¿Dios Te Está Llamando Para Dar Tu Vida Por El y Por el Evangelio en Misiones?

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Sobre esta Traducción
English: Is God Calling You to Give Your Life for His Sake and the Gospel in Missions?

© Desiring God

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Por John Piper sobre Misiones
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Traducción por RUBEN SAENZ SERRANO


Diez Medios Que Usa Dios Para Atraer A Aquellos Que El Llama

El llamado de Dios a las misiones, es similar al don de profecía, del cual hablamos el domingo 10 de Octubre. El llamado no es tan autoritativo como son las Escrituras. Tu llamado nunca es cuestionado. No lo puedes atribuir a otros de la manera como les citas la Escritura.

Sin embargo, nuestro llamado puede ser profundo y durablemente seguro en nuestro propio corazón. Es el trabajo de Dios el traer a nuestro corazón a tal punto de convicción, que al considerar todas las cosas –incluida la Escritura– este camino es el camino de la obediencia. La convicción no es infalible. Pero cuando es de Dios, nos trae paz.

¿Cómo despierta Dios ese llamado? Sugeriré los diez medios que El usa. Solo uno de ellos es infalible: la Biblia. Todos los demás son relativos. No son absolutamente decisivos en tu liderazgo. Son importantes, pero ninguno de ellos puede ser anulado por los otros. Dios usa varias combinaciones de estos como el combustible que mueve el motor de su llamado en tu vida.

1.- Ante todo, conoce tu Biblia y satura tu mente con ella.

La Biblia moldea nuestras mentes para misiones durables (Salmo 1:1-3) y nos hace arder por Cristo (Lucas 24:32)

2.- Conoce tus dones y conócete a ti mismo.

Todo cristiano tiene dones (1 Pedro 4:10-11) Conocerlos moldea nuestras convicciones acerca de nuestro llamado. Y el conocerse a sí mismo (como Pablo lo explica en Romanos 7:15-24) intensifica nuestro sentido de capacidad para varios ministerios. (Ten en mente que esto puede ser anulado por otros factores)

3.- Considera la necesidad del mundo.

El amoroso corazón del cristiano es atraído por las necesidades que percibe, cercanas o lejanas. Por lo tanto, Dios usa lo que nosotros sabemos para despertar la medida de nuestro deseo que nos impulsa sobre el límite de nuestra entrega (Mateo 9:36-38)

4.- Lee biografías e historias de primera línea acerca de misioneros.

La Biblia trata claramente de los héroes de la fe como que fueron llamados divinamente, para el despertar de la visión y del ministerio (Hebreos 13:7) «Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante» (Hebreos 12:1)

5.- Pregúntale a tu alma: ¿Tienes una carga por los demás?

Dios envía y busca la carga por los perdidos. Jesús lleva esa carga: “Jerusalén, Jerusalén. . Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina a sus polluelos debajo de sus alas”. . . (Lucas 13:34) Esta carga fue esencial para su llamado. ¿Cuál es tu carga?

6.- Conoce tus circunstancias.

Padres, salud, hogar, tierras, niños, edad, etc. Todo lo anterior influye en tu llamado, pero ninguno de ellos es decisivo. Pueden ser anulados. “De cierto os digo que no hay ninguno que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por causa de mí y del evangelio, que no reciba cien veces más ahora en este tiempo; casas, hermanos, hermanas, madres, hijos, y tierras, con persecuciones; y en el siglo venidero la vida eterna.” (Marcos 10:29-30)

7.- Ora para que Dios te arroje a donde puedes ser usado de la mejor manera para su gloria.

Y digo “arroje” porque ese es el significado literal de Mateo 9:38: “Rogad, pues, al Señor de la mies que arroje obreros a su mies.” El punto es: orar. Pídele a Dios que te use plenamente para su gloria. “Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.”

8.- No descuides la adoración colectiva que exalta a Cristo.

El más importante llamado a misiones que jamás sucedió se dio durante la adoración colectiva: “Ministrando éstos al Señor y ayunando, dijo el Espíritu Santo: apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado.” (Hechos 13:2)

9.- Escucha humildemente a la gente espiritual que hay en tu vida.

Ellos no solamente confirman tus dones. Son los instrumentos de Dios para despertar en ti las posibilidades y el gozo del servicio misionero como jamás lo hayas soñado. (2 Timoteo 1:5-7)

10.- Cultiva la entrega absoluta a Cristo de todo lo que eres y tienes.

Esta es la persona que Cristo lleva a su más grande productividad de su vida. Ay de la persona que solo trata de ser mitad cristiano y nunca dice desde su corazón: “Renuncio a todo por ti, Señor Jesús. Quiero ir a dondequiera y hacer lo que sea a cualquier costo, si tú vas conmigo, ése será mi gozo por siempre. Por eso Jesús dijo: “Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo. Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo. Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo.” (Lucas 14:26-27y 33)

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