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Por John Piper sobre Misiones
Una parte de la serie West Central Missions Conference

Traducción por RUBEN SAENZ SERRANO


Conferencia Centro Occidental para Misiones

Esta noche y en este lugar, yo consideraría mi ministerio como un gran éxito, si pudiera convencerles de comprar y leer el libro Operación Mundo (Operation World) escrito por Patrick Johnstone, publicado en 1986. Contiene más de 500 páginas de hechos acerca del estado de la iglesia y de las misiones cristianas en cada país del mundo. Está escrito desde la perspectiva evangélica y está diseñado para guiarle a orar por todo el mundo, en un año.

Pueden tener una idea del espíritu de este libro, en la siguiente frase de desafío en la página 22:

En términos prácticos, estas verdades pueden hacer que nuestras vidas de oración, ya sea como individuos o como grupos de oración, se dirijan hacia afuera, que sacudan a Satanás, que liberen a los cautivos, que tomen el reino, que den un avivamiento, que glorifiquen el poder de Cristo y sean canales para Dios.

Si alguna vez se han preguntado, ¿Dónde puedo obtener información actualizada de cuanta gente hay en el mundo? ¿Cuántos de ellos han sido alcanzados? ¿Cuántos viven en países cerrados al evangelio? ¿Qué porcentaje de cada país es cristiano o musulmán o ateo? ¿Cuántos misioneros existen en el mundo? ¿Cuántos en cada país? ¿Cuántos de ellos son evangélicos? ¿Cuál es el estado de la iglesia en varios países? Entonces, ¡compren este libro!

No he comenzado a referirme a este libro solamente porque yo quiero que lo lea. He empezado aquí por dos hechos que he visto en él y que se relacionan directamente con mi mensaje de esta noche:

1.- Uno es el enorme trabajo no terminado que la iglesia de Cristo tiene por delante. Dependiendo de cómo ustedes definen a la gente de las etnias, en el mundo hay entre 3.000 y 17.000 no alcanzadas todavía. Más o menos la mitad de la población mundial de 5.2 billones de personas vive en esos países no alcanzados. Eso significa que más o menos la mitad de la población mundial, está culturalmente apartada de los testigos del evangelio. No hay una iglesia evangelizadora en su cultura. Ellos tienen que ser alcanzados por misioneros tras-culturales. Como conferencia debemos establecer estrategias no solo para ganar individuos donde hay iglesias, sino para penetrar esos grupos de gentes en donde no hay iglesias. Este es un hecho que se hace muy claro en este libro.

2.- El otro punto es el increíble vacío de nominalismo y liderazgo en las iglesias nacionales alrededor del mundo, así como en nuestro país. Frecuentemente tenemos la idea de que en el tercer mundo la fe es simple y vibrante y que no está recargado por el materialismo occidental. Eso no es verdad. Por supuesto que existe esa clase de iglesias en casi todos los países (no grupos de gentes) en todo el mundo. Pero una y otra vez se leen cosas como las siguientes, tomadas de la página 92, acerca de la Argentina:

Me parece que esos dos hechos a nivel mundial están relacionados: la enormidad del trabajo no finalizado, por un lado, y por el otro, la superficialidad de la fe de cristianos profesantes y la ausencia de un fuerte liderazgo. La debilidad de los cristianos profesantes y la pobreza del liderazgo en las iglesias alrededor del mundo es la mayor causa del por qué el trabajo de evangelizar al mundo, no se haya terminado.

¿Por qué existe esa debilidad? ¿Por qué hay nominalismo alrededor del mundo? ¿Por qué hay tan pocos líderes que puedan alimentar y encender el fuego en las iglesias?

Una parte crucial de la respuesta implicada en el título de mi mensaje de esta noche es esta:

La base doctrinal de la fe y de las misiones es demasiado estrecha.

La profundidad y anchura del entendimiento doctrinal considerado importante para los cristianos y para los misioneros, ha sido muy superficial y muy estrecho. Este bajo estándar de entendimiento bíblico, es pasado a las iglesias más jóvenes. El resultado es que el entusiasmo inicial no tiene raíces profundas, y el liderazgo en el estudio de la Biblia no es valorizado, por lo tanto, se establece el nominalismo.

Contenido

La Necesidad de una Doctrina Profunda

Prevalece la noción equivocada de que un entendimiento amplio y profundo de la doctrina bíblica es para los cristianos más avanzados o tal vez solamente para los estudiosos, pero no para simples misioneros, y ciertamente no para sus convertidos, pero esto no es verdad.

Pablo dice en Efesios 4:14 que la única manera que las personas comunes y corrientes dejen de ser niños espirituales llevados por todo viento de falsas enseñanzas y falsas estratagemas de hombres maliciosos, es solamente si crecen por el conocimiento, el conocimiento del Hijo de Dios. Esta no es la meta de un grupo de élite, o de un grupo pequeño de gente educada. Este es el mandato bíblico para todo creyente: ¡Tú!

Y cuánto más para los misioneros. Las preguntas más básicas que tiene la gente alrededor del mundo acerca de la vida y de Dios, requieren una notable consideración y entendimiento, si los misioneros las van a contestar con integridad bíblica y disposición de ayudar.

Lo podría ilustrar con mi propia experiencia en Camerún, en donde fui confrontado inmediatamente con las más difíciles preguntas acerca de la elección y la predestinación. Pero déjeme darle una aún más interesante ilustración de la vida de William Carey, el padre de las misiones modernas, quien dio 40 años de su vida en la India y nunca volvió a casa en licencia. (Tomado de Una Visión para las Misiones (A Vision for Missions) escrito por Tom Wells, p. 13)

En 1797, cuatro años después de llegar a la India, Carey nos cuenta que fue confrontado por un brahmán. Carey había predicado acerca de Hechos 14:16 y 17:30, diciendo que Dios anteriormente permitió a los hombres en todas partes hacer lo que quisieran, pero que ahora El ordena que todo hombre se arrepienta.

El brahmán respondió: De verdad, yo pienso que Dios debe arrepentirse por no habernos enviado antes el evangelio.

Aquí hay una necesidad crucial de una doctrina bíblica profunda. Esa es una objeción nada fácil de contestar. Escuche la clase de respuesta que dio Carey y vea si usted hubiera podido pensar en semejante cosa:

Añadido a esto, suponga un reino que por largo tiempo ha sido invadido por los enemigos del verdadero rey, el cual a pesar de contar con suficiente poder para vencerlos, teme que triunfen y se establezcan en donde ellos quieran; ¿no sería el valor y la sabiduría de ese rey más evidente si los exterminara, que al haberse resistido a ellos desde el principio y evitado que invadan su reino? De la misma manera, por medio de la difusión de la luz del evangelio, la sabiduría, el poder y la gracia de Dios será más evidente al superar esas profundas idolatrías, y al destruir toda la oscuridad y el vicio que tan completamente han prevalecido en este país, que si ellos no hubieran tenido que caminar en sus propios caminos por tanto tiempo en el pasado.

¡Qué respuesta! El Dios soberano gobierna las naciones de tal manera que todos los años de incredibilidad redundará en beneficio de su gloria aún en los países más paganos cuando llegue la victoria del evangelio. Carey no dijo que Dios no era capaz de llevar el evangelio a la India antes, debido a su gente rebelde y desobediente. El sabía que tal incompetencia sencillamente no merece el nombre de Dios.

Carey tenía una amplia y profunda base bíblica para su trabajo misionero. El no compartía la idea de que un conocimiento doctrinal maduro no es importante para la gente común o para los misioneros.

Así el movimiento misionero moderno se inició entre los pastores en Inglaterra en medio de una atmosfera de fuertes compromisos doctrinales. Fueron los compromisos del gran pastor y teólogo americano Jonathan Edwards, quien escribió la vida de David Brainerd, el joven misionero de Nueva Inglaterra, una biografía que influenció profundamente a Carey; y en el viaje en barco a la India dijo que consolaba su mente leyendo sermones de Jonathan Edwards, que había muerto cuarenta años antes. Por ejemplo, Carey escribe en su diario el 24 de Junio de 1793: “Ví muchos peces voladores. He comenzado a escribir en bengalí y a leer los sermones de Edwards y los poemas de Cowper. Mi mente está tranquila y serena…”

La parte principal de la teología de Edwards y Carey fue la centralidad de Dios y su gracia soberana. El origen de las misiones bautistas brotó entre los pastores de Inglaterra, los cuales eran decididamente doctrinales en su vida y en su predicación. Andrew Fuller, Samuel Pearce, John Sutcliffe and William Carey fueron todos de la misma manera. Su percepción majestuosa de Dios los movió reclamar a las naciones en su nombre, y así nació el movimiento misionero moderno. Más tarde, hombres como David Livingstone, Adoniram Judson, Alexander Duff, John Paton, etc. fueron movidos por la misma visión. Ellos son los que algunas personas llaman “calvinistas” a pesar que ninguno de ellos se preocupó por etiquetas. Ellos amaban las doctrinas históricas de la cristiandad bíblica, y si Calvino la enseñó, pues así sea.

El Dios del Evangelio de Juan

Así que lo que quiero hacer esta noche es que ustedes noten que el versículo para esta conferencia fue tomado del evangelio de Juan 4:35 (Abran sus ojos y miren a los campos, están listos para la cosecha) y luego desafiarlos, no solo a que abran sus ojos a la gran cosecha, sino que los abran al Dios de la cosecha y a la gran fundación de las misiones en su gloriosa y misericordiosa soberanía. Esta es la base bíblica expandida para las misiones que yo quiero que vean esta noche; y está fundada en este mismo evangelio.

Te invito a ir al décimo capítulo del evangelio de Juan. Mi texto está tomado del versículo 16. Jesús dice:

«También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquellas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor»

Pero a fin de entender esta promesa misionera de Cristo, debemos notar al menos seis cosas en el contexto de Juan 10.

1) Jesús se llama a sí mismo un pastor. Vs. 11: «Yo soy el buen pastor» Vs. 14: «Yo soy el buen pastor» Aquí probablemente Jesús está pensando de sí mismo como el cumplimiento de Ezequiel 34:22-24, en donde Dios dice acerca de su pueblo Israel:

«Yo salvaré a mis ovejas, y nunca más serán para rapiña; y juzgaré entre oveja y oveja. Y levantaré sobre ellas a un pastor, y él las apacentará; a mi siervo David, él las apacentará, y él les será por pastor. Yo Jehová les seré por Dios, y mi siervo David príncipe en medio de ellos. Yo Jehová he hablado»

El rebaño de Dios es el pueblo de Israel. Dios promete poner a su siervo David sobre ellos para ser su pastor, y habla acerca de juzgar entre oveja y oveja.

2) Esto nos lleva a la segunda observación, principalmente a aquella en Juan 10, en que algunas ovejas son de Cristo y otras no. Vs. 3b-4: «…y a sus ovejas llama por su nombre, y las saca. Y cuando ha sacado fuera todas las propias, va delante de ellas» Vs. 14: «Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen» En otras palabras, no toda la gente en el rebaño de Israel pertenecía verdaderamente a Cristo. Algunos eran sus ovejas, otros no lo eran.

3) Una tercera observación: La razón por la cual algunas ovejas pertenecen a Jesús, de manera que él pueda llamarlas como suyas, es que Dios el Padre se las dio al Hijo. Vs. 29: «Mi Padre que me las dios, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre»

Esta es la forma de hablar de Jesús acerca de la doctrina de la elección. Dios ha elegido a un pueblo para ser de su propiedad. Ellos son sus ovejas. Luego él se las da a su Hijo, para que sean salvadas por su fe en El. Lo puedes ver claramente esto en el capítulo 17:6, donde Jesús le dice a su Padre:

«He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste; tuyos eran, y me los diste, y han guardado tu palabra»

Lo puedes ver en Juan 6:37:

«Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no lo echo fuera»

Así Jesús puede hablar con confianza acerca de algunas ovejas en el rebaño de Israel que son definitivamente suyas, porque primero pertenecían al Padre, aún antes de que creyeran en Jesús. El Padre las ha escogido para ser suyas «tuyas eran» y luego él las ha entregado al Hijo, «y me las diste» (Ver Juan 6:39; 44; 65; 17:9; 24; 18:9)

4) Ahora sigue una cuarta observación: Puesto que Jesús conoce a aquellas que son suyas, El las puede llamar por su nombre; y porque ya son suyas, ellas le siguen. Vemos esto en Vs. 3b-4

«…las ovejas oyen su voz; y a sus ovejas llama por su nombre, y las saca. Y cuando ha sacado fuera todas las propias, va delante de ellas; y las ovejas le siguen, porque conocen su voz»

Y lo vemos en el versículo 27:

«Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen»

Asegúrese de ver el empuje de estos versículos: el ser una de las ovejas de Cristo te hace capaz de responder a su llamado. Y no es lo contrario en estos versículos: el responder a su llamado no te hace una de sus ovejas. Si oyes y reconoces su voz es porque ya eres una de sus ovejas, escogida por el Padre. Vienes al Hijo porque el Padre te está dando al Hijo. (Juan 6:44; 65)

Eso es lo sorprendente acerca de este capítulo. Y puede ser muy ofensivo para un corazón incrédulo y auto-suficiente. Nos revela la osadía de pensar que la determinación final de nuestra vida está en nuestro propio poder. Escucha cuidadosamente a lo que dice el versículo 26:

«Pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas…»

El último alarde de incredulidad es destruido por la doctrina de la elección. Aquellos a quienes Dios escoge, también se los entrega al Hijo, y aquellos a quienes da al Hijo, también el Hijo los llama por su nombre, y aquellos a quienes él llama oyen su voz y creen.

5) Pero eso no es todo lo que Jesús hace por sus ovejas. Versículo 11:

«Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas»

Versículos 14-15:

«Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen, así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo la vida por las ovejas»

En otras palabras y para repetir otra vez las palabras de Juan:

6) Y en la base de este sacrificio Jesús da vida eterna a sus ovejas, las cuales nunca le pueden ser arrebatadas. Versículos 27-30:

«Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre. Yo y el Padre uno somos»

En otras palabras:

El cuadro que tenemos en Juan 10 es el de un gran pastor, el cual soberanamente salva a sus ovejas. El Padre se las da a él. El muere por ellas. Las llama por su nombre. Les da vida eterna. Y los mantiene salvos para siempre.

¡Qué grande salvación tenemos! ¡Cuán grande Salvador!

No Hay Lugar Para el Conformismo

Y ahora un gran peligro se alza para nosotros. Satanás toma toda gran verdad y hace de ella una distorsión creíble. Y lo hizo también en los días de William Carey. Algunos cristianos han tomado esta doctrina de la salvación a través de la gracia soberana, que sacude el orgullo, y la han transformado en una doctrina elitista, privada, para la comodidad de unos pocos escogidos, sin la carga de alcanzar a las naciones del mundo.

Pero Dios, en su misericordia, ha dejado en claro una y otra vez a sus siervos, que su salvación no es la prerrogativa de ningún grupo en la tierra.

Justo cuando los discípulos judíos empiezan a sentir como que ellos son los herederos elegidos de Abraham. Jesús los sorprende en Juan 10:16 diciendo: Yo tengo otras ovejas que no son de este rebaño, entre los gentiles.

Justo cuando los puritanos americanos se estaban instalando en su posición privilegiada como el nuevo Israel en Nueva Inglaterra, Jesús le dijo a John Eliot, “Yo tengo otras ovejas que no son de este rebaño puritano, entre los indígenas algonquines.” Y 100 años después a David Brainerd: “Yo tengo otras ovejas que no son de este rebaño congregacional, entre los Susquehanna.”

Justo cuando los Bautistas de Inglaterra se estaban congelando en el hielo anti bíblico del hiper-calvinismo, Jesús le habló a William Carey: “Yo tengo otras ovejas que no son de este rebaño inglés, están en la India.

Justo cuando las agencias misioneras y las iglesias se ponían contentas con el éxito en las costas alrededor del mundo, Jesús sacudió a Hudson Taylor: “Yo tengo otras ovejas que no son las que viven en las costas, están en el interior de China. Y a David Livingstone: están en el interior, en medio del Africa.

Y en este siglo, cuando todo el cristianismo occidental comenzaba a sentirse contento de que todos los países del mundo habían sido alcanzados con el evangelio, Jesús vino a Cameron Townsend y le dijo: “Yo tengo otras ovejas que no son de este rebaño visible en todo el mundo, están entre la gente de las tribus perdidas, miles de ellos sin siquiera una porción de las Escrituras en su propio lenguaje.

Juan 10:16 es el gran texto misionero en este evangelio: “Yo tengo otras ovejas que no son de este rebaño” Cada vez que empezamos a sentirnos cómodos con nosotros mismos, es como una espina en el cojín del reclinatorio. Cada vez que nuestra directiva de misiones mundiales comienza a sentirse cómoda con diez u once campos en donde estamos plantando iglesias, esta palabra es como el llamado de un clarín: “Yo tengo otras ovejas en los miles de personas no alcanzadas todavía con el evangelio.”

Razones Para Tomar Animo y Continuar

Pero este versículo es más que solamente un incentivo. Está lleno de esperanza y de poder. Es un fundamento amplio y profundo para grandes esfuerzos misioneros.

En nuestra Conferencia General de la Directiva Bautista de Misiones Mundiales, 1985 ha marcado el comienzo de la “Década de la Visión.” Las metas son:

Estoy contento de ser parte de una conferencia de ensueño, y quiero ser el pastor de una iglesia de ensueño. Pero, para convertir los sueños en planes, y los planes en trabajo, y el trabajo en fruto para la eternidad, necesitamos seguridad y esperanza para un largo trayecto y para los valles del desaliento.

Por lo tanto, esta tarde quiero cerrar mirando cuatro cosas en Juan 10:16 que nos deben de llenar hasta desbordar con seguridad en el sueño, la planificación y el trabajo:

1) Cristo tiene un pueblo aparte de aquellos ya convertidos, otra gente, aparte de nosotros. «También tengo otras ovejas que no son de este redil» Es este contexto, El quiere decir, otro pueblo, aparte de Israel. Y eso es lo que El quiere decir en el tiempo presente. Siempre habrá gente que argumente que la doctrina de la elección y la predestinación hace innecesarias las misiones. Pero ellos están equivocados. No hace innecesarias las misiones, hace que las misiones sean llenas de esperanza.

John Alexander, ex presidente de Inter-Varsity dijo en un mensaje a Urbana 67: “Al comienzo de mi carrera como misionero dije que si la predestinación fuera verdadera, yo no podría ser un misionero. Ahora, después de 20 años de batallar con la dureza del corazón humano, digo que nunca sería un misionero a menos que yo creyera en la doctrina de la predestinación.”

Nos da esperanza que Cristo ciertamente tenga gente entre las naciones. «Tengo otras ovejas»

Fue precisamente esta verdad la que alentó al apóstol Pablo cuando fue abatido en Corinto. Hechos 18:9-10:

«Entonces el Señor dijo a Pablo en visión de noche: No temas, sino habla, y no calles; porque yo estoy contigo, y ninguno pondrá sobre ti la mano para hacerte mal, porque yo tengo mucho pueblo en esta ciudad»

«También tengo otras ovejas que no son de este redil» Esta es una promesa llena de esperanza para aquellos que sueñan en nuevos campos de labor misionera.

2) Este versículo implica que las otras ovejas que tiene Cristo están diseminadas fuera del rebaño presente. Esto se hace explícito en Juan 11:51-52, en donde Juan habla la palabra de profecía dicha por Caifás, el sumo sacerdote:

«Esto no lo dijo por sí mismo, sino que como era el sumo sacerdote aquel año, profetizó que Jesús había de morir por la nación; y no solamente por la nación, sino también para congregar en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos»

La evangelización del mundo, para el apóstol Juan, es la recolección de los hijos de Dios, aquellas ovejas que Dios ha escogido y que intenta darlas al Hijo.

Y el punto de aliento para nuestra estrategia misionera, es que ellas están dispersas. No están reunidas en uno o dos lugares. Están dispersas por todas partes. La forma como Juan lo dice cuando escribió el libro de Apocalipsis (5:9) es así:

«Porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación»

Podemos encontrar gente rescatada para Dios en todos los pueblos alcanzados por el evangelio. Patrick Johnstone dice: (p. 36 de Operación Mundial)

Todas las distintas razas, tribus, pueblos y lenguas del mundo deben ser discipulados para que haya al menos algún representante de cada uno de ellos entre los redimidos que están delante del trono del Cordero. (Apocalipsis 7:9-10)

Por lo tanto, debemos estar seguros que con la autoridad de la Palabra de Dios encontraremos gente que pertenezca al rebaño de Dios entre todos los pueblos de la tierra. Eso es un gran estímulo para iniciar el trabajo de las misiones de frontera y encontrar a la gente que está escondida.

3) El tercer estímulo en Juan 10:16 es que el Señor se ha comprometido a traer a sus ovejas perdidas a casa. El promete hacerlo. «También tengo otras ovejas que no son de este redil. También las debo traer» El las traerá de regreso.

Esto no significa, como algunos de los súper-calvinistas pensaron en los tiempos de Carey, que Cristo reuniría a sus ovejas sin contar con nosotros. En Juan 17:18 y 20:21 Jesús dice:

«Como me envió el Padre, así también yo os envío»

Nosotros continuamos la misión de Cristo, y así Jesús ora en Juan 17:20:

«Mas no ruego solamente por estos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos»

En otras palabras, de la misma manera que Jesús llamó a sus ovejas con sus propios labios en Palestina, así mismo en el tiempo presente, El las sigue llamando con nuestros labios, y ellas oyen su voz y le siguen (cf. 1 Juan 4:6) El lo hace. Pero no sin nosotros.

Esta es la maravilla del evangelio. Cuando es verdaderamente predicado en el poder del Espíritu, no es simplemente voz de hombre. Es la Palabra de Dios (1 Tesalonicenses 2:13)

En otras palabras, aún en el tiempo presente, es perfectamente verdadera, como lo fue en los días de Jesús. “Mis ovejas oyen MI voz, y yo las conozco, y ellas me siguen” (Juan 10:27) Es Cristo quien llama por medio del evangelio. Cristo reúne. Nosotros solo somos embajadores hablando en su lugar. Eso es lo que Pablo dice en Romanos 15:18:

«Porque no osaría hablar sino de lo que Cristo ha hecho por medio de mí para la obediencia de los gentiles, con la palabra y con las obras»

Por lo tanto debemos animarnos: Toda la autoridad en el cielo y en la tierra ha sido dada al Hijo de Dios y El declara: “Debo traer a mis otras ovejas” Y El lo hará.

4) Lo cual implica la palabra final de esperanza de este texto: ¡Si El las trae, ellas vendrán! “Tengo otras ovejas que no son de este rebaño; también las debo traer, y ellas oirán mi voz

Ninguna de las ovejas de Cristo finalmente rechaza su palabra. ¿Qué otra cosa te puede impul-sar en el lugar de un ministerio duro e insensible excepto la confianza de que Dios reina y que aquellos a quienes el Padre escoge prestarán atención a la voz del Hijo?

Superando Cada Obstáculo

Termino con una historia acerca de Peter Cameron Scott, quien nació en1867 y fundó la Misión del Interior de Africa. Dos veces había tratado de servir en Africa, pero tuvo que regresar a su país debido a que contrajo malaria. El tercer intento fue especialmente satisfactorio, debido a que fue acompañado por su hermano John. Pero toda la alegría se evaporó cuando John cayó víctima de la fiebre. Scott enterró a su hermano él mismo y en su tumba decidió volver a predicar el evangelio. Pero otra vez su salud se deterioró y tuvo que regresar a Inglaterra completamente desmoralizado.

Pero en Londres sucedió algo maravilloso. Lo leemos en “De Jerusalén a Irian Jaya” p. 301 –un libro escrito por Ruth Tucker, y que yo espero que lo lea.

“El necesitaba una fuente fresca de inspiración y la encontró en una tumba en la abadía de Westmisnter, donde reposan los restos de un hombre que ha inspirado a muchos otros en su servicio misionero en Africa. El espíritu de David Livingstone parece que impulsó a Scott hacia adelante, mientras se arrodillaba reverentemente y leía la inscripción:
“TENGO OTRAS OVEJAS QUE NO SON DE ESTE REDIL; TAMBIÉN A ELLAS DEBO TRAER”
Scott volvió al Africa, poniendo su vida, si fuere necesario, por la causa por la cual este gran hombre vivió y murió.”
Mi oración por ustedes, ahora al comienzo de su conferencia de misiones, es que Dios profundice y ensanche el fundamento bíblico de su visión por el mundo. Que él abra sus ojos, no solamente por los campos que están blancos para la cosecha, sino también a la majestad, esplendor y gloria de su gracia soberana. Y que nosotros seamos llevados sobre todos los obstáculos del desánimo con la confianza de que el mismo Señor reunirá a los redimidos de cada tribu, lengua, pueblo y nación. Y que el final llegará y que los reinos de este mundo serán los reinos de nuestro Dios. Amén.

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