Destruimos los argumentos

De Libros y Sermones Bíblicos

(Diferencias entre revisiones)
Saltar anavegación, buscar

Revisión de 21:07 1 mar 2019

Recursos Relacionados
Leer más Por Jon Bloom
Indice de Autores
Leer más sobre Santificación y Crecimiento
Indice de Temas
Recurso de la Semana
Cada semana enviamos un nuevo recurso bíblico de autores como John Piper, R.C. Sproul, Mark Dever, y Charles Spurgeon. Inscríbete aquí—es gratis. RSS.

Sobre esta Traducción
English: We Destroy Arguments

© Desiring God

Compartir esto
Nuestra Misión
Esta traducción ha sido publicada por Traducciones Evangelio, un ministerio que existe en internet para poner a disponibilidad de todas las naciones, sin costo alguno, libros y artículos centrados en el evangelio traducidos a diferentes idiomas.

Lea más (English).
Como Puedes Ayudar
Si tú puedes hablar Inglés bien, puedes ofrecerte de voluntario en traducir

Lea más (English).

Por Jon Bloom sobre Santificación y Crecimiento

Traducción por Luz Bordenkircher

¿Por qué es tan difícil de lograr un poco de paz mental?

Bueno, la paz es difícil de lograr cuando se vive en una zona de guerra. Y te guste o no, estás en una guerra muy intensa. Esta guerra es cósmica en sus proporciones. Incluye a Dios, a los seres humanos, a los ángeles, a los demonios, a los principados, a los poderes, a las naciones y a los anticristos.

¿Y sabes dónde está el frente de la batalla? Está en tu cabeza.

Así es como Pablo lo describe en 2 Corintios 10:3-5:

Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne. Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas. Destruyendo consejos, y toda altura que se levanta contra la ciencia de Dios, y cautivando todo intento a la obediencia, de Cristo;

¿Dónde está la batalla? Donde están tus pensamientos. ¿Cuáles son las fortalezas que encarcelan espiritualmente a las personas? Los argumentos y las opiniones.

Y los argumentos no son meros bastiones, sino armas de destrucción masiva. Adán y Eva (y todos nosotros con ellos) cayeron a causa de una argumentación. Creyeron en el argumento de la serpiente y dejaron de creer en Dios.

Esa es la esencia mortal del pecado: no creer en Dios. No creer a Dios es aliarse con Satanás, de quien Jesús dijo que es "un homicida desde el principio y no hay verdad en él.... porque es un mentiroso y padre de mentira" (Juan 8:44).

No quieres a Satanás como aliado. Es traicionero. Quiere asesinarte con mentiras.

Controla tus emociones, ya que son señales de argumentos. Las emociones, que pueden surgir en ti como impresiones vagas o estados de ánimo, suelen ser respuestas a un argumento. Los estados de ánimo no surgen de la nada. Cuando estamos enojados, desanimados, deprimidos, ansiosos, autocompasivos, temerosos o irritables, es probable que sea porque creemos en algo muy específico.

Combatir el pecado es combatir la incredulidad, o destruir los argumentos. Y para combatir eficazmente la incredulidad, debemos convertir las dudas y las tentaciones en argumentos específicos. ¿Qué se nos está afirmando o prometiendo específicamente? Solo entonces podremos destruir los falsos argumentos del enemigo con los verdaderos.

El diablo no quiere que pensemos claramente sobre el pecado. Quiere mantener las cosas vagas para poder encarcelarnos o desarmarnos. Pero Jesús quiere que pensemos con claridad. Él quiere que conozcamos la verdad porque la verdad trae libertad:

Si permanecéis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos, y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres. (Juan 8:31-32)

Así que, como luchadores por la libertad, luchemos contra los "corazones incrédulos" exhortándonos unos a otros cada día (Hebreos 3:12-13) a vivir en la libertad y la paz (Juan 16:33) de la verdad.

Porque nuestras batallas más importantes se ganan y se pierden con argumentos.


Vota esta traducción

Puntúa utilizando las estrellas