La ira es esencial

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English: Anger Is Essential

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Por Paul Tripp sobre Ministerio Pastoral

Traducción por Yenis Figuereo


En un mundo terriblemente caído por el pecado, donde nada funciona como estaba previsto, y donde el mal tiene a menudo una influencia más inmediata que el bien, sería un error no enojarse. ¿Cómo puedes mirar la pobreza a la cara y no enojarte? ¿Cómo puedes pensar en el aumento del SIDA y no enojarte? ¿Cómo puedes mirar la corrupción política que hace del gobierno un lugar más para el poder personal que para la protección social, y no enojarte? ¿Cómo puedes mirar la tasa de divorcios en la cultura occidental, o el predominio de la violencia doméstica, y no enojarte? ¿Cómo puedes pensar en el gran número de personas sin hogar que vagan por nuestras calles y no estar enojado? ¿Cómo puedes pensar en la confusión sobre la identidad sexual y la conducta sexual inapropiada que nos rodea y no enojarte?

¿Cómo puedes pensar en el estado de nuestras instituciones educativas, el arte y el entretenimiento popular, y no enojarte? ¿Cómo puedes ver el estado de la iglesia, que tan a menudo parece haber perdido su camino, y no enojarte? ¿Cómo puede incluso ver en su propia vida, su propia familia y su propio círculo de amigos --- cómo el pecado se retuerce y complica cada lugar, relación y situación -- y no enojarse? En la vida y en el ministerio, la ira justa no es sólo importante, sino vital.

¿Cómo puedes pensar en la enfermedad, la guerra y la angustia del medio ambiente y no enojarte? ¿Cómo puede pensar en el hecho de que nada en su mundo es exactamente como debe ser y no estar enojado? Simplemente, no puedes mirar al mundo con los ojos de la verdad y con un corazón comprometido con lo que Dios dice que es correcto y bueno y no enojarte, con el estado de las cosas en este mundo caído. En su ministerio, ¿cómo puede todos los días, ver el daño que el pecado ha hecho a las personas que le rodean y no estar enojado? En un mundo caído, la ira es algo bueno. En un mundo caído, la ira es algo constructivo. En un mundo caído, la ira es algo esencial. Siendo así, la ira es algo más grande que usted.

Razones correctas

En un mundo caído, las personas con carácter y conciencia siempre se enfadarán. Tal vez nuestro problema con respecto a la ira no es sólo que a menudo estemos enojados por las razones equivocadas, sino que con frecuencia no nos enojamos por las razones correctas. Quizá nuestro problema es que las cosas que nos pudieran hacer enojar y movernos a la acción simplemente no nos hacen enojar más. Así que nos acostumbramos a la corrupción política. Nos acostumbramos a personas sin hogar. Nos acostumbramos a las costumbres perversas de la industria del entretenimiento. Nos acostumbramos a la cantidad de hogares rotos alrededor de nosotros. Nos acostumbramos a los informes diarios de sufrimiento y enfermedad que infecta todos los continentes del mundo. Nos acostumbramos al hecho de que la iglesia es a menudo un lugar de compromiso y división. Nos acostumbramos a nuestra propia autocomplacencia e hipocresía. Nos acostumbramos a las tensiones maritales y a la rebelión infantil. Nos acostumbramos a un mundo que ha sido roto por el pecado. Incluso los pastores se adormecen. Aún con vidas comprometidas con el ministerio, nos satisfacemos con facilidad. Las cosas que deben angustiarnos, preocuparnos y trastornarnos, se convierten en cosas que no vemos más o que simplemente se vuelven costumbre.

Aprendemos a caminar alrededor de los problemas, casi como si ellos no estuviesen allí. Aprendemos la habilidad de negociar en campos minados. El hecho de una vida rota se convierte en una parte habitual de nuestras vidas y simplemente no nos molesta más. Desarrollamos la triste capacidad de no preocuparnos en absoluto por las cosas que deben quebrar nuestros corazones e irritarnos. Perdemos nuestro puente moral y ni siquiera nos damos cuenta. Las cosas que Dios dice que no están bien se convierten en cosas correctas para nosotros. Perdemos nuestra capacidad, nuestro compromiso, para estar bien y enojarnos al mismo tiempo. Caemos en aceptar lo inaceptable y vivir con lo que debería ser inhabitable. Dejamos de luchar con ira justa y aprendemos a desenvolvernos en la complacencia injusta, y cuando lo hacemos, no somos fieles al poder radical y transformador del llamado del evangelio de Jesucristo.

La ira justa no es opcional. Es un llamado a las personas que dicen estar viviendo por algo más grande que su propia felicidad, que están comprometidos con el ministerio, y que profesan hacer lo que es justo, bondadoso, verdadero y bueno. No puedes ser como Dios y estar libre de ira, siempre y cuando vivas en un mundo caído por el pecado. Esta ira justa te hace amar la gracia de Dios y hacer todo lo que puedas para proclamar esta gracia a los demás; sabiendo que es sólo esta gracia, la que tiene el poder de arreglar todas esas cosas rotas que por derecho, le irritan cada día.



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