La Gloria De Dios Gana
De Libros y Sermones BÃblicos
Por Jonathan Parnell sobre Santificación y Crecimiento
Traducción por Javier Matus
No todos creerán el evangelio. ¿Por qué?
“Dios desea que todas las personas se salven”, nos dice 1 Timoteo 2:4. “Dios no se complace en la muerte de nadie”, dice Ezequiel 18:32. Entonces, ¿por qué hay algunos que se rehúsan a confiar en Jesús y, por lo tanto, mueren perdidos en sus pecados?
Hay dos respuestas diferentes a esta pregunta.
Pero debemos entender que estas dos respuestas van más allá de dar sentido a la voluntad de decreto y la voluntad de mando de Dios. Esas “dos voluntades” en Dios describen una distinción bíblica que se ha expresado de diversas formas en las Escrituras y a lo largo de los siglos. Las “dos formas de voluntad de Dios”, escribe John Piper, “implican que Dios decreta un estado de asuntos y al mismo tiempo deseando y enseñando que debe suceder otro estado de asuntos” (¿Dios desea que todos se salven?, 16). Esto significa que, aunque Dios desea que todas las personas sean salvas (Su “voluntad de mando”), solo aquellos elegidos en Cristo creerán en el evangelio y serán salvos (Su “voluntad de decreto”). Pero por cierta que sea, esta explicación todavía queda corta al llegar al por qué. ¿Por qué es este el caso? ¿Por qué Dios no decreta todo lo que prescribe?
Y aquí es donde nos enfrentamos a esas dos respuestas diferentes.
Una respuesta es que hay algo más poderoso que Dios que es capaz de frustrar Su voluntad. Dice que Dios es bueno en desear que todas las personas se salven, pero no tiene la fuerza para hacerlo realidad. La segunda respuesta dice, en palabras de Piper: “Dios no quiere salvar a todos, aunque Él ‘desea’ que todos se salven, porque hay algo más que Él quiere o desea más, que se perdería si ejerciera Su poder soberano para salvar a todos” (énfasis agregado, 39).
La segunda respuesta es una que tanto los calvinistas como los arminianos pueden afirmar. Ambos dicen que Dios no salva a todos porque está comprometido con algo más que salvar a todos. La diferencia entre calvinistas y arminianos se ve en cuál es ese mayor compromiso.
Piper explica:
- La respuesta que dan los arminianos es que la autodeterminación humana y la posible relación de amor resultante con Dios son más valiosas que salvar a todas las personas por la gracia soberana y eficaz. La respuesta que dan los reformados es que el valor mayor es la manifestación de la gama completa de la gloria de Dios en la ira y la misericordia (Romanos 9:22-23) y la humillación del hombre para que disfrute dar todo el crédito a Dios por su salvación (1 Corintios 1:29). (39)
Entonces, una explicación dice que el compromiso mayor es que Dios deja el destino de nuestras almas eternas a nuestra propia toma de decisiones. El compromiso mayor es que Dios asegura nuestro derecho a permitir que nuestras elecciones sean el factor decisivo en donde pasamos la eternidad. La otra explicación —la respuesta calvinista— dice que el compromiso mayor de Dios es la exhibición completa de Su gloria. La gloria de Dios gana, lo que significa que Su ira justa se derrama sobre toda iniquidad, y Su misericordia se derrama sobre todos los que ama.
El mayor compromiso de Dios —más allá de Su voluntad moral de que todas las personas en todas partes se arrepientan— es que brille el panorama completo de Su gloria. Esa gloria es Su misericordia, gracia, amor firme y fidelidad, y Su negativa de ninguna manera dar por inocente al culpable… para que los vasos de Su misericordia conozcan las riquezas de Su gloria (Éxodo 34:6-7; Romanos 9:23).
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