Las bases para el divorcio legítimo se extienden de manera trágica

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English: Tragically Widening the Grounds of Legitimate Divorce

© Desiring God

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Por John Piper sobre Divorcio & Nuevo Matrimonio
Una parte de la serie Taste & See

Traducción por Herta Nava


Respuesta al artículo de Instone-Brewer publicado en Christianity Today

La edición de octubre de Christianity Today publicó un artículo insólito escrito por David Instone-Brewer sobre el divorcio y el volver a contraer matrimonio. Lo que es especialmente sorprendente es que CT lo publicó sin más, como si fuera fiel a la Escritura, sin un argumento de contraste y utilizó la frase "cuándo separarse" en la portada, en lugar de “¿es posible separarse?” a pesar de que Jesús dijo: “Por tanto, lo que Dios ha unido, ningún hombre lo separe”. (Marcos 10:9)

Con toda franqueza, lo que este artículo implica es que todos los matrimonios que conozco podrían haber terminado en divorcio por una razón legítima. Sabía que estaba en desacuerdo con la postura de Instone-Brewer. Escribí tres capítulos sobre el matrimonio, el divorcio y el volver a casarse en (What Jesus Demands from the World (Lo que Jesús espera del mundo) y tomé en cuenta los puntos de vista de Instone-Brewer de manera más completa en ese momento. Pero no esperaba leer esta sorprendente ampliación de la licencia para divorciarse. Es trágico, desde el punto de vista del divorcio fácil y la ruptura del pacto de caballeros.

La justificación basada en Éxodo 21

A partir de la enseñanza de Éxodo 21:10-11 acerca de las reglas concernientes a la mujer que es vendida como esclava, esposa o concubina, Instone-Brewer deduce tres justificaciones para el divorcio aparte del adulterio. El texto dice, “Si toma para sí [el hombre que la compró] otra mujer, no disminuirá a la primera su alimento, ni su ropa, ni sus derechos conyugales [una palabra que se utiliza solo en esta parte y con un significado incierto]. Y si no hace por ella estas tres cosas, entonces ella saldrá libre sin pagar dinero”.

El uso que Instone-Brewer hace de estos versos es problemático en casi todas las instancias.

1) Su afirmación que sostiene que Jesús no rechazó las (aparentes) justificaciones para el divorcio en Éxodo 21:10-11 es un argumento que proviene del silencio. Jesús nunca se refirió a tales citas bíblicas. Y cuando habló de las justificaciones de divorcio del Antiguo Testamento, las rechazó diciendo que eran por causa de la dureza del corazón (Mateo 19:8; Marcos 10:5).

2) Keil y Deilitzsch tienen una visión totalmente diferente de estos versos que la de Instone-Brewer que no asume que la esclava ya estaba casada con el comprador cuando la despide (Commentaries, Vol. 2, p. 131).

3) Lo que es peor, Instone-Brewer deduce tres justificaciones para el divorcio a partir de Éxodo 21:10-11: la privación de “comida, vestido y amor”. Estas corresponden a los votos de matrimonio posteriores de “judíos y cristianos": amar, honrar y guardar. Entonces concluye (algo para leer y lamentarse): “De este modo, los votos que hacemos cuando nos casamos corresponden directamente a las justificaciones bíblicas para el divorcio [a saber, ‘la privación emocional y física’]”.

En este caso, puede que Instone-Brewer no lo quiera decir, pero lo dice: tenemos justificación para el divorcio si no somos “honorados” por nuestro cónyuge. No conozco ningún esposo o esposa que reciba tanta honra de parte del otro que no pueda argumentar que no recibe suficiente. Es posible que Instone-Brewer tenga advertencias que mencionar con respecto a estas amplias justificaciones para el divorcio. Pero no están en este artículo.

Mientras tanto, cientos de cónyuges que flaquean pueden sentir que finalmente han encontrado razones legítimas para justificar su deseo de divorciarse. “Por fin un académico que dice que no solo el adulterio sino la privación de la honra es suficiente”. Esto prácticamente nos libera a todos de nuestros pactos de matrimonio y pone fin a la disciplina de la iglesia, ya que no existen cónyuges que no deshonren con frecuencia a sus parejas.

El divorcio por cualquier causa

El otro punto principal en el artículo de Instone-Brewer, tampoco es persuasivo. Él afirma que cuando le preguntan a Jesús (Mateo 19.3): “¿Es lícito a un hombre divorciarse de su mujer por cualquier motivo?”, la frase “por cualquier motivo” se refería una frase técnica utilizada por los rabinos de la escuela Hilel concerniente al divorcio abierto por causas tan insignificantes como quemar una comida o tener arrugas. Instone-Brewer afirma que la pregunta que se le hizo a Jesús quería decir: ¿Está de acuerdo con la interpretación de los hilelitas de Deuteronomio 24:1 que permite el divorcio por "cualquier motivo"? A continuación dice que la respuesta negativa de Jesús no significa que no existe el divorcio legítimo sino que está mal afirmar que "cualquier causa" es legítima.

Instone-Brewer dice que “Jesús estaba firmemente de acuerdo” con los rabinos shamaitas sobre el hecho de que Deuteronomio 24:1 se refiere a una sola justificación para el divorcio, la inmoralidad. Es decir que cuando Jesús respondió de manera negativa a la pregunta del fariseo, Instone-Brewer dice que: “No estaba negando el Antiguo Testamento, estaba negando una interpretación judía equivocada del Nuevo Testamento”.

La interpretación de Instone-Brewer es un ejemplo (común al parecer en los estudios actuales del Nuevo Testamento) de cómo se toman observaciones extra bíblicas y se las utiliza para silenciar el significado bastante claro de los textos bíblicos. Al contrario de lo que Instone-Brewer afirma, Jesús en realidad rechazó frente a sus discípulos lo que Moisés ordenó (Marcos 10:5) o permitió (Mateo 19:8) en Deuteronomio 24:1.

Los fariseos dijeron a Jesús: "Moisés permitió a los hombres darle carta de divorcio a su mujer y repudiarla", a lo que Jesús contestó: "Por la dureza de vuestro corazón, Moisés os permitió divorciaros de vuestras mujeres”. En otras palabras, no aprobó el permiso de divorciarse otorgado por Moisés. Luego les señaló la otra parte de los escritos de Moisés, en particular el Génesis: “Pero desde el principio de la creación, Dios los hizo varón y hembra. Por esta razón el hombre dejará a su padre y a su madre, y los dos serán una sola carne; por consiguiente, ya no son dos, sino una sola carne. Por tanto, lo que Dios ha unido, ningún hombre lo separe” (Marcos 10:4-9). Jesús no se alinea muy bien con los shamaitas. Él exige un comportamiento más elevado que el permitido en Deuteronomio 24:1.

Al asunto no queda resuelto señalando que había una controversia sobre el significado de "cualquier causa". Solo podemos tomar una decisión final sobre lo que Jesús quiso decir basados en lo que dijo. Cuando le preguntaron: “¿Es lícito a un hombre divorciarse de su mujer por cualquier motivo?”, lo que dijo en resumen fue: “Vuelvan al principio; reconozcan que Dios los hizo una sola carne; es decir que ningún hombre tiene el derecho de separar lo que Dios ha unido (Mateo 19:3-6)”.

No es posible deducir a partir de estas palabras que Jesús estaba prohibiendo el divorcio solamente a causa de tostadas quemadas y arrugas. Su prohibición del divorcio fue radical. Cuando Instone-Brewer se topa con esta prohibición en su forma más inclusiva (Lucas 16:18: “Todo el que se divorcia de su mujer y se casa con otra, comete adulterio; y el que se casa con la que está divorciada del marido, comete adulterio”), la denomina una “típica hipérbole judía”.

La justificación por excepción

Supongo que siempre habrá desacuerdo con respecto al significado de la “cláusula por excepción” en Mateo 19:9 (“Y yo os digo que cualquiera que se divorcie de su mujer, salvo por infidelidad, y se case con otra, comete adulterio”). Afirmé en otro texto que se refiere a la fornicación durante el compromiso matrimonial y significa que el “divorcio” durante el noviazgo estaría permitido si uno de los comprometidos hubiera cometido fornicación contra el otro.

Entonces, parafraseando a Mateo 19:9 se diría: “Cualquiera que se divorcie de su mujer y se case con otra, comete adulterio— excluyendo la fornicación durante el noviazgo, que es lo que José creyó que María había hecho y por lo tanto estaba por divorciarse de ella”. Es importante notar que solo Mateo incluye esta cláusula de excepción (“salvo por infidelidad”, 5:32; 19:9) y solo Mateo registra la intención de José de "divorciarse" (apolusai) de María con razón (dikaios) durante su compromiso de matrimonio.

Una ventaja de esta interpretación es que las palabras de Jesús en Mateo 19:9 están en completa armonía con sus palabras en Marcos 10:11-12 donde no se menciona ninguna excepción (“Cualquiera que se divorcie de su mujer y se case con otra, comete adulterio contra ella; y si ella se divorcia de su marido y se casa con otro, comete adulterio”). Están también en armonía con Lucas 16:18 donde no se menciona ninguna excepción (“Todo el que se divorcia de su mujer y se casa con otra, comete adulterio; y el que se casa con la que está divorciada del marido, comete adulterio”).

Con esto, no intento convencer a las personas de que este entendimiento de la cláusula de excepción es correcto. Mi intención es decir que el argumento de David Instone-Brewer no es convincente, ni tampoco lo es el argumento para el "divorcio por cualquier causa" en la literatura rabínica, ni el argumento basado en Éxodo 21:10-11. Advierto a mis estudiantes que sean prudentes. Cuidado con lo que parece tener autoridad académica. Por ejemplo, Brewer dice: “Probablemente leo todo escrito que sobrevive de los rabinos de las épocas de Jesús. Me metí dentro de sus cabezas”. Entonces, cuando se trata de textos del Nuevo Testamento, dice: “Ahora los estaba leyendo como un judío del primer siglo los hubiera leído y esta vez esos pasajes confusos tenían más sentido”.

Mi experiencia con el tema del divorcio (y con la Nueva Perspectiva sobre Pablo) es que la gente que habla de esta manera generalmente no ve el significado del Nuevo Testamento con la misma claridad que aquellos que centran su atención no en los textos extra bíblicos sino en los textos del Nuevo Testamento en sí. Para el hombre ordinario que se pregunta qué hacer cuando los académicos parecen ver lo que usted no ve, sugiero que se apegue a lo que puede ver por sí mismo.

En resumen, lo que defiendo en este artículo es que los estándares de Jesús para el matrimonio eran más altos que los de las escuelas rabínicas. Él es radical, no flexible. El mundo en el que vivimos necesita ver una iglesia que esté tan satisfecha en Cristo que no renuncie a sus matrimonios por algo tan amorfo como una "negación emocional". El significado más profundo del matrimonio es mostrar la fidelidad del pacto de Cristo con su iglesia (Efesios 5:25). Cristo nunca se divorciaría de su esposa para tomar otra.



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