Dios Nombró a Cristo

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English: God Appointed Christ

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Traducción por Javier Matus


“Así tampoco Cristo se glorificó a sí mismo haciéndose sumo sacerdote, sino que Él le dijo, ‘Tú eres mi Hijo, Yo te he engendrado hoy’” (Heb. 5:5).

- Hebreos 5:5-6

En Hebreos 5:1-4, el autor describe con detalle el oficio de sumo sacerdote. Esto es para que sus lectores hagan sus propias comparaciones implícitas entre los sumos sacerdotes del antiguo pacto y Cristo, el gran Sumo Sacerdote del nuevo pacto. En 5:5-10, el autor nos dice explícitamente cómo Cristo fue nombrado para ser Sumo Sacerdote, y él brevemente describe las ofrendas que Jesús hizo al Padre.

En 5:5 se nos dice que Cristo no se exaltó a Sí Mismo al oficio del sumo sacerdote, sino que fue nombrado por El que lo llama Hijo. Éste es, por supuesto, Dios Padre. Cristo no buscó el oficio del sumo sacerdote para Sí Mismo, sino más bien estuvo de acuerdo en tomarlo sobre Sí Mismo cuando las tres personas de la Trinidad hicieron un pacto entre ellos para redimir a la humanidad. La idea de que el Hijo fue nombrado por el Padre está bien atestiguada en el Evangelio de Juan. A lo largo del relato de Juan, vemos al Hijo buscando la gloria para Su Padre y no para Él Mismo (Juan 7:18; 14:13). En Juan, el Hijo declara que Él sólo revela a la gente lo que se le había dado a Él por el Padre (Juan 5:19-24). El Hijo vino a hacer lo que Su Padre le envió a hacer, y el Padre envió a Cristo para ser el Sumo Sacerdote de Su pueblo (Heb. 5:5).

En el versículo 6, el autor aplica el Salmo 110 a Cristo. Este Salmo profetizó que el Mesías pertenecería a la orden sacerdotal de Melquisedec. Usted recordará que Melquisedec fue el rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo. Las Escrituras hebreas cuentan su historia en Génesis 14:17-20. Veremos el completo significado de que Cristo pertenece a la orden sacerdotal de Melquisedec en Hebreos 7. Aquí nos limitaremos a señalar que Melquisedec era a la vez un rey y un sumo sacerdote y por lo tanto es un excelente tipo de Cristo, quien es también Rey y Sacerdote.

Las citas sobre el sacerdocio y el ser Hijo en estos dos versículos nos dicen algo muy importante acerca de la redención. Ambas comienzan con las mismas palabras “tú eres…”, y ambas son del libro de los Salmos. Estos hechos, junto con su yuxtaposición en la epístola, nos dicen que en la redención, el sacerdocio y el ser Hijo están unidos. Para que la redención tomara lugar en la economía de Dios, el Hijo tiene que ser el Sumo Sacerdote, y el Sumo Sacerdote tiene que ser el Hijo. Sin duda, no se requería de Dios para salvarnos. Pero una vez que Dios decidió comprar nuestra redención, Él sólo podía lograrlo mediante el nombramiento de Su Hijo, el gran Sumo Sacerdote.

Coram Deo

Dios Hijo se sometió voluntariamente a Dios Padre para lograr nuestra redención. A pesar de que nunca tendremos que hacer la obra del Hijo, a menudo somos llamados a someternos a aquellos dentro de la iglesia, la familia, y el lugar de trabajo con el fin de avanzar en el reino. Pídale a Dios que le ayude a someterse cuando la sumisión es un mandato de la Escritura.

Pasajes para Estudio Adicional

Génesis 14:17-20
Sal. 110
Juan 17
Hechos 2:36
Heb. 7


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