¿Jesús pasó el sábado en el infierno?
De Libros y Sermones BÃblicos
Por John Piper sobre La Muerte de Cristo
Traducción por María Veiga
El Credo de los Apóstoles dice: «Fue crucificado, murió y fue sepultado. Descendió a los infiernos. Al tercer día resucitó de entre los muertos». Esta frase tiene muchos significados. Simplemente quiero reflexionar sobre la interpretación tradicional de que Cristo fue al lugar de los muertos para predicar el evangelio a los santos del Antiguo Testamento y liberarlos para que pudieran experimentar plenamente el cielo. Esta es la perspectiva del Catecismo Católico y también de muchos protestantes. No creo que sea la misma que la del Nuevo Testamento.
Esta perspectiva se basa principalmente en dos pasajes de 1 Pedro.
Cristo también padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en el espíritu. (19) En este mismo acto fue y predicó a los espíritus encarcelados, (20) porque en otro tiempo desobedecieron, cuando la paciencia de Dios esperaba en los días de Noé, mientras se preparaba el arca, en la cual unas pocas personas, es decir, ocho, fueron salvadas por agua. (1 Pedro 3:18-20)
Se sorprenden cuando no participan en el mismo diluvio de libertinaje, y los difaman; (5) pero darán cuenta a aquel que está listo para juzgar a los vivos y a los muertos. (6) Por esta razón, el evangelio fue predicado incluso a los muertos, para que, aunque juzgados en la carne como los hombres, vivan en el espíritu como Dios. (1 Pedro 4:4-6)
Con respecto a 1 Pedro 3:19, entiendo que estas palabras significan que Cristo, por medio de la voz de Noé, fue y predicó a esa generación, cuyos espíritus ahora están “en prisión”, es decir, en el infierno. En otras palabras, Pedro no dice que Cristo les predicó mientras estaban en prisión. Dice que les predicó una vez, durante los días de Noé, y ahora están en prisión.
Creo que esta es la interpretación más natural del pasaje en vista de lo que Pedro dijo anteriormente sobre el espíritu de Cristo hablando a través de los profetas de la antigüedad.
Con respecto a esta salvación, los profetas que profetizaron acerca de la gracia que les sería destinada, indagaron e indagaron diligentemente, indagando qué persona o tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos cuando predijo los sufrimientos de Cristo y las glorias subsiguientes. (1 Pedro 1:10-11)
Con respecto a 1 Pedro 4:6, entiendo que “predicó a los muertos” se refiere a aquellos que luego de que se les predicó han fallecido. No se refiere a predicarles después de su muerte. El contexto sugiere este tipo de interpretación, como explica J. N. D. Kelly:
Es posible que (los cristianos) estuvieran expuestos a preguntas burlonas de vecinos paganos y a preguntas inquietas entre ellos: "¿De qué les sirve hacerse cristianos, si aparentemente mueren como los demás?". La respuesta del escritor es que, lejos de ser inútil, la predicación de Cristo y su evangelio a quienes ya han fallecido tenía precisamente este fin: que, aunque según los cálculos humanos pudieran parecer condenados, en realidad pudieran disfrutar de la vida eterna. (Comentario sobre las Epístolas de Pedro y Judas, 175)
Diría, por lo tanto, que no hay base textual en el Nuevo Testamento para afirmar que entre el Viernes Santo y la Pascua, Cristo predicaba a las almas encarceladas en el infierno o Hades. Hay base textual para afirmar que estaría con el ladrón arrepentido en el Paraíso “hoy” (Lucas 23:43), y no da la impresión de que se refiera a un lugar defectuoso del que el ladrón debe ser liberado mediante más predicación.
Por estas y otras razones, me parece mejor omitir del Credo de los Apóstoles la cláusula “descendió a los infiernos” en lugar de darle otros significados más defendibles, como hace Calvino.
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