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		<title>Libros y Sermones BÃ­blicos - Contribuciones del usuario [es]</title>
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		<updated>2026-05-03T11:07:32Z</updated>
		<subtitle>De Libros y Sermones BÃ­blicos</subtitle>
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	<entry>
		<id>http://es.gospeltranslations.org/wiki/Un_Mandamiento_de_Dios:_La_Obediencia_de_la_Fe</id>
		<title>Un Mandamiento de Dios: La Obediencia de la Fe</title>
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				<updated>2009-10-13T03:04:10Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;GeorgianTranslator: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{info|Command of God: The Obedience of Faith}}&amp;amp;nbsp;'''Romanos 16:25-27'''&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;&amp;lt;br&amp;gt;Y a aquel que es poderoso para afirmaros conforme a mi evangelio y a la predicación de Jesucristo, según la revelación del misterio que ha sido mantenido en secreto durante siglos sin fin, 26 pero que ahora ha sido manifestado, y por las Escrituras de los profetas, conforme al mandamiento del Dios eterno, se ha dado a conocer a todas las naciones para ''guiarlas'' ''a'' la obediencia de la fe, 27 al único y sabio Dios, por medio de Jesucristo, sea la gloria para siempre. Amén.&lt;br /&gt;
&amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
En este mensaje, quiero enfocarme en una frase y su función en esta doxología, y entonces utilizarla como motivo para revisar algo tremendamente importante en el libro de Romanos. La frase es “''la obediencia de la fe''” en el verso 26: “...''para guiarlas a la obediencia de la fe''”. Si la gloria del único y sabio Dios a través de Jesucristo es la meta suprema de todas las cosas en estos versos (según el verso 27), entonces “la obediencia de la fe” debe estar muy relacionada con la meta suprema de todas las cosas en estos versos. Y esto es porque cuando la fe en Jesucristo produce obediencia a Jesucristo, hace que Dios sea glorificado en esas vidas obedientes. Eso es lo que Jesús dijo en Mateo 5:16: “Así brille vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas acciones y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''El Evangelio Fortalece Nuestra Fe'''&amp;lt;br&amp;gt;Observe cuidadosamente conmigo cómo armoniza “la obediencia de la fe” (al final del verso 26) con estos versos. Pablo comienza su doxología diciendo que una de las razones por las que la gloria pertenece a Dios es que él está dispuesto a fortalecernos. Verso 25): “¡Al que puede fortalecerlos a ustedes […] sea la gloria para siempre...!”. Entre esa declaración inicial de que Dios puede fortalecer nuestra fe y la exclamación final de que Dios es glorioso, Pablo expone el evangelio como aquello que Dios utiliza para fortalecer nuestra fe. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Siga las frases que usa para explicar el evangelio y verá cómo comienza diciendo que el evangelio fortalece nuestra fe y termina diciendo que el evangelio produce la obediencia que viene de la fe. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El verso 25 dice que él nos fortalece “conforme a mi evangelio” (NVI). Así que enfatiza el punto de que este mensaje es “buena noticia”. Esto es lo que evangelio significa. Somos fortalecidos por la buena noticia. Entonces dice que el evangelio es la predicación de Jesucristo. Esto significa que el corazón del evangelio es la buena noticia sobre quien es Jesucristo y lo que hizo al venir, morir y resucitar; no nos lo dice, porque ya lo hizo en los primeros ocho capítulos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''El Evangelio Tiene Raíces en la Eternidad'''&amp;lt;br&amp;gt;Entonces (todavía en el verso 25) nos dice que este evangelio que fortalece la fe es “la revelación del misterio que ha sido mantenido en secreto durante siglos sin fin [eternos]”. Esto nos recuerda que el evangelio tiene sus raíces en la eternidad. No es algo que se le haya ocurrido a Dios cuando la creación, cuando la maldad y el pecado entraron en el mundo (vea 2da a Timoteo 1:9). Es por eso que Pablo dice, a mitad del verso 26, que el evangelio era el “mandamiento del Dios eterno”. El Dios eterno (aiōviou) ordenando revelar el misterio; se refiere al misterio oculto por siglos eternos (aiōniois). Pablo hacer todo esto para darnos un mayor sentido de fortaleza y firmeza en este evangelio: por que tiene sus raíces en la eternidad, en la mente de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''El Evangelio Tiene Raíces en la Historia'''&amp;lt;br&amp;gt;Después, Pablo dice en el verso 26 que este misterio ha sido manifestado y dado a conocer “por las Escrituras de los profetas”. En otras palabras, los mismos Escritos del Antiguo Testamento que eran difíciles de entender sobre la venida de un evangelio global son utilizados ahora por Pablo y los otros apóstoles para revelar y explicar el evangelio. Esto nos recuerda que la buena noticia está enraizada no solo en la eternidad, también en la historia. Dios ha estado trabajando con este pueblo de Israel preparándolos a ellos y a nosotros para la venida de su Hijo, Jesucristo. Jesús no cayó simplemente desde el cielo sin ninguna preparación. Dos mil años de anticipación y prefiguración prepararon el camino. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''El Evangelio Es el Medio de la Fe; la Fe Produce Obediencia&amp;lt;br&amp;gt;'''Y ahora, finalmente, en el verso 26, vemos que todo fue diseñado para producir: la obediencia de la fe entre todas las naciones. Fíjese en las dos frases: “...se ha dado a conocer a todas las naciones para ''guiarlas a'' la obediencia de la fe”. Si existe algún grupo de personas en el planeta Tierra donde la fe en Jesucristo no está produciendo conformidad con Jesucristo, el propósito de Dios para el evangelio no está completo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Note ahora cómo lo primero que Pablo dice en el verso 25 y lo último que dice en el verso 26 se relacionan entre sí. Primero, Dios nos fortalece por medio del evangelio –es decir, nos hace fuertes en la fe (vea 1:11-12). Eso es lo que hace el evangelio. Entonces, al final del verso 26, el evangelio está apuntando hacia la obediencia de la fe. Así que el evangelio nos fortalece en fe, para que vivamos vidas obedientes. Esto es llamado “la obediencia de la fe”. El evangelio es el medio para la obediencia porque es el medio de la fe, y la obediencia viene de la fe. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y con esto, Pablo termina su carta con el mismo espíritu con que empezó en Romanos 1:5: “por medio de quien hemos recibido la gracia y el apostolado para ''promover la'' obediencia a la fe entre todos los gentiles, por amor a su nombre”. Note tres semejanzas entre el comienzo y el final. &lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
1.Su deseo es la obediencia de la fe.&amp;lt;br&amp;gt;2.Es para todos los gentiles [o naciones], no solo para Israel.&amp;lt;br&amp;gt;3.En Romanos 1:5, todo esto es “por amor a su nombre”, y en Romanos 16:27, Pablo llega a la conclusión de su doxología diciendo: “al único ''y'' sabio Dios, por medio de Jesucristo, sea la gloria para siempre”. Por amor a su nombre, y para la gloria de Dios por medio de Jesucristo, son la misma cosa. Esa es la meta suprema del evangelio: El evangelio despierta y fortalece la fe que nos guía en conformidad con Cristo quien muestra la gloria de Dios.&lt;br /&gt;
&amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;Así que en el comienzo y final de esta carta, Pablo dice que el evangelio y su apostolado (¡y por implicación, nuestros ministerios y vidas!) tiene esta gran meta: que Jesucristo sea glorificado –magnificado- entre todos los pueblos del mundo por medio de la obediencia de Jesucristo que fluye de la fe que ellos tienen en él. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y, si usted se pregunta, ¿qué tipo de obediencia Pablo tiene en mente?, él mismo nos lo dice: Solo recuerde algo de Romanos 12: &lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
El amor ''sea'' sin hipocresía; aborreciendo lo malo, aplicándoos a lo bueno. 10 ''Sed'' afectuosos unos con otros con amor fraternal; con honra, daos preferencia unos a otros; 11 no seáis perezosos en ''lo que requiere'' diligencia; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor, 12 gozándoos en la esperanza, perseverando en el sufrimiento, dedicados a la oración, 13 contribuyendo para las necesidades de los santos, practicando la hospitalidad. 14 Bendecid a los que os persiguen; bendecid, y no maldigáis [...] 21 No seas vencido por el mal, sino vence con el bien el mal.&lt;br /&gt;
&amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
Así es como se ve la obediencia de la fe. Esa es al belleza que todas las naciones del mundo necesitan ver, por amor a su nombre. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''La Obediencia de la Fe y la Justificación'''&amp;lt;br&amp;gt;Ahora, dije al comienzo que quería enfocarme en esta frase y convertirla en una oportunidad para revisar algo tremendamente importante en el libro de los Romanos. Lo que quiero revisar es la relación entre la obediencia de la fe y la justificación. Hay pocas cosas en la vida que sean más importantes que esto. Acabo de leer en el nuevo libro de ''Richard Gaffin'': ‘Por fe, no por vista’ (Waynesboro, Georgia: Paternoster Press, 2006), page 105: “Ciertamente el desastre será el resultado de negar y oscurecer el papel de la fe como el único instrumento de la justificación, tanto presente como futura”. Creo que eso es cierto. Por favor escuche y procure entender, edifique su vida sobre esta verdad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Justificados por la Fe en Cristo (Romanos 5:1)'''&amp;lt;br&amp;gt;Volvamos a Romanos 5. Comience con el verso 1: “Por tanto, habiendo sido justificados por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo”. “justificados por la fe” es una de las grandes realidades que enseña el libro de Romanos. Todos estamos ante Dios como ante una corte, y él nos justifica o nos condena. Si nos justifica, significa que ha estado a nuestro favor y nos ha declarado justos. Somos hallados inocentes, lo que es una gran sorpresa. La acusación que se nos ha hecho es que todos somos injustos. “No hay justo, ni aun uno” (Romanos 3:10) y la acusación es cierta. El juez omnisciente considera todos los factores y declara que somos inocentes de los cargos que se nos imputaban, y encima, declara que somos justos, aunque todos en la corte saben que por nuestro comportamiento y actitudes somos pecadores. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cómo puede ser esto? ¿Cómo puede Dios justificar al impío y ser todavía un Juez justo? Una manera de describir la respuesta de Pablo es explicándola en tres etapas. &lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
Primero, confiamos solo en Jesús como el fundamento y la base de nuestra justificación, no en algo de lo que somos, hacemos, o logramos con la ayuda de Dios. Esto es lo que significa Romanos 5:1 cuando dice que hemos sido “justificados por la fe”. &amp;lt;br&amp;gt;Segundo, por medio de esta fe puesta solo en Jesús como el fundamento y la base de nuestra justificación, somos unidos a Cristo de tal manera que estamos en él. Tenemos una unión con él. Es por eso que Romanos 8:1 se corresponde a Romanos 5:1: “Por consiguiente, no hay ahora condenación para los que están en Cristo Jesús”. La frase fundamental aquí es “en Cristo Jesús”. No hay condenación en Cristo. Es decir, en Cristo somos justificados. A través de la fe nos unimos a Cristo, y unidos a Cristo tenemos justificación.&amp;lt;br&amp;gt;Tercero, “en Cristo·, la justicia de Cristo, o la obediencia de Cristo, o la justicia de Dios en Cristo, nos es imputada. Es tenida como nuestra (vea Romanos 4:6 y 11).&amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
En otras palabras, cuando Dios declara que somos justos, lo hace fundamentándose en la justicia de Cristo. No es una charada. Una cosa es ser perdonado cuando se es injusto (es algo glorioso y costoso, le costó a Dios la vida de su Hijo); pero otra cosa –aun más sorprendente- es que Dios diga que el injusto es justo, esto es escandaloso, ¡y glorioso! &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Los Don de la Justicia de Cristo (Romanos 5:17)&amp;lt;br&amp;gt;'''Es por esto que Pablo se mueve hacia el final de Romanos 5 y muestra la razón por la que somos tenidos por justos. Vea el verso 17: “Porque si por la transgresión de uno [Adán], por éste reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por medio de uno, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia”. En otras palabras, la gracia de Dios reina por medio del don de la justicia para garantizarnos la vida eterna. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Muchos Declarados Justos en Cristo (Romanos 5:19)''' &amp;lt;br&amp;gt;¿Cómo pudiéramos pensar en este “don de la justicia”? Considere el verso 19: “Porque así como por la desobediencia de un hombre [Adán] los muchos fueron constituidos [o mejor: declarados] pecadores, así también por la obediencia de uno [Cristo] los muchos serán constituidos [declarados] justos”. En otras palabras, el “don de la justicia” (v.17) que recibimos por gracia es “la obediencia de uno” por la que somos tenidos como justos. Esta es la base de nuestra justificación: Cristo y su obediencia. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''La Gracia Reinando por medio de la Justicia de Cristo (Romanos 5:21)'''&amp;lt;br&amp;gt;Ahora estamos cerca de ver la forma en que nuestra propia obediencia –“la obediencia de la fe”- se relaciona con la justificación. Vea el verso 21 (el último del capítulo cinco) y su conexión con el capítulo seis. Verso 21: “...para que así como el pecado reinó en la muerte, así también la gracia reine por medio de la justicia [vinculándonos con el verso 17] para vida eterna, mediante Jesucristo nuestro Señor”. Ahora, ¿qué significa “por medio de la justicia”? ¿Es la justicia de Cristo, la obediencia de Cristo, el don de su justicia (v.17) que nos es imputado (v.17)? ¿O es nuestro comportamiento –una justicia que la gracia de Dios está produciendo en nosotros la obediencia de la fe? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La respuesta viene al preguntar: ¿Cuál de estas da sentido a la pregunta levantada en Romanos 6:1 (el verso siguiente)? Pablo piensa que el verso 21 pudiera hacer que alguien se hiciera esta pregunta: “¿Qué diremos, entonces? ¿Continuaremos en pecado para que la gracia abunde?”. Si el poder de la gracia en el verso 21 significa que Dios está produciendo un nuevo comportamiento justo en nosotros, y que es por esto que nos lleva a la vida eterna, entonces nadie haría esta pregunta. Usted no dice: “¿continuaremos en pecado?” si alguien acaba de decir: “la gracia es poderosa librándonos del pecado”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No, usted dice: “¿continuaremos en pecado?” cuando alguien acaba de decir: “la gracia nos imputa el don de la justicia de Cristo y por tanto nos garantiza la vida eterna”. Esa doctrina tan radical promueve este modo de pensar: “bien, pequemos entonces para que la gracia abunde. Si Cristo es mi justicia, entonces no importa lo que yo haga”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por tanto, usted puede notar que quien pregunta ha deducido algo que es extremadamente correcto, y algo que es extremadamente incorrecto. Él tiene razón: el hecho de que la gracia reina por medio de la justicia significa que la gracia nos tiene como justos debido a la justicia de Cristo. Pero en la deducción de que nuestra obediencia no importa está totalmente equivocado. Es por esto que Pablo tiene que escribir los capítulos 6-8. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''La Obediencia de la Fe es el Fruto de la Justificación'''&amp;lt;br&amp;gt;¿Cómo entonces se relaciona nuestra obediencia (“la obediencia de la fe”) con la justificación? La respuesta es: Nuestra obediencia no es el fundamento o la base de nuestra justificación. Ni es parte del instrumento o medio por el que somos unidos a Cristo, quien es el único fundamento y la base de nuestra justificación. Solo la fe nos une a Cristo, y solo Cristo es la base de nuestra justificación. Nuestra obediencia es el fruto de nuestra fe. La fe que justifica es el tipo de fe que nos transforma (Romanos 8:13) por medio del Espíritu Santo. Si su fe en Cristo no le transforma, no tiene la fe que salva. La obediencia, no la perfección, sino una nueva dirección de nuestros pensamientos, sentimientos y conducta- es el fruto que muestra que la fe está viva. Santiago lo expresa de este modo: “Así también la fe por sí misma, si no tiene obras, está muerta” (Santiago 2:17). Solo la fe justifica, pero la fe que justifica nunca está sola. Siempre está acompañada por la “novedad de vida”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Viva en el Gozo y la Seguridad del Evangelio'''&amp;lt;br&amp;gt;Cuando Pablo comienza y termina su carta con la meta de “la obediencia de la fe”, lo hace porque quiere que vivamos en el gozo y la seguridad de los primeros cinco capítulos de los Romanos, donde nos muestra que somos justificados “por la fe aparte de las obras de la ley” (Romanos 3:28). Y entonces, de esa fe, paz, seguridad y valor, emergen una nueva mente y un nuevo hombre, crece el fruto de la obediencia. Y se hace manifiesta la realidad de la fe justificadora. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Oro para que ustedes confíen solo en Cristo como el fundamento y la base de su justificación (presente y futura) ante Dios; y para que esta fe demuestre que es vida y verdad, al producir una pasión por la obediencia a Dios –la obediencia de la fe. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
(Vea otros textos relevantes: Romanos 14:23; Gálatas 5:6; 1ra a los Tesalonicenses 1:3; 2da a los Tesalonicenses 1:11; Hebreos 11:4, 7, 8, 17, 24). &amp;lt;br&amp;gt;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>GeorgianTranslator</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://es.gospeltranslations.org/wiki/Cristo_Venci%C3%B3_El_Mal_Con_El_Bien,_%C2%A1Haga_lo_Mismo!</id>
		<title>Cristo Venció El Mal Con El Bien, ¡Haga lo Mismo!</title>
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				<updated>2009-10-09T15:11:27Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;GeorgianTranslator: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{info|Christ Overcame Evil With Good - Do the Same}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
''Palm Sunday''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;'''Romanos 12:20-21''' &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza. 21No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal. &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tanto el hecho de que es Domingo de Ramos y el comienzo de la Semana Santa como que Romanos 12 esta basado en Romanos 1-11 me motivan a titular este mensaje no solo “Vence el Mal con El Bien” como dice el versículo 11, sino “Cristo Venció el Mal con el Bien, ¡Haga lo Mismo!” En otras palabras, quiero subrayar que lo que Cristo Jesús hizo en los últimos días de de su vida en la tierra (durante la Semana Santa) y la manera en que Pablo describe esto en Romanos 1-11 son el fundamento y el modelo de cómo vencemos el mal con el bien. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''“Somos los Discípulos de Quien Murió por Sus Enemigos”'''  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una manera de presentarlo es esta (lo tomo de un magnífico comentario sobre Proverbios de Charles Bridges, p. 478). “Somos los discípulos de Él, que murió por sus enemigos.”  ¿Es usted Cristiano? Entonces usted es el seguidor de uno que murió por sus enemigos.  ¿Es usted ''no'' Cristiano? Entonces está usted siendo buscado por uno que murió por sus enemigos, Jesucristo.  De hecho, su presencia aquí es parte de su designio de vencer la enemistad entre usted y Él, y llevarle a usted hacia Él. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El llamada de Pablo a nosotros los Cristianos a amar a nuestros enemigos (en Romanos 12:20), y a que venzamos el mal con el Bien (en Romanos 12:21) está basado en lo que Cristo hizo por nosotros.  Cristo amó a sus enemigos (y de esa manera) venció el mal con el bien. Ninguno de nosotros sería un cristiano si Cristo no hubiera amado a sus enemigos y vencido nuestro mal, nuestra insubordinación testarudez y egocentrismo, con su muerte y resurrección. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Romanos 5:10 lo deja claro: “Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida.”  Una vez hubo enemistad entre nosotros y Dios. Venía de ambos lados, el nuestro y el Suyo. Nuestros corazones eran obstinados, rebeldes e insubordinados (Romanos 8:7; 5:6,8), y su ira estaba sobre nosotros por causa de nuestra rebelión (Romanos 1:18; Juan 3:36; Efesios 2:3). Él estaba justificadamente enojado con nosotros y nosotros merecíamos su castigo eterno. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero entonces llegó aquel viaje a Jerusalén, aquel plan de Dios, aquel rostro lleno de determinación para ir hacia los inevitables, horribles y gloriosos eventos de la Semana Santa designados por Dios. Tres veces Jesús predijo y explicó a sus discípulos porque estaba yendo a Jerusalén- de hecho, el porqué de su venida a la tierra. La tercera vez aparece en Mateo 20 justo antes de la entrada triunfal en Mateo 21. Aquí es donde dice a sus discípulos: “He aquí subimos a Jerusalén, y el Hijo del Hombre será entregado a los principales sacerdotes y a los escribas, y le condenarán a muerte; 19y le entregarán a los gentiles para que le escarnezcan, le azoten, y le crucifiquen; mas al tercer día resucitará.” (Mateo 20:18,19) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Solamente Cristo Puede Proveer Un Rescate Infinito Por Mi Pecado Infinito'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero ¿por qué? ¿Cuál era el objetivo de todo esto?  Jesús responde a esta pregunta unos versículos más tarde.  Justo antes de la entrada triunfal a la Semana Santa. El dijo en Mateo 20:28, “El hijo del hombre no vino para ser servido sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.”  El significado de su muerte, el significado de la Semana Santa, fue el rescate. Ésta no fue una muerte ordinaria.  ¡Esta muerte del Hijo del Hombre y del Hijo de Dios fue un ''rescate''! -un pago hecho para liberar a las personas del poder mortífero del pecado.  Cristo venció el mal de nuestro pecado con el bien de su propia muerte y resurrección. “siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo” .Reconciliados por el pago de un rescate. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi deuda con Dios era infinita. Había pecado contra el infinitamente Santo, Bueno y Justo Dios. Para pagar la deuda de esa ofensa me tomaría una eternidad en el infierno. Salmo 49:7-8 (NVI) dice. “Nadie puede salvar a nadie, ni pagarle a Dios rescate por la vida. Tal rescate es muy costoso; ningún pago es suficiente.”  Usted no puede redimirse a sí mismo de su pecado, y ningún hombre puede redimirle a usted. Este es el error de todas las religiones del mundo. Todas tratan de encontrar vías para que el hombre se redima a sí mismo. Pero Dios dice que esto es imposible. “Nadie puede salvar a nadie, ni pagarle a Dios rescate por la vida.”  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero luego en versículo 15 este Salmo dice, “Pero Dios redimirá mi vida del poder del Seol, Porque él me tomará consigo.” Un simple hombre nunca podría pagar un rescate infinito. Pero Dios puede. Y ahora sabemos como Dios lo hizo. Lo hizo durante la Semana Santa. Lo hizo al enviar a su Hijo, quien era un hombre –sí, sin duda un hombre- pero ¡oh, mucho mas que un simple hombre! Él era el Dios-Hombre. En Él habitaba corporalmente toda la plenitud de la Deidad (Colosenses 2:9) Él era el Dios-Hombre. Y por tanto pudo, y lo hizo, pagar el rescate por todos los pecados de todas las personas que le recibirían a Él y su perdón. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Cristo Vence Nuestro Mal Con su Bien en Dos Maneras'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y cuando Cristo murió en rescate por todos los que creen, rompió las cadenas de pecado y muerte que les mantenían cautivos. Él venció el mal con el bien. El derrotó el mal del pecado, la rebelión y la insubordinación, con el bien de Su muerte y Su resurrección.  No venció el mal con palabras persuasivas. No habló a la gente para persuadirles a abandonar el pecado. No convencía a la gente para que cambiara.  Lo primero no era una transformación moral.  Lo primero era una justificación legal.  Como Cristo pagó lo que necesitaba ser abonado, el veredicto descendió del juez del universo: ¡En justicia! Toda la deuda pagada.  Esta fue una transacción legal entre Dios y el Hijo de Dios que nosotros disfrutamos por fe. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, y solamente entonces, cuando somos declarados justos gracias a Cristo, la transformación moral comienza.  Así Cristo vence nuestro mal con Su bien en dos formas, y estas ocurren en orden y no son lo mismo. Primero, Él vence nuestro mal haciendo por nosotros lo que nunca pudimos hacer por nosotros mismos: Él satisfizo las demandas de Dios en nombre nuestro,  pagó nuestro rescate. La vida perfecta, divina-humana ha sido vivida y sacrificada. Es por eso que ahora somos justos ante los ojos de Dios.  La deuda esta pagada. Ahora -y solamente ahora- nuestra transformación moral comienza. Esto es también la obra de Cristo. Por su Espíritu Él viene y sobre la base de su sangre comienza a liberarnos del mal de nuestros malos comportamientos y actitudes. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ese es el fundamento de Romanos 12:20-21. Todo está enraizado en lo sucedido durante la Semana Santa, el clímax y asesinato de la vida perfecta como rescate por sus enemigos.  “Somos discípulos  de aquel que murió sus enemigos.”  Y ahora Dios dice a los discípulos de su Hijo, “Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza.” (Esa es una cita de Proverbios 25:22)  “No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal.” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así pues, ahora conocemos que este no es un simple llamado de Dios para que imitemos a Cristo. Es un llamado a que confiemos en Cristo para nuestra propia salvación, y entonces, en la esperanza, fuerza, gozo y seguridad de esa salvación, mostrarla a otros por la manera en que vivimos. Guíeles a Jesús como el único posible rescate por sus pecados -el único que puede pagar su deuda y vencer su mal con el bien de su propia muerte y resurrección. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''“No Seas Vencido por el Mal, Sino Vence con el Bien, el Mal”'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué es pues, lo que Pablo quiere decir cuando afirma, “No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal.”?  Viendo el contexto, la frase viene justo después de decir: haz bien a tu enemigo. Creo que él quiere decir “no permitas que la hostilidad de tu enemigo produzca hostilidad en ti. Al contrario, deja que tu amor triunfe sobre su hostilidad”.  ‘No seas vencido’ por el mal significa ‘no seas vencido por su mal’.  No permitas que el mal de otra persona te haga malvado. ¡Oh!, cuan crucial es eso. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando usted permite que su adversario le haga mal, él es el vencedor. Si permite que el pecado de una persona gobierne sus emociones para que su propia ira pecaminosa, amargura, o depresión se deba al mal de esta persona, entonces usted está siendo vencido por el mal. Y Pablo dice: ‘no tienes que ser vencido de esa manera’. Pablo está abordando aquí la completa mentalidad de víctima de nuestros días- gente que siente o hace cosas malas y luego culpa a la maldad de otros.  Ellos mismos se permiten ser vencidos por la maldad de otros para hacer mal, y entonces culpar a la otra persona. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero Pablo dice, ‘no seas vencido por el Mal’. No permita que el mal de otra persona provoque sus malos pensamientos o malas actitudes o malas obras. No les de ese tipo de poder. Usted no tiene que hacerlo, Cristo es su Rey, Cristo es su líder, su campeón, su tesoro. Cristo gobierna su vida, no quienes hacen el mal. Cuando alguien le hace mal, debería decir, ‘no eres mi Señor.  No seré controlado por ti. No tendré mis actitudes, pensamientos y acciones dictados por tu maldad. Cristo determina mis actitudes, pensamientos y acciones.’ &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Oh cuan diferente es esta reacción a la manera en que reacciona la mayoría de la gente! Permitimos que nuestras emociones, nuestros pensamientos y nuestras acciones sean un reflejo de lo que la gente dice y nos hace. Y el resultado natural es que luego podemos culparles por nuestro mal –por nuestro peligro, por nuestra amargura, por nuestro desánimo, por nuestra depresión, por nuestra venganza.  No, cuando los cristianos enfrentan el mal, no responden meramente al mal, responden a Cristo quien trata con el mal. Él murió para eso, o, de otra manera, lo castigará en el infierno. Cristo es la realidad dominante en nuestras vidas, no la maldad de otra persona. Por tanto, no sea vencido por el mal, no sea gobernado por el, no permita que la hostilidad de su enemigo le haga hostil. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mas bien venza con el bien el mal.  ¿Qué significa, en el contexto, “triunfe su amor sobre la hostilidad de su enemigo.”? ¿Que si usted le da agua a su enemigo cuando está sediento y comida cuando está hambriento, siempre se va a arrepentir y ser su amigo? No, nosotros sabemos que Pablo no piensa así. No todos los enemigos de Jesús respondieron positivamente a su amor por ellos.  Un ladrón en la cruz se arrepintió y el otro le maldijo. Pedro se arrepintió. Judas se ahorcó. El centurión dijo: ‘Éste esa el hijo de Dios.’ Los fariseos dijeron, ‘¡Ya era hora!’  El amor de Cristo no produce arrepentimiento en todo el mundo y amor de usted tampoco. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pablo dice en el versículo 18, “Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres.”  En otras palabras, usted hará todo lo que deba, y aun así algunos no harán la paces. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''“Vence El Mal Con El Bien”'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué significa “vence el mal con el bien”?  Significa que usted o bien triunfa a través del arrepentimiento de su enemigo o triunfa a través del juicio de su enemigo. En otras palabras, si aman a su enemigo,  y bendicen a quienes les maldicen (v. 14), y no devuelven mal por mal (v. 17), y no toman venganza ustedes mismos (v. 19), serán triunfadores, conquistadores, el vencedores. No importa como sus enemigos respondan.  Vemos esto en el versículo 19 “No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor.” y lo vemos nuevamente en el versículo 20 en las palabras: “ascuas de fuego”. “si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''“Ascuas de Fuego Amontonarás Sobre Su Cabeza”'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué significa esto de “ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza”? Que yo sepa no existe evidencia que sugiera que carbones encendidos amontonados sobre la cabeza sea símbolo de bendición o arrepentimiento (que es la manera en que la mayoría de la gente lo toma).  He escuchado a personas hablar de una costumbre en tiempos bíblicos de ir al vecino cuando el fuego se apagaba y pedir prestados carbones encendidos y transportarlos de regreso en un cesto sobre la cabeza para iniciar el fuego nuevamente. No puedo encontrar evidencia alguna de tal práctica en tiempos bíblicos. Me parece que probablemente alguien inventó esto para resolver el problema, tampoco existe algún uso de esa frase para referirse al remordimiento o arrepentimiento. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por el contrario, todo uso de términos como “''ascuas de fuego''” en el Antiguo Testamento y fuera del Antiguo Testamento es un símbolo de ira divina, castigo o pasión malvada.  La única razón por la que muchos intérpretes dan el significado de arrepentimiento o remordimiento es porque creen que encaja mejor con el contexto. Así que la pregunta es -y puedes responderla como cualquier erudito-¿es cierto eso? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El versículo 14 es claro. Si, nuestro objetivo de amar a nuestro enemigo es bendecirle, no maldecirle.  “Bendecid a los que os persiguen; bendecid y no maldigáis.”  Nuestro primer y más urgente anhelo por nuestros enemigos es que sean bendecidos -que se arrepientan y confíen en Cristo y que su rescate pague todas sus deudas y les dé salvación. Sí, esa es la meta. Es la meta de todo este capítulo. Viva de tal manera que guíe a las personas al disfrute de la misericordia de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero ese no es el cuadro completo. Porque vimos en el versículo 19, “No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor”. Esto significa que cuando ustedes aman a sus enemigos y ellos no se arrepienten y reciben la bendición de vuestro amor, el mal no triunfa, triunfa la justicia de Dios. “Yo pagaré, dice el Señor”.  Usted no necesita ser juez. Dios lo será. No necesita ganar en la tierra. Dios ganará por usted en el día final. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que cuando llegamos al versículo 20, y escuchamos que amar a nuestros enemigos traerá “''ascuas de fuego[...] sobre su cabeza''”,  se refiere más naturalmente a la realidad de la justicia, no a la realidad de la misericordia. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aquí está un pasaje que nos ayuda a ver la manera en que el amor opera con juicio, Romanos 2:4-5. Observe el efecto del amor de Dios por sus enemigos cuando es rechazado. El resultado es mucho más que ascuas de fuego. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento? Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta es la manera en que el amor de Dios opera por sus enemigos, y es la manera en que nuestro amor opera por nuestros enemigos.  Nuestro deseo es que ellos se arrepientan y vengan al conocimiento de la verdad. Pero si no lo hacen, el mismo amor que estamos mostrando  incrementa el peso de ira sobre su cabeza.  Cuanto más esa gente rechaza la misericordia de Dios, tanto más ira amontonan sobre ellos mismos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y así es con usted y los enemigos que ama: cuanta más misericordia rechacen, tanto más ascuas de fuego estarán amontonados sobre su cabeza. Ese no es nuestro deseo u objetivo. Nuestro objetivo está en el versículo 14. “''Bendecid, y no maldigáis''.”  Oren por sus enemigos. Sean como Pablo en Romanos 10:1: “ciertamente el anhelo de mi corazón, y mi oración a Dios [...], es para salvación.” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por esto somos capaces de dar nuestras vidas -para que nuestros enemigos sean salvos. Miles de misioneros lo han hecho. Pero lo que el versículo 20 está diciendo es esto: ‘Si, le parece que su amor ha fallado, y en vez de convertir a su enemigo, su enemigo le mata, siéntase seguro de haber vencido el mal. El no le ha vencido. Dios tendrá la última palabra, no su enemigo. Usted será vindicado en la resurrección de los justos. Para esto Cristo murió y resucitó. Es por esta razón que existe una Semana Santa, un Jueves Santo, Viernes Santo y especialmente un Domingo de Resurrección. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cristianos, sean fuertes. No sean vencidos por el mal. Venzan con el bien, el mal.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>GeorgianTranslator</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://es.gospeltranslations.org/wiki/Cristo_Venci%C3%B3_El_Mal_Con_El_Bien,_%C2%A1Haga_lo_Mismo!</id>
		<title>Cristo Venció El Mal Con El Bien, ¡Haga lo Mismo!</title>
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				<updated>2009-10-08T19:59:28Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;GeorgianTranslator: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{info|Christ Overcame Evil With Good - Do the Same}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cristo Venció El Mal Con El Bien, ¡Haga lo Mismo! &lt;br /&gt;
Palm Sunday   &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
--------------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
By John Piper March 20, 2005 &lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
--------------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Romanos 12:20-21''' &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza. 21No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tanto el hecho de que es Domingo de Ramos y el comienzo de la Semana Santa como que Romanos 12 esta basado en Romanos 1-11 me motivan a titular este mensaje no solo “Vence el Mal con El Bien” como dice el versículo 11, sino “Cristo Venció el Mal con el Bien, ¡Haga lo Mismo!” En otras palabras, quiero subrayar que lo que Cristo Jesús hizo en los últimos días de de su vida en la tierra (durante la Semana Santa) y la manera en que Pablo describe esto en Romanos 1-11 son el fundamento y el modelo de cómo vencemos el mal con el bien. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''“Somos los Discípulos de Quien Murió por Sus Enemigos”'''  &lt;br /&gt;
Una manera de presentarlo es esta (lo tomo de un magnífico comentario sobre Proverbios de Charles Bridges, p. 478). “Somos los discípulos de Él, que murió por sus enemigos.”  ¿Es usted Cristiano? Entonces usted es el seguidor de uno que murió por sus enemigos.  ¿Es usted ''no'' Cristiano? Entonces está usted siendo buscado por uno que murió por sus enemigos, Jesucristo.  De hecho, su presencia aquí es parte de su designio de vencer la enemistad entre usted y Él, y llevarle a usted hacia Él. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El llamada de Pablo a nosotros los Cristianos a amar a nuestros enemigos (en Romanos 12:20), y a que venzamos el mal con el Bien (en Romanos 12:21) está basado en lo que Cristo hizo por nosotros.  Cristo amó a sus enemigos (y de esa manera) venció el mal con el bien. Ninguno de nosotros sería un cristiano si Cristo no hubiera amado a sus enemigos y vencido nuestro mal, nuestra insubordinación testarudez y egocentrismo, con su muerte y resurrección. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Romanos 5:10 lo deja claro: “Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida.”  Una vez hubo enemistad entre nosotros y Dios. Venía de ambos lados, el nuestro y el Suyo. Nuestros corazones eran obstinados, rebeldes e insubordinados (Romanos 8:7; 5:6,8), y su ira estaba sobre nosotros por causa de nuestra rebelión (Romanos 1:18; Juan 3:36; Efesios 2:3). Él estaba justificadamente enojado con nosotros y nosotros merecíamos su castigo eterno. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero entonces llegó aquel viaje a Jerusalén, aquel plan de Dios, aquel rostro lleno de determinación para ir hacia los inevitables, horribles y gloriosos eventos de la Semana Santa designados por Dios. Tres veces Jesús predijo y explicó a sus discípulos porque estaba yendo a Jerusalén- de hecho, el porqué de su venida a la tierra. La tercera vez aparece en Mateo 20 justo antes de la entrada triunfal en Mateo 21. Aquí es donde dice a sus discípulos: “He aquí subimos a Jerusalén, y el Hijo del Hombre será entregado a los principales sacerdotes y a los escribas, y le condenarán a muerte; 19y le entregarán a los gentiles para que le escarnezcan, le azoten, y le crucifiquen; mas al tercer día resucitará.” (Mateo 20:18,19) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Solamente Cristo Puede Proveer Un Rescate Infinito Por Mi Pecado Infinito'''&lt;br /&gt;
Pero ¿por qué? ¿Cuál era el objetivo de todo esto?  Jesús responde a esta pregunta unos versículos más tarde.  Justo antes de la entrada triunfal a la Semana Santa. El dijo en Mateo 20:28, “El hijo del hombre no vino para ser servido sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.”  El significado de su muerte, el significado de la Semana Santa, fue el rescate. Ésta no fue una muerte ordinaria.  ¡Esta muerte del Hijo del Hombre y del Hijo de Dios fue un ''rescate''! -un pago hecho para liberar a las personas del poder mortífero del pecado.  Cristo venció el mal de nuestro pecado con el bien de su propia muerte y resurrección. “siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo” .Reconciliados por el pago de un rescate. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi deuda con Dios era infinita. Había pecado contra el infinitamente Santo, Bueno y Justo Dios. Para pagar la deuda de esa ofensa me tomaría una eternidad en el infierno. Salmo 49:7-8 (NVI) dice. “Nadie puede salvar a nadie, ni pagarle a Dios rescate por la vida. Tal rescate es muy costoso; ningún pago es suficiente.”  Usted no puede redimirse a sí mismo de su pecado, y ningún hombre puede redimirle a usted. Este es el error de todas las religiones del mundo. Todas tratan de encontrar vías para que el hombre se redima a sí mismo. Pero Dios dice que esto es imposible. “Nadie puede salvar a nadie, ni pagarle a Dios rescate por la vida.”  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero luego en versículo 15 este Salmo dice, “Pero Dios redimirá mi vida del poder del Seol, Porque él me tomará consigo.” Un simple hombre nunca podría pagar un rescate infinito. Pero Dios puede. Y ahora sabemos como Dios lo hizo. Lo hizo durante la Semana Santa. Lo hizo al enviar a su Hijo, quien era un hombre –sí, sin duda un hombre- pero ¡oh, mucho mas que un simple hombre! Él era el Dios-Hombre. En Él habitaba corporalmente toda la plenitud de la Deidad (Colosenses 2:9) Él era el Dios-Hombre. Y por tanto pudo, y lo hizo, pagar el rescate por todos los pecados de todas las personas que le recibirían a Él y su perdón. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Cristo Vence Nuestro Mal Con su Bien en Dos Maneras'''&lt;br /&gt;
Y cuando Cristo murió en rescate por todos los que creen, rompió las cadenas de pecado y muerte que les mantenían cautivos. Él venció el mal con el bien. El derrotó el mal del pecado, la rebelión y la insubordinación, con el bien de Su muerte y Su resurrección.  No venció el mal con palabras persuasivas. No habló a la gente para persuadirles a abandonar el pecado. No convencía a la gente para que cambiara.  Lo primero no era una transformación moral.  Lo primero era una justificación legal.  Como Cristo pagó lo que necesitaba ser abonado, el veredicto descendió del juez del universo: ¡En justicia! Toda la deuda pagada.  Esta fue una transacción legal entre Dios y el Hijo de Dios que nosotros disfrutamos por fe. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, y solamente entonces, cuando somos declarados justos gracias a Cristo, la transformación moral comienza.  Así Cristo vence nuestro mal con Su bien en dos formas, y estas ocurren en orden y no son lo mismo. Primero, Él vence nuestro mal haciendo por nosotros lo que nunca pudimos hacer por nosotros mismos: Él satisfizo las demandas de Dios en nombre nuestro,  pagó nuestro rescate. La vida perfecta, divina-humana ha sido vivida y sacrificada. Es por eso que ahora somos justos ante los ojos de Dios.  La deuda esta pagada. Ahora -y solamente ahora- nuestra transformación moral comienza. Esto es también la obra de Cristo. Por su Espíritu Él viene y sobre la base de su sangre comienza a liberarnos del mal de nuestros malos comportamientos y actitudes. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ese es el fundamento de Romanos 12:20-21. Todo está enraizado en lo sucedido durante la Semana Santa, el clímax y asesinato de la vida perfecta como rescate por sus enemigos.  “Somos discípulos  de aquel que murió sus enemigos.”  Y ahora Dios dice a los discípulos de su Hijo, “Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza.” (Esa es una cita de Proverbios 25:22)  “No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal.” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así pues, ahora conocemos que este no es un simple llamado de Dios para que imitemos a Cristo. Es un llamado a que confiemos en Cristo para nuestra propia salvación, y entonces, en la esperanza, fuerza, gozo y seguridad de esa salvación, mostrarla a otros por la manera en que vivimos. Guíeles a Jesús como el único posible rescate por sus pecados -el único que puede pagar su deuda y vencer su mal con el bien de su propia muerte y resurrección. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''“No Seas Vencido por el Mal, Sino Vence con el Bien, el Mal”'''&lt;br /&gt;
¿Qué es pues, lo que Pablo quiere decir cuando afirma, “No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal.”?  Viendo el contexto, la frase viene justo después de decir: haz bien a tu enemigo. Creo que él quiere decir “no permitas que la hostilidad de tu enemigo produzca hostilidad en ti. Al contrario, deja que tu amor triunfe sobre su hostilidad”.  ‘No seas vencido’ por el mal significa ‘no seas vencido por su mal’.  No permitas que el mal de otra persona te haga malvado. ¡Oh!, cuan crucial es eso. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando usted permite que su adversario le haga mal, él es el vencedor. Si permite que el pecado de una persona gobierne sus emociones para que su propia ira pecaminosa, amargura, o depresión se deba al mal de esta persona, entonces usted está siendo vencido por el mal. Y Pablo dice: ‘no tienes que ser vencido de esa manera’. Pablo está abordando aquí la completa mentalidad de víctima de nuestros días- gente que siente o hace cosas malas y luego culpa a la maldad de otros.  Ellos mismos se permiten ser vencidos por la maldad de otros para hacer mal, y entonces culpar a la otra persona. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero Pablo dice, ‘no seas vencido por el Mal’. No permita que el mal de otra persona provoque sus malos pensamientos o malas actitudes o malas obras. No les de ese tipo de poder. Usted no tiene que hacerlo, Cristo es su Rey, Cristo es su líder, su campeón, su tesoro. Cristo gobierna su vida, no quienes hacen el mal. Cuando alguien le hace mal, debería decir, ‘no eres mi Señor.  No seré controlado por ti. No tendré mis actitudes, pensamientos y acciones dictados por tu maldad. Cristo determina mis actitudes, pensamientos y acciones.’ &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¡Oh cuan diferente es esta reacción a la manera en que reacciona la mayoría de la gente! Permitimos que nuestras emociones, nuestros pensamientos y nuestras acciones sean un reflejo de lo que la gente dice y nos hace. Y el resultado natural es que luego podemos culparles por nuestro mal –por nuestro peligro, por nuestra amargura, por nuestro desánimo, por nuestra depresión, por nuestra venganza.  No, cuando los cristianos enfrentan el mal, no responden meramente al mal, responden a Cristo quien trata con el mal. Él murió para eso, o, de otra manera, lo castigará en el infierno. Cristo es la realidad dominante en nuestras vidas, no la maldad de otra persona. Por tanto, no sea vencido por el mal, no sea gobernado por el, no permita que la hostilidad de su enemigo le haga hostil. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mas bien venza con el bien el mal.  ¿Qué significa, en el contexto, “triunfe su amor sobre la hostilidad de su enemigo.”? ¿Que si usted le da agua a su enemigo cuando está sediento y comida cuando está hambriento, siempre se va a arrepentir y ser su amigo? No, nosotros sabemos que Pablo no piensa así. No todos los enemigos de Jesús respondieron positivamente a su amor por ellos.  Un ladrón en la cruz se arrepintió y el otro le maldijo. Pedro se arrepintió. Judas se ahorcó. El centurión dijo: ‘Éste esa el hijo de Dios.’ Los fariseos dijeron, ‘¡Ya era hora!’  El amor de Cristo no produce arrepentimiento en todo el mundo y amor de usted tampoco. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pablo dice en el versículo 18, “Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres.”  En otras palabras, usted hará todo lo que deba, y aun así algunos no harán la paces. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''“Vence El Mal Con El Bien”'''&lt;br /&gt;
¿Qué significa “vence el mal con el bien”?  Significa que usted o bien triunfa a través del arrepentimiento de su enemigo o triunfa a través del juicio de su enemigo. En otras palabras, si aman a su enemigo,  y bendicen a quienes les maldicen (v. 14), y no devuelven mal por mal (v. 17), y no toman venganza ustedes mismos (v. 19), serán triunfadores, conquistadores, el vencedores. No importa como sus enemigos respondan.  Vemos esto en el versículo 19 “No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor.” y lo vemos nuevamente en el versículo 20 en las palabras: “ascuas de fuego”. “si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''“Ascuas de Fuego Amontonarás Sobre Su Cabeza”'''&lt;br /&gt;
¿Qué significa esto de “ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza”? Que yo sepa no existe evidencia que sugiera que carbones encendidos amontonados sobre la cabeza sea símbolo de bendición o arrepentimiento (que es la manera en que la mayoría de la gente lo toma).  He escuchado a personas hablar de una costumbre en tiempos bíblicos de ir al vecino cuando el fuego se apagaba y pedir prestados carbones encendidos y transportarlos de regreso en un cesto sobre la cabeza para iniciar el fuego nuevamente. No puedo encontrar evidencia alguna de tal práctica en tiempos bíblicos. Me parece que probablemente alguien inventó esto para resolver el problema, tampoco existe algún uso de esa frase para referirse al remordimiento o arrepentimiento. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por el contrario, todo uso de términos como “''ascuas de fuego''” en el Antiguo Testamento y fuera del Antiguo Testamento es un símbolo de ira divina, castigo o pasión malvada.  La única razón por la que muchos intérpretes dan el significado de arrepentimiento o remordimiento es porque creen que encaja mejor con el contexto. Así que la pregunta es -y puedes responderla como cualquier erudito-¿es cierto eso? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El versículo 14 es claro. Si, nuestro objetivo de amar a nuestro enemigo es bendecirle, no maldecirle.  “Bendecid a los que os persiguen; bendecid y no maldigáis.”  Nuestro primer y más urgente anhelo por nuestros enemigos es que sean bendecidos -que se arrepientan y confíen en Cristo y que su rescate pague todas sus deudas y les dé salvación. Sí, esa es la meta. Es la meta de todo este capítulo. Viva de tal manera que guíe a las personas al disfrute de la misericordia de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero ese no es el cuadro completo. Porque vimos en el versículo 19, “No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor”. Esto significa que cuando ustedes aman a sus enemigos y ellos no se arrepienten y reciben la bendición de vuestro amor, el mal no triunfa, triunfa la justicia de Dios. “Yo pagaré, dice el Señor”.  Usted no necesita ser juez. Dios lo será. No necesita ganar en la tierra. Dios ganará por usted en el día final. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así que cuando llegamos al versículo 20, y escuchamos que amar a nuestros enemigos traerá “''ascuas de fuego[...] sobre su cabeza''”,  se refiere más naturalmente a la realidad de la justicia, no a la realidad de la misericordia. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aquí está un pasaje que nos ayuda a ver la manera en que el amor opera con juicio, Romanos 2:4-5. Observe el efecto del amor de Dios por sus enemigos cuando es rechazado. El resultado es mucho más que ascuas de fuego. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento? Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta es la manera en que el amor de Dios opera por sus enemigos, y es la manera en que nuestro amor opera por nuestros enemigos.  Nuestro deseo es que ellos se arrepientan y vengan al conocimiento de la verdad. Pero si no lo hacen, el mismo amor que estamos mostrando  incrementa el peso de ira sobre su cabeza.  Cuanto más esa gente rechaza la misericordia de Dios, tanto más ira amontonan sobre ellos mismos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y así es con usted y los enemigos que ama: cuanta más misericordia rechacen, tanto más ascuas de fuego estarán amontonados sobre su cabeza. Ese no es nuestro deseo u objetivo. Nuestro objetivo está en el versículo 14. “''Bendecid, y no maldigáis''.”  Oren por sus enemigos. Sean como Pablo en Romanos 10:1: “ciertamente el anhelo de mi corazón, y mi oración a Dios [...], es para salvación.” &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por esto somos capaces de dar nuestras vidas -para que nuestros enemigos sean salvos. Miles de misioneros lo han hecho. Pero lo que el versículo 20 está diciendo es esto: ‘Si, le parece que su amor ha fallado, y en vez de convertir a su enemigo, su enemigo le mata, siéntase seguro de haber vencido el mal. El no le ha vencido. Dios tendrá la última palabra, no su enemigo. Usted será vindicado en la resurrección de los justos. Para esto Cristo murió y resucitó. Es por esta razón que existe una Semana Santa, un Jueves Santo, Viernes Santo y especialmente un Domingo de Resurrección. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cristianos, sean fuertes. No sean vencidos por el mal. Venzan con el bien, el mal.&lt;/div&gt;</summary>
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