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		<title>Libros y Sermones BÃ­blicos - Contribuciones del usuario [es]</title>
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		<updated>2026-04-17T03:59:52Z</updated>
		<subtitle>De Libros y Sermones BÃ­blicos</subtitle>
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	<entry>
		<id>http://es.gospeltranslations.org/wiki/Avanzando_hacia_la_madurez</id>
		<title>Avanzando hacia la madurez</title>
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				<updated>2011-11-22T22:50:11Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Nicosavage: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{info|Going on to Maturity}}&amp;lt;br&amp;gt; &lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
“Por tanto, dejando las enseñanzas elementales acerca de Cristo, avancemos hacia la madurez, no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas y de la fe hacia Dios” (Hebreos 6:1 LBLA)&lt;br /&gt;
&amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
En los últimos días hemos visto cómo el autor de la epístola a los Hebreos tuvo que lidiar con una congregación que estaba estancada en su crecimiento espiritual. Muchos de ellos deberían ser lo suficientemente maduros para enseñar, pero a causa de su dureza de corazón, aún eran como niños en Cristo (Heb. 5:11-12). Estos “niños” no estaban formados en el manejo de la palabra, y no podían discernir entre el bien y el mal (5:13 -14) &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Luego de expresar su preocupación por la inmadurez de los lectores, el autor de Hebreos comienza ahora a exhortarles a que crezcan. La primer forma que utiliza para esto es motivándolos para que &amp;quot;dejando las enseñanzas elementales acerca de Cristo, avancemos hacia la madurez&amp;quot; (6:1 a). Dos cosas deben señalarse sobre esta parte del versículo. En primer lugar, el autor no se dirige a su audiencia como alguien que se comporta como superior por su madurez, respecto a los bebes en Cristo. Al contrario, invita a los inmaduros a ir junto a él hacia la madurez en Cristo. Éste es un punto importante a recordar. Debemos motivar a los creyentes inmaduros para que vayan junto a nosotros, y no comportarnos como superiores a ellos por nuestro conocimiento de la doctrina. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En segundo lugar, al no comportarse como superior a la audiencia por su madurez, el autor crea un sentido de comunidad. No se trata de que el autor sea el que lleve a la audiencia hacia la madurez. Por lo contrario, está implícito que tanto el autor y la audiencia son llevados hacia la madurez por Dios. Dios — especialmente como la tercera persona de la Deidad, el Espíritu Santo — es así presentado implícitamente como el agente para el crecimiento espiritual. Esto es importante por la advertencia que da el autor en contra de la apostasía. A pesar de que el autor sabe que algunos podrán apartarse, él confía en que algunos no se apartarán completamente (6:9). El autor sabe que el Espíritu Santo verdaderamente ha regenerado a algunos, si no a todos, los de la audiencia; y él sabe que aquellos que han sido regenerados verdaderamente, al final nunca se apartarán. Al contrario, aquellos que han sido regenerados, van a perseverar. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Finalmente, avanzar hacia la madurez significa dejar las enseñanzas elementales de Cristo (6:1). Esto no significa abandonar las verdades básicas del Cristianismo, ya que ciertamente toda la verdad del Evangelio se construye en estos principios fundamentales. Al contrario, significa “no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento&amp;quot;, lo cual incluye “el arrepentimiento de obras muertas y de la fe hacia Dios”, así como otras enseñanzas que examinaremos mientras estudiamos los siguientes versículos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== Coram Deo  ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A veces, aquellos que poseen un conocimiento avanzado de la fe Cristiana, miran como desde arriba a aquellos que aun son bebes en Cristo. Sin embargo, esta no fue la actitud de Cristo ni la de los escritores del Nuevo Testamento. Pídale al Señor que le de humildad cuando tenga que lidiar con aquellos que tienen menos madurez en la fe. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== Pasajes para su estudio posterior  ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Jer 23:1-2;&amp;lt;br&amp;gt; Zac 10:3;&amp;lt;br&amp;gt; 1ª Cor 8:1-3;&amp;lt;br&amp;gt; 1ª Pedro 5:1-3 &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Nicosavage</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://es.gospeltranslations.org/wiki/Liberado_para_morir</id>
		<title>Liberado para morir</title>
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				<updated>2011-11-14T19:15:18Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Nicosavage: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{info|Set Free to Die}}La unión del creyente con Cristo Jesús es fundamental para la práctica de la mortificación. En Romanos 6:1-13, Pablo muestra la relación de unión con Cristo para la mortificación. En Romanos 6, el apóstol responde a la objeción de que la justificación promueve el pecado. Él enseña que la obra de Cristo en la cruz, la cual es la base para la justificación, también es la base para la santificación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pablo basa su argumento en la unión del creyente con Cristo en Su muerte y resurrección. Él dice, “Porque si hemos sido unidos a Él en la semejanza de su muerte, ciertamente lo seremos también en la semejanza de su resurrección” (Rom. 6:5 LBLA). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La Biblia establece esta unión bajo dos principios: el creyente está en unión con Cristo a través del pacto y la conversión. En primer lugar, el creyente está en unión con Cristo a través del pacto. En 1ª Cor. 15:21-22, Pablo establece que toda la humanidad fue conducida hacia el pecado y la condenación porque estaba en un pacto con Adán. De forma similar, todos los elegidos son salvos porque están en unión con el Señor Jesucristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando Cristo vino a la tierra, Él obedeció la ley de Dios en forma perfecta y ofreció Su vida sin pecado, como sacrificio por los pecados de Su pueblo. Porque en el pacto Él es la cabeza de Su pueblo, Él actuó por todos Sus escogidos, y ellos actuaron en Él. Cuando Él obedeció, ellos obedecieron; cuando Él murió, ellos murieron; cuando Él se levantó de los muertos, ellos se levantaron. Así, la culpa de sus pecados fue imputada a Él mientras colgaba de la cruz, satisfaciendo la ira de Dios; por lo tanto, sus pecados son perdonados (Rom. 3:24-26). Además, ya que Cristo obedeció la Ley de forma perfecta, Su obediencia perfecta es imputada a ellos, y Dios los declara justos (Rom. 6:7; 2ª Cor 5:21). Este perdón e imputación de rectitud es la justificación del creyente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En segundo lugar, el creyente está en unión con Cristo a través de la conversión. Lo que hizo Cristo legalmente por nosotros, mientras estuvo en la tierra, se convierte personalmente en nuestro cuando nacemos de nuevo y nos arrepentimos y creemos en Él (conversión). Cuando nos convertimos, nos arraigamos personalmente a Cristo porque Su Espíritu Santo mora en nosotros. Esta unión personal con Cristo es la base de la santificación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con respecto a la santificación, ocurren dos cosas en nuestra conversión. En primer lugar, por nuestra unión con Cristo, cuando nacemos de nuevo, el viejo hombre muere (Rom. 6:6). En la conversión, la muerte de Cristo se aplica a nosotros haciendo que muera nuestra naturaleza pecaminosa; por lo cual, estamos muertos al pecado. A pesar de que Dios en Su providencia ha dejado un remanente de pecado dentro de nosotros, y debemos esforzarnos para matarlo (mortificación), nuestra unión con Cristo en Su muerte garantiza los resultados de la mortificación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En segundo lugar, cuando nacemos de nuevo, somos liberados del poder del pecado. Pablo dice que el poder que levantó a Cristo de los muertos es el poder que nos regenera y que obra en nosotros (Rom. 6:8, 9; Ef. 1:18-20) Por lo tanto, vivimos por el poder de la resurrección (Gal. 2:20); y así, por nuestra unión con Cristo, la obra de la mortificación no fallará. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cómo, pues, aplicamos nuestra unión con la muerte y resurrección de Cristo, a nuestra pelea en contra del pecado? En primer lugar, Pablo nos convoca a tener pensamientos espirituales positivos (Rom. 6:11). El poder del pensamiento positivo es una doctrina errónea, pero sí hay poder en el pensamiento espiritual. Pablo nos exhorta a pensar espiritualmente sobre nuestra unión con Cristo y a considerarnos muertos al pecado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando enfrente la tentación, cuando la lujuria se levante dentro de usted para atacarle, considérese muerto al pecado. Cuando le acongoje su falta de amor por Dios y de crecimiento en la gracia, recuérdese a usted mismo; estoy vivo en Cristo, puedo crecer en santidad. Ponga en práctica el poder del pensamiento espiritual. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En segundo lugar, ponga en práctica el deber del reclutamiento espiritual. Pablo utiliza un concepto militar en los versículos 12-13. Puesto que el pecado ya no es nuestro señor, no debemos dejarlo reinar en nuestro cuerpo para obedecer sus deseos. Él utiliza la palabra cuerpo ya que las perversiones del pecado en el alma a menudo se manifiestan en los apetitos de la carne, y el cuerpo se convierte en un instrumento de pecado — nuestros ojos, nuestro lenguaje, nuestras manos, y nuestros pies. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pablo dice, dejen de usar los miembros de su cuerpo para el pecado, sino que preséntense a Dios como aquellos que han revivido y pertenecen a Dios. La mortificación es el resultado de nuestra consagración a Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En tercer lugar, haga uso de su bautismo. Por la unión con Cristo, el bautismo es una herramienta dispuesta por Dios para ayudarnos a matar el pecado. Pablo utiliza el bautismo en los versículos 3-4 para probar que no debemos seguir en pecado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El catecismo de Westminster Larger contesta la pregunta (nº 167), “¿Cómo podemos mejorar nuestro bautismo?” con la siguiente respuesta: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“El deber necesario, pero muy ignorado, de mejorar nuestro bautismo, debemos realizarlo a lo largo de nuestra vida, especialmente en tiempo de tentación; y cuando estamos presentes en su administración a otros, a través de consideraciones serias y gratas sobre su naturaleza, y de los fines por los cuales Cristo lo instituyó, de los privilegios y beneficios que así son otorgados y sellados, y de nuestro voto solemne hecho aquí; humillándonos por nuestra impureza pecaminosa, nuestra caída, y por caminar en sentido contrario, a la gracia del bautismo, y a nuestros compromisos; creciendo con la certeza del perdón de pecados, y de todas las otras bendiciones selladas en nosotros en aquel sacramento; adquiriendo fuerzas de la muerte y resurrección de Cristo, en el cual somos bautizados, para la muerte del pecado, y el nacimiento de la gracia; y procurando vivir por fe, manteniendo nuestras conversaciones en santidad y rectitud, como aquellos que así han entregado sus nombres a Cristo; y caminando en amor fraternal, al ser bautizados por el mismo Espíritu en un mismo cuerpo”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Mejorar” significa apropiar el bautismo a nuestras vidas. Particularmente, note que nos apropiamos de los beneficios del bautismo “tomando fuerzas de la muerte y resurrección de Cristo, en el cual somos bautizados, para la muerte del pecado, y el nacimiento de la gracia”. Nuestro bautismo nos recuerda que estamos en unión con Cristo y hemos muerto al pecado y su poder. Mientras reflejamos nuestro bautismo y su significado, tomamos fuerzas de la muerte y resurrección de Cristo. Más aun, nuestro bautismo nos recuerda de nuestra obligación de arrepentirnos, morir a nuestro pecado, y buscar la santidad. El bautismo, es por lo tanto, un puente útil que une lo que somos en Cristo a la lucha en contra de la tentación y el pecado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nuestra unión con Cristo garantiza nuestra mortificación. Haznos recordar del poder que es nuestro en Cristo, recluta nuestros cuerpos en servicio de la rectitud, y usa nuestro bautismo como un medio para estos fines. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Nicosavage</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://es.gospeltranslations.org/wiki/Liberado_para_morir</id>
		<title>Liberado para morir</title>
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				<updated>2011-11-14T19:13:03Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Nicosavage: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{info|Set Free to Die}}La unión del creyente con Cristo Jesús es fundamental para la práctica de la mortificación. En Romanos 6:1-13 Pablo muestra la relación de unión con Cristo para la mortificación. En Romanos 6, el apóstol responde a la objeción de que la justificación promueve el pecado. Él enseña que la obra de Cristo en la cruz, la cual es la base para la justificación, también es la base para la santificación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pablo basa su argumento en la unión del creyente con Cristo en Su muerte y resurrección. Él dice, “Porque si hemos sido unidos a Él en la semejanza de su muerte, ciertamente lo seremos también en la semejanza de su resurrección” (Rom. 6:5 LBLA). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La Biblia establece esta unión bajo dos principios: el creyente está en unión con Cristo a través del pacto y la conversión. En primer lugar, el creyente está en unión con Cristo a través del pacto. En 1ª Cor. 15:21-22, Pablo establece que toda la humanidad fue conducida hacia el pecado y la condenación porque estaba en un pacto con Adán. De forma similar, todos los elegidos son salvos porque están en unión con el Señor Jesucristo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando Cristo vino a la tierra, Él obedeció la ley de Dios en forma perfecta y ofreció Su vida sin pecado, como sacrificio por los pecados de Su pueblo. Porque en el pacto Él es la cabeza de Su pueblo, Él actuó por todos Sus escogidos, y ellos actuaron en Él. Cuando Él obedeció, ellos obedecieron; cuando Él murió, ellos murieron; cuando Él se levantó de los muertos, ellos se levantaron. Así, la culpa de sus pecados fue imputada a Él mientras colgaba de la cruz, satisfaciendo la ira de Dios; por lo tanto, sus pecados son perdonados (Rom. 3:24-26). Además, ya que Cristo obedeció la Ley de forma perfecta, Su obediencia perfecta es imputada a ellos, y Dios los declara justos (Rom. 6:7; 2ª Cor 5:21). Este perdón e imputación de rectitud es la justificación del creyente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En segundo lugar, el creyente está en unión con Cristo a través de la conversión. Lo que hizo Cristo legalmente por nosotros, mientras estuvo en la tierra, se convierte personalmente en nuestro cuando nacemos de nuevo y nos arrepentimos y creemos en Él (conversión). Cuando nos convertimos, nos arraigamos personalmente a Cristo porque Su Espíritu Santo mora en nosotros. Esta unión personal con Cristo es la base de la santificación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con respecto a la santificación, ocurren dos cosas en nuestra conversión. En primer lugar, por nuestra unión con Cristo, cuando nacemos de nuevo, el viejo hombre muere (Rom. 6:6). En la conversión, la muerte de Cristo se aplica a nosotros haciendo que muera nuestra naturaleza pecaminosa; por lo cual, estamos muertos al pecado. A pesar de que Dios en Su providencia ha dejado un remanente de pecado dentro de nosotros, y debemos esforzarnos para matarlo (mortificación), nuestra unión con Cristo en Su muerte garantiza los resultados de la mortificación. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En segundo lugar, cuando nacemos de nuevo, somos liberados del poder del pecado. Pablo dice que el poder que levantó a Cristo de los muertos es el poder que nos regenera y que obra en nosotros (Rom. 6:8, 9; Ef. 1:18-20) Por lo tanto, vivimos por el poder de la resurrección (Gal. 2:20); y así, por nuestra unión con Cristo, la obra de la mortificación no fallará. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cómo, pues, aplicamos nuestra unión con la muerte y resurrección de Cristo, a nuestra pelea en contra del pecado? En primer lugar, Pablo nos convoca a tener pensamientos espirituales positivos (Rom. 6:11). El poder del pensamiento positivo es una doctrina errónea, pero sí hay poder en el pensamiento espiritual. Pablo nos exhorta a pensar espiritualmente sobre nuestra unión con Cristo y a considerarnos muertos al pecado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando enfrente la tentación, cuando la lujuria se levante dentro de usted para atacarle, considérese muerto al pecado. Cuando le acongoje su falta de amor por Dios y de crecimiento en la gracia, recuérdese a usted mismo; estoy vivo en Cristo, puedo crecer en santidad. Ponga en práctica el poder del pensamiento espiritual. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En segundo lugar, ponga en práctica el deber del reclutamiento espiritual. Pablo utiliza un concepto militar en los versículos 12-13. Puesto que el pecado ya no es nuestro señor, no debemos dejarlo reinar en nuestro cuerpo para obedecer sus deseos. Él utiliza la palabra cuerpo ya que las perversiones del pecado en el alma a menudo se manifiestan en los apetitos de la carne, y el cuerpo se convierte en un instrumento de pecado — nuestros ojos, nuestro lenguaje, nuestras manos, y nuestros pies. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pablo dice, dejen de usar los miembros de su cuerpo para el pecado, sino que preséntense a Dios como aquellos que han revivido y pertenecen a Dios. La mortificación es el resultado de nuestra consagración a Dios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En tercer lugar, haga uso de su bautismo. Por la unión con Cristo, el bautismo es una herramienta dispuesta por Dios para ayudarnos a matar el pecado. Pablo utiliza el bautismo en los versículos 3-4 para probar que no debemos seguir en pecado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El catecismo de Westminster Larger contesta la pregunta (nº 167), “¿Cómo podemos mejorar nuestro bautismo?” con la siguiente respuesta: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“El deber necesario, pero muy ignorado, de mejorar nuestro bautismo, debemos realizarlo a lo largo de nuestra vida, especialmente en tiempo de tentación; y cuando estamos presentes en su administración a otros, a través de consideraciones serias y gratas sobre su naturaleza, y de los fines por los cuales Cristo lo instituyó, de los privilegios y beneficios que así son otorgados y sellados, y de nuestro voto solemne hecho aquí; humillándonos por nuestra impureza pecaminosa, nuestra caída, y por caminar en sentido contrario, a la gracia del bautismo, y a nuestros compromisos; creciendo con la certeza del perdón de pecados, y de todas las otras bendiciones selladas en nosotros en aquel sacramento; adquiriendo fuerzas de la muerte y resurrección de Cristo, en el cual somos bautizados, para la muerte del pecado, y el nacimiento de la gracia; y procurando vivir por fe, manteniendo nuestras conversaciones en santidad y rectitud, como aquellos que así han entregado sus nombres a Cristo; y caminando en amor fraternal, al ser bautizados por el mismo Espíritu en un mismo cuerpo”. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Mejorar” significa apropiar el bautismo a nuestras vidas. Particularmente, note que nos apropiamos de los beneficios del bautismo “tomando fuerzas de la muerte y resurrección de Cristo, en el cual somos bautizados, para la muerte del pecado, y el nacimiento de la gracia”. Nuestro bautismo nos recuerda que estamos en unión con Cristo y hemos muerto al pecado y su poder. Mientras reflejamos nuestro bautismo y su significado, tomamos fuerzas de la muerte y resurrección de Cristo. Más aun, nuestro bautismo nos recuerda de nuestra obligación de arrepentirnos, morir a nuestro pecado, y buscar la santidad. El bautismo, es por lo tanto, un puente útil que une lo que somos en Cristo a la lucha en contra de la tentación y el pecado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nuestra unión con Cristo garantiza nuestra mortificación. Haznos recordar del poder que es nuestro en Cristo, recluta nuestros cuerpos en servicio de la rectitud, y usa nuestro bautismo como un medio para estos fines. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;br&amp;gt;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Nicosavage</name></author>	</entry>

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