Paseo de oración a solas

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==== Orar al Aire libre cuando Orar Bajo techo es difícil ====
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==== Orar al aire libre cuando orar bajo techo se vuelve difícil ====
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Jesús nos dijo, “Cuando oran, entren a su habitación, cierren la puerta y oren a su Padre quien está en secreto. Y su Padre, quien ve en secreto, los recompensará” (Mateo 6:6).  
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Jesús nos dijo: “cuando ores, entra en tu aposento, y cuando hayas cerrado la puerta, ora a tu Padre que está en secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará” (Mateo 6:6).  
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Ahora, él dijo esto como una moraleja para evitar ser muy llamativo y “agradarle a los hipócritas” cuando oran (Mateo 6:5). Todavía, este versículo ha sido tomado como un manifiesto para no estar distraído en la oración detrás de una puerta cerrada. Esta no es una mala idea. Funcionó por dos mil años. Aunque no mucho ahora.  
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Ahora bien, él dijo esto a modo de corolario para evitar ser muy llamativos y “como los hipócritas” cuando oramos (Mateo 6:5). Aun así, este versículo ha sido considerado un manifiesto sobre cómo evitar distraernos en la oración: orar detrás de una puerta cerrada. No es una mala idea. Funcionó por dos mil años. Aunque ahora ya no mucho.  
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Por dos mil años, el lugar más privado y sin distracciones era detrás de una puerta cerrada. Ahora, el ruido se ha reubicado bajo techo. Si nuestras computadoras y dispositivos están cerca, es el peor lugar para tratar de orar. Caminar a través de Times Square es de menos distracción que sentarse solo en una habitación llena de tecnología.  
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Por dos mil años, el lugar más íntimo y con menos distracciones fue el cuarto con la puerta cerrada. Ahora, el ruido se ha reubicado bajo techo. Si nuestras computadoras y dispositivos están cerca, es el peor lugar para tratar de orar. Caminar a través de Times Square distrae menos que sentarse solo en una habitación rodeado de tecnología.  
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Esta pérdida de oración en privado está afectando a la iglesia.  
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Esta pérdida de la oración en la intimidad está afectando a la iglesia.  
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==== La Vida de la Oración Cristiana ====
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==== La vida de oración cristiana ====
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Ha sido dicho que si desean humillar a un pastor, pregúntele sobre su vida en la oración. La triste verdad es que la mayoría de los cristianos, incluso los pastores, pasan más tiempo leyendo artículos, viendo ESPN, o jugando juegos en sus teléfonos inteligentes que lo que hacen en la oración.  
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Se ha dicho que si uno quiere humillar a un pastor, tiene que preguntarle sobre su vida de oración. La triste verdad es que la mayoría de los cristianos, incluso los pastores, pasa más tiempo leyendo artículos, viendo ESPN o jugando juegos en su teléfono inteligente que orando.  
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Cuando comparo mi vida de oración con la de los grandes espirituales, a veces me pregunto si en verdad conozco al mismo Dios.  
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Cuando comparo mi vida de oración con la de los grandes espirituales de la historia, a veces me pregunto si en verdad conozco al mismo Dios.  
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Los Evangelios están llenos de mucha vida en oración de Jesús. La vida en la oración de Pablo sobresale en cada parte de sus cartas. Santiago, el pilar más prominente de la temprana iglesia, fue llamado “el hombre con las rodillas de camello” debido al precio de su vida interminable en oración que demandaba sobre la piel de sus rodillas.  
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Los Evangelios están llenos de relatos sobre la increíble vida de oración de Jesús. La vida de oración de Pablo sobresale en cada parte de sus cartas. Santiago, el pilar más prominente de la iglesia primitiva, fue llamado “el hombre de las rodillas de camello” debido al precio que su interminable vida de oración demandaba sobre la piel de sus rodillas.  
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Las escrituras de Ignacio, Policarpio e Irineo están bañadas en oración. Uno se pregunta si Agustín de Aquino alguna vez dejó de orar. Lutero oraba tres horas al día. Calvin oraba durante cinco tiempos dedicados del día. George Mueller oraba de dos a tres horas al día y grababa más de 50 mil oraciones respondidas en sus publicaciones. ¡Hudson Taylor despertaba a la mitad de la noche para orar desde las dos hasta las cuatro de la mañana para que así no lo molestaran!  
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Los escritos de Ignacio, Policarpo e Ireneo están empapados de oración. Uno se pregunta si San Agustín o Aquino en algún momento dejaban de orar. Lutero oraba tres horas al día. Calvino oraba cinco veces al día en momentos dedicados exclusivamente a la oración. George Müller oraba entre dos y tres horas al día y registró más de cincuenta mil oraciones respondidas en sus diarios personales. Hudson Taylor se despertaba en medio de la noche para orar desde las dos hasta las cuatro de la mañana, ¡para que no lo molestaran!  
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==== Problemas para Orar ====
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==== Problemas para orar ====
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Tengo problemas para orar siete minutos en mi lugar de trabajo. Tengo que configurar el cronómetro, y si no configuro mi teléfono para no molestar, buena suerte. Tengo que colocar mi computadora en hibernación para evitar googlear la primera pregunta que venga a mi mente.  
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Me cuesta mucho orar siete minutos en mi lugar de trabajo. Tengo que usar el cronómetro y, si no pongo el teléfono en silencio para que nadie me interrumpa, buena suerte. Tengo que poner la computadora en modo de hibernación para evitar ''googlear'' la primera pregunta que me venga a la mente.  
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Oops, me olvidé de la tablet. Parece que mi amigo está en Chicago el día de hoy. ¡Debería enviarle un mensaje de texto sobre mi cafetería favorita allí! Espera. Sin distracciones.  
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Ups, me olvidé la tablet. Parece que mi amigo está en Chicago hoy. Debería enviarle un mensaje de texto para recomendarle mi cafetería favorita allí... Un momento. Sin distracciones.  
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Estoy haciendo lo que dijo Jesús, ¿cierto? Cierro la puerta, y luego intento - en vano - cerrar todas las puertas digitales que asaltan mi cerebro. ¿Por qué es tan difícil?  
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Estoy haciendo lo que dijo Jesús, ¿no? Cierro la puerta y luego intento —en vano— cerrar todas las puertas digitales que asaltan mi mente. ¿Por qué es tan difícil?  
==== Los tiempos están cambiando ====
==== Los tiempos están cambiando ====
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Verán, por ocho horas al día conecto mi mente dentro de la máquina y salto de tarea en tarea, interconectándome interminablemente con los dispositivos frente a mí. Día tras día, año tras año. ¿Cómo puedo esperar sentarme en este mismo espacio y apagarlo todo para que esté acondicionado? No puedo. Tengo que cambiar mi ambiente.  
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Verán, durante ocho horas al día conecto mi mente a la máquina y salto de tarea en tarea, interconectándome interminablemente con los dispositivos que tengo frente a mí. Día tras día, año tras año. ¿Cómo podría esperar sentarme en ese mismo espacio y apagar todo después de haberlo acondicionado tanto para que funcione así? No puedo. Tengo que cambiar de ambiente.  
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El problema es, donde en el primer siglo la habitación detrás de la puerta cerrada era privada, en la era moderna es muy frecuente el lugar más distractor para orar.  
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El problema es que la habitación con la puerta cerrada, que en el primer siglo era un lugar privado, en la era moderna suele ser el lugar con más distracciones para orar.  
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En el primer siglo, las personas pasaban mucho de su tiempo al aire libre cuando no estaban durmiendo. Afuera, encuentras distracción. Vieron a las personas que han conocido por toda su vida. Vieron el mercado - el centro de la antigua vida cívica. Pero hoy día, si salen en una gran ciudad, suburbio, o pueblecito, probablemente encontrará a nadie caminando. Si ven a alguien, las oportunidades son que no los conozcan.  
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En el primer siglo, las personas pasaban mucho tiempo al aire libre cuando no estaban durmiendo. Afuera, encontraban distracciones. Veían a las personas que habían conocido toda la vida. Veían el mercado, que era el centro de la antigua vida cívica. Pero hoy en día, si salimos en una gran ciudad, suburbio o pueblecito, probablemente encontremos muy poca gente caminando. Si vemos a alguien, lo más probable es que no lo conozcamos.  
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¿Así que, por qué no orar afuera? Vaya por un paseo en oración. Sí, incluso en un invierno del norte. Como dicen los noruegos, no hay tal cosa como el mal clima, simplemente una mala indumentaria.  
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Así que, ¿por qué no orar afuera? Salgan a dar un paseo de oración. Sí, incluso en medio de un invierno boreal. Como dicen los noruegos, no existe el mal clima, solamente la mala indumentaria.  
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==== Mismo Mensaje, Diferentes Significados ====
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==== El mismo mensaje, diferentes medios ====
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Afuera, están solos, pero dentro de puertas cerradas, sus dispositivos sonarán hasta el cansancio con ese sin sentido constante, ayudando a su cerebro a distraerse hasta que nunca ore o nunca disfrute el tiempo que ha pasado distraido.  
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Afuera estamos solos, pero puertas adentro nuestros dispositivos suenan hasta el hartazgo llamándonos al sinsentido constante, haciendo que nuestro cerebro se distraiga con una cosa u otra hasta que nos damos cuenta de que ni oramos ni disfrutamos el tiempo que pasamos distrayéndonos.  
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Oren sin distracciones. El mensaje es el mismo, pero los significados se han volteado. Una de las mejores formas para cerrar la puerta en el Siglo XXI, es abrir la puerta y dejar su casa atrás para ir de paseo en oración. Esto es lo opuesto de encerrarse en una habitación, pero completa el mismo propósito en nuestra era.  
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Oren sin distracciones. El mensaje es el mismo, pero los medios se han invertido. Una de las mejores formas de ''cerrar la puerta'' en el siglo XXI es abrir la puerta y dejar nuestra casa atrás para dar un paseo en oración. Es lo opuesto a encerrarse en una habitación, pero cumple el mismo propósito en nuestra era.  
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Dejen el teléfono en casa, o encendido pero en silencio en su bolsillo. Oren. Comiencen pequeño y pronto hallarán reconfortante caminar por veinte o treinta minutos mientras oran. Puede entrar en comunión con Dios como nunca lo has sentido en años. No estará siquiera distraido. El aire fresco y el ejercicio también le harán bien. Además, su mente se desconectará del ruido. Resulta que al mono obsesionado con dopamina sobre su espalda no le gusta el clima.  
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Dejen el teléfono en casa, o encendido pero en silencio en el bolsillo. Oren. Comiencen por pequeños ratos y pronto hallarán que es reconfortante caminar por veinte o treinta minutos mientras oran. Puede que empiecen a tener una comunión con Dios que no han tenido en años. No se distraerán nada en comparación. El aire fresco y el ejercicio también les harán bien. Además, su mente se desconectará del ruido. Al monito de la obsesión por la dopamina que llevamos sobre la espalda no le gusta el clima: se quedará en casa.  
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Última versión de 18:19 13 feb 2016

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Sobre esta Traducción
English: Private Prayer Walk

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Por Jordan Monson sobre Oración

Traducción por Carlos Diaz


Contenido

Orar al aire libre cuando orar bajo techo se vuelve difícil

Jesús nos dijo: “cuando ores, entra en tu aposento, y cuando hayas cerrado la puerta, ora a tu Padre que está en secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará” (Mateo 6:6).

Ahora bien, él dijo esto a modo de corolario para evitar ser muy llamativos y “como los hipócritas” cuando oramos (Mateo 6:5). Aun así, este versículo ha sido considerado un manifiesto sobre cómo evitar distraernos en la oración: orar detrás de una puerta cerrada. No es una mala idea. Funcionó por dos mil años. Aunque ahora ya no mucho.

Por dos mil años, el lugar más íntimo y con menos distracciones fue el cuarto con la puerta cerrada. Ahora, el ruido se ha reubicado bajo techo. Si nuestras computadoras y dispositivos están cerca, es el peor lugar para tratar de orar. Caminar a través de Times Square distrae menos que sentarse solo en una habitación rodeado de tecnología.

Esta pérdida de la oración en la intimidad está afectando a la iglesia.

La vida de oración cristiana

Se ha dicho que si uno quiere humillar a un pastor, tiene que preguntarle sobre su vida de oración. La triste verdad es que la mayoría de los cristianos, incluso los pastores, pasa más tiempo leyendo artículos, viendo ESPN o jugando juegos en su teléfono inteligente que orando.

Cuando comparo mi vida de oración con la de los grandes espirituales de la historia, a veces me pregunto si en verdad conozco al mismo Dios.

Los Evangelios están llenos de relatos sobre la increíble vida de oración de Jesús. La vida de oración de Pablo sobresale en cada parte de sus cartas. Santiago, el pilar más prominente de la iglesia primitiva, fue llamado “el hombre de las rodillas de camello” debido al precio que su interminable vida de oración demandaba sobre la piel de sus rodillas.

Los escritos de Ignacio, Policarpo e Ireneo están empapados de oración. Uno se pregunta si San Agustín o Aquino en algún momento dejaban de orar. Lutero oraba tres horas al día. Calvino oraba cinco veces al día en momentos dedicados exclusivamente a la oración. George Müller oraba entre dos y tres horas al día y registró más de cincuenta mil oraciones respondidas en sus diarios personales. Hudson Taylor se despertaba en medio de la noche para orar desde las dos hasta las cuatro de la mañana, ¡para que no lo molestaran!

Problemas para orar

Me cuesta mucho orar siete minutos en mi lugar de trabajo. Tengo que usar el cronómetro y, si no pongo el teléfono en silencio para que nadie me interrumpa, buena suerte. Tengo que poner la computadora en modo de hibernación para evitar googlear la primera pregunta que me venga a la mente.

Ups, me olvidé la tablet. Parece que mi amigo está en Chicago hoy. Debería enviarle un mensaje de texto para recomendarle mi cafetería favorita allí... Un momento. Sin distracciones.

Estoy haciendo lo que dijo Jesús, ¿no? Cierro la puerta y luego intento —en vano— cerrar todas las puertas digitales que asaltan mi mente. ¿Por qué es tan difícil?

Los tiempos están cambiando

Verán, durante ocho horas al día conecto mi mente a la máquina y salto de tarea en tarea, interconectándome interminablemente con los dispositivos que tengo frente a mí. Día tras día, año tras año. ¿Cómo podría esperar sentarme en ese mismo espacio y apagar todo después de haberlo acondicionado tanto para que funcione así? No puedo. Tengo que cambiar de ambiente.

El problema es que la habitación con la puerta cerrada, que en el primer siglo era un lugar privado, en la era moderna suele ser el lugar con más distracciones para orar.

En el primer siglo, las personas pasaban mucho tiempo al aire libre cuando no estaban durmiendo. Afuera, encontraban distracciones. Veían a las personas que habían conocido toda la vida. Veían el mercado, que era el centro de la antigua vida cívica. Pero hoy en día, si salimos en una gran ciudad, suburbio o pueblecito, probablemente encontremos muy poca gente caminando. Si vemos a alguien, lo más probable es que no lo conozcamos.

Así que, ¿por qué no orar afuera? Salgan a dar un paseo de oración. Sí, incluso en medio de un invierno boreal. Como dicen los noruegos, no existe el mal clima, solamente la mala indumentaria.

El mismo mensaje, diferentes medios

Afuera estamos solos, pero puertas adentro nuestros dispositivos suenan hasta el hartazgo llamándonos al sinsentido constante, haciendo que nuestro cerebro se distraiga con una cosa u otra hasta que nos damos cuenta de que ni oramos ni disfrutamos el tiempo que pasamos distrayéndonos.

Oren sin distracciones. El mensaje es el mismo, pero los medios se han invertido. Una de las mejores formas de cerrar la puerta en el siglo XXI es abrir la puerta y dejar nuestra casa atrás para dar un paseo en oración. Es lo opuesto a encerrarse en una habitación, pero cumple el mismo propósito en nuestra era.

Dejen el teléfono en casa, o encendido pero en silencio en el bolsillo. Oren. Comiencen por pequeños ratos y pronto hallarán que es reconfortante caminar por veinte o treinta minutos mientras oran. Puede que empiecen a tener una comunión con Dios que no han tenido en años. No se distraerán nada en comparación. El aire fresco y el ejercicio también les harán bien. Además, su mente se desconectará del ruido. Al monito de la obsesión por la dopamina que llevamos sobre la espalda no le gusta el clima: se quedará en casa.



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