Ya debierais ser maestros

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© Desiring God

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Por John Piper sobre Vida de la Mente
Una parte de la serie Hebrews

Traducción por Desiring God


Hebreos 5:11-14

Acerca de esto [Melquisedec como tipo de Cristo] tenemos mucho que decir, y es difícil de explicar, puesto que os habéis hecho tardos para oír. Pues aunque ya debierais ser maestros, otra vez tenéis necesidad de que alguien os enseñe los principios elementales de los oráculos de Dios, y habéis llegado a tener necesidad de leche y no de alimento sólido. Porque todo el que toma sólo leche, no está acostumbrado a la palabra de justicia, porque es niño. Pero el alimento sólido es para los adultos, los cuales por la práctica tienen los sentidos ejercitados para discernir el bien y el mal.

Contenido

Algo está mal - la enfermedad llamada "tardos para oír"

El escritor de Hebreos no lo ha dicho hasta ahora. Pero lo ha implicado. Hay algo mal con los cristianos a quienes escribe.

En todas estas urgentes advertencias, se comienza a tener la impresión de que este escritor está verdaderamente preocupado por alguna situación que había en las iglesias de sus días. Pero, hasta ahora, él solo ha dado la cura, no el diagnóstico. Ahora nos dice qué es lo que está mal.

Al final del texto de la semana pasada en Hebreos 5:9-10 dice que Cristo ha sido perfeccionado mediante el sufrimiento y que ha sido instituido Sumo Sacerdote según la orden de Melquisedec. Y respira profundo (casi puedes escucharle exhalar), y dice en el 5:11: "Acerca de esto [o acerca de él, de lo que hemos estado hablando brevemente] tenemos mucho que decir, y es difícil de explicar, puesto que os habéis hecho tardos para oír". Y aquí está nuestro primer diagnóstico explícito. Aquí está la enfermedad que él está atendiendo en su carta: la 'tardanza para oír'.

Es lo que está detrás de todas esas exhortaciones: ¡Presten mucha mayor atención! ¡Consideren! ¡No endurezca su corazón! ¡Teman! ¡Esfuércense! ¡Retengan! Todas, son las prescripciones de un doctor que atiende la 'tardanza para oír'.

La pregunta más urgente en esta mañana es: ¿Tienes esta enfermedad?, y si es así, ¿cómo puedes curarte?

Pero primero necesitamos asegurarnos de que sabemos de qué está hablando el escritor. ¿Cuál es la enfermedad de 'tardanza para oír'? Permitamos que escritor nos explique en sus propios términos; tomemos dos palabras, una a la vez, y veamos el único otro lugar en Hebreos en que cada una es usada.

"Tardos"

Tome la primera palabra "tardos", o lentos, o vagos. Es utilizada solo otra vez en el Nuevo Testamento, en Hebreos 6:12. Leamos 6:11-12, y verán qué es lo opuesto a "tardos":

Deseamos, sin embargo, que cada uno de ustedes siga mostrando ese mismo empeño hasta la realización final y completa de su esperanza. No sean perezosos [aquí está la palabra "tardos" en este texto]; más bien, imiten a quienes por su fe y paciencia heredan las promesas.

Lo opuesto a tardos es empeño, o solicitud para ir al mensaje de esperanza en la certeza de esperanza; es la imitación de personas que escuchan las promesas de Dios y luego responden con fe y paciencia. Así que tardo para oír no significa que haya algo mal en los oídos físicos. Significa que hay algo mal con nuestro corazón. El corazón no está dispuesto ni es diligente para aceptar las promesas y luego convertirlas en fe y paciencia. En lugar de ello, la Palabra llega a los oídos y baja hacia el corazón y golpea algo duro o fuerte, o que comienza a ponerse duro. Esa es la tardanza para oír. Las promesas llegan al oído, pero no hay pasión para ellos, ningún amor las recibe, ni las atesora o aprecia; y por eso no hay fe ni paciencia y, si las cosas no cambian, tampoco hay herencia de vida eterna, que es por lo que se escribió este libro. Y por lo que yo estoy predicando este sermón. Esta tardanza para oír es una enfermedad increíblemente peligrosa.

"Oír"

La otra palabra que podemos rastrear es la palabra "oír". Es utilizada solo otra vez en Hebreos, al igual que "tardos", en 4:2.

Porque en verdad, a nosotros se nos ha anunciado la buena nueva, como también a ellos; pero la palabra que ellos oyeron [literalmente: "la palabra de oír", la misma palabra que en 5:11, tardos para oír"] no les aprovechó por no ir acompañada por la fe en los que oyeron.

Así que aquí está el mismo problema de nuevo: una palabra de buena nueva, una palabra de la promesa de Dios, y un grupo de personas que oyeron, pero no tenían fe. Esa es la 'tardanza para oír'. La palabra va a los oídos y llega al corazón, y encuentra tardanza y lentitud y dureza. Lo opuesto a tardanza para oír es oír con fe que produce obediencia.

Puede verlo, tres versículos antes en Hebreos 3:18-19: "¿Y a quiénes juró [Dios] que no entrarían en su reposo, sino a los que fueron desobedientes [¡fíjese en la palabra!]? Vemos, pues, que no pudieron entrar a causa de su incredulidad". Note el paso de "desobedientes" a "incredulidad". Creo que significa que la raíz de toda desobediencia es la incredulidad, la falta de confianza en las promesas de Dios.

Así que usted puede ver qué es la tardanza para oír y por qué es tan importante. Es una manera de escuchar con los oídos que es insensible en el corazón. No acepta la Palabra de Dios con fe. Y por tanto, no produce el fruto de la paciencia y la obediencia. Por tanto, dondequiera que usted vaya buscando la palabra "tardanza" en 6:12, o buscando la palabra "oír" en el contexto de 4:2, la respuesta es la misma.

"Tardos para oír", es escuchar sin fe y sin el fruto moral de la fe. Es escuchar la Biblia, o la predicación de la Biblia de la misma forma en que usted escucha el ruido de la autopista I-94, o como escucha a Muzak en la oficina del dentista, o como escucha advertencias grabadas que dicen que el aeropuerto es un edificio libre de contaminación por humo. Usted lo hace, pero no lo hace. Se ha vuelto sordo al sonido. No le motiva, ni le produce algo.

Aquí es muy importante una palabra de Jesús en Lucas 8:18: Cuando había terminado de contar la parábola de los cuatro suelos donde la semilla es la Palabra, dice: "Por tanto, tened cuidado de cómo oís; porque al que tiene, más le será dado; y al que no tiene, aun lo que cree que tiene se le quitará”. En otras palabras, si tiene gracia para escuchar (con fe y frutos), recibirá más gracia; pero si no la tiene, aun la que cree tener le será quitada, a saber: la Palabra.

Les suplico aun ahora, en este punto del mensaje, que sean diligentes y fervientes en la forma en que oyen. La escucha vaga, flotante, pasiva, tarda, es increíblemente peligrosa, aun ahora, en este mismo minuto.

Ahora, el propósito de Jesús es el mismo que trata de exponer el escritor de Hebreos: el que tiene gracia para oír recibirá más gracia, y el que no (en otras palabras: el que es tardo o duro en su oír), aun lo que piensa que tiene, le será quitado. Hebreos 5:11 dice que hay mucho más que el escritor quiere dar a sus lectores: Acerca de esto tenemos mucho que decir. . . puesto que os habéis hecho tardos para oír". Si hubieran tenido más gracia para oír, hubieran recibido más de lo que el Escritor tenía para dar. Pero se están volviendo duros y tardos, y en peligro de perder lo poco que tienen.

¿Cuál es el remedio?

Esa es la enfermedad. Ahora, ¿cuál es el remedio? ¿Cómo puede usted sanarse? Alguien pudiera objetar que estoy usando el término "enfermedad" cuando el texto utiliza los términos "niño" y "adulto". Una persona que es tarda para oír, es comparada con un niño (en el versículo 13b), que tiene que beber leche. Nada enfermo hay en la dependencia de un niño de la leche. ¿Por qué, entonces, utilizo la imagen de una enfermedad? Mi respuesta a esta objeción es que si esta persona es todavía un niño cuando es suficientemente mayor como para ser un adolescente, entonces está enferma. Y la enfermedad en este texto se llama "tardos para oír".

Así que mi pregunta permanece en pié: ¿cuál es el remedio? ¿Por qué hay algunos cristianos atorados en la etapa de desarrollo como niños con la enfermedad "tardos para oír" y cuál es la cura?

Ahora recuerde qué es la enfermedad "tarda para oír". No es un problema físico. Las personas sordas pueden ser los oyentes más agudos y los ciegos pueden ser los videntes más agudos. No es una enfermedad física. Usted puede recordar, partiendo de 6:12 y 3:18, que la tardanza para oír es el fracaso al hacer uso de la Palabra oída para nutrir la fe y llevar el fruto de obediencia. La tardanza para oír es pasiva y perezosa y no se extiende para aferrarse a las promesas de Dios y aceptarlas. La pasividad produce niños perpetuos, quienes pueden descubrir que son cristianos-muñecos, y para nada viven como cristianos. Esa es la enfermedad.

Volviéndonos adultos con leche

El versículo clave para describir el remedio es el versículo 14: "Pero el alimento sólido es para los adultos, los cuales por la práctica tienen los sentidos ejercitados para discernir el bien y el mal”. Ahora hágase usted mismo esta pregunta: Si el alimento sólido solo es aceptable (digerible), por los adultos, ¿con qué comida puede usted volverse adulto para comer, después, el alimento sólido? La respuesta es: leche. Usted se vuelve adulto con la leche.

El problema con estos cristianos no es que la leche sea débil o que los niños no puedan comer carne. El problema es que los niños no están ejercitando con la leche que tienen. Puede ver la palabra clave en el versículo 14: usted se vuelve adulto por la "práctica" o el ejercicio de respuestas habituales a la leche. El problema es que la leche de la Palabra no está produciendo el músculo de la fe. Y el músculo de la fe no está produciendo obras de justicia. Así es como usted crece de cristiano niño a cristiano adulto: de la leche de la Palabra, al músculo de la fe, a las obras de justicia.

Pero tan pronto como escribo esa conclusión me percato de que no es muy correcta. Es cierta, creo, pero no es exactamente lo que este texto dice. El versículo 14 no dice que la leche de la Palabra deba producir nuevos músculos; dice, en efecto, que la leche debe producir una nueva mente, una mente que puede discernir entre el bien y el mal. "Los cuales [los adultos] por la práctica tienen los sentidos [internos, morales; sentidos espirituales] ejercitados para discernir el bien y el mal”.

Ahora, ésto es sorprendente. No lo pase por alto. Pudiera salvarle años de vida desperdiciada. Lo que el versículo 14 está diciendo es que si usted quiere volverse un adulto, y comprender las enseñanzas más sólidas de la Palabra, entonces las ricas y nutritivas promesas del evangelio de Dios, que son la preciosa leche, deben transformar sus sentidos morales (tu mente espiritual), para que usted pueda discernir entre el bien y el mal. O, déjenme decirlo de otra forma. Estar listos para deleitarse en toda la Palabra de Dios no es un reto intelectual en primer lugar; es, en primer lugar, un reto moral. Si usted quiere comer del alimento sólido de la Palabra, debe ejercitar sus sentidos espirituales para desarrollar una mente que discierna entre el bien y el mal.

La sorprendente verdad es que si usted tropieza por Melquisedec, quizás sea porque mira algunos programas televisivos cuestionables. Si tropieza con la doctrina de la elección, quizás sea porque aun utiliza algunas prácticas oscuras en sus negocios. Si tropieza con la obra de Jesucristo en la cruz, que está centrada en Dios, es quizás porque ama el dinero y gasta demasiado y tiene demasiado poco. El camino hacia la adultez y el alimento bíblico sólido no tiene que ver, en primer lugar, con volvernos personas inteligentes, sino con volvernos personas obedientes. Lo que usted hace con el alcohol, el sexo, el dinero, el placer, la comida, y la computadora tienen más que ver con su capacidad para el alimento sólido que con la escuela a que vaya o los libros que lee.

La Manera en que usted bebe la leche

Esto significa que si quiere crecer y deleitarse en la plenitud de la revelación de Dios, no lo hace saltando de la leche a la carne. Lo hace en la forma en que bebe la leche. Antes de que pueda digerir la carne, la leche tiene que convertirle en una persona que discierne. Esto es muy importante, porque en nuestra sociedad altamente tecnológica tendemos a pensar que la educación (especialmente el desarrollo intelectual) es la clave para la adultez. Este texto muestra con claridad que no es así. Hay muchos doctores en filosofía que se sofocan en su niñez espiritual en relación con las cosas de Dios. Y hay muchos santos menos educados quienes son profundamente adultos y pueden alimentarse con los deleites y beneficios de las verdades más profundas en la Palabra de Dios.

Así que la clave para la adultez (y el remedio para la tardanza para oír) no es saltar de la leche a la carne. La clave es la forma en que usted bebe la leche (en lo que hace con la leche de la Palabra). Permítanme, entonces, terminar con tres pasos que describen cómo crecer con la leche hacia la adultez.

  1. Primero usted bebe la leche. Es decir, escucha la leche de la Palabra, el mensaje de las promesas de Dios en el evangelio. La lee por sí mismo en la Biblia y se sienta escuchando la predicación y enseñanza de la Palabra de Dios. Y presta atención. Es ferviente y diligente para aplicar su mente y corazón a lo que se dice. No es pasivo ni descuidado ni indiferente, los niños anhelan la leche, y están increíblemente enfocados en ella cuando tienen sed.
  2. Saboree y trague y digiera y satisfágase. Esto es crucial. Si no ocurre, no ocurrirá el próximo estado de discernimiento. Aquí ocurre el evento espiritual milagroso de amar al que una vez usted odió. Usted ama el sabor de la leche: "Prueben y vean que el Señor es bueno" (Salmo 34:8). Y cuando las promesas de Dios y el Dios de las promesas son probados, la leche satisface. Y cuando satisface, transforma nuestros valores y prioridades, lo que nos lleva al paso 3.
  3. Con un corazón satisfecho con Dios, discierna el bien y el mal. Hay cientos de decisiones que debe tomar cada día y que no se mencionan explícitamente en la Biblia. Qué mirar en la televisión, qué posiciones políticas tomar, qué estrategias de inversión, qué vocación, qué seguro, qué retiro, qué tácticas de negocio, dónde vivir, qué manejar, si poseer o no un arma, cómo disciplinar a nuestros hijos, qué ropa usar, dónde ofrecerse voluntario, cuánto dinero dar, etc., etc.

Si usted tiene una lista de parte de Dios, no le hace falta el discernimiento para saber qué está mal. Si cree en los Diez Mandamientos, entonces no necesita discernimiento para saber cuándo asesinar y cuándo robar y cuándo cometer adulterio. Así que el versículo 14 está hablando acerca de decisiones que no están reflejadas explícitamente en una lista.

Y dice que hay algo llamado discernimiento entre el bien y el mal. ¿Cómo recibimos este discernimiento? Lo recibimos del alimento habitual (por práctica regular) y al moldear espiritualmente nuestros sentidos (la palabra en el versículo 14 no significa sentidos físicos) por la Palabra de Dios hasta que esa palabra se convierte en "palabra de justicia" (en un poder para discernir, en una palabra que produce justicia en el adulto). El discernimiento es lo que usted hace naturalmente cuando la leche de las promesas de Dios es tan saboreada y tan satisfactoria que le da la mente de Cristo.

Este es el remedio para la 'tardanza para oír'. Beba con deleite hasta que los deseos de su corazón sean tan transformados que puedan discernir entre el bien y el mal. Entonces será adulto y estará listo para la carne.


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