Piensen Mucho, Permanezcan Humildes: La Vida de la Mente y el Peligro de la Soberbia

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Sobre esta Traducción
English: Think Hard, Stay Humble: The Life of the Mind and the Peril of Pride

© Desiring God

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Por Francis Chan sobre Vida de la Mente
Una parte de la serie Desiring God 2010 National Conference

Traducción por Samuel S. Alvarado


Se tomaron los apuntes siguientes durante la sesión.

Primera de Corintios 8:1-3

“En cuanto a lo sacrificado a los ídolos, es cierto que todos tenemos conocimiento. El conocimiento envanece, mientras que el amor edifica.2 El que cree que sabe algo, todavía no sabe como debiera saber.3 Pero el que ama a Dios es conocido por él”.

Este pasaje me hizo recordar con remordimiento las veces que he compartido la palabra sin sentir amor por la persona ante mí en esos momentos. Le he rogado a Dios que me ayude a mirar a los ojos al hablar y realmente mostrar interés. Tengo siete preguntas que me hago a mí mismo antes de predicar o de compartir porque, al hablar, me distraigo fácilmente y me pongo nervioso. Una de las preguntas es, ¿me preocupo más por lo que puedan pensar las personas de mi mensaje o por lo que vaya a pensar Dios? Otra es, ¿realmente siento amor por estas personas?

Este pasaje se dirige a las personas que poseen una teología correcta pero aun yerran ante Dios por la falta de amor. Pablo habla de la carne que fue sacrificada ante ídolos. Muchos de los corintios tuvieron un pasado pagano con adoración de ídolos. Algunos de los cristianos más maduros sabían que los ídolos no eran nada y por eso se podía consumir la carne que les fue sacrificada. No obstante, esto fue problemático para los cristianos más débiles.

Los cristianos maduros estaban presionado a los más débiles para que consumieran la carne y Pablo respondió a los cristianos maduros diciéndoles, ‘no tomaron en consideración a su hermano. No se sintió a gusto en su conciencia con la idea de comer carne, y a pesar de eso, lo presionaron para que lo hiciera’. Pablo les preguntó, ‘¿Por qué lo hicieron? Si yo pensara que pudiera tropezar a mi hermano por el hecho de comer carne, jamás volvería a comerla’.

Siento mucha admiración por Pablo al ver los sentimientos que él expresa por las personas. En Romanos 9:3 escribe, “Desearía yo mismo ser maldecido y separado de Cristo por el bien de mis hermanos, los de mi propia raza.” ¿Sienten ustedes lo mismo por las personas que tienen en la vida diaria? La vida de Pablo nos muestra que él verdaderamente creía lo que decía.

Algunos de ustedes realmente escudriñan las escrituras. El reto que les tengo es este: ¿Qué tanto piensan en las personas? ¿Qué hacen con los que están perdidos? ¿Cuándo fue la última vez que ustedes lloraron por los que están perdidos?

Es demasiado fácil aislarnos del mundo de la gente perdida. Nos separamos del mundo por una temporada para pensar seriamente sobre las Escrituras y seguimos estudiando para aprender más, y con el tiempo, llegamos al punto en el que nos damos cuenta de que realmente no amamos a los perdidos como debiéramos. Ahora, no estoy diciendo que deberíamos de dejar de aprender, más bien, deberíamos de hacer ambas cosas; amar a las personas y conocer mejor la Biblia.

Hace unos años, John MacArthur escribió, “Es esencial saber, pero no es suficiente”. Pablo escribió en 1 Corintios 13:2, “Si tengo el don de profecía y entiendo todos los misterios y poseo todo conocimiento, y si tengo una fe que logra trasladar montañas, pero me falta el amor, no soy nada”.

Algunos de ustedes podrían ser brillantes pero buenos para nada. Podrían ser como un jugador de baloncesto que nunca falla pero que siempre tira al cesto contrario. Nunca falla, pero está arruinando al equipo.

¿Por qué da Dios los dones que da a cada uno? Los dones son para el beneficio de todos y no de uno solo. Siempre deberíamos de pensar, ¿cómo puedo edificar a otros?

Pablo escribe en 1 Corintios 8:2, “El que cree que sabe algo, todavía no sabe como debiera saber”. Si realmente supieran, sabrían cómo usar sus conocimientos para amar. Existen riesgos cuando uno se engrandece y se cree ser una persona brillante.

Pero luego Pable dice, “Pero el que ama a Dios es conocido por él” (1 Corintios 8:3). No se trata solamente de información. Cuando se ama a Dios, no solamente se tienen conocimientos de él; se ama. Existe una relación y él los conoce.

Uno de mis versículos favoritos es Gálatas 4:9, “Pero ahora que conocen a Dios —o más bien que Dios los conoce a ustedes—”. Me asombra que Pablo cambie su expresión de ese modo. ¡Me conoce el creador del universo! ¡Realmente puedo hablar con Dios y él me contesta!

¿Quieren presumir de algo? ¿Por qué no enorgullecerse del hecho de que Dios los conoce? No se envanezcan de lo mucho que saben. Regocijense en el hecho de que el Dios del universo los conoce a cada uno por nombre.

Algunos de ustedes llevan años estudiando a Cristo. ¿Me pueden decir si la vida que llevan se parece a la de él? ¿Pueden decir así como lo dijo Pablo, “imítenme a mí, como yo imito a Cristo”? ¿Se parecen a Jesús? ¿Aman como ama Jesús?


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