Él es como fuego refinador

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English: He Is Like a Refiner's Fire

© Desiring God

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Por John Piper sobre Santificación & Crecimiento
Una parte de la serie Malachi: The Sun of Righteousness Will Rise

Traducción por Karla Alvarado


Malaquías 2:17-3:6
Habéis cansado al Señor con vuestras palabras. Y decís: ¿En qué le hemos cansado? Cuando decís: Todo el que hace mal es bueno a los ojos del Señor, y en ellos El se complace; o: ¿Dónde está el Dios de la justicia?
He aquí, yo envío a mi mensajero, y él preparará el camino delante de mí. Y vendrá de repente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis; y el mensajero del pacto en quien vosotros os complacéis, he aquí, viene —dice el Señor de los ejércitos. ¿Pero quién podrá soportar el día de su venida? ¿Y quién podrá mantenerse en pie cuando El aparezca? Porque El es como fuego de fundidor y como jabón de lavanderos. Y El se sentará como fundidor y purificador de plata, y purificará a los hijos de Leví y los acrisolará como a oro y como a plata, y serán los que presenten ofrendas en justicia al Señor. Entonces será grata al Señor la ofrenda de Judá y de Jerusalén, como en los días de antaño y como en los años pasados. Y me acercaré a vosotros para el juicio, y seré un testigo veloz contra los hechiceros, contra los adúlteros, contra los que juran en falso y contra los que oprimen al jornalero en su salario, a la viuda y al huérfano, contra los que niegan el derecho del extranjero y los que no me temen —dice el Señor de los ejércitos. Porque yo, el Señor, no cambio; por eso vosotros, oh hijos de Jacob, no habéis sido consumidos.

El versículo 2 no dice que él es como un incendio forestal, ni como el fuego de un incinerador. Dice que él es como fuego refinador. Un incendio forestal destruye indiscriminadamente y un fuego incinerador consume por completo. Sin embargo, el versículo 6 dice, “Porque yo, el Señor, no cambio; por eso vosotros, oh hijos de Jacob, no habéis sido consumidos”.

Contenido

Una palabra de advertencia y una palabra de esperanza

Él es fuego refinador, y eso hace toda la diferencia. El fuego refinador no destruye indiscriminadamente como lo hace el incendio forestal, y no consume por completo como el fuego incinerador. El fuego refinador refina, purifica, derrite la barra de plata u oro, separa las impurezas que arruinan su valor, las quema dejando al oro y la plata intactos. Él es como fuego refinador.

Sí, dice FUEGO, y por lo tanto, pureza y santidad siempre serán temibles. Siempre habrá una sensación de “temor y temblor” en el proceso de llegar a ser puro. Lo aprendemos desde el momento en que somos niños: ¡nunca jueguen con fuego! ¡Y es una buena lección! Por lo tanto, el cristianismo no es un juego, y la pasión por la pureza no es una ligereza. Él es como fuego y el fuego es algo serio. Con esto no se juega.

Pero también dice que él es como un fuego REFINADOR, y por lo tanto, no es solo una palabra de advertencia sino un tremenda palabra de esperanza. El horno de la aflicción en la familia de Dios siempre será para refinar, nunca para destruir.

Cuatro preguntas sobre este texto

Ahora bien, para desarrollar este tema, permítame hacer cuatro preguntas y señalarles las respuestas en la Escritura durante el tiempo que tenemos.

  1. ¿Quién es como fuego refinador?
  2. ¿Porqué debe ser él como fuego refinador?
  3. ¿Cómo podemos experimentar su fuego como refinador y no como consumidor?
  4. ¿Cómo es la vida en el fuego refinador?

1. ¿Quién es como fuego refinador?

El versículo 3 nos da la respuesta. Conforme lo lea, observe tres personas.

He aquí, yo envío a mi mensajero, y él preparará el camino delante de mí. Y vendrá de repente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis; y el mensajero del pacto en quien vosotros os complacéis, he aquí, viene —dice el Señor de los ejércitos.
Se mencionan tres personas

La primera persona que se menciona es “Yo”—“He aquí, yo envío…” Este “Yo” se identifica al final del versículo: “dice el Señor de los ejércitos”. Quien habla es Jehová, Dios el Padre.

La segunda persona que se menciona es el mensajero de Jehová quien prepara el camino. “He aquí, yo envío a mi mensajero, y él preparará el camino delante de mí”. ¿Quién es este? Bueno, el Nuevo Testamento cita este mismo versículo para identificar a Juan el Bautista, quien vino a prepararle el camino a Cristo (Mateo 11:10; Marcos 1:2; Lucas 7:27).

Pero no es necesario leer en el Nuevo Testamento que este es un tipo de profeta a quien Dios levantaría en el último día. Malaquías 4:5 dice, “He aquí, yo os envío al profeta Elías antes que venga el día del Señor, día grande y terrible”. Entonces, el primer mensajero mencionado en el versículo 3:1 que Dios enviará para preparar su camino es un tipo Elías o uno como Elías. Es por esto que Lucas 1:17 dice que Juan el Bautista fue delante de Jesús en el Espíritu y el poder de Elías.

La tercer persona que se menciona en el versículo 1 es “…vendrá […] a su templo el Señor”. “Y vendrá de repente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis; y el mensajero del pacto en quien vosotros os complacéis”.

La identidad de la tercer persona

Este es otro mensajero, distinto al primero. ¿Quién es esta persona? Tres cosas apuntan hacia el divino Hijo de Dios y Mesías.

  1. Se le llama “Señor”— un término que Malaquías no utilizaría para Elías o Juan el Bautista. Esta es una persona mayor.
  2. Se dice que el templo le pertenece: Y vendrá de repente a “SU templo” ¿De quién se podría decir que él es el dueño del templo de Dios?
  3. Esta persona parece ser casi idéntica a Jehová, no sólo porque el templo de Jehová es su templo, sino también porque parece ocupar el lugar     de la :palabra “yo” en la primera mitad del versículo. Este dice, “He aquí, yo envío a mi mensajero [Elías=Juan el Bautista] y él preparará el camino delante de MÍ…” Pero luego él cambia sin ninguna dificultad y en lugar de decir, “y de pronto vendré a mi templo”, él dice, “Y vendrá de repente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis”. Pareciera como si “yo”—Jehová—es prácticamente intercambiable con esta otra persona llamada el Señor, quien es dueño del templo de Dios.

Así que concluyo que el mensajero del pacto, el Señor, el dueño del templo de Dios, no es otro que el Hijo de Dios, quien está con Dios y es Dios, y quien vino al mundo y se dio a conocer a nosotros personalmente en Cristo Jesús.

Por lo tanto, cuando el versículo 2 continúa diciendo, “¿Y quién podrá mantenerse en pie cuando Él aparezca? Porque Él es como fuego incinerador”, llego a la conclusión de que se está hablando del Hijo de Dios quien vino a nosotros en Cristo Jesús.

2. ¿Por qué debe ser él como fuego refinador?

La respuesta está implícita en la palabra misma. Debe ser como un refinador porque necesitamos ser refinados.

Necesitamos ser refinados

Hemos sido creados a imagen de Dios, con el potencial de reverenciar a Dios y confiar en él, obedecerle y glorificarlo, pero nacimos en iniquidad y en el pecado nos concibieron nuestras madres. Estamos marcados por la impureza de la rebelión y la incredulidad, y estamos privados de la gloria de Dios una y otra vez.

Esto puede comprobarse de muchas maneras. Por ejemplo, puede notar la facilidad con que su corazón se inclina hacia las cosas que mostrarán sus puntos fuertes a otras personas, y la resistencia de su corazón en una comunión con Dios a solas.

Así que somos impuros por naturaleza y por práctica. Pero Dios no tendrá aliados en el cielo. “Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios”. Y sin embargo, tendrá a alguien en el cielo. Él tendrá un pueblo redimido. Su salón de banquetes estará lleno. Y por lo tanto él debe ser como fuego refinador. Si fuera sólo como un incendio forestal, el cielo estaría vacío. Si fuera sólo como un fuego incinerador, el cielo estaría vacío. Y si no fuera como ningún fuego, el cielo estaría vacío.

Porqué Dios no abandona gente impura como nosotros

Pero, ¿cómo sabemos que el cielo no estará vacío? O para decirlo de otra manera, ¿cómo sabemos que Dios simplemente no abandonará a los impuros como nosotros? ¿No merecemos la salvación? ¿Por qué no simplemente nos consume? ¿Por qué Cristo viene como fuego refinador, y no como incendio forestal?

El versículo 6 nos da la respuesta, “Porque yo, el Señor, no cambio; por eso vosotros, oh hijos de Jacob, no habéis sido consumidos”. Pero por sí mismo, este versículo no tiene sentido. ¿Y si Dios estuviera inmutablemente empeñado en ser como un incendio forestal? ¿Qué tal si él no cambiara su ira implacable? ¿Qué tipo de inmutabilidad es lo que garantiza que nunca seamos consumidos?

Es inmutabilidad que guarda el pacto. Según el versículo 1, el Señor se presenta como “el mensajero del pacto”. La razón por la cual Jesús es como fuego refinador, y no como incendio forestal, se debe a que Dios hizo un pacto. Y Jesús es el emisario de ese pacto. Lo confirma y lo sella con su sangre. De modo que su sangre se llama en Hebreos 13:20, “la sangre del pacto eterno”.

El libro de Malaquías inició con una declaración de cómo empezó el pacto. “Yo os he amado —dice el Señor—. Pero vosotros decís: ¿En qué nos has amado? ¿No era Esaú hermano de Jacob? —declara el Señor—. Sin embargo, yo amé a Jacob” (1:2). Esto es lo que nunca cambia – la elección libre y soberana de Dios de salvar a los pecadores. “‘Yo os he amado —dice el Señor—... ‘yo, el Señor, no cambio; por eso vosotros, oh hijos de Jacob, no habéis sido consumidos’”. Por lo tanto, Jesús es fuego refinador, y no como incendio forestal.

3. ¿Cómo podemos experimentar su fuego como refinador y no como consumidor?

El versículo 5 indica claramente que cuando Dios venga, no todo el mundo va a ser refinado. Algunos serán consumidos.

Y me acercaré a vosotros para el juicio, y seré un testigo veloz contra los hechiceros, contra los adúlteros, contra los que juran en falso y contra los que oprimen al jornalero en su salario, a la viuda y al huérfano, contra los que niegan el derecho del extranjero y los que no me temen —dice el Señor de los ejércitos.

Este no es el trabajo de refinamiento, sino la sentencia definitiva de condena. Está aún más claro en el versículo 4:1,

Porque he aquí, viene el día, ardiente como un horno, y todos los soberbios y todos los que hacen el mal serán como paja; y el día que va a venir les prenderá fuego —dice el SEÑOR de los ejércitos— que no les dejará ni raíz ni rama.

Así que cuando el Señor venga, algunos serán refinados y otros consumidos. ¿Cómo podemos estar seguros de experimentar el fuego de Dios como refinador y no como consumidor?

Lo que la respuesta no puede ser

Observe con mucha atencion ¡lo que la respuesta no puede ser! La respuesta no puede ser: deshacerse de su propio pecado. Si usted se deshizo de su propio pecado, no necesitaría refinamiento. ¡El refinamiento es para los pecadores! No se puede responder a la pregunta, ¿cómo puedo calificar para ser refinado? diciendo: ¡deshazte de tu pecado! Eso es lo que el refinamiento hace – empieza a quemar tu pecado. Sin embargo, ¿cómo es que se califica a un pecador para quemar su pecado? Si el fuego misericordioso de Dios es necesario para destruir la rebelión del pecado, ¿qué puede hacer un hombre para tener esa misericordia?

La respuesta en toda la Biblia

La respuesta en toda la Biblia es: ¡confía en la misericordia purificadora de Dios! O como lo dice Malaquías una y otra vez: teme a Dios – lo que significa temer primordialmente deshonrarle a él con incredulidad. Temer a la irreverencia de la desconfianza. Temerle al impulso de salirse del fuego refinador de la misericordia hacia el incendio forestal del juicio porque se ve más fresco. Confía en la bondad de Dios. Cree que sus caminos son los caminos hacia el gozo infinito. No dudes de su experiencia como refinador .

Él conoce el tiempo de gozo, y, en verdad,
Lo enviará cuando vea que es apropiado;
Cuando Él ha intentado y te ha limpiado debidamente,
Y te encuentre libre de todo engaño.
Él viene a ti sin saberlo,
Y se convierte en tu cuidar amoroso.

La manera de experimentar el fuego de Cristo como refinador y no como consumir es confiar en su promesa de llevarnos por el fuego al gozo infinito. La salvación es por gracia mediante la fe en la misericordia purificadora de Dios.

4. ¿Cómo es la vida en el fuego refinador?

Lo más importante por decir es que es una vida de confianza en Dios. Y el fundamento de nuestra confianza es esta promesa: El horno de la aflicción en la familia de Dios siempre es para el refinamiento, nunca para destrucción. “Porque yo, el Señor, no cambio; por eso vosotros, oh hijos de Jacob”. Esto simplemente significa que la vida en el fuego refinador es una vida de confianza en el amor inmutable y purificador de Dios.

Y tal vez lo más importante por decir es que no hay camino sin dolor hacia el cielo. ¿Por qué? Porque Jesús dijo: “Bienaventurados los limpios corazón, porque ellos verán a Dios”. Y ya no es posible llegar a ser puro sin dolor de lo que es ser quemado sin dolor. La pureza viene a través del fuego purificador.

Y el fuego tiene dos formas: una es el fuego de la aflicción y el otro es el fuego de la abnegación intencional.

El fuego de la aflicción

Vemos este primer fuego, por ejemplo, en

El fuego de la abnegación intencional

La otra forma de fuego purificador es el fuego de la abnegación intencional. Lo vemos por ejemplo en

Confianza inquebrantable en el fuego purificador de Dios

¿Cómo es la vida en el fuego refinador?

Más que cualquier otra cosa es la confianza inquebrantable de que todos los caminos del Señor son amor paciente y fidelidad.

Y en el camino hacia la pureza y el cielo, la otra verdad es esta: sin dolor, no hay ganancia.

Ambas cosas son ciertas: el Señor es como fuego refinador; y el fuego refinador es fuego al fin.


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