¿En algún momento es correcto enojarse con Dios?

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English: Is it Ever Right to Be Angry at God?

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Por John Piper sobre Enojo
Una parte de la serie Taste & See

Traducción por Karina Cappelletti


Hace poco me enteré que cuando una persona usa las palabras: "¿Es correcto enojarse con Dios?" puede estar formulado una pregunta muy diferente. Puede preguntar "¿Es correcto expresar enojo contra Dios?" No se trata de la misma pregunta, y la respuesta no siempre es la misma.

La pregunta suele surgir en momentos de gran sufrimiento y pérdida. La enfermedad amenaza con deshacer todos sus sueños. La muerte se lleva un niño precioso de su familia. El abandono totalmente inesperado y el divorcio sacuden los cimientos de su mundo. En esos momentos la gente puede llegar a estar muy enojada, incluso con Dios.

¿Es correcto? Para responder a esta pregunta podríamos, tal vez, preguntar a la persona enojada; ¿es correcto siempre enojarse con Dios? En otras palabras, ¿puede una persona enojarse con Dios por cualquier motivo, y aún así estar en lo cierto? ¿Era correcto, por ejemplo, que Jonás se enoje con la misericordia de Dios en Nínive? “Al ver Dios lo que hicieron, es decir, que se habían convertido de su mal camino, cambió de parecer y no llevó a cabo la destrucción que les había anunciado. Pero esto disgustó mucho a Jonás, y lo hizo enfurecerse.” (Jonás 3:10-4:1). Supongo que la respuesta sería: No, no debemos enojarnos con Dios por ningún motivo.

Pero entonces nos preguntamos: ¿Con cuál hecho de Dios es correcto enojarse, y con cuál no? Ahora bien, esto es más difícil de responder. La verdad comienza a acercarse al corazón enojado.

¿Qué pasa con las cosas que nos desagradan? ¿Son estos los hechos de Dios con los cuales es bueno estar enojado? ¿Son los hechos de Dios los que nos hacen daño? "Yo doy la muerte y devuelvo la vida, causo heridas y doy sanidad. Nadie puede librarse de mi poder." (Deuteronomio 32:39). ¿Son estos los hechos que justifican nuestro enojo contra Dios? ¿O es su elección permitir que el diablo nos hostigue y nos torture? "—Muy bien —dijo el Señor a Satanás—, Job está en tus manos. Eso sí, respeta su vida. Dicho esto, Satanás se retiró de la presencia del Señor para afligir a Job con dolorosas llagas desde la planta del pie hasta la coronilla." (Job 2:6-7). ¿La decisión de Dios de permitir que Satanás nos hiera a nosotros y a nuestros hijos justifica nuestro enojo contra él?

O llega por otro lado. ¿Qué es el enojo? La definición común es: “Movimiento del ánimo que suscita ira contra alguien” (Real Academia Española). Pero se podría decir que también podría suscitar ira contra algo. Una cosa o una persona pueden suscitar ira. La ira contra una cosa no contiene indignación ante una elección o un hecho. Simplemente no me gusta el efecto de la cosa: un embrague roto, o un grano de arena que acaba de entrar en nuestro ojo, o un chaparrón en nuestro día de campo. Pero cuando nos enojamos con una persona, nos suscita ira la elección que hicieron y un acto que realizaron. El enojo con una persona siempre implica una fuerte desaprobación. Si está enojado conmigo, cree que he hecho algo que no debería haber hecho.

Este es el motivo por el cual nunca es correcto enojarse con Dios. Está mal - siempre está mal – estar en contra de Dios por lo que hace y permite. "Tú, que eres el Juez de toda la tierra, ¿no harás justicia?" (Génesis 18:25). Es arrogante que criaturas finitas y pecadoras estén en contra de Dios por lo que hace y permite. Podemos llorar por el dolor. Podemos enojarnos con el pecado y Satanás. Pero Dios hace sólo lo que es correcto. "Así es, Señor, Dios Todopoderoso, verdaderos y justos son tus juicios." (Apocalipsis 16:7).

Sin embargo, muchos de los que dicen que es correcto enojarse con Dios realmente quieren decir que es correcto expresar enojo contra Dios. Cuando me escuchan decir que está mal enojarse con Dios, piensan que significa "guardarse los sentimientos y ser un hipócrita". Eso no es lo que quiero decir. Lo que quiero decir es que siempre esta mal estar en contra de Dios por cualquiera de sus juicios.

Pero si experimentamos la emoción pecaminosa de ira contra Dios, ¿entonces qué? ¿Vamos a sumar el pecado de la hipocresía al pecado de la ira? No. Si la sentimos, debemos confesarla a Dios. Él lo sabe de todos modos. Él ve nuestros corazones. Si el enojo contra Dios está en nuestro corazón, también podemos decírselo, y luego decirle que lo lamentamos, y pedirle que nos ayude a dejarlo a un lado por fe en la bondad y la sabiduría.

Cuando Jesús murió en la cruz por nuestros pecados, quitó para siempre la ira de Dios de nuestras vidas. La disposición de Dios hacia nosotros ahora es totalmente de misericordia, aun cuando es severa y disciplinaria (Romanos 8:1). Por lo tanto, los que están en Cristo deben alejarse absolutamente del terrible espectro del enojo contra Dios. Podemos llorar, en agonía: "Dios mío, Dios mío, ¿dónde estás?" Pero luego diremos: "en tus manos encomiendo mi espíritu".

Humillado bajo la poderosa y misericordiosa Mano,

Pastor John


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