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Por Matthew Westerholm sobre Oración

Traducción por Javier Matus


Parece que nadie ora con la frecuencia o el fervor que les gustaría. Los cristianos en mi vida, incluyendo el cristiano que escribe este artículo, a menudo consideran que sus vidas de oración son decepcionantes y desalentadoras.

Y me entusiasmó encontrar algo de ánimo, para la oración, de alguien que muchos podrían pensar que es una persona poco probable: Juan Calvino. Calvino puede ser más conocido por su severa (y bíblica) evaluación de la humanidad que por sus charlas motivacionales, pero dado el desánimo que todos sentimos por nuestras oraciones, necesitamos todo el ánimo que podamos obtener.

Muchas canciones congregacionales son oraciones

Aquí está su ánimo (tomado de su Institución 3.20.31): Calvino considera que las canciones congregacionales son oraciones cantadas. Cantar, en el sentido que él dio, es un medio para lograr un fin: no es necesariamente algo que los asistentes a la iglesia hacen tanto como una forma en la que hacen algo.

Considera este paradigma. Piensa en esa canción de adoración que te encanta cantar. Esa es una oración de adoración cantada. Piensa en un himno clásico que te recuerda la fidelidad de Dios. Esa es una oración cantada de acción de gracias. Piensa en ese maravilloso coro nuevo donde declaras tu intención de vivir para Dios. Esa es una oración cantada de dedicación. Piensa en esa canción alegre amada por el ministerio estudiantil en tu iglesia. Esa es una oración cantada de deleite festivo.

Claro, no todas las canciones pueden ser oraciones cantadas. Las canciones que se cantan a otros creyentes se describen mejor como exhortaciones cantadas. Otras canciones pueden ser declaraciones de creencias (credos) cantadas o incluso canciones testimoniales narrativas. Pero muchas de las canciones que te encanta cantar en la iglesia son oraciones cantadas.

Entonces, Calvino diría, si amas cantar a Dios, amas orar. Ahora eso sí es alentador.

Cómo el canto ayuda a orar

Calvino continúa explicando cuatro maneras en que el canto ayuda a nuestras oraciones. Primero, cantar nuestras oraciones nos ayuda a unir nuestra iglesia reunida. Calvino escribe que las oraciones públicas cantadas son notables porque “con una sola voz, por así decirlo, con la misma boca, todos glorificamos a Dios juntos”. Cuando toda una congregación canta oraciones corporativas, anima al creyente individual. Calvino escribe: “Hacemos esto abiertamente, para que todos los hombres mutuamente, cada uno de su hermano, pueda recibir la confesión de fe y ser invitado e incitado por su ejemplo”.

Segundo, cantar nuestras oraciones ayuda a enfocar nuestros pensamientos errantes. ¡Qué bueno fue Dios al acomodar nuestros procesos mentales descarriados dándonos la música! Las palabras y la canción, escribe Calvino, “ayudan a la intención humana, que es frágil y fácil de desviarse si no se confirma en todas las maneras, y mantienen sus pensamientos enfocados en Dios”.

En tercer lugar, el canto ayuda a avivar nuestros afectos que se marchitan. Calvino creía que los afectos sinceros y del corazón eran esenciales para una adoración aceptable. Él escribe: “A menos que la voz y la canción, si están interpuestas en la oración, surjan de un profundo sentimiento del corazón, ninguno tiene ningún valor o beneficio en lo más mínimo para con Dios”. Cantar, como lo sugieren tanto la evidencia científica como la anecdótica, nos ayuda a activar nuestras emociones. Cuando las melodías ascienden, nuestros corazones ascienden con ellas. La repetición puede sonar inusual en nuestra habla normal, pero las canciones pueden repetir la letra para permitir que nuestros corazones mediten y sientan una verdad particular más profundamente.

Cuarto, cantar nuestras oraciones nos ayuda a involucrar a todo nuestro cuerpo. Cantar involucra a un asistente de la iglesia más que estar sentado y escuchando pasivamente. Calvino argumenta: “La gloria de Dios debe, en cierta medida, brillar en las diversas partes de nuestro cuerpo… tanto a través del canto como a través del habla”. Cantar llama a una congregación a activar las cuerdas vocales y las lenguas, los diafragmas y los pulmones. Y esto nos apunta hacia la relación profunda entre música y movimiento. Calvino escribe que las expresiones corporales durante la oración (incluida la oración cantada) “son ejercicios mediante los cuales tratamos de elevarnos a una mayor reverencia hacia Dios” (3.20.33).

Así que, este fin de semana, al reunirnos para la adoración, recordemos que los líderes de la adoración no están simplemente dirigiendo un tiempo de canto. Ellos están guiando a nuestra iglesia en oración. Y mientras adoras a tu Dios y confiesas tu fe en la canción, anímate a llevar esas oraciones cantadas a tu casa y usarlas en la lucha de la fe.


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