Debemos mover montañas

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En el Monte de la Transfiguración, Jesús le reveló su gloria divina a Pedro, Santiago, y Juan. Al volver a reunirse los cuatro con el resto de los discípulos y la siempre presente muchedumbre, bulliciosa, curiosa y menesterosa, un padre desesperado se arrojó ante Jesús y le rogaba,  
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En el Monte de la Transfiguración, Jesús le reveló su gloria divina a Pedro, Santiago, y Juan. Al volver a reunirse los cuatro con el resto de los discípulos y la siempre presente, bulliciosa, curiosa y menesterosa muchedumbre, un padre desesperado se arrojó ante Jesús y le rogaba,  
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:“¡Señor, ten misericordia de mi hijo, que es lunático y padece gravemente! Pues muchas veces cae en el fuego, y muchas veces en el agua. Lo traje a tus discípulos, y no lo pudieron sanar” (Mateo 17:15–16)
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“Señor, ten misericordia de mi hijo, porque es epiléptico y sufre terriblemente, porque muchas veces cae en el fuego y muchas en el agua. Y lo traje a tus discípulos y ellos no pudieron curarlo” (Mateo 17:15–16, LBLA)
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La respuesta de Jesús seguramente sorprendió a todos:  
La respuesta de Jesús seguramente sorprendió a todos:  
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:“¡Oh generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo estaré con ustedes? ¿Hasta cuándo los soportaré? ¡Tráiganmelo acá! (Mateo 17:17)
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“¡Oh generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros? ¿Hasta cuándo os tendré que soportar? Traédmelo acá”  (Mateo 17:17)
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¡Que palabras tan quemantes! Casi podemos ver a los impotentes y reprendidos discípulos mirándose humillados los unos a otros. Trajeron al niño afligido a Jesús y sus palabras omnipotentes rápidamente eliminaron ambos demonio y enfermedad.  
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¡Que palabras tan intensas! Casi podemos ver a los impotentes y reprendidos discípulos mirándose humillados los unos a los otros. Trajeron al niño afligido a Jesús y sus omnipotentes palabras rápidamente eliminaron tanto el demonio como la enfermedad.  
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==== La Santa Ira de un Dios Sufriente ====
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==== La santa exasperación de un Dios sufriente ====
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¿A quién le decía Jesús incrédulo y perverso? Estas palabras iban dirigidas a los discípulos, al pueblo, a Israel, al mundo, y a nosotros. La palabra griega geneá (generación) abarca a todos estos: un grupo, una nación, o una época entera.  
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¿A quién llamaba Jesús incrédulo y perverso? Estas palabras iban dirigidas a los discípulos, al pueblo, a Israel, al mundo, y a nosotros. La palabra griega geneá (generación) abarca todo esto: un grupo, una nación, o una época entera.  
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En esta exclamación de Jesús atisbamos la profunda angustia y sufrimiento con que vivía durante su estancia en la tierra. Estas palabras no fueron simplemente una descarga impaciente de un hombre cansado. Esto fue una premeditada, calculada, y en todo caso altamente refrenada y subestimada revelación de la ira que el Santísimo experimenta al tener que soportar a la gente mala (Lucas 11:13) que ni se da cuenta de lo mala que es (Juan 2:24-25)  
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En esta exclamación de Jesús atisbamos la profunda angustia y sufrimiento con que vivía durante su estancia en la tierra. Estas palabras no fueron simplemente una descarga impaciente de un hombre cansado. Fue una revelación premeditada, calculada, y en todo caso altamente refrenada de la exasperación que el Santísimo experimenta al tener que soportar a gente mala (Lucas 11:13) que ni siquiera se da cuenta de lo mala que es (Juan 2:24-25)  
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Qué doloroso tenía que haber sido para Jesús que creó y amó de manera única a cada una de estas personas, que por su propia perversidad no lo conoció, ni le creyó, ni lo recibió. (Juan1:3, 10–11) Claro, a muchos les encantaba que El pudiera sanar, alimentar, y emocionarles con milagros. Sin embargo, como Creador-a quien tendrían que dar cuenta de sus pecados (Juan 5:22; Romanos 14:12)- fue despreciado y desechado por ellos (Isaías 53:3). Eran incrédulos y perversos, y Jesús que era fiel y justo (Apocalipsis 3:14), moraba entre ellos. Sobrellevar eso era más difícil de lo que ellos imaginaban.  
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Qué doloroso tuvo que haber sido para Jesús, que creó y amó de manera única a cada una de estas personas, que por su propia perversidad no le conociesen, ni le creyesen, ni le recibiesen. (Juan1:3, 10–11) Claro, a muchos les encantaba que Él pudiera sanar, alimentar, y emocionarles con milagros. Sin embargo, como Creador-a quien tendrían que dar cuenta de sus pecados (Juan 5:22; Romanos 14:12)- fue despreciado y desechado por ellos (Isaías 53:3). Eran incrédulos y perversos, y Jesús que era fiel y justo (Apocalipsis 3:14), moraba entre ellos. Sobrellevar eso era más difícil de lo que cualquiera de ellos pudiese imaginar.  
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==== La Poca Fe Resulta en Fracasos de Ministerio ====
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==== Una fe pequeña resulta en fracasos ministeriales ====
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Los discípulos, en ese momento estaban dentro de “los incrédulos y perversos.Y nosotros también podemos estarlo. La incredulidad es la peor parte de nuestra perversidad. Con más exactitud, la falta de fe en Dios es la raíz de nuestra perversidad  
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Los discípulos, en ese momento estaban dentro de los incrédulos y perversos. Y nosotros también podemos estarlo. La incredulidad es la peor parte de nuestra perversidad (muchas traducciones inglesas utilizan la palabra "perversa" en Mateo 17:17). Con más exactitud, la falta de fe en Dios es la raíz de toda nuestra perversidad  
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¿Eran los discípulos realmente incrédulos? Después de todo, sí trataron de echar fuera al demonio y la enfermedad. ¿No procedieron con fe? Tal vez. Pero la medida de fe presente, aunque bien intencionada, no produjo resultados. No mostró la gloria ni el poder de Dios, ni proclamó la venida de Su reino, y no ayudó al niño ni a su padre. Por eso Jesús no celebró sus esfuerzos; sino reprendió su fracaso.  
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¿Eran los discípulos realmente incrédulos? Después de todo, sí trataron de echar fuera al demonio y la enfermedad. ¿No procedieron con fe? Tal vez. Pero sea cual fuese la cantidad de fe presente, aunque bien intencionada, no produjo resultados. No mostró la gloria ni el poder de Dios, ni proclamó la venida de Su reino, y no ayudó al niño ni a su padre. Por eso Jesús no celebró sus esfuerzos; sino reprendió su fracaso.  
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Después, cuando en privado los discípulos le preguntan a Jesús por qué habían fracasado, su explicación fue sucinta: “Por vuestra poca fe” (Mateo 17:20). Esta fue una respuesta desconcertante. Jesús no les explicó que fuera la voluntad misteriosa e inescrutable del Señor que determinó no efectuar la sanidad a petición de ellos para con el niño. Jesús le echó la culpa directamente a ellos. Su ministerio fracasó por su poca fe.  
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Después, cuando en privado los discípulos le preguntan a Jesús por qué habían fracasado, su explicación fue sucinta: “Por vuestra poca fe” (Mateo 17:20). Fue una respuesta desconcertante. Jesús no les habló de la voluntad misteriosa e inescrutable de Dios que determinó no responder en el momento que los discípulos lo pidieron. Jesús le echó la culpa directamente a ellos. Su ministerio fracasó por su poca fe.  
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Este relato se incluye en el canon Bíblico en parte para turbarnos y obligar que nos hagamos la misma pregunta introspectiva sobre nuestros fracasos en el ministerio que se hicieron los discípulos: “¿Por qué no pudimos ____?”  
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Este relato se incluye en el canon Bíblico en parte para turbarnos y obligar a que nos hagamos la misma pregunta introspectiva que se hicieron los discípulos sobre nuestros fracasos en el ministerio: “¿Por qué no pudimos ____?”  
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Por supuesto que el hecho de que no todas las oraciones por sanidad, provisión, conversión, etc. sean contestadas es el resultado de poca fe. Pero no nos podemos librar de culpa muy rápidamente al no ver nuestras oraciones contestadas, ni cuando nuestros ministerios fracasan. Ser Calvinista no significa que siempre podemos apelar a la inescrutabilidad misteriosa de Dios. Si, Dios es soberano. Y en esta narración, el Dios soberano habla a las claras: La poca fe resulta en fracasos de ministerios.  
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Por supuesto que no todas las oraciones por sanidad, provisión, conversión, etc. que no son contestadas son resultado de la poca fe. Pero no hemos de exculparnos tan rápidamente al no ver nuestras oraciones contestadas, ni cuando nuestros ministerios fracasan. Ser Calvinista no significa que siempre podemos apelar a la inescrutabilidad misteriosa de Dios. Si, Dios es soberano. Y en esta narración, el Dios soberano realiza una clara afirmación: La poca fe resulta en fracasos ministeriales.  
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==== ¿Qué Tal Si Nada Fuera Imposible Para Ti?  ====
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==== ¿Qué tal si nada fuera imposible para nosotros?  ====
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Sin embargo, como todos los reproches de Jesús a sus discípulos, su reprobación no es para condenarnos, sino para exhortarnos a profundizar más. Si en este momento tenemos poca fe, es posible desarrollar más fe. Si fracasamos ayer- u hoy, no tenemos que seguir en el fracaso. “Poca fe” no es una etiqueta permanente. Jesús utiliza la frase para impulsar nuestra transformación. Porque a continuación dijo:  
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Sin embargo, como todos los reproches de Jesús a sus discípulos, su reprobación no es para condenarnos, sino para exhortarnos a profundizar más. Si en este momento tenemos poca fe, es posible desarrollar más fe. Si fracasamos ayer- u hoy, no tenemos que seguir en el fracaso. “Poca fe” no es una etiqueta permanente. Jesús utiliza esta frase para impulsar nuestra transformación. Porque esto es lo que dijo a continuación:  
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:“De cierto les digo que si tienen fe como un grano de mostaza, dirían a este monte: “Pásate de aquí, allá”; y se pasará. Nada les será imposible.” (Mateo 17:20)
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“En verdad os digo que si tenéis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: 'Pásate de aquí allá', y se pasará; y nada os será imposible” (Mateo 17:20)
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Si el reproche de Jesús por nuestra poca fe nos hace bajar la cabeza, su promesa debería dejarnos con la boca abierta: “nada os será imposible”. No son palabras vacías. Esa frase es como tener dinero en el banco.
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Si el reproche de Jesús por nuestra poca fe nos abate, su promesa nos debe levantar: “nada les será imposible.” Esas no son palabras vacías. Esa frase es como tener dinero en el banco.
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¿Cómo viviríamos nuestras vidas si realmente creyeramos que nada iba a ser imposible para nosotros?
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¿Cómo vivieras si realmente creyeras que nada te sería imposible?
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No permitamos que el cinismo nos haga ignorar esa pregunta. Nuestra pronta y estridente incredulidad no es encomiable. Es perversa, retorcida. Nos roba más de lo que pensamos. Al contemplar semejante pregunta, podemos caer en la tentación de inmediatamente señalar los errores del Movimiento de la Palabra-de-Fe y reafirmar que no vamos a caer en esa cuneta. Y bien, no debemos hacerlo. Pero eso no nos justifica a vivir en paz con nuestra poca fe y la impotencia en el ministerio del reino.
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No permita que su escepticismo le haga ignorar esa pregunta. Nuestra pronta y estridente incredulidad no es encomiable. Es perversa, retorcida. Nos roba más de lo que pensamos. Al contemplar semejante pregunta, podemos caer en la tentación de inmediatamente señalar los errores del Movimiento de la Palabra-de-Fe y reafirmar que no vamos a caer en esa cuneta. Y bien no debemos hacerlo. Pero eso no nos justifica vivir en paz con poca fe e impotencia en el ministerio del reino.  
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Se supone que hemos de mover montañas — ver suceder lo imposible a través del ejercicio de la fe en las promesas omnipotentes de nuestro soberano Señor. Si no vemos las montañas moverse, estamos viviendo por debajo de nuestros medios. Estamos viviendo como mendigos teniendo millones en nuestra cuenta bancaria celestial. Jesús no aprueba esto, sino que lo reprende.  
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Se supone que movamos montañas — ver suceder lo imposible a través del ejercicio de la fe en las promesas omnipotentes de nuestro soberano Señor. Si no vemos que se mueven las montañas, estamos viviendo por debajo de nuestros medios. Estamos viviendo como mendigos teniendo millones en nuestra cuenta bancaria celestial. Jesús no aprueba esto, sino que lo reprende.  
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La fe del pueblo de Dios es la vía por la que el Señor desea manifestar gran parte de su gloria, que resulta en la transformación de los incrédulos. Si tenemos poca fe, mostramos poca gloria. No debemos conformarnos con esto.  
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La fe del pueblo de Dios es la vía por la cual el Señor desea manifestar una gran cantidad de la gloria que resulta en la transformación de los inconversos. Si tenemos poca fe, mostramos poca gloria. No debemos conformarnos con esto.
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Si reconocemos que tenemos poca fe, debemos arrepentirnos hoy mismo y unir nuestro ruego al de los discípulos, “Auméntanos la fe” (Luke 17:5), y no permitir que Dios se vaya sin bendecirnos con una respuesta. Es una petición que Él se complace en conceder.  
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Si reconocemos que tenemos poca fe, debemos arrepentirnos hoy mismo y unir nuestro ruego al de los discípulos, “Auméntanos la fe” (Luke 17:5), y no permitir que el Señor nos pase por alto sin bendecirnos con una respuesta. Es una petición que El se complace en conceder.  
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Jesús realmente pretende que movamos montañas. Quiere que vivamos en el gozo audaz de saber que nada nos será imposible.  
Jesús realmente pretende que movamos montañas. Quiere que vivamos en el gozo audaz de saber que nada nos será imposible.  
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Última versión de 03:19 20 oct 2017

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Sobre esta Traducción
English: You Are Meant to Move Mountains

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Por Jon Bloom sobre Fe

Traducción por Celia Muñoz


En el Monte de la Transfiguración, Jesús le reveló su gloria divina a Pedro, Santiago, y Juan. Al volver a reunirse los cuatro con el resto de los discípulos y la siempre presente, bulliciosa, curiosa y menesterosa muchedumbre, un padre desesperado se arrojó ante Jesús y le rogaba,

“Señor, ten misericordia de mi hijo, porque es epiléptico y sufre terriblemente, porque muchas veces cae en el fuego y muchas en el agua. Y lo traje a tus discípulos y ellos no pudieron curarlo” (Mateo 17:15–16, LBLA)

La respuesta de Jesús seguramente sorprendió a todos:

“¡Oh generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros? ¿Hasta cuándo os tendré que soportar? Traédmelo acá” (Mateo 17:17)

¡Que palabras tan intensas! Casi podemos ver a los impotentes y reprendidos discípulos mirándose humillados los unos a los otros. Trajeron al niño afligido a Jesús y sus omnipotentes palabras rápidamente eliminaron tanto el demonio como la enfermedad.

La santa exasperación de un Dios sufriente

¿A quién llamaba Jesús incrédulo y perverso? Estas palabras iban dirigidas a los discípulos, al pueblo, a Israel, al mundo, y a nosotros. La palabra griega geneá (generación) abarca todo esto: un grupo, una nación, o una época entera.

En esta exclamación de Jesús atisbamos la profunda angustia y sufrimiento con que vivía durante su estancia en la tierra. Estas palabras no fueron simplemente una descarga impaciente de un hombre cansado. Fue una revelación premeditada, calculada, y en todo caso altamente refrenada de la exasperación que el Santísimo experimenta al tener que soportar a gente mala (Lucas 11:13) que ni siquiera se da cuenta de lo mala que es (Juan 2:24-25)

Qué doloroso tuvo que haber sido para Jesús, que creó y amó de manera única a cada una de estas personas, que por su propia perversidad no le conociesen, ni le creyesen, ni le recibiesen. (Juan1:3, 10–11) Claro, a muchos les encantaba que Él pudiera sanar, alimentar, y emocionarles con milagros. Sin embargo, como Creador-a quien tendrían que dar cuenta de sus pecados (Juan 5:22; Romanos 14:12)- fue despreciado y desechado por ellos (Isaías 53:3). Eran incrédulos y perversos, y Jesús que era fiel y justo (Apocalipsis 3:14), moraba entre ellos. Sobrellevar eso era más difícil de lo que cualquiera de ellos pudiese imaginar.

Una fe pequeña resulta en fracasos ministeriales

Los discípulos, en ese momento estaban dentro de los incrédulos y perversos. Y nosotros también podemos estarlo. La incredulidad es la peor parte de nuestra perversidad (muchas traducciones inglesas utilizan la palabra "perversa" en Mateo 17:17). Con más exactitud, la falta de fe en Dios es la raíz de toda nuestra perversidad

¿Eran los discípulos realmente incrédulos? Después de todo, sí trataron de echar fuera al demonio y la enfermedad. ¿No procedieron con fe? Tal vez. Pero sea cual fuese la cantidad de fe presente, aunque bien intencionada, no produjo resultados. No mostró la gloria ni el poder de Dios, ni proclamó la venida de Su reino, y no ayudó al niño ni a su padre. Por eso Jesús no celebró sus esfuerzos; sino reprendió su fracaso.

Después, cuando en privado los discípulos le preguntan a Jesús por qué habían fracasado, su explicación fue sucinta: “Por vuestra poca fe” (Mateo 17:20). Fue una respuesta desconcertante. Jesús no les habló de la voluntad misteriosa e inescrutable de Dios que determinó no responder en el momento que los discípulos lo pidieron. Jesús le echó la culpa directamente a ellos. Su ministerio fracasó por su poca fe.

Este relato se incluye en el canon Bíblico en parte para turbarnos y obligar a que nos hagamos la misma pregunta introspectiva que se hicieron los discípulos sobre nuestros fracasos en el ministerio: “¿Por qué no pudimos ____?”

Por supuesto que no todas las oraciones por sanidad, provisión, conversión, etc. que no son contestadas son resultado de la poca fe. Pero no hemos de exculparnos tan rápidamente al no ver nuestras oraciones contestadas, ni cuando nuestros ministerios fracasan. Ser Calvinista no significa que siempre podemos apelar a la inescrutabilidad misteriosa de Dios. Si, Dios es soberano. Y en esta narración, el Dios soberano realiza una clara afirmación: La poca fe resulta en fracasos ministeriales.

¿Qué tal si nada fuera imposible para nosotros?

Sin embargo, como todos los reproches de Jesús a sus discípulos, su reprobación no es para condenarnos, sino para exhortarnos a profundizar más. Si en este momento tenemos poca fe, es posible desarrollar más fe. Si fracasamos ayer- u hoy, no tenemos que seguir en el fracaso. “Poca fe” no es una etiqueta permanente. Jesús utiliza esta frase para impulsar nuestra transformación. Porque esto es lo que dijo a continuación:

“En verdad os digo que si tenéis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: 'Pásate de aquí allá', y se pasará; y nada os será imposible” (Mateo 17:20)

Si el reproche de Jesús por nuestra poca fe nos hace bajar la cabeza, su promesa debería dejarnos con la boca abierta: “nada os será imposible”. No son palabras vacías. Esa frase es como tener dinero en el banco.

¿Cómo viviríamos nuestras vidas si realmente creyeramos que nada iba a ser imposible para nosotros?

No permitamos que el cinismo nos haga ignorar esa pregunta. Nuestra pronta y estridente incredulidad no es encomiable. Es perversa, retorcida. Nos roba más de lo que pensamos. Al contemplar semejante pregunta, podemos caer en la tentación de inmediatamente señalar los errores del Movimiento de la Palabra-de-Fe y reafirmar que no vamos a caer en esa cuneta. Y bien, no debemos hacerlo. Pero eso no nos justifica a vivir en paz con nuestra poca fe y la impotencia en el ministerio del reino.

Se supone que hemos de mover montañas — ver suceder lo imposible a través del ejercicio de la fe en las promesas omnipotentes de nuestro soberano Señor. Si no vemos las montañas moverse, estamos viviendo por debajo de nuestros medios. Estamos viviendo como mendigos teniendo millones en nuestra cuenta bancaria celestial. Jesús no aprueba esto, sino que lo reprende.

La fe del pueblo de Dios es la vía por la que el Señor desea manifestar gran parte de su gloria, que resulta en la transformación de los incrédulos. Si tenemos poca fe, mostramos poca gloria. No debemos conformarnos con esto.

Si reconocemos que tenemos poca fe, debemos arrepentirnos hoy mismo y unir nuestro ruego al de los discípulos, “Auméntanos la fe” (Luke 17:5), y no permitir que Dios se vaya sin bendecirnos con una respuesta. Es una petición que Él se complace en conceder.

Jesús realmente pretende que movamos montañas. Quiere que vivamos en el gozo audaz de saber que nada nos será imposible.



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