser humano que pueda escuchar mi voz en este momento tiene que ser una criatura nueva si quiere tener vida eterna. Tienen que tener un corazón nuevo.  Sin un corazón misericordioso, limpio y pacificador no podrán ser llamados hijos de Dios en el día del juicio. Y ese es el asunto de verdadera importancia en el mundo de hoy.  ¿Realmente está limitado el Hijo del Hombre en su modo de ver al mundo? ¿Acaso creen que está desligado de los asuntos verdaderos de la vida porque considera que la salvación eterna del alma de cada uno de ustedes es un asunto de mayor importancia que el destino temporal de cualquier país sobre la tierra? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bienaventurados son ustedes los pacificadores que oran por sus enemigos y saludan a sus adversarios con amor y con sacrifio así como lo hizo su Padre celestial para otorgar la reconciliación de Dios con los hombres y entre ellos mismos, pues ustedes serán llamados hijos de Dios y heredarán la vida eterna en el reino de su Padre.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Alalith-04-13</name></author>	</entry>

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		<title>Bienaventurados los Pacificadores</title>
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				<updated>2018-11-29T16:55:42Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Alalith-04-13: /* No Sugerencias Opcionales, pero el Camino al cielo */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{info|Blessed Are the Peacemakers}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;'''Mateo 5:9 '''&amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con cada bienaventuranza otra puntilla es clavada en un ataúd. Dentro del ataúd yace el cadáver de un falso entendimiento de la salvación. Este entendimiento falso dice que una persona puede ser salva sin que cambie. O dicho de otro modo, que una persona puede heredar la vida eterna aun cuando sus actitudes y comportamientos sean iguales a los de las personas incrédulas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====El Grito de las Bienaventuranzas: ¡Recibe un Corazón Nuevo! ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una tras otra las bienaventuranzas nos hablan que las bendiciones eternas van a ser dadas únicamente a los que se han convertido en criaturas nuevas. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los de puro corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si no obtenemos misericordia, recibiremos juicio. Si no vemos a Dios, no estamos en el cielo. Si no somos llamados hijos de Dios, estamos fuera de la familia. En otras palabras, estas son todas las descripciones de la salvación final. Y esto es únicamente prometido para los misericordiosos, los de corazón puro y los pacificadores. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo tanto, las bienaventuranzas son como largas espinas que mantienen presionada la tapa del ataúd sobre la falsa enseñanza que dice, que si crees en Jesús irás al cielo asi no seas misericordioso, ni puro de corazón, ni pacificador. De hecho, de principio a fin, el Sermón del Monte grita: &amp;quot;¡Consígue un corazón nuevo! ¡Conviértete en una persona nueva! ¡El río del juicio está en la puerta!&amp;quot; Recuerda las palabras del versículo 20: &amp;quot;Porque os digo que si vuestra justicia no supera la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.&amp;quot; (Mateo 5:20).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y al final del sermon, en el versículo 7:26 el Señor exclama sobre la muchedumbre, “Y todo el que oye estas palabras mías y no las pone en práctica, será semejante a un hombre insensato que edificó su casa sobre la arena; y cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y azotaron aquella casa; y cayó, y grande fue su destrucción”. En otras palabras, una vida de desobediencia a las bienaventuranzas y al sermón en el monte será condenada en el juicio sin importar las creencias que tengamos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====No Sugerencias Opcionales, pero el Camino al cielo ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La semana pasada, sentí algo de culpabilidad porque probablemente no he tratado este aspecto de las bienaventuranzas con la actitud ferviente y la seriedad que se merece y que el cuidado que tengo para el bienestar eterno de ustedes no se ha mostrado tan genuino como debe ser. Sentí culpabilidad cuando leí un libro antiguo de Horatius Bonar dirigido a pastores y en el que él escribe: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Nuestras palabras se oyen débiles, incluso cuando son sanas y verídicas; las miradas poco atentas, incluso cuando nuestras palabras son importantes; y nuestro tono insinúa una apatía que tanto las palabras como las miradas intentan ocultar. (''Words to Winners of Souls'' &amp;quot;Palabras para Ganadores de Almas&amp;quot;, p. 55) &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que esta mañana quiero inculcar sobre tu conciencia con toda la seriedad que puedo, que en las bienaventuranzas Jesús no está haciendo sugerencias opcionales, y este sermón no es una serie de sugerencias sobre cómo mejorar el mundo.Todo lo contrario; Jesús está describiendo el camino al Paraíso, y este sermon es un mensaje de Dios para animarte a que te pongas en ese camino y permanezcas en ese camino para que puedas ser llamado Hijo de Dios en el juicio final.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eso es precisamente lo que está en juego esta mañana. Si te encuentras en el camino angosto o estrecho que lleva a la vida, mi propósito es ayudarte a que sigas allí. Y si todavía te encuentras en el camino espacioso que lleva a la perdición, mi propósito será dirigirte hacia el camino a la vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Cómo ser hijos de Dios====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando Jesús dice, &amp;quot; Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios&amp;quot;, no nos dice cómo podemos llegar a ser un hijo de Dios. Simplemente nos dice que los hijos de Dios son efectivamente pacificadores. Los que son pacificadores serán reconocidos en el juicio como hijos de Dios y se les lamará como lo que son y serán bienvenidos en la casa del Padre. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para saber cómo se llega a ser un hijo de Dios podemos ver, por ejemplo, Juan 1:12 y Gálatas 3:26. Juan 1:12 nos dice, “Mas a todos los que lo recibieron, a quienes creen en su nombre (Jesús), les dio potestad de ser hechos hijos de Dios&amp;quot;. Y Gálatas 3:26 dice, &amp;quot;Porque todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús&amp;quot;.  En otras palabras, nos convertimos en hijos de Dios al confiar en Cristo para obtener el perdón y para que Él sea nuestra esperanza. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Los hijos de Dios muestran el carácter del Padre====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo que Jesús declara en Mateo 5:9 es que las personas que se han convertido en hijos de Dios muestran el carácter de su Padre Celestial. Y sabemos que, a partir de las Escrituras, que su Padre Celestial es un &amp;quot;Dios de paz&amp;quot; (Romanos 16:20; 1 Tesalonicenses 5:23; Hebreos 13:20). Sabemos que el cielo es un mundo de paz (Lucas 19:38). Y, más que todo, sabemos que Dios hace la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados”(2 Corintios 5:19). Haciendo la paz mediante la sangre de su cruz (Colosenses 1:20). En otras palabras, aunque por naturaleza somos rebeldes a Dios y hemos cometido traición y merecemos ser juzgados en corte marcial con la pena de muerte eterna; no obstante, Dios sacrificó a su propio Hijo y declaró una amnistía completa y libre para todo aquel que renuncia a sus armas de independencia y que regrese a la fe.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dios es un Dios que ama la paz, y que hace la paz. La historia completa de redención, que culmina en la muerte y resurrección de Jesús, es la estrategia de Dios para dar lugar a una paz justa y duradera entre Él y el hombre rebelde, y luego entre un hombre y otro. Por esta razón, los hijos de Dios también son así. Ellos muestran el carácter de su Padre. Ellos aman lo que Él ama. Ellos buscan lo que Él busca. Se distinguen por la manera en que están dispuestos a sacrificar por la paz del modo en que Dios lo hizo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por medio de la obra soberana de la gracia de Dios, nacen de nuevo los seres humanos rebeldes, y abandonan la rebeldía para volverse hacia la fe, y se convierten en hijos de Dios.  Se nos da una naturaleza nueva, a la semejanza de nuestro Padre celestial (1 Juan 3:9). Si Él hace la paz, entonces sus hijos, quienes poseen Su naturalez, igualmente buscarán hacer la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====El Espíritu de Dios es el Espíritu de Paz====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
O dicho de otro modo, como lo declara Pablo en Gálatas 4:6, &amp;quot;Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: «¡Abba, Padre!»&amp;quot;. Y por lo tanto, como dice en Romanos 8:14, &amp;quot;Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, son hijos de Dios&amp;quot;. Y ser guiado por el Espíritu siempre incluye rendir el fruto del Espíritu. ¡Y el fruto del Espíritu es la paz! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces se puede ver por qué tiene que ser así, que los hijos de Dios tienen que ser pacificadores. Es por medio del Espíritu de Dios que somos hechos hijos de Dios, y el Espíritu de Dios es el Espíritu de paz. Si no somos pacificadores, entonces no tenemos el Espíritu de Cristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cabe mencionar que no nos podemos ganar o merecer el privilegio de ser llamados hijos de Dios. Debemos nuestro nuevo nacimiento a la gracia soberana de Dios (Juan 1:13). Debemos los impulsos de la fe a nuestro nacimiento nuevo (1 Juan 5:1). Recibimos el Espíritu Santo al ejercer esta fe (Gálatas 3:2). El fruto del Espíritu es la paz (Gálatas 5:22). Y los que dan el fruto de la paz son los hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nuestra salvación entera, desde el principio hasta el final, es completamente por gracia—y en esa gracia se basan nuestra esperanza, nuestro gozo, y nuestra libertad. Pero nuestra salvación final no es incondicional, porque tenemos que ser pacificadores -  y aquí es donde se muestran la sinceridad y la gran seriedad con las que debemos tratar estas bienaventuranzas, y buscar la gracia de Dios en la vida cotidiana . &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora, veamos . . . &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====¿Qué quiere decir ser un pacificador?====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La promesa de ser hijo en la segunda cláusula de Mateo 5:9 nos dirige a Mateo 5:43–45 como elemento principal en la comprensión de este concepto. Ambas citas nos indican cómo mostramos que somos hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Oísteis que fue dicho: &amp;quot;Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo&amp;quot;. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os odian y orad por los que os ultrajan y os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos y llover sobre justos e injustos. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Observen el versículo 45, &amp;quot; . . . para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos&amp;quot;. La idea es la misma a la de Mateo 5:9. El versículo 9 nos dice que tenemos que ser pacificadores para ser llamados hijos de Dios. En 45 tenemos que amar a nuestros enemigos y orar por los que nos persiguen si somos hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que probablemente la idea de Jesús sobre ser pacificador se refiera a todas las obras de amor con las que intentamos eliminar la enemistad entre nosotros y otras personas. Si queremos ver esto con especificidad, Él nos da dos ejemplos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Dos Ejemplos'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo primero que menciona es la oración (versículo 44): Orad por los que os presiguen. ¿Orar qué? Se nos indica en el próximo capítulo. En Mateo 6:9–10 Jesús nos dice, &amp;quot;Vosotros, pues, oraréis así&amp;quot;. Oren para que tanto ustedes como sus enemigos santifiquen el nombre de Dios. Oren para que el reino de Dios sea reconocido en la vida de ustedes y en la de sus enemigos. Oren para que todos hagan la voluntad de Dios así como la hacen los ángeles de Dios en los cielos.  En otras palabras, se debe orar por la conversión y la santificación. El fundamento de la paz es la pureza. Oren por la pureza de ustedes y de sus enemigos para que pueda existir la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Luego en Mateo 5:47 Jesús nos da otro ejemplo específico del amor de pacificador: &amp;quot;Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles&amp;quot;? En otras palabras, si existe una ruptura en una de sus relaciones, o si alguien se opone a ustedes, no deben guardar ese resentimiento. No fomenten la hostilidad tratando de evadir o haciendo caso omiso de la persona adversa. Todos sabemos que salirse del camino para no tener que saludar a la persona adversa es lo más natural. Pero ese no es el impulso del Espíritu de Dios que hizo la paz sacrificando a Su Hijo para darnos la reconciliación con Él y entre nosotros.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La pacificación intenta establecer enlaces con los demás. Intenta eliminar la hostilidad. Busca la reconciliación. Busca la armonía. Y trata de mostrar lo que pudiere ser la única cortesía que tal vez toleraría un enemigo, es decir, un saludo. El pacificador mira al enemigo de frente y saluda, &amp;quot;Buenos días, Juan.&amp;quot; Y lo dice con el anhelo de paz en su corazón, no con una cortesía falsa que enmascara su coraje. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''No es lo mismo que establecer la paz'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que oramos y tomamos todas las iniciativas prácticas para la pacificación comenzando con algo tan sencillo como un saludo. Pero no siempre lo logramos. Quiero que quede claro que la pacificación no es lo mismo que establecer la paz. Un pacificador anhela la paz y trabaja y se sacrifica por ella, pero no siempre se logra establecer la paz. &lt;br /&gt;
Es muy importante considerar Romanos 12:18 sobre este punto. Allí Pablo escribe, &amp;quot;Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres&amp;quot;. Esa es la meta de un pacificador: &amp;quot;Si es posible, en cuanto dependa de vosotros . . . &amp;quot;. No permitan que la ruptura sea culpa de ustedes.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Una pregunta difícil: Paz o Verdad?''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero esto plantea una cuestión difícil: ¿Es nuestra la culpa cuando se asume una posición que causa la división? Si hemos alejado a alguien y causado su ira al hacer o decir lo correcto, ¿acaso hemos dejado de ser pacificadores? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No necesariamente. Pablo nos dice, &amp;quot;Si es posible . . . estad en paz&amp;quot;. Con esto él concede que habrá momentos en los que la defensa de la verdad hará que la paz sea imposible. Por ejemplo, él escribió en primera de corintios (en 11:18–19), &amp;quot;En primer lugar, cuando os reunís como iglesia, oigo que hay entre vosotros divisiones; y en parte lo creo. Es preciso que entre vosotros haya divisiones, para que se pongan de manifiesto entre vosotros los que son aprobados&amp;quot;. Él no hubiera escrito esto si los cristianos verdaderos debieron de haber puesto la verdad en tela de juicio con tal de evitar la división a todo costo. Fue precisamente porque algunos cristianos fueron genuinos y genuinamente pacificadores, que se produjeron algunas divisiones. (Ver también 1 Corintios 7:15.) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Jesús dice en Mateo 10:34-36 &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;No penséis que he venido a traer paz a la tierra; no he venido a traer paz, sino espada. porque he venido a poner en enemistad al hombre contra su padre, a la hija contra su madre y a la nuera contra su suegra. Así que los enemigos del hombre serán los de su casa. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dicho de otro modo; tienen que amar la paz y trabajar por ella. Tienen que orar por sus enemigos y hacerles el bien y saludarlos; y desear fervientemente que sean eliminadas las barreras entre ustedes y sus enemigos. Pero jamás deben abandonar su lealtad a Mí y a Mi palabra, no importa cuánta hostilidad ocasione esto en contra de ustedes. No son culpables, ni están en el error, si la vida de obediencia y el mensaje de amor y de verdad ocasionan en algunos la hostilidad y en otros la aceptación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Purificar el fundamento de la paz'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Posiblemente sea esta advertencia la que Jesús quiere dar al declarar la siguiente bienaventuranza, &amp;quot;Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia&amp;quot;. En otra palabras, no se puede transigir en aquello que comprometa la justicia con tal de hacer la paz con los perseguidores. Cuando Jesús pronuncia una bendición sobre ustedes por padecer persecución por causa de la justicia, claramente subordina la meta de la paz a la meta de la justicia.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En Santiago 3:17 se lee &amp;quot; Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica&amp;quot;. Primero pura, luego pacífica, y no al revés. Este también es el orden que tenemos en las bienaventuranzas (en versículos 8 y 9): Primero, &amp;quot;Bienaventurados los de limpio corazón&amp;quot;, luego, &amp;quot;Bienaventurados los pacificadores&amp;quot;. La pureza asume prioridad sobre la paz. La pureza es la base de la paz bíblica. No se puede comprometer la pureza con el fin de obtener la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====¿Por que hacer hincapié en los alcances individuales? ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para terminar, quiero dirigirme a una o dos cuestiones que en la actualidad pudieran surgir en la mente de ciertas personas con un mensaje de este tipo. En vista de la situación mundial, ¿por qué se limita este mensaje a los alcances personales de la oración, del saludo y de la reconciliación individual?  ¿Acaso no son insignificantes estos asuntos personales en comparación con la posibilidad de una guerra nuclear, los presupuestos militares, las pláticas de armas en Génova, la segregación racial en Sudáfrica, las guerras civiles en Centroamérica, la opresión religiosa en Rumanía y en Rusia, o del terrorismo internacional? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Antes de contestar esa pregunta, hagamos otras: ¿Sabía Jesús que la mano de hierro del imperio romano caía duramente sobre la tierra reducida de los judíos sin su consentimiento? ¿Se enteró Jesús de la matanza que hizo Arquelao de los tres mil judíos durante una celebración de Pascua? ¿Sabía Él que los soldados romanos podían reclutar a cualquier judío para que cargara con el equipaje de ellos? ¿Sabía Él que Pilato hizo que sus soldados aporrearan a una muchedumbre de judíos cuando protestó porque él estaba robando de la tesorería del templo? ¿Sabía Él que Pilato había masacrado a judíos sobre los terrenos del templo y luego mezcló la sangre de los judíos con la sangre que ellos iban a ofrecer con los sacrificios? &lt;br /&gt;
Cuando Jesús habló de los enemigos, ¿por qué se limitó a la oración y a los saludos y a bendiciones y a obras individuales de generosidad y bondad? ¿Por qué no habló sobre cuestiones de humillación nacional, y de la opresión romana, de la corrupción política, y del militarismo sin freno de su época? ¿Acaso estaba totalmente desconectado de las polémicas de su actualidad? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Injusticias sociales como exigencias para un arrepentiento personal''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No, no estaba desconectado. Existe otra explicación de su forma de predicar. En Lucas 13:1–5 algunas personas confrontaron a Jesús con una de las atrocidades de Pilato. Respondió Él del modo siguiente: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;“En este mismo tiempo estaban allí algunos que le contaban acerca de los galileos cuya sangre Pilato había mezclado con los sacrificios de ellos. Respondiendo Jesús, les dijo:  ¿Pensáis que estos galileos, porque padecieron tales cosas, eran más pecadores que los demás galileos? Os digo: no, antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente&amp;quot;. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tomó una indignación social considerable de injusticia y la convirtió en una exigencia de arrepentimiento personal individual. &amp;quot;¡Antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente!&amp;quot; Siempre hizo eso. ¿Por qué lo hizo así? Porque para Jesús el destino eterno de un alma humana es un asunto de mucho más importancia que el destino temporal de una nación. &lt;br /&gt;
Si uno acude a Jesús para preguntarle que si es justo pagarle impuestos a Tiberias César, dará como respuesta un mandato personal dirigido directamente al corazón: &amp;quot; Dad, pues, a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios &amp;quot; (Mateo 22:15–21). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si alguno de ustedes va a Jesús para quejarse de la injusticia de su hermano que no quiere compartir la herencia, Él responderá con una advertencia que nos da de lleno en la conciencia, &amp;quot; Hombre, ¿quién me ha puesto sobre vosotros como juez o partidor? --Mirad, guardaos de toda avaricia, porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee&amp;quot;. (Luke 12:13–15)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''El asunto de verdadera importancia en el mundo de hoy''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora regresemos a la pregunta inicial. ¿Por qué tiene que hacer hincapié el mensaje de pacificación del sermon en el monte sobre las cuestiones individuales tales como la oración, el saludar y la reconciliación personal? ¿Acaso no son insignificantes estos asuntos personales en comparación con cuestiones de guerra nuclear, presupuestos militares, pláticas de armas en Génova, la segregación racial en Sudáfrica, las guerras civiles en Centroamérica, la opresión religiosa en Rumanía y en Rusia, o del terrorismo internacional?  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La respuesta es no, porque el punto de cada uno de estos asuntos personales en el sermon del monte es hacer que quede bastante claro que cada ser humano que pueda escuchar mi voz en este momento tiene que ser una criatura nueva si quiere tener vida eterna. Tienen que tener un corazón nuevo.  Sin un corazón misericordioso, limpio y pacificador no podrán ser llamados hijos de Dios en el día del juicio. Y ese es el asunto de verdadera importancia en el mundo de hoy.  ¿Realmente está limitado el Hijo del Hombre en su modo de ver al mundo? ¿Acaso creen que está desligado de los asuntos verdaderos de la vida porque considera que la salvación eterna del alma de cada uno de ustedes es un asunto de mayor importancia que el destino temporal de cualquier país sobre la tierra? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bienaventurados son ustedes los pacificadores que oran por sus enemigos y saludan a sus adversarios con amor y con sacrifio así como lo hizo su Padre celestial para otorgar la reconciliación de Dios con los hombres y entre ellos mismos, pues ustedes serán llamados hijos de Dios y heredarán la vida eterna en el reino de su Padre.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Alalith-04-13</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://es.gospeltranslations.org/wiki/Bienaventurados_los_Pacificadores</id>
		<title>Bienaventurados los Pacificadores</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://es.gospeltranslations.org/wiki/Bienaventurados_los_Pacificadores"/>
				<updated>2018-11-29T16:48:56Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Alalith-04-13: /* No Sugerencias Opcionales, pero el Camino al cielo */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{info|Blessed Are the Peacemakers}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;'''Mateo 5:9 '''&amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con cada bienaventuranza otra puntilla es clavada en un ataúd. Dentro del ataúd yace el cadáver de un falso entendimiento de la salvación. Este entendimiento falso dice que una persona puede ser salva sin que cambie. O dicho de otro modo, que una persona puede heredar la vida eterna aun cuando sus actitudes y comportamientos sean iguales a los de las personas incrédulas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====El Grito de las Bienaventuranzas: ¡Recibe un Corazón Nuevo! ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una tras otra las bienaventuranzas nos hablan que las bendiciones eternas van a ser dadas únicamente a los que se han convertido en criaturas nuevas. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los de puro corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si no obtenemos misericordia, recibiremos juicio. Si no vemos a Dios, no estamos en el cielo. Si no somos llamados hijos de Dios, estamos fuera de la familia. En otras palabras, estas son todas las descripciones de la salvación final. Y esto es únicamente prometido para los misericordiosos, los de corazón puro y los pacificadores. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo tanto, las bienaventuranzas son como largas espinas que mantienen presionada la tapa del ataúd sobre la falsa enseñanza que dice, que si crees en Jesús irás al cielo asi no seas misericordioso, ni puro de corazón, ni pacificador. De hecho, de principio a fin, el Sermón del Monte grita: &amp;quot;¡Consígue un corazón nuevo! ¡Conviértete en una persona nueva! ¡El río del juicio está en la puerta!&amp;quot; Recuerda las palabras del versículo 20: &amp;quot;Porque os digo que si vuestra justicia no supera la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.&amp;quot; (Mateo 5:20).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y al final del sermon, en el versículo 7:26 el Señor exclama sobre la muchedumbre, “Y todo el que oye estas palabras mías y no las pone en práctica, será semejante a un hombre insensato que edificó su casa sobre la arena; y cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y azotaron aquella casa; y cayó, y grande fue su destrucción”. En otras palabras, una vida de desobediencia a las bienaventuranzas y al sermón en el monte será condenada en el juicio sin importar las creencias que tengamos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====No Sugerencias Opcionales, pero el Camino al cielo ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La semana pasada, sentí algo de culpabilidad porque probablemente no he tratado este aspecto de las bienaventuranzas con la actitud ferviente y la seriedad que se merece y que el cuidado que tengo para el bienestar eterno de ustedes no se ha mostrado tan genuino como debe ser. Sentí culpabilidad cuando leí un libro antiguo de Horatius Bonar dirigido a pastores y en el que él escribe: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Nuestras palabras se oyen débiles, siendo aun verídicas; las miradas poco atentas, incluso cuando nuestras palabras son importantes; y nuestro tono insinúa una apatía que tanto las palabras como las miradas intentan ocultar. (''Words to Winners of Souls'' &amp;quot;Palabras para Ganadores de Almas&amp;quot;, p. 55) &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que esta mañana quiero inculcar sobre tu conciencia con toda la seriedad que puedo, que en las bienaventuranzas Jesús no está haciendo sugerencias opcionales, y este sermón no es una serie de sugerencias sobre cómo mejorar el mundo.Todo lo contrario; Jesús está describiendo el camino al Paraíso, y este sermon es un mensaje de Dios para animarte a que te pongas en ese camino y permanezcas en ese camino para que puedas ser llamado Hijo de Dios en el juicio final.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eso es precisamente lo que está en juego esta mañana. Si te encuentras en el camino angosto o estrecho que lleva a la vida, mi propósito es ayudarte a que sigas allí. Y si todavía te encuentras en el camino espacioso que lleva a la perdición, mi propósito será dirigirte hacia el camino a la vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Cómo ser hijos de Dios====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando Jesús dice, &amp;quot; Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios&amp;quot;, no nos dice cómo podemos llegar a ser un hijo de Dios. Simplemente nos dice que los hijos de Dios son efectivamente pacificadores. Los que son pacificadores serán reconocidos en el juicio como hijos de Dios y se les lamará como lo que son y serán bienvenidos en la casa del Padre. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para saber cómo se llega a ser un hijo de Dios podemos ver, por ejemplo, Juan 1:12 y Gálatas 3:26. Juan 1:12 nos dice, “Mas a todos los que lo recibieron, a quienes creen en su nombre (Jesús), les dio potestad de ser hechos hijos de Dios&amp;quot;. Y Gálatas 3:26 dice, &amp;quot;Porque todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús&amp;quot;.  En otras palabras, nos convertimos en hijos de Dios al confiar en Cristo para obtener el perdón y para que Él sea nuestra esperanza. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Los hijos de Dios muestran el carácter del Padre====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo que Jesús declara en Mateo 5:9 es que las personas que se han convertido en hijos de Dios muestran el carácter de su Padre Celestial. Y sabemos que, a partir de las Escrituras, que su Padre Celestial es un &amp;quot;Dios de paz&amp;quot; (Romanos 16:20; 1 Tesalonicenses 5:23; Hebreos 13:20). Sabemos que el cielo es un mundo de paz (Lucas 19:38). Y, más que todo, sabemos que Dios hace la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados”(2 Corintios 5:19). Haciendo la paz mediante la sangre de su cruz (Colosenses 1:20). En otras palabras, aunque por naturaleza somos rebeldes a Dios y hemos cometido traición y merecemos ser juzgados en corte marcial con la pena de muerte eterna; no obstante, Dios sacrificó a su propio Hijo y declaró una amnistía completa y libre para todo aquel que renuncia a sus armas de independencia y que regrese a la fe.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dios es un Dios que ama la paz, y que hace la paz. La historia completa de redención, que culmina en la muerte y resurrección de Jesús, es la estrategia de Dios para dar lugar a una paz justa y duradera entre Él y el hombre rebelde, y luego entre un hombre y otro. Por esta razón, los hijos de Dios también son así. Ellos muestran el carácter de su Padre. Ellos aman lo que Él ama. Ellos buscan lo que Él busca. Se distinguen por la manera en que están dispuestos a sacrificar por la paz del modo en que Dios lo hizo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por medio de la obra soberana de la gracia de Dios, nacen de nuevo los seres humanos rebeldes, y abandonan la rebeldía para volverse hacia la fe, y se convierten en hijos de Dios.  Se nos da una naturaleza nueva, a la semejanza de nuestro Padre celestial (1 Juan 3:9). Si Él hace la paz, entonces sus hijos, quienes poseen Su naturalez, igualmente buscarán hacer la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====El Espíritu de Dios es el Espíritu de Paz====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
O dicho de otro modo, como lo declara Pablo en Gálatas 4:6, &amp;quot;Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: «¡Abba, Padre!»&amp;quot;. Y por lo tanto, como dice en Romanos 8:14, &amp;quot;Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, son hijos de Dios&amp;quot;. Y ser guiado por el Espíritu siempre incluye rendir el fruto del Espíritu. ¡Y el fruto del Espíritu es la paz! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces se puede ver por qué tiene que ser así, que los hijos de Dios tienen que ser pacificadores. Es por medio del Espíritu de Dios que somos hechos hijos de Dios, y el Espíritu de Dios es el Espíritu de paz. Si no somos pacificadores, entonces no tenemos el Espíritu de Cristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cabe mencionar que no nos podemos ganar o merecer el privilegio de ser llamados hijos de Dios. Debemos nuestro nuevo nacimiento a la gracia soberana de Dios (Juan 1:13). Debemos los impulsos de la fe a nuestro nacimiento nuevo (1 Juan 5:1). Recibimos el Espíritu Santo al ejercer esta fe (Gálatas 3:2). El fruto del Espíritu es la paz (Gálatas 5:22). Y los que dan el fruto de la paz son los hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nuestra salvación entera, desde el principio hasta el final, es completamente por gracia—y en esa gracia se basan nuestra esperanza, nuestro gozo, y nuestra libertad. Pero nuestra salvación final no es incondicional, porque tenemos que ser pacificadores -  y aquí es donde se muestran la sinceridad y la gran seriedad con las que debemos tratar estas bienaventuranzas, y buscar la gracia de Dios en la vida cotidiana . &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora, veamos . . . &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====¿Qué quiere decir ser un pacificador?====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La promesa de ser hijo en la segunda cláusula de Mateo 5:9 nos dirige a Mateo 5:43–45 como elemento principal en la comprensión de este concepto. Ambas citas nos indican cómo mostramos que somos hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Oísteis que fue dicho: &amp;quot;Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo&amp;quot;. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os odian y orad por los que os ultrajan y os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos y llover sobre justos e injustos. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Observen el versículo 45, &amp;quot; . . . para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos&amp;quot;. La idea es la misma a la de Mateo 5:9. El versículo 9 nos dice que tenemos que ser pacificadores para ser llamados hijos de Dios. En 45 tenemos que amar a nuestros enemigos y orar por los que nos persiguen si somos hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que probablemente la idea de Jesús sobre ser pacificador se refiera a todas las obras de amor con las que intentamos eliminar la enemistad entre nosotros y otras personas. Si queremos ver esto con especificidad, Él nos da dos ejemplos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Dos Ejemplos'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo primero que menciona es la oración (versículo 44): Orad por los que os presiguen. ¿Orar qué? Se nos indica en el próximo capítulo. En Mateo 6:9–10 Jesús nos dice, &amp;quot;Vosotros, pues, oraréis así&amp;quot;. Oren para que tanto ustedes como sus enemigos santifiquen el nombre de Dios. Oren para que el reino de Dios sea reconocido en la vida de ustedes y en la de sus enemigos. Oren para que todos hagan la voluntad de Dios así como la hacen los ángeles de Dios en los cielos.  En otras palabras, se debe orar por la conversión y la santificación. El fundamento de la paz es la pureza. Oren por la pureza de ustedes y de sus enemigos para que pueda existir la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Luego en Mateo 5:47 Jesús nos da otro ejemplo específico del amor de pacificador: &amp;quot;Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles&amp;quot;? En otras palabras, si existe una ruptura en una de sus relaciones, o si alguien se opone a ustedes, no deben guardar ese resentimiento. No fomenten la hostilidad tratando de evadir o haciendo caso omiso de la persona adversa. Todos sabemos que salirse del camino para no tener que saludar a la persona adversa es lo más natural. Pero ese no es el impulso del Espíritu de Dios que hizo la paz sacrificando a Su Hijo para darnos la reconciliación con Él y entre nosotros.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La pacificación intenta establecer enlaces con los demás. Intenta eliminar la hostilidad. Busca la reconciliación. Busca la armonía. Y trata de mostrar lo que pudiere ser la única cortesía que tal vez toleraría un enemigo, es decir, un saludo. El pacificador mira al enemigo de frente y saluda, &amp;quot;Buenos días, Juan.&amp;quot; Y lo dice con el anhelo de paz en su corazón, no con una cortesía falsa que enmascara su coraje. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''No es lo mismo que establecer la paz'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que oramos y tomamos todas las iniciativas prácticas para la pacificación comenzando con algo tan sencillo como un saludo. Pero no siempre lo logramos. Quiero que quede claro que la pacificación no es lo mismo que establecer la paz. Un pacificador anhela la paz y trabaja y se sacrifica por ella, pero no siempre se logra establecer la paz. &lt;br /&gt;
Es muy importante considerar Romanos 12:18 sobre este punto. Allí Pablo escribe, &amp;quot;Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres&amp;quot;. Esa es la meta de un pacificador: &amp;quot;Si es posible, en cuanto dependa de vosotros . . . &amp;quot;. No permitan que la ruptura sea culpa de ustedes.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Una pregunta difícil: Paz o Verdad?''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero esto plantea una cuestión difícil: ¿Es nuestra la culpa cuando se asume una posición que causa la división? Si hemos alejado a alguien y causado su ira al hacer o decir lo correcto, ¿acaso hemos dejado de ser pacificadores? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No necesariamente. Pablo nos dice, &amp;quot;Si es posible . . . estad en paz&amp;quot;. Con esto él concede que habrá momentos en los que la defensa de la verdad hará que la paz sea imposible. Por ejemplo, él escribió en primera de corintios (en 11:18–19), &amp;quot;En primer lugar, cuando os reunís como iglesia, oigo que hay entre vosotros divisiones; y en parte lo creo. Es preciso que entre vosotros haya divisiones, para que se pongan de manifiesto entre vosotros los que son aprobados&amp;quot;. Él no hubiera escrito esto si los cristianos verdaderos debieron de haber puesto la verdad en tela de juicio con tal de evitar la división a todo costo. Fue precisamente porque algunos cristianos fueron genuinos y genuinamente pacificadores, que se produjeron algunas divisiones. (Ver también 1 Corintios 7:15.) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Jesús dice en Mateo 10:34-36 &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;No penséis que he venido a traer paz a la tierra; no he venido a traer paz, sino espada. porque he venido a poner en enemistad al hombre contra su padre, a la hija contra su madre y a la nuera contra su suegra. Así que los enemigos del hombre serán los de su casa. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dicho de otro modo; tienen que amar la paz y trabajar por ella. Tienen que orar por sus enemigos y hacerles el bien y saludarlos; y desear fervientemente que sean eliminadas las barreras entre ustedes y sus enemigos. Pero jamás deben abandonar su lealtad a Mí y a Mi palabra, no importa cuánta hostilidad ocasione esto en contra de ustedes. No son culpables, ni están en el error, si la vida de obediencia y el mensaje de amor y de verdad ocasionan en algunos la hostilidad y en otros la aceptación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Purificar el fundamento de la paz'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Posiblemente sea esta advertencia la que Jesús quiere dar al declarar la siguiente bienaventuranza, &amp;quot;Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia&amp;quot;. En otra palabras, no se puede transigir en aquello que comprometa la justicia con tal de hacer la paz con los perseguidores. Cuando Jesús pronuncia una bendición sobre ustedes por padecer persecución por causa de la justicia, claramente subordina la meta de la paz a la meta de la justicia.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En Santiago 3:17 se lee &amp;quot; Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica&amp;quot;. Primero pura, luego pacífica, y no al revés. Este también es el orden que tenemos en las bienaventuranzas (en versículos 8 y 9): Primero, &amp;quot;Bienaventurados los de limpio corazón&amp;quot;, luego, &amp;quot;Bienaventurados los pacificadores&amp;quot;. La pureza asume prioridad sobre la paz. La pureza es la base de la paz bíblica. No se puede comprometer la pureza con el fin de obtener la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====¿Por que hacer hincapié en los alcances individuales? ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para terminar, quiero dirigirme a una o dos cuestiones que en la actualidad pudieran surgir en la mente de ciertas personas con un mensaje de este tipo. En vista de la situación mundial, ¿por qué se limita este mensaje a los alcances personales de la oración, del saludo y de la reconciliación individual?  ¿Acaso no son insignificantes estos asuntos personales en comparación con la posibilidad de una guerra nuclear, los presupuestos militares, las pláticas de armas en Génova, la segregación racial en Sudáfrica, las guerras civiles en Centroamérica, la opresión religiosa en Rumanía y en Rusia, o del terrorismo internacional? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Antes de contestar esa pregunta, hagamos otras: ¿Sabía Jesús que la mano de hierro del imperio romano caía duramente sobre la tierra reducida de los judíos sin su consentimiento? ¿Se enteró Jesús de la matanza que hizo Arquelao de los tres mil judíos durante una celebración de Pascua? ¿Sabía Él que los soldados romanos podían reclutar a cualquier judío para que cargara con el equipaje de ellos? ¿Sabía Él que Pilato hizo que sus soldados aporrearan a una muchedumbre de judíos cuando protestó porque él estaba robando de la tesorería del templo? ¿Sabía Él que Pilato había masacrado a judíos sobre los terrenos del templo y luego mezcló la sangre de los judíos con la sangre que ellos iban a ofrecer con los sacrificios? &lt;br /&gt;
Cuando Jesús habló de los enemigos, ¿por qué se limitó a la oración y a los saludos y a bendiciones y a obras individuales de generosidad y bondad? ¿Por qué no habló sobre cuestiones de humillación nacional, y de la opresión romana, de la corrupción política, y del militarismo sin freno de su época? ¿Acaso estaba totalmente desconectado de las polémicas de su actualidad? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Injusticias sociales como exigencias para un arrepentiento personal''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No, no estaba desconectado. Existe otra explicación de su forma de predicar. En Lucas 13:1–5 algunas personas confrontaron a Jesús con una de las atrocidades de Pilato. Respondió Él del modo siguiente: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;“En este mismo tiempo estaban allí algunos que le contaban acerca de los galileos cuya sangre Pilato había mezclado con los sacrificios de ellos. Respondiendo Jesús, les dijo:  ¿Pensáis que estos galileos, porque padecieron tales cosas, eran más pecadores que los demás galileos? Os digo: no, antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente&amp;quot;. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tomó una indignación social considerable de injusticia y la convirtió en una exigencia de arrepentimiento personal individual. &amp;quot;¡Antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente!&amp;quot; Siempre hizo eso. ¿Por qué lo hizo así? Porque para Jesús el destino eterno de un alma humana es un asunto de mucho más importancia que el destino temporal de una nación. &lt;br /&gt;
Si uno acude a Jesús para preguntarle que si es justo pagarle impuestos a Tiberias César, dará como respuesta un mandato personal dirigido directamente al corazón: &amp;quot; Dad, pues, a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios &amp;quot; (Mateo 22:15–21). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si alguno de ustedes va a Jesús para quejarse de la injusticia de su hermano que no quiere compartir la herencia, Él responderá con una advertencia que nos da de lleno en la conciencia, &amp;quot; Hombre, ¿quién me ha puesto sobre vosotros como juez o partidor? --Mirad, guardaos de toda avaricia, porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee&amp;quot;. (Luke 12:13–15)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''El asunto de verdadera importancia en el mundo de hoy''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora regresemos a la pregunta inicial. ¿Por qué tiene que hacer hincapié el mensaje de pacificación del sermon en el monte sobre las cuestiones individuales tales como la oración, el saludar y la reconciliación personal? ¿Acaso no son insignificantes estos asuntos personales en comparación con cuestiones de guerra nuclear, presupuestos militares, pláticas de armas en Génova, la segregación racial en Sudáfrica, las guerras civiles en Centroamérica, la opresión religiosa en Rumanía y en Rusia, o del terrorismo internacional?  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La respuesta es no, porque el punto de cada uno de estos asuntos personales en el sermon del monte es hacer que quede bastante claro que cada ser humano que pueda escuchar mi voz en este momento tiene que ser una criatura nueva si quiere tener vida eterna. Tienen que tener un corazón nuevo.  Sin un corazón misericordioso, limpio y pacificador no podrán ser llamados hijos de Dios en el día del juicio. Y ese es el asunto de verdadera importancia en el mundo de hoy.  ¿Realmente está limitado el Hijo del Hombre en su modo de ver al mundo? ¿Acaso creen que está desligado de los asuntos verdaderos de la vida porque considera que la salvación eterna del alma de cada uno de ustedes es un asunto de mayor importancia que el destino temporal de cualquier país sobre la tierra? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bienaventurados son ustedes los pacificadores que oran por sus enemigos y saludan a sus adversarios con amor y con sacrifio así como lo hizo su Padre celestial para otorgar la reconciliación de Dios con los hombres y entre ellos mismos, pues ustedes serán llamados hijos de Dios y heredarán la vida eterna en el reino de su Padre.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Alalith-04-13</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://es.gospeltranslations.org/wiki/Bienaventurados_los_Pacificadores</id>
		<title>Bienaventurados los Pacificadores</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://es.gospeltranslations.org/wiki/Bienaventurados_los_Pacificadores"/>
				<updated>2018-11-29T16:48:09Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Alalith-04-13: /* No Sugerencias Opcionales, pero el Camino al cielo */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{info|Blessed Are the Peacemakers}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;'''Mateo 5:9 '''&amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con cada bienaventuranza otra puntilla es clavada en un ataúd. Dentro del ataúd yace el cadáver de un falso entendimiento de la salvación. Este entendimiento falso dice que una persona puede ser salva sin que cambie. O dicho de otro modo, que una persona puede heredar la vida eterna aun cuando sus actitudes y comportamientos sean iguales a los de las personas incrédulas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====El Grito de las Bienaventuranzas: ¡Recibe un Corazón Nuevo! ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una tras otra las bienaventuranzas nos hablan que las bendiciones eternas van a ser dadas únicamente a los que se han convertido en criaturas nuevas. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los de puro corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si no obtenemos misericordia, recibiremos juicio. Si no vemos a Dios, no estamos en el cielo. Si no somos llamados hijos de Dios, estamos fuera de la familia. En otras palabras, estas son todas las descripciones de la salvación final. Y esto es únicamente prometido para los misericordiosos, los de corazón puro y los pacificadores. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo tanto, las bienaventuranzas son como largas espinas que mantienen presionada la tapa del ataúd sobre la falsa enseñanza que dice, que si crees en Jesús irás al cielo asi no seas misericordioso, ni puro de corazón, ni pacificador. De hecho, de principio a fin, el Sermón del Monte grita: &amp;quot;¡Consígue un corazón nuevo! ¡Conviértete en una persona nueva! ¡El río del juicio está en la puerta!&amp;quot; Recuerda las palabras del versículo 20: &amp;quot;Porque os digo que si vuestra justicia no supera la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.&amp;quot; (Mateo 5:20).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y al final del sermon, en el versículo 7:26 el Señor exclama sobre la muchedumbre, “Y todo el que oye estas palabras mías y no las pone en práctica, será semejante a un hombre insensato que edificó su casa sobre la arena; y cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y azotaron aquella casa; y cayó, y grande fue su destrucción”. En otras palabras, una vida de desobediencia a las bienaventuranzas y al sermón en el monte será condenada en el juicio sin importar las creencias que tengamos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====No Sugerencias Opcionales, pero el Camino al cielo ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La semana pasada, sentí algo de culpabilidad porque probablemente no he tratado este aspecto de las bienaventuranzas con la actitud ferviente y la seriedad que se merece y que el cuidado que tengo para el bienestar eterno de ustedes no se ha mostrado tan genuino como debe ser. Sentí culpabilidad cuando leí un libro antiguo de Horatius Bonar dirigido a pastores y en el que él escribe: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Nuestras palabras se oyen débiles, siendo aun verídicas; las miradas poco atentas, incluso cuando nuestras palabras son importantes; y nuestro tono insinúa una apatía que tanto las palabras como las miradas intentan ocultar. (''Words to Winners of Souls'' &amp;quot;Palabras para Ganadores de Almas&amp;quot;, p. 55) &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que esta mañana quiero inculcar sobre su conciencia con toda la seriedad que puedo, que en las bienaventuranzas Jesús no está haciendo sugerencias opcionales, y este sermón no es una serie de sugerencias sobre cómo mejorar el mundo.Todo lo contrario; Jesús está describiendo el camino al Paraíso, y este sermon es un mensaje de Dios para animarte a que te pongas en ese camino y permanezcas en ese camino para que puedas ser llamado Hijo de Dios en el juicio final.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eso es precisamente lo que está en juego esta mañana. Si te encuentras en el camino angosto o estrecho que lleva a la vida, mi propósito es ayudarte a que sigas allí. Y si todavía te encuentras en el camino espacioso que lleva a la perdición, mi propósito será dirigirte hacia el camino a la vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Cómo ser hijos de Dios====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando Jesús dice, &amp;quot; Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios&amp;quot;, no nos dice cómo podemos llegar a ser un hijo de Dios. Simplemente nos dice que los hijos de Dios son efectivamente pacificadores. Los que son pacificadores serán reconocidos en el juicio como hijos de Dios y se les lamará como lo que son y serán bienvenidos en la casa del Padre. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para saber cómo se llega a ser un hijo de Dios podemos ver, por ejemplo, Juan 1:12 y Gálatas 3:26. Juan 1:12 nos dice, “Mas a todos los que lo recibieron, a quienes creen en su nombre (Jesús), les dio potestad de ser hechos hijos de Dios&amp;quot;. Y Gálatas 3:26 dice, &amp;quot;Porque todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús&amp;quot;.  En otras palabras, nos convertimos en hijos de Dios al confiar en Cristo para obtener el perdón y para que Él sea nuestra esperanza. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Los hijos de Dios muestran el carácter del Padre====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo que Jesús declara en Mateo 5:9 es que las personas que se han convertido en hijos de Dios muestran el carácter de su Padre Celestial. Y sabemos que, a partir de las Escrituras, que su Padre Celestial es un &amp;quot;Dios de paz&amp;quot; (Romanos 16:20; 1 Tesalonicenses 5:23; Hebreos 13:20). Sabemos que el cielo es un mundo de paz (Lucas 19:38). Y, más que todo, sabemos que Dios hace la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados”(2 Corintios 5:19). Haciendo la paz mediante la sangre de su cruz (Colosenses 1:20). En otras palabras, aunque por naturaleza somos rebeldes a Dios y hemos cometido traición y merecemos ser juzgados en corte marcial con la pena de muerte eterna; no obstante, Dios sacrificó a su propio Hijo y declaró una amnistía completa y libre para todo aquel que renuncia a sus armas de independencia y que regrese a la fe.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dios es un Dios que ama la paz, y que hace la paz. La historia completa de redención, que culmina en la muerte y resurrección de Jesús, es la estrategia de Dios para dar lugar a una paz justa y duradera entre Él y el hombre rebelde, y luego entre un hombre y otro. Por esta razón, los hijos de Dios también son así. Ellos muestran el carácter de su Padre. Ellos aman lo que Él ama. Ellos buscan lo que Él busca. Se distinguen por la manera en que están dispuestos a sacrificar por la paz del modo en que Dios lo hizo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por medio de la obra soberana de la gracia de Dios, nacen de nuevo los seres humanos rebeldes, y abandonan la rebeldía para volverse hacia la fe, y se convierten en hijos de Dios.  Se nos da una naturaleza nueva, a la semejanza de nuestro Padre celestial (1 Juan 3:9). Si Él hace la paz, entonces sus hijos, quienes poseen Su naturalez, igualmente buscarán hacer la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====El Espíritu de Dios es el Espíritu de Paz====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
O dicho de otro modo, como lo declara Pablo en Gálatas 4:6, &amp;quot;Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: «¡Abba, Padre!»&amp;quot;. Y por lo tanto, como dice en Romanos 8:14, &amp;quot;Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, son hijos de Dios&amp;quot;. Y ser guiado por el Espíritu siempre incluye rendir el fruto del Espíritu. ¡Y el fruto del Espíritu es la paz! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces se puede ver por qué tiene que ser así, que los hijos de Dios tienen que ser pacificadores. Es por medio del Espíritu de Dios que somos hechos hijos de Dios, y el Espíritu de Dios es el Espíritu de paz. Si no somos pacificadores, entonces no tenemos el Espíritu de Cristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cabe mencionar que no nos podemos ganar o merecer el privilegio de ser llamados hijos de Dios. Debemos nuestro nuevo nacimiento a la gracia soberana de Dios (Juan 1:13). Debemos los impulsos de la fe a nuestro nacimiento nuevo (1 Juan 5:1). Recibimos el Espíritu Santo al ejercer esta fe (Gálatas 3:2). El fruto del Espíritu es la paz (Gálatas 5:22). Y los que dan el fruto de la paz son los hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nuestra salvación entera, desde el principio hasta el final, es completamente por gracia—y en esa gracia se basan nuestra esperanza, nuestro gozo, y nuestra libertad. Pero nuestra salvación final no es incondicional, porque tenemos que ser pacificadores -  y aquí es donde se muestran la sinceridad y la gran seriedad con las que debemos tratar estas bienaventuranzas, y buscar la gracia de Dios en la vida cotidiana . &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora, veamos . . . &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====¿Qué quiere decir ser un pacificador?====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La promesa de ser hijo en la segunda cláusula de Mateo 5:9 nos dirige a Mateo 5:43–45 como elemento principal en la comprensión de este concepto. Ambas citas nos indican cómo mostramos que somos hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Oísteis que fue dicho: &amp;quot;Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo&amp;quot;. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os odian y orad por los que os ultrajan y os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos y llover sobre justos e injustos. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Observen el versículo 45, &amp;quot; . . . para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos&amp;quot;. La idea es la misma a la de Mateo 5:9. El versículo 9 nos dice que tenemos que ser pacificadores para ser llamados hijos de Dios. En 45 tenemos que amar a nuestros enemigos y orar por los que nos persiguen si somos hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que probablemente la idea de Jesús sobre ser pacificador se refiera a todas las obras de amor con las que intentamos eliminar la enemistad entre nosotros y otras personas. Si queremos ver esto con especificidad, Él nos da dos ejemplos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Dos Ejemplos'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo primero que menciona es la oración (versículo 44): Orad por los que os presiguen. ¿Orar qué? Se nos indica en el próximo capítulo. En Mateo 6:9–10 Jesús nos dice, &amp;quot;Vosotros, pues, oraréis así&amp;quot;. Oren para que tanto ustedes como sus enemigos santifiquen el nombre de Dios. Oren para que el reino de Dios sea reconocido en la vida de ustedes y en la de sus enemigos. Oren para que todos hagan la voluntad de Dios así como la hacen los ángeles de Dios en los cielos.  En otras palabras, se debe orar por la conversión y la santificación. El fundamento de la paz es la pureza. Oren por la pureza de ustedes y de sus enemigos para que pueda existir la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Luego en Mateo 5:47 Jesús nos da otro ejemplo específico del amor de pacificador: &amp;quot;Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles&amp;quot;? En otras palabras, si existe una ruptura en una de sus relaciones, o si alguien se opone a ustedes, no deben guardar ese resentimiento. No fomenten la hostilidad tratando de evadir o haciendo caso omiso de la persona adversa. Todos sabemos que salirse del camino para no tener que saludar a la persona adversa es lo más natural. Pero ese no es el impulso del Espíritu de Dios que hizo la paz sacrificando a Su Hijo para darnos la reconciliación con Él y entre nosotros.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La pacificación intenta establecer enlaces con los demás. Intenta eliminar la hostilidad. Busca la reconciliación. Busca la armonía. Y trata de mostrar lo que pudiere ser la única cortesía que tal vez toleraría un enemigo, es decir, un saludo. El pacificador mira al enemigo de frente y saluda, &amp;quot;Buenos días, Juan.&amp;quot; Y lo dice con el anhelo de paz en su corazón, no con una cortesía falsa que enmascara su coraje. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''No es lo mismo que establecer la paz'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que oramos y tomamos todas las iniciativas prácticas para la pacificación comenzando con algo tan sencillo como un saludo. Pero no siempre lo logramos. Quiero que quede claro que la pacificación no es lo mismo que establecer la paz. Un pacificador anhela la paz y trabaja y se sacrifica por ella, pero no siempre se logra establecer la paz. &lt;br /&gt;
Es muy importante considerar Romanos 12:18 sobre este punto. Allí Pablo escribe, &amp;quot;Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres&amp;quot;. Esa es la meta de un pacificador: &amp;quot;Si es posible, en cuanto dependa de vosotros . . . &amp;quot;. No permitan que la ruptura sea culpa de ustedes.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Una pregunta difícil: Paz o Verdad?''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero esto plantea una cuestión difícil: ¿Es nuestra la culpa cuando se asume una posición que causa la división? Si hemos alejado a alguien y causado su ira al hacer o decir lo correcto, ¿acaso hemos dejado de ser pacificadores? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No necesariamente. Pablo nos dice, &amp;quot;Si es posible . . . estad en paz&amp;quot;. Con esto él concede que habrá momentos en los que la defensa de la verdad hará que la paz sea imposible. Por ejemplo, él escribió en primera de corintios (en 11:18–19), &amp;quot;En primer lugar, cuando os reunís como iglesia, oigo que hay entre vosotros divisiones; y en parte lo creo. Es preciso que entre vosotros haya divisiones, para que se pongan de manifiesto entre vosotros los que son aprobados&amp;quot;. Él no hubiera escrito esto si los cristianos verdaderos debieron de haber puesto la verdad en tela de juicio con tal de evitar la división a todo costo. Fue precisamente porque algunos cristianos fueron genuinos y genuinamente pacificadores, que se produjeron algunas divisiones. (Ver también 1 Corintios 7:15.) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Jesús dice en Mateo 10:34-36 &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;No penséis que he venido a traer paz a la tierra; no he venido a traer paz, sino espada. porque he venido a poner en enemistad al hombre contra su padre, a la hija contra su madre y a la nuera contra su suegra. Así que los enemigos del hombre serán los de su casa. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dicho de otro modo; tienen que amar la paz y trabajar por ella. Tienen que orar por sus enemigos y hacerles el bien y saludarlos; y desear fervientemente que sean eliminadas las barreras entre ustedes y sus enemigos. Pero jamás deben abandonar su lealtad a Mí y a Mi palabra, no importa cuánta hostilidad ocasione esto en contra de ustedes. No son culpables, ni están en el error, si la vida de obediencia y el mensaje de amor y de verdad ocasionan en algunos la hostilidad y en otros la aceptación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Purificar el fundamento de la paz'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Posiblemente sea esta advertencia la que Jesús quiere dar al declarar la siguiente bienaventuranza, &amp;quot;Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia&amp;quot;. En otra palabras, no se puede transigir en aquello que comprometa la justicia con tal de hacer la paz con los perseguidores. Cuando Jesús pronuncia una bendición sobre ustedes por padecer persecución por causa de la justicia, claramente subordina la meta de la paz a la meta de la justicia.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En Santiago 3:17 se lee &amp;quot; Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica&amp;quot;. Primero pura, luego pacífica, y no al revés. Este también es el orden que tenemos en las bienaventuranzas (en versículos 8 y 9): Primero, &amp;quot;Bienaventurados los de limpio corazón&amp;quot;, luego, &amp;quot;Bienaventurados los pacificadores&amp;quot;. La pureza asume prioridad sobre la paz. La pureza es la base de la paz bíblica. No se puede comprometer la pureza con el fin de obtener la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====¿Por que hacer hincapié en los alcances individuales? ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para terminar, quiero dirigirme a una o dos cuestiones que en la actualidad pudieran surgir en la mente de ciertas personas con un mensaje de este tipo. En vista de la situación mundial, ¿por qué se limita este mensaje a los alcances personales de la oración, del saludo y de la reconciliación individual?  ¿Acaso no son insignificantes estos asuntos personales en comparación con la posibilidad de una guerra nuclear, los presupuestos militares, las pláticas de armas en Génova, la segregación racial en Sudáfrica, las guerras civiles en Centroamérica, la opresión religiosa en Rumanía y en Rusia, o del terrorismo internacional? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Antes de contestar esa pregunta, hagamos otras: ¿Sabía Jesús que la mano de hierro del imperio romano caía duramente sobre la tierra reducida de los judíos sin su consentimiento? ¿Se enteró Jesús de la matanza que hizo Arquelao de los tres mil judíos durante una celebración de Pascua? ¿Sabía Él que los soldados romanos podían reclutar a cualquier judío para que cargara con el equipaje de ellos? ¿Sabía Él que Pilato hizo que sus soldados aporrearan a una muchedumbre de judíos cuando protestó porque él estaba robando de la tesorería del templo? ¿Sabía Él que Pilato había masacrado a judíos sobre los terrenos del templo y luego mezcló la sangre de los judíos con la sangre que ellos iban a ofrecer con los sacrificios? &lt;br /&gt;
Cuando Jesús habló de los enemigos, ¿por qué se limitó a la oración y a los saludos y a bendiciones y a obras individuales de generosidad y bondad? ¿Por qué no habló sobre cuestiones de humillación nacional, y de la opresión romana, de la corrupción política, y del militarismo sin freno de su época? ¿Acaso estaba totalmente desconectado de las polémicas de su actualidad? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Injusticias sociales como exigencias para un arrepentiento personal''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No, no estaba desconectado. Existe otra explicación de su forma de predicar. En Lucas 13:1–5 algunas personas confrontaron a Jesús con una de las atrocidades de Pilato. Respondió Él del modo siguiente: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;“En este mismo tiempo estaban allí algunos que le contaban acerca de los galileos cuya sangre Pilato había mezclado con los sacrificios de ellos. Respondiendo Jesús, les dijo:  ¿Pensáis que estos galileos, porque padecieron tales cosas, eran más pecadores que los demás galileos? Os digo: no, antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente&amp;quot;. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tomó una indignación social considerable de injusticia y la convirtió en una exigencia de arrepentimiento personal individual. &amp;quot;¡Antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente!&amp;quot; Siempre hizo eso. ¿Por qué lo hizo así? Porque para Jesús el destino eterno de un alma humana es un asunto de mucho más importancia que el destino temporal de una nación. &lt;br /&gt;
Si uno acude a Jesús para preguntarle que si es justo pagarle impuestos a Tiberias César, dará como respuesta un mandato personal dirigido directamente al corazón: &amp;quot; Dad, pues, a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios &amp;quot; (Mateo 22:15–21). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si alguno de ustedes va a Jesús para quejarse de la injusticia de su hermano que no quiere compartir la herencia, Él responderá con una advertencia que nos da de lleno en la conciencia, &amp;quot; Hombre, ¿quién me ha puesto sobre vosotros como juez o partidor? --Mirad, guardaos de toda avaricia, porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee&amp;quot;. (Luke 12:13–15)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''El asunto de verdadera importancia en el mundo de hoy''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora regresemos a la pregunta inicial. ¿Por qué tiene que hacer hincapié el mensaje de pacificación del sermon en el monte sobre las cuestiones individuales tales como la oración, el saludar y la reconciliación personal? ¿Acaso no son insignificantes estos asuntos personales en comparación con cuestiones de guerra nuclear, presupuestos militares, pláticas de armas en Génova, la segregación racial en Sudáfrica, las guerras civiles en Centroamérica, la opresión religiosa en Rumanía y en Rusia, o del terrorismo internacional?  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La respuesta es no, porque el punto de cada uno de estos asuntos personales en el sermon del monte es hacer que quede bastante claro que cada ser humano que pueda escuchar mi voz en este momento tiene que ser una criatura nueva si quiere tener vida eterna. Tienen que tener un corazón nuevo.  Sin un corazón misericordioso, limpio y pacificador no podrán ser llamados hijos de Dios en el día del juicio. Y ese es el asunto de verdadera importancia en el mundo de hoy.  ¿Realmente está limitado el Hijo del Hombre en su modo de ver al mundo? ¿Acaso creen que está desligado de los asuntos verdaderos de la vida porque considera que la salvación eterna del alma de cada uno de ustedes es un asunto de mayor importancia que el destino temporal de cualquier país sobre la tierra? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bienaventurados son ustedes los pacificadores que oran por sus enemigos y saludan a sus adversarios con amor y con sacrifio así como lo hizo su Padre celestial para otorgar la reconciliación de Dios con los hombres y entre ellos mismos, pues ustedes serán llamados hijos de Dios y heredarán la vida eterna en el reino de su Padre.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Alalith-04-13</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://es.gospeltranslations.org/wiki/Bienaventurados_los_Pacificadores</id>
		<title>Bienaventurados los Pacificadores</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://es.gospeltranslations.org/wiki/Bienaventurados_los_Pacificadores"/>
				<updated>2018-11-29T16:37:59Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Alalith-04-13: /* No Sugerencias Opcionales, pero el Camino al cielo */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{info|Blessed Are the Peacemakers}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;'''Mateo 5:9 '''&amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con cada bienaventuranza otra puntilla es clavada en un ataúd. Dentro del ataúd yace el cadáver de un falso entendimiento de la salvación. Este entendimiento falso dice que una persona puede ser salva sin que cambie. O dicho de otro modo, que una persona puede heredar la vida eterna aun cuando sus actitudes y comportamientos sean iguales a los de las personas incrédulas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====El Grito de las Bienaventuranzas: ¡Recibe un Corazón Nuevo! ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una tras otra las bienaventuranzas nos hablan que las bendiciones eternas van a ser dadas únicamente a los que se han convertido en criaturas nuevas. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los de puro corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si no obtenemos misericordia, recibiremos juicio. Si no vemos a Dios, no estamos en el cielo. Si no somos llamados hijos de Dios, estamos fuera de la familia. En otras palabras, estas son todas las descripciones de la salvación final. Y esto es únicamente prometido para los misericordiosos, los de corazón puro y los pacificadores. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo tanto, las bienaventuranzas son como largas espinas que mantienen presionada la tapa del ataúd sobre la falsa enseñanza que dice, que si crees en Jesús irás al cielo asi no seas misericordioso, ni puro de corazón, ni pacificador. De hecho, de principio a fin, el Sermón del Monte grita: &amp;quot;¡Consígue un corazón nuevo! ¡Conviértete en una persona nueva! ¡El río del juicio está en la puerta!&amp;quot; Recuerda las palabras del versículo 20: &amp;quot;Porque os digo que si vuestra justicia no supera la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.&amp;quot; (Mateo 5:20).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y al final del sermon, en el versículo 7:26 el Señor exclama sobre la muchedumbre, “Y todo el que oye estas palabras mías y no las pone en práctica, será semejante a un hombre insensato que edificó su casa sobre la arena; y cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y azotaron aquella casa; y cayó, y grande fue su destrucción”. En otras palabras, una vida de desobediencia a las bienaventuranzas y al sermón en el monte será condenada en el juicio sin importar las creencias que tengamos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====No Sugerencias Opcionales, pero el Camino al cielo ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La semana pasada, sentí algo de culpabilidad porque probablemente no he tratado este aspecto de las bienaventuranzas con la actitud ferviente y la seriedad que se merece y que el cuidado que tengo para el bienestar eterno de ustedes no se ha mostrado tan genuino como debe ser. Sentí culpabilidad cuando leí un libro antiguo de Horatius Bonar dirigido a pastores y en el que él escribe: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Nuestras palabras se oyen débiles, siendo aun verídicas; las miradas poco atentas, incluso cuando nuestras palabras son importantes; y nuestro tono insinúa una apatía que tanto las palabras como las miradas intentan ocultar. (''Words to Winners of Souls'' &amp;quot;Palabras para Ganadores de Almas&amp;quot;, p. 55) &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que lo quiero hacer esta mañana es, que les quede perfectamente bien grabado en la memoria y sin lugar a dudas que lo que Jesús nos da en las bienaventuranzas no se trata de sugerencias opcionales y que éstas no forman una serie de sugerencias para hacer un mundo mejor. Todo lo contrario; porque Jesús nos da aquí una descripción del camino al Paraíso, y este mensaje es un mensaje de Dios para animarnos a que te pongas en ese camino y permanezcas en ese camino para que puedas ser llamado Hijo de Dios en el juicio final.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eso es precisamente lo que está en juego esta mañana. Si te encuentras en el camino angosto o estrecho que lleva a la vida, mi propósito es ayudarte a que sigas allí. Y si todavía te encuentras en el camino espacioso que lleva a la perdición, mi propósito será dirigirte hacia el camino a la vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Cómo ser hijos de Dios====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando Jesús dice, &amp;quot; Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios&amp;quot;, no nos dice cómo podemos llegar a ser un hijo de Dios. Simplemente nos dice que los hijos de Dios son efectivamente pacificadores. Los que son pacificadores serán reconocidos en el juicio como hijos de Dios y se les lamará como lo que son y serán bienvenidos en la casa del Padre. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para saber cómo se llega a ser un hijo de Dios podemos ver, por ejemplo, Juan 1:12 y Gálatas 3:26. Juan 1:12 nos dice, “Mas a todos los que lo recibieron, a quienes creen en su nombre (Jesús), les dio potestad de ser hechos hijos de Dios&amp;quot;. Y Gálatas 3:26 dice, &amp;quot;Porque todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús&amp;quot;.  En otras palabras, nos convertimos en hijos de Dios al confiar en Cristo para obtener el perdón y para que Él sea nuestra esperanza. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Los hijos de Dios muestran el carácter del Padre====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo que Jesús declara en Mateo 5:9 es que las personas que se han convertido en hijos de Dios muestran el carácter de su Padre Celestial. Y sabemos que, a partir de las Escrituras, que su Padre Celestial es un &amp;quot;Dios de paz&amp;quot; (Romanos 16:20; 1 Tesalonicenses 5:23; Hebreos 13:20). Sabemos que el cielo es un mundo de paz (Lucas 19:38). Y, más que todo, sabemos que Dios hace la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados”(2 Corintios 5:19). Haciendo la paz mediante la sangre de su cruz (Colosenses 1:20). En otras palabras, aunque por naturaleza somos rebeldes a Dios y hemos cometido traición y merecemos ser juzgados en corte marcial con la pena de muerte eterna; no obstante, Dios sacrificó a su propio Hijo y declaró una amnistía completa y libre para todo aquel que renuncia a sus armas de independencia y que regrese a la fe.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dios es un Dios que ama la paz, y que hace la paz. La historia completa de redención, que culmina en la muerte y resurrección de Jesús, es la estrategia de Dios para dar lugar a una paz justa y duradera entre Él y el hombre rebelde, y luego entre un hombre y otro. Por esta razón, los hijos de Dios también son así. Ellos muestran el carácter de su Padre. Ellos aman lo que Él ama. Ellos buscan lo que Él busca. Se distinguen por la manera en que están dispuestos a sacrificar por la paz del modo en que Dios lo hizo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por medio de la obra soberana de la gracia de Dios, nacen de nuevo los seres humanos rebeldes, y abandonan la rebeldía para volverse hacia la fe, y se convierten en hijos de Dios.  Se nos da una naturaleza nueva, a la semejanza de nuestro Padre celestial (1 Juan 3:9). Si Él hace la paz, entonces sus hijos, quienes poseen Su naturalez, igualmente buscarán hacer la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====El Espíritu de Dios es el Espíritu de Paz====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
O dicho de otro modo, como lo declara Pablo en Gálatas 4:6, &amp;quot;Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: «¡Abba, Padre!»&amp;quot;. Y por lo tanto, como dice en Romanos 8:14, &amp;quot;Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, son hijos de Dios&amp;quot;. Y ser guiado por el Espíritu siempre incluye rendir el fruto del Espíritu. ¡Y el fruto del Espíritu es la paz! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces se puede ver por qué tiene que ser así, que los hijos de Dios tienen que ser pacificadores. Es por medio del Espíritu de Dios que somos hechos hijos de Dios, y el Espíritu de Dios es el Espíritu de paz. Si no somos pacificadores, entonces no tenemos el Espíritu de Cristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cabe mencionar que no nos podemos ganar o merecer el privilegio de ser llamados hijos de Dios. Debemos nuestro nuevo nacimiento a la gracia soberana de Dios (Juan 1:13). Debemos los impulsos de la fe a nuestro nacimiento nuevo (1 Juan 5:1). Recibimos el Espíritu Santo al ejercer esta fe (Gálatas 3:2). El fruto del Espíritu es la paz (Gálatas 5:22). Y los que dan el fruto de la paz son los hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nuestra salvación entera, desde el principio hasta el final, es completamente por gracia—y en esa gracia se basan nuestra esperanza, nuestro gozo, y nuestra libertad. Pero nuestra salvación final no es incondicional, porque tenemos que ser pacificadores -  y aquí es donde se muestran la sinceridad y la gran seriedad con las que debemos tratar estas bienaventuranzas, y buscar la gracia de Dios en la vida cotidiana . &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora, veamos . . . &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====¿Qué quiere decir ser un pacificador?====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La promesa de ser hijo en la segunda cláusula de Mateo 5:9 nos dirige a Mateo 5:43–45 como elemento principal en la comprensión de este concepto. Ambas citas nos indican cómo mostramos que somos hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Oísteis que fue dicho: &amp;quot;Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo&amp;quot;. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os odian y orad por los que os ultrajan y os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos y llover sobre justos e injustos. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Observen el versículo 45, &amp;quot; . . . para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos&amp;quot;. La idea es la misma a la de Mateo 5:9. El versículo 9 nos dice que tenemos que ser pacificadores para ser llamados hijos de Dios. En 45 tenemos que amar a nuestros enemigos y orar por los que nos persiguen si somos hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que probablemente la idea de Jesús sobre ser pacificador se refiera a todas las obras de amor con las que intentamos eliminar la enemistad entre nosotros y otras personas. Si queremos ver esto con especificidad, Él nos da dos ejemplos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Dos Ejemplos'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo primero que menciona es la oración (versículo 44): Orad por los que os presiguen. ¿Orar qué? Se nos indica en el próximo capítulo. En Mateo 6:9–10 Jesús nos dice, &amp;quot;Vosotros, pues, oraréis así&amp;quot;. Oren para que tanto ustedes como sus enemigos santifiquen el nombre de Dios. Oren para que el reino de Dios sea reconocido en la vida de ustedes y en la de sus enemigos. Oren para que todos hagan la voluntad de Dios así como la hacen los ángeles de Dios en los cielos.  En otras palabras, se debe orar por la conversión y la santificación. El fundamento de la paz es la pureza. Oren por la pureza de ustedes y de sus enemigos para que pueda existir la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Luego en Mateo 5:47 Jesús nos da otro ejemplo específico del amor de pacificador: &amp;quot;Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles&amp;quot;? En otras palabras, si existe una ruptura en una de sus relaciones, o si alguien se opone a ustedes, no deben guardar ese resentimiento. No fomenten la hostilidad tratando de evadir o haciendo caso omiso de la persona adversa. Todos sabemos que salirse del camino para no tener que saludar a la persona adversa es lo más natural. Pero ese no es el impulso del Espíritu de Dios que hizo la paz sacrificando a Su Hijo para darnos la reconciliación con Él y entre nosotros.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La pacificación intenta establecer enlaces con los demás. Intenta eliminar la hostilidad. Busca la reconciliación. Busca la armonía. Y trata de mostrar lo que pudiere ser la única cortesía que tal vez toleraría un enemigo, es decir, un saludo. El pacificador mira al enemigo de frente y saluda, &amp;quot;Buenos días, Juan.&amp;quot; Y lo dice con el anhelo de paz en su corazón, no con una cortesía falsa que enmascara su coraje. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''No es lo mismo que establecer la paz'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que oramos y tomamos todas las iniciativas prácticas para la pacificación comenzando con algo tan sencillo como un saludo. Pero no siempre lo logramos. Quiero que quede claro que la pacificación no es lo mismo que establecer la paz. Un pacificador anhela la paz y trabaja y se sacrifica por ella, pero no siempre se logra establecer la paz. &lt;br /&gt;
Es muy importante considerar Romanos 12:18 sobre este punto. Allí Pablo escribe, &amp;quot;Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres&amp;quot;. Esa es la meta de un pacificador: &amp;quot;Si es posible, en cuanto dependa de vosotros . . . &amp;quot;. No permitan que la ruptura sea culpa de ustedes.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Una pregunta difícil: Paz o Verdad?''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero esto plantea una cuestión difícil: ¿Es nuestra la culpa cuando se asume una posición que causa la división? Si hemos alejado a alguien y causado su ira al hacer o decir lo correcto, ¿acaso hemos dejado de ser pacificadores? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No necesariamente. Pablo nos dice, &amp;quot;Si es posible . . . estad en paz&amp;quot;. Con esto él concede que habrá momentos en los que la defensa de la verdad hará que la paz sea imposible. Por ejemplo, él escribió en primera de corintios (en 11:18–19), &amp;quot;En primer lugar, cuando os reunís como iglesia, oigo que hay entre vosotros divisiones; y en parte lo creo. Es preciso que entre vosotros haya divisiones, para que se pongan de manifiesto entre vosotros los que son aprobados&amp;quot;. Él no hubiera escrito esto si los cristianos verdaderos debieron de haber puesto la verdad en tela de juicio con tal de evitar la división a todo costo. Fue precisamente porque algunos cristianos fueron genuinos y genuinamente pacificadores, que se produjeron algunas divisiones. (Ver también 1 Corintios 7:15.) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Jesús dice en Mateo 10:34-36 &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;No penséis que he venido a traer paz a la tierra; no he venido a traer paz, sino espada. porque he venido a poner en enemistad al hombre contra su padre, a la hija contra su madre y a la nuera contra su suegra. Así que los enemigos del hombre serán los de su casa. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dicho de otro modo; tienen que amar la paz y trabajar por ella. Tienen que orar por sus enemigos y hacerles el bien y saludarlos; y desear fervientemente que sean eliminadas las barreras entre ustedes y sus enemigos. Pero jamás deben abandonar su lealtad a Mí y a Mi palabra, no importa cuánta hostilidad ocasione esto en contra de ustedes. No son culpables, ni están en el error, si la vida de obediencia y el mensaje de amor y de verdad ocasionan en algunos la hostilidad y en otros la aceptación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Purificar el fundamento de la paz'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Posiblemente sea esta advertencia la que Jesús quiere dar al declarar la siguiente bienaventuranza, &amp;quot;Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia&amp;quot;. En otra palabras, no se puede transigir en aquello que comprometa la justicia con tal de hacer la paz con los perseguidores. Cuando Jesús pronuncia una bendición sobre ustedes por padecer persecución por causa de la justicia, claramente subordina la meta de la paz a la meta de la justicia.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En Santiago 3:17 se lee &amp;quot; Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica&amp;quot;. Primero pura, luego pacífica, y no al revés. Este también es el orden que tenemos en las bienaventuranzas (en versículos 8 y 9): Primero, &amp;quot;Bienaventurados los de limpio corazón&amp;quot;, luego, &amp;quot;Bienaventurados los pacificadores&amp;quot;. La pureza asume prioridad sobre la paz. La pureza es la base de la paz bíblica. No se puede comprometer la pureza con el fin de obtener la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====¿Por que hacer hincapié en los alcances individuales? ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para terminar, quiero dirigirme a una o dos cuestiones que en la actualidad pudieran surgir en la mente de ciertas personas con un mensaje de este tipo. En vista de la situación mundial, ¿por qué se limita este mensaje a los alcances personales de la oración, del saludo y de la reconciliación individual?  ¿Acaso no son insignificantes estos asuntos personales en comparación con la posibilidad de una guerra nuclear, los presupuestos militares, las pláticas de armas en Génova, la segregación racial en Sudáfrica, las guerras civiles en Centroamérica, la opresión religiosa en Rumanía y en Rusia, o del terrorismo internacional? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Antes de contestar esa pregunta, hagamos otras: ¿Sabía Jesús que la mano de hierro del imperio romano caía duramente sobre la tierra reducida de los judíos sin su consentimiento? ¿Se enteró Jesús de la matanza que hizo Arquelao de los tres mil judíos durante una celebración de Pascua? ¿Sabía Él que los soldados romanos podían reclutar a cualquier judío para que cargara con el equipaje de ellos? ¿Sabía Él que Pilato hizo que sus soldados aporrearan a una muchedumbre de judíos cuando protestó porque él estaba robando de la tesorería del templo? ¿Sabía Él que Pilato había masacrado a judíos sobre los terrenos del templo y luego mezcló la sangre de los judíos con la sangre que ellos iban a ofrecer con los sacrificios? &lt;br /&gt;
Cuando Jesús habló de los enemigos, ¿por qué se limitó a la oración y a los saludos y a bendiciones y a obras individuales de generosidad y bondad? ¿Por qué no habló sobre cuestiones de humillación nacional, y de la opresión romana, de la corrupción política, y del militarismo sin freno de su época? ¿Acaso estaba totalmente desconectado de las polémicas de su actualidad? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Injusticias sociales como exigencias para un arrepentiento personal''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No, no estaba desconectado. Existe otra explicación de su forma de predicar. En Lucas 13:1–5 algunas personas confrontaron a Jesús con una de las atrocidades de Pilato. Respondió Él del modo siguiente: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;“En este mismo tiempo estaban allí algunos que le contaban acerca de los galileos cuya sangre Pilato había mezclado con los sacrificios de ellos. Respondiendo Jesús, les dijo:  ¿Pensáis que estos galileos, porque padecieron tales cosas, eran más pecadores que los demás galileos? Os digo: no, antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente&amp;quot;. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tomó una indignación social considerable de injusticia y la convirtió en una exigencia de arrepentimiento personal individual. &amp;quot;¡Antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente!&amp;quot; Siempre hizo eso. ¿Por qué lo hizo así? Porque para Jesús el destino eterno de un alma humana es un asunto de mucho más importancia que el destino temporal de una nación. &lt;br /&gt;
Si uno acude a Jesús para preguntarle que si es justo pagarle impuestos a Tiberias César, dará como respuesta un mandato personal dirigido directamente al corazón: &amp;quot; Dad, pues, a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios &amp;quot; (Mateo 22:15–21). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si alguno de ustedes va a Jesús para quejarse de la injusticia de su hermano que no quiere compartir la herencia, Él responderá con una advertencia que nos da de lleno en la conciencia, &amp;quot; Hombre, ¿quién me ha puesto sobre vosotros como juez o partidor? --Mirad, guardaos de toda avaricia, porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee&amp;quot;. (Luke 12:13–15)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''El asunto de verdadera importancia en el mundo de hoy''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora regresemos a la pregunta inicial. ¿Por qué tiene que hacer hincapié el mensaje de pacificación del sermon en el monte sobre las cuestiones individuales tales como la oración, el saludar y la reconciliación personal? ¿Acaso no son insignificantes estos asuntos personales en comparación con cuestiones de guerra nuclear, presupuestos militares, pláticas de armas en Génova, la segregación racial en Sudáfrica, las guerras civiles en Centroamérica, la opresión religiosa en Rumanía y en Rusia, o del terrorismo internacional?  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La respuesta es no, porque el punto de cada uno de estos asuntos personales en el sermon del monte es hacer que quede bastante claro que cada ser humano que pueda escuchar mi voz en este momento tiene que ser una criatura nueva si quiere tener vida eterna. Tienen que tener un corazón nuevo.  Sin un corazón misericordioso, limpio y pacificador no podrán ser llamados hijos de Dios en el día del juicio. Y ese es el asunto de verdadera importancia en el mundo de hoy.  ¿Realmente está limitado el Hijo del Hombre en su modo de ver al mundo? ¿Acaso creen que está desligado de los asuntos verdaderos de la vida porque considera que la salvación eterna del alma de cada uno de ustedes es un asunto de mayor importancia que el destino temporal de cualquier país sobre la tierra? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bienaventurados son ustedes los pacificadores que oran por sus enemigos y saludan a sus adversarios con amor y con sacrifio así como lo hizo su Padre celestial para otorgar la reconciliación de Dios con los hombres y entre ellos mismos, pues ustedes serán llamados hijos de Dios y heredarán la vida eterna en el reino de su Padre.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Alalith-04-13</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://es.gospeltranslations.org/wiki/Bienaventurados_los_Pacificadores</id>
		<title>Bienaventurados los Pacificadores</title>
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				<updated>2018-09-29T19:23:27Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Alalith-04-13: /* No Sugerencias Opcionales, pero el camino al cielo */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{info|Blessed Are the Peacemakers}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;'''Mateo 5:9 '''&amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con cada bienaventuranza otra puntilla es clavada en un ataúd. Dentro del ataúd yace el cadáver de un falso entendimiento de la salvación. Este entendimiento falso dice que una persona puede ser salva sin que cambie. O dicho de otro modo, que una persona puede heredar la vida eterna aun cuando sus actitudes y comportamientos sean iguales a los de las personas incrédulas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====El Grito de las Bienaventuranzas: ¡Recibe un Corazón Nuevo! ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una tras otra las bienaventuranzas nos hablan que las bendiciones eternas van a ser dadas únicamente a los que se han convertido en criaturas nuevas. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los de puro corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si no obtenemos misericordia, recibiremos juicio. Si no vemos a Dios, no estamos en el cielo. Si no somos llamados hijos de Dios, estamos fuera de la familia. En otras palabras, estas son todas las descripciones de la salvación final. Y esto es únicamente prometido para los misericordiosos, los de corazón puro y los pacificadores. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo tanto, las bienaventuranzas son como largas espinas que mantienen presionada la tapa del ataúd sobre la falsa enseñanza que dice, que si crees en Jesús irás al cielo asi no seas misericordioso, ni puro de corazón, ni pacificador. De hecho, de principio a fin, el Sermón del Monte grita: &amp;quot;¡Consígue un corazón nuevo! ¡Conviértete en una persona nueva! ¡El río del juicio está en la puerta!&amp;quot; Recuerda las palabras del versículo 20: &amp;quot;Porque os digo que si vuestra justicia no supera la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.&amp;quot; (Mateo 5:20).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y al final del sermon, en el versículo 7:26 el Señor exclama sobre la muchedumbre, “Y todo el que oye estas palabras mías y no las pone en práctica, será semejante a un hombre insensato que edificó su casa sobre la arena; y cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y azotaron aquella casa; y cayó, y grande fue su destrucción”. En otras palabras, una vida de desobediencia a las bienaventuranzas y al sermón en el monte será condenada en el juicio sin importar las creencias que tengamos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====No Sugerencias Opcionales, pero el Camino al cielo ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La semana pasada, sentí algo de culpabilidad porque probablemente no he tratado este aspecto de las bienaventuranzas con la actitud ferviente y la seriedad que se merece y que el cuidado que tengo para el bienestar eterno de ustedes no se ha mostrado tan genuino como debe ser. Sentí culpabilidad cuando leí un libro antiguo de Horatius Bonar dirigido a pastores y en el que él escribe: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Nuestras palabras se oyen débiles, siendo aun verídicas; las miradas poco atentas, incluso cuando nuestras palabras son importantes; y nuestro tono insinúa una apatía que tanto las palabras como las miradas intentan ocultar. (''Words to Winners of Souls'', p. 55) &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que lo quiero hacer esta mañana es que les quede perfectamente bien grabado en la memoria y sin lugar a dudas que lo que Jesús nos da en las bienaventuranzas no se trata de sugerencias opcionales y que éstas no forman una serie de sugerencias para hacer un mundo mejor. Todo lo contrario; porque Jesús nos da aquí una descripción del camino al Paraíso, y este sermon es un mensaje de Dios para animarnos a entrar en el camino y a seguir en ello para que en el juicio final podamos ser llamados hijos de Dios.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eso es precisamente lo que está en juego esta mañana. Si se encuentran en el camino angosto que lleva a la vida, mi propósito es que sigán allí. Y si acaso se encuentran en el camino espacioso que lleva a la perdición, mi propósito será el de dirigirlos hacia el camino a la vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Cómo ser hijos de Dios====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando Jesús dice, &amp;quot; Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios&amp;quot;, no nos dice cómo podemos llegar a ser un hijo de Dios. Simplemente nos dice que los hijos de Dios son efectivamente pacificadores. Los que son pacificadores serán reconocidos en el juicio como hijos de Dios y se les lamará como lo que son y serán bienvenidos en la casa del Padre. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para saber cómo se llega a ser un hijo de Dios podemos ver, por ejemplo, Juan 1:12 y Gálatas 3:26. Juan 1:12 nos dice, “Mas a todos los que lo recibieron, a quienes creen en su nombre (Jesús), les dio potestad de ser hechos hijos de Dios&amp;quot;. Y Gálatas 3:26 dice, &amp;quot;Porque todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús&amp;quot;.  En otras palabras, nos convertimos en hijos de Dios al confiar en Cristo para obtener el perdón y para que Él sea nuestra esperanza. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Los hijos de Dios muestran el carácter del Padre====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo que Jesús declara en Mateo 5:9 es que las personas que se han convertido en hijos de Dios muestran el carácter de su Padre Celestial. Y sabemos que, a partir de las Escrituras, que su Padre Celestial es un &amp;quot;Dios de paz&amp;quot; (Romanos 16:20; 1 Tesalonicenses 5:23; Hebreos 13:20). Sabemos que el cielo es un mundo de paz (Lucas 19:38). Y, más que todo, sabemos que Dios hace la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados”(2 Corintios 5:19). Haciendo la paz mediante la sangre de su cruz (Colosenses 1:20). En otras palabras, aunque por naturaleza somos rebeldes a Dios y hemos cometido traición y merecemos ser juzgados en corte marcial con la pena de muerte eterna; no obstante, Dios sacrificó a su propio Hijo y declaró una amnistía completa y libre para todo aquel que renuncia a sus armas de independencia y que regrese a la fe.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dios es un Dios que ama la paz, y que hace la paz. La historia completa de redención, que culmina en la muerte y resurrección de Jesús, es la estrategia de Dios para dar lugar a una paz justa y duradera entre Él y el hombre rebelde, y luego entre un hombre y otro. Por esta razón, los hijos de Dios también son así. Ellos muestran el carácter de su Padre. Ellos aman lo que Él ama. Ellos buscan lo que Él busca. Se distinguen por la manera en que están dispuestos a sacrificar por la paz del modo en que Dios lo hizo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por medio de la obra soberana de la gracia de Dios, nacen de nuevo los seres humanos rebeldes, y abandonan la rebeldía para volverse hacia la fe, y se convierten en hijos de Dios.  Se nos da una naturaleza nueva, a la semejanza de nuestro Padre celestial (1 Juan 3:9). Si Él hace la paz, entonces sus hijos, quienes poseen Su naturalez, igualmente buscarán hacer la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====El Espíritu de Dios es el Espíritu de Paz====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
O dicho de otro modo, como lo declara Pablo en Gálatas 4:6, &amp;quot;Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: «¡Abba, Padre!»&amp;quot;. Y por lo tanto, como dice en Romanos 8:14, &amp;quot;Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, son hijos de Dios&amp;quot;. Y ser guiado por el Espíritu siempre incluye rendir el fruto del Espíritu. ¡Y el fruto del Espíritu es la paz! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces se puede ver por qué tiene que ser así, que los hijos de Dios tienen que ser pacificadores. Es por medio del Espíritu de Dios que somos hechos hijos de Dios, y el Espíritu de Dios es el Espíritu de paz. Si no somos pacificadores, entonces no tenemos el Espíritu de Cristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cabe mencionar que no nos podemos ganar o merecer el privilegio de ser llamados hijos de Dios. Debemos nuestro nuevo nacimiento a la gracia soberana de Dios (Juan 1:13). Debemos los impulsos de la fe a nuestro nacimiento nuevo (1 Juan 5:1). Recibimos el Espíritu Santo al ejercer esta fe (Gálatas 3:2). El fruto del Espíritu es la paz (Gálatas 5:22). Y los que dan el fruto de la paz son los hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nuestra salvación entera, desde el principio hasta el final, es completamente por gracia—y en esa gracia se basan nuestra esperanza, nuestro gozo, y nuestra libertad. Pero nuestra salvación final no es incondicional, porque tenemos que ser pacificadores -  y aquí es donde se muestran la sinceridad y la gran seriedad con las que debemos tratar estas bienaventuranzas, y buscar la gracia de Dios en la vida cotidiana . &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora, veamos . . . &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====¿Qué quiere decir ser un pacificador?====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La promesa de ser hijo en la segunda cláusula de Mateo 5:9 nos dirige a Mateo 5:43–45 como elemento principal en la comprensión de este concepto. Ambas citas nos indican cómo mostramos que somos hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Oísteis que fue dicho: &amp;quot;Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo&amp;quot;. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os odian y orad por los que os ultrajan y os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos y llover sobre justos e injustos. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Observen el versículo 45, &amp;quot; . . . para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos&amp;quot;. La idea es la misma a la de Mateo 5:9. El versículo 9 nos dice que tenemos que ser pacificadores para ser llamados hijos de Dios. En 45 tenemos que amar a nuestros enemigos y orar por los que nos persiguen si somos hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que probablemente la idea de Jesús sobre ser pacificador se refiera a todas las obras de amor con las que intentamos eliminar la enemistad entre nosotros y otras personas. Si queremos ver esto con especificidad, Él nos da dos ejemplos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Dos Ejemplos'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo primero que menciona es la oración (versículo 44): Orad por los que os presiguen. ¿Orar qué? Se nos indica en el próximo capítulo. En Mateo 6:9–10 Jesús nos dice, &amp;quot;Vosotros, pues, oraréis así&amp;quot;. Oren para que tanto ustedes como sus enemigos santifiquen el nombre de Dios. Oren para que el reino de Dios sea reconocido en la vida de ustedes y en la de sus enemigos. Oren para que todos hagan la voluntad de Dios así como la hacen los ángeles de Dios en los cielos.  En otras palabras, se debe orar por la conversión y la santificación. El fundamento de la paz es la pureza. Oren por la pureza de ustedes y de sus enemigos para que pueda existir la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Luego en Mateo 5:47 Jesús nos da otro ejemplo específico del amor de pacificador: &amp;quot;Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles&amp;quot;? En otras palabras, si existe una ruptura en una de sus relaciones, o si alguien se opone a ustedes, no deben guardar ese resentimiento. No fomenten la hostilidad tratando de evadir o haciendo caso omiso de la persona adversa. Todos sabemos que salirse del camino para no tener que saludar a la persona adversa es lo más natural. Pero ese no es el impulso del Espíritu de Dios que hizo la paz sacrificando a Su Hijo para darnos la reconciliación con Él y entre nosotros.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La pacificación intenta establecer enlaces con los demás. Intenta eliminar la hostilidad. Busca la reconciliación. Busca la armonía. Y trata de mostrar lo que pudiere ser la única cortesía que tal vez toleraría un enemigo, es decir, un saludo. El pacificador mira al enemigo de frente y saluda, &amp;quot;Buenos días, Juan.&amp;quot; Y lo dice con el anhelo de paz en su corazón, no con una cortesía falsa que enmascara su coraje. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''No es lo mismo que establecer la paz'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que oramos y tomamos todas las iniciativas prácticas para la pacificación comenzando con algo tan sencillo como un saludo. Pero no siempre lo logramos. Quiero que quede claro que la pacificación no es lo mismo que establecer la paz. Un pacificador anhela la paz y trabaja y se sacrifica por ella, pero no siempre se logra establecer la paz. &lt;br /&gt;
Es muy importante considerar Romanos 12:18 sobre este punto. Allí Pablo escribe, &amp;quot;Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres&amp;quot;. Esa es la meta de un pacificador: &amp;quot;Si es posible, en cuanto dependa de vosotros . . . &amp;quot;. No permitan que la ruptura sea culpa de ustedes.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Una pregunta difícil: Paz o Verdad?''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero esto plantea una cuestión difícil: ¿Es nuestra la culpa cuando se asume una posición que causa la división? Si hemos alejado a alguien y causado su ira al hacer o decir lo correcto, ¿acaso hemos dejado de ser pacificadores? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No necesariamente. Pablo nos dice, &amp;quot;Si es posible . . . estad en paz&amp;quot;. Con esto él concede que habrá momentos en los que la defensa de la verdad hará que la paz sea imposible. Por ejemplo, él escribió en primera de corintios (en 11:18–19), &amp;quot;En primer lugar, cuando os reunís como iglesia, oigo que hay entre vosotros divisiones; y en parte lo creo. Es preciso que entre vosotros haya divisiones, para que se pongan de manifiesto entre vosotros los que son aprobados&amp;quot;. Él no hubiera escrito esto si los cristianos verdaderos debieron de haber puesto la verdad en tela de juicio con tal de evitar la división a todo costo. Fue precisamente porque algunos cristianos fueron genuinos y genuinamente pacificadores, que se produjeron algunas divisiones. (Ver también 1 Corintios 7:15.) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Jesús dice en Mateo 10:34-36 &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;No penséis que he venido a traer paz a la tierra; no he venido a traer paz, sino espada. porque he venido a poner en enemistad al hombre contra su padre, a la hija contra su madre y a la nuera contra su suegra. Así que los enemigos del hombre serán los de su casa. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dicho de otro modo; tienen que amar la paz y trabajar por ella. Tienen que orar por sus enemigos y hacerles el bien y saludarlos; y desear fervientemente que sean eliminadas las barreras entre ustedes y sus enemigos. Pero jamás deben abandonar su lealtad a Mí y a Mi palabra, no importa cuánta hostilidad ocasione esto en contra de ustedes. No son culpables, ni están en el error, si la vida de obediencia y el mensaje de amor y de verdad ocasionan en algunos la hostilidad y en otros la aceptación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Purificar el fundamento de la paz'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Posiblemente sea esta advertencia la que Jesús quiere dar al declarar la siguiente bienaventuranza, &amp;quot;Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia&amp;quot;. En otra palabras, no se puede transigir en aquello que comprometa la justicia con tal de hacer la paz con los perseguidores. Cuando Jesús pronuncia una bendición sobre ustedes por padecer persecución por causa de la justicia, claramente subordina la meta de la paz a la meta de la justicia.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En Santiago 3:17 se lee &amp;quot; Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica&amp;quot;. Primero pura, luego pacífica, y no al revés. Este también es el orden que tenemos en las bienaventuranzas (en versículos 8 y 9): Primero, &amp;quot;Bienaventurados los de limpio corazón&amp;quot;, luego, &amp;quot;Bienaventurados los pacificadores&amp;quot;. La pureza asume prioridad sobre la paz. La pureza es la base de la paz bíblica. No se puede comprometer la pureza con el fin de obtener la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====¿Por que hacer hincapié en los alcances individuales? ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para terminar, quiero dirigirme a una o dos cuestiones que en la actualidad pudieran surgir en la mente de ciertas personas con un mensaje de este tipo. En vista de la situación mundial, ¿por qué se limita este mensaje a los alcances personales de la oración, del saludo y de la reconciliación individual?  ¿Acaso no son insignificantes estos asuntos personales en comparación con la posibilidad de una guerra nuclear, los presupuestos militares, las pláticas de armas en Génova, la segregación racial en Sudáfrica, las guerras civiles en Centroamérica, la opresión religiosa en Rumanía y en Rusia, o del terrorismo internacional? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Antes de contestar esa pregunta, hagamos otras: ¿Sabía Jesús que la mano de hierro del imperio romano caía duramente sobre la tierra reducida de los judíos sin su consentimiento? ¿Se enteró Jesús de la matanza que hizo Arquelao de los tres mil judíos durante una celebración de Pascua? ¿Sabía Él que los soldados romanos podían reclutar a cualquier judío para que cargara con el equipaje de ellos? ¿Sabía Él que Pilato hizo que sus soldados aporrearan a una muchedumbre de judíos cuando protestó porque él estaba robando de la tesorería del templo? ¿Sabía Él que Pilato había masacrado a judíos sobre los terrenos del templo y luego mezcló la sangre de los judíos con la sangre que ellos iban a ofrecer con los sacrificios? &lt;br /&gt;
Cuando Jesús habló de los enemigos, ¿por qué se limitó a la oración y a los saludos y a bendiciones y a obras individuales de generosidad y bondad? ¿Por qué no habló sobre cuestiones de humillación nacional, y de la opresión romana, de la corrupción política, y del militarismo sin freno de su época? ¿Acaso estaba totalmente desconectado de las polémicas de su actualidad? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Injusticias sociales como exigencias para un arrepentiento personal''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No, no estaba desconectado. Existe otra explicación de su forma de predicar. En Lucas 13:1–5 algunas personas confrontaron a Jesús con una de las atrocidades de Pilato. Respondió Él del modo siguiente: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;“En este mismo tiempo estaban allí algunos que le contaban acerca de los galileos cuya sangre Pilato había mezclado con los sacrificios de ellos. Respondiendo Jesús, les dijo:  ¿Pensáis que estos galileos, porque padecieron tales cosas, eran más pecadores que los demás galileos? Os digo: no, antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente&amp;quot;. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tomó una indignación social considerable de injusticia y la convirtió en una exigencia de arrepentimiento personal individual. &amp;quot;¡Antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente!&amp;quot; Siempre hizo eso. ¿Por qué lo hizo así? Porque para Jesús el destino eterno de un alma humana es un asunto de mucho más importancia que el destino temporal de una nación. &lt;br /&gt;
Si uno acude a Jesús para preguntarle que si es justo pagarle impuestos a Tiberias César, dará como respuesta un mandato personal dirigido directamente al corazón: &amp;quot; Dad, pues, a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios &amp;quot; (Mateo 22:15–21). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si alguno de ustedes va a Jesús para quejarse de la injusticia de su hermano que no quiere compartir la herencia, Él responderá con una advertencia que nos da de lleno en la conciencia, &amp;quot; Hombre, ¿quién me ha puesto sobre vosotros como juez o partidor? --Mirad, guardaos de toda avaricia, porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee&amp;quot;. (Luke 12:13–15)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''El asunto de verdadera importancia en el mundo de hoy''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora regresemos a la pregunta inicial. ¿Por qué tiene que hacer hincapié el mensaje de pacificación del sermon en el monte sobre las cuestiones individuales tales como la oración, el saludar y la reconciliación personal? ¿Acaso no son insignificantes estos asuntos personales en comparación con cuestiones de guerra nuclear, presupuestos militares, pláticas de armas en Génova, la segregación racial en Sudáfrica, las guerras civiles en Centroamérica, la opresión religiosa en Rumanía y en Rusia, o del terrorismo internacional?  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La respuesta es no, porque el punto de cada uno de estos asuntos personales en el sermon del monte es hacer que quede bastante claro que cada ser humano que pueda escuchar mi voz en este momento tiene que ser una criatura nueva si quiere tener vida eterna. Tienen que tener un corazón nuevo.  Sin un corazón misericordioso, limpio y pacificador no podrán ser llamados hijos de Dios en el día del juicio. Y ese es el asunto de verdadera importancia en el mundo de hoy.  ¿Realmente está limitado el Hijo del Hombre en su modo de ver al mundo? ¿Acaso creen que está desligado de los asuntos verdaderos de la vida porque considera que la salvación eterna del alma de cada uno de ustedes es un asunto de mayor importancia que el destino temporal de cualquier país sobre la tierra? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bienaventurados son ustedes los pacificadores que oran por sus enemigos y saludan a sus adversarios con amor y con sacrifio así como lo hizo su Padre celestial para otorgar la reconciliación de Dios con los hombres y entre ellos mismos, pues ustedes serán llamados hijos de Dios y heredarán la vida eterna en el reino de su Padre.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Alalith-04-13</name></author>	</entry>

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		<id>http://es.gospeltranslations.org/wiki/Bienaventurados_los_Pacificadores</id>
		<title>Bienaventurados los Pacificadores</title>
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				<updated>2018-09-29T19:23:08Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Alalith-04-13: /* No Sugerencias Opcionales, ien el camino al cielo */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{info|Blessed Are the Peacemakers}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;'''Mateo 5:9 '''&amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con cada bienaventuranza otra puntilla es clavada en un ataúd. Dentro del ataúd yace el cadáver de un falso entendimiento de la salvación. Este entendimiento falso dice que una persona puede ser salva sin que cambie. O dicho de otro modo, que una persona puede heredar la vida eterna aun cuando sus actitudes y comportamientos sean iguales a los de las personas incrédulas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====El Grito de las Bienaventuranzas: ¡Recibe un Corazón Nuevo! ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una tras otra las bienaventuranzas nos hablan que las bendiciones eternas van a ser dadas únicamente a los que se han convertido en criaturas nuevas. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los de puro corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si no obtenemos misericordia, recibiremos juicio. Si no vemos a Dios, no estamos en el cielo. Si no somos llamados hijos de Dios, estamos fuera de la familia. En otras palabras, estas son todas las descripciones de la salvación final. Y esto es únicamente prometido para los misericordiosos, los de corazón puro y los pacificadores. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo tanto, las bienaventuranzas son como largas espinas que mantienen presionada la tapa del ataúd sobre la falsa enseñanza que dice, que si crees en Jesús irás al cielo asi no seas misericordioso, ni puro de corazón, ni pacificador. De hecho, de principio a fin, el Sermón del Monte grita: &amp;quot;¡Consígue un corazón nuevo! ¡Conviértete en una persona nueva! ¡El río del juicio está en la puerta!&amp;quot; Recuerda las palabras del versículo 20: &amp;quot;Porque os digo que si vuestra justicia no supera la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.&amp;quot; (Mateo 5:20).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y al final del sermon, en el versículo 7:26 el Señor exclama sobre la muchedumbre, “Y todo el que oye estas palabras mías y no las pone en práctica, será semejante a un hombre insensato que edificó su casa sobre la arena; y cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y azotaron aquella casa; y cayó, y grande fue su destrucción”. En otras palabras, una vida de desobediencia a las bienaventuranzas y al sermón en el monte será condenada en el juicio sin importar las creencias que tengamos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====No Sugerencias Opcionales, pero el camino al cielo ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La semana pasada, sentí algo de culpabilidad porque probablemente no he tratado este aspecto de las bienaventuranzas con la actitud ferviente y la seriedad que se merece y que el cuidado que tengo para el bienestar eterno de ustedes no se ha mostrado tan genuino como debe ser. Sentí culpabilidad cuando leí un libro antiguo de Horatius Bonar dirigido a pastores y en el que él escribe: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Nuestras palabras se oyen débiles, siendo aun verídicas; las miradas poco atentas, incluso cuando nuestras palabras son importantes; y nuestro tono insinúa una apatía que tanto las palabras como las miradas intentan ocultar. (''Words to Winners of Souls'', p. 55) &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que lo quiero hacer esta mañana es que les quede perfectamente bien grabado en la memoria y sin lugar a dudas que lo que Jesús nos da en las bienaventuranzas no se trata de sugerencias opcionales y que éstas no forman una serie de sugerencias para hacer un mundo mejor. Todo lo contrario; porque Jesús nos da aquí una descripción del camino al Paraíso, y este sermon es un mensaje de Dios para animarnos a entrar en el camino y a seguir en ello para que en el juicio final podamos ser llamados hijos de Dios.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eso es precisamente lo que está en juego esta mañana. Si se encuentran en el camino angosto que lleva a la vida, mi propósito es que sigán allí. Y si acaso se encuentran en el camino espacioso que lleva a la perdición, mi propósito será el de dirigirlos hacia el camino a la vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Cómo ser hijos de Dios====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando Jesús dice, &amp;quot; Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios&amp;quot;, no nos dice cómo podemos llegar a ser un hijo de Dios. Simplemente nos dice que los hijos de Dios son efectivamente pacificadores. Los que son pacificadores serán reconocidos en el juicio como hijos de Dios y se les lamará como lo que son y serán bienvenidos en la casa del Padre. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para saber cómo se llega a ser un hijo de Dios podemos ver, por ejemplo, Juan 1:12 y Gálatas 3:26. Juan 1:12 nos dice, “Mas a todos los que lo recibieron, a quienes creen en su nombre (Jesús), les dio potestad de ser hechos hijos de Dios&amp;quot;. Y Gálatas 3:26 dice, &amp;quot;Porque todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús&amp;quot;.  En otras palabras, nos convertimos en hijos de Dios al confiar en Cristo para obtener el perdón y para que Él sea nuestra esperanza. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Los hijos de Dios muestran el carácter del Padre====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo que Jesús declara en Mateo 5:9 es que las personas que se han convertido en hijos de Dios muestran el carácter de su Padre Celestial. Y sabemos que, a partir de las Escrituras, que su Padre Celestial es un &amp;quot;Dios de paz&amp;quot; (Romanos 16:20; 1 Tesalonicenses 5:23; Hebreos 13:20). Sabemos que el cielo es un mundo de paz (Lucas 19:38). Y, más que todo, sabemos que Dios hace la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados”(2 Corintios 5:19). Haciendo la paz mediante la sangre de su cruz (Colosenses 1:20). En otras palabras, aunque por naturaleza somos rebeldes a Dios y hemos cometido traición y merecemos ser juzgados en corte marcial con la pena de muerte eterna; no obstante, Dios sacrificó a su propio Hijo y declaró una amnistía completa y libre para todo aquel que renuncia a sus armas de independencia y que regrese a la fe.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dios es un Dios que ama la paz, y que hace la paz. La historia completa de redención, que culmina en la muerte y resurrección de Jesús, es la estrategia de Dios para dar lugar a una paz justa y duradera entre Él y el hombre rebelde, y luego entre un hombre y otro. Por esta razón, los hijos de Dios también son así. Ellos muestran el carácter de su Padre. Ellos aman lo que Él ama. Ellos buscan lo que Él busca. Se distinguen por la manera en que están dispuestos a sacrificar por la paz del modo en que Dios lo hizo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por medio de la obra soberana de la gracia de Dios, nacen de nuevo los seres humanos rebeldes, y abandonan la rebeldía para volverse hacia la fe, y se convierten en hijos de Dios.  Se nos da una naturaleza nueva, a la semejanza de nuestro Padre celestial (1 Juan 3:9). Si Él hace la paz, entonces sus hijos, quienes poseen Su naturalez, igualmente buscarán hacer la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====El Espíritu de Dios es el Espíritu de Paz====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
O dicho de otro modo, como lo declara Pablo en Gálatas 4:6, &amp;quot;Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: «¡Abba, Padre!»&amp;quot;. Y por lo tanto, como dice en Romanos 8:14, &amp;quot;Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, son hijos de Dios&amp;quot;. Y ser guiado por el Espíritu siempre incluye rendir el fruto del Espíritu. ¡Y el fruto del Espíritu es la paz! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces se puede ver por qué tiene que ser así, que los hijos de Dios tienen que ser pacificadores. Es por medio del Espíritu de Dios que somos hechos hijos de Dios, y el Espíritu de Dios es el Espíritu de paz. Si no somos pacificadores, entonces no tenemos el Espíritu de Cristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cabe mencionar que no nos podemos ganar o merecer el privilegio de ser llamados hijos de Dios. Debemos nuestro nuevo nacimiento a la gracia soberana de Dios (Juan 1:13). Debemos los impulsos de la fe a nuestro nacimiento nuevo (1 Juan 5:1). Recibimos el Espíritu Santo al ejercer esta fe (Gálatas 3:2). El fruto del Espíritu es la paz (Gálatas 5:22). Y los que dan el fruto de la paz son los hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nuestra salvación entera, desde el principio hasta el final, es completamente por gracia—y en esa gracia se basan nuestra esperanza, nuestro gozo, y nuestra libertad. Pero nuestra salvación final no es incondicional, porque tenemos que ser pacificadores -  y aquí es donde se muestran la sinceridad y la gran seriedad con las que debemos tratar estas bienaventuranzas, y buscar la gracia de Dios en la vida cotidiana . &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora, veamos . . . &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====¿Qué quiere decir ser un pacificador?====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La promesa de ser hijo en la segunda cláusula de Mateo 5:9 nos dirige a Mateo 5:43–45 como elemento principal en la comprensión de este concepto. Ambas citas nos indican cómo mostramos que somos hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Oísteis que fue dicho: &amp;quot;Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo&amp;quot;. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os odian y orad por los que os ultrajan y os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos y llover sobre justos e injustos. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Observen el versículo 45, &amp;quot; . . . para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos&amp;quot;. La idea es la misma a la de Mateo 5:9. El versículo 9 nos dice que tenemos que ser pacificadores para ser llamados hijos de Dios. En 45 tenemos que amar a nuestros enemigos y orar por los que nos persiguen si somos hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que probablemente la idea de Jesús sobre ser pacificador se refiera a todas las obras de amor con las que intentamos eliminar la enemistad entre nosotros y otras personas. Si queremos ver esto con especificidad, Él nos da dos ejemplos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Dos Ejemplos'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo primero que menciona es la oración (versículo 44): Orad por los que os presiguen. ¿Orar qué? Se nos indica en el próximo capítulo. En Mateo 6:9–10 Jesús nos dice, &amp;quot;Vosotros, pues, oraréis así&amp;quot;. Oren para que tanto ustedes como sus enemigos santifiquen el nombre de Dios. Oren para que el reino de Dios sea reconocido en la vida de ustedes y en la de sus enemigos. Oren para que todos hagan la voluntad de Dios así como la hacen los ángeles de Dios en los cielos.  En otras palabras, se debe orar por la conversión y la santificación. El fundamento de la paz es la pureza. Oren por la pureza de ustedes y de sus enemigos para que pueda existir la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Luego en Mateo 5:47 Jesús nos da otro ejemplo específico del amor de pacificador: &amp;quot;Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles&amp;quot;? En otras palabras, si existe una ruptura en una de sus relaciones, o si alguien se opone a ustedes, no deben guardar ese resentimiento. No fomenten la hostilidad tratando de evadir o haciendo caso omiso de la persona adversa. Todos sabemos que salirse del camino para no tener que saludar a la persona adversa es lo más natural. Pero ese no es el impulso del Espíritu de Dios que hizo la paz sacrificando a Su Hijo para darnos la reconciliación con Él y entre nosotros.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La pacificación intenta establecer enlaces con los demás. Intenta eliminar la hostilidad. Busca la reconciliación. Busca la armonía. Y trata de mostrar lo que pudiere ser la única cortesía que tal vez toleraría un enemigo, es decir, un saludo. El pacificador mira al enemigo de frente y saluda, &amp;quot;Buenos días, Juan.&amp;quot; Y lo dice con el anhelo de paz en su corazón, no con una cortesía falsa que enmascara su coraje. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''No es lo mismo que establecer la paz'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que oramos y tomamos todas las iniciativas prácticas para la pacificación comenzando con algo tan sencillo como un saludo. Pero no siempre lo logramos. Quiero que quede claro que la pacificación no es lo mismo que establecer la paz. Un pacificador anhela la paz y trabaja y se sacrifica por ella, pero no siempre se logra establecer la paz. &lt;br /&gt;
Es muy importante considerar Romanos 12:18 sobre este punto. Allí Pablo escribe, &amp;quot;Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres&amp;quot;. Esa es la meta de un pacificador: &amp;quot;Si es posible, en cuanto dependa de vosotros . . . &amp;quot;. No permitan que la ruptura sea culpa de ustedes.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Una pregunta difícil: Paz o Verdad?''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero esto plantea una cuestión difícil: ¿Es nuestra la culpa cuando se asume una posición que causa la división? Si hemos alejado a alguien y causado su ira al hacer o decir lo correcto, ¿acaso hemos dejado de ser pacificadores? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No necesariamente. Pablo nos dice, &amp;quot;Si es posible . . . estad en paz&amp;quot;. Con esto él concede que habrá momentos en los que la defensa de la verdad hará que la paz sea imposible. Por ejemplo, él escribió en primera de corintios (en 11:18–19), &amp;quot;En primer lugar, cuando os reunís como iglesia, oigo que hay entre vosotros divisiones; y en parte lo creo. Es preciso que entre vosotros haya divisiones, para que se pongan de manifiesto entre vosotros los que son aprobados&amp;quot;. Él no hubiera escrito esto si los cristianos verdaderos debieron de haber puesto la verdad en tela de juicio con tal de evitar la división a todo costo. Fue precisamente porque algunos cristianos fueron genuinos y genuinamente pacificadores, que se produjeron algunas divisiones. (Ver también 1 Corintios 7:15.) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Jesús dice en Mateo 10:34-36 &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;No penséis que he venido a traer paz a la tierra; no he venido a traer paz, sino espada. porque he venido a poner en enemistad al hombre contra su padre, a la hija contra su madre y a la nuera contra su suegra. Así que los enemigos del hombre serán los de su casa. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dicho de otro modo; tienen que amar la paz y trabajar por ella. Tienen que orar por sus enemigos y hacerles el bien y saludarlos; y desear fervientemente que sean eliminadas las barreras entre ustedes y sus enemigos. Pero jamás deben abandonar su lealtad a Mí y a Mi palabra, no importa cuánta hostilidad ocasione esto en contra de ustedes. No son culpables, ni están en el error, si la vida de obediencia y el mensaje de amor y de verdad ocasionan en algunos la hostilidad y en otros la aceptación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Purificar el fundamento de la paz'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Posiblemente sea esta advertencia la que Jesús quiere dar al declarar la siguiente bienaventuranza, &amp;quot;Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia&amp;quot;. En otra palabras, no se puede transigir en aquello que comprometa la justicia con tal de hacer la paz con los perseguidores. Cuando Jesús pronuncia una bendición sobre ustedes por padecer persecución por causa de la justicia, claramente subordina la meta de la paz a la meta de la justicia.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En Santiago 3:17 se lee &amp;quot; Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica&amp;quot;. Primero pura, luego pacífica, y no al revés. Este también es el orden que tenemos en las bienaventuranzas (en versículos 8 y 9): Primero, &amp;quot;Bienaventurados los de limpio corazón&amp;quot;, luego, &amp;quot;Bienaventurados los pacificadores&amp;quot;. La pureza asume prioridad sobre la paz. La pureza es la base de la paz bíblica. No se puede comprometer la pureza con el fin de obtener la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====¿Por que hacer hincapié en los alcances individuales? ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para terminar, quiero dirigirme a una o dos cuestiones que en la actualidad pudieran surgir en la mente de ciertas personas con un mensaje de este tipo. En vista de la situación mundial, ¿por qué se limita este mensaje a los alcances personales de la oración, del saludo y de la reconciliación individual?  ¿Acaso no son insignificantes estos asuntos personales en comparación con la posibilidad de una guerra nuclear, los presupuestos militares, las pláticas de armas en Génova, la segregación racial en Sudáfrica, las guerras civiles en Centroamérica, la opresión religiosa en Rumanía y en Rusia, o del terrorismo internacional? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Antes de contestar esa pregunta, hagamos otras: ¿Sabía Jesús que la mano de hierro del imperio romano caía duramente sobre la tierra reducida de los judíos sin su consentimiento? ¿Se enteró Jesús de la matanza que hizo Arquelao de los tres mil judíos durante una celebración de Pascua? ¿Sabía Él que los soldados romanos podían reclutar a cualquier judío para que cargara con el equipaje de ellos? ¿Sabía Él que Pilato hizo que sus soldados aporrearan a una muchedumbre de judíos cuando protestó porque él estaba robando de la tesorería del templo? ¿Sabía Él que Pilato había masacrado a judíos sobre los terrenos del templo y luego mezcló la sangre de los judíos con la sangre que ellos iban a ofrecer con los sacrificios? &lt;br /&gt;
Cuando Jesús habló de los enemigos, ¿por qué se limitó a la oración y a los saludos y a bendiciones y a obras individuales de generosidad y bondad? ¿Por qué no habló sobre cuestiones de humillación nacional, y de la opresión romana, de la corrupción política, y del militarismo sin freno de su época? ¿Acaso estaba totalmente desconectado de las polémicas de su actualidad? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Injusticias sociales como exigencias para un arrepentiento personal''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No, no estaba desconectado. Existe otra explicación de su forma de predicar. En Lucas 13:1–5 algunas personas confrontaron a Jesús con una de las atrocidades de Pilato. Respondió Él del modo siguiente: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;“En este mismo tiempo estaban allí algunos que le contaban acerca de los galileos cuya sangre Pilato había mezclado con los sacrificios de ellos. Respondiendo Jesús, les dijo:  ¿Pensáis que estos galileos, porque padecieron tales cosas, eran más pecadores que los demás galileos? Os digo: no, antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente&amp;quot;. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tomó una indignación social considerable de injusticia y la convirtió en una exigencia de arrepentimiento personal individual. &amp;quot;¡Antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente!&amp;quot; Siempre hizo eso. ¿Por qué lo hizo así? Porque para Jesús el destino eterno de un alma humana es un asunto de mucho más importancia que el destino temporal de una nación. &lt;br /&gt;
Si uno acude a Jesús para preguntarle que si es justo pagarle impuestos a Tiberias César, dará como respuesta un mandato personal dirigido directamente al corazón: &amp;quot; Dad, pues, a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios &amp;quot; (Mateo 22:15–21). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si alguno de ustedes va a Jesús para quejarse de la injusticia de su hermano que no quiere compartir la herencia, Él responderá con una advertencia que nos da de lleno en la conciencia, &amp;quot; Hombre, ¿quién me ha puesto sobre vosotros como juez o partidor? --Mirad, guardaos de toda avaricia, porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee&amp;quot;. (Luke 12:13–15)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''El asunto de verdadera importancia en el mundo de hoy''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora regresemos a la pregunta inicial. ¿Por qué tiene que hacer hincapié el mensaje de pacificación del sermon en el monte sobre las cuestiones individuales tales como la oración, el saludar y la reconciliación personal? ¿Acaso no son insignificantes estos asuntos personales en comparación con cuestiones de guerra nuclear, presupuestos militares, pláticas de armas en Génova, la segregación racial en Sudáfrica, las guerras civiles en Centroamérica, la opresión religiosa en Rumanía y en Rusia, o del terrorismo internacional?  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La respuesta es no, porque el punto de cada uno de estos asuntos personales en el sermon del monte es hacer que quede bastante claro que cada ser humano que pueda escuchar mi voz en este momento tiene que ser una criatura nueva si quiere tener vida eterna. Tienen que tener un corazón nuevo.  Sin un corazón misericordioso, limpio y pacificador no podrán ser llamados hijos de Dios en el día del juicio. Y ese es el asunto de verdadera importancia en el mundo de hoy.  ¿Realmente está limitado el Hijo del Hombre en su modo de ver al mundo? ¿Acaso creen que está desligado de los asuntos verdaderos de la vida porque considera que la salvación eterna del alma de cada uno de ustedes es un asunto de mayor importancia que el destino temporal de cualquier país sobre la tierra? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bienaventurados son ustedes los pacificadores que oran por sus enemigos y saludan a sus adversarios con amor y con sacrifio así como lo hizo su Padre celestial para otorgar la reconciliación de Dios con los hombres y entre ellos mismos, pues ustedes serán llamados hijos de Dios y heredarán la vida eterna en el reino de su Padre.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Alalith-04-13</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://es.gospeltranslations.org/wiki/Bienaventurados_los_Pacificadores</id>
		<title>Bienaventurados los Pacificadores</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://es.gospeltranslations.org/wiki/Bienaventurados_los_Pacificadores"/>
				<updated>2018-09-23T00:51:54Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Alalith-04-13: /* El Grito de las Bienaventuranzas: ¡Recibe un Corazón Nuevo! */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{info|Blessed Are the Peacemakers}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;'''Mateo 5:9 '''&amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con cada bienaventuranza otra puntilla es clavada en un ataúd. Dentro del ataúd yace el cadáver de un falso entendimiento de la salvación. Este entendimiento falso dice que una persona puede ser salva sin que cambie. O dicho de otro modo, que una persona puede heredar la vida eterna aun cuando sus actitudes y comportamientos sean iguales a los de las personas incrédulas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====El Grito de las Bienaventuranzas: ¡Recibe un Corazón Nuevo! ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una tras otra las bienaventuranzas nos hablan que las bendiciones eternas van a ser dadas únicamente a los que se han convertido en criaturas nuevas. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los de puro corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si no obtenemos misericordia, recibiremos juicio. Si no vemos a Dios, no estamos en el cielo. Si no somos llamados hijos de Dios, estamos fuera de la familia. En otras palabras, estas son todas las descripciones de la salvación final. Y esto es únicamente prometido para los misericordiosos, los de corazón puro y los pacificadores. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo tanto, las bienaventuranzas son como largas espinas que mantienen presionada la tapa del ataúd sobre la falsa enseñanza que dice, que si crees en Jesús irás al cielo asi no seas misericordioso, ni puro de corazón, ni pacificador. De hecho, de principio a fin, el Sermón del Monte grita: &amp;quot;¡Consígue un corazón nuevo! ¡Conviértete en una persona nueva! ¡El río del juicio está en la puerta!&amp;quot; Recuerda las palabras del versículo 20: &amp;quot;Porque os digo que si vuestra justicia no supera la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.&amp;quot; (Mateo 5:20).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y al final del sermon, en el versículo 7:26 el Señor exclama sobre la muchedumbre, “Y todo el que oye estas palabras mías y no las pone en práctica, será semejante a un hombre insensato que edificó su casa sobre la arena; y cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y azotaron aquella casa; y cayó, y grande fue su destrucción”. En otras palabras, una vida de desobediencia a las bienaventuranzas y al sermón en el monte será condenada en el juicio sin importar las creencias que tengamos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====No Sugerencias Opcionales, ien el camino al cielo ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La semana pasada, sentí algo de culpabilidad porque probablemente no he tratado este aspecto de las bienaventuranzas con la actitud ferviente y la seriedad que se merece y que el cuidado que tengo para el bienestar eterno de ustedes no se ha mostrado tan genuino como debe ser. Sentí culpabilidad cuando leí un libro antiguo de Horatius Bonar dirigido a pastores y en el que él escribe: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Nuestras palabras se oyen débiles, siendo aun verídicas; las miradas poco atentas, incluso cuando nuestras palabras son importantes; y nuestro tono insinúa una apatía que tanto las palabras como las miradas intentan ocultar. (''Words to Winners of Souls'', p. 55) &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que lo quiero hacer esta mañana es que les quede perfectamente bien grabado en la memoria y sin lugar a dudas que lo que Jesús nos da en las bienaventuranzas no se trata de sugerencias opcionales y que éstas no forman una serie de sugerencias para hacer un mundo mejor. Todo lo contrario; porque Jesús nos da aquí una descripción del camino al Paraíso, y este sermon es un mensaje de Dios para animarnos a entrar en el camino y a seguir en ello para que en el juicio final podamos ser llamados hijos de Dios.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eso es precisamente lo que está en juego esta mañana. Si se encuentran en el camino angosto que lleva a la vida, mi propósito es que sigán allí. Y si acaso se encuentran en el camino espacioso que lleva a la perdición, mi propósito será el de dirigirlos hacia el camino a la vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Cómo ser hijos de Dios====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando Jesús dice, &amp;quot; Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios&amp;quot;, no nos dice cómo podemos llegar a ser un hijo de Dios. Simplemente nos dice que los hijos de Dios son efectivamente pacificadores. Los que son pacificadores serán reconocidos en el juicio como hijos de Dios y se les lamará como lo que son y serán bienvenidos en la casa del Padre. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para saber cómo se llega a ser un hijo de Dios podemos ver, por ejemplo, Juan 1:12 y Gálatas 3:26. Juan 1:12 nos dice, “Mas a todos los que lo recibieron, a quienes creen en su nombre (Jesús), les dio potestad de ser hechos hijos de Dios&amp;quot;. Y Gálatas 3:26 dice, &amp;quot;Porque todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús&amp;quot;.  En otras palabras, nos convertimos en hijos de Dios al confiar en Cristo para obtener el perdón y para que Él sea nuestra esperanza. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Los hijos de Dios muestran el carácter del Padre====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo que Jesús declara en Mateo 5:9 es que las personas que se han convertido en hijos de Dios muestran el carácter de su Padre Celestial. Y sabemos que, a partir de las Escrituras, que su Padre Celestial es un &amp;quot;Dios de paz&amp;quot; (Romanos 16:20; 1 Tesalonicenses 5:23; Hebreos 13:20). Sabemos que el cielo es un mundo de paz (Lucas 19:38). Y, más que todo, sabemos que Dios hace la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados”(2 Corintios 5:19). Haciendo la paz mediante la sangre de su cruz (Colosenses 1:20). En otras palabras, aunque por naturaleza somos rebeldes a Dios y hemos cometido traición y merecemos ser juzgados en corte marcial con la pena de muerte eterna; no obstante, Dios sacrificó a su propio Hijo y declaró una amnistía completa y libre para todo aquel que renuncia a sus armas de independencia y que regrese a la fe.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dios es un Dios que ama la paz, y que hace la paz. La historia completa de redención, que culmina en la muerte y resurrección de Jesús, es la estrategia de Dios para dar lugar a una paz justa y duradera entre Él y el hombre rebelde, y luego entre un hombre y otro. Por esta razón, los hijos de Dios también son así. Ellos muestran el carácter de su Padre. Ellos aman lo que Él ama. Ellos buscan lo que Él busca. Se distinguen por la manera en que están dispuestos a sacrificar por la paz del modo en que Dios lo hizo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por medio de la obra soberana de la gracia de Dios, nacen de nuevo los seres humanos rebeldes, y abandonan la rebeldía para volverse hacia la fe, y se convierten en hijos de Dios.  Se nos da una naturaleza nueva, a la semejanza de nuestro Padre celestial (1 Juan 3:9). Si Él hace la paz, entonces sus hijos, quienes poseen Su naturalez, igualmente buscarán hacer la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====El Espíritu de Dios es el Espíritu de Paz====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
O dicho de otro modo, como lo declara Pablo en Gálatas 4:6, &amp;quot;Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: «¡Abba, Padre!»&amp;quot;. Y por lo tanto, como dice en Romanos 8:14, &amp;quot;Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, son hijos de Dios&amp;quot;. Y ser guiado por el Espíritu siempre incluye rendir el fruto del Espíritu. ¡Y el fruto del Espíritu es la paz! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces se puede ver por qué tiene que ser así, que los hijos de Dios tienen que ser pacificadores. Es por medio del Espíritu de Dios que somos hechos hijos de Dios, y el Espíritu de Dios es el Espíritu de paz. Si no somos pacificadores, entonces no tenemos el Espíritu de Cristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cabe mencionar que no nos podemos ganar o merecer el privilegio de ser llamados hijos de Dios. Debemos nuestro nuevo nacimiento a la gracia soberana de Dios (Juan 1:13). Debemos los impulsos de la fe a nuestro nacimiento nuevo (1 Juan 5:1). Recibimos el Espíritu Santo al ejercer esta fe (Gálatas 3:2). El fruto del Espíritu es la paz (Gálatas 5:22). Y los que dan el fruto de la paz son los hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nuestra salvación entera, desde el principio hasta el final, es completamente por gracia—y en esa gracia se basan nuestra esperanza, nuestro gozo, y nuestra libertad. Pero nuestra salvación final no es incondicional, porque tenemos que ser pacificadores -  y aquí es donde se muestran la sinceridad y la gran seriedad con las que debemos tratar estas bienaventuranzas, y buscar la gracia de Dios en la vida cotidiana . &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora, veamos . . . &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====¿Qué quiere decir ser un pacificador?====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La promesa de ser hijo en la segunda cláusula de Mateo 5:9 nos dirige a Mateo 5:43–45 como elemento principal en la comprensión de este concepto. Ambas citas nos indican cómo mostramos que somos hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Oísteis que fue dicho: &amp;quot;Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo&amp;quot;. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os odian y orad por los que os ultrajan y os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos y llover sobre justos e injustos. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Observen el versículo 45, &amp;quot; . . . para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos&amp;quot;. La idea es la misma a la de Mateo 5:9. El versículo 9 nos dice que tenemos que ser pacificadores para ser llamados hijos de Dios. En 45 tenemos que amar a nuestros enemigos y orar por los que nos persiguen si somos hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que probablemente la idea de Jesús sobre ser pacificador se refiera a todas las obras de amor con las que intentamos eliminar la enemistad entre nosotros y otras personas. Si queremos ver esto con especificidad, Él nos da dos ejemplos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Dos Ejemplos'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo primero que menciona es la oración (versículo 44): Orad por los que os presiguen. ¿Orar qué? Se nos indica en el próximo capítulo. En Mateo 6:9–10 Jesús nos dice, &amp;quot;Vosotros, pues, oraréis así&amp;quot;. Oren para que tanto ustedes como sus enemigos santifiquen el nombre de Dios. Oren para que el reino de Dios sea reconocido en la vida de ustedes y en la de sus enemigos. Oren para que todos hagan la voluntad de Dios así como la hacen los ángeles de Dios en los cielos.  En otras palabras, se debe orar por la conversión y la santificación. El fundamento de la paz es la pureza. Oren por la pureza de ustedes y de sus enemigos para que pueda existir la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Luego en Mateo 5:47 Jesús nos da otro ejemplo específico del amor de pacificador: &amp;quot;Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles&amp;quot;? En otras palabras, si existe una ruptura en una de sus relaciones, o si alguien se opone a ustedes, no deben guardar ese resentimiento. No fomenten la hostilidad tratando de evadir o haciendo caso omiso de la persona adversa. Todos sabemos que salirse del camino para no tener que saludar a la persona adversa es lo más natural. Pero ese no es el impulso del Espíritu de Dios que hizo la paz sacrificando a Su Hijo para darnos la reconciliación con Él y entre nosotros.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La pacificación intenta establecer enlaces con los demás. Intenta eliminar la hostilidad. Busca la reconciliación. Busca la armonía. Y trata de mostrar lo que pudiere ser la única cortesía que tal vez toleraría un enemigo, es decir, un saludo. El pacificador mira al enemigo de frente y saluda, &amp;quot;Buenos días, Juan.&amp;quot; Y lo dice con el anhelo de paz en su corazón, no con una cortesía falsa que enmascara su coraje. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''No es lo mismo que establecer la paz'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que oramos y tomamos todas las iniciativas prácticas para la pacificación comenzando con algo tan sencillo como un saludo. Pero no siempre lo logramos. Quiero que quede claro que la pacificación no es lo mismo que establecer la paz. Un pacificador anhela la paz y trabaja y se sacrifica por ella, pero no siempre se logra establecer la paz. &lt;br /&gt;
Es muy importante considerar Romanos 12:18 sobre este punto. Allí Pablo escribe, &amp;quot;Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres&amp;quot;. Esa es la meta de un pacificador: &amp;quot;Si es posible, en cuanto dependa de vosotros . . . &amp;quot;. No permitan que la ruptura sea culpa de ustedes.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Una pregunta difícil: Paz o Verdad?''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero esto plantea una cuestión difícil: ¿Es nuestra la culpa cuando se asume una posición que causa la división? Si hemos alejado a alguien y causado su ira al hacer o decir lo correcto, ¿acaso hemos dejado de ser pacificadores? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No necesariamente. Pablo nos dice, &amp;quot;Si es posible . . . estad en paz&amp;quot;. Con esto él concede que habrá momentos en los que la defensa de la verdad hará que la paz sea imposible. Por ejemplo, él escribió en primera de corintios (en 11:18–19), &amp;quot;En primer lugar, cuando os reunís como iglesia, oigo que hay entre vosotros divisiones; y en parte lo creo. Es preciso que entre vosotros haya divisiones, para que se pongan de manifiesto entre vosotros los que son aprobados&amp;quot;. Él no hubiera escrito esto si los cristianos verdaderos debieron de haber puesto la verdad en tela de juicio con tal de evitar la división a todo costo. Fue precisamente porque algunos cristianos fueron genuinos y genuinamente pacificadores, que se produjeron algunas divisiones. (Ver también 1 Corintios 7:15.) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Jesús dice en Mateo 10:34-36 &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;No penséis que he venido a traer paz a la tierra; no he venido a traer paz, sino espada. porque he venido a poner en enemistad al hombre contra su padre, a la hija contra su madre y a la nuera contra su suegra. Así que los enemigos del hombre serán los de su casa. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dicho de otro modo; tienen que amar la paz y trabajar por ella. Tienen que orar por sus enemigos y hacerles el bien y saludarlos; y desear fervientemente que sean eliminadas las barreras entre ustedes y sus enemigos. Pero jamás deben abandonar su lealtad a Mí y a Mi palabra, no importa cuánta hostilidad ocasione esto en contra de ustedes. No son culpables, ni están en el error, si la vida de obediencia y el mensaje de amor y de verdad ocasionan en algunos la hostilidad y en otros la aceptación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Purificar el fundamento de la paz'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Posiblemente sea esta advertencia la que Jesús quiere dar al declarar la siguiente bienaventuranza, &amp;quot;Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia&amp;quot;. En otra palabras, no se puede transigir en aquello que comprometa la justicia con tal de hacer la paz con los perseguidores. Cuando Jesús pronuncia una bendición sobre ustedes por padecer persecución por causa de la justicia, claramente subordina la meta de la paz a la meta de la justicia.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En Santiago 3:17 se lee &amp;quot; Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica&amp;quot;. Primero pura, luego pacífica, y no al revés. Este también es el orden que tenemos en las bienaventuranzas (en versículos 8 y 9): Primero, &amp;quot;Bienaventurados los de limpio corazón&amp;quot;, luego, &amp;quot;Bienaventurados los pacificadores&amp;quot;. La pureza asume prioridad sobre la paz. La pureza es la base de la paz bíblica. No se puede comprometer la pureza con el fin de obtener la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====¿Por que hacer hincapié en los alcances individuales? ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para terminar, quiero dirigirme a una o dos cuestiones que en la actualidad pudieran surgir en la mente de ciertas personas con un mensaje de este tipo. En vista de la situación mundial, ¿por qué se limita este mensaje a los alcances personales de la oración, del saludo y de la reconciliación individual?  ¿Acaso no son insignificantes estos asuntos personales en comparación con la posibilidad de una guerra nuclear, los presupuestos militares, las pláticas de armas en Génova, la segregación racial en Sudáfrica, las guerras civiles en Centroamérica, la opresión religiosa en Rumanía y en Rusia, o del terrorismo internacional? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Antes de contestar esa pregunta, hagamos otras: ¿Sabía Jesús que la mano de hierro del imperio romano caía duramente sobre la tierra reducida de los judíos sin su consentimiento? ¿Se enteró Jesús de la matanza que hizo Arquelao de los tres mil judíos durante una celebración de Pascua? ¿Sabía Él que los soldados romanos podían reclutar a cualquier judío para que cargara con el equipaje de ellos? ¿Sabía Él que Pilato hizo que sus soldados aporrearan a una muchedumbre de judíos cuando protestó porque él estaba robando de la tesorería del templo? ¿Sabía Él que Pilato había masacrado a judíos sobre los terrenos del templo y luego mezcló la sangre de los judíos con la sangre que ellos iban a ofrecer con los sacrificios? &lt;br /&gt;
Cuando Jesús habló de los enemigos, ¿por qué se limitó a la oración y a los saludos y a bendiciones y a obras individuales de generosidad y bondad? ¿Por qué no habló sobre cuestiones de humillación nacional, y de la opresión romana, de la corrupción política, y del militarismo sin freno de su época? ¿Acaso estaba totalmente desconectado de las polémicas de su actualidad? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Injusticias sociales como exigencias para un arrepentiento personal''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No, no estaba desconectado. Existe otra explicación de su forma de predicar. En Lucas 13:1–5 algunas personas confrontaron a Jesús con una de las atrocidades de Pilato. Respondió Él del modo siguiente: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;“En este mismo tiempo estaban allí algunos que le contaban acerca de los galileos cuya sangre Pilato había mezclado con los sacrificios de ellos. Respondiendo Jesús, les dijo:  ¿Pensáis que estos galileos, porque padecieron tales cosas, eran más pecadores que los demás galileos? Os digo: no, antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente&amp;quot;. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tomó una indignación social considerable de injusticia y la convirtió en una exigencia de arrepentimiento personal individual. &amp;quot;¡Antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente!&amp;quot; Siempre hizo eso. ¿Por qué lo hizo así? Porque para Jesús el destino eterno de un alma humana es un asunto de mucho más importancia que el destino temporal de una nación. &lt;br /&gt;
Si uno acude a Jesús para preguntarle que si es justo pagarle impuestos a Tiberias César, dará como respuesta un mandato personal dirigido directamente al corazón: &amp;quot; Dad, pues, a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios &amp;quot; (Mateo 22:15–21). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si alguno de ustedes va a Jesús para quejarse de la injusticia de su hermano que no quiere compartir la herencia, Él responderá con una advertencia que nos da de lleno en la conciencia, &amp;quot; Hombre, ¿quién me ha puesto sobre vosotros como juez o partidor? --Mirad, guardaos de toda avaricia, porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee&amp;quot;. (Luke 12:13–15)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''El asunto de verdadera importancia en el mundo de hoy''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora regresemos a la pregunta inicial. ¿Por qué tiene que hacer hincapié el mensaje de pacificación del sermon en el monte sobre las cuestiones individuales tales como la oración, el saludar y la reconciliación personal? ¿Acaso no son insignificantes estos asuntos personales en comparación con cuestiones de guerra nuclear, presupuestos militares, pláticas de armas en Génova, la segregación racial en Sudáfrica, las guerras civiles en Centroamérica, la opresión religiosa en Rumanía y en Rusia, o del terrorismo internacional?  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La respuesta es no, porque el punto de cada uno de estos asuntos personales en el sermon del monte es hacer que quede bastante claro que cada ser humano que pueda escuchar mi voz en este momento tiene que ser una criatura nueva si quiere tener vida eterna. Tienen que tener un corazón nuevo.  Sin un corazón misericordioso, limpio y pacificador no podrán ser llamados hijos de Dios en el día del juicio. Y ese es el asunto de verdadera importancia en el mundo de hoy.  ¿Realmente está limitado el Hijo del Hombre en su modo de ver al mundo? ¿Acaso creen que está desligado de los asuntos verdaderos de la vida porque considera que la salvación eterna del alma de cada uno de ustedes es un asunto de mayor importancia que el destino temporal de cualquier país sobre la tierra? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bienaventurados son ustedes los pacificadores que oran por sus enemigos y saludan a sus adversarios con amor y con sacrifio así como lo hizo su Padre celestial para otorgar la reconciliación de Dios con los hombres y entre ellos mismos, pues ustedes serán llamados hijos de Dios y heredarán la vida eterna en el reino de su Padre.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Alalith-04-13</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://es.gospeltranslations.org/wiki/Bienaventurados_los_Pacificadores</id>
		<title>Bienaventurados los Pacificadores</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://es.gospeltranslations.org/wiki/Bienaventurados_los_Pacificadores"/>
				<updated>2018-09-23T00:38:46Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Alalith-04-13: /* El Grito de las Bienaventuranzas: ¡Recibe un Corazón Nuevo! */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{info|Blessed Are the Peacemakers}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;'''Mateo 5:9 '''&amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con cada bienaventuranza otra puntilla es clavada en un ataúd. Dentro del ataúd yace el cadáver de un falso entendimiento de la salvación. Este entendimiento falso dice que una persona puede ser salva sin que cambie. O dicho de otro modo, que una persona puede heredar la vida eterna aun cuando sus actitudes y comportamientos sean iguales a los de las personas incrédulas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====El Grito de las Bienaventuranzas: ¡Recibe un Corazón Nuevo! ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una tras otra las bienaventuranzas nos hablan que las bendiciones eternas van a ser dadas únicamente a los que se han convertido en criaturas nuevas. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los de puro corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si no obtenemos misericordia, recibiremos juicio. Si no vemos a Dios, no estamos en el cielo. Si no somos llamados hijos de Dios, estamos fuera de la familia. En otras palabras, estas son todas las descripciones de la salvación final. Y esto es únicamente prometido para los misericordiosos, los de corazón puro y los pacificadores. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo tanto, las bienaventuranzas son como largas espinas que mantienen presionada la tapa del ataúd sobre la falsa enseñanza que dice, que si crees en Jesús irás al cielo asi no seas misericordioso, ni puro de corazón, ni pacificador. De hecho, de principio a fin, el Sermón del Monte grita: &amp;quot;¡Consígue un corazón nuevo! ¡Conviértete en una persona nueva! ¡El río del juicio está en la puerta!&amp;quot; Recuerda las palabras del versículo 20: &amp;quot;Porque os digo que si vuestra justicia no supera la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.&amp;quot; (Mateo 5:20).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y al final del sermon, en el versículo 7:26 el Señor exclama sobre la muchedumbre, “Y todo el que oye estas palabras mías y no las pone en práctica, será semejante a un hombre insensato que edificó su casa sobre la arena; y cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y azotaron aquella casa; y cayó, y grande fue su destrucción” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En otras palabras, una vida de desobediencia a las bienaventuranzas y al sermón en el monte será condenada en el juicio sin importar las creencias que tengamos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====No Sugerencias Opcionales, ien el camino al cielo ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La semana pasada, sentí algo de culpabilidad porque probablemente no he tratado este aspecto de las bienaventuranzas con la actitud ferviente y la seriedad que se merece y que el cuidado que tengo para el bienestar eterno de ustedes no se ha mostrado tan genuino como debe ser. Sentí culpabilidad cuando leí un libro antiguo de Horatius Bonar dirigido a pastores y en el que él escribe: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Nuestras palabras se oyen débiles, siendo aun verídicas; las miradas poco atentas, incluso cuando nuestras palabras son importantes; y nuestro tono insinúa una apatía que tanto las palabras como las miradas intentan ocultar. (''Words to Winners of Souls'', p. 55) &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que lo quiero hacer esta mañana es que les quede perfectamente bien grabado en la memoria y sin lugar a dudas que lo que Jesús nos da en las bienaventuranzas no se trata de sugerencias opcionales y que éstas no forman una serie de sugerencias para hacer un mundo mejor. Todo lo contrario; porque Jesús nos da aquí una descripción del camino al Paraíso, y este sermon es un mensaje de Dios para animarnos a entrar en el camino y a seguir en ello para que en el juicio final podamos ser llamados hijos de Dios.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eso es precisamente lo que está en juego esta mañana. Si se encuentran en el camino angosto que lleva a la vida, mi propósito es que sigán allí. Y si acaso se encuentran en el camino espacioso que lleva a la perdición, mi propósito será el de dirigirlos hacia el camino a la vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Cómo ser hijos de Dios====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando Jesús dice, &amp;quot; Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios&amp;quot;, no nos dice cómo podemos llegar a ser un hijo de Dios. Simplemente nos dice que los hijos de Dios son efectivamente pacificadores. Los que son pacificadores serán reconocidos en el juicio como hijos de Dios y se les lamará como lo que son y serán bienvenidos en la casa del Padre. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para saber cómo se llega a ser un hijo de Dios podemos ver, por ejemplo, Juan 1:12 y Gálatas 3:26. Juan 1:12 nos dice, “Mas a todos los que lo recibieron, a quienes creen en su nombre (Jesús), les dio potestad de ser hechos hijos de Dios&amp;quot;. Y Gálatas 3:26 dice, &amp;quot;Porque todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús&amp;quot;.  En otras palabras, nos convertimos en hijos de Dios al confiar en Cristo para obtener el perdón y para que Él sea nuestra esperanza. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Los hijos de Dios muestran el carácter del Padre====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo que Jesús declara en Mateo 5:9 es que las personas que se han convertido en hijos de Dios muestran el carácter de su Padre Celestial. Y sabemos que, a partir de las Escrituras, que su Padre Celestial es un &amp;quot;Dios de paz&amp;quot; (Romanos 16:20; 1 Tesalonicenses 5:23; Hebreos 13:20). Sabemos que el cielo es un mundo de paz (Lucas 19:38). Y, más que todo, sabemos que Dios hace la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados”(2 Corintios 5:19). Haciendo la paz mediante la sangre de su cruz (Colosenses 1:20). En otras palabras, aunque por naturaleza somos rebeldes a Dios y hemos cometido traición y merecemos ser juzgados en corte marcial con la pena de muerte eterna; no obstante, Dios sacrificó a su propio Hijo y declaró una amnistía completa y libre para todo aquel que renuncia a sus armas de independencia y que regrese a la fe.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dios es un Dios que ama la paz, y que hace la paz. La historia completa de redención, que culmina en la muerte y resurrección de Jesús, es la estrategia de Dios para dar lugar a una paz justa y duradera entre Él y el hombre rebelde, y luego entre un hombre y otro. Por esta razón, los hijos de Dios también son así. Ellos muestran el carácter de su Padre. Ellos aman lo que Él ama. Ellos buscan lo que Él busca. Se distinguen por la manera en que están dispuestos a sacrificar por la paz del modo en que Dios lo hizo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por medio de la obra soberana de la gracia de Dios, nacen de nuevo los seres humanos rebeldes, y abandonan la rebeldía para volverse hacia la fe, y se convierten en hijos de Dios.  Se nos da una naturaleza nueva, a la semejanza de nuestro Padre celestial (1 Juan 3:9). Si Él hace la paz, entonces sus hijos, quienes poseen Su naturalez, igualmente buscarán hacer la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====El Espíritu de Dios es el Espíritu de Paz====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
O dicho de otro modo, como lo declara Pablo en Gálatas 4:6, &amp;quot;Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: «¡Abba, Padre!»&amp;quot;. Y por lo tanto, como dice en Romanos 8:14, &amp;quot;Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, son hijos de Dios&amp;quot;. Y ser guiado por el Espíritu siempre incluye rendir el fruto del Espíritu. ¡Y el fruto del Espíritu es la paz! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces se puede ver por qué tiene que ser así, que los hijos de Dios tienen que ser pacificadores. Es por medio del Espíritu de Dios que somos hechos hijos de Dios, y el Espíritu de Dios es el Espíritu de paz. Si no somos pacificadores, entonces no tenemos el Espíritu de Cristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cabe mencionar que no nos podemos ganar o merecer el privilegio de ser llamados hijos de Dios. Debemos nuestro nuevo nacimiento a la gracia soberana de Dios (Juan 1:13). Debemos los impulsos de la fe a nuestro nacimiento nuevo (1 Juan 5:1). Recibimos el Espíritu Santo al ejercer esta fe (Gálatas 3:2). El fruto del Espíritu es la paz (Gálatas 5:22). Y los que dan el fruto de la paz son los hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nuestra salvación entera, desde el principio hasta el final, es completamente por gracia—y en esa gracia se basan nuestra esperanza, nuestro gozo, y nuestra libertad. Pero nuestra salvación final no es incondicional, porque tenemos que ser pacificadores -  y aquí es donde se muestran la sinceridad y la gran seriedad con las que debemos tratar estas bienaventuranzas, y buscar la gracia de Dios en la vida cotidiana . &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora, veamos . . . &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====¿Qué quiere decir ser un pacificador?====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La promesa de ser hijo en la segunda cláusula de Mateo 5:9 nos dirige a Mateo 5:43–45 como elemento principal en la comprensión de este concepto. Ambas citas nos indican cómo mostramos que somos hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Oísteis que fue dicho: &amp;quot;Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo&amp;quot;. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os odian y orad por los que os ultrajan y os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos y llover sobre justos e injustos. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Observen el versículo 45, &amp;quot; . . . para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos&amp;quot;. La idea es la misma a la de Mateo 5:9. El versículo 9 nos dice que tenemos que ser pacificadores para ser llamados hijos de Dios. En 45 tenemos que amar a nuestros enemigos y orar por los que nos persiguen si somos hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que probablemente la idea de Jesús sobre ser pacificador se refiera a todas las obras de amor con las que intentamos eliminar la enemistad entre nosotros y otras personas. Si queremos ver esto con especificidad, Él nos da dos ejemplos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Dos Ejemplos'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo primero que menciona es la oración (versículo 44): Orad por los que os presiguen. ¿Orar qué? Se nos indica en el próximo capítulo. En Mateo 6:9–10 Jesús nos dice, &amp;quot;Vosotros, pues, oraréis así&amp;quot;. Oren para que tanto ustedes como sus enemigos santifiquen el nombre de Dios. Oren para que el reino de Dios sea reconocido en la vida de ustedes y en la de sus enemigos. Oren para que todos hagan la voluntad de Dios así como la hacen los ángeles de Dios en los cielos.  En otras palabras, se debe orar por la conversión y la santificación. El fundamento de la paz es la pureza. Oren por la pureza de ustedes y de sus enemigos para que pueda existir la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Luego en Mateo 5:47 Jesús nos da otro ejemplo específico del amor de pacificador: &amp;quot;Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles&amp;quot;? En otras palabras, si existe una ruptura en una de sus relaciones, o si alguien se opone a ustedes, no deben guardar ese resentimiento. No fomenten la hostilidad tratando de evadir o haciendo caso omiso de la persona adversa. Todos sabemos que salirse del camino para no tener que saludar a la persona adversa es lo más natural. Pero ese no es el impulso del Espíritu de Dios que hizo la paz sacrificando a Su Hijo para darnos la reconciliación con Él y entre nosotros.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La pacificación intenta establecer enlaces con los demás. Intenta eliminar la hostilidad. Busca la reconciliación. Busca la armonía. Y trata de mostrar lo que pudiere ser la única cortesía que tal vez toleraría un enemigo, es decir, un saludo. El pacificador mira al enemigo de frente y saluda, &amp;quot;Buenos días, Juan.&amp;quot; Y lo dice con el anhelo de paz en su corazón, no con una cortesía falsa que enmascara su coraje. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''No es lo mismo que establecer la paz'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que oramos y tomamos todas las iniciativas prácticas para la pacificación comenzando con algo tan sencillo como un saludo. Pero no siempre lo logramos. Quiero que quede claro que la pacificación no es lo mismo que establecer la paz. Un pacificador anhela la paz y trabaja y se sacrifica por ella, pero no siempre se logra establecer la paz. &lt;br /&gt;
Es muy importante considerar Romanos 12:18 sobre este punto. Allí Pablo escribe, &amp;quot;Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres&amp;quot;. Esa es la meta de un pacificador: &amp;quot;Si es posible, en cuanto dependa de vosotros . . . &amp;quot;. No permitan que la ruptura sea culpa de ustedes.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Una pregunta difícil: Paz o Verdad?''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero esto plantea una cuestión difícil: ¿Es nuestra la culpa cuando se asume una posición que causa la división? Si hemos alejado a alguien y causado su ira al hacer o decir lo correcto, ¿acaso hemos dejado de ser pacificadores? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No necesariamente. Pablo nos dice, &amp;quot;Si es posible . . . estad en paz&amp;quot;. Con esto él concede que habrá momentos en los que la defensa de la verdad hará que la paz sea imposible. Por ejemplo, él escribió en primera de corintios (en 11:18–19), &amp;quot;En primer lugar, cuando os reunís como iglesia, oigo que hay entre vosotros divisiones; y en parte lo creo. Es preciso que entre vosotros haya divisiones, para que se pongan de manifiesto entre vosotros los que son aprobados&amp;quot;. Él no hubiera escrito esto si los cristianos verdaderos debieron de haber puesto la verdad en tela de juicio con tal de evitar la división a todo costo. Fue precisamente porque algunos cristianos fueron genuinos y genuinamente pacificadores, que se produjeron algunas divisiones. (Ver también 1 Corintios 7:15.) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Jesús dice en Mateo 10:34-36 &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;No penséis que he venido a traer paz a la tierra; no he venido a traer paz, sino espada. porque he venido a poner en enemistad al hombre contra su padre, a la hija contra su madre y a la nuera contra su suegra. Así que los enemigos del hombre serán los de su casa. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dicho de otro modo; tienen que amar la paz y trabajar por ella. Tienen que orar por sus enemigos y hacerles el bien y saludarlos; y desear fervientemente que sean eliminadas las barreras entre ustedes y sus enemigos. Pero jamás deben abandonar su lealtad a Mí y a Mi palabra, no importa cuánta hostilidad ocasione esto en contra de ustedes. No son culpables, ni están en el error, si la vida de obediencia y el mensaje de amor y de verdad ocasionan en algunos la hostilidad y en otros la aceptación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Purificar el fundamento de la paz'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Posiblemente sea esta advertencia la que Jesús quiere dar al declarar la siguiente bienaventuranza, &amp;quot;Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia&amp;quot;. En otra palabras, no se puede transigir en aquello que comprometa la justicia con tal de hacer la paz con los perseguidores. Cuando Jesús pronuncia una bendición sobre ustedes por padecer persecución por causa de la justicia, claramente subordina la meta de la paz a la meta de la justicia.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En Santiago 3:17 se lee &amp;quot; Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica&amp;quot;. Primero pura, luego pacífica, y no al revés. Este también es el orden que tenemos en las bienaventuranzas (en versículos 8 y 9): Primero, &amp;quot;Bienaventurados los de limpio corazón&amp;quot;, luego, &amp;quot;Bienaventurados los pacificadores&amp;quot;. La pureza asume prioridad sobre la paz. La pureza es la base de la paz bíblica. No se puede comprometer la pureza con el fin de obtener la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====¿Por que hacer hincapié en los alcances individuales? ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para terminar, quiero dirigirme a una o dos cuestiones que en la actualidad pudieran surgir en la mente de ciertas personas con un mensaje de este tipo. En vista de la situación mundial, ¿por qué se limita este mensaje a los alcances personales de la oración, del saludo y de la reconciliación individual?  ¿Acaso no son insignificantes estos asuntos personales en comparación con la posibilidad de una guerra nuclear, los presupuestos militares, las pláticas de armas en Génova, la segregación racial en Sudáfrica, las guerras civiles en Centroamérica, la opresión religiosa en Rumanía y en Rusia, o del terrorismo internacional? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Antes de contestar esa pregunta, hagamos otras: ¿Sabía Jesús que la mano de hierro del imperio romano caía duramente sobre la tierra reducida de los judíos sin su consentimiento? ¿Se enteró Jesús de la matanza que hizo Arquelao de los tres mil judíos durante una celebración de Pascua? ¿Sabía Él que los soldados romanos podían reclutar a cualquier judío para que cargara con el equipaje de ellos? ¿Sabía Él que Pilato hizo que sus soldados aporrearan a una muchedumbre de judíos cuando protestó porque él estaba robando de la tesorería del templo? ¿Sabía Él que Pilato había masacrado a judíos sobre los terrenos del templo y luego mezcló la sangre de los judíos con la sangre que ellos iban a ofrecer con los sacrificios? &lt;br /&gt;
Cuando Jesús habló de los enemigos, ¿por qué se limitó a la oración y a los saludos y a bendiciones y a obras individuales de generosidad y bondad? ¿Por qué no habló sobre cuestiones de humillación nacional, y de la opresión romana, de la corrupción política, y del militarismo sin freno de su época? ¿Acaso estaba totalmente desconectado de las polémicas de su actualidad? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Injusticias sociales como exigencias para un arrepentiento personal''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No, no estaba desconectado. Existe otra explicación de su forma de predicar. En Lucas 13:1–5 algunas personas confrontaron a Jesús con una de las atrocidades de Pilato. Respondió Él del modo siguiente: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;“En este mismo tiempo estaban allí algunos que le contaban acerca de los galileos cuya sangre Pilato había mezclado con los sacrificios de ellos. Respondiendo Jesús, les dijo:  ¿Pensáis que estos galileos, porque padecieron tales cosas, eran más pecadores que los demás galileos? Os digo: no, antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente&amp;quot;. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tomó una indignación social considerable de injusticia y la convirtió en una exigencia de arrepentimiento personal individual. &amp;quot;¡Antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente!&amp;quot; Siempre hizo eso. ¿Por qué lo hizo así? Porque para Jesús el destino eterno de un alma humana es un asunto de mucho más importancia que el destino temporal de una nación. &lt;br /&gt;
Si uno acude a Jesús para preguntarle que si es justo pagarle impuestos a Tiberias César, dará como respuesta un mandato personal dirigido directamente al corazón: &amp;quot; Dad, pues, a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios &amp;quot; (Mateo 22:15–21). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si alguno de ustedes va a Jesús para quejarse de la injusticia de su hermano que no quiere compartir la herencia, Él responderá con una advertencia que nos da de lleno en la conciencia, &amp;quot; Hombre, ¿quién me ha puesto sobre vosotros como juez o partidor? --Mirad, guardaos de toda avaricia, porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee&amp;quot;. (Luke 12:13–15)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''El asunto de verdadera importancia en el mundo de hoy''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora regresemos a la pregunta inicial. ¿Por qué tiene que hacer hincapié el mensaje de pacificación del sermon en el monte sobre las cuestiones individuales tales como la oración, el saludar y la reconciliación personal? ¿Acaso no son insignificantes estos asuntos personales en comparación con cuestiones de guerra nuclear, presupuestos militares, pláticas de armas en Génova, la segregación racial en Sudáfrica, las guerras civiles en Centroamérica, la opresión religiosa en Rumanía y en Rusia, o del terrorismo internacional?  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La respuesta es no, porque el punto de cada uno de estos asuntos personales en el sermon del monte es hacer que quede bastante claro que cada ser humano que pueda escuchar mi voz en este momento tiene que ser una criatura nueva si quiere tener vida eterna. Tienen que tener un corazón nuevo.  Sin un corazón misericordioso, limpio y pacificador no podrán ser llamados hijos de Dios en el día del juicio. Y ese es el asunto de verdadera importancia en el mundo de hoy.  ¿Realmente está limitado el Hijo del Hombre en su modo de ver al mundo? ¿Acaso creen que está desligado de los asuntos verdaderos de la vida porque considera que la salvación eterna del alma de cada uno de ustedes es un asunto de mayor importancia que el destino temporal de cualquier país sobre la tierra? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bienaventurados son ustedes los pacificadores que oran por sus enemigos y saludan a sus adversarios con amor y con sacrifio así como lo hizo su Padre celestial para otorgar la reconciliación de Dios con los hombres y entre ellos mismos, pues ustedes serán llamados hijos de Dios y heredarán la vida eterna en el reino de su Padre.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Alalith-04-13</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://es.gospeltranslations.org/wiki/Bienaventurados_los_Pacificadores</id>
		<title>Bienaventurados los Pacificadores</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://es.gospeltranslations.org/wiki/Bienaventurados_los_Pacificadores"/>
				<updated>2018-09-23T00:35:30Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Alalith-04-13: /* El Grito de las Bienaventuranzas: ¡Recibe un Corazón Nuevo! */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{info|Blessed Are the Peacemakers}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;'''Mateo 5:9 '''&amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con cada bienaventuranza otra puntilla es clavada en un ataúd. Dentro del ataúd yace el cadáver de un falso entendimiento de la salvación. Este entendimiento falso dice que una persona puede ser salva sin que cambie. O dicho de otro modo, que una persona puede heredar la vida eterna aun cuando sus actitudes y comportamientos sean iguales a los de las personas incrédulas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====El Grito de las Bienaventuranzas: ¡Recibe un Corazón Nuevo! ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una tras otra las bienaventuranzas nos hablan que las bendiciones eternas van a ser dadas únicamente a los que se han convertido en criaturas nuevas. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los de puro corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si no obtenemos misericordia, recibiremos juicio. Si no vemos a Dios, no estamos en el cielo. Si no somos llamados hijos de Dios, estamos fuera de la familia. En otras palabras, estas son todas las descripciones de la salvación final. Y esto es únicamente prometido para los misericordiosos, los de corazón puro y los pacificadores. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo tanto, las bienaventuranzas son como largas espinas que mantienen presionada la tapa del ataúd sobre la falsa enseñanza que dice, que si crees en Jesús irás al cielo asi no seas misericordioso, ni puro de corazón, ni pacificador. De hecho, de principio a fin, el Sermón del Monte grita: &amp;quot;¡Consígue un corazón nuevo! ¡Conviértete en una persona nueva! ¡El río del juicio está en la puerta!&amp;quot; Recuerda las palabras del versículo 20: &amp;quot;A menos que tu justicia exceda a la de los escribas y fariseos, nunca entrarás en el reino de los cielos&amp;quot; (Mateo 5:20).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y al final del sermon, en el versículo 7:26 el Señor exclama sobre la muchedumbre, “Y todo el que oye estas palabras mías y no las pone en práctica, será semejante a un hombre insensato que edificó su casa sobre la arena; y cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y azotaron aquella casa; y cayó, y grande fue su destrucción” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En otras palabras, una vida de desobediencia a las bienaventuranzas y al sermón en el monte será condenada en el juicio sin importar las creencias que tengamos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====No Sugerencias Opcionales, ien el camino al cielo ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La semana pasada, sentí algo de culpabilidad porque probablemente no he tratado este aspecto de las bienaventuranzas con la actitud ferviente y la seriedad que se merece y que el cuidado que tengo para el bienestar eterno de ustedes no se ha mostrado tan genuino como debe ser. Sentí culpabilidad cuando leí un libro antiguo de Horatius Bonar dirigido a pastores y en el que él escribe: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Nuestras palabras se oyen débiles, siendo aun verídicas; las miradas poco atentas, incluso cuando nuestras palabras son importantes; y nuestro tono insinúa una apatía que tanto las palabras como las miradas intentan ocultar. (''Words to Winners of Souls'', p. 55) &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que lo quiero hacer esta mañana es que les quede perfectamente bien grabado en la memoria y sin lugar a dudas que lo que Jesús nos da en las bienaventuranzas no se trata de sugerencias opcionales y que éstas no forman una serie de sugerencias para hacer un mundo mejor. Todo lo contrario; porque Jesús nos da aquí una descripción del camino al Paraíso, y este sermon es un mensaje de Dios para animarnos a entrar en el camino y a seguir en ello para que en el juicio final podamos ser llamados hijos de Dios.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eso es precisamente lo que está en juego esta mañana. Si se encuentran en el camino angosto que lleva a la vida, mi propósito es que sigán allí. Y si acaso se encuentran en el camino espacioso que lleva a la perdición, mi propósito será el de dirigirlos hacia el camino a la vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Cómo ser hijos de Dios====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando Jesús dice, &amp;quot; Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios&amp;quot;, no nos dice cómo podemos llegar a ser un hijo de Dios. Simplemente nos dice que los hijos de Dios son efectivamente pacificadores. Los que son pacificadores serán reconocidos en el juicio como hijos de Dios y se les lamará como lo que son y serán bienvenidos en la casa del Padre. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para saber cómo se llega a ser un hijo de Dios podemos ver, por ejemplo, Juan 1:12 y Gálatas 3:26. Juan 1:12 nos dice, “Mas a todos los que lo recibieron, a quienes creen en su nombre (Jesús), les dio potestad de ser hechos hijos de Dios&amp;quot;. Y Gálatas 3:26 dice, &amp;quot;Porque todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús&amp;quot;.  En otras palabras, nos convertimos en hijos de Dios al confiar en Cristo para obtener el perdón y para que Él sea nuestra esperanza. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Los hijos de Dios muestran el carácter del Padre====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo que Jesús declara en Mateo 5:9 es que las personas que se han convertido en hijos de Dios muestran el carácter de su Padre Celestial. Y sabemos que, a partir de las Escrituras, que su Padre Celestial es un &amp;quot;Dios de paz&amp;quot; (Romanos 16:20; 1 Tesalonicenses 5:23; Hebreos 13:20). Sabemos que el cielo es un mundo de paz (Lucas 19:38). Y, más que todo, sabemos que Dios hace la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados”(2 Corintios 5:19). Haciendo la paz mediante la sangre de su cruz (Colosenses 1:20). En otras palabras, aunque por naturaleza somos rebeldes a Dios y hemos cometido traición y merecemos ser juzgados en corte marcial con la pena de muerte eterna; no obstante, Dios sacrificó a su propio Hijo y declaró una amnistía completa y libre para todo aquel que renuncia a sus armas de independencia y que regrese a la fe.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dios es un Dios que ama la paz, y que hace la paz. La historia completa de redención, que culmina en la muerte y resurrección de Jesús, es la estrategia de Dios para dar lugar a una paz justa y duradera entre Él y el hombre rebelde, y luego entre un hombre y otro. Por esta razón, los hijos de Dios también son así. Ellos muestran el carácter de su Padre. Ellos aman lo que Él ama. Ellos buscan lo que Él busca. Se distinguen por la manera en que están dispuestos a sacrificar por la paz del modo en que Dios lo hizo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por medio de la obra soberana de la gracia de Dios, nacen de nuevo los seres humanos rebeldes, y abandonan la rebeldía para volverse hacia la fe, y se convierten en hijos de Dios.  Se nos da una naturaleza nueva, a la semejanza de nuestro Padre celestial (1 Juan 3:9). Si Él hace la paz, entonces sus hijos, quienes poseen Su naturalez, igualmente buscarán hacer la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====El Espíritu de Dios es el Espíritu de Paz====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
O dicho de otro modo, como lo declara Pablo en Gálatas 4:6, &amp;quot;Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: «¡Abba, Padre!»&amp;quot;. Y por lo tanto, como dice en Romanos 8:14, &amp;quot;Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, son hijos de Dios&amp;quot;. Y ser guiado por el Espíritu siempre incluye rendir el fruto del Espíritu. ¡Y el fruto del Espíritu es la paz! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces se puede ver por qué tiene que ser así, que los hijos de Dios tienen que ser pacificadores. Es por medio del Espíritu de Dios que somos hechos hijos de Dios, y el Espíritu de Dios es el Espíritu de paz. Si no somos pacificadores, entonces no tenemos el Espíritu de Cristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cabe mencionar que no nos podemos ganar o merecer el privilegio de ser llamados hijos de Dios. Debemos nuestro nuevo nacimiento a la gracia soberana de Dios (Juan 1:13). Debemos los impulsos de la fe a nuestro nacimiento nuevo (1 Juan 5:1). Recibimos el Espíritu Santo al ejercer esta fe (Gálatas 3:2). El fruto del Espíritu es la paz (Gálatas 5:22). Y los que dan el fruto de la paz son los hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nuestra salvación entera, desde el principio hasta el final, es completamente por gracia—y en esa gracia se basan nuestra esperanza, nuestro gozo, y nuestra libertad. Pero nuestra salvación final no es incondicional, porque tenemos que ser pacificadores -  y aquí es donde se muestran la sinceridad y la gran seriedad con las que debemos tratar estas bienaventuranzas, y buscar la gracia de Dios en la vida cotidiana . &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora, veamos . . . &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====¿Qué quiere decir ser un pacificador?====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La promesa de ser hijo en la segunda cláusula de Mateo 5:9 nos dirige a Mateo 5:43–45 como elemento principal en la comprensión de este concepto. Ambas citas nos indican cómo mostramos que somos hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Oísteis que fue dicho: &amp;quot;Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo&amp;quot;. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os odian y orad por los que os ultrajan y os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos y llover sobre justos e injustos. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Observen el versículo 45, &amp;quot; . . . para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos&amp;quot;. La idea es la misma a la de Mateo 5:9. El versículo 9 nos dice que tenemos que ser pacificadores para ser llamados hijos de Dios. En 45 tenemos que amar a nuestros enemigos y orar por los que nos persiguen si somos hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que probablemente la idea de Jesús sobre ser pacificador se refiera a todas las obras de amor con las que intentamos eliminar la enemistad entre nosotros y otras personas. Si queremos ver esto con especificidad, Él nos da dos ejemplos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Dos Ejemplos'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo primero que menciona es la oración (versículo 44): Orad por los que os presiguen. ¿Orar qué? Se nos indica en el próximo capítulo. En Mateo 6:9–10 Jesús nos dice, &amp;quot;Vosotros, pues, oraréis así&amp;quot;. Oren para que tanto ustedes como sus enemigos santifiquen el nombre de Dios. Oren para que el reino de Dios sea reconocido en la vida de ustedes y en la de sus enemigos. Oren para que todos hagan la voluntad de Dios así como la hacen los ángeles de Dios en los cielos.  En otras palabras, se debe orar por la conversión y la santificación. El fundamento de la paz es la pureza. Oren por la pureza de ustedes y de sus enemigos para que pueda existir la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Luego en Mateo 5:47 Jesús nos da otro ejemplo específico del amor de pacificador: &amp;quot;Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles&amp;quot;? En otras palabras, si existe una ruptura en una de sus relaciones, o si alguien se opone a ustedes, no deben guardar ese resentimiento. No fomenten la hostilidad tratando de evadir o haciendo caso omiso de la persona adversa. Todos sabemos que salirse del camino para no tener que saludar a la persona adversa es lo más natural. Pero ese no es el impulso del Espíritu de Dios que hizo la paz sacrificando a Su Hijo para darnos la reconciliación con Él y entre nosotros.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La pacificación intenta establecer enlaces con los demás. Intenta eliminar la hostilidad. Busca la reconciliación. Busca la armonía. Y trata de mostrar lo que pudiere ser la única cortesía que tal vez toleraría un enemigo, es decir, un saludo. El pacificador mira al enemigo de frente y saluda, &amp;quot;Buenos días, Juan.&amp;quot; Y lo dice con el anhelo de paz en su corazón, no con una cortesía falsa que enmascara su coraje. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''No es lo mismo que establecer la paz'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que oramos y tomamos todas las iniciativas prácticas para la pacificación comenzando con algo tan sencillo como un saludo. Pero no siempre lo logramos. Quiero que quede claro que la pacificación no es lo mismo que establecer la paz. Un pacificador anhela la paz y trabaja y se sacrifica por ella, pero no siempre se logra establecer la paz. &lt;br /&gt;
Es muy importante considerar Romanos 12:18 sobre este punto. Allí Pablo escribe, &amp;quot;Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres&amp;quot;. Esa es la meta de un pacificador: &amp;quot;Si es posible, en cuanto dependa de vosotros . . . &amp;quot;. No permitan que la ruptura sea culpa de ustedes.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Una pregunta difícil: Paz o Verdad?''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero esto plantea una cuestión difícil: ¿Es nuestra la culpa cuando se asume una posición que causa la división? Si hemos alejado a alguien y causado su ira al hacer o decir lo correcto, ¿acaso hemos dejado de ser pacificadores? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No necesariamente. Pablo nos dice, &amp;quot;Si es posible . . . estad en paz&amp;quot;. Con esto él concede que habrá momentos en los que la defensa de la verdad hará que la paz sea imposible. Por ejemplo, él escribió en primera de corintios (en 11:18–19), &amp;quot;En primer lugar, cuando os reunís como iglesia, oigo que hay entre vosotros divisiones; y en parte lo creo. Es preciso que entre vosotros haya divisiones, para que se pongan de manifiesto entre vosotros los que son aprobados&amp;quot;. Él no hubiera escrito esto si los cristianos verdaderos debieron de haber puesto la verdad en tela de juicio con tal de evitar la división a todo costo. Fue precisamente porque algunos cristianos fueron genuinos y genuinamente pacificadores, que se produjeron algunas divisiones. (Ver también 1 Corintios 7:15.) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Jesús dice en Mateo 10:34-36 &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;No penséis que he venido a traer paz a la tierra; no he venido a traer paz, sino espada. porque he venido a poner en enemistad al hombre contra su padre, a la hija contra su madre y a la nuera contra su suegra. Así que los enemigos del hombre serán los de su casa. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dicho de otro modo; tienen que amar la paz y trabajar por ella. Tienen que orar por sus enemigos y hacerles el bien y saludarlos; y desear fervientemente que sean eliminadas las barreras entre ustedes y sus enemigos. Pero jamás deben abandonar su lealtad a Mí y a Mi palabra, no importa cuánta hostilidad ocasione esto en contra de ustedes. No son culpables, ni están en el error, si la vida de obediencia y el mensaje de amor y de verdad ocasionan en algunos la hostilidad y en otros la aceptación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Purificar el fundamento de la paz'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Posiblemente sea esta advertencia la que Jesús quiere dar al declarar la siguiente bienaventuranza, &amp;quot;Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia&amp;quot;. En otra palabras, no se puede transigir en aquello que comprometa la justicia con tal de hacer la paz con los perseguidores. Cuando Jesús pronuncia una bendición sobre ustedes por padecer persecución por causa de la justicia, claramente subordina la meta de la paz a la meta de la justicia.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En Santiago 3:17 se lee &amp;quot; Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica&amp;quot;. Primero pura, luego pacífica, y no al revés. Este también es el orden que tenemos en las bienaventuranzas (en versículos 8 y 9): Primero, &amp;quot;Bienaventurados los de limpio corazón&amp;quot;, luego, &amp;quot;Bienaventurados los pacificadores&amp;quot;. La pureza asume prioridad sobre la paz. La pureza es la base de la paz bíblica. No se puede comprometer la pureza con el fin de obtener la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====¿Por que hacer hincapié en los alcances individuales? ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para terminar, quiero dirigirme a una o dos cuestiones que en la actualidad pudieran surgir en la mente de ciertas personas con un mensaje de este tipo. En vista de la situación mundial, ¿por qué se limita este mensaje a los alcances personales de la oración, del saludo y de la reconciliación individual?  ¿Acaso no son insignificantes estos asuntos personales en comparación con la posibilidad de una guerra nuclear, los presupuestos militares, las pláticas de armas en Génova, la segregación racial en Sudáfrica, las guerras civiles en Centroamérica, la opresión religiosa en Rumanía y en Rusia, o del terrorismo internacional? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Antes de contestar esa pregunta, hagamos otras: ¿Sabía Jesús que la mano de hierro del imperio romano caía duramente sobre la tierra reducida de los judíos sin su consentimiento? ¿Se enteró Jesús de la matanza que hizo Arquelao de los tres mil judíos durante una celebración de Pascua? ¿Sabía Él que los soldados romanos podían reclutar a cualquier judío para que cargara con el equipaje de ellos? ¿Sabía Él que Pilato hizo que sus soldados aporrearan a una muchedumbre de judíos cuando protestó porque él estaba robando de la tesorería del templo? ¿Sabía Él que Pilato había masacrado a judíos sobre los terrenos del templo y luego mezcló la sangre de los judíos con la sangre que ellos iban a ofrecer con los sacrificios? &lt;br /&gt;
Cuando Jesús habló de los enemigos, ¿por qué se limitó a la oración y a los saludos y a bendiciones y a obras individuales de generosidad y bondad? ¿Por qué no habló sobre cuestiones de humillación nacional, y de la opresión romana, de la corrupción política, y del militarismo sin freno de su época? ¿Acaso estaba totalmente desconectado de las polémicas de su actualidad? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Injusticias sociales como exigencias para un arrepentiento personal''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No, no estaba desconectado. Existe otra explicación de su forma de predicar. En Lucas 13:1–5 algunas personas confrontaron a Jesús con una de las atrocidades de Pilato. Respondió Él del modo siguiente: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;“En este mismo tiempo estaban allí algunos que le contaban acerca de los galileos cuya sangre Pilato había mezclado con los sacrificios de ellos. Respondiendo Jesús, les dijo:  ¿Pensáis que estos galileos, porque padecieron tales cosas, eran más pecadores que los demás galileos? Os digo: no, antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente&amp;quot;. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tomó una indignación social considerable de injusticia y la convirtió en una exigencia de arrepentimiento personal individual. &amp;quot;¡Antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente!&amp;quot; Siempre hizo eso. ¿Por qué lo hizo así? Porque para Jesús el destino eterno de un alma humana es un asunto de mucho más importancia que el destino temporal de una nación. &lt;br /&gt;
Si uno acude a Jesús para preguntarle que si es justo pagarle impuestos a Tiberias César, dará como respuesta un mandato personal dirigido directamente al corazón: &amp;quot; Dad, pues, a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios &amp;quot; (Mateo 22:15–21). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si alguno de ustedes va a Jesús para quejarse de la injusticia de su hermano que no quiere compartir la herencia, Él responderá con una advertencia que nos da de lleno en la conciencia, &amp;quot; Hombre, ¿quién me ha puesto sobre vosotros como juez o partidor? --Mirad, guardaos de toda avaricia, porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee&amp;quot;. (Luke 12:13–15)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''El asunto de verdadera importancia en el mundo de hoy''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora regresemos a la pregunta inicial. ¿Por qué tiene que hacer hincapié el mensaje de pacificación del sermon en el monte sobre las cuestiones individuales tales como la oración, el saludar y la reconciliación personal? ¿Acaso no son insignificantes estos asuntos personales en comparación con cuestiones de guerra nuclear, presupuestos militares, pláticas de armas en Génova, la segregación racial en Sudáfrica, las guerras civiles en Centroamérica, la opresión religiosa en Rumanía y en Rusia, o del terrorismo internacional?  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La respuesta es no, porque el punto de cada uno de estos asuntos personales en el sermon del monte es hacer que quede bastante claro que cada ser humano que pueda escuchar mi voz en este momento tiene que ser una criatura nueva si quiere tener vida eterna. Tienen que tener un corazón nuevo.  Sin un corazón misericordioso, limpio y pacificador no podrán ser llamados hijos de Dios en el día del juicio. Y ese es el asunto de verdadera importancia en el mundo de hoy.  ¿Realmente está limitado el Hijo del Hombre en su modo de ver al mundo? ¿Acaso creen que está desligado de los asuntos verdaderos de la vida porque considera que la salvación eterna del alma de cada uno de ustedes es un asunto de mayor importancia que el destino temporal de cualquier país sobre la tierra? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bienaventurados son ustedes los pacificadores que oran por sus enemigos y saludan a sus adversarios con amor y con sacrifio así como lo hizo su Padre celestial para otorgar la reconciliación de Dios con los hombres y entre ellos mismos, pues ustedes serán llamados hijos de Dios y heredarán la vida eterna en el reino de su Padre.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Alalith-04-13</name></author>	</entry>

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		<id>http://es.gospeltranslations.org/wiki/Bienaventurados_los_Pacificadores</id>
		<title>Bienaventurados los Pacificadores</title>
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				<updated>2018-09-23T00:26:13Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Alalith-04-13: /* El Grito de las Bienaventuranzas: ¡Recibe un Corazón Nuevo! */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{info|Blessed Are the Peacemakers}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;'''Mateo 5:9 '''&amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con cada bienaventuranza otra puntilla es clavada en un ataúd. Dentro del ataúd yace el cadáver de un falso entendimiento de la salvación. Este entendimiento falso dice que una persona puede ser salva sin que cambie. O dicho de otro modo, que una persona puede heredar la vida eterna aun cuando sus actitudes y comportamientos sean iguales a los de las personas incrédulas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====El Grito de las Bienaventuranzas: ¡Recibe un Corazón Nuevo! ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una tras otra las bienaventuranzas nos hablan que las bendiciones eternas van a ser dadas únicamente a los que se han convertido en criaturas nuevas. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los de puro corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si no obtenemos misericordia, recibiremos juicio. Si no vemos a Dios, no estamos en el cielo. Si no somos llamados hijos de Dios, estamos fuera de la familia. En otras palabras, estas son todas las descripciones de la salvación final. Y esto es únicamente prometido para los misericordiosos, los de corazón puro, y los pacificadores. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo tanto, las bienaventuranzas son como largas espinas que mantienen presionada la tapa del ataúd sobre la falsa enseñanza que dice que si crees en Jesús irás al cielo asi seas misericordioso o no, o puro de corazón o pacificador. De hecho, de principio a fin, el Sermón del Monte grita: &amp;quot;¡Consígue un corazón nuevo! ¡Conviértete en una persona nueva! ¡El río del juicio está en la puerta!&amp;quot; Recuerda las palabras del versículo 20: &amp;quot;A menos que tu justicia exceda a la de los escribas y fariseos, nunca entrarás en el reino de los cielos&amp;quot; (Mateo 5:20).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y al final del sermon, en el versículo 7:26 el Señor exclama sobre la muchedumbre, “Y todo el que oye estas palabras mías y no las pone en práctica, será semejante a un hombre insensato que edificó su casa sobre la arena; y cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y azotaron aquella casa; y cayó, y grande fue su destrucción” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En otras palabras, una vida de desobediencia a las bienaventuranzas y al sermón en el monte será condenada en el juicio sin importar las creencias que tengamos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====No Sugerencias Opcionales, ien el camino al cielo ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La semana pasada, sentí algo de culpabilidad porque probablemente no he tratado este aspecto de las bienaventuranzas con la actitud ferviente y la seriedad que se merece y que el cuidado que tengo para el bienestar eterno de ustedes no se ha mostrado tan genuino como debe ser. Sentí culpabilidad cuando leí un libro antiguo de Horatius Bonar dirigido a pastores y en el que él escribe: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Nuestras palabras se oyen débiles, siendo aun verídicas; las miradas poco atentas, incluso cuando nuestras palabras son importantes; y nuestro tono insinúa una apatía que tanto las palabras como las miradas intentan ocultar. (''Words to Winners of Souls'', p. 55) &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que lo quiero hacer esta mañana es que les quede perfectamente bien grabado en la memoria y sin lugar a dudas que lo que Jesús nos da en las bienaventuranzas no se trata de sugerencias opcionales y que éstas no forman una serie de sugerencias para hacer un mundo mejor. Todo lo contrario; porque Jesús nos da aquí una descripción del camino al Paraíso, y este sermon es un mensaje de Dios para animarnos a entrar en el camino y a seguir en ello para que en el juicio final podamos ser llamados hijos de Dios.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eso es precisamente lo que está en juego esta mañana. Si se encuentran en el camino angosto que lleva a la vida, mi propósito es que sigán allí. Y si acaso se encuentran en el camino espacioso que lleva a la perdición, mi propósito será el de dirigirlos hacia el camino a la vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Cómo ser hijos de Dios====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando Jesús dice, &amp;quot; Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios&amp;quot;, no nos dice cómo podemos llegar a ser un hijo de Dios. Simplemente nos dice que los hijos de Dios son efectivamente pacificadores. Los que son pacificadores serán reconocidos en el juicio como hijos de Dios y se les lamará como lo que son y serán bienvenidos en la casa del Padre. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para saber cómo se llega a ser un hijo de Dios podemos ver, por ejemplo, Juan 1:12 y Gálatas 3:26. Juan 1:12 nos dice, “Mas a todos los que lo recibieron, a quienes creen en su nombre (Jesús), les dio potestad de ser hechos hijos de Dios&amp;quot;. Y Gálatas 3:26 dice, &amp;quot;Porque todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús&amp;quot;.  En otras palabras, nos convertimos en hijos de Dios al confiar en Cristo para obtener el perdón y para que Él sea nuestra esperanza. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Los hijos de Dios muestran el carácter del Padre====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo que Jesús declara en Mateo 5:9 es que las personas que se han convertido en hijos de Dios muestran el carácter de su Padre Celestial. Y sabemos que, a partir de las Escrituras, que su Padre Celestial es un &amp;quot;Dios de paz&amp;quot; (Romanos 16:20; 1 Tesalonicenses 5:23; Hebreos 13:20). Sabemos que el cielo es un mundo de paz (Lucas 19:38). Y, más que todo, sabemos que Dios hace la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados”(2 Corintios 5:19). Haciendo la paz mediante la sangre de su cruz (Colosenses 1:20). En otras palabras, aunque por naturaleza somos rebeldes a Dios y hemos cometido traición y merecemos ser juzgados en corte marcial con la pena de muerte eterna; no obstante, Dios sacrificó a su propio Hijo y declaró una amnistía completa y libre para todo aquel que renuncia a sus armas de independencia y que regrese a la fe.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dios es un Dios que ama la paz, y que hace la paz. La historia completa de redención, que culmina en la muerte y resurrección de Jesús, es la estrategia de Dios para dar lugar a una paz justa y duradera entre Él y el hombre rebelde, y luego entre un hombre y otro. Por esta razón, los hijos de Dios también son así. Ellos muestran el carácter de su Padre. Ellos aman lo que Él ama. Ellos buscan lo que Él busca. Se distinguen por la manera en que están dispuestos a sacrificar por la paz del modo en que Dios lo hizo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por medio de la obra soberana de la gracia de Dios, nacen de nuevo los seres humanos rebeldes, y abandonan la rebeldía para volverse hacia la fe, y se convierten en hijos de Dios.  Se nos da una naturaleza nueva, a la semejanza de nuestro Padre celestial (1 Juan 3:9). Si Él hace la paz, entonces sus hijos, quienes poseen Su naturalez, igualmente buscarán hacer la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====El Espíritu de Dios es el Espíritu de Paz====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
O dicho de otro modo, como lo declara Pablo en Gálatas 4:6, &amp;quot;Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: «¡Abba, Padre!»&amp;quot;. Y por lo tanto, como dice en Romanos 8:14, &amp;quot;Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, son hijos de Dios&amp;quot;. Y ser guiado por el Espíritu siempre incluye rendir el fruto del Espíritu. ¡Y el fruto del Espíritu es la paz! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces se puede ver por qué tiene que ser así, que los hijos de Dios tienen que ser pacificadores. Es por medio del Espíritu de Dios que somos hechos hijos de Dios, y el Espíritu de Dios es el Espíritu de paz. Si no somos pacificadores, entonces no tenemos el Espíritu de Cristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cabe mencionar que no nos podemos ganar o merecer el privilegio de ser llamados hijos de Dios. Debemos nuestro nuevo nacimiento a la gracia soberana de Dios (Juan 1:13). Debemos los impulsos de la fe a nuestro nacimiento nuevo (1 Juan 5:1). Recibimos el Espíritu Santo al ejercer esta fe (Gálatas 3:2). El fruto del Espíritu es la paz (Gálatas 5:22). Y los que dan el fruto de la paz son los hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nuestra salvación entera, desde el principio hasta el final, es completamente por gracia—y en esa gracia se basan nuestra esperanza, nuestro gozo, y nuestra libertad. Pero nuestra salvación final no es incondicional, porque tenemos que ser pacificadores -  y aquí es donde se muestran la sinceridad y la gran seriedad con las que debemos tratar estas bienaventuranzas, y buscar la gracia de Dios en la vida cotidiana . &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora, veamos . . . &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====¿Qué quiere decir ser un pacificador?====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La promesa de ser hijo en la segunda cláusula de Mateo 5:9 nos dirige a Mateo 5:43–45 como elemento principal en la comprensión de este concepto. Ambas citas nos indican cómo mostramos que somos hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Oísteis que fue dicho: &amp;quot;Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo&amp;quot;. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os odian y orad por los que os ultrajan y os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos y llover sobre justos e injustos. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Observen el versículo 45, &amp;quot; . . . para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos&amp;quot;. La idea es la misma a la de Mateo 5:9. El versículo 9 nos dice que tenemos que ser pacificadores para ser llamados hijos de Dios. En 45 tenemos que amar a nuestros enemigos y orar por los que nos persiguen si somos hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que probablemente la idea de Jesús sobre ser pacificador se refiera a todas las obras de amor con las que intentamos eliminar la enemistad entre nosotros y otras personas. Si queremos ver esto con especificidad, Él nos da dos ejemplos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Dos Ejemplos'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo primero que menciona es la oración (versículo 44): Orad por los que os presiguen. ¿Orar qué? Se nos indica en el próximo capítulo. En Mateo 6:9–10 Jesús nos dice, &amp;quot;Vosotros, pues, oraréis así&amp;quot;. Oren para que tanto ustedes como sus enemigos santifiquen el nombre de Dios. Oren para que el reino de Dios sea reconocido en la vida de ustedes y en la de sus enemigos. Oren para que todos hagan la voluntad de Dios así como la hacen los ángeles de Dios en los cielos.  En otras palabras, se debe orar por la conversión y la santificación. El fundamento de la paz es la pureza. Oren por la pureza de ustedes y de sus enemigos para que pueda existir la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Luego en Mateo 5:47 Jesús nos da otro ejemplo específico del amor de pacificador: &amp;quot;Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles&amp;quot;? En otras palabras, si existe una ruptura en una de sus relaciones, o si alguien se opone a ustedes, no deben guardar ese resentimiento. No fomenten la hostilidad tratando de evadir o haciendo caso omiso de la persona adversa. Todos sabemos que salirse del camino para no tener que saludar a la persona adversa es lo más natural. Pero ese no es el impulso del Espíritu de Dios que hizo la paz sacrificando a Su Hijo para darnos la reconciliación con Él y entre nosotros.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La pacificación intenta establecer enlaces con los demás. Intenta eliminar la hostilidad. Busca la reconciliación. Busca la armonía. Y trata de mostrar lo que pudiere ser la única cortesía que tal vez toleraría un enemigo, es decir, un saludo. El pacificador mira al enemigo de frente y saluda, &amp;quot;Buenos días, Juan.&amp;quot; Y lo dice con el anhelo de paz en su corazón, no con una cortesía falsa que enmascara su coraje. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''No es lo mismo que establecer la paz'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que oramos y tomamos todas las iniciativas prácticas para la pacificación comenzando con algo tan sencillo como un saludo. Pero no siempre lo logramos. Quiero que quede claro que la pacificación no es lo mismo que establecer la paz. Un pacificador anhela la paz y trabaja y se sacrifica por ella, pero no siempre se logra establecer la paz. &lt;br /&gt;
Es muy importante considerar Romanos 12:18 sobre este punto. Allí Pablo escribe, &amp;quot;Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres&amp;quot;. Esa es la meta de un pacificador: &amp;quot;Si es posible, en cuanto dependa de vosotros . . . &amp;quot;. No permitan que la ruptura sea culpa de ustedes.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Una pregunta difícil: Paz o Verdad?''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero esto plantea una cuestión difícil: ¿Es nuestra la culpa cuando se asume una posición que causa la división? Si hemos alejado a alguien y causado su ira al hacer o decir lo correcto, ¿acaso hemos dejado de ser pacificadores? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No necesariamente. Pablo nos dice, &amp;quot;Si es posible . . . estad en paz&amp;quot;. Con esto él concede que habrá momentos en los que la defensa de la verdad hará que la paz sea imposible. Por ejemplo, él escribió en primera de corintios (en 11:18–19), &amp;quot;En primer lugar, cuando os reunís como iglesia, oigo que hay entre vosotros divisiones; y en parte lo creo. Es preciso que entre vosotros haya divisiones, para que se pongan de manifiesto entre vosotros los que son aprobados&amp;quot;. Él no hubiera escrito esto si los cristianos verdaderos debieron de haber puesto la verdad en tela de juicio con tal de evitar la división a todo costo. Fue precisamente porque algunos cristianos fueron genuinos y genuinamente pacificadores, que se produjeron algunas divisiones. (Ver también 1 Corintios 7:15.) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Jesús dice en Mateo 10:34-36 &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;No penséis que he venido a traer paz a la tierra; no he venido a traer paz, sino espada. porque he venido a poner en enemistad al hombre contra su padre, a la hija contra su madre y a la nuera contra su suegra. Así que los enemigos del hombre serán los de su casa. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dicho de otro modo; tienen que amar la paz y trabajar por ella. Tienen que orar por sus enemigos y hacerles el bien y saludarlos; y desear fervientemente que sean eliminadas las barreras entre ustedes y sus enemigos. Pero jamás deben abandonar su lealtad a Mí y a Mi palabra, no importa cuánta hostilidad ocasione esto en contra de ustedes. No son culpables, ni están en el error, si la vida de obediencia y el mensaje de amor y de verdad ocasionan en algunos la hostilidad y en otros la aceptación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Purificar el fundamento de la paz'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Posiblemente sea esta advertencia la que Jesús quiere dar al declarar la siguiente bienaventuranza, &amp;quot;Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia&amp;quot;. En otra palabras, no se puede transigir en aquello que comprometa la justicia con tal de hacer la paz con los perseguidores. Cuando Jesús pronuncia una bendición sobre ustedes por padecer persecución por causa de la justicia, claramente subordina la meta de la paz a la meta de la justicia.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En Santiago 3:17 se lee &amp;quot; Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica&amp;quot;. Primero pura, luego pacífica, y no al revés. Este también es el orden que tenemos en las bienaventuranzas (en versículos 8 y 9): Primero, &amp;quot;Bienaventurados los de limpio corazón&amp;quot;, luego, &amp;quot;Bienaventurados los pacificadores&amp;quot;. La pureza asume prioridad sobre la paz. La pureza es la base de la paz bíblica. No se puede comprometer la pureza con el fin de obtener la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====¿Por que hacer hincapié en los alcances individuales? ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para terminar, quiero dirigirme a una o dos cuestiones que en la actualidad pudieran surgir en la mente de ciertas personas con un mensaje de este tipo. En vista de la situación mundial, ¿por qué se limita este mensaje a los alcances personales de la oración, del saludo y de la reconciliación individual?  ¿Acaso no son insignificantes estos asuntos personales en comparación con la posibilidad de una guerra nuclear, los presupuestos militares, las pláticas de armas en Génova, la segregación racial en Sudáfrica, las guerras civiles en Centroamérica, la opresión religiosa en Rumanía y en Rusia, o del terrorismo internacional? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Antes de contestar esa pregunta, hagamos otras: ¿Sabía Jesús que la mano de hierro del imperio romano caía duramente sobre la tierra reducida de los judíos sin su consentimiento? ¿Se enteró Jesús de la matanza que hizo Arquelao de los tres mil judíos durante una celebración de Pascua? ¿Sabía Él que los soldados romanos podían reclutar a cualquier judío para que cargara con el equipaje de ellos? ¿Sabía Él que Pilato hizo que sus soldados aporrearan a una muchedumbre de judíos cuando protestó porque él estaba robando de la tesorería del templo? ¿Sabía Él que Pilato había masacrado a judíos sobre los terrenos del templo y luego mezcló la sangre de los judíos con la sangre que ellos iban a ofrecer con los sacrificios? &lt;br /&gt;
Cuando Jesús habló de los enemigos, ¿por qué se limitó a la oración y a los saludos y a bendiciones y a obras individuales de generosidad y bondad? ¿Por qué no habló sobre cuestiones de humillación nacional, y de la opresión romana, de la corrupción política, y del militarismo sin freno de su época? ¿Acaso estaba totalmente desconectado de las polémicas de su actualidad? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Injusticias sociales como exigencias para un arrepentiento personal''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No, no estaba desconectado. Existe otra explicación de su forma de predicar. En Lucas 13:1–5 algunas personas confrontaron a Jesús con una de las atrocidades de Pilato. Respondió Él del modo siguiente: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;“En este mismo tiempo estaban allí algunos que le contaban acerca de los galileos cuya sangre Pilato había mezclado con los sacrificios de ellos. Respondiendo Jesús, les dijo:  ¿Pensáis que estos galileos, porque padecieron tales cosas, eran más pecadores que los demás galileos? Os digo: no, antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente&amp;quot;. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tomó una indignación social considerable de injusticia y la convirtió en una exigencia de arrepentimiento personal individual. &amp;quot;¡Antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente!&amp;quot; Siempre hizo eso. ¿Por qué lo hizo así? Porque para Jesús el destino eterno de un alma humana es un asunto de mucho más importancia que el destino temporal de una nación. &lt;br /&gt;
Si uno acude a Jesús para preguntarle que si es justo pagarle impuestos a Tiberias César, dará como respuesta un mandato personal dirigido directamente al corazón: &amp;quot; Dad, pues, a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios &amp;quot; (Mateo 22:15–21). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si alguno de ustedes va a Jesús para quejarse de la injusticia de su hermano que no quiere compartir la herencia, Él responderá con una advertencia que nos da de lleno en la conciencia, &amp;quot; Hombre, ¿quién me ha puesto sobre vosotros como juez o partidor? --Mirad, guardaos de toda avaricia, porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee&amp;quot;. (Luke 12:13–15)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''El asunto de verdadera importancia en el mundo de hoy''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora regresemos a la pregunta inicial. ¿Por qué tiene que hacer hincapié el mensaje de pacificación del sermon en el monte sobre las cuestiones individuales tales como la oración, el saludar y la reconciliación personal? ¿Acaso no son insignificantes estos asuntos personales en comparación con cuestiones de guerra nuclear, presupuestos militares, pláticas de armas en Génova, la segregación racial en Sudáfrica, las guerras civiles en Centroamérica, la opresión religiosa en Rumanía y en Rusia, o del terrorismo internacional?  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La respuesta es no, porque el punto de cada uno de estos asuntos personales en el sermon del monte es hacer que quede bastante claro que cada ser humano que pueda escuchar mi voz en este momento tiene que ser una criatura nueva si quiere tener vida eterna. Tienen que tener un corazón nuevo.  Sin un corazón misericordioso, limpio y pacificador no podrán ser llamados hijos de Dios en el día del juicio. Y ese es el asunto de verdadera importancia en el mundo de hoy.  ¿Realmente está limitado el Hijo del Hombre en su modo de ver al mundo? ¿Acaso creen que está desligado de los asuntos verdaderos de la vida porque considera que la salvación eterna del alma de cada uno de ustedes es un asunto de mayor importancia que el destino temporal de cualquier país sobre la tierra? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bienaventurados son ustedes los pacificadores que oran por sus enemigos y saludan a sus adversarios con amor y con sacrifio así como lo hizo su Padre celestial para otorgar la reconciliación de Dios con los hombres y entre ellos mismos, pues ustedes serán llamados hijos de Dios y heredarán la vida eterna en el reino de su Padre.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Alalith-04-13</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://es.gospeltranslations.org/wiki/Bienaventurados_los_Pacificadores</id>
		<title>Bienaventurados los Pacificadores</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://es.gospeltranslations.org/wiki/Bienaventurados_los_Pacificadores"/>
				<updated>2018-09-23T00:25:27Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Alalith-04-13: /* El Grito de las Bienaventuranzas: ¡Recibe un Corazón Nuevo! */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{info|Blessed Are the Peacemakers}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;'''Mateo 5:9 '''&amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con cada bienaventuranza otra puntilla es clavada en un ataúd. Dentro del ataúd yace el cadáver de un falso entendimiento de la salvación. Este entendimiento falso dice que una persona puede ser salva sin que cambie. O dicho de otro modo, que una persona puede heredar la vida eterna aun cuando sus actitudes y comportamientos sean iguales a los de las personas incrédulas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====El Grito de las Bienaventuranzas: ¡Recibe un Corazón Nuevo! ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una tras otra las bienaventuranzas nos hablan que las bendiciones eternas van a ser dadas únicamente a los que se han convertido en criaturas nuevas. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si no obtenemos misericordia, recibiremos juicio. Si no vemos a Dios, no estamos en el cielo. Si no somos llamados hijos de Dios, estamos fuera de la familia. En otras palabras, estas son todas las descripciones de la salvación final. Y esto es únicamente prometido para los misericordiosos, los de corazón limpio, y los pacificadores. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo tanto, las bienaventuranzas son como largas espinas que mantienen presionada la tapa del ataúd sobre la falsa enseñanza que dice que si crees en Jesús irás al cielo asi seas misericordioso o no, o puro de corazón o pacificador. De hecho, de principio a fin, el Sermón del Monte grita: &amp;quot;¡Consígue un corazón nuevo! ¡Conviértete en una persona nueva! ¡El río del juicio está en la puerta!&amp;quot; Recuerda las palabras del versículo 20: &amp;quot;A menos que tu justicia exceda a la de los escribas y fariseos, nunca entrarás en el reino de los cielos&amp;quot; (Mateo 5:20).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y al final del sermon, en el versículo 7:26 el Señor exclama sobre la muchedumbre, “Y todo el que oye estas palabras mías y no las pone en práctica, será semejante a un hombre insensato que edificó su casa sobre la arena; y cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y azotaron aquella casa; y cayó, y grande fue su destrucción” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En otras palabras, una vida de desobediencia a las bienaventuranzas y al sermón en el monte será condenada en el juicio sin importar las creencias que tengamos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====No Sugerencias Opcionales, ien el camino al cielo ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La semana pasada, sentí algo de culpabilidad porque probablemente no he tratado este aspecto de las bienaventuranzas con la actitud ferviente y la seriedad que se merece y que el cuidado que tengo para el bienestar eterno de ustedes no se ha mostrado tan genuino como debe ser. Sentí culpabilidad cuando leí un libro antiguo de Horatius Bonar dirigido a pastores y en el que él escribe: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Nuestras palabras se oyen débiles, siendo aun verídicas; las miradas poco atentas, incluso cuando nuestras palabras son importantes; y nuestro tono insinúa una apatía que tanto las palabras como las miradas intentan ocultar. (''Words to Winners of Souls'', p. 55) &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que lo quiero hacer esta mañana es que les quede perfectamente bien grabado en la memoria y sin lugar a dudas que lo que Jesús nos da en las bienaventuranzas no se trata de sugerencias opcionales y que éstas no forman una serie de sugerencias para hacer un mundo mejor. Todo lo contrario; porque Jesús nos da aquí una descripción del camino al Paraíso, y este sermon es un mensaje de Dios para animarnos a entrar en el camino y a seguir en ello para que en el juicio final podamos ser llamados hijos de Dios.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eso es precisamente lo que está en juego esta mañana. Si se encuentran en el camino angosto que lleva a la vida, mi propósito es que sigán allí. Y si acaso se encuentran en el camino espacioso que lleva a la perdición, mi propósito será el de dirigirlos hacia el camino a la vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Cómo ser hijos de Dios====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando Jesús dice, &amp;quot; Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios&amp;quot;, no nos dice cómo podemos llegar a ser un hijo de Dios. Simplemente nos dice que los hijos de Dios son efectivamente pacificadores. Los que son pacificadores serán reconocidos en el juicio como hijos de Dios y se les lamará como lo que son y serán bienvenidos en la casa del Padre. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para saber cómo se llega a ser un hijo de Dios podemos ver, por ejemplo, Juan 1:12 y Gálatas 3:26. Juan 1:12 nos dice, “Mas a todos los que lo recibieron, a quienes creen en su nombre (Jesús), les dio potestad de ser hechos hijos de Dios&amp;quot;. Y Gálatas 3:26 dice, &amp;quot;Porque todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús&amp;quot;.  En otras palabras, nos convertimos en hijos de Dios al confiar en Cristo para obtener el perdón y para que Él sea nuestra esperanza. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Los hijos de Dios muestran el carácter del Padre====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo que Jesús declara en Mateo 5:9 es que las personas que se han convertido en hijos de Dios muestran el carácter de su Padre Celestial. Y sabemos que, a partir de las Escrituras, que su Padre Celestial es un &amp;quot;Dios de paz&amp;quot; (Romanos 16:20; 1 Tesalonicenses 5:23; Hebreos 13:20). Sabemos que el cielo es un mundo de paz (Lucas 19:38). Y, más que todo, sabemos que Dios hace la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados”(2 Corintios 5:19). Haciendo la paz mediante la sangre de su cruz (Colosenses 1:20). En otras palabras, aunque por naturaleza somos rebeldes a Dios y hemos cometido traición y merecemos ser juzgados en corte marcial con la pena de muerte eterna; no obstante, Dios sacrificó a su propio Hijo y declaró una amnistía completa y libre para todo aquel que renuncia a sus armas de independencia y que regrese a la fe.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dios es un Dios que ama la paz, y que hace la paz. La historia completa de redención, que culmina en la muerte y resurrección de Jesús, es la estrategia de Dios para dar lugar a una paz justa y duradera entre Él y el hombre rebelde, y luego entre un hombre y otro. Por esta razón, los hijos de Dios también son así. Ellos muestran el carácter de su Padre. Ellos aman lo que Él ama. Ellos buscan lo que Él busca. Se distinguen por la manera en que están dispuestos a sacrificar por la paz del modo en que Dios lo hizo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por medio de la obra soberana de la gracia de Dios, nacen de nuevo los seres humanos rebeldes, y abandonan la rebeldía para volverse hacia la fe, y se convierten en hijos de Dios.  Se nos da una naturaleza nueva, a la semejanza de nuestro Padre celestial (1 Juan 3:9). Si Él hace la paz, entonces sus hijos, quienes poseen Su naturalez, igualmente buscarán hacer la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====El Espíritu de Dios es el Espíritu de Paz====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
O dicho de otro modo, como lo declara Pablo en Gálatas 4:6, &amp;quot;Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: «¡Abba, Padre!»&amp;quot;. Y por lo tanto, como dice en Romanos 8:14, &amp;quot;Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, son hijos de Dios&amp;quot;. Y ser guiado por el Espíritu siempre incluye rendir el fruto del Espíritu. ¡Y el fruto del Espíritu es la paz! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces se puede ver por qué tiene que ser así, que los hijos de Dios tienen que ser pacificadores. Es por medio del Espíritu de Dios que somos hechos hijos de Dios, y el Espíritu de Dios es el Espíritu de paz. Si no somos pacificadores, entonces no tenemos el Espíritu de Cristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cabe mencionar que no nos podemos ganar o merecer el privilegio de ser llamados hijos de Dios. Debemos nuestro nuevo nacimiento a la gracia soberana de Dios (Juan 1:13). Debemos los impulsos de la fe a nuestro nacimiento nuevo (1 Juan 5:1). Recibimos el Espíritu Santo al ejercer esta fe (Gálatas 3:2). El fruto del Espíritu es la paz (Gálatas 5:22). Y los que dan el fruto de la paz son los hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nuestra salvación entera, desde el principio hasta el final, es completamente por gracia—y en esa gracia se basan nuestra esperanza, nuestro gozo, y nuestra libertad. Pero nuestra salvación final no es incondicional, porque tenemos que ser pacificadores -  y aquí es donde se muestran la sinceridad y la gran seriedad con las que debemos tratar estas bienaventuranzas, y buscar la gracia de Dios en la vida cotidiana . &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora, veamos . . . &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====¿Qué quiere decir ser un pacificador?====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La promesa de ser hijo en la segunda cláusula de Mateo 5:9 nos dirige a Mateo 5:43–45 como elemento principal en la comprensión de este concepto. Ambas citas nos indican cómo mostramos que somos hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Oísteis que fue dicho: &amp;quot;Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo&amp;quot;. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os odian y orad por los que os ultrajan y os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos y llover sobre justos e injustos. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Observen el versículo 45, &amp;quot; . . . para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos&amp;quot;. La idea es la misma a la de Mateo 5:9. El versículo 9 nos dice que tenemos que ser pacificadores para ser llamados hijos de Dios. En 45 tenemos que amar a nuestros enemigos y orar por los que nos persiguen si somos hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que probablemente la idea de Jesús sobre ser pacificador se refiera a todas las obras de amor con las que intentamos eliminar la enemistad entre nosotros y otras personas. Si queremos ver esto con especificidad, Él nos da dos ejemplos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Dos Ejemplos'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo primero que menciona es la oración (versículo 44): Orad por los que os presiguen. ¿Orar qué? Se nos indica en el próximo capítulo. En Mateo 6:9–10 Jesús nos dice, &amp;quot;Vosotros, pues, oraréis así&amp;quot;. Oren para que tanto ustedes como sus enemigos santifiquen el nombre de Dios. Oren para que el reino de Dios sea reconocido en la vida de ustedes y en la de sus enemigos. Oren para que todos hagan la voluntad de Dios así como la hacen los ángeles de Dios en los cielos.  En otras palabras, se debe orar por la conversión y la santificación. El fundamento de la paz es la pureza. Oren por la pureza de ustedes y de sus enemigos para que pueda existir la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Luego en Mateo 5:47 Jesús nos da otro ejemplo específico del amor de pacificador: &amp;quot;Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles&amp;quot;? En otras palabras, si existe una ruptura en una de sus relaciones, o si alguien se opone a ustedes, no deben guardar ese resentimiento. No fomenten la hostilidad tratando de evadir o haciendo caso omiso de la persona adversa. Todos sabemos que salirse del camino para no tener que saludar a la persona adversa es lo más natural. Pero ese no es el impulso del Espíritu de Dios que hizo la paz sacrificando a Su Hijo para darnos la reconciliación con Él y entre nosotros.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La pacificación intenta establecer enlaces con los demás. Intenta eliminar la hostilidad. Busca la reconciliación. Busca la armonía. Y trata de mostrar lo que pudiere ser la única cortesía que tal vez toleraría un enemigo, es decir, un saludo. El pacificador mira al enemigo de frente y saluda, &amp;quot;Buenos días, Juan.&amp;quot; Y lo dice con el anhelo de paz en su corazón, no con una cortesía falsa que enmascara su coraje. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''No es lo mismo que establecer la paz'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que oramos y tomamos todas las iniciativas prácticas para la pacificación comenzando con algo tan sencillo como un saludo. Pero no siempre lo logramos. Quiero que quede claro que la pacificación no es lo mismo que establecer la paz. Un pacificador anhela la paz y trabaja y se sacrifica por ella, pero no siempre se logra establecer la paz. &lt;br /&gt;
Es muy importante considerar Romanos 12:18 sobre este punto. Allí Pablo escribe, &amp;quot;Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres&amp;quot;. Esa es la meta de un pacificador: &amp;quot;Si es posible, en cuanto dependa de vosotros . . . &amp;quot;. No permitan que la ruptura sea culpa de ustedes.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Una pregunta difícil: Paz o Verdad?''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero esto plantea una cuestión difícil: ¿Es nuestra la culpa cuando se asume una posición que causa la división? Si hemos alejado a alguien y causado su ira al hacer o decir lo correcto, ¿acaso hemos dejado de ser pacificadores? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No necesariamente. Pablo nos dice, &amp;quot;Si es posible . . . estad en paz&amp;quot;. Con esto él concede que habrá momentos en los que la defensa de la verdad hará que la paz sea imposible. Por ejemplo, él escribió en primera de corintios (en 11:18–19), &amp;quot;En primer lugar, cuando os reunís como iglesia, oigo que hay entre vosotros divisiones; y en parte lo creo. Es preciso que entre vosotros haya divisiones, para que se pongan de manifiesto entre vosotros los que son aprobados&amp;quot;. Él no hubiera escrito esto si los cristianos verdaderos debieron de haber puesto la verdad en tela de juicio con tal de evitar la división a todo costo. Fue precisamente porque algunos cristianos fueron genuinos y genuinamente pacificadores, que se produjeron algunas divisiones. (Ver también 1 Corintios 7:15.) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Jesús dice en Mateo 10:34-36 &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;No penséis que he venido a traer paz a la tierra; no he venido a traer paz, sino espada. porque he venido a poner en enemistad al hombre contra su padre, a la hija contra su madre y a la nuera contra su suegra. Así que los enemigos del hombre serán los de su casa. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dicho de otro modo; tienen que amar la paz y trabajar por ella. Tienen que orar por sus enemigos y hacerles el bien y saludarlos; y desear fervientemente que sean eliminadas las barreras entre ustedes y sus enemigos. Pero jamás deben abandonar su lealtad a Mí y a Mi palabra, no importa cuánta hostilidad ocasione esto en contra de ustedes. No son culpables, ni están en el error, si la vida de obediencia y el mensaje de amor y de verdad ocasionan en algunos la hostilidad y en otros la aceptación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Purificar el fundamento de la paz'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Posiblemente sea esta advertencia la que Jesús quiere dar al declarar la siguiente bienaventuranza, &amp;quot;Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia&amp;quot;. En otra palabras, no se puede transigir en aquello que comprometa la justicia con tal de hacer la paz con los perseguidores. Cuando Jesús pronuncia una bendición sobre ustedes por padecer persecución por causa de la justicia, claramente subordina la meta de la paz a la meta de la justicia.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En Santiago 3:17 se lee &amp;quot; Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica&amp;quot;. Primero pura, luego pacífica, y no al revés. Este también es el orden que tenemos en las bienaventuranzas (en versículos 8 y 9): Primero, &amp;quot;Bienaventurados los de limpio corazón&amp;quot;, luego, &amp;quot;Bienaventurados los pacificadores&amp;quot;. La pureza asume prioridad sobre la paz. La pureza es la base de la paz bíblica. No se puede comprometer la pureza con el fin de obtener la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====¿Por que hacer hincapié en los alcances individuales? ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para terminar, quiero dirigirme a una o dos cuestiones que en la actualidad pudieran surgir en la mente de ciertas personas con un mensaje de este tipo. En vista de la situación mundial, ¿por qué se limita este mensaje a los alcances personales de la oración, del saludo y de la reconciliación individual?  ¿Acaso no son insignificantes estos asuntos personales en comparación con la posibilidad de una guerra nuclear, los presupuestos militares, las pláticas de armas en Génova, la segregación racial en Sudáfrica, las guerras civiles en Centroamérica, la opresión religiosa en Rumanía y en Rusia, o del terrorismo internacional? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Antes de contestar esa pregunta, hagamos otras: ¿Sabía Jesús que la mano de hierro del imperio romano caía duramente sobre la tierra reducida de los judíos sin su consentimiento? ¿Se enteró Jesús de la matanza que hizo Arquelao de los tres mil judíos durante una celebración de Pascua? ¿Sabía Él que los soldados romanos podían reclutar a cualquier judío para que cargara con el equipaje de ellos? ¿Sabía Él que Pilato hizo que sus soldados aporrearan a una muchedumbre de judíos cuando protestó porque él estaba robando de la tesorería del templo? ¿Sabía Él que Pilato había masacrado a judíos sobre los terrenos del templo y luego mezcló la sangre de los judíos con la sangre que ellos iban a ofrecer con los sacrificios? &lt;br /&gt;
Cuando Jesús habló de los enemigos, ¿por qué se limitó a la oración y a los saludos y a bendiciones y a obras individuales de generosidad y bondad? ¿Por qué no habló sobre cuestiones de humillación nacional, y de la opresión romana, de la corrupción política, y del militarismo sin freno de su época? ¿Acaso estaba totalmente desconectado de las polémicas de su actualidad? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Injusticias sociales como exigencias para un arrepentiento personal''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No, no estaba desconectado. Existe otra explicación de su forma de predicar. En Lucas 13:1–5 algunas personas confrontaron a Jesús con una de las atrocidades de Pilato. Respondió Él del modo siguiente: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;“En este mismo tiempo estaban allí algunos que le contaban acerca de los galileos cuya sangre Pilato había mezclado con los sacrificios de ellos. Respondiendo Jesús, les dijo:  ¿Pensáis que estos galileos, porque padecieron tales cosas, eran más pecadores que los demás galileos? Os digo: no, antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente&amp;quot;. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tomó una indignación social considerable de injusticia y la convirtió en una exigencia de arrepentimiento personal individual. &amp;quot;¡Antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente!&amp;quot; Siempre hizo eso. ¿Por qué lo hizo así? Porque para Jesús el destino eterno de un alma humana es un asunto de mucho más importancia que el destino temporal de una nación. &lt;br /&gt;
Si uno acude a Jesús para preguntarle que si es justo pagarle impuestos a Tiberias César, dará como respuesta un mandato personal dirigido directamente al corazón: &amp;quot; Dad, pues, a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios &amp;quot; (Mateo 22:15–21). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si alguno de ustedes va a Jesús para quejarse de la injusticia de su hermano que no quiere compartir la herencia, Él responderá con una advertencia que nos da de lleno en la conciencia, &amp;quot; Hombre, ¿quién me ha puesto sobre vosotros como juez o partidor? --Mirad, guardaos de toda avaricia, porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee&amp;quot;. (Luke 12:13–15)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''El asunto de verdadera importancia en el mundo de hoy''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora regresemos a la pregunta inicial. ¿Por qué tiene que hacer hincapié el mensaje de pacificación del sermon en el monte sobre las cuestiones individuales tales como la oración, el saludar y la reconciliación personal? ¿Acaso no son insignificantes estos asuntos personales en comparación con cuestiones de guerra nuclear, presupuestos militares, pláticas de armas en Génova, la segregación racial en Sudáfrica, las guerras civiles en Centroamérica, la opresión religiosa en Rumanía y en Rusia, o del terrorismo internacional?  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La respuesta es no, porque el punto de cada uno de estos asuntos personales en el sermon del monte es hacer que quede bastante claro que cada ser humano que pueda escuchar mi voz en este momento tiene que ser una criatura nueva si quiere tener vida eterna. Tienen que tener un corazón nuevo.  Sin un corazón misericordioso, limpio y pacificador no podrán ser llamados hijos de Dios en el día del juicio. Y ese es el asunto de verdadera importancia en el mundo de hoy.  ¿Realmente está limitado el Hijo del Hombre en su modo de ver al mundo? ¿Acaso creen que está desligado de los asuntos verdaderos de la vida porque considera que la salvación eterna del alma de cada uno de ustedes es un asunto de mayor importancia que el destino temporal de cualquier país sobre la tierra? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bienaventurados son ustedes los pacificadores que oran por sus enemigos y saludan a sus adversarios con amor y con sacrifio así como lo hizo su Padre celestial para otorgar la reconciliación de Dios con los hombres y entre ellos mismos, pues ustedes serán llamados hijos de Dios y heredarán la vida eterna en el reino de su Padre.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Alalith-04-13</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://es.gospeltranslations.org/wiki/Bienaventurados_los_Pacificadores</id>
		<title>Bienaventurados los Pacificadores</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://es.gospeltranslations.org/wiki/Bienaventurados_los_Pacificadores"/>
				<updated>2018-09-23T00:11:50Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Alalith-04-13: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{info|Blessed Are the Peacemakers}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;'''Mateo 5:9 '''&amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con cada bienaventuranza otra puntilla es clavada en un ataúd. Dentro del ataúd yace el cadáver de un falso entendimiento de la salvación. Este entendimiento falso dice que una persona puede ser salva sin que cambie. O dicho de otro modo, que una persona puede heredar la vida eterna aun cuando sus actitudes y comportamientos sean iguales a los de las personas incrédulas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====El Grito de las Bienaventuranzas: ¡Recibe un Corazón Nuevo! ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una tras otra las bienaventuranzas nos hablan que las bendiciones eternas van a ser dadas únicamente a los que se han convertido en criaturas nuevas. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si no obtenemos misericordia, recibiremos juicio. Si no vemos a Dios, no estamos en el cielo. Si no somos llamados hijos de Dios, estamos fuera de la familia. En otras palabras, estas descripciones de la salvación final. Y esto es únicamente prometido para los misericordiosos, los de corazón limpio, y los pacificadores. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo tanto, las bienaventuranzas son como largas espinas que mantienen presionada la tapa del ataúd sobre la falsa enseñanza que dice que si crees en Jesús irás al cielo asi seas misericordioso o no, o puro de corazón o pacificador. De hecho, de principio a fin, el Sermón del Monte grita: &amp;quot;¡Consígue un corazón nuevo! ¡Conviértete en una persona nueva! ¡El río del juicio está en la puerta!&amp;quot; Recuerda las palabras del versículo 20: &amp;quot;A menos que tu justicia exceda a la de los escribas y fariseos, nunca entrarás en el reino de los cielos&amp;quot; (Mateo 5:20).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y al final del sermon, en el versículo 7:26 el Señor exclama sobre la muchedumbre, “Y todo el que oye estas palabras mías y no las pone en práctica, será semejante a un hombre insensato que edificó su casa sobre la arena; y cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y azotaron aquella casa; y cayó, y grande fue su destrucción” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En otras palabras, una vida de desobediencia a las bienaventuranzas y al sermón en el monte será condenada en el juicio sin importar las creencias que tengamos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====No Sugerencias Opcionales, ien el camino al cielo ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La semana pasada, sentí algo de culpabilidad porque probablemente no he tratado este aspecto de las bienaventuranzas con la actitud ferviente y la seriedad que se merece y que el cuidado que tengo para el bienestar eterno de ustedes no se ha mostrado tan genuino como debe ser. Sentí culpabilidad cuando leí un libro antiguo de Horatius Bonar dirigido a pastores y en el que él escribe: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Nuestras palabras se oyen débiles, siendo aun verídicas; las miradas poco atentas, incluso cuando nuestras palabras son importantes; y nuestro tono insinúa una apatía que tanto las palabras como las miradas intentan ocultar. (''Words to Winners of Souls'', p. 55) &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que lo quiero hacer esta mañana es que les quede perfectamente bien grabado en la memoria y sin lugar a dudas que lo que Jesús nos da en las bienaventuranzas no se trata de sugerencias opcionales y que éstas no forman una serie de sugerencias para hacer un mundo mejor. Todo lo contrario; porque Jesús nos da aquí una descripción del camino al Paraíso, y este sermon es un mensaje de Dios para animarnos a entrar en el camino y a seguir en ello para que en el juicio final podamos ser llamados hijos de Dios.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eso es precisamente lo que está en juego esta mañana. Si se encuentran en el camino angosto que lleva a la vida, mi propósito es que sigán allí. Y si acaso se encuentran en el camino espacioso que lleva a la perdición, mi propósito será el de dirigirlos hacia el camino a la vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Cómo ser hijos de Dios====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando Jesús dice, &amp;quot; Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios&amp;quot;, no nos dice cómo podemos llegar a ser un hijo de Dios. Simplemente nos dice que los hijos de Dios son efectivamente pacificadores. Los que son pacificadores serán reconocidos en el juicio como hijos de Dios y se les lamará como lo que son y serán bienvenidos en la casa del Padre. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para saber cómo se llega a ser un hijo de Dios podemos ver, por ejemplo, Juan 1:12 y Gálatas 3:26. Juan 1:12 nos dice, “Mas a todos los que lo recibieron, a quienes creen en su nombre (Jesús), les dio potestad de ser hechos hijos de Dios&amp;quot;. Y Gálatas 3:26 dice, &amp;quot;Porque todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús&amp;quot;.  En otras palabras, nos convertimos en hijos de Dios al confiar en Cristo para obtener el perdón y para que Él sea nuestra esperanza. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Los hijos de Dios muestran el carácter del Padre====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo que Jesús declara en Mateo 5:9 es que las personas que se han convertido en hijos de Dios muestran el carácter de su Padre Celestial. Y sabemos que, a partir de las Escrituras, que su Padre Celestial es un &amp;quot;Dios de paz&amp;quot; (Romanos 16:20; 1 Tesalonicenses 5:23; Hebreos 13:20). Sabemos que el cielo es un mundo de paz (Lucas 19:38). Y, más que todo, sabemos que Dios hace la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados”(2 Corintios 5:19). Haciendo la paz mediante la sangre de su cruz (Colosenses 1:20). En otras palabras, aunque por naturaleza somos rebeldes a Dios y hemos cometido traición y merecemos ser juzgados en corte marcial con la pena de muerte eterna; no obstante, Dios sacrificó a su propio Hijo y declaró una amnistía completa y libre para todo aquel que renuncia a sus armas de independencia y que regrese a la fe.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dios es un Dios que ama la paz, y que hace la paz. La historia completa de redención, que culmina en la muerte y resurrección de Jesús, es la estrategia de Dios para dar lugar a una paz justa y duradera entre Él y el hombre rebelde, y luego entre un hombre y otro. Por esta razón, los hijos de Dios también son así. Ellos muestran el carácter de su Padre. Ellos aman lo que Él ama. Ellos buscan lo que Él busca. Se distinguen por la manera en que están dispuestos a sacrificar por la paz del modo en que Dios lo hizo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por medio de la obra soberana de la gracia de Dios, nacen de nuevo los seres humanos rebeldes, y abandonan la rebeldía para volverse hacia la fe, y se convierten en hijos de Dios.  Se nos da una naturaleza nueva, a la semejanza de nuestro Padre celestial (1 Juan 3:9). Si Él hace la paz, entonces sus hijos, quienes poseen Su naturalez, igualmente buscarán hacer la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====El Espíritu de Dios es el Espíritu de Paz====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
O dicho de otro modo, como lo declara Pablo en Gálatas 4:6, &amp;quot;Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: «¡Abba, Padre!»&amp;quot;. Y por lo tanto, como dice en Romanos 8:14, &amp;quot;Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, son hijos de Dios&amp;quot;. Y ser guiado por el Espíritu siempre incluye rendir el fruto del Espíritu. ¡Y el fruto del Espíritu es la paz! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces se puede ver por qué tiene que ser así, que los hijos de Dios tienen que ser pacificadores. Es por medio del Espíritu de Dios que somos hechos hijos de Dios, y el Espíritu de Dios es el Espíritu de paz. Si no somos pacificadores, entonces no tenemos el Espíritu de Cristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cabe mencionar que no nos podemos ganar o merecer el privilegio de ser llamados hijos de Dios. Debemos nuestro nuevo nacimiento a la gracia soberana de Dios (Juan 1:13). Debemos los impulsos de la fe a nuestro nacimiento nuevo (1 Juan 5:1). Recibimos el Espíritu Santo al ejercer esta fe (Gálatas 3:2). El fruto del Espíritu es la paz (Gálatas 5:22). Y los que dan el fruto de la paz son los hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nuestra salvación entera, desde el principio hasta el final, es completamente por gracia—y en esa gracia se basan nuestra esperanza, nuestro gozo, y nuestra libertad. Pero nuestra salvación final no es incondicional, porque tenemos que ser pacificadores -  y aquí es donde se muestran la sinceridad y la gran seriedad con las que debemos tratar estas bienaventuranzas, y buscar la gracia de Dios en la vida cotidiana . &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora, veamos . . . &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====¿Qué quiere decir ser un pacificador?====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La promesa de ser hijo en la segunda cláusula de Mateo 5:9 nos dirige a Mateo 5:43–45 como elemento principal en la comprensión de este concepto. Ambas citas nos indican cómo mostramos que somos hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Oísteis que fue dicho: &amp;quot;Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo&amp;quot;. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os odian y orad por los que os ultrajan y os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos y llover sobre justos e injustos. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Observen el versículo 45, &amp;quot; . . . para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos&amp;quot;. La idea es la misma a la de Mateo 5:9. El versículo 9 nos dice que tenemos que ser pacificadores para ser llamados hijos de Dios. En 45 tenemos que amar a nuestros enemigos y orar por los que nos persiguen si somos hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que probablemente la idea de Jesús sobre ser pacificador se refiera a todas las obras de amor con las que intentamos eliminar la enemistad entre nosotros y otras personas. Si queremos ver esto con especificidad, Él nos da dos ejemplos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Dos Ejemplos'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo primero que menciona es la oración (versículo 44): Orad por los que os presiguen. ¿Orar qué? Se nos indica en el próximo capítulo. En Mateo 6:9–10 Jesús nos dice, &amp;quot;Vosotros, pues, oraréis así&amp;quot;. Oren para que tanto ustedes como sus enemigos santifiquen el nombre de Dios. Oren para que el reino de Dios sea reconocido en la vida de ustedes y en la de sus enemigos. Oren para que todos hagan la voluntad de Dios así como la hacen los ángeles de Dios en los cielos.  En otras palabras, se debe orar por la conversión y la santificación. El fundamento de la paz es la pureza. Oren por la pureza de ustedes y de sus enemigos para que pueda existir la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Luego en Mateo 5:47 Jesús nos da otro ejemplo específico del amor de pacificador: &amp;quot;Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles&amp;quot;? En otras palabras, si existe una ruptura en una de sus relaciones, o si alguien se opone a ustedes, no deben guardar ese resentimiento. No fomenten la hostilidad tratando de evadir o haciendo caso omiso de la persona adversa. Todos sabemos que salirse del camino para no tener que saludar a la persona adversa es lo más natural. Pero ese no es el impulso del Espíritu de Dios que hizo la paz sacrificando a Su Hijo para darnos la reconciliación con Él y entre nosotros.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La pacificación intenta establecer enlaces con los demás. Intenta eliminar la hostilidad. Busca la reconciliación. Busca la armonía. Y trata de mostrar lo que pudiere ser la única cortesía que tal vez toleraría un enemigo, es decir, un saludo. El pacificador mira al enemigo de frente y saluda, &amp;quot;Buenos días, Juan.&amp;quot; Y lo dice con el anhelo de paz en su corazón, no con una cortesía falsa que enmascara su coraje. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''No es lo mismo que establecer la paz'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que oramos y tomamos todas las iniciativas prácticas para la pacificación comenzando con algo tan sencillo como un saludo. Pero no siempre lo logramos. Quiero que quede claro que la pacificación no es lo mismo que establecer la paz. Un pacificador anhela la paz y trabaja y se sacrifica por ella, pero no siempre se logra establecer la paz. &lt;br /&gt;
Es muy importante considerar Romanos 12:18 sobre este punto. Allí Pablo escribe, &amp;quot;Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres&amp;quot;. Esa es la meta de un pacificador: &amp;quot;Si es posible, en cuanto dependa de vosotros . . . &amp;quot;. No permitan que la ruptura sea culpa de ustedes.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Una pregunta difícil: Paz o Verdad?''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero esto plantea una cuestión difícil: ¿Es nuestra la culpa cuando se asume una posición que causa la división? Si hemos alejado a alguien y causado su ira al hacer o decir lo correcto, ¿acaso hemos dejado de ser pacificadores? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No necesariamente. Pablo nos dice, &amp;quot;Si es posible . . . estad en paz&amp;quot;. Con esto él concede que habrá momentos en los que la defensa de la verdad hará que la paz sea imposible. Por ejemplo, él escribió en primera de corintios (en 11:18–19), &amp;quot;En primer lugar, cuando os reunís como iglesia, oigo que hay entre vosotros divisiones; y en parte lo creo. Es preciso que entre vosotros haya divisiones, para que se pongan de manifiesto entre vosotros los que son aprobados&amp;quot;. Él no hubiera escrito esto si los cristianos verdaderos debieron de haber puesto la verdad en tela de juicio con tal de evitar la división a todo costo. Fue precisamente porque algunos cristianos fueron genuinos y genuinamente pacificadores, que se produjeron algunas divisiones. (Ver también 1 Corintios 7:15.) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Jesús dice en Mateo 10:34-36 &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;No penséis que he venido a traer paz a la tierra; no he venido a traer paz, sino espada. porque he venido a poner en enemistad al hombre contra su padre, a la hija contra su madre y a la nuera contra su suegra. Así que los enemigos del hombre serán los de su casa. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dicho de otro modo; tienen que amar la paz y trabajar por ella. Tienen que orar por sus enemigos y hacerles el bien y saludarlos; y desear fervientemente que sean eliminadas las barreras entre ustedes y sus enemigos. Pero jamás deben abandonar su lealtad a Mí y a Mi palabra, no importa cuánta hostilidad ocasione esto en contra de ustedes. No son culpables, ni están en el error, si la vida de obediencia y el mensaje de amor y de verdad ocasionan en algunos la hostilidad y en otros la aceptación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Purificar el fundamento de la paz'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Posiblemente sea esta advertencia la que Jesús quiere dar al declarar la siguiente bienaventuranza, &amp;quot;Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia&amp;quot;. En otra palabras, no se puede transigir en aquello que comprometa la justicia con tal de hacer la paz con los perseguidores. Cuando Jesús pronuncia una bendición sobre ustedes por padecer persecución por causa de la justicia, claramente subordina la meta de la paz a la meta de la justicia.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En Santiago 3:17 se lee &amp;quot; Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica&amp;quot;. Primero pura, luego pacífica, y no al revés. Este también es el orden que tenemos en las bienaventuranzas (en versículos 8 y 9): Primero, &amp;quot;Bienaventurados los de limpio corazón&amp;quot;, luego, &amp;quot;Bienaventurados los pacificadores&amp;quot;. La pureza asume prioridad sobre la paz. La pureza es la base de la paz bíblica. No se puede comprometer la pureza con el fin de obtener la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====¿Por que hacer hincapié en los alcances individuales? ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para terminar, quiero dirigirme a una o dos cuestiones que en la actualidad pudieran surgir en la mente de ciertas personas con un mensaje de este tipo. En vista de la situación mundial, ¿por qué se limita este mensaje a los alcances personales de la oración, del saludo y de la reconciliación individual?  ¿Acaso no son insignificantes estos asuntos personales en comparación con la posibilidad de una guerra nuclear, los presupuestos militares, las pláticas de armas en Génova, la segregación racial en Sudáfrica, las guerras civiles en Centroamérica, la opresión religiosa en Rumanía y en Rusia, o del terrorismo internacional? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Antes de contestar esa pregunta, hagamos otras: ¿Sabía Jesús que la mano de hierro del imperio romano caía duramente sobre la tierra reducida de los judíos sin su consentimiento? ¿Se enteró Jesús de la matanza que hizo Arquelao de los tres mil judíos durante una celebración de Pascua? ¿Sabía Él que los soldados romanos podían reclutar a cualquier judío para que cargara con el equipaje de ellos? ¿Sabía Él que Pilato hizo que sus soldados aporrearan a una muchedumbre de judíos cuando protestó porque él estaba robando de la tesorería del templo? ¿Sabía Él que Pilato había masacrado a judíos sobre los terrenos del templo y luego mezcló la sangre de los judíos con la sangre que ellos iban a ofrecer con los sacrificios? &lt;br /&gt;
Cuando Jesús habló de los enemigos, ¿por qué se limitó a la oración y a los saludos y a bendiciones y a obras individuales de generosidad y bondad? ¿Por qué no habló sobre cuestiones de humillación nacional, y de la opresión romana, de la corrupción política, y del militarismo sin freno de su época? ¿Acaso estaba totalmente desconectado de las polémicas de su actualidad? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Injusticias sociales como exigencias para un arrepentiento personal''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No, no estaba desconectado. Existe otra explicación de su forma de predicar. En Lucas 13:1–5 algunas personas confrontaron a Jesús con una de las atrocidades de Pilato. Respondió Él del modo siguiente: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;“En este mismo tiempo estaban allí algunos que le contaban acerca de los galileos cuya sangre Pilato había mezclado con los sacrificios de ellos. Respondiendo Jesús, les dijo:  ¿Pensáis que estos galileos, porque padecieron tales cosas, eran más pecadores que los demás galileos? Os digo: no, antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente&amp;quot;. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tomó una indignación social considerable de injusticia y la convirtió en una exigencia de arrepentimiento personal individual. &amp;quot;¡Antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente!&amp;quot; Siempre hizo eso. ¿Por qué lo hizo así? Porque para Jesús el destino eterno de un alma humana es un asunto de mucho más importancia que el destino temporal de una nación. &lt;br /&gt;
Si uno acude a Jesús para preguntarle que si es justo pagarle impuestos a Tiberias César, dará como respuesta un mandato personal dirigido directamente al corazón: &amp;quot; Dad, pues, a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios &amp;quot; (Mateo 22:15–21). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si alguno de ustedes va a Jesús para quejarse de la injusticia de su hermano que no quiere compartir la herencia, Él responderá con una advertencia que nos da de lleno en la conciencia, &amp;quot; Hombre, ¿quién me ha puesto sobre vosotros como juez o partidor? --Mirad, guardaos de toda avaricia, porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee&amp;quot;. (Luke 12:13–15)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''El asunto de verdadera importancia en el mundo de hoy''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora regresemos a la pregunta inicial. ¿Por qué tiene que hacer hincapié el mensaje de pacificación del sermon en el monte sobre las cuestiones individuales tales como la oración, el saludar y la reconciliación personal? ¿Acaso no son insignificantes estos asuntos personales en comparación con cuestiones de guerra nuclear, presupuestos militares, pláticas de armas en Génova, la segregación racial en Sudáfrica, las guerras civiles en Centroamérica, la opresión religiosa en Rumanía y en Rusia, o del terrorismo internacional?  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La respuesta es no, porque el punto de cada uno de estos asuntos personales en el sermon del monte es hacer que quede bastante claro que cada ser humano que pueda escuchar mi voz en este momento tiene que ser una criatura nueva si quiere tener vida eterna. Tienen que tener un corazón nuevo.  Sin un corazón misericordioso, limpio y pacificador no podrán ser llamados hijos de Dios en el día del juicio. Y ese es el asunto de verdadera importancia en el mundo de hoy.  ¿Realmente está limitado el Hijo del Hombre en su modo de ver al mundo? ¿Acaso creen que está desligado de los asuntos verdaderos de la vida porque considera que la salvación eterna del alma de cada uno de ustedes es un asunto de mayor importancia que el destino temporal de cualquier país sobre la tierra? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bienaventurados son ustedes los pacificadores que oran por sus enemigos y saludan a sus adversarios con amor y con sacrifio así como lo hizo su Padre celestial para otorgar la reconciliación de Dios con los hombres y entre ellos mismos, pues ustedes serán llamados hijos de Dios y heredarán la vida eterna en el reino de su Padre.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Alalith-04-13</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://es.gospeltranslations.org/wiki/Bienaventurados_los_Pacificadores</id>
		<title>Bienaventurados los Pacificadores</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://es.gospeltranslations.org/wiki/Bienaventurados_los_Pacificadores"/>
				<updated>2018-09-22T23:58:58Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Alalith-04-13: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{info|Blessed Are the Peacemakers}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;'''Mateo 5:9 '''&amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con cada bienaventuranza otra puntilla es clavada en un ataúd. Dentro del ataúd yace el cadáver de un falso entendimiento de la salvación. Este entendimiento falso dice que una persona puede ser salva sin que cambie su forma de ser. O dicho de otro modo, que una persona puede heredar la vida eterna aun cuando sus actitudes y comportamientos sean iguales a los de las personas incrédulas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====El Grito de las Bienaventuranzas: ¡Recibe un Corazón Nuevo! ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una tras otra las bienaventuranzas nos hablan que las bendiciones eternas van a ser dadas únicamente a los que se han convertido en criaturas nuevas. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si no obtenemos misericordia, recibiremos juicio. Si no vemos a Dios, no estamos en el cielo. Si no somos llamados hijos de Dios, estamos fuera de la familia. En otras palabras, estas descripciones de la salvación final. Y esto es únicamente prometido para los misericordiosos, los de corazón limpio, y los pacificadores. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo tanto, las bienaventuranzas son como largas espinas que mantienen presionada la tapa del ataúd sobre la falsa enseñanza que dice que si crees en Jesús irás al cielo asi seas misericordioso o no, o puro de corazón o pacificador. De hecho, de principio a fin, el Sermón del Monte grita: &amp;quot;¡Consígue un corazón nuevo! ¡Conviértete en una persona nueva! ¡El río del juicio está en la puerta!&amp;quot; Recuerda las palabras del versículo 20: &amp;quot;A menos que tu justicia exceda a la de los escribas y fariseos, nunca entrarás en el reino de los cielos&amp;quot; (Mateo 5:20).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y al final del sermon, en el versículo 7:26 el Señor exclama sobre la muchedumbre, “Y todo el que oye estas palabras mías y no las pone en práctica, será semejante a un hombre insensato que edificó su casa sobre la arena; y cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y azotaron aquella casa; y cayó, y grande fue su destrucción” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En otras palabras, una vida de desobediencia a las bienaventuranzas y al sermón en el monte será condenada en el juicio sin importar las creencias que tengamos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====No Sugerencias Opcionales, ien el camino al cielo ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La semana pasada, sentí algo de culpabilidad porque probablemente no he tratado este aspecto de las bienaventuranzas con la actitud ferviente y la seriedad que se merece y que el cuidado que tengo para el bienestar eterno de ustedes no se ha mostrado tan genuino como debe ser. Sentí culpabilidad cuando leí un libro antiguo de Horatius Bonar dirigido a pastores y en el que él escribe: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Nuestras palabras se oyen débiles, siendo aun verídicas; las miradas poco atentas, incluso cuando nuestras palabras son importantes; y nuestro tono insinúa una apatía que tanto las palabras como las miradas intentan ocultar. (''Words to Winners of Souls'', p. 55) &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que lo quiero hacer esta mañana es que les quede perfectamente bien grabado en la memoria y sin lugar a dudas que lo que Jesús nos da en las bienaventuranzas no se trata de sugerencias opcionales y que éstas no forman una serie de sugerencias para hacer un mundo mejor. Todo lo contrario; porque Jesús nos da aquí una descripción del camino al Paraíso, y este sermon es un mensaje de Dios para animarnos a entrar en el camino y a seguir en ello para que en el juicio final podamos ser llamados hijos de Dios.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eso es precisamente lo que está en juego esta mañana. Si se encuentran en el camino angosto que lleva a la vida, mi propósito es que sigán allí. Y si acaso se encuentran en el camino espacioso que lleva a la perdición, mi propósito será el de dirigirlos hacia el camino a la vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Cómo ser hijos de Dios====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando Jesús dice, &amp;quot; Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios&amp;quot;, no nos dice cómo podemos llegar a ser un hijo de Dios. Simplemente nos dice que los hijos de Dios son efectivamente pacificadores. Los que son pacificadores serán reconocidos en el juicio como hijos de Dios y se les lamará como lo que son y serán bienvenidos en la casa del Padre. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para saber cómo se llega a ser un hijo de Dios podemos ver, por ejemplo, Juan 1:12 y Gálatas 3:26. Juan 1:12 nos dice, “Mas a todos los que lo recibieron, a quienes creen en su nombre (Jesús), les dio potestad de ser hechos hijos de Dios&amp;quot;. Y Gálatas 3:26 dice, &amp;quot;Porque todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús&amp;quot;.  En otras palabras, nos convertimos en hijos de Dios al confiar en Cristo para obtener el perdón y para que Él sea nuestra esperanza. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Los hijos de Dios muestran el carácter del Padre====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo que Jesús declara en Mateo 5:9 es que las personas que se han convertido en hijos de Dios muestran el carácter de su Padre Celestial. Y sabemos que, a partir de las Escrituras, que su Padre Celestial es un &amp;quot;Dios de paz&amp;quot; (Romanos 16:20; 1 Tesalonicenses 5:23; Hebreos 13:20). Sabemos que el cielo es un mundo de paz (Lucas 19:38). Y, más que todo, sabemos que Dios hace la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados”(2 Corintios 5:19). Haciendo la paz mediante la sangre de su cruz (Colosenses 1:20). En otras palabras, aunque por naturaleza somos rebeldes a Dios y hemos cometido traición y merecemos ser juzgados en corte marcial con la pena de muerte eterna; no obstante, Dios sacrificó a su propio Hijo y declaró una amnistía completa y libre para todo aquel que renuncia a sus armas de independencia y que regrese a la fe.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dios es un Dios que ama la paz, y que hace la paz. La historia completa de redención, que culmina en la muerte y resurrección de Jesús, es la estrategia de Dios para dar lugar a una paz justa y duradera entre Él y el hombre rebelde, y luego entre un hombre y otro. Por esta razón, los hijos de Dios también son así. Ellos muestran el carácter de su Padre. Ellos aman lo que Él ama. Ellos buscan lo que Él busca. Se distinguen por la manera en que están dispuestos a sacrificar por la paz del modo en que Dios lo hizo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por medio de la obra soberana de la gracia de Dios, nacen de nuevo los seres humanos rebeldes, y abandonan la rebeldía para volverse hacia la fe, y se convierten en hijos de Dios.  Se nos da una naturaleza nueva, a la semejanza de nuestro Padre celestial (1 Juan 3:9). Si Él hace la paz, entonces sus hijos, quienes poseen Su naturalez, igualmente buscarán hacer la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====El Espíritu de Dios es el Espíritu de Paz====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
O dicho de otro modo, como lo declara Pablo en Gálatas 4:6, &amp;quot;Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: «¡Abba, Padre!»&amp;quot;. Y por lo tanto, como dice en Romanos 8:14, &amp;quot;Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, son hijos de Dios&amp;quot;. Y ser guiado por el Espíritu siempre incluye rendir el fruto del Espíritu. ¡Y el fruto del Espíritu es la paz! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces se puede ver por qué tiene que ser así, que los hijos de Dios tienen que ser pacificadores. Es por medio del Espíritu de Dios que somos hechos hijos de Dios, y el Espíritu de Dios es el Espíritu de paz. Si no somos pacificadores, entonces no tenemos el Espíritu de Cristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cabe mencionar que no nos podemos ganar o merecer el privilegio de ser llamados hijos de Dios. Debemos nuestro nuevo nacimiento a la gracia soberana de Dios (Juan 1:13). Debemos los impulsos de la fe a nuestro nacimiento nuevo (1 Juan 5:1). Recibimos el Espíritu Santo al ejercer esta fe (Gálatas 3:2). El fruto del Espíritu es la paz (Gálatas 5:22). Y los que dan el fruto de la paz son los hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nuestra salvación entera, desde el principio hasta el final, es completamente por gracia—y en esa gracia se basan nuestra esperanza, nuestro gozo, y nuestra libertad. Pero nuestra salvación final no es incondicional, porque tenemos que ser pacificadores -  y aquí es donde se muestran la sinceridad y la gran seriedad con las que debemos tratar estas bienaventuranzas, y buscar la gracia de Dios en la vida cotidiana . &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora, veamos . . . &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====¿Qué quiere decir ser un pacificador?====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La promesa de ser hijo en la segunda cláusula de Mateo 5:9 nos dirige a Mateo 5:43–45 como elemento principal en la comprensión de este concepto. Ambas citas nos indican cómo mostramos que somos hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Oísteis que fue dicho: &amp;quot;Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo&amp;quot;. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os odian y orad por los que os ultrajan y os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos y llover sobre justos e injustos. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Observen el versículo 45, &amp;quot; . . . para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos&amp;quot;. La idea es la misma a la de Mateo 5:9. El versículo 9 nos dice que tenemos que ser pacificadores para ser llamados hijos de Dios. En 45 tenemos que amar a nuestros enemigos y orar por los que nos persiguen si somos hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que probablemente la idea de Jesús sobre ser pacificador se refiera a todas las obras de amor con las que intentamos eliminar la enemistad entre nosotros y otras personas. Si queremos ver esto con especificidad, Él nos da dos ejemplos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Dos Ejemplos'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo primero que menciona es la oración (versículo 44): Orad por los que os presiguen. ¿Orar qué? Se nos indica en el próximo capítulo. En Mateo 6:9–10 Jesús nos dice, &amp;quot;Vosotros, pues, oraréis así&amp;quot;. Oren para que tanto ustedes como sus enemigos santifiquen el nombre de Dios. Oren para que el reino de Dios sea reconocido en la vida de ustedes y en la de sus enemigos. Oren para que todos hagan la voluntad de Dios así como la hacen los ángeles de Dios en los cielos.  En otras palabras, se debe orar por la conversión y la santificación. El fundamento de la paz es la pureza. Oren por la pureza de ustedes y de sus enemigos para que pueda existir la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Luego en Mateo 5:47 Jesús nos da otro ejemplo específico del amor de pacificador: &amp;quot;Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles&amp;quot;? En otras palabras, si existe una ruptura en una de sus relaciones, o si alguien se opone a ustedes, no deben guardar ese resentimiento. No fomenten la hostilidad tratando de evadir o haciendo caso omiso de la persona adversa. Todos sabemos que salirse del camino para no tener que saludar a la persona adversa es lo más natural. Pero ese no es el impulso del Espíritu de Dios que hizo la paz sacrificando a Su Hijo para darnos la reconciliación con Él y entre nosotros.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La pacificación intenta establecer enlaces con los demás. Intenta eliminar la hostilidad. Busca la reconciliación. Busca la armonía. Y trata de mostrar lo que pudiere ser la única cortesía que tal vez toleraría un enemigo, es decir, un saludo. El pacificador mira al enemigo de frente y saluda, &amp;quot;Buenos días, Juan.&amp;quot; Y lo dice con el anhelo de paz en su corazón, no con una cortesía falsa que enmascara su coraje. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''No es lo mismo que establecer la paz'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que oramos y tomamos todas las iniciativas prácticas para la pacificación comenzando con algo tan sencillo como un saludo. Pero no siempre lo logramos. Quiero que quede claro que la pacificación no es lo mismo que establecer la paz. Un pacificador anhela la paz y trabaja y se sacrifica por ella, pero no siempre se logra establecer la paz. &lt;br /&gt;
Es muy importante considerar Romanos 12:18 sobre este punto. Allí Pablo escribe, &amp;quot;Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres&amp;quot;. Esa es la meta de un pacificador: &amp;quot;Si es posible, en cuanto dependa de vosotros . . . &amp;quot;. No permitan que la ruptura sea culpa de ustedes.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Una pregunta difícil: Paz o Verdad?''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero esto plantea una cuestión difícil: ¿Es nuestra la culpa cuando se asume una posición que causa la división? Si hemos alejado a alguien y causado su ira al hacer o decir lo correcto, ¿acaso hemos dejado de ser pacificadores? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No necesariamente. Pablo nos dice, &amp;quot;Si es posible . . . estad en paz&amp;quot;. Con esto él concede que habrá momentos en los que la defensa de la verdad hará que la paz sea imposible. Por ejemplo, él escribió en primera de corintios (en 11:18–19), &amp;quot;En primer lugar, cuando os reunís como iglesia, oigo que hay entre vosotros divisiones; y en parte lo creo. Es preciso que entre vosotros haya divisiones, para que se pongan de manifiesto entre vosotros los que son aprobados&amp;quot;. Él no hubiera escrito esto si los cristianos verdaderos debieron de haber puesto la verdad en tela de juicio con tal de evitar la división a todo costo. Fue precisamente porque algunos cristianos fueron genuinos y genuinamente pacificadores, que se produjeron algunas divisiones. (Ver también 1 Corintios 7:15.) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Jesús dice en Mateo 10:34-36 &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;No penséis que he venido a traer paz a la tierra; no he venido a traer paz, sino espada. porque he venido a poner en enemistad al hombre contra su padre, a la hija contra su madre y a la nuera contra su suegra. Así que los enemigos del hombre serán los de su casa. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dicho de otro modo; tienen que amar la paz y trabajar por ella. Tienen que orar por sus enemigos y hacerles el bien y saludarlos; y desear fervientemente que sean eliminadas las barreras entre ustedes y sus enemigos. Pero jamás deben abandonar su lealtad a Mí y a Mi palabra, no importa cuánta hostilidad ocasione esto en contra de ustedes. No son culpables, ni están en el error, si la vida de obediencia y el mensaje de amor y de verdad ocasionan en algunos la hostilidad y en otros la aceptación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Purificar el fundamento de la paz'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Posiblemente sea esta advertencia la que Jesús quiere dar al declarar la siguiente bienaventuranza, &amp;quot;Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia&amp;quot;. En otra palabras, no se puede transigir en aquello que comprometa la justicia con tal de hacer la paz con los perseguidores. Cuando Jesús pronuncia una bendición sobre ustedes por padecer persecución por causa de la justicia, claramente subordina la meta de la paz a la meta de la justicia.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En Santiago 3:17 se lee &amp;quot; Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica&amp;quot;. Primero pura, luego pacífica, y no al revés. Este también es el orden que tenemos en las bienaventuranzas (en versículos 8 y 9): Primero, &amp;quot;Bienaventurados los de limpio corazón&amp;quot;, luego, &amp;quot;Bienaventurados los pacificadores&amp;quot;. La pureza asume prioridad sobre la paz. La pureza es la base de la paz bíblica. No se puede comprometer la pureza con el fin de obtener la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====¿Por que hacer hincapié en los alcances individuales? ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para terminar, quiero dirigirme a una o dos cuestiones que en la actualidad pudieran surgir en la mente de ciertas personas con un mensaje de este tipo. En vista de la situación mundial, ¿por qué se limita este mensaje a los alcances personales de la oración, del saludo y de la reconciliación individual?  ¿Acaso no son insignificantes estos asuntos personales en comparación con la posibilidad de una guerra nuclear, los presupuestos militares, las pláticas de armas en Génova, la segregación racial en Sudáfrica, las guerras civiles en Centroamérica, la opresión religiosa en Rumanía y en Rusia, o del terrorismo internacional? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Antes de contestar esa pregunta, hagamos otras: ¿Sabía Jesús que la mano de hierro del imperio romano caía duramente sobre la tierra reducida de los judíos sin su consentimiento? ¿Se enteró Jesús de la matanza que hizo Arquelao de los tres mil judíos durante una celebración de Pascua? ¿Sabía Él que los soldados romanos podían reclutar a cualquier judío para que cargara con el equipaje de ellos? ¿Sabía Él que Pilato hizo que sus soldados aporrearan a una muchedumbre de judíos cuando protestó porque él estaba robando de la tesorería del templo? ¿Sabía Él que Pilato había masacrado a judíos sobre los terrenos del templo y luego mezcló la sangre de los judíos con la sangre que ellos iban a ofrecer con los sacrificios? &lt;br /&gt;
Cuando Jesús habló de los enemigos, ¿por qué se limitó a la oración y a los saludos y a bendiciones y a obras individuales de generosidad y bondad? ¿Por qué no habló sobre cuestiones de humillación nacional, y de la opresión romana, de la corrupción política, y del militarismo sin freno de su época? ¿Acaso estaba totalmente desconectado de las polémicas de su actualidad? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Injusticias sociales como exigencias para un arrepentiento personal''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No, no estaba desconectado. Existe otra explicación de su forma de predicar. En Lucas 13:1–5 algunas personas confrontaron a Jesús con una de las atrocidades de Pilato. Respondió Él del modo siguiente: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;“En este mismo tiempo estaban allí algunos que le contaban acerca de los galileos cuya sangre Pilato había mezclado con los sacrificios de ellos. Respondiendo Jesús, les dijo:  ¿Pensáis que estos galileos, porque padecieron tales cosas, eran más pecadores que los demás galileos? Os digo: no, antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente&amp;quot;. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tomó una indignación social considerable de injusticia y la convirtió en una exigencia de arrepentimiento personal individual. &amp;quot;¡Antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente!&amp;quot; Siempre hizo eso. ¿Por qué lo hizo así? Porque para Jesús el destino eterno de un alma humana es un asunto de mucho más importancia que el destino temporal de una nación. &lt;br /&gt;
Si uno acude a Jesús para preguntarle que si es justo pagarle impuestos a Tiberias César, dará como respuesta un mandato personal dirigido directamente al corazón: &amp;quot; Dad, pues, a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios &amp;quot; (Mateo 22:15–21). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si alguno de ustedes va a Jesús para quejarse de la injusticia de su hermano que no quiere compartir la herencia, Él responderá con una advertencia que nos da de lleno en la conciencia, &amp;quot; Hombre, ¿quién me ha puesto sobre vosotros como juez o partidor? --Mirad, guardaos de toda avaricia, porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee&amp;quot;. (Luke 12:13–15)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''El asunto de verdadera importancia en el mundo de hoy''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora regresemos a la pregunta inicial. ¿Por qué tiene que hacer hincapié el mensaje de pacificación del sermon en el monte sobre las cuestiones individuales tales como la oración, el saludar y la reconciliación personal? ¿Acaso no son insignificantes estos asuntos personales en comparación con cuestiones de guerra nuclear, presupuestos militares, pláticas de armas en Génova, la segregación racial en Sudáfrica, las guerras civiles en Centroamérica, la opresión religiosa en Rumanía y en Rusia, o del terrorismo internacional?  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La respuesta es no, porque el punto de cada uno de estos asuntos personales en el sermon del monte es hacer que quede bastante claro que cada ser humano que pueda escuchar mi voz en este momento tiene que ser una criatura nueva si quiere tener vida eterna. Tienen que tener un corazón nuevo.  Sin un corazón misericordioso, limpio y pacificador no podrán ser llamados hijos de Dios en el día del juicio. Y ese es el asunto de verdadera importancia en el mundo de hoy.  ¿Realmente está limitado el Hijo del Hombre en su modo de ver al mundo? ¿Acaso creen que está desligado de los asuntos verdaderos de la vida porque considera que la salvación eterna del alma de cada uno de ustedes es un asunto de mayor importancia que el destino temporal de cualquier país sobre la tierra? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bienaventurados son ustedes los pacificadores que oran por sus enemigos y saludan a sus adversarios con amor y con sacrifio así como lo hizo su Padre celestial para otorgar la reconciliación de Dios con los hombres y entre ellos mismos, pues ustedes serán llamados hijos de Dios y heredarán la vida eterna en el reino de su Padre.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Alalith-04-13</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://es.gospeltranslations.org/wiki/Bienaventurados_los_Pacificadores</id>
		<title>Bienaventurados los Pacificadores</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://es.gospeltranslations.org/wiki/Bienaventurados_los_Pacificadores"/>
				<updated>2018-09-22T23:58:34Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Alalith-04-13: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{info|Blessed Are the Peacemakers}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;'''Mateo 5:9 '''&amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con cada bienaventuranza otra puntilla se clava en un ataúd. Dentro del ataúd yace el cadáver de un falso entendimiento de la salvación. Este entendimiento falso dice que una persona puede ser salva sin que cambie su forma de ser. O dicho de otro modo, que una persona puede heredar la vida eterna aun cuando sus actitudes y comportamientos sean iguales a los de las personas incrédulas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====El Grito de las Bienaventuranzas: ¡Recibe un Corazón Nuevo! ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una tras otra las bienaventuranzas nos hablan que las bendiciones eternas van a ser dadas únicamente a los que se han convertido en criaturas nuevas. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si no obtenemos misericordia, recibiremos juicio. Si no vemos a Dios, no estamos en el cielo. Si no somos llamados hijos de Dios, estamos fuera de la familia. En otras palabras, estas descripciones de la salvación final. Y esto es únicamente prometido para los misericordiosos, los de corazón limpio, y los pacificadores. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo tanto, las bienaventuranzas son como largas espinas que mantienen presionada la tapa del ataúd sobre la falsa enseñanza que dice que si crees en Jesús irás al cielo asi seas misericordioso o no, o puro de corazón o pacificador. De hecho, de principio a fin, el Sermón del Monte grita: &amp;quot;¡Consígue un corazón nuevo! ¡Conviértete en una persona nueva! ¡El río del juicio está en la puerta!&amp;quot; Recuerda las palabras del versículo 20: &amp;quot;A menos que tu justicia exceda a la de los escribas y fariseos, nunca entrarás en el reino de los cielos&amp;quot; (Mateo 5:20).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y al final del sermon, en el versículo 7:26 el Señor exclama sobre la muchedumbre, “Y todo el que oye estas palabras mías y no las pone en práctica, será semejante a un hombre insensato que edificó su casa sobre la arena; y cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y azotaron aquella casa; y cayó, y grande fue su destrucción” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En otras palabras, una vida de desobediencia a las bienaventuranzas y al sermón en el monte será condenada en el juicio sin importar las creencias que tengamos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====No Sugerencias Opcionales, ien el camino al cielo ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La semana pasada, sentí algo de culpabilidad porque probablemente no he tratado este aspecto de las bienaventuranzas con la actitud ferviente y la seriedad que se merece y que el cuidado que tengo para el bienestar eterno de ustedes no se ha mostrado tan genuino como debe ser. Sentí culpabilidad cuando leí un libro antiguo de Horatius Bonar dirigido a pastores y en el que él escribe: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Nuestras palabras se oyen débiles, siendo aun verídicas; las miradas poco atentas, incluso cuando nuestras palabras son importantes; y nuestro tono insinúa una apatía que tanto las palabras como las miradas intentan ocultar. (''Words to Winners of Souls'', p. 55) &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que lo quiero hacer esta mañana es que les quede perfectamente bien grabado en la memoria y sin lugar a dudas que lo que Jesús nos da en las bienaventuranzas no se trata de sugerencias opcionales y que éstas no forman una serie de sugerencias para hacer un mundo mejor. Todo lo contrario; porque Jesús nos da aquí una descripción del camino al Paraíso, y este sermon es un mensaje de Dios para animarnos a entrar en el camino y a seguir en ello para que en el juicio final podamos ser llamados hijos de Dios.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eso es precisamente lo que está en juego esta mañana. Si se encuentran en el camino angosto que lleva a la vida, mi propósito es que sigán allí. Y si acaso se encuentran en el camino espacioso que lleva a la perdición, mi propósito será el de dirigirlos hacia el camino a la vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Cómo ser hijos de Dios====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando Jesús dice, &amp;quot; Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios&amp;quot;, no nos dice cómo podemos llegar a ser un hijo de Dios. Simplemente nos dice que los hijos de Dios son efectivamente pacificadores. Los que son pacificadores serán reconocidos en el juicio como hijos de Dios y se les lamará como lo que son y serán bienvenidos en la casa del Padre. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para saber cómo se llega a ser un hijo de Dios podemos ver, por ejemplo, Juan 1:12 y Gálatas 3:26. Juan 1:12 nos dice, “Mas a todos los que lo recibieron, a quienes creen en su nombre (Jesús), les dio potestad de ser hechos hijos de Dios&amp;quot;. Y Gálatas 3:26 dice, &amp;quot;Porque todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús&amp;quot;.  En otras palabras, nos convertimos en hijos de Dios al confiar en Cristo para obtener el perdón y para que Él sea nuestra esperanza. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Los hijos de Dios muestran el carácter del Padre====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo que Jesús declara en Mateo 5:9 es que las personas que se han convertido en hijos de Dios muestran el carácter de su Padre Celestial. Y sabemos que, a partir de las Escrituras, que su Padre Celestial es un &amp;quot;Dios de paz&amp;quot; (Romanos 16:20; 1 Tesalonicenses 5:23; Hebreos 13:20). Sabemos que el cielo es un mundo de paz (Lucas 19:38). Y, más que todo, sabemos que Dios hace la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados”(2 Corintios 5:19). Haciendo la paz mediante la sangre de su cruz (Colosenses 1:20). En otras palabras, aunque por naturaleza somos rebeldes a Dios y hemos cometido traición y merecemos ser juzgados en corte marcial con la pena de muerte eterna; no obstante, Dios sacrificó a su propio Hijo y declaró una amnistía completa y libre para todo aquel que renuncia a sus armas de independencia y que regrese a la fe.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dios es un Dios que ama la paz, y que hace la paz. La historia completa de redención, que culmina en la muerte y resurrección de Jesús, es la estrategia de Dios para dar lugar a una paz justa y duradera entre Él y el hombre rebelde, y luego entre un hombre y otro. Por esta razón, los hijos de Dios también son así. Ellos muestran el carácter de su Padre. Ellos aman lo que Él ama. Ellos buscan lo que Él busca. Se distinguen por la manera en que están dispuestos a sacrificar por la paz del modo en que Dios lo hizo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por medio de la obra soberana de la gracia de Dios, nacen de nuevo los seres humanos rebeldes, y abandonan la rebeldía para volverse hacia la fe, y se convierten en hijos de Dios.  Se nos da una naturaleza nueva, a la semejanza de nuestro Padre celestial (1 Juan 3:9). Si Él hace la paz, entonces sus hijos, quienes poseen Su naturalez, igualmente buscarán hacer la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====El Espíritu de Dios es el Espíritu de Paz====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
O dicho de otro modo, como lo declara Pablo en Gálatas 4:6, &amp;quot;Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: «¡Abba, Padre!»&amp;quot;. Y por lo tanto, como dice en Romanos 8:14, &amp;quot;Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, son hijos de Dios&amp;quot;. Y ser guiado por el Espíritu siempre incluye rendir el fruto del Espíritu. ¡Y el fruto del Espíritu es la paz! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces se puede ver por qué tiene que ser así, que los hijos de Dios tienen que ser pacificadores. Es por medio del Espíritu de Dios que somos hechos hijos de Dios, y el Espíritu de Dios es el Espíritu de paz. Si no somos pacificadores, entonces no tenemos el Espíritu de Cristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cabe mencionar que no nos podemos ganar o merecer el privilegio de ser llamados hijos de Dios. Debemos nuestro nuevo nacimiento a la gracia soberana de Dios (Juan 1:13). Debemos los impulsos de la fe a nuestro nacimiento nuevo (1 Juan 5:1). Recibimos el Espíritu Santo al ejercer esta fe (Gálatas 3:2). El fruto del Espíritu es la paz (Gálatas 5:22). Y los que dan el fruto de la paz son los hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nuestra salvación entera, desde el principio hasta el final, es completamente por gracia—y en esa gracia se basan nuestra esperanza, nuestro gozo, y nuestra libertad. Pero nuestra salvación final no es incondicional, porque tenemos que ser pacificadores -  y aquí es donde se muestran la sinceridad y la gran seriedad con las que debemos tratar estas bienaventuranzas, y buscar la gracia de Dios en la vida cotidiana . &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora, veamos . . . &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====¿Qué quiere decir ser un pacificador?====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La promesa de ser hijo en la segunda cláusula de Mateo 5:9 nos dirige a Mateo 5:43–45 como elemento principal en la comprensión de este concepto. Ambas citas nos indican cómo mostramos que somos hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Oísteis que fue dicho: &amp;quot;Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo&amp;quot;. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os odian y orad por los que os ultrajan y os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos y llover sobre justos e injustos. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Observen el versículo 45, &amp;quot; . . . para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos&amp;quot;. La idea es la misma a la de Mateo 5:9. El versículo 9 nos dice que tenemos que ser pacificadores para ser llamados hijos de Dios. En 45 tenemos que amar a nuestros enemigos y orar por los que nos persiguen si somos hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que probablemente la idea de Jesús sobre ser pacificador se refiera a todas las obras de amor con las que intentamos eliminar la enemistad entre nosotros y otras personas. Si queremos ver esto con especificidad, Él nos da dos ejemplos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Dos Ejemplos'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo primero que menciona es la oración (versículo 44): Orad por los que os presiguen. ¿Orar qué? Se nos indica en el próximo capítulo. En Mateo 6:9–10 Jesús nos dice, &amp;quot;Vosotros, pues, oraréis así&amp;quot;. Oren para que tanto ustedes como sus enemigos santifiquen el nombre de Dios. Oren para que el reino de Dios sea reconocido en la vida de ustedes y en la de sus enemigos. Oren para que todos hagan la voluntad de Dios así como la hacen los ángeles de Dios en los cielos.  En otras palabras, se debe orar por la conversión y la santificación. El fundamento de la paz es la pureza. Oren por la pureza de ustedes y de sus enemigos para que pueda existir la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Luego en Mateo 5:47 Jesús nos da otro ejemplo específico del amor de pacificador: &amp;quot;Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles&amp;quot;? En otras palabras, si existe una ruptura en una de sus relaciones, o si alguien se opone a ustedes, no deben guardar ese resentimiento. No fomenten la hostilidad tratando de evadir o haciendo caso omiso de la persona adversa. Todos sabemos que salirse del camino para no tener que saludar a la persona adversa es lo más natural. Pero ese no es el impulso del Espíritu de Dios que hizo la paz sacrificando a Su Hijo para darnos la reconciliación con Él y entre nosotros.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La pacificación intenta establecer enlaces con los demás. Intenta eliminar la hostilidad. Busca la reconciliación. Busca la armonía. Y trata de mostrar lo que pudiere ser la única cortesía que tal vez toleraría un enemigo, es decir, un saludo. El pacificador mira al enemigo de frente y saluda, &amp;quot;Buenos días, Juan.&amp;quot; Y lo dice con el anhelo de paz en su corazón, no con una cortesía falsa que enmascara su coraje. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''No es lo mismo que establecer la paz'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que oramos y tomamos todas las iniciativas prácticas para la pacificación comenzando con algo tan sencillo como un saludo. Pero no siempre lo logramos. Quiero que quede claro que la pacificación no es lo mismo que establecer la paz. Un pacificador anhela la paz y trabaja y se sacrifica por ella, pero no siempre se logra establecer la paz. &lt;br /&gt;
Es muy importante considerar Romanos 12:18 sobre este punto. Allí Pablo escribe, &amp;quot;Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres&amp;quot;. Esa es la meta de un pacificador: &amp;quot;Si es posible, en cuanto dependa de vosotros . . . &amp;quot;. No permitan que la ruptura sea culpa de ustedes.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Una pregunta difícil: Paz o Verdad?''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero esto plantea una cuestión difícil: ¿Es nuestra la culpa cuando se asume una posición que causa la división? Si hemos alejado a alguien y causado su ira al hacer o decir lo correcto, ¿acaso hemos dejado de ser pacificadores? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No necesariamente. Pablo nos dice, &amp;quot;Si es posible . . . estad en paz&amp;quot;. Con esto él concede que habrá momentos en los que la defensa de la verdad hará que la paz sea imposible. Por ejemplo, él escribió en primera de corintios (en 11:18–19), &amp;quot;En primer lugar, cuando os reunís como iglesia, oigo que hay entre vosotros divisiones; y en parte lo creo. Es preciso que entre vosotros haya divisiones, para que se pongan de manifiesto entre vosotros los que son aprobados&amp;quot;. Él no hubiera escrito esto si los cristianos verdaderos debieron de haber puesto la verdad en tela de juicio con tal de evitar la división a todo costo. Fue precisamente porque algunos cristianos fueron genuinos y genuinamente pacificadores, que se produjeron algunas divisiones. (Ver también 1 Corintios 7:15.) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Jesús dice en Mateo 10:34-36 &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;No penséis que he venido a traer paz a la tierra; no he venido a traer paz, sino espada. porque he venido a poner en enemistad al hombre contra su padre, a la hija contra su madre y a la nuera contra su suegra. Así que los enemigos del hombre serán los de su casa. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dicho de otro modo; tienen que amar la paz y trabajar por ella. Tienen que orar por sus enemigos y hacerles el bien y saludarlos; y desear fervientemente que sean eliminadas las barreras entre ustedes y sus enemigos. Pero jamás deben abandonar su lealtad a Mí y a Mi palabra, no importa cuánta hostilidad ocasione esto en contra de ustedes. No son culpables, ni están en el error, si la vida de obediencia y el mensaje de amor y de verdad ocasionan en algunos la hostilidad y en otros la aceptación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Purificar el fundamento de la paz'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Posiblemente sea esta advertencia la que Jesús quiere dar al declarar la siguiente bienaventuranza, &amp;quot;Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia&amp;quot;. En otra palabras, no se puede transigir en aquello que comprometa la justicia con tal de hacer la paz con los perseguidores. Cuando Jesús pronuncia una bendición sobre ustedes por padecer persecución por causa de la justicia, claramente subordina la meta de la paz a la meta de la justicia.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En Santiago 3:17 se lee &amp;quot; Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica&amp;quot;. Primero pura, luego pacífica, y no al revés. Este también es el orden que tenemos en las bienaventuranzas (en versículos 8 y 9): Primero, &amp;quot;Bienaventurados los de limpio corazón&amp;quot;, luego, &amp;quot;Bienaventurados los pacificadores&amp;quot;. La pureza asume prioridad sobre la paz. La pureza es la base de la paz bíblica. No se puede comprometer la pureza con el fin de obtener la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====¿Por que hacer hincapié en los alcances individuales? ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para terminar, quiero dirigirme a una o dos cuestiones que en la actualidad pudieran surgir en la mente de ciertas personas con un mensaje de este tipo. En vista de la situación mundial, ¿por qué se limita este mensaje a los alcances personales de la oración, del saludo y de la reconciliación individual?  ¿Acaso no son insignificantes estos asuntos personales en comparación con la posibilidad de una guerra nuclear, los presupuestos militares, las pláticas de armas en Génova, la segregación racial en Sudáfrica, las guerras civiles en Centroamérica, la opresión religiosa en Rumanía y en Rusia, o del terrorismo internacional? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Antes de contestar esa pregunta, hagamos otras: ¿Sabía Jesús que la mano de hierro del imperio romano caía duramente sobre la tierra reducida de los judíos sin su consentimiento? ¿Se enteró Jesús de la matanza que hizo Arquelao de los tres mil judíos durante una celebración de Pascua? ¿Sabía Él que los soldados romanos podían reclutar a cualquier judío para que cargara con el equipaje de ellos? ¿Sabía Él que Pilato hizo que sus soldados aporrearan a una muchedumbre de judíos cuando protestó porque él estaba robando de la tesorería del templo? ¿Sabía Él que Pilato había masacrado a judíos sobre los terrenos del templo y luego mezcló la sangre de los judíos con la sangre que ellos iban a ofrecer con los sacrificios? &lt;br /&gt;
Cuando Jesús habló de los enemigos, ¿por qué se limitó a la oración y a los saludos y a bendiciones y a obras individuales de generosidad y bondad? ¿Por qué no habló sobre cuestiones de humillación nacional, y de la opresión romana, de la corrupción política, y del militarismo sin freno de su época? ¿Acaso estaba totalmente desconectado de las polémicas de su actualidad? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Injusticias sociales como exigencias para un arrepentiento personal''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No, no estaba desconectado. Existe otra explicación de su forma de predicar. En Lucas 13:1–5 algunas personas confrontaron a Jesús con una de las atrocidades de Pilato. Respondió Él del modo siguiente: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;“En este mismo tiempo estaban allí algunos que le contaban acerca de los galileos cuya sangre Pilato había mezclado con los sacrificios de ellos. Respondiendo Jesús, les dijo:  ¿Pensáis que estos galileos, porque padecieron tales cosas, eran más pecadores que los demás galileos? Os digo: no, antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente&amp;quot;. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tomó una indignación social considerable de injusticia y la convirtió en una exigencia de arrepentimiento personal individual. &amp;quot;¡Antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente!&amp;quot; Siempre hizo eso. ¿Por qué lo hizo así? Porque para Jesús el destino eterno de un alma humana es un asunto de mucho más importancia que el destino temporal de una nación. &lt;br /&gt;
Si uno acude a Jesús para preguntarle que si es justo pagarle impuestos a Tiberias César, dará como respuesta un mandato personal dirigido directamente al corazón: &amp;quot; Dad, pues, a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios &amp;quot; (Mateo 22:15–21). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si alguno de ustedes va a Jesús para quejarse de la injusticia de su hermano que no quiere compartir la herencia, Él responderá con una advertencia que nos da de lleno en la conciencia, &amp;quot; Hombre, ¿quién me ha puesto sobre vosotros como juez o partidor? --Mirad, guardaos de toda avaricia, porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee&amp;quot;. (Luke 12:13–15)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''El asunto de verdadera importancia en el mundo de hoy''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora regresemos a la pregunta inicial. ¿Por qué tiene que hacer hincapié el mensaje de pacificación del sermon en el monte sobre las cuestiones individuales tales como la oración, el saludar y la reconciliación personal? ¿Acaso no son insignificantes estos asuntos personales en comparación con cuestiones de guerra nuclear, presupuestos militares, pláticas de armas en Génova, la segregación racial en Sudáfrica, las guerras civiles en Centroamérica, la opresión religiosa en Rumanía y en Rusia, o del terrorismo internacional?  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La respuesta es no, porque el punto de cada uno de estos asuntos personales en el sermon del monte es hacer que quede bastante claro que cada ser humano que pueda escuchar mi voz en este momento tiene que ser una criatura nueva si quiere tener vida eterna. Tienen que tener un corazón nuevo.  Sin un corazón misericordioso, limpio y pacificador no podrán ser llamados hijos de Dios en el día del juicio. Y ese es el asunto de verdadera importancia en el mundo de hoy.  ¿Realmente está limitado el Hijo del Hombre en su modo de ver al mundo? ¿Acaso creen que está desligado de los asuntos verdaderos de la vida porque considera que la salvación eterna del alma de cada uno de ustedes es un asunto de mayor importancia que el destino temporal de cualquier país sobre la tierra? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bienaventurados son ustedes los pacificadores que oran por sus enemigos y saludan a sus adversarios con amor y con sacrifio así como lo hizo su Padre celestial para otorgar la reconciliación de Dios con los hombres y entre ellos mismos, pues ustedes serán llamados hijos de Dios y heredarán la vida eterna en el reino de su Padre.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Alalith-04-13</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://es.gospeltranslations.org/wiki/Bienaventurados_los_Pacificadores</id>
		<title>Bienaventurados los Pacificadores</title>
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				<updated>2018-09-16T21:11:55Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Alalith-04-13: /* Sugerencias opcionales no, más bien el camino al cielo */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{info|Blessed Are the Peacemakers}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;'''Mateo 5:9 '''&amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con cada bienaventuranza otro puntilla se clava en un ataúd. Dentro del ataúd yace el cadáver de un falso entendimiento de la salvación. Este entendimiento falso dice que una persona puede ser salva sin que cambie su forma de ser. O dicho de otro modo, que una persona puede heredar la vida eterna aun cuando sus actitudes y comportamientos sean iguales a los de las personas incrédulas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====El Grito de las Bienaventuranzas: ¡Recibe un Corazón Nuevo! ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una tras otra las bienaventuranzas nos hablan que las bendiciones eternas van a ser dadas únicamente a los que se han convertido en criaturas nuevas. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si no obtenemos misericordia, recibiremos juicio. Si no vemos a Dios, no estamos en el cielo. Si no somos llamados hijos de Dios, estamos fuera de la familia. En otras palabras, estas descripciones de la salvación final. Y esto es únicamente prometido para los misericordiosos, los de corazón limpio, y los pacificadores. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo tanto, las bienaventuranzas son como largas espinas que mantienen presionada la tapa del ataúd sobre la falsa enseñanza que dice que si crees en Jesús irás al cielo asi seas misericordioso o no, o puro de corazón o pacificador. De hecho, de principio a fin, el Sermón del Monte grita: &amp;quot;¡Consígue un corazón nuevo! ¡Conviértete en una persona nueva! ¡El río del juicio está en la puerta!&amp;quot; Recuerda las palabras del versículo 20: &amp;quot;A menos que tu justicia exceda a la de los escribas y fariseos, nunca entrarás en el reino de los cielos&amp;quot; (Mateo 5:20).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y al final del sermon, en el versículo 7:26 el Señor exclama sobre la muchedumbre, “Y todo el que oye estas palabras mías y no las pone en práctica, será semejante a un hombre insensato que edificó su casa sobre la arena; y cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y azotaron aquella casa; y cayó, y grande fue su destrucción” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En otras palabras, una vida de desobediencia a las bienaventuranzas y al sermón en el monte será condenada en el juicio sin importar las creencias que tengamos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====No Sugerencias Opcionales, ien el camino al cielo ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La semana pasada, sentí algo de culpabilidad porque probablemente no he tratado este aspecto de las bienaventuranzas con la actitud ferviente y la seriedad que se merece y que el cuidado que tengo para el bienestar eterno de ustedes no se ha mostrado tan genuino como debe ser. Sentí culpabilidad cuando leí un libro antiguo de Horatius Bonar dirigido a pastores y en el que él escribe: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Nuestras palabras se oyen débiles, siendo aun verídicas; las miradas poco atentas, incluso cuando nuestras palabras son importantes; y nuestro tono insinúa una apatía que tanto las palabras como las miradas intentan ocultar. (''Words to Winners of Souls'', p. 55) &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que lo quiero hacer esta mañana es que les quede perfectamente bien grabado en la memoria y sin lugar a dudas que lo que Jesús nos da en las bienaventuranzas no se trata de sugerencias opcionales y que éstas no forman una serie de sugerencias para hacer un mundo mejor. Todo lo contrario; porque Jesús nos da aquí una descripción del camino al Paraíso, y este sermon es un mensaje de Dios para animarnos a entrar en el camino y a seguir en ello para que en el juicio final podamos ser llamados hijos de Dios.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eso es precisamente lo que está en juego esta mañana. Si se encuentran en el camino angosto que lleva a la vida, mi propósito es que sigán allí. Y si acaso se encuentran en el camino espacioso que lleva a la perdición, mi propósito será el de dirigirlos hacia el camino a la vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Cómo ser hijos de Dios====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando Jesús dice, &amp;quot; Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios&amp;quot;, no nos dice cómo podemos llegar a ser un hijo de Dios. Simplemente nos dice que los hijos de Dios son efectivamente pacificadores. Los que son pacificadores serán reconocidos en el juicio como hijos de Dios y se les lamará como lo que son y serán bienvenidos en la casa del Padre. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para saber cómo se llega a ser un hijo de Dios podemos ver, por ejemplo, Juan 1:12 y Gálatas 3:26. Juan 1:12 nos dice, “Mas a todos los que lo recibieron, a quienes creen en su nombre (Jesús), les dio potestad de ser hechos hijos de Dios&amp;quot;. Y Gálatas 3:26 dice, &amp;quot;Porque todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús&amp;quot;.  En otras palabras, nos convertimos en hijos de Dios al confiar en Cristo para obtener el perdón y para que Él sea nuestra esperanza. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Los hijos de Dios muestran el carácter del Padre====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo que Jesús declara en Mateo 5:9 es que las personas que se han convertido en hijos de Dios muestran el carácter de su Padre Celestial. Y sabemos que, a partir de las Escrituras, que su Padre Celestial es un &amp;quot;Dios de paz&amp;quot; (Romanos 16:20; 1 Tesalonicenses 5:23; Hebreos 13:20). Sabemos que el cielo es un mundo de paz (Lucas 19:38). Y, más que todo, sabemos que Dios hace la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados”(2 Corintios 5:19). Haciendo la paz mediante la sangre de su cruz (Colosenses 1:20). En otras palabras, aunque por naturaleza somos rebeldes a Dios y hemos cometido traición y merecemos ser juzgados en corte marcial con la pena de muerte eterna; no obstante, Dios sacrificó a su propio Hijo y declaró una amnistía completa y libre para todo aquel que renuncia a sus armas de independencia y que regrese a la fe.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dios es un Dios que ama la paz, y que hace la paz. La historia completa de redención, que culmina en la muerte y resurrección de Jesús, es la estrategia de Dios para dar lugar a una paz justa y duradera entre Él y el hombre rebelde, y luego entre un hombre y otro. Por esta razón, los hijos de Dios también son así. Ellos muestran el carácter de su Padre. Ellos aman lo que Él ama. Ellos buscan lo que Él busca. Se distinguen por la manera en que están dispuestos a sacrificar por la paz del modo en que Dios lo hizo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por medio de la obra soberana de la gracia de Dios, nacen de nuevo los seres humanos rebeldes, y abandonan la rebeldía para volverse hacia la fe, y se convierten en hijos de Dios.  Se nos da una naturaleza nueva, a la semejanza de nuestro Padre celestial (1 Juan 3:9). Si Él hace la paz, entonces sus hijos, quienes poseen Su naturalez, igualmente buscarán hacer la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====El Espíritu de Dios es el Espíritu de Paz====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
O dicho de otro modo, como lo declara Pablo en Gálatas 4:6, &amp;quot;Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: «¡Abba, Padre!»&amp;quot;. Y por lo tanto, como dice en Romanos 8:14, &amp;quot;Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, son hijos de Dios&amp;quot;. Y ser guiado por el Espíritu siempre incluye rendir el fruto del Espíritu. ¡Y el fruto del Espíritu es la paz! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces se puede ver por qué tiene que ser así, que los hijos de Dios tienen que ser pacificadores. Es por medio del Espíritu de Dios que somos hechos hijos de Dios, y el Espíritu de Dios es el Espíritu de paz. Si no somos pacificadores, entonces no tenemos el Espíritu de Cristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cabe mencionar que no nos podemos ganar o merecer el privilegio de ser llamados hijos de Dios. Debemos nuestro nuevo nacimiento a la gracia soberana de Dios (Juan 1:13). Debemos los impulsos de la fe a nuestro nacimiento nuevo (1 Juan 5:1). Recibimos el Espíritu Santo al ejercer esta fe (Gálatas 3:2). El fruto del Espíritu es la paz (Gálatas 5:22). Y los que dan el fruto de la paz son los hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nuestra salvación entera, desde el principio hasta el final, es completamente por gracia—y en esa gracia se basan nuestra esperanza, nuestro gozo, y nuestra libertad. Pero nuestra salvación final no es incondicional, porque tenemos que ser pacificadores -  y aquí es donde se muestran la sinceridad y la gran seriedad con las que debemos tratar estas bienaventuranzas, y buscar la gracia de Dios en la vida cotidiana . &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora, veamos . . . &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====¿Qué quiere decir ser un pacificador?====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La promesa de ser hijo en la segunda cláusula de Mateo 5:9 nos dirige a Mateo 5:43–45 como elemento principal en la comprensión de este concepto. Ambas citas nos indican cómo mostramos que somos hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Oísteis que fue dicho: &amp;quot;Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo&amp;quot;. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os odian y orad por los que os ultrajan y os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos y llover sobre justos e injustos. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Observen el versículo 45, &amp;quot; . . . para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos&amp;quot;. La idea es la misma a la de Mateo 5:9. El versículo 9 nos dice que tenemos que ser pacificadores para ser llamados hijos de Dios. En 45 tenemos que amar a nuestros enemigos y orar por los que nos persiguen si somos hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que probablemente la idea de Jesús sobre ser pacificador se refiera a todas las obras de amor con las que intentamos eliminar la enemistad entre nosotros y otras personas. Si queremos ver esto con especificidad, Él nos da dos ejemplos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Dos Ejemplos'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo primero que menciona es la oración (versículo 44): Orad por los que os presiguen. ¿Orar qué? Se nos indica en el próximo capítulo. En Mateo 6:9–10 Jesús nos dice, &amp;quot;Vosotros, pues, oraréis así&amp;quot;. Oren para que tanto ustedes como sus enemigos santifiquen el nombre de Dios. Oren para que el reino de Dios sea reconocido en la vida de ustedes y en la de sus enemigos. Oren para que todos hagan la voluntad de Dios así como la hacen los ángeles de Dios en los cielos.  En otras palabras, se debe orar por la conversión y la santificación. El fundamento de la paz es la pureza. Oren por la pureza de ustedes y de sus enemigos para que pueda existir la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Luego en Mateo 5:47 Jesús nos da otro ejemplo específico del amor de pacificador: &amp;quot;Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles&amp;quot;? En otras palabras, si existe una ruptura en una de sus relaciones, o si alguien se opone a ustedes, no deben guardar ese resentimiento. No fomenten la hostilidad tratando de evadir o haciendo caso omiso de la persona adversa. Todos sabemos que salirse del camino para no tener que saludar a la persona adversa es lo más natural. Pero ese no es el impulso del Espíritu de Dios que hizo la paz sacrificando a Su Hijo para darnos la reconciliación con Él y entre nosotros.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La pacificación intenta establecer enlaces con los demás. Intenta eliminar la hostilidad. Busca la reconciliación. Busca la armonía. Y trata de mostrar lo que pudiere ser la única cortesía que tal vez toleraría un enemigo, es decir, un saludo. El pacificador mira al enemigo de frente y saluda, &amp;quot;Buenos días, Juan.&amp;quot; Y lo dice con el anhelo de paz en su corazón, no con una cortesía falsa que enmascara su coraje. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''No es lo mismo que establecer la paz'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que oramos y tomamos todas las iniciativas prácticas para la pacificación comenzando con algo tan sencillo como un saludo. Pero no siempre lo logramos. Quiero que quede claro que la pacificación no es lo mismo que establecer la paz. Un pacificador anhela la paz y trabaja y se sacrifica por ella, pero no siempre se logra establecer la paz. &lt;br /&gt;
Es muy importante considerar Romanos 12:18 sobre este punto. Allí Pablo escribe, &amp;quot;Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres&amp;quot;. Esa es la meta de un pacificador: &amp;quot;Si es posible, en cuanto dependa de vosotros . . . &amp;quot;. No permitan que la ruptura sea culpa de ustedes.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Una pregunta difícil: Paz o Verdad?''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero esto plantea una cuestión difícil: ¿Es nuestra la culpa cuando se asume una posición que causa la división? Si hemos alejado a alguien y causado su ira al hacer o decir lo correcto, ¿acaso hemos dejado de ser pacificadores? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No necesariamente. Pablo nos dice, &amp;quot;Si es posible . . . estad en paz&amp;quot;. Con esto él concede que habrá momentos en los que la defensa de la verdad hará que la paz sea imposible. Por ejemplo, él escribió en primera de corintios (en 11:18–19), &amp;quot;En primer lugar, cuando os reunís como iglesia, oigo que hay entre vosotros divisiones; y en parte lo creo. Es preciso que entre vosotros haya divisiones, para que se pongan de manifiesto entre vosotros los que son aprobados&amp;quot;. Él no hubiera escrito esto si los cristianos verdaderos debieron de haber puesto la verdad en tela de juicio con tal de evitar la división a todo costo. Fue precisamente porque algunos cristianos fueron genuinos y genuinamente pacificadores, que se produjeron algunas divisiones. (Ver también 1 Corintios 7:15.) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Jesús dice en Mateo 10:34-36 &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;No penséis que he venido a traer paz a la tierra; no he venido a traer paz, sino espada. porque he venido a poner en enemistad al hombre contra su padre, a la hija contra su madre y a la nuera contra su suegra. Así que los enemigos del hombre serán los de su casa. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dicho de otro modo; tienen que amar la paz y trabajar por ella. Tienen que orar por sus enemigos y hacerles el bien y saludarlos; y desear fervientemente que sean eliminadas las barreras entre ustedes y sus enemigos. Pero jamás deben abandonar su lealtad a Mí y a Mi palabra, no importa cuánta hostilidad ocasione esto en contra de ustedes. No son culpables, ni están en el error, si la vida de obediencia y el mensaje de amor y de verdad ocasionan en algunos la hostilidad y en otros la aceptación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Purificar el fundamento de la paz'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Posiblemente sea esta advertencia la que Jesús quiere dar al declarar la siguiente bienaventuranza, &amp;quot;Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia&amp;quot;. En otra palabras, no se puede transigir en aquello que comprometa la justicia con tal de hacer la paz con los perseguidores. Cuando Jesús pronuncia una bendición sobre ustedes por padecer persecución por causa de la justicia, claramente subordina la meta de la paz a la meta de la justicia.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En Santiago 3:17 se lee &amp;quot; Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica&amp;quot;. Primero pura, luego pacífica, y no al revés. Este también es el orden que tenemos en las bienaventuranzas (en versículos 8 y 9): Primero, &amp;quot;Bienaventurados los de limpio corazón&amp;quot;, luego, &amp;quot;Bienaventurados los pacificadores&amp;quot;. La pureza asume prioridad sobre la paz. La pureza es la base de la paz bíblica. No se puede comprometer la pureza con el fin de obtener la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====¿Por que hacer hincapié en los alcances individuales? ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para terminar, quiero dirigirme a una o dos cuestiones que en la actualidad pudieran surgir en la mente de ciertas personas con un mensaje de este tipo. En vista de la situación mundial, ¿por qué se limita este mensaje a los alcances personales de la oración, del saludo y de la reconciliación individual?  ¿Acaso no son insignificantes estos asuntos personales en comparación con la posibilidad de una guerra nuclear, los presupuestos militares, las pláticas de armas en Génova, la segregación racial en Sudáfrica, las guerras civiles en Centroamérica, la opresión religiosa en Rumanía y en Rusia, o del terrorismo internacional? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Antes de contestar esa pregunta, hagamos otras: ¿Sabía Jesús que la mano de hierro del imperio romano caía duramente sobre la tierra reducida de los judíos sin su consentimiento? ¿Se enteró Jesús de la matanza que hizo Arquelao de los tres mil judíos durante una celebración de Pascua? ¿Sabía Él que los soldados romanos podían reclutar a cualquier judío para que cargara con el equipaje de ellos? ¿Sabía Él que Pilato hizo que sus soldados aporrearan a una muchedumbre de judíos cuando protestó porque él estaba robando de la tesorería del templo? ¿Sabía Él que Pilato había masacrado a judíos sobre los terrenos del templo y luego mezcló la sangre de los judíos con la sangre que ellos iban a ofrecer con los sacrificios? &lt;br /&gt;
Cuando Jesús habló de los enemigos, ¿por qué se limitó a la oración y a los saludos y a bendiciones y a obras individuales de generosidad y bondad? ¿Por qué no habló sobre cuestiones de humillación nacional, y de la opresión romana, de la corrupción política, y del militarismo sin freno de su época? ¿Acaso estaba totalmente desconectado de las polémicas de su actualidad? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Injusticias sociales como exigencias para un arrepentiento personal''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No, no estaba desconectado. Existe otra explicación de su forma de predicar. En Lucas 13:1–5 algunas personas confrontaron a Jesús con una de las atrocidades de Pilato. Respondió Él del modo siguiente: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;“En este mismo tiempo estaban allí algunos que le contaban acerca de los galileos cuya sangre Pilato había mezclado con los sacrificios de ellos. Respondiendo Jesús, les dijo:  ¿Pensáis que estos galileos, porque padecieron tales cosas, eran más pecadores que los demás galileos? Os digo: no, antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente&amp;quot;. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tomó una indignación social considerable de injusticia y la convirtió en una exigencia de arrepentimiento personal individual. &amp;quot;¡Antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente!&amp;quot; Siempre hizo eso. ¿Por qué lo hizo así? Porque para Jesús el destino eterno de un alma humana es un asunto de mucho más importancia que el destino temporal de una nación. &lt;br /&gt;
Si uno acude a Jesús para preguntarle que si es justo pagarle impuestos a Tiberias César, dará como respuesta un mandato personal dirigido directamente al corazón: &amp;quot; Dad, pues, a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios &amp;quot; (Mateo 22:15–21). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si alguno de ustedes va a Jesús para quejarse de la injusticia de su hermano que no quiere compartir la herencia, Él responderá con una advertencia que nos da de lleno en la conciencia, &amp;quot; Hombre, ¿quién me ha puesto sobre vosotros como juez o partidor? --Mirad, guardaos de toda avaricia, porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee&amp;quot;. (Luke 12:13–15)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''El asunto de verdadera importancia en el mundo de hoy''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora regresemos a la pregunta inicial. ¿Por qué tiene que hacer hincapié el mensaje de pacificación del sermon en el monte sobre las cuestiones individuales tales como la oración, el saludar y la reconciliación personal? ¿Acaso no son insignificantes estos asuntos personales en comparación con cuestiones de guerra nuclear, presupuestos militares, pláticas de armas en Génova, la segregación racial en Sudáfrica, las guerras civiles en Centroamérica, la opresión religiosa en Rumanía y en Rusia, o del terrorismo internacional?  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La respuesta es no, porque el punto de cada uno de estos asuntos personales en el sermon del monte es hacer que quede bastante claro que cada ser humano que pueda escuchar mi voz en este momento tiene que ser una criatura nueva si quiere tener vida eterna. Tienen que tener un corazón nuevo.  Sin un corazón misericordioso, limpio y pacificador no podrán ser llamados hijos de Dios en el día del juicio. Y ese es el asunto de verdadera importancia en el mundo de hoy.  ¿Realmente está limitado el Hijo del Hombre en su modo de ver al mundo? ¿Acaso creen que está desligado de los asuntos verdaderos de la vida porque considera que la salvación eterna del alma de cada uno de ustedes es un asunto de mayor importancia que el destino temporal de cualquier país sobre la tierra? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bienaventurados son ustedes los pacificadores que oran por sus enemigos y saludan a sus adversarios con amor y con sacrifio así como lo hizo su Padre celestial para otorgar la reconciliación de Dios con los hombres y entre ellos mismos, pues ustedes serán llamados hijos de Dios y heredarán la vida eterna en el reino de su Padre.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Alalith-04-13</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://es.gospeltranslations.org/wiki/Bienaventurados_los_Pacificadores</id>
		<title>Bienaventurados los Pacificadores</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://es.gospeltranslations.org/wiki/Bienaventurados_los_Pacificadores"/>
				<updated>2018-09-16T16:22:30Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Alalith-04-13: /* El Grito de las Bienaventuranzas: ¡Recibe un Corazón Nuevo! */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{info|Blessed Are the Peacemakers}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;'''Mateo 5:9 '''&amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con cada bienaventuranza otro puntilla se clava en un ataúd. Dentro del ataúd yace el cadáver de un falso entendimiento de la salvación. Este entendimiento falso dice que una persona puede ser salva sin que cambie su forma de ser. O dicho de otro modo, que una persona puede heredar la vida eterna aun cuando sus actitudes y comportamientos sean iguales a los de las personas incrédulas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====El Grito de las Bienaventuranzas: ¡Recibe un Corazón Nuevo! ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una tras otra las bienaventuranzas nos hablan que las bendiciones eternas van a ser dadas únicamente a los que se han convertido en criaturas nuevas. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si no obtenemos misericordia, recibiremos juicio. Si no vemos a Dios, no estamos en el cielo. Si no somos llamados hijos de Dios, estamos fuera de la familia. En otras palabras, estas descripciones de la salvación final. Y esto es únicamente prometido para los misericordiosos, los de corazón limpio, y los pacificadores. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo tanto, las bienaventuranzas son como largas espinas que mantienen presionada la tapa del ataúd sobre la falsa enseñanza que dice que si crees en Jesús irás al cielo asi seas misericordioso o no, o puro de corazón o pacificador. De hecho, de principio a fin, el Sermón del Monte grita: &amp;quot;¡Consígue un corazón nuevo! ¡Conviértete en una persona nueva! ¡El río del juicio está en la puerta!&amp;quot; Recuerda las palabras del versículo 20: &amp;quot;A menos que tu justicia exceda a la de los escribas y fariseos, nunca entrarás en el reino de los cielos&amp;quot; (Mateo 5:20).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y al final del sermon, en el versículo 7:26 el Señor exclama sobre la muchedumbre, “Y todo el que oye estas palabras mías y no las pone en práctica, será semejante a un hombre insensato que edificó su casa sobre la arena; y cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y azotaron aquella casa; y cayó, y grande fue su destrucción” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En otras palabras, una vida de desobediencia a las bienaventuranzas y al sermón en el monte será condenada en el juicio sin importar las creencias que tengamos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Sugerencias opcionales no, más bien el camino al cielo ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La semana pasada, sentí algo de culpabilidad porque probablemente no he tratado este aspecto de las bienaventuranzas con la actitud ferviente y la seriedad que se merece  y que el cuidado que tengo para el bienestar eterno de ustedes no se ha mostrado tan genuino como debe ser. Sentí culpabilidad cuando leí un libro antiguo de Horatius Bonar dirigido a pastores y en el que él escribe: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Nuestras palabras se oyen débiles, siendo aun verídicas; las miradas poco atentas, incluso cuando nuestras palabras son importantes; y nuestro tono insinúa una apatía que tanto las palabras como las miradas intentan ocultar. (''Words to Winners of Souls'', p. 55) &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que lo quiero hacer esta mañana es que les quede perfectamente bien grabado en la memoria y sin lugar a dudas que lo que Jesús nos da en las bienaventuranzas no se trata de sugerencias opcionales y que éstas no forman una serie de sugerencias para hacer un mundo mejor. Todo lo contrario; porque Jesús nos da aquí una descripción del camino al Paraíso, y este sermon es un mensaje de Dios para animarnos a entrar en el camino y a seguir en ello para que en el juicio final podamos ser llamados hijos de Dios.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eso es precisamente lo que está en juego esta mañana. Si se encuentran en el camino angosto que lleva a la vida, mi propósito es que sigán allí. Y si acaso se encuentran en el camino espacioso que lleva a la perdición, mi propósito será el de dirigirlos hacia el camino a la vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Cómo ser hijos de Dios====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando Jesús dice, &amp;quot; Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios&amp;quot;, no nos dice cómo podemos llegar a ser un hijo de Dios. Simplemente nos dice que los hijos de Dios son efectivamente pacificadores. Los que son pacificadores serán reconocidos en el juicio como hijos de Dios y se les lamará como lo que son y serán bienvenidos en la casa del Padre. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para saber cómo se llega a ser un hijo de Dios podemos ver, por ejemplo, Juan 1:12 y Gálatas 3:26. Juan 1:12 nos dice, “Mas a todos los que lo recibieron, a quienes creen en su nombre (Jesús), les dio potestad de ser hechos hijos de Dios&amp;quot;. Y Gálatas 3:26 dice, &amp;quot;Porque todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús&amp;quot;.  En otras palabras, nos convertimos en hijos de Dios al confiar en Cristo para obtener el perdón y para que Él sea nuestra esperanza. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Los hijos de Dios muestran el carácter del Padre====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo que Jesús declara en Mateo 5:9 es que las personas que se han convertido en hijos de Dios muestran el carácter de su Padre Celestial. Y sabemos que, a partir de las Escrituras, que su Padre Celestial es un &amp;quot;Dios de paz&amp;quot; (Romanos 16:20; 1 Tesalonicenses 5:23; Hebreos 13:20). Sabemos que el cielo es un mundo de paz (Lucas 19:38). Y, más que todo, sabemos que Dios hace la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados”(2 Corintios 5:19). Haciendo la paz mediante la sangre de su cruz (Colosenses 1:20). En otras palabras, aunque por naturaleza somos rebeldes a Dios y hemos cometido traición y merecemos ser juzgados en corte marcial con la pena de muerte eterna; no obstante, Dios sacrificó a su propio Hijo y declaró una amnistía completa y libre para todo aquel que renuncia a sus armas de independencia y que regrese a la fe.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dios es un Dios que ama la paz, y que hace la paz. La historia completa de redención, que culmina en la muerte y resurrección de Jesús, es la estrategia de Dios para dar lugar a una paz justa y duradera entre Él y el hombre rebelde, y luego entre un hombre y otro. Por esta razón, los hijos de Dios también son así. Ellos muestran el carácter de su Padre. Ellos aman lo que Él ama. Ellos buscan lo que Él busca. Se distinguen por la manera en que están dispuestos a sacrificar por la paz del modo en que Dios lo hizo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por medio de la obra soberana de la gracia de Dios, nacen de nuevo los seres humanos rebeldes, y abandonan la rebeldía para volverse hacia la fe, y se convierten en hijos de Dios.  Se nos da una naturaleza nueva, a la semejanza de nuestro Padre celestial (1 Juan 3:9). Si Él hace la paz, entonces sus hijos, quienes poseen Su naturalez, igualmente buscarán hacer la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====El Espíritu de Dios es el Espíritu de Paz====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
O dicho de otro modo, como lo declara Pablo en Gálatas 4:6, &amp;quot;Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: «¡Abba, Padre!»&amp;quot;. Y por lo tanto, como dice en Romanos 8:14, &amp;quot;Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, son hijos de Dios&amp;quot;. Y ser guiado por el Espíritu siempre incluye rendir el fruto del Espíritu. ¡Y el fruto del Espíritu es la paz! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces se puede ver por qué tiene que ser así, que los hijos de Dios tienen que ser pacificadores. Es por medio del Espíritu de Dios que somos hechos hijos de Dios, y el Espíritu de Dios es el Espíritu de paz. Si no somos pacificadores, entonces no tenemos el Espíritu de Cristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cabe mencionar que no nos podemos ganar o merecer el privilegio de ser llamados hijos de Dios. Debemos nuestro nuevo nacimiento a la gracia soberana de Dios (Juan 1:13). Debemos los impulsos de la fe a nuestro nacimiento nuevo (1 Juan 5:1). Recibimos el Espíritu Santo al ejercer esta fe (Gálatas 3:2). El fruto del Espíritu es la paz (Gálatas 5:22). Y los que dan el fruto de la paz son los hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nuestra salvación entera, desde el principio hasta el final, es completamente por gracia—y en esa gracia se basan nuestra esperanza, nuestro gozo, y nuestra libertad. Pero nuestra salvación final no es incondicional, porque tenemos que ser pacificadores -  y aquí es donde se muestran la sinceridad y la gran seriedad con las que debemos tratar estas bienaventuranzas, y buscar la gracia de Dios en la vida cotidiana . &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora, veamos . . . &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====¿Qué quiere decir ser un pacificador?====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La promesa de ser hijo en la segunda cláusula de Mateo 5:9 nos dirige a Mateo 5:43–45 como elemento principal en la comprensión de este concepto. Ambas citas nos indican cómo mostramos que somos hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Oísteis que fue dicho: &amp;quot;Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo&amp;quot;. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os odian y orad por los que os ultrajan y os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos y llover sobre justos e injustos. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Observen el versículo 45, &amp;quot; . . . para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos&amp;quot;. La idea es la misma a la de Mateo 5:9. El versículo 9 nos dice que tenemos que ser pacificadores para ser llamados hijos de Dios. En 45 tenemos que amar a nuestros enemigos y orar por los que nos persiguen si somos hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que probablemente la idea de Jesús sobre ser pacificador se refiera a todas las obras de amor con las que intentamos eliminar la enemistad entre nosotros y otras personas. Si queremos ver esto con especificidad, Él nos da dos ejemplos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Dos Ejemplos'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo primero que menciona es la oración (versículo 44): Orad por los que os presiguen. ¿Orar qué? Se nos indica en el próximo capítulo. En Mateo 6:9–10 Jesús nos dice, &amp;quot;Vosotros, pues, oraréis así&amp;quot;. Oren para que tanto ustedes como sus enemigos santifiquen el nombre de Dios. Oren para que el reino de Dios sea reconocido en la vida de ustedes y en la de sus enemigos. Oren para que todos hagan la voluntad de Dios así como la hacen los ángeles de Dios en los cielos.  En otras palabras, se debe orar por la conversión y la santificación. El fundamento de la paz es la pureza. Oren por la pureza de ustedes y de sus enemigos para que pueda existir la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Luego en Mateo 5:47 Jesús nos da otro ejemplo específico del amor de pacificador: &amp;quot;Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles&amp;quot;? En otras palabras, si existe una ruptura en una de sus relaciones, o si alguien se opone a ustedes, no deben guardar ese resentimiento. No fomenten la hostilidad tratando de evadir o haciendo caso omiso de la persona adversa. Todos sabemos que salirse del camino para no tener que saludar a la persona adversa es lo más natural. Pero ese no es el impulso del Espíritu de Dios que hizo la paz sacrificando a Su Hijo para darnos la reconciliación con Él y entre nosotros.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La pacificación intenta establecer enlaces con los demás. Intenta eliminar la hostilidad. Busca la reconciliación. Busca la armonía. Y trata de mostrar lo que pudiere ser la única cortesía que tal vez toleraría un enemigo, es decir, un saludo. El pacificador mira al enemigo de frente y saluda, &amp;quot;Buenos días, Juan.&amp;quot; Y lo dice con el anhelo de paz en su corazón, no con una cortesía falsa que enmascara su coraje. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''No es lo mismo que establecer la paz'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que oramos y tomamos todas las iniciativas prácticas para la pacificación comenzando con algo tan sencillo como un saludo. Pero no siempre lo logramos. Quiero que quede claro que la pacificación no es lo mismo que establecer la paz. Un pacificador anhela la paz y trabaja y se sacrifica por ella, pero no siempre se logra establecer la paz. &lt;br /&gt;
Es muy importante considerar Romanos 12:18 sobre este punto. Allí Pablo escribe, &amp;quot;Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres&amp;quot;. Esa es la meta de un pacificador: &amp;quot;Si es posible, en cuanto dependa de vosotros . . . &amp;quot;. No permitan que la ruptura sea culpa de ustedes.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Una pregunta difícil: Paz o Verdad?''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero esto plantea una cuestión difícil: ¿Es nuestra la culpa cuando se asume una posición que causa la división? Si hemos alejado a alguien y causado su ira al hacer o decir lo correcto, ¿acaso hemos dejado de ser pacificadores? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No necesariamente. Pablo nos dice, &amp;quot;Si es posible . . . estad en paz&amp;quot;. Con esto él concede que habrá momentos en los que la defensa de la verdad hará que la paz sea imposible. Por ejemplo, él escribió en primera de corintios (en 11:18–19), &amp;quot;En primer lugar, cuando os reunís como iglesia, oigo que hay entre vosotros divisiones; y en parte lo creo. Es preciso que entre vosotros haya divisiones, para que se pongan de manifiesto entre vosotros los que son aprobados&amp;quot;. Él no hubiera escrito esto si los cristianos verdaderos debieron de haber puesto la verdad en tela de juicio con tal de evitar la división a todo costo. Fue precisamente porque algunos cristianos fueron genuinos y genuinamente pacificadores, que se produjeron algunas divisiones. (Ver también 1 Corintios 7:15.) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Jesús dice en Mateo 10:34-36 &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;No penséis que he venido a traer paz a la tierra; no he venido a traer paz, sino espada. porque he venido a poner en enemistad al hombre contra su padre, a la hija contra su madre y a la nuera contra su suegra. Así que los enemigos del hombre serán los de su casa. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dicho de otro modo; tienen que amar la paz y trabajar por ella. Tienen que orar por sus enemigos y hacerles el bien y saludarlos; y desear fervientemente que sean eliminadas las barreras entre ustedes y sus enemigos. Pero jamás deben abandonar su lealtad a Mí y a Mi palabra, no importa cuánta hostilidad ocasione esto en contra de ustedes. No son culpables, ni están en el error, si la vida de obediencia y el mensaje de amor y de verdad ocasionan en algunos la hostilidad y en otros la aceptación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Purificar el fundamento de la paz'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Posiblemente sea esta advertencia la que Jesús quiere dar al declarar la siguiente bienaventuranza, &amp;quot;Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia&amp;quot;. En otra palabras, no se puede transigir en aquello que comprometa la justicia con tal de hacer la paz con los perseguidores. Cuando Jesús pronuncia una bendición sobre ustedes por padecer persecución por causa de la justicia, claramente subordina la meta de la paz a la meta de la justicia.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En Santiago 3:17 se lee &amp;quot; Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica&amp;quot;. Primero pura, luego pacífica, y no al revés. Este también es el orden que tenemos en las bienaventuranzas (en versículos 8 y 9): Primero, &amp;quot;Bienaventurados los de limpio corazón&amp;quot;, luego, &amp;quot;Bienaventurados los pacificadores&amp;quot;. La pureza asume prioridad sobre la paz. La pureza es la base de la paz bíblica. No se puede comprometer la pureza con el fin de obtener la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====¿Por que hacer hincapié en los alcances individuales? ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para terminar, quiero dirigirme a una o dos cuestiones que en la actualidad pudieran surgir en la mente de ciertas personas con un mensaje de este tipo. En vista de la situación mundial, ¿por qué se limita este mensaje a los alcances personales de la oración, del saludo y de la reconciliación individual?  ¿Acaso no son insignificantes estos asuntos personales en comparación con la posibilidad de una guerra nuclear, los presupuestos militares, las pláticas de armas en Génova, la segregación racial en Sudáfrica, las guerras civiles en Centroamérica, la opresión religiosa en Rumanía y en Rusia, o del terrorismo internacional? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Antes de contestar esa pregunta, hagamos otras: ¿Sabía Jesús que la mano de hierro del imperio romano caía duramente sobre la tierra reducida de los judíos sin su consentimiento? ¿Se enteró Jesús de la matanza que hizo Arquelao de los tres mil judíos durante una celebración de Pascua? ¿Sabía Él que los soldados romanos podían reclutar a cualquier judío para que cargara con el equipaje de ellos? ¿Sabía Él que Pilato hizo que sus soldados aporrearan a una muchedumbre de judíos cuando protestó porque él estaba robando de la tesorería del templo? ¿Sabía Él que Pilato había masacrado a judíos sobre los terrenos del templo y luego mezcló la sangre de los judíos con la sangre que ellos iban a ofrecer con los sacrificios? &lt;br /&gt;
Cuando Jesús habló de los enemigos, ¿por qué se limitó a la oración y a los saludos y a bendiciones y a obras individuales de generosidad y bondad? ¿Por qué no habló sobre cuestiones de humillación nacional, y de la opresión romana, de la corrupción política, y del militarismo sin freno de su época? ¿Acaso estaba totalmente desconectado de las polémicas de su actualidad? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Injusticias sociales como exigencias para un arrepentiento personal''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No, no estaba desconectado. Existe otra explicación de su forma de predicar. En Lucas 13:1–5 algunas personas confrontaron a Jesús con una de las atrocidades de Pilato. Respondió Él del modo siguiente: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;“En este mismo tiempo estaban allí algunos que le contaban acerca de los galileos cuya sangre Pilato había mezclado con los sacrificios de ellos. Respondiendo Jesús, les dijo:  ¿Pensáis que estos galileos, porque padecieron tales cosas, eran más pecadores que los demás galileos? Os digo: no, antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente&amp;quot;. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tomó una indignación social considerable de injusticia y la convirtió en una exigencia de arrepentimiento personal individual. &amp;quot;¡Antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente!&amp;quot; Siempre hizo eso. ¿Por qué lo hizo así? Porque para Jesús el destino eterno de un alma humana es un asunto de mucho más importancia que el destino temporal de una nación. &lt;br /&gt;
Si uno acude a Jesús para preguntarle que si es justo pagarle impuestos a Tiberias César, dará como respuesta un mandato personal dirigido directamente al corazón: &amp;quot; Dad, pues, a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios &amp;quot; (Mateo 22:15–21). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si alguno de ustedes va a Jesús para quejarse de la injusticia de su hermano que no quiere compartir la herencia, Él responderá con una advertencia que nos da de lleno en la conciencia, &amp;quot; Hombre, ¿quién me ha puesto sobre vosotros como juez o partidor? --Mirad, guardaos de toda avaricia, porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee&amp;quot;. (Luke 12:13–15)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''El asunto de verdadera importancia en el mundo de hoy''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora regresemos a la pregunta inicial. ¿Por qué tiene que hacer hincapié el mensaje de pacificación del sermon en el monte sobre las cuestiones individuales tales como la oración, el saludar y la reconciliación personal? ¿Acaso no son insignificantes estos asuntos personales en comparación con cuestiones de guerra nuclear, presupuestos militares, pláticas de armas en Génova, la segregación racial en Sudáfrica, las guerras civiles en Centroamérica, la opresión religiosa en Rumanía y en Rusia, o del terrorismo internacional?  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La respuesta es no, porque el punto de cada uno de estos asuntos personales en el sermon del monte es hacer que quede bastante claro que cada ser humano que pueda escuchar mi voz en este momento tiene que ser una criatura nueva si quiere tener vida eterna. Tienen que tener un corazón nuevo.  Sin un corazón misericordioso, limpio y pacificador no podrán ser llamados hijos de Dios en el día del juicio. Y ese es el asunto de verdadera importancia en el mundo de hoy.  ¿Realmente está limitado el Hijo del Hombre en su modo de ver al mundo? ¿Acaso creen que está desligado de los asuntos verdaderos de la vida porque considera que la salvación eterna del alma de cada uno de ustedes es un asunto de mayor importancia que el destino temporal de cualquier país sobre la tierra? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bienaventurados son ustedes los pacificadores que oran por sus enemigos y saludan a sus adversarios con amor y con sacrifio así como lo hizo su Padre celestial para otorgar la reconciliación de Dios con los hombres y entre ellos mismos, pues ustedes serán llamados hijos de Dios y heredarán la vida eterna en el reino de su Padre.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Alalith-04-13</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://es.gospeltranslations.org/wiki/Bienaventurados_los_Pacificadores</id>
		<title>Bienaventurados los Pacificadores</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://es.gospeltranslations.org/wiki/Bienaventurados_los_Pacificadores"/>
				<updated>2018-09-16T16:20:35Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Alalith-04-13: /* El Grito de las Bienaventuranzas: ¡Recibe un Corazón Nuevo! */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{info|Blessed Are the Peacemakers}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;'''Mateo 5:9 '''&amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con cada bienaventuranza otro puntilla se clava en un ataúd. Dentro del ataúd yace el cadáver de un falso entendimiento de la salvación. Este entendimiento falso dice que una persona puede ser salva sin que cambie su forma de ser. O dicho de otro modo, que una persona puede heredar la vida eterna aun cuando sus actitudes y comportamientos sean iguales a los de las personas incrédulas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====El Grito de las Bienaventuranzas: ¡Recibe un Corazón Nuevo! ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una tras otra las bienaventuranzas nos hablan que las bendiciones eternas van a ser dadas únicamente a los que se han convertido en criaturas nuevas. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si no obtenemos misericordia, recibiremos juicio. Si no vemos a Dios, no estamos en el cielo. Si no somos llamados hijos de Dios, estamos fuera de la familia. En otras palabras, estas descripciones de la salvación final. Y esto es únicamente prometido para los misericordiosos, los de corazón limpio, y los pacificadores. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo tanto, las bienaventuranzas son como largas espinas que mantienen presionada la tapa del ataúd sobre la falsa enseñanza que dice que si crees en Jesús irás al cielo asi seas misericordioso o no, o puro de corazón o pacificador. De hecho, de principio a fin, el Sermón del Monte grita: &amp;quot;¡Consígue un corazón nuevo! ¡Conviértete en una persona nueva! ¡El río del juicio está en la puerta!&amp;quot; Recuerda las palabras del versículo 20: &amp;quot;A menos que tu justicia exceda a la de los escribas y fariseos, nunca entrarás en el reino de los cielos&amp;quot; (Mateo 5:20).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y al final del sermon, en el versículo 7:26 el Señor exclama sobre la muchedumbre, “Y todo el que oye estas palabras mías y no las pone en práctica, será semejante a un hombre insensato que edificó su casa sobre la arena; y cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y azotaron aquella casa; y cayó, y grande fue su destrucción” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En otras palabras, una vida de desobediencia a las bienaventuranzas y al sermón en el monte será condenada en el juicio sin importar las creencias que tenga.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Sugerencias opcionales no, más bien el camino al cielo ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La semana pasada, sentí algo de culpabilidad porque probablemente no he tratado este aspecto de las bienaventuranzas con la actitud ferviente y la seriedad que se merece  y que el cuidado que tengo para el bienestar eterno de ustedes no se ha mostrado tan genuino como debe ser. Sentí culpabilidad cuando leí un libro antiguo de Horatius Bonar dirigido a pastores y en el que él escribe: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Nuestras palabras se oyen débiles, siendo aun verídicas; las miradas poco atentas, incluso cuando nuestras palabras son importantes; y nuestro tono insinúa una apatía que tanto las palabras como las miradas intentan ocultar. (''Words to Winners of Souls'', p. 55) &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que lo quiero hacer esta mañana es que les quede perfectamente bien grabado en la memoria y sin lugar a dudas que lo que Jesús nos da en las bienaventuranzas no se trata de sugerencias opcionales y que éstas no forman una serie de sugerencias para hacer un mundo mejor. Todo lo contrario; porque Jesús nos da aquí una descripción del camino al Paraíso, y este sermon es un mensaje de Dios para animarnos a entrar en el camino y a seguir en ello para que en el juicio final podamos ser llamados hijos de Dios.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eso es precisamente lo que está en juego esta mañana. Si se encuentran en el camino angosto que lleva a la vida, mi propósito es que sigán allí. Y si acaso se encuentran en el camino espacioso que lleva a la perdición, mi propósito será el de dirigirlos hacia el camino a la vida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Cómo ser hijos de Dios====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando Jesús dice, &amp;quot; Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios&amp;quot;, no nos dice cómo podemos llegar a ser un hijo de Dios. Simplemente nos dice que los hijos de Dios son efectivamente pacificadores. Los que son pacificadores serán reconocidos en el juicio como hijos de Dios y se les lamará como lo que son y serán bienvenidos en la casa del Padre. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para saber cómo se llega a ser un hijo de Dios podemos ver, por ejemplo, Juan 1:12 y Gálatas 3:26. Juan 1:12 nos dice, “Mas a todos los que lo recibieron, a quienes creen en su nombre (Jesús), les dio potestad de ser hechos hijos de Dios&amp;quot;. Y Gálatas 3:26 dice, &amp;quot;Porque todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús&amp;quot;.  En otras palabras, nos convertimos en hijos de Dios al confiar en Cristo para obtener el perdón y para que Él sea nuestra esperanza. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====Los hijos de Dios muestran el carácter del Padre====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo que Jesús declara en Mateo 5:9 es que las personas que se han convertido en hijos de Dios muestran el carácter de su Padre Celestial. Y sabemos que, a partir de las Escrituras, que su Padre Celestial es un &amp;quot;Dios de paz&amp;quot; (Romanos 16:20; 1 Tesalonicenses 5:23; Hebreos 13:20). Sabemos que el cielo es un mundo de paz (Lucas 19:38). Y, más que todo, sabemos que Dios hace la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados”(2 Corintios 5:19). Haciendo la paz mediante la sangre de su cruz (Colosenses 1:20). En otras palabras, aunque por naturaleza somos rebeldes a Dios y hemos cometido traición y merecemos ser juzgados en corte marcial con la pena de muerte eterna; no obstante, Dios sacrificó a su propio Hijo y declaró una amnistía completa y libre para todo aquel que renuncia a sus armas de independencia y que regrese a la fe.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dios es un Dios que ama la paz, y que hace la paz. La historia completa de redención, que culmina en la muerte y resurrección de Jesús, es la estrategia de Dios para dar lugar a una paz justa y duradera entre Él y el hombre rebelde, y luego entre un hombre y otro. Por esta razón, los hijos de Dios también son así. Ellos muestran el carácter de su Padre. Ellos aman lo que Él ama. Ellos buscan lo que Él busca. Se distinguen por la manera en que están dispuestos a sacrificar por la paz del modo en que Dios lo hizo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por medio de la obra soberana de la gracia de Dios, nacen de nuevo los seres humanos rebeldes, y abandonan la rebeldía para volverse hacia la fe, y se convierten en hijos de Dios.  Se nos da una naturaleza nueva, a la semejanza de nuestro Padre celestial (1 Juan 3:9). Si Él hace la paz, entonces sus hijos, quienes poseen Su naturalez, igualmente buscarán hacer la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====El Espíritu de Dios es el Espíritu de Paz====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
O dicho de otro modo, como lo declara Pablo en Gálatas 4:6, &amp;quot;Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: «¡Abba, Padre!»&amp;quot;. Y por lo tanto, como dice en Romanos 8:14, &amp;quot;Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, son hijos de Dios&amp;quot;. Y ser guiado por el Espíritu siempre incluye rendir el fruto del Espíritu. ¡Y el fruto del Espíritu es la paz! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces se puede ver por qué tiene que ser así, que los hijos de Dios tienen que ser pacificadores. Es por medio del Espíritu de Dios que somos hechos hijos de Dios, y el Espíritu de Dios es el Espíritu de paz. Si no somos pacificadores, entonces no tenemos el Espíritu de Cristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cabe mencionar que no nos podemos ganar o merecer el privilegio de ser llamados hijos de Dios. Debemos nuestro nuevo nacimiento a la gracia soberana de Dios (Juan 1:13). Debemos los impulsos de la fe a nuestro nacimiento nuevo (1 Juan 5:1). Recibimos el Espíritu Santo al ejercer esta fe (Gálatas 3:2). El fruto del Espíritu es la paz (Gálatas 5:22). Y los que dan el fruto de la paz son los hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nuestra salvación entera, desde el principio hasta el final, es completamente por gracia—y en esa gracia se basan nuestra esperanza, nuestro gozo, y nuestra libertad. Pero nuestra salvación final no es incondicional, porque tenemos que ser pacificadores -  y aquí es donde se muestran la sinceridad y la gran seriedad con las que debemos tratar estas bienaventuranzas, y buscar la gracia de Dios en la vida cotidiana . &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora, veamos . . . &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====¿Qué quiere decir ser un pacificador?====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La promesa de ser hijo en la segunda cláusula de Mateo 5:9 nos dirige a Mateo 5:43–45 como elemento principal en la comprensión de este concepto. Ambas citas nos indican cómo mostramos que somos hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Oísteis que fue dicho: &amp;quot;Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo&amp;quot;. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os odian y orad por los que os ultrajan y os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos y llover sobre justos e injustos. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Observen el versículo 45, &amp;quot; . . . para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos&amp;quot;. La idea es la misma a la de Mateo 5:9. El versículo 9 nos dice que tenemos que ser pacificadores para ser llamados hijos de Dios. En 45 tenemos que amar a nuestros enemigos y orar por los que nos persiguen si somos hijos de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que probablemente la idea de Jesús sobre ser pacificador se refiera a todas las obras de amor con las que intentamos eliminar la enemistad entre nosotros y otras personas. Si queremos ver esto con especificidad, Él nos da dos ejemplos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Dos Ejemplos'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo primero que menciona es la oración (versículo 44): Orad por los que os presiguen. ¿Orar qué? Se nos indica en el próximo capítulo. En Mateo 6:9–10 Jesús nos dice, &amp;quot;Vosotros, pues, oraréis así&amp;quot;. Oren para que tanto ustedes como sus enemigos santifiquen el nombre de Dios. Oren para que el reino de Dios sea reconocido en la vida de ustedes y en la de sus enemigos. Oren para que todos hagan la voluntad de Dios así como la hacen los ángeles de Dios en los cielos.  En otras palabras, se debe orar por la conversión y la santificación. El fundamento de la paz es la pureza. Oren por la pureza de ustedes y de sus enemigos para que pueda existir la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Luego en Mateo 5:47 Jesús nos da otro ejemplo específico del amor de pacificador: &amp;quot;Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles&amp;quot;? En otras palabras, si existe una ruptura en una de sus relaciones, o si alguien se opone a ustedes, no deben guardar ese resentimiento. No fomenten la hostilidad tratando de evadir o haciendo caso omiso de la persona adversa. Todos sabemos que salirse del camino para no tener que saludar a la persona adversa es lo más natural. Pero ese no es el impulso del Espíritu de Dios que hizo la paz sacrificando a Su Hijo para darnos la reconciliación con Él y entre nosotros.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La pacificación intenta establecer enlaces con los demás. Intenta eliminar la hostilidad. Busca la reconciliación. Busca la armonía. Y trata de mostrar lo que pudiere ser la única cortesía que tal vez toleraría un enemigo, es decir, un saludo. El pacificador mira al enemigo de frente y saluda, &amp;quot;Buenos días, Juan.&amp;quot; Y lo dice con el anhelo de paz en su corazón, no con una cortesía falsa que enmascara su coraje. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''No es lo mismo que establecer la paz'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que oramos y tomamos todas las iniciativas prácticas para la pacificación comenzando con algo tan sencillo como un saludo. Pero no siempre lo logramos. Quiero que quede claro que la pacificación no es lo mismo que establecer la paz. Un pacificador anhela la paz y trabaja y se sacrifica por ella, pero no siempre se logra establecer la paz. &lt;br /&gt;
Es muy importante considerar Romanos 12:18 sobre este punto. Allí Pablo escribe, &amp;quot;Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres&amp;quot;. Esa es la meta de un pacificador: &amp;quot;Si es posible, en cuanto dependa de vosotros . . . &amp;quot;. No permitan que la ruptura sea culpa de ustedes.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Una pregunta difícil: Paz o Verdad?''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero esto plantea una cuestión difícil: ¿Es nuestra la culpa cuando se asume una posición que causa la división? Si hemos alejado a alguien y causado su ira al hacer o decir lo correcto, ¿acaso hemos dejado de ser pacificadores? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No necesariamente. Pablo nos dice, &amp;quot;Si es posible . . . estad en paz&amp;quot;. Con esto él concede que habrá momentos en los que la defensa de la verdad hará que la paz sea imposible. Por ejemplo, él escribió en primera de corintios (en 11:18–19), &amp;quot;En primer lugar, cuando os reunís como iglesia, oigo que hay entre vosotros divisiones; y en parte lo creo. Es preciso que entre vosotros haya divisiones, para que se pongan de manifiesto entre vosotros los que son aprobados&amp;quot;. Él no hubiera escrito esto si los cristianos verdaderos debieron de haber puesto la verdad en tela de juicio con tal de evitar la división a todo costo. Fue precisamente porque algunos cristianos fueron genuinos y genuinamente pacificadores, que se produjeron algunas divisiones. (Ver también 1 Corintios 7:15.) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Jesús dice en Mateo 10:34-36 &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;No penséis que he venido a traer paz a la tierra; no he venido a traer paz, sino espada. porque he venido a poner en enemistad al hombre contra su padre, a la hija contra su madre y a la nuera contra su suegra. Así que los enemigos del hombre serán los de su casa. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dicho de otro modo; tienen que amar la paz y trabajar por ella. Tienen que orar por sus enemigos y hacerles el bien y saludarlos; y desear fervientemente que sean eliminadas las barreras entre ustedes y sus enemigos. Pero jamás deben abandonar su lealtad a Mí y a Mi palabra, no importa cuánta hostilidad ocasione esto en contra de ustedes. No son culpables, ni están en el error, si la vida de obediencia y el mensaje de amor y de verdad ocasionan en algunos la hostilidad y en otros la aceptación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Purificar el fundamento de la paz'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Posiblemente sea esta advertencia la que Jesús quiere dar al declarar la siguiente bienaventuranza, &amp;quot;Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia&amp;quot;. En otra palabras, no se puede transigir en aquello que comprometa la justicia con tal de hacer la paz con los perseguidores. Cuando Jesús pronuncia una bendición sobre ustedes por padecer persecución por causa de la justicia, claramente subordina la meta de la paz a la meta de la justicia.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En Santiago 3:17 se lee &amp;quot; Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica&amp;quot;. Primero pura, luego pacífica, y no al revés. Este también es el orden que tenemos en las bienaventuranzas (en versículos 8 y 9): Primero, &amp;quot;Bienaventurados los de limpio corazón&amp;quot;, luego, &amp;quot;Bienaventurados los pacificadores&amp;quot;. La pureza asume prioridad sobre la paz. La pureza es la base de la paz bíblica. No se puede comprometer la pureza con el fin de obtener la paz. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
====¿Por que hacer hincapié en los alcances individuales? ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para terminar, quiero dirigirme a una o dos cuestiones que en la actualidad pudieran surgir en la mente de ciertas personas con un mensaje de este tipo. En vista de la situación mundial, ¿por qué se limita este mensaje a los alcances personales de la oración, del saludo y de la reconciliación individual?  ¿Acaso no son insignificantes estos asuntos personales en comparación con la posibilidad de una guerra nuclear, los presupuestos militares, las pláticas de armas en Génova, la segregación racial en Sudáfrica, las guerras civiles en Centroamérica, la opresión religiosa en Rumanía y en Rusia, o del terrorismo internacional? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Antes de contestar esa pregunta, hagamos otras: ¿Sabía Jesús que la mano de hierro del imperio romano caía duramente sobre la tierra reducida de los judíos sin su consentimiento? ¿Se enteró Jesús de la matanza que hizo Arquelao de los tres mil judíos durante una celebración de Pascua? ¿Sabía Él que los soldados romanos podían reclutar a cualquier judío para que cargara con el equipaje de ellos? ¿Sabía Él que Pilato hizo que sus soldados aporrearan a una muchedumbre de judíos cuando protestó porque él estaba robando de la tesorería del templo? ¿Sabía Él que Pilato había masacrado a judíos sobre los terrenos del templo y luego mezcló la sangre de los judíos con la sangre que ellos iban a ofrecer con los sacrificios? &lt;br /&gt;
Cuando Jesús habló de los enemigos, ¿por qué se limitó a la oración y a los saludos y a bendiciones y a obras individuales de generosidad y bondad? ¿Por qué no habló sobre cuestiones de humillación nacional, y de la opresión romana, de la corrupción política, y del militarismo sin freno de su época? ¿Acaso estaba totalmente desconectado de las polémicas de su actualidad? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Injusticias sociales como exigencias para un arrepentiento personal''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No, no estaba desconectado. Existe otra explicación de su forma de predicar. En Lucas 13:1–5 algunas personas confrontaron a Jesús con una de las atrocidades de Pilato. Respondió Él del modo siguiente: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;“En este mismo tiempo estaban allí algunos que le contaban acerca de los galileos cuya sangre Pilato había mezclado con los sacrificios de ellos. Respondiendo Jesús, les dijo:  ¿Pensáis que estos galileos, porque padecieron tales cosas, eran más pecadores que los demás galileos? Os digo: no, antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente&amp;quot;. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tomó una indignación social considerable de injusticia y la convirtió en una exigencia de arrepentimiento personal individual. &amp;quot;¡Antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente!&amp;quot; Siempre hizo eso. ¿Por qué lo hizo así? Porque para Jesús el destino eterno de un alma humana es un asunto de mucho más importancia que el destino temporal de una nación. &lt;br /&gt;
Si uno acude a Jesús para preguntarle que si es justo pagarle impuestos a Tiberias César, dará como respuesta un mandato personal dirigido directamente al corazón: &amp;quot; Dad, pues, a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios &amp;quot; (Mateo 22:15–21). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si alguno de ustedes va a Jesús para quejarse de la injusticia de su hermano que no quiere compartir la herencia, Él responderá con una advertencia que nos da de lleno en la conciencia, &amp;quot; Hombre, ¿quién me ha puesto sobre vosotros como juez o partidor? --Mirad, guardaos de toda avaricia, porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee&amp;quot;. (Luke 12:13–15)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''El asunto de verdadera importancia en el mundo de hoy''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora regresemos a la pregunta inicial. ¿Por qué tiene que hacer hincapié el mensaje de pacificación del sermon en el monte sobre las cuestiones individuales tales como la oración, el saludar y la reconciliación personal? ¿Acaso no son insignificantes estos asuntos personales en comparación con cuestiones de guerra nuclear, presupuestos militares, pláticas de armas en Génova, la segregación racial en Sudáfrica, las guerras civiles en Centroamérica, la opresión religiosa en Rumanía y en Rusia, o del terrorismo internacional?  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La respuesta es no, porque el punto de cada uno de estos asuntos personales en el sermon del monte es hacer que quede bastante claro que cada ser humano que pueda escuchar mi voz en este momento tiene que ser una criatura nueva si quiere tener vida eterna. Tienen que tener un corazón nuevo.  Sin un corazón misericordioso, limpio y pacificador no podrán ser llamados hijos de Dios en el día del juicio. Y ese es el asunto de verdadera importancia en el mundo de hoy.  ¿Realmente está limitado el Hijo del Hombre en su modo de ver al mundo? ¿Acaso creen que está desligado de los asuntos verdaderos de la vida porque considera que la salvación eterna del alma de cada uno de ustedes es un asunto de mayor importancia que el destino temporal de cualquier país sobre la tierra? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bienaventurados son ustedes los pacificadores que oran por sus enemigos y saludan a sus adversarios con amor y con sacrifio así como lo hizo su Padre celestial para otorgar la reconciliación de Dios con los hombres y entre ellos mismos, pues ustedes serán llamados hijos de Dios y heredarán la vida eterna en el reino de su Padre.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Alalith-04-13</name></author>	</entry>

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