¿Qué Preguntas Nos Sugiere un Consejero Bíblico Que Hagamos?

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English: What Questions Does a Biblical Counselor Suggest We Ask

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Por David Powlison sobre Consejería Bíblica
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Traducción por Adriana Quintero

Todos los ministerios vitales de la Palabra y el Espíritu llegan a una intersección: La verdad se encuentra con la verdad. El Redentor Divino se encuentra con la necesidad humana honesta. Así que, cuando dos (o más) personas se encuentran en un discipulado o en consejería pastoral, ellos tienen que poner sobre la mesa los elementos clave de ese encuentro más profundo que cambia las vidas hoy y en todo tiempo. Existe una relación de “tiempo real” entre Dios y todas Sus criaturas. Hoy algo está en juego, no importa cuán conscientemente fieles o ciegamente desobedientes seamos. Si este es el caso, entonces dos preguntas claves deben entretejerse a través de todo lo que es dicho y hecho en el discipulado.

Primero, ¿Qué está enfrentando en la vida esta persona? Dicho más deliberadamente, ¿Cuál es tu mayor lucha y necesidad en este momento'?¿Dónde enfrentarás las decisiones cruciales dehoy? En ese momento, en esa situación, ¿qué harás? ¿Cómo tratarás a la gente? ¿En qué vas a creer? ¿Dónde vas a poner (o perder) tu confianza? ¿Qué vas a querer? ¿Cómo vas a reaccionar en esa circunstancia? Estas preguntas buscan las cuestiones de elección significativas y decisivas en la vida cotidiana de una persona: “Cuando enfrentes esa situación, ¿qué camino tomarás?"

Segundo, ¿qué dice el Señor que habla directamentea lo que estás enfrentando?¿Quién es Él? ¿Qué está haciendo Él? ¿Qué es lo que Él promete? ¿Cuál es Su voluntad? Y, ¿Qué es lo que Él te llama a creer, necesitar, confiar, esperar y obedecer? Estas preguntas exploran las percepciones actuales de una persona del Dios que está presente y no está silencioso. ¿Es lo que dice y hace Dios inmediatamente relevante o carece de importancia?

Ambas preguntas nos ayudan a trabajar juntos en lo que cuenta. El ministerio está siempre en el negocio de ayudar a la gente a hacer conexiones que no han estado haciendo.  Siempre está reinterpretando lo que está pasando, con el propósito de identificar las oportunidades redentoras en lo que parecen ser los mismos hábitos de siempre.  Traza previamente las implicaciones prácticas que no se han visto de la vida en Cristo. Siempre está rehaciendo mentes, corazones y estilos de vida que están aún deformes. Estas preguntas te ayudaran a decir las palabras oportunas, significativas y apropiadas que ayudarán a la gente a transformar sus vidas con el objeto de ser discípulos de Jesús.

La primera pregunta nos ayuda a comprender la “etapa” (organizada providencialmente por el Viñador) donde el crecimiento (o endurecimiento) se lleva a cabo diariamente. Hace relevante al discipulado. De vez en cuando, hay un asunto “grande”, una vuelta en U enorme, una elección importante en la dirección que toma la vida. Pero normalmente, los momentos decisivos ocurren en las pequeñas elecciones de la vida: Las palabras que decimos o no decimos, las actitudes que adoptamos o resistimos, las tareas que hacemos o denegamos, la manera en que amamos o ignoramos a otros, nuestras reacciones a algún problema típico. Si el amor es el fruto del Espíritu, lo necesitamos a Él ese mismo momento y lugar.

La segunda pregunta nos ayuda a captar qué es lo que esta persona comprende (o no comprende) acerca de Dios y cómo Él está con nosotros. Esto le permite al discipulado fortificar y consolidar lo que alguien ya sabe (pero, ¡qué fácilmente nos olvidamos, nos distraemos o le damos la espalda obstinadamente!). Después puedes añadir con juicio lo que alguien todavía desconoce que haga una diferencia. Muchas veces, la gente que ministramos ya "sabe" la verdad significativa, pero no la saben de la manera que cambia sus vidas. El discipulado hace el trabajo duro de heñir lo que es verdadero a cómo realmente vivimos.

Harás estas dos preguntas en cientos de maneras distintas. Son cosas que tú como ministro debes preguntar continuamente de todo lo que ves y escuchas, ya sea que hagas la pregunta en voz alta o no. Estás buscando los puntos de elección significativos en tiempo real - hoy, esta semana, durante esta temporada en la vida de esta persona. Estás buscando los lugares donde puedes decirle al otro: “Aquí es donde necesitas esta gracia y verdad." Muchas veces le diré a alguien: “El Viñador utiliza tijeras para podar, no una motosierra. Él no va a trabajar en todo al mismo tiempo. Él no te va a hacer enfrentar todo tipo de problemas enseguida. Él no va a cambiar todo dentro de ti o enseñarte todo acerca  de Él. Pero algo acerca de quien es Él y lo que Él te dice hará una diferencia crítica en algún reto que estás enfrentando en este momento." Al ministrar a otra persona, no estoy haciendo nada más que seguir el mismo tipo de interrogación y razonamiento que yo también necesito, y que encuentro que el Ministro lleva conmigo. Dios está contigo en el lugar exacto donde estás. De ésto se tratan todas estas preguntas.

Sospecho que la mayoría de nuestros esfuerzos de ministrar hacen mejor trabajo en educar a la gente en teología básica, conocimiento de la Biblia, principios de la ética Cristiana, las promesas de Dios, técnicas de ministerio y las disciplinas de la gracia, que en hacer las buenas preguntas causando que todas esas buenas enseñanzas brillen con relevancia. Yo he encontrado que este tipo de investigación es enormemente provechoso. Me ayuda a comprender mejor a la gente que Dios me ha llamado a servir (incluso mientras me ayuda a entenderme a mí mismo). Ayuda a otros a comprender mejor cómo Dios está con ellos en la vida real (incluso mientras me ayuda a mí).

También es significativo que estas dos preguntas te ayudan a comprender las Escrituras. Piensa en eso por un minuto. Deberías preguntar las mismas cosas de la Biblia que preguntas de la gente. Claro y ¿por qué no? La Biblia es acerca de gente y problemas, y misericordias, y elecciones y luchas, y esperanza. Así que, pregunta de las Escrituras: ¿Qué estaban enfrentando esas personas en aquellos tiempos? ¿Qué escogió Dios demostrarles y decirles al estar con ellos? Las situaciones particulares y elecciones de hoy en día nunca son exactamente las mismas, pero siempre hay temas en común. Y aunque nuestro Dios salvador nunca trabaja dos veces en exactamente la misma manera. Él sigue siendo el mismo ayer, ahora y siempre.

Estas dos preguntas te ayudan a captar cómo funcionan las Escrituras. La Palabra no es un libro de texto de verdades normativas e hipotéticas. No funciona como un texto de teología sistemática, repleta de proposiciones abstractas y organizadas lógicamente. Y no es una tesorería de textos probados del tamaño de versículos. Un estudio temático utilizando una concordancia no es a menudo la mejor manera de comprender algo bíblicamente. La Biblia no es un manual de instrucciones, un manual de auto-ayuda, o de lectura inspiradora. Las Escrituras no funcionan como algún manual lleno de principios abstractos, consejos, pasos, dichos y anécdotas animadoras. Al contrario, la Palabra de Dios nos revela a la persona de Dios, sus promesas, sus maneras, y su voluntad en acción sobre el “escenario” e “historia" de las vidas humanas reales. Nuestras dos preguntas nos afinan a eso; ellas surgen de afinarse a eso. En nuestro ministerio de discipulado, deberíamos tratar de funcionar de la misma manera que funcionan las Escrituras. Estamos ministrando al mismo tipo de personas que originalmente recibieron cualquier parte particular de la Palabra. Así que, ¡dejemos entrar al Dios viviente a los momentos cotidianos notables!  Permítanme dar una resumen, y luego ilustrar.

A cada instante, la Palabra de Dios muestra a gente enfrentando problemas particulares y puntos de elección. En medio de problemas y oportunidades en sus vidas, están tentados a creer en mentiras particulares, a escoger errores particulares, y a vivir en maneras desagradables, perversas y complicadas. (Esta es nuestra primera pregunta)

Y las Escrituras muestran al brillante Señor de vida, al Dios verdadero y viviente que entra a la condición humana de forma redentora, arreglando lo que está mal, hablando la sabiduría que necesitamos. (Esta es nuestra segunda pregunta)

Y, en medio de todos los problemas y las oportunidades, las Escrituras muestran a algunas personas creyendo lo verdadero, escogiendo lo que es bueno, y viviendo en maneras que son sencillamente bellas - gente enteramente al gusto de Dios. Ellos necesitan, buscan y recurren al Señor. Supremamente, atestiguamos al verdadero hombre enteramente al gusto del Dios, ese Señor brillante, el Verbo hecho carne, viviendo con nosotros, conmovido por nuestras flaquezas, lleno de gracia, verdad y gloria, amando a Dios y al prójimo. (Esta es la meta de nuestro discipulado).

Consideren un ejemplo sencillo de como las Escrituras nos ministran en medio de lo que enfrentamos. ¿Alguna vez alguien ha enfrentado una situación amenazadora más honesta y maravillosamente que ésta?

    Ten piedad de mí, oh Dios, ten piedad de mí, porque en Ti se refugia mi alma; en la sombra de tus alas me ampararé hasta que la destrucción pase. Clamaré al Dios Altísimo, al Dios que todo lo hace para mí. El enviará desde los cielos y me salvará; El reprocha al que me pisotea. Dios enviará su misericordia y su verdad. (Salmo 57: 1-3)

Observa todos esos verbos activos. Ellos describen al Dios que yo necesito honestamente. (De nuevo nuestra segunda pregunta) ¿Están aprendiendo aquellas personas que discipulas una relación tan directa con este Dios?

Observa cómo procede el salmo luego. Un hombre describe gráficamente su experiencia de enfrentar una amenaza, y su intención es de evocar esa misma experiencia en ti, conectándola a lo que tú enfrentas. Imagínate a ti mismo sintiéndote amenazado agudamente por personas con intenciones aniquiladoras . . . pisoteado y arrollado . . . acechado y rodeado por una manada de leones . . . yaciendo en la tierra indefenso entre depredadores que respiran fuego . . . asaltado por asesinos violentos cuyas bocas son lanzas, flechas y espadas . . . atrapado por gente que quiere dañarte, que tienden una red y cavan una fosa para cazarte (57:3, 4, 6).

En las palabras de la película Parque Jurásico: “Se escaparon los velocirráptores”. Los terroristas están en su ciudad. Pero éstas son sólo versiones extremas de la vida cotidiana en la selva humana. Chismosos y difamadores murmuran en tu trabajo. Divisiones surgen en tu iglesia. Familiares manipulan, fastidian, mienten, traman y se agrupan en tu contra para salirse con la suya. El otro conductor, agresivo y violento, te hace gestos y te dice obscenidades. Así que, ¿qué estás enfrentando hoy? ¿Algo que te amenaza? (Nuestra primera pregunta de nuevo) El Salmo hace la experiencia amenazadora escalofriantemente precisa, pero deja indefinidas las circunstancias precisas. Esto invita a los discípulos a que introduzcan sus propios detalles personales.

Observa más aún, en medio de esta experiencia difícil y perturbadora, el asombroso fundamento del salmo: “Exaltado seas sobre los cielos, oh Dios. Sea tu gloria sobre toda la tierra.” (Salmo 57:5) Es una maravilla. Aquí está la fe viviente a que aspira el discipulado verdadero. Intencionalmente puesto en medio de dificultades, esta es una manera totalmente distinta de ver las cosas y responder. Estas oraciones son el eje donde gira todo lo que está en el salmo. Te garantizo, la gente que ministras no piensan de esta manera muy a menudo. Tú y yo no pensamos de esta manera muy a menudo. La gente que se siente amenazada reacciona por lo general con temor, venganza o evasión. Se olvidan del Dios exaltado. El discipulado aspira a ayudar a que estas personas lo recuerden.

Y finalmente, ¿alguna vez ha expresado alguien de esta manera la esencia del gozo más honesta y maravillosamente?

    Firme está mi corazón, oh Dios, mi corazón está firme; ¡cantaré y entonaré salmos! ¡Despierta, gloria mía! ¡Despertad, arpa y lira! ¡A la aurora despertaré! Te alabaré entre los pueblos, Señor; Te cantaré alabanzas entre las naciones; Porque grande, hasta los cielos, es tu misericordia, y hasta el firmamento tu verdad. Exaltado seas sobre los cielos, oh Dios. Sea tu gloria sobre toda la tierra.” (Salmo 57:7-11)

Aquí en el escenario de los problemas reales y puntos de elección, hemos visto y escuchado como operan los dos medios principales de fe:  La necesidad y la felicidad. Hemos presenciado a un discípulo, un portador de imagen, un hombre enteramente al gusto de Dios en medio de sus pensamientos, emociones y acciones.

Tal fe viviente es la fuente de la meta final de nuestro discipulado: Todos los detalles prácticos y necesidades de la obediencia a Dios, amor, servicio, valor, resistencia divina a la maldad, y la misericordia. Nuestro discipulado aspira a estas acciones prácticas y bellas en el escenario de la vida real. El Salmo 57 no llega ahí. Es solo un video corto de la dimensión vertical operando entre los problemas de la vida. Pero establece la dimensión horizontal: Efesios 4; 1 Corintios 13; Romanos 12; 1 Pedro; Lucas 6:21-49; y el resto de la ética de Dios de la operación del amor práctico entre las adversidades. Esta es la recompensa; estas obediencias pequeñas, constructivas y de otra manera inexplicables son la recompensa. La fe trabaja a través del amor. Estos son los procedimientos para negociar el perdón, de hacer elecciones constructivas, de la buena comunicación, de la pacificación vigorosa, de la toma de decisiones sensatas, de la administración financiera y todo lo demás. Esta es “la imagen de Cristo” compenetrándose en el corazón de un discípulo y desarrollándose en la marcha del discípulo.

Estas dos preguntas simples: ¿Qué estás enfrentando? ¿Cómo se enlaza Dios?- expresan la agenda fundamental de nuestro discipulado. Ellas establecen el llamado a la fe explícita y al amor explícito.


David Powlison, M.Div., Ph.D. redacta The Journal of Biblical Counseling, aconseja y da clases en la Escuela de Consejería Bíblica en CCEF, y da clases de Teología Practica en el Seminario Teológico en Westminster. Ha escrito: Power Encounters: Reclaiming Spiritual Warfare,Competent to Counsel: The History of a Conservative Protestant Anti-Psychiatry Movement,Seeing with new Eyes: Counseling and the Human Condition through the Lens of Scripture; y numerosos artículos sobre la consejería.


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