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Sobre esta Traducción
English: Quest for Joy

© Desiring God

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Por John Piper sobre el Evangelismo

Traducción por Desiring God

Seis Verdades Bíblicas

¿Sabía que Dios nos manda ser alegres?

“Que el Señor sea tu único deleite y Él colmará los deseos de tu corazón” (Salmo 37:4)

1) Dios nos creó para su gloria

“Trae de lejos mis hijos, y mis hijas de los confines de la tierra,… para gloria mía los he creado” (Isaías 43:6-7)

Dios nos creó para magnificar su grandeza, de la misma manera en que los telescopios magnifican las estrellas. Él nos creó para manifestar su bondad, confianza, belleza, sabiduría y justicia. La manifestación más grande de la gloria de Dios proviene del placer profundo en todo lo que Él es. Esto significa que Dios obtiene la alabanza y nosotros el placer. Dios nos creó de tal manera que Él es más glorificado en nosotros cuando estamos más satisfechos en Él.

2) Cada ser humano debe vivir para la gloria de Dios

“Si, pues, coméis o bebéis o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios” (1 Corintios 10:31)

Si Dios no creó para su gloria, está claro que debemos vivir para su gloria. Nuestro deber viene de su diseño. Entonces nuestra obligación principal es mostrar el valor de Dios al estar satisfechos con todo lo que Él es para nosotros. Ésta es la esencia de amar a Dios (Mateo 22:37) y confiar en Él (1 Juan 5:3-4) y estar agradecidos con Él (Salmo 100:2-4). Es la raíz de toda la obediencia verdadera, especialmente amar a otros (Colosenses 1:4-5).

3) Todos hemos fallado en glorificar a Dios como deberíamos

Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23)

¿Qué significa que “están destituidos de la gloria de Dios”? Significa que ninguno de nosotros ha confiado y atesorado a Dios de la manera en que deberíamos. No hemos estado satisfechos con su grandeza ni caminado en sus caminos. Hemos buscado nuestra satisfacción en otras cosas y las hemos tratado como más valorables que Dios, lo cual es la esencia de la idolatría (Romanos 1:21-23). Desde que el pecado vino al mundo nos hemos resistido a tener a Dios como nuestro tesoro que totalmente satisface (Efesios 2:3). Ésta es una ofensa espantosa a la grandeza de Dios (Jeremías 2:12-13).

4) Todos estamos sujetos a la condena justa de Dios

“Porque la paga del pecado es muerte…” (Romanos 6:23)

Hemos subestimado la gloria de Dios ¿Cómo? Al preferir otras cosas antes que a Él. Por medio de nuestra ingratitud, desconfianza y desobediencia. Entonces Dios está a punto de expulsarnos de la dicha de su gloria para siempre. “Los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder” (2 Tesalonisenses 1:9).

La palabra “infierno” se utiliza en el Nuevo Testamento doce veces; once veces por el mismo Jesús. No es un mito creado por predicadores sombríos y enojados. Es una advertencia solemne del Hijo de Dios quien murió para liberar a los pecadores de su maldición y lo ignoramos bajo un gran riesgo.

Si la Biblia se terminara aquí en su análisis de la condición humana, estaríamos condenados a un futuro sin esperanza. Sin embargo, no es aquí donde termina…

5) Dios mandó a su único hijo Jesús a brindar vida eterna y dicha

Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores…” (1 Timoteo 1:15)

La buena noticia es que Cristo murió por pecadores como nosotros y Él se alzó físicamente de la muerte para validar el poder salvador de su muerte y para abrir las puertas de la vida y dicha eterna (1 Corintios 15:20). Esto significa que Dios puede absolver la culpa de los pecadores y aún ser justo (Romanos 3:25-26). “Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios” (1 Pedro 3:18). Regresando a casa con Dios es donde se encuentra toda satisfacción profunda y duradera.

6) Los beneficios obtenidos por la muerte de Cristo pertenecen a aquellos quienes se arrepienten y confían en Él

“Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados” (Hechos 3:19)  “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo” (Hechos 16:31)

“Arrepentíos” significa apartarse de todas las falsas promesas del pecado. “Fe” significa estar satisfecho con todo lo que Dios nos prometió que sería para nosotros en Jesús. “Aquél que cree en mi” dice Jesús “nunca tendrá sed” (Juan 6:35). Nosotros no ganamos nuestra salvación, no la ameritamos (Romanos 4:4-5). Es por la gracia a través de la fe (Efesios 2:8-9). Es un regalo (Romanos 3:24). La tendremos si la deseamos sobre todas las cosas (Mateo 13:44). Cuando hacemos eso, la misión de Dios en la creación es cumplida: Él es glorificado en nosotros y nosotros estamos satisfechos en Él para siempre.

¿Tiene sentido para usted?

¿Desea la clase de gozo que proviene de estar satisfecho con todo lo que Dios es para usted en Jesús? Si es así, entonces Dios está trabajando en su vida.

¿Qué debe hacer?

Apártase de las falsas promesas del pecado. Llame a Jesús para que le salve de la culpa y castigo y tormenta. “Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo” (Romanos 10:13). Empieza a bancar su esperanza en todo lo que Dios es para usted en Jesús; rompe el poder de las promesas del pecado por medio de la fe en la satisfacción superior de las promesas de Dios. Empieza a leer la biblia para encontrar sus grandiosas y preciosas promesas, las cuales le pueden liberar (2 Pedro 1:3-4). Encuentra una iglesia que crea en la Biblia y empieza a alabar y a crecer junto con otras personas que atesoran a Cristo sobre todas las cosas (Filipenses 3:7).

La mejor noticia del mundo es que no hay necesariamente un conflicto entre nuestra felicidad y la santidad de Dios. Estando satisfechos con todo lo que Dios es para nosotros en Jesús, lo magnifica como gran Tesoro.

“Me mostrarás la senda de la vida; en tu presencia hay plenitud de gozo; delicias a tu diestra para siempre.” (Salmo 16:11)


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