Tu alegría yace en manos de la justicia de Jesús

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English: Your Joy Rests on Jesus’s Righteousness

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Traducción por Laura Coloma


¿Qué tal si creyeras realmente que Dios es 100% tuyo? ¿Que no solo te acepta, sino que te acepta completamente debido a la perfección y al trabajo de su Hijo? ¿Que tus mayores éxitos no pueden darte más acceso y tus errores no pueden quitártelo? Si creyeras eso - si realmente lo creyeras – cambiaría todo en la búsqueda de la alegría para tu vida.

La doctrina cristiana que trata el tema que Dios nos acepta en una relación adecuada con él es llamada justificación. Es la palabra larga que empieza con j y que tiene mucho que ver con otra palabra más corta que empieza con j y que todos buscamos: júbilo.

Contenido

Justificación solo por la fe

La justificación tiene que ver con la manera como nos enmendamos con Dios. Aquí, el escenario es un tribunal. Existe un acusado (tú) y existe un juez (Dios). Y todos estamos acusados correctamente de injusticia – una ofensa traidora contra el propio Juez.

Estar justificado significa que el Juez te declara justo en lugar de culpable. Significa estar absuelto de cualquier delito. Lo increíble, de acuerdo con el evangelio cristiano, es que, aun cuando en realidad somos culpables, Dios “justifica al impío” a través de la fe (Romanos 4:5).

Pero, ¿sobre qué bases nos declara Dios justos? Esto ha sido una controversia durante casi 500 años. Algunos dicen que Dios nos acepta completamente basado, no solo en el trabajo de Cristo fuera de nosotros, sino también en el trabajo del Espíritu Santo en nosotros. Dios nos llena de justicia y nos declara justos tomando esto en cuenta.

Otros dicen – siguiendo más la visión del Nuevo Testamento- que Dios nos acepta completamente debido a la justicia de otro, Jesucristo (1 Juan 2:1). Somos declarados justos y aceptados completamente por Dios, no sobre la base de alguna justicia en nosotros, sino solo por la fe, mirando fuera de nosotros y uniéndonos a una justicia que no es nuestra obra - Jesús quien es nuestro justo (1 Corintios 1:30; Romanos 5:19; 10:4; 2 Corintios 5:21).

Esta justificación solo por la fe está en el corazón del evangelio. Martín Lutero la llamó la doctrina sobre la cual la iglesia se sostiene o cae. Y aquellos quienes se aferran firmemente a la justificación solo por la fe, se convierten en las personas más libres del mundo, amantes verdaderos, los más emprendedores, todo debido a que encontraron la capacidad y el potencial más grandes y profundos para la alegría.

Su justicia, nuestro regocijo

Un pasaje bíblico clave que explica por qué la justificación solo por la fe es esencial para la verdadera alegría en Dios es Filipenses 3:1 y los versículos que le siguen.

En el capítulo 2, Pablo resalta que es la alegría lo que lo mantiene en el camino del ministerio y la alegría lo que espera que inspire a los filipenses a buscar unidad y humildad. Vuelve al tema de la alegría en algunos versículos posteriores cuando habla acerca de la orientación de la iglesia hacia sus enemigos.

“Regocijaos en el Señor” (Filipenses 3:1) no es solo la conexión con lo que ha venido, también es la bandera que vuela sobre lo que viene. No es una transición simple. Esto es lo que separará a los verdaderos creyentes de los religiosos impostores. Pablo hace énfasis en lo que une a la iglesia y en lo que le da los recursos para mantenerse firme ante la oposición: la alegría en Jesús. Regocijaos en el Señor.

Pablo señala que la diferencia más importante entre la iglesia y sus adversarios es la fuente de la confianza. La confianza de los adversarios, para estar de buenas con Dios, está en su propio rendimiento, pero el pueblo verdadero de Dios no pone “la confianza en la carne” (Filipenses 3:3). No un poco de confianza, ninguna confianza en la carne. En otras palabras, acepta la justificación solo por la fe. Cualquier motivo que pueda tener para confiar en sí mismo, lo ha dejado a un lado para “gloriarnos en Cristo Jesús” (Filipenses 3:3). Que Dios lo acepte está totalmente basado en Cristo.

No podemos estar realmente felices a menos que Dios nos acepte totalmente basado en Cristo.

No es tu linaje ni rendimiento

Pablo acepta esta realidad con humildad y valentía. Si estuvo tentado de apoyarse en su propio linaje y rendimiento, podría haber superado a cualquiera (Filipenses 3:4-6). Pero en lugar de confiar en su historial de buenas acciones, Pablo ha recibido la vida y la libertad en el evangelio para la incomparable búsqueda de la alegría. Todos sus logros extraordinarios los contó como pérdidas,

para que yo pueda ganar a Cristo, y ser hallado en El, no teniendo mi propia justicia derivada de la ley, sino la que es por la fe en Cristo, la justicia que procede de Dios sobre la base de la fe. (Filipenses 3:8-9)

Por lo tanto, la alegría en Dios está unida de forma inextricable a la justificación solo por la fe. El “incomparable valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor” no será disfrutado plenamente si está separado de la unión con Jesús a través de la fe y de su justicia, que supera con creces la nuestra, como la única razón por la cual Dios nos acepta. La aceptación sólida, firme de la justificación solo por la fe es esencial para la vida de la felicidad cristiana.

En la medida en que pensamos que la aceptación de Dios aumenta o disminuye gracias a nuestros propios méritos, nuestra alegría corre peligro.

“Ahora mis cadenas cayeron”

John Bunyan (1628–1688), el pastor bautista perseguido y autor de El progreso del peregrino (Pilgrim’s Progress), recuerda el día cuando, mientras caminaba por un campo, el Espíritu abrió para él la gloria y la justificación solo por la fe - y con esto abrió para él las puertas de la búsqueda de la alegría. Después de mucha desesperanza y angustia en el corazón, finalmente se dio cuenta

que no era la buena intención de mi corazón lo que haría mejorar mi justicia, ni aún mi mala intención lo que empeoraría mi justicia, pues mi justicia era Jesucristo mismo. “Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos.” Hebreos 13:8. Ahora que ciertamente cayeron las cadenas de mis piernas…Ahora fui también a casa regocijándome por la gracia y el amor de Dios. (John Bunyan, www.spanishnewtestament.com)

Ese ha sido el testimonio de muchos, muertos o vivos. Como escribe John Piper,

La mejor arma del evangelio en la lucha por la alegría es la sólida realidad que somos vistos justos en Dios solo por la fe…Esa arma del evangelio es poderosa solo en la medida en que mantengamos la base de nuestra justificación libre de nuestras acciones. Dios nos acepta en base a la justicia de Cristo, no la nuestra…Oh, qué diferencia hace estar seguro, dentro de la oscuridad desalentadora de nuestra imperfección, que tenemos una justicia perfecta – es decir, la de Cristo. (Cuando no deseo a Dios)

Así que, tanto Bunyan como Piper han experimentado, al igual que Pablo, que la aceptación total de Dios, solo por la fe, basada solo en la justicia de Cristo, es esencial para la búsqueda sin responsabilidades y sin riesgos de la alegría.

La alegría de la aceptación

¿Has sentido la alegría que viene cuando la justificación solo por la fe derrama sus luces en tu alma oscura? Existen muchas causas de infelicidad en los cristianos, pero una de las que es subestimada con frecuencia es la siguiente: si somos débiles en justificación, seremos débiles en alegría.

La verdadera alegría cristiana es inconsistente con cualquier teología que compromete la justificación solo por la fe. Si quienes profesan ser cristianos no pueden creer que han sido aceptados completamente por Dios – su búsqueda de la alegría en Dios inevitablemente se detendrá, secará y marchitará.

Aquellos que son fuertes en justificación solo por la fe serán más libres en su búsqueda de la alegría.


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