Encuentra un amigo que te hiera

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English: Find a Friend to Wound You

© Desiring God

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Por Greg Morse sobre Santificación y Crecimiento

Traducción por Mariana Ramirez


¿Alguna vez te han conmocionado las palabras de un amigo?

Recientemente estaba haciendo ejercicio con un amigo y le compartí que estaba batallando con la oración, mi tiempo a solas con Dios era escaso y mi alma se sentía marchita. Después de escuchar amablemente mis excusas a medias, pausamos nuestro entrenamiento, me volteó a ver y dijo, “Amigo, te amo, pero eso es inaceptable. La gente te mira. Tú debes estar mirando hacia Cristo - no es opcional”.

Inaceptable.

Después del daño inicial a mi orgullo, una ola de gratitud y alivio me sobrevino. Finalmente, la verdad que había estado evitando - el Dios al que había estado evitando - me atrapó. Dios usó la honestidad de un amigo para despertarme de un sueño espiritual.

Contenido

Heridas de un amigo

Cuando pensamos en amigos, seguido pensamos en las personas que nos caen bien, les caemos bien, y les gustan las mismas cosas que a nosotros. Queremos amigos que nos alienten, nos consuelen y nos apoyen - Pero, ¿Qué hay de orar por amigos que están dispuestos a herirnos?

Fieles son las heridas del amigo, pero engañosos los besos del enemigo. (Proverbios 27:6 LBLA)

Los amigos verdaderos no son maleantes que nos golpean con sus palabras para demostrar puntos o ajustar cuentas. Los amigos piadosos no son nada menos que técnicos médicos de emergencia, que abrirán nuestras excusas cuidadosamente elaboradas y nos regresarán a la vida. Nos hieren por nuestro propio bien.

Por supuesto que los amigos tienen que ser más que esto, después de todo, no somos cachorros de Pavlov para que nos conmocionen todos los días. Pero en un mundo políticamente correcto e hipersensible a la crítica, los amigos con carácter firme son casi tan extintos como no queridos - incluso dentro de la iglesia.

Los amigos seguros son un peligro para nuestro pecado

Tu alma necesita amigos que estén dispuestos a arriesgarse a lastimar tu orgullo en el momento para el beneficio a largo plazo de tu alma.

Al mundo no le importa nuestro bien eterno. Los amigos impíos nos alientan a la destrucción. Ellos legan el beso de la adulación - el beso del Dementor. Ellos miman nuestro ego, diciéndonos lo que queremos oír, no lo que necesitamos oír. Incluso el más genuino y moral de ellos está lejos de Dios. Así que necesitamos una tripulación de acompañantes cristianos - un cuerpo - para evitar el naufragio. Terminar la carrera no es un esfuerzo individual, y la eternidad está en juego.

Entonces, alabado sea Dios por las fieles heridas de los verdaderos amigos que nos protegen del daño final. Simplemente nos dicen, “¡Estás coqueteando con la destrucción!” o, “¡Ser un perezoso espiritual es inaceptable!”. Amigos que nos hacen preguntas difíciles, que aplastan al lagarto susurrante en nuestro hombro, que están para nuestra alma eterna sobre nuestros sentimientos momentáneos - esos son amigos verdaderos.

Encuentra a esos amigos. Agradece a esos amigos. Imita a esos amigos. Ellos son, como un amigo los llama, la “gracia comunitaria” de Dios para ti.

¿Qué diría Jesús?

Jesús llama a sus seguidores amigos (Juan 15:14). Puede que algunos de nosotros no tengamos muchos compañeros, pero en Cristo tenemos al Amigo Verdadero, que nos da una amistad significativa. Pero si hubiéramos vivido hace dos mil años, puede que no hubiésemos podido disfrutar de vivir con el Hijo de Dios tanto como podríamos suponer al principio. Jesús no tenía miedo de lastimar a sus amigos para curar sus almas.

Él no caminó al paso de nuestras sutilezas inofensivas. Reprendió a fariseos y seguidores por igual. No se hubiera resistido a decir cosas que nos ofendieran. Él iba sin engaños, sin halagos. Llamaba a la pala pala, y al pecado “pecado” - siempre con amor y verdad.

Pero lo increíble es que Jesús también fue herido por sus amigos (Juan 15:13).

No solo se encargaba de hacer chequeos de responsabilidad y dejarlo ahí. Amaba con palabras y hechos. Reprendió a los discípulos dormilones y llamó a Pedro “Satanás” en un momento, solo para dar su vida por ellos en el siguiente (Mateo 16:23; 26:36-46; 27:24-56).

Jesús amó a los suyos con palabras reconfortantes, palabras de aliento, palabras de vida - y palabras difíciles. Respaldó cada palabra aguda con tres clavos y una corona de espinas - todo por el bien eterno de sus amigos. Lastimó a sus amigos para ayudarlos. Él fue lastimado por sus amigos para sanarlos (Isaías 53:5).

Amigos como Jesús

Debemos agradecerle a Dios cuando nos da amigos como Jesús, y orar para que nos envíe más.

1. Ora por amigos que lastimen con amor.

Aunque no siempre se sienta así, estos amigos son un buen regalo de Dios. Tu alma necesita a estos amigos. Pidele por ellos.

2. Ora por amigos que edifiquen.

Más que ser lastimados, queremos ser edificados. Queremos que nos amen con aliento, afirmación y hechos tanto como con palabras duras (1 Tesalonicenses 5:11; 1 Juan 3:18).

3. Agradece a los amigos que te aman lo suficiente para lastimarte.

Muy seguido, los amigos que hablan la verdad con amor se sienten tan incómodos diciendo estas cosas como tu oyendolas. Puede que también teman tu desaprobación y rechazo, entonces, cuando hablen, se agradecido - incluso si no lo hacen perfecto.

4. Invita a que te hieran.

Toma la iniciativa de pedirle a tus amigos que sean honestos contigo sobre tus debilidades y puntos ciegos, sabiendo que, como Jesús fue lastimado por nosotros, nosotros podemos invitar a las heridas; Él es nuestra identidad. Podemos decir,

Que el justo me hiera con bondad y me reprenda; es aceite sobre mi cabeza; no lo rechace mi cabeza, pues todavía mi oración es contra las obras impías (Salmo 141:5).

5. Se un amigo que lastima con amor.

El autor de Hebreos nos llama a tener cuidado con los corazones incrédulos que causan que nos alejemos del Dios vivo (Hebreos 3:12). ¿Cómo hacemos para no alejarnos? Nos “exhortamos los unos a los otros cada día, mientras todavía se dice: Hoy; no sea que alguno de vosotros sea endurecido por el engaño del pecado” (Hebreos 3:13).

Hoy es llamado hoy. ¿A qué creyentes vas a exhortar? Se valiente y habla la verdad con amor cuando el tiempo llegue (Efesios 4:15).


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