La lista que deberían hacer todas las madres

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English: The List Every Mom Should Make

© Desiring God

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Por Heather Pace sobre Santificación y Crecimiento

Traducción por Amalia Laura Bignozzi

Hay personas que amamos hacer listas, incluso escribimos tareas que ya completamos solo para poder tacharlas. Las listas nos ayudan a tener el cerebro más ordenado. Quizá lo más importante sea que las listas nos ayudan a recordar algunos detalles de la vida a los que nuestros cerebros cada vez más viejos ya no pueden seguirles el rastro.

La motivación para hacer una lista nueva, a pesar de que nos lleva tiempo, es que la memoria nos falla. Es mucho más importante que las madres recuerden los elementos de esta lista que las tareas que tienen que realizar en el día.

La lista para todas las madres

Mi lista comenzó cuando mi hija mayor tenía cerca de cuatro años. Ese día, pensé que ella estaba con mi esposo, que caminaba en medio de un estacionamiento muy concurrido. Él pensó que ella estaba conmigo. Ninguno de los dos tenía razón. Estaba sola intentando seguir a su papá en medio de la calle llena de gente. Levanté la mirada justo a tiempo para ver cómo un auto se detenía a pocos centímetros de ella, mientras ella caminaba tranquilamente.

Fue un momento digno de ser registrado

Al igual que cuando mi hija cayó en una pileta, y estábamos cerca, de modo que pudimos sacarla rápido del agua. O la vez que la puerta de la pileta quedó abierta por error y ningún niño entró a ver qué había. Luego hubo veces en los niños quedaron a pocos centímetros de lastimarse gravemente la cabeza o a un momento de que los golpeara un objeto que venía cayendo. Todos esos días podrían haber terminado de un modo muy diferente.

Es decir que esta lista es un registro de momentos e incidentes en las que las cosas podrían haber sido trágicas, pero no lo fueron. Es una lista que refleja la lealtad de Dios con nuestra familia, un registro de su bondad. Elegimos recordar que Dios fue bueno con nosotros. Él protegió a nuestros hijos incluso en los momentos en que no sabíamos que necesitaban protección.

Acuérdate de adorarlo

Tener un registro de la lealtad constante de Dios no es una idea o una noción nueva. Israel repetía a menudo la bondad de Dios para con ellos (Salmo 40:5; 78; 105:5). El Salmo 9:1 dice “Alabaré al Señor con todo mi corazón. Todas sus maravillas contaré”. Tener una lista de la bondad de Dios hace que tengamos presentes los detalles que deben hacer que nuestro corazón lo adore otra vez.

Al igual que nosotros, el pueblo de Dios del que habla la Biblia se olvidaba rápidamente de las formas en las que Dios se había entregado a ellos. Por ejemplo, en Josué 4. Después de que el pueblo de Israel cruzara el Jordán, recibió la indicación de construir un monumento con piedras. El objetivo no era solo recordar la bondad general de Dios de modo abstracto. Dios quería que recordaran específicamente que “Es que las aguas del Jordán quedaron cortadas delante del arca del pacto del Señor” (Josué 4:7). Se les pidió que erigieran un recuerdo vívido por un acto específico de Dios.

Al igual que con ellos, Dios fue bueno con nosotros de formas muy específicas. Ya es hora de que nosotros mismos tengamos algunos recordatorios concretos. Como mínimo, los detalles de la entrega de Dios son dignos de ser registrados para que nuestra memoria no falle y podamos alabar en el futuro.

Ten confianza

Habrá veces en las que las cosas salgan mal. Es posible que, en algún momento, terminemos en la Sala de Urgencias con nuestros hijos. Tendremos preocupaciones de salud que nos quitarán el sueño. Cuando nos lleguen estas pruebas, es posible que empecemos a preguntarnos si Dios se olvidó de nosotros y de nuestros hijos. Recordar intencionalmente la bondad de Dios nos ayuda a tener presente que siempre tenemos la atención de Dios. Siempre. El problema es que no siempre nos damos cuenta.

Dios busca una santidad madura en nosotros, así que nos pone a prueba y nos hace superar adversidades para probar, refinar y demostrar nuestra fe (1 Pedro 1:6–9). La lealtad que Dios nos demostró en el pasado tiene como meta ser un puente que nos ayude a superar las pruebas. Tenemos la certeza de que esta es solo otra muestra más dura de la bondad de Dios con nosotros. Nos acordamos de la bondad de Dios en el pasado para recordar que las adversidades del futuro surgen del mismo Dios bueno.

Por cada vez que Dios permite que nuestros hijos sientan dolor, hubo quizá cientos de veces que se los evitó. Cada vez que un hijo recibió protección, la recibió de la mano del Dios que todo lo sabe y todo lo puede. Cuando Dios elige no proteger, debemos confiar en que es el mismo Dios bueno. Confiamos en que tiene sus motivos. Debemos confiar en que está cumpliendo con sus planes buenos para nosotros (Romanos 8:28).

En lugar de culpar a Dios cuando los malos tiempos inevitablemente llegan, nos acordamos cómo Dios fue bueno con nosotros en el pasado y confiamos en que nos cuida como un padre sabio y bueno.

Dios tiene el récord

Como padres, queremos que todo lo que hacemos con nuestros hijos sea una muestra de amor (aunque sea cuestionado). Lo que Dios hace es una muestra de amor muy superior a la nuestra. Sabemos que tenemos un Dios que nos prometió grandes cosas y nunca dejó de cumplir esas promesas, ni siquiera por un ratito. Tener un registro de la protección de Dios, de su protección, lo que nos da, sus consuelos y su misericordia solo suma a la lista inmensa de motivos por los que deberíamos confiar en él.

No es necesario hacer una lista bonita. Puede ser algo tan simple como una nota en el teléfono. La idea es que siempre esté a mano. La necesitarás cada vez que notes que las cosas podrían haber salido mucho peor, cuando Dios fue bueno contigo, aunque no lo merecieras. Por supuesto que cada vez que respiramos es algo que no merecemos y, por eso, es un regalo de Dios (Hechos 17:25), pero, al igual que Israel, tenemos que ser específicos para recordar las formas en las que Dios es especialmente misericordioso con nosotros.

Además, nunca sabes cuándo la puedes necesitar. Las pruebas llegan, y cuando eso pase, recuerda que, una y otra vez a lo largo de tu vida, Dios demostró que su amor es compasivo y sabio.

Si te gusta hacer listas (o incluso si no), te aseguro que hacer esta lista es un buen uso de tu tiempo. Dios intervino, te protegió y fue bueno contigo y con tus seres queridos. Cuenta todas sus maravillas.


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