Cosas Inmutables

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English: Unchangeable Things

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Traducción por Javier Matus


“Para que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo los que hemos acudido para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros” (Heb. 6:18).

- Hebreos 6:18

Únicamente por Su gracia y misericordia, Dios prometió a Abraham que bendeciría y multiplicaría su descendencia. Aunque esto debió haber sido suficiente para Abraham, Dios supo que entrarían dudas en su mente. Y así Él también hizo un juramento a Abraham y a sus herederos a fin de confirmar Su promesa (Heb. 6:17). Este juramento fue hecho de la soberana y amorosa voluntad de Dios.

Es importante notar que Dios juró su promesa no sólo a Abraham, sino también a sus herederos. Dios supo que las futuras generaciones de Su pueblo estarían tentadas a renunciarle a Él a causa de la persecución que enfrentaban o debido a la demora de Dios de cumplir Su promesa. Sabía que iban a necesitar consuelo [ánimo] para perseverar en medio de las pruebas y tribulaciones. Esto era especialmente cierto del público original de Hebreos, y sigue siendo verdad para nosotros dos mil años después mientras caminamos en la fe a través de un mundo incrédulo.

Dios, en Su gran amor, ofrece este consuelo por dos cosas inmutables: la palabra de Su promesa y el juramento que confirma la promesa (v. 18). A diferencia de nosotros, Dios siempre es veraz. Él nunca miente o rompe Su juramento. Él siempre cumple Sus promesas. Su palabra inmutable por sí sola debería ser suficiente consuelo para nosotros. Pero Él añade Su juramento inmutable para que “los que hemos acudido [para buscar refugio]” tengamos aún más incentivo para asirnos a nuestra esperanza.

John Owen nos dice que “el consuelo” significa ser confortado y consolado. “Este consuelo viene de la certeza de la fe y de nuestra ayuda de las promesas de Dios. Esto es lo que alivia nuestras almas de todos los temores, dudas y problemas. O bien los impide o es más fuerte que ellos. Porque el confort es el alivio para la mente contra el dolor y las angustias.” La inmutabilidad de las palabras de Dios y los juramentos nos libera de los temores y angustias. Consuela nuestra tristeza y con ello nos da aliento y estímulo para mantener nuestra fe.

Estas dos cosas inmutables animan a los que hemos acudido para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros. La esperanza puesta delante de nosotros es nuestra salvación definitiva y completa, es decir, la renovación de nuestros cuerpos y toda la creación. Hemos acudido a Cristo, el Garante de la mejor y celestial ciudad que descenderá a la tierra en la consumación de los siglos (Ap. 21).

Coram Deo

En este mundo de decadencia y muerte, puede ser difícil creer que Cristo va a hacer nuevas todas las cosas. Pero podemos estar seguros de esta renovación, porque Dios nos ha dado dos confirmaciones inmutables de ello: Su promesa y Su juramento. Recuerde que la fidelidad de Dios garantiza que somos nosotros los que acudimos a Cristo los que seremos salvos.

Pasajes para Estudio Adicional

Deut. 10:20
Isa. 65:17-25
Rom. 8:22-23
2 Pedro 3:11-13


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