Problemas: El Mejor Amigo De La Fe

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English: Trouble: Faith's Best Friend

© Desiring God

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Por John Piper sobre Sufrimiento
Una parte de la serie Taste & See

Traducción por Javier Matus


“Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia.” — Santiago 1:2-3

El probar tu fe mediante pruebas produce aguante [paciencia]. ¿Qué es lo contrario del aguante? Bueno, supongo que lo opuesto del “aguante” es el “agotamiento”. Cuando la fe no aguanta, se agota. Así que si tú no quieres que tu fe se agote, entonces necesitas algunas pruebas. Porque Santiago dice que son las pruebas las que “producen aguante [paciencia]”.

Esto es extraño. La mayoría de nosotros diría que la fe perdura a pesar de las pruebas, no por causa de las pruebas. La mayoría de nosotros pensamos que la fe es amenazada cuando viene el problema. Normalmente no atribuimos la duración de la fe al problema que enfrenta. Pero aguante significa duración. Santiago dice que la fe perdura, la fe aguanta, porque se enfrenta a problemas y amenazas.

Esto es extraño. Podríamos estar dispuestos a decir que la fe se vuelve más profunda o más fuerte a través de las pruebas. Pero eso no es lo mismo que decir que la fe aguanta debido a las pruebas. Es como decir que un corredor de maratón es capaz de terminar la carrera porque lo andan golpeando. ¿Algún corredor diría que su capacidad para aguantar hasta el final de una carrera es reforzada por el número de personas que lo derriban?

Quizás. Supongamos que hubo un corredor que amaba las flores. Aquí está, corriendo a la cabeza del grupo cuando de repente se deja llevar por la belleza de un jardín de rosas junto al Lago Calhoun. Olvidando la carrera y la recompensa de la corona, empieza a salir del camino a oler las flores. Pero de repente, de la nada, alguien (¡!) lo golpea y cae de espaldas. Duele tanto que su talento para oler las rosas es olvidado. Pero de repente se da cuenta de que la carrera continúa y solo los que terminan obtendrán un premio. Y él se levanta y corre.

Y si esto sucede varias veces, algún reportero deportivo ingenioso podría escribir un artículo y decir, “¡Oye, amante de las rosas, ten por sumo gozo cuando te derriban, porque eso produce aguante —el único corredor en el maratón que terminó la carrera porque algún ‘aficionado’ estuvo derribándolo!”

Tal vez nosotros los corredores somos los extraños, no Dios.

¿Y podría ser que la enseñanza de la salud, la riqueza y la prosperidad de nuestros días es la enemiga de la fe porque enseña que el mejor amigo de la fe es su enemigo?

Rumbo a la cinta contigo,

El Pastor John


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