Antes de gobernar, gobiérnate a ti mismo

De Libros y Sermones Bíblicos

Saltar anavegación, buscar

Recursos Relacionados
Leer más Por Greg Morse
Indice de Autores
Leer más sobre Santificación y Crecimiento
Indice de Temas
Recurso de la Semana
Cada semana enviamos un nuevo recurso bíblico de autores como John Piper, R.C. Sproul, Mark Dever, y Charles Spurgeon. Inscríbete aquí—es gratis. RSS.

Sobre esta Traducción
English: Before You Rule, Rule Yourself

© Desiring God

Compartir esto
Nuestra Misión
Esta traducción ha sido publicada por Traducciones Evangelio, un ministerio que existe en internet para poner a disponibilidad de todas las naciones, sin costo alguno, libros y artículos centrados en el evangelio traducidos a diferentes idiomas.

Lea más (English).
Como Puedes Ayudar
Si tú puedes hablar Inglés bien, puedes ofrecerte de voluntario en traducir

Lea más (English).

Por Greg Morse sobre Santificación y Crecimiento

Traducción por Adriana Blasi


Joven, ¿cómo vivirías si fuera el siguiente en línea para gobernar un reino? Si supieras que vendría un día cuando tus decisiones bendecirían o condenarían a tu gente, ¿cómo imaginas que sería tu tiempo en el presente? ¿Hablarías diferente, vivirías diferente, elegirías tus amigos de manera diferente? ¿Serías más meticuloso, más atento y rezarías más? Donde más se da, siempre se requiere más.

Para el hombre de Dios, esto no es un desafío al pensamiento. Es profeta, rey y sacerdote en su propia casa. Más allá de eso, ¿qué queremos decir cuando nos decimos que somos hombres cristianos? ¿Qué es un César o un faraón en comparación con el futuro cercano e incluso con el menor de los hijos de Dios? ¿Juzgará el faraón a los ángeles? ¿Se sentará César en el trono de Cristo?

Pregúntate, ¿altera este noble futuro la preparación de mi vida actual? ¿Estoy demostrando ser fiel con lo poco aquí para que se me pueda confiar más allá?

El libro de los Proverbios que fue escrito por primera vez a un príncipe es entregado a todos los hijos de Dios para equiparlos a gobernar bien. En el último capítulo, el rey Lemuel recuerda los ruegos de su madre al prepararlo para ejercer el poder. Antes que se nos presenta la mujer en Proverbios 31, primero se nos ofrece las instrucciones en Proverbios 31 de la reina al futuro rey. Ella lo desafía. Antes de estar preparado para gobernar el reino, primero debe gobernarse a sí mismo, su mente y su lengua.

Gobierna tu cuerpo

¿Qué pasa, hijo mío? ¿Qué pasa, hijo de mis entrañas?
¿Qué pasa, hijo de mis promesas?
No gastes tu vigor en las mujeres,
ni tu fuerza en las que arruinan a los reyes. (Proverbios 31:2-3).

Aquí la madre de Lemuel es afectuosa pero casi indignada. ¿En serio? ¿Acaso no he hecho promesas con respecto a ti al Señor? ¿De verdad vas a gastar tus fuerzas y afectar tu propósito persiguiendo a las amantes? Los conejos, los sementales y los ratones pueden aparearse compulsivamente, pero tú, mi hijo, no eres una bestia. “¿Están aquellos en condiciones de gobernar a quienes son esclavos de sus propios deseos? Pregunta Matthew Henry.

Joven, ¿quieres liderar a una familia, una comunidad, una iglesia y una nación? No gastes tu vigor en las mujeres, ni tu fuerza en las que arruinan a los reyes. ¿Piensas que estar acostándote por aquí y por allá no tiene consecuencias? ¿De verdad crees que la pornografía no trae consecuencias? Con la impureza entregas tu vitalidad, tus recursos y, en definitiva, tu propia vida. Las Dalilas de hoy siguen despojando a los hombres de su fuerza.

Anteriormente en Proverbios, el hijo de un rey es exhortado por su padre a analizar el destino final de un adúltero y huir del mismo.

Aléjate de la adúltera;
no te acerques a la puerta de su casa,
para que no entregues a otros tu vigor,
ni tus años a gente cruel;
para que no sacies con tu fuerza a gente extraña,
ni vayan a dar en casa ajena tus esfuerzos.
Porque al final acabarás por gemir,
cuando tu carne y tu cuerpo se hayan consumido,
dirás: “¡Cómo pude aborrecer la corrección!
¡Cómo pudo mi corazón despreciar la disciplina!” (Proverbios 5:8-12).

Hermano, busca una esposa que tema la Señor. Ni siquiera te acerques a la puerta de una belleza si no quieres hacer añicos tu honor, mal gastar tu tiempo, perder tu poder y ver arrebatado tu trabajo. Cuánto poder masculino se ha perdido en pos de las mujeres prohibidas, imposible adivinar.

Gobierna tu mente

No conviene que los reyes, Lemuel,
no conviene que los reyes se den al vino,
ni que los gobernantes se entreguen a la bebida más fuerte,
no sea que al beber se olviden de lo que la ley ordena
y priven de sus derechos a todos los oprimidos.
Dales cerveza a los que están por morir
y vino a los amargados;
¡que beban y se olviden de su pobreza!
¡que no vuelvan a acordarse de sus penas! (Proverbios 31:4-7).

Hombre cristiano, no es para ti embriagarte sino del Espíritu de Dios y del amor de tu esposa (Proverbios 5:19). Los jóvenes de la fraternidad pueden juntarse alrededor del barril y terminar como un necio que balbucea; tú no puedes.

“¿Qué es un César o un faraón comparado con el futuro cercano de incluso el menor de los hijos de Dios?” Ofrece una bebida fuerte a la persona que se está muriendo, quizás, y vino a aquellos que sufren. Pero el vaivén de la taberna destrona a un futuro rey. La embriaguez olvida la justicia y a su Rey en lo alto. Los líderes de los hombres deben ser hombre moderados. ¿Seguirías a un comandante ebrio a la batalla? ¿Permitirías que un hombre ebrio te opere o pilotee tu avión? Los líderes no pueden sacrificar su nitidez mental ni siquiera por un instante, a menos que se olviden de la ley de Dios y arruinen a quienes tienen bajo su cuidado.

No te gusta el alcohol, dices. Un hombre puede embriagarse de otras maneras. Quizás tu vino sea tu teléfono y YouTube tu bebida fuerte. Quizá te quedes atontado con los videojuegos o que desperdicies el Día del Señor en maratones de fútbol. Algunos hombres tienen la mente embriagada en hacer dinero. ¿Qué te quita la sobriedad y te deja con una resaca de arrepentimiento?

Los hombres del Rey son hombre de mente sobria. Los altos puestos requieren de disciplina.

Gobierna tu lengua

Finalmente.

¡Levanta la voz por los que no tienen voz!
¡Defiende los derechos de los desposeídos!
¡Levanta la voz y hazles justicia!
¡Defiende a los pobres y necesitados! (Proverbios 31:8-9).

No sé cómo se ve cuando un gato te come la lengua, pero sí sé cómo se ve cuando la cobardía te la arrebata. Equivocación. Adulación. Mentiras. Silencio.

Habla por lo niños asesinados por Planned Parenthood, habla en defensa de los marginados y de los necesitados que no pueden pagarte. Es el hombre corazón de ratón quien calcula para sí: tienes mucho para perder y nada para ganar al hablar la verdad. Pero ojo con aquel que sofoca la conciencia y deja a los débiles a merced de la amarga injusticia. Tal persona no es un rey. Hermanos, digan lo que es necesario que se diga; dejen que su Dios se ocupe las consecuencias. Dime por quién habla un hombre y contra quién se levanta, y te diré qué clase de hombre está en medio nuestro.

Joven, se requiere de una masculinidad real en tu generación. Algún día serás un rey con Cristo. Gobiérnate a ti mismo en preparación. Elimina los deseos malignos, desecha la mente ebria y repudia la lengua tímida. No gastes tus energías en mujeres, tu propensión a embriagarte o tu lengua en la cobardía. Reina con justicia en tu pequeño ámbito, pues Cristo promete que a los que son fieles en lo poco se les confiará mucho más.


Vota esta traducción

Puntúa utilizando las estrellas