Cuando Satanás Te Tienta Hacia La Desesperación

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English: When Satan Tempts You to Despair

© Desiring God

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Por John Piper sobre Santificación y Crecimiento
Una parte de la serie Message Excerpt

Traducción por Javier Matus


Transcripción de audio

Quiero darte un mensaje de texto de Miqueas 7. Me gustaría que todos ustedes pudieran aprender el secreto de la culpabilidad valiente. Pienso especialmente en aquellos de ustedes que tienen personalidades frágiles, que son muy sensibles a sus propios fracasos, que siempre se sienten derrotados, que la mitad de los días de su vida se preguntan si son cristianos. Me encantaría construir en ti un poco de culpabilidad valiente. Así que vayamos a Miqueas —una pequeña profecía en el Antiguo Testamento. Escucha y ve si puedes identificar lo que quiero decir con una culpabilidad valiente mientras leo esta increíble visión del Nuevo Testamento de la justificación solo por la fe. Miqueas 7:7-9,

Mas yo a Jehová miraré,
   esperaré al Dios de mi salvación;
   el Dios mío me oirá.
Tú, enemiga mía, no te alegres de mí,
   porque aunque caí, me levantaré;
aunque more en tinieblas,
   Jehová será mi Luz.
La ira de Jehová soportaré,
   porque pequé contra Él,
hasta que juzgue mi causa
   y haga mi justicia;
Él me sacará a luz;
   veré Su justicia.

Déjame guiarte a través de eso en el orden que tiene más sentido para mí.

Paso uno en el versículo 8: “Aunque caí, me levantaré”. Entonces él ha caído.

Paso dos en el versículo 9: “Porque pequé contra Él”. Así que esa es la naturaleza de la caída. Él pecó. El profeta pecó. No sé lo que hizo. Me alegro de que no sepa lo que hizo, porque puedo escribir mi pecado en ese espacio.

Paso tres en el versículo 8 otra vez: “Tú, enemiga mía, no te alegres de mí”. ¿Ves lo que el enemigo está haciendo? “Ja, ja, cristiano, has pecado. El cristiano pecó. No eres lo que dices que eres”. Oh, con qué frecuencia el Diablo y otros pueden atacarnos. “Tú, enemiga mía, no te alegres de mí”.

Paso cuatro en el versículo 9: “La ira de Jehová soportaré”, que significa: “Está bien, he pecado. Estoy sentado aquí en mi polvo y cenizas. Me siento terrible. Me siento fatal. Y voy a soportarlo. Dios está enojado conmigo”.

Los padres se enojan con los hijos. ¿Lo sabías? Esto no es furia. Esto no es punitivo. Este no es juicio de un tipo final. Esto es paternal: “Estoy enojado contigo. Tú pecaste contra Mí. Hiciste que Mi Nombre pareciera estúpido, y no Me gusta”.

Paso cinco: Míralo ahora. Él tiene culpa, y esta se vuelve realmente valiente. Él es claramente culpable. No le gusta la forma en que se siente, y está indignado. Está oscuro. Y ahora regresamos al versículo 7, cerca del final. “El Dios mío me oirá”. Y mira la frase justo anterior: Por lo tanto, “esperaré al Dios de mi salvación”.

Mira la valentía de esta culpa que comienza a mostrarse aquí. “Sí, Él está enojado conmigo. Sí, estoy sentado en tinieblas. Sí, estoy bajo Su indignación. Sí, me siento culpable y fatal. Y voy a esperar aquí todo lo que sea necesario para que mi Dios se convierta en el Dios de mi salvación, para mostrar que Él es el Dios de mi salvación”.

Ahora, al final del versículo 8: “Aunque more en tinieblas, Jehová será mi Luz”. Por fin, ¿estás en tinieblas o estás en la luz? “Estoy en tinieblas. Me siento horrible. Es muy de noche. Acabo de hacer algo terrible esta tarde en el trabajo. Dije algo que no debería haber dicho, o hice algo, o he sido expuesto por algo que he estado haciendo durante mucho tiempo con mis impuestos, o quisiera morir”.

Y en esa culpa él dice: “Jehová será mi Luz”. Eso es valiente. Esto es lo que un pecador justificado debe aprender a hacer. Debemos ponernos valientes contra el Diablo y ser valientes con nuestras propias almas condenadoras. Y debemos decir: “Hay suficiente de un rayo de luz. Solo una pequeña franja de luz que brilla aquí para mí”.

Ahora en medio del versículo 9: Voy a esperar aquí “hasta que juzgue mi causa”. “Tengo un Abogado. Sí, Él está frunciendo el ceño. Sí, Él está indignado —y Él es mi Abogado”. ¿Puedes hacer eso? ¿Tienes el marco teológico y espiritual en tu cerebro para sentirte culpable y ser valiente para decir que Dios está ambos enojado conmigo e intercediendo por mí? Para nosotros es más fácil hacerlo de este lado de la cruz, porque vemos quién es el Intercesor, ¿no?

Y luego esa sorprendente declaración justo después de eso en el versículo 9: “hasta que juzgue mi causa y haga mi justicia”. Y piensas que él podría decir: “Su justicia”, pero él no dice: “Su justicia”. Él dice: “Mi justicia”. Escucha a este hombre hablándole al Diablo o hablándole a su propia alma, y diciendo: “Sí, pequé. Sí, Dios está enojado conmigo. Sí, me siento culpable. Sí, está oscuro. Hay una pequeña franja de luz. Dios se convertirá en mi salvación. Dios va a interceder por mí. Dios va a ejercer juicio sobre ti, enemigo. No te alegres de mí”.

Si eso no es culpabilidad valiente, no sé lo que sea. No sé cómo vive la gente que no aprende el secreto de la culpabilidad valiente, porque yo peco todos los días. Yo peco todos los días.

Amo el evangelio. Amo la gracia de Dios. Amo la cruz de Jesús. Y me encanta luchar por el gozo como un pecador justificado, y espero que lo entiendas. Espero que el Espíritu Santo venga ahora y te conceda iluminación para que percibas la dulce suficiencia de la sangre y la justicia de Cristo, como el granito bajo tus pies, mientras todas las tinieblas golpean contra tu vida, para que puedas decir:

“No te alegres de mí, Diablo. Tú, enemigo mío, no te alegres de mí. Porque aunque caí, me levantaré. Sí, me sentaré aquí por un tiempo. No sé cuánto tiempo le tomará al Señor irrumpir en mi corazón y vindicarme por completo y restaurarme. Espero que sea más temprano que tarde, pero voy a esperar, porque Él está de mi lado y hará mi justicia”.



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