¿Qué puedo hacer para recuperar la confianza en la oración?

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English: What can I do to regain confidence in prayer?

© Desiring God

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Por John Piper sobre Oración
Una parte de la serie Ask Pastor John

Traducción por Javier Matus

La siguiente es una transcripción editada del audio.

¿Qué puedo hacer para recuperar la confianza en la oración?

La forma principal en la que Dios profundiza, fortalece y despierta la confianza en la oración no es a través de la oración contestada. ¡Es a través de la Palabra del Dios Viviente! Cuando Dios dice: “Te escucho”, debemos creerle.

Así que cuando mi confianza en la oración languidece y me siento así: “¿Por qué pasar 10 o 15 minutos más aquí?”, mi estrategia para recuperar mi confianza es no catalogar todas las respuestas. Una de las razones de esto es que todas son ambiguas, incluso las oraciones bíblicas.

Si eres lo suficientemente escéptico, siempre puedes decir: “Hubiera sucedido de todos modos”. ¡Siempre! Puede ser algo absolutamente impresionante, como si estuvieras orando por un tumor y se encogiera bajo tu mano. “Bueno, de todos modos, estaba a punto de hacer eso”. No puedes obtener confianza si hay una voz escéptica dentro de ti que dice constantemente: “Las respuestas no bastan porque todas son ambiguas”.

Entonces, si basas tu confianza en la oración en las respuestas a la oración, y tienes un corazón que siempre está dudando, nunca tendrás confianza. ¡Y creo que tengo ese corazón! ¡Soy un tipo realmente escéptico! Escucho una historia sobre una sanidad increíble y mi primer pensamiento es: “¿Tienes algunos registros médicos?”. ¡Así es como estoy programado! Entonces, si voy a seguir orando y creyendo en la oración, será a través de Jesús encarándome y diciendo:

¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas [o, como dice Lucas, el Espíritu Santo] a los que Le pidan? (Mateo 7:9–11)

Ahora ese es Jesús encarándome y diciendo: “No me podías creer. ¡Te estoy diciendo que, si sabes cómo darle algo bueno a tu hijo, tu Padre también lo sabe!”.

Así que creo que en ese momento lo buscas un poco más y dices: “Está bien, confío en Ti, Jesús. Te creo”. Y luego permites que tu corazón siga esta idea del Padre. Y vas a otros textos en la Biblia donde se Le llama tu Padre. Y ves que, por lo tanto, eres Su heredero, y Él ama a Sus hijos. ¡Siempre hará el bien para Sus hijos y Él quiere que sus hijos Le pidan cosas!

Entonces, si vas a suficientes pasajes de las Escrituras donde Dios te dice cuán inclinado está a tu oración, o vas a ignorar la Biblia o vas a comenzar a crecer en confianza: “¡Dios me escucha! ¡Dios me escucha!”.

Te daré un ejemplo solo de esta mañana. Esta mañana estaba orando por mis hijos y por mí mismo sobre Efesios 3:14–19, donde dice:

Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, de Quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra, para que os dé, conforme a las riquezas de Su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por Su Espíritu; para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo…

Y me detuve. He orado eso para mí mismo cientos de veces. Cientos. Y me golpeó. He estado orando esta oración por 29 años en esta iglesia, para que Dios me conceda conocer la altura, la profundidad, la longitud y la anchura, el amor de Cristo que excede el conocimiento. ¿Y sabes lo que me vino a la mente? “Esa es la razón por la que has visto lo que has visto acerca de la naturaleza del amor de Dios siendo la glorificación de Sí Mismo en la vida de las personas”.

Mi manera de hablar sobre el amor de Dios hoy es que eres amado, no cuando Dios te hace algo grandioso, sino cuando Él, a un gran costo para Sí Mismo, te da la predisposición a hacer algo grandioso de Él y el gozo de hacer algo grandioso de Él.

No creo que lo habría visto si no hubiera orado esa oración cien veces. Así que, por supuesto, el escéptico diría: “Creo que habrías pensado en eso incluso si no hubieras orado esa oración. Creo que habrías visto eso en la Biblia y lo habrías enseñado, aunque no hubieras orado esa oración”. A lo que diría: “Supongo que eso es lo que vas a creer. Pero esta mañana, en el fondo de mi alma, me pareció que Dios estaba diciendo: ‘La razón por la que ves lo que ves es porque has pedido verlo cien veces. Te he escuchado. No es casualidad que hayas visto Juan 11:1–6 en relación con Juan 17:1–5 y 24 en la manera que lo hiciste. No les doy a todos eso. Te lo doy a ti. Se lo doy a cientos de otros, a miles de otros. Se lo doy a las personas que lo quieren tanto. Oran Efesios 3:14–19 una y otra y otra y otra vez. Y lo guardo en una botella y luego, un día, en una conversación con alguien o mientras estudias la Biblia, la derramo y ves lo que no hubieras visto”. Así es como funciona para mí.

Entonces obtengo confirmaciones subjetivas como esa. No puedo comprobarlas. Y si estás orientado matemáticamente y exigiendo pruebas, nunca lo obtendrás. Pero si estás desesperado por tener ayuda, Dios te dará la ayuda; y Él te mostrará durante el camino, de vez en cuando: “Te di esa ayuda. Te di esa ayuda. La única razón por la que eres un creyente es porque te di esa ayuda”.


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